miércoles, septiembre 11, 2024

Bei Dao / Dos poemas



Acento local

Le hablo en chino al espejo
un parque tiene su propio invierno
pongo música
en invierno no hay moscas
en mi tiempo libre preparo café 
las moscas no saben cuál es tu patria
añado un poco de azúcar
tu patria es tu acento local
al otro lado del teléfono
puedo oír mi miedo.


Veneno

Para el mundo
soy un eterno desconocido
no entiendo su idioma
no entiende mi silencio
lo que intercambiamos
es mero desprecio
como si nos encontrásemos en un espejo

Para mí
soy un eterno desconocido
temo la oscuridad
pero uso mi cuerpo para tapar
esa única lámpara
mi sombra es mi amante
mi corazón mi enemigo.

Bei Dao (Pekín, 1949), Maghiel van Crevel, Chinese Poetry in Times of Mind, Mayhem and Money, Brill, Boston, 2008
Traducción del chino al inglés, Maghiel van Crevel
Versiones del inglés al castellano, J. G.



LOCAL ACCENT

I speak Chinese to the mirror
a park has its own winter
I put music on
in winter there are no flies
I make coffee, at my leisure
flies don’t know what your homeland is
I add some sugar
your homeland is your local accent
at the other end of the phone line
I can hear my fear.


POISON

To the world
I am an eternal stranger
I do not understand its language
it does not understand my silence
what we exchange
is mere disdain
as if meeting in a mirror

To myself
I am an eternal stranger
I dread the darkness
but use my body to obstruct
that one and only lamp
my shadow is my lover
my heart the enemy
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martes, septiembre 10, 2024

Luis Benítez /Tres poemas


La bestia de la aurora

El gato perpetuo en la mañana absoluta
está gritando que es bestia de la aurora,
¿y quién oye al mínimo animal que encarna,
sino el árbol de oro a cuyo pie repite,
se desgañita?
Está hecho de animales
como una fábula antigua,
pero ni aquellos frisos  encanecidos
por el polvo donde duermen los imperios,
ni la fresca novia del amanecer alcanzan
para adelgazar el oído que duerme,
que duerme aunque hace mucho es de día.
Brutal sombra que ves
con indiferencia la sombra de tu sombra
y la de todos hundirse lenta como un barco
en el océano que alardea de ser
la única, posible sombra,
como todo lo terrible tú pareces pedir apenas
una caricia inconsciente de lo frágil,
simulas ser un sirviente y eres el amo que distingue
entre el árbol de oro y la raíz,
por siempre hundida en la tierra,
volumen apenas de la sombra.


Catón, el Censor

“Duda como un griego pero actúa como un romano”,
acaba de decir  hace un rato,
perdido entre los pliegues del pasado,
a un niño poderoso que domina
su suerte y la del mundo que lo escucha.
Hace  un rato, apenas: el tiempo es el tiempo  que repite
las voces de Catón y otras maneras.
Sobre el eco del aplauso se ha enroscado la hiedra,
hoy otro Mediterráneo divide la tierra de la tierra.
Pero él sigue envolviéndose en su manto,
victorioso sobre el emperador y los mortales,
huyendo hacia su villa donde el ánfora
y el pecho de dos adolescentes aún le esconden
el peso del papel representado,
las arduas consecuencias para otros
que son la duda griega, quién  y cuándo.


Deja que hable Ezra Pound 

Si no tienes nada que decir cállate
deja que hable Ezra Pound
desde las sombras el espléndido anciano
desde la fina línea de agua
el magnífico anciano
te muestra los genuinos billetes de su fortuna
y todos brillan legítimos peces
de un río infinito que sí
ése nunca se detiene.
Si no tienes nada que decir cállate
los altos caballeros las damas abigarradas
que vivieron y murieron y nacieron por esta sola causa
no pueden tener al lado
el tartamudeo de un enano
la cojera de un monedero falso
que delata que el oro de sus verbos
carece de aquella delgada línea de agua
esa finesse salvaje la impecable mancha
que no adorna la cabeza del animal escrito
-que cruza sólo un instante por el papel-
sino que sale de adentro del animal desfondado
de las vísceras vivas donde corre la sangre real
-ésa de donde proviene el color del colorado-
y palpita afuera como un monstruo de luz
como una imagen sin otra capilla que cada cosa
de cada universo posible e imposible
la que podría muy bien ser adorada
de pie y sin velos sin altares ni nada
-ni siquiera acólitos-
bajo el nombre de nuestra señora de los verbos
nimbada de estiércoles y nervios
de eclipses y novas oh tú
alta y baja sublime maliciosa
poesía que reinas sobre la amplia noche
y el delgado día

Luis Benítez (Buenos Aires, 1956), Lexia, Portal de Poesía

Más poemas de Luis Benítez en Vallejo & Co., Babab, Foja de Poesía
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lunes, septiembre 09, 2024

Ismael Gavilán / Tres poemas


Fabulaciones del aire de otros reynos, 2002:

Atardecer en Capri

El crepúsculo arde en su marea
atestiguando la finitud de las catástrofes.

Como garganta estocada por vientos de Tunicia
ninguna raíz crece más allá de todas estas ruinas.
Es que ninguna voz nos pertenece
cuando el humo de las ráfagas se inclina
ante los muros acechantes, ninguna voz
que sea símil creíble de la misericordia,
ninguna que pueda igualar la ebriedad
derramada en febriles noches de agosto.

El rumor del mundo se aleja como un perfume azul
pero en rara creencia a nuestro lado aún está la copa:
perlas, languidez, el pecho surcado en un vuelo mágico.
Desear y huir: curiosa conjunción que puede más
con nuestros párpados que la misma sed,
esa sed que después del sueño
va suave por la densidad de las columnas carcomidas.
Sí, ninguna raíz crece más allá de todas estas ruinas.

Con nosotros, Tiberio apura el vino,
rehuyendo la mirada de las náyades.


Constantino Céfalas redacta la Antología

                                       para Cristian Gómez

En el palacio vacío las palabras no bastan.
A veces un rumor llega lejano
y se agita entre pasillos:
dagas, incienso,
mantos púrpura, lanzas
con sangre fresca.
Casi ciego sabe que la bella violencia del mundo
sólo es un espejo de arquitectura demasiado frágil.
Sabe que un puñado de palabras
dibujan lo que se teme perder
y resisten la caída de cualquier imperio.


Vendramin, 2014:

Citerea

                               C’est lá que j’ai vécu dans les voluptes calmes
                                                                      Charles Baudelaire

Tal vez un día festivo, a fines de septiembre, al inicio de la cruel primavera
cuando lo que nos resta es un trato indiferente
que va más allá de un listado de cosas relevantes:
la ilusión de la ganancia, la fantasía igualitaria del trabajo bien hecho
o simplemente la felicidad doméstica de la borrachera semanal.
Entregados a una aparente estética del ocio
hemos doblado, según Lord Byron, los treinta y seis años
con su importuno, pero bello cielo arrasado.

Por eso, cuando vayas a dormir a solas y muy tarde,
la nostalgia sucederá a la envidia y el deseo.
Nostalgia de una edad del corazón y de otra edad del cuerpo,
para, de noche, imaginar playas, espejismos
o espaciosos pórticos que viejos soles marinos
iluminan con mil fuegos, balanceando una imagen celeste
que mezcla, gracias al vaivén de las olas,
una música solemne y casi mística.

De esa forma, la vida se filtra en la oscuridad
y los días requieren de nosotros una entrega más allá del fracaso,
una imago mundi por la cual autocerciorarnos de toda aprehensión
para desterrar de este privilegiado clima mediterráneo
esa mitad nuestra entregada al cadalso de lo indistinto.

Hoy, con la nave a punto de partir con su seductora monotonía,
los colores de un mar de ceniza advierten sobre la posible frontera
que ni un sueño de piedra pudo verificar más que como simple expectativa
teñida de decadence o dulce hastío decimonónico.

Ciertamente la veracidad de cualquier promesa
o lo verosímil de esa gallardía iconoclasta que en un lenguaje de décadas
inundó de contradicción toda posibilidad,
podría, quizás, deletrear la fantasía necesaria a este extraño silencio.
En definitiva, siempre ha habido muchas esperanzas,
aunque, al parecer, ninguna nos ha sido destinada:
basta cerrar el libro, entregarse a esos curiosos ritos bizantinos
y poner en el altavoz del jardín un melancólico lied de Hugo Wolf.
Por lo demás, ya estoy cansado de imaginar.

Ismael Gavilán (Valparaíso, Chile, 1973), Mundo visible. Poesía reunida 1995-2020, Ediciones Altazor, Viña del Mar, 2021

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Foto: Página web Ismael Gavilán 

domingo, septiembre 08, 2024

Fabián Casas / De "Los poemas de Boy Fracassa"



Este poema es sobre la mente en blanco.
Mi respiración asciende y desciende a ritmo pausado,
inspirar hacia dentro del mundo, expirar nuesta presencia
    en el mundo.
Es poema es un edificio vacío, una estación 
    meteorológica
abandonada hace mucho
en la vegetación salvaje
cuyas plantas la recubren
como recubre la personalidad a ciertas personas.
Este poema es sobre la mente en blanco.
Tratando de decir que el pensamiento es dolor.

*

Se fue a meditar al fondo del bosque/ pero no había bosque/ se fue a pensar en el medio de la gente/ pero no había gente/ estar en el mundo/ estar en tu cartera de pana/ se fue a meditar donde nadie puede meditar/ los monos de humo ascienden.

*

Fuma en medio de la nieve de anoche/ una mujer negra, mayor/ Detroit/ zona fabril/ El amor propio de los que no tienen esperanza/ se ve tan estoica/ se ve tan sencilla/ pienso en el atractor/ que en sus infinitas combinaciones/ creó a esta maravilla.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Los poemas de Boy Fracassa, traducción del portugués de Martín Caamaño, postfacio de Fabián Casas, Ediciones Nebliplateada, Buenos Aires, 2024

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Foto: Fabián Casas en el documental La vida que te agenciaste (2018), de Mario Varela

sábado, septiembre 07, 2024

Franco Fortini / Une tache de sang intellectuel




Una mancha de sangre intelectual
que el sol nunca seca. "¡Oh, qué quieres hacer!"
me gritan los compañeros valerosos
altos entre banderas y las sustancias reales
de la fiesta de los cuerpos naturales
de lucha y amor verdadero.

"Quiero existir y que me lo perdonen"
respondo, desde aquí abajo, desde el calabozo.
"Incluso como las visceras del animal destazado
incluso como sangre coagulada en el polvo.

Incluso el ciego nato puede ver dentro de sí el relámpago
y hablar de eso con gestos imperfectos
y su discurso encadenado
puede aterrorizar y puede entreabrirse.
Y los que siempre han negado la aventura.
pueden no lejos de nuestras casas
descubrir una tierra de milagro."

"Oh, qué esperas", me gritan los vivos
impetuosos todavía entre las vendimias.
“Vive tu día”, gritan, bocas en el sol.

“Ningún orgullo”, respondo, “¡queridos amigos míos!
Y sería dulce para mí estar también.
donde ustedes están. Pero a cada uno sus armas.
A ustedes el fuego alegre y el vino fraternal
para mí la esperanza penetrante en la noche."

Franco Fortini (Florencia, Italia, 1917 - Milán, Italia, 1994), L’ospite ingrato, De Donato, Bari, 1966
Versión de Jorge Aulicino

Más poemas de Franco Fortini en Otra Iglesia Es Imposible, Op.Cit., Poetas Siglo XXI, Aullido

Une tache de sang intellectuel

Una macchia di sangue intellettuale
che il sole non asciuga mai. "Oh, che cosa vuoi fare!"
mi gridano i compagni coraggiosi
alti tra le bandiere e le sostanze reali
della festa di corpi naturali
di lotta e di amor vero.

"Voglio esistere e voi perdonatelo"
rispondo io, di quaggiù, dalla segreta.
"Anche come il viscere della bestia stracciata
anche come il sangue rappreso nella polvere.

Anche il cieco nato può in sé vedere il lampo
e parlarne con gesti imperfetti
e il suo discorso in catene
può atterrire e può dissuggellare.
E chi sempre ha negata l’avventura
può non lontano dalle nostre case
disvelare una terra di miracolo."

"Oh, cosa aspetti" mi gridano i viventi
impetuosi ancora tra le vendemmie.
"Passa il tuo giorno" gridano, bocche al sole.

"Nessun orgoglio" rispondo "amici miei cari!
E mi sarebbe dolce essere anch’io
dove voi siete. Ma a ognuno le sue armi.
A voi il fuoco felice e il vino fraterno
a me la speranza acuta dentro la notte."
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viernes, septiembre 06, 2024

Elvira Hernández / De "Pájaros desde mi ventana" y "Estado de sitio"



Aves de paso

Sí. Eso somos.
Pero nos hemos acostumbrado
a comportarnos como monumentos.
Y así nos va.


No todo lo que vuela

No todo lo que vuela
es pájaro.
A veces lo que piensas
alcanza una pequeña altura.


Relámpago alado

Algo cruza
algo pasa por mi cabeza
algo está en algún lado 

de aquello no queda nada
ni aire vibrando en el aire.


Aves del paraíso

Aves del paraíso
las llamo.

Estamos perdidas
me dicen
y el paraíso también.

(Pájaros desde mi ventana)


Damero

                                            Nelly bosteza y fuma
                                                un cigarrillo
Giovanka va ágil
    con sus muslos de cuero
              Marlene está en un auto
                  se le ve el zapato
             Georgette asomada sobre su hombro
                         no piensa
                                         Yazmín
                                         sonríe
a rey muerto yo a rey apuesto
----------------------------------------------------------------------
                                              Angélica pone algo de saliva
                                                        en sus pestañas
Lorena prefiere la
    chimuchina
                           Perla quiebra su chancho
                                buscando monedas
                           Maggie se mueve apenas
                              carga un peón
                                    Lorna La Joven
                                    tiene cara de beso

                             Venus larga el agua

 *

Empresa de Demoliciones TIEMPO
  siempre cerca de usted

señor vividor, señora viviente, señorita vivista
vivarachos todos, espías de la vida en general
              vivificantes hasta lo último
                  vivir no es avivarse...

Arránchese en el pasado y le enviaremos el buldozer
viva el presente y caerá por su propio peso
escape al futuro y nos encargaremos de hacerle morder polvo

                                    vixit
                                  o vivió al día

el Tiempo devora a sus hijos
o los descompone en vida

(Santiago Waria)

Elvira Hernández (Lebu, Chile, 1951), Pájaros desde mi ventana, Editorial Alquimia, Chile, 2018; "Santiago Waria", 1992, Estado de sitio, Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2020

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jueves, septiembre 05, 2024

Seamus Heaney / Dos poemas



Adopción

                       A Michael McLaverty

"¡La descripción es revelación!" Royal
Avenue, Balfast, 1962,
Una tarde de sábado, encantado de verme
A mí, recién llegado al lengaje, me tomó
Del codo. "Escucha. Ve por tu camino.
Haz lo tuyo. Recuerda a 
Katherine Mansfield -Contaré
Cómo crujía el canasto de la ropa... es nota de exilio.
Pero nada de exageración:
"Que tus venas no sobresalgan en la birome".
Y después: "¡Pobre Hopkins!" Tengo los Diarios
Que me dio, subrayados, su yo encorvado
Obediente a su dolor. Discernía en todas partes
Las líneas de la paciencia
Y me adoptó y me soltó al mundo, con palabras
Impuestas en mi lengua como óbolos.

[North, 1975]


Exposición

Es diciembre en Wicklow:
Alisos que gotean, abetos
Que heredan la última luz,
El fresno frío de mirar.

Un cometa perdido
Debería ser visible al atardecer.
Esos millones de toneladas de luz
Como un centelleo de bayas y botones de rosa.

Y a veces veo una estrella fugaz.
¡Si pudiera llegar en un meteorito!
En cambio camino entre hojas húmedas,
Cáscaras, las gastadas ocasiones del otoño,

Imaginando un héroe
De algún sucio compuesto,
Su don como una honda
Que defiende a los desesperados.

¿Cómo terminé así?
A menudo pienso en mis amigos,
En sus bellos prismáticos consejos
Y en los férreos cerebros de lo que me odian

Y me siento a sopesar y sopesar
Mi responsable tristia.
¿Para qué? ¿Para el oído? ¿Para la gente?
¿Para lo que se dice tras la espalda?

La lluvia atraviesa los alisos,
Sus graves voces conducentes
Mascullan caídas y erosiones
Y cada gota recuerda, sin embargo,

Absolutos de diamante.
No soy un internado ni tampoco informador;
No soy un emigrado interior, que se ha dejado el pelo largo
Y se ha tornado reflexivo; un ruido en la madera

Que ha escapado a la masacre,
Tomando coloración protectora
Del tronco y la corteza, sintiendo
Todo viento que sopla,

Y que, azuzando estas chispas,
En procura de su magro calor, ha perdido
El portento único en la vida,
La pulsante rosa del cometa.

[North, 1975]

Seamus Heaney (Bellaghy, cerca de Castledawson, Irlanda del Norte, 1939-Dublin, 2013), Diario de Poesía n° 7, Buenos Aires, verano de 1987 y 1988 
Traducción de Mirta Rosenberg

Más poemas de Seamus Heaney en Otra Iglesia Es ImposibleUNAM, A Media Voz, Altazor, Ogham
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Foto: Seamus Heany, Dublín, 2007 Eamonn McCabe/The Guardian

miércoles, septiembre 04, 2024

Fernando Pessoa / ¡Ah, quieren una luz mejor que la del sol!


¡Ah, quieren una luz mejor que la del sol!
¡Quieren campos más verdes que estos!
¡Quieren flores más bellas que estas que veo!
A mí, este sol, estos campos, estas flores, me contentan.
Pero, si acaso no me contentan,
Lo que quiero es un sol más sol que el sol,
Lo que quiero son campos más campos que estos prados,
Lo que quiero son flores más estas flores que estas flores-
¡Todo más ideal de lo que es del mismo modo y de la misma manera!

¡Aquello que está allí estaba más allí de lo que allí está!
Sí, lloro a veces por el cuerpo perfecto que no existe.
Pero el cuerpo perfecto es el cuerpo más cuerpo que puede haber,
Y el resto son los sueños de los hombres,
La miopía de quien ve poco,
Y el deseo de estar sentado de quien no sabe estar de pie.
Todo el cristianismo es un soñar con sillas.

Y como el alma es aquello que no aparece,
El alma más perfecta es aquella que no aparece nunca-
El alma que está hecha con el cuerpo,
El cuerpo absoluto de las cosas,
La existencia absolutamente real
Sin sombras ni errores,
La coincidencia exacta (y entera) de una cosa consigo misma.

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), “Poemas Inconjuntos”. Poemas Completos de Alberto Caeiro. Fernando Pessoa, recolha, transcrição e notas de Teresa Sobral Cunha; Presença, Lisboa, 1994 - Arquivo Pessoa -
Traducción de Isaías Garde, Biblioteca Ignoria



Ah querem uma luz melhor que a do sol!
Querem campos mais verdes que estes!
Querem flores mais belas que estas que vejo!
A mim este sol, estes campos, estas flores contentam-me.
Mas, se acaso me descontento,
O que quero é um sol mais sol que o sol,
O que quero é campos mais campos que estes prados,
O que quero é flores mais estas flores que estas flores —
Tudo mais ideal do que é do mesmo modo e da mesma maneira!

Aquela coisa que está ali estava mais ali que ali está!
Sim, choro às vezes o corpo perfeito que não existe.
Mas o corpo perfeito é o corpo mais corpo que pode haver,
E o resto são os sonhos dos homens,
A miopia de quem vê pouco,
E o desejo de estar sentado de quem não sabe estar de pé.
Todo o cristianismo é um sonho de cadeiras.

E como a alma é aquilo que não aparece,
A alma mais perfeita é aquela que não apareça nunca —
A alma que está feita com o corpo
O absoluto corpo das coisas,
A existência absolutamente real sem sombras nem erros
A coincidência exacta (e inteira) de uma coisa consigo mesma.

12-4-1919
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Foto: Fernando Pessoa a los 26 años.The Guardian / Apic/ APIC/

martes, septiembre 03, 2024

Antonio Delfini / Dos poemas



Fatal eme

Como concluyeron ya en el tiempo las fuentes
en el color deshecho de las cosas vanas
yo aqui recuerdo de ti fatal mierda
el tiempo que me llevó borrar el fraude
con el que tú y tus compadres con el capital
sin gastar dinero pero robando quisieron
arruinarme el corazón, la madre, la casa y los animales.
¡Lo recuerdo! Yo aquí Recuerdo y jamás me remuerdo.
Dios me atiende - todo el mundo me comprende.


Todavía no lo creo

Todavía no lo creo, es una sombra.
la realidad que embargaba a la familia, el nombre, el recuerdo.
La realidad no existe - no existe el burgués
ha pasado más de un mes.
No soy poeta - no quiero estar solo.
Y la realidad -la velada mentirosa realidad- está sola conmigo.

Antonio Delfini (Módena, Italia, 1907-1963), Poesie della fine del mondo e poesie escluse, Quodlibert, Macerata, 1995 
Versión: Jorge Aulicino

Más poemas de Antonio Delfini en Otra Iglesia Es Imposible


Fatale emme

Come concluse ormai nel tempo le fontane
en el color disfatte andar le cose vane
io qui ricordo di te fatale merda
il tempo che mi occorse a cancellar la frode
che i tuoi compari e te col capitale
senza spender soldo –ma rubando- voleste
rovinarmi il cuore, la mamma, la casa ed il bestiame.
Io lo ricordo! Io qui Ricordo e mai non mi rimordo.
Dio mi esaudisce –tutto il mondo mi capisce.


Ancora non ci credo

Ancora non ci credo, è un’ombra
la realtà che travolse la famiglia il nome il ricordo.
La realtà non esiste – non esiste il borghese
è passato un tempo piú lungo di un mese.
Io non sono un poeta – non voglio star solo.
E la realtà – la velata menzognera realtà – è sola con me.
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lunes, septiembre 02, 2024

Alejandro Pidello / La voluptuosidad de los días



El sol y los perros
las algas negras
el batir incesante del agua entre las rocas
el torrente febril de la piel tensa
y perfumada
de fruta en el recuerdo
del movimiento geométrico
de los distintos soles según los minutos
del viento lento entre las comidas
con vino fuerte y caliente
los dientes sobre los pimientos
asados
las piernas
extendidas y tensas
sobre la humedad invasora
de la lluvia

Alejandro Pidello (Rosario, Argentina, 1947), El diablo in albis, Ediciones Libros de Alejandría, Buenos Aires, 1997
Envío de Jonio González

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domingo, septiembre 01, 2024

Dioscórides / Epigramas



7

Sobre mi cama he tensado a Dóride de rosáceas nalgas
y entre sus frescas flores me he convertido en inmortal.
Me cabalgaba con sus esbeltas piernas
y culminó sin descanso la carrera de Cipris,*
mirando con lánguidos ojos, como hojas al viento
temblaban balancéandose chispeantes a uno y otro lado,**
hasta que fluyó el blanco vigor de ambos
y Dóride se derrumbó con relajados miembros.


8

Nunca acuestes frente a ti sobre la cama a tu mujer
embarazada, cuando goces de un placer procreador,
pues en medio habrá una gran ola y no poca brega
mientras ella rema y tú balanceas.
Mejor haz que role y goza sus rosadas nalgas,
considerando un placer masculino el de tu esposa.


28

Deménete, que envió a sus ocho hijos contra las tropas de los enemigos
  a todos los enterró bajo una única lápida. Pero no estalló
en lágrimas por el duelo, sino que sólo dijo
  esto: "¡Ay, Esparta! Para ti di a luz estos hijos."


31

El establo y las posesiones de Aristágoras con tu inmensa crecida,
  Nilo, arrasaste en tu curso sin rumbo.
El mismo anciano sobrenadó sobre su propio terruño,
  náufrago, perdida toda esperanza,
hasta la cabaña medio demolida de un vecino. "¡Oh -gritó-
  penalidades numerosas y trabajos inútiles de mi mano canosa!
Todo es agua: aquello que es dulce para los campesinos
  ha resultado ser contra Aristágoras la ola más amarga."

Dioscórides (probablemente Alejandría; siglo III a.C.), Epigramas, Universidad de Huelva, 2001 (esta edición en papel, a la que siguió la versión electrónica en 2008, incluye los textos originales en griego, que forman parte de la tradicional Antología griega o Antología palatina, recopilada en los siglos IX y X))
Traducción y estudio de Guillermo Galán Vioque

* Afrodita, nacida en Chipre, de acuerdo con la antigua mitología, o bien porque fue Chipre una de las primeras tierras que pisó la diosa que venía "de la espuma del mar" (N. del Ad.) 

** Puede entenderse que refiere a las piernas de Dóride, en el original, aunque el traductor parece referir a los ojos (N. del Ad.)
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Imagen: Afrodita bañándose, o Afrodita agachada, copia romana en mármol de una escultura griega. Siglo II. Museo Británico. Foto: Wikimedia Commons

sábado, agosto 31, 2024

Lidia Rocha / De "Hechicerías"


3

Viniste a mí sin soltarme los ojos. 

Yo cabalgaba una ola 
revolcada de arena y malos pensamientos. 

Sobre el acantilado, 
un nido minúsculo era tu alma. 
Quería alcanzarla en el oleaje. 
Fui llegando a la cima. 

Las fuerzas naturales desconocen la pena. 
El pecado también. 

Desde entonces te fue dada la sabiduría. 
Lo demás ya me pertenece. 
Soy tu ama ahora. 
Llamáme Wanda. 


19

Cerca del lago hay un árbol añoso,
sus hojas secas caen sobre el agua.

Te das vuelta para verme llegar.

No sonrías. 
No vas a derrotarme. 

Las alimañas que viven en lo oscuro 
se aliaron en tu contra. 

Borrá de tu futuro la mañana 
y el sol. 


31

En el invierno de Anglesey acá es verano. 
¿Sentís la luz del bosque de araucarias, 
la brisa que acaricia lupinos y pehuenes? 

Un gato de montaña te está soñando muerto 
aunque tu barco se hunde en el Mar del Norte. 

Pequeño druida, si fueras un náufrago, 
no te rescataría de las aguas heladas.
 
Oigo una ópera oscura, 
un huracán que poda los árboles 
y deja ramas alrededor de tu cadáver,
tieso sobre las losas de un santuario. 

Los pescadores sacan los restos. 
Lo que no se comieron los peces 
se lo llevan los pájaros. 

Los ojos azules colgados del corazón de la borrasca.

Lidia Rocha (Trenque Lauquen, Argentina, 1959)

Hechicerías
,
Olivos, Argentina, 2024









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Foto: Lidia Rocha / Facebook

viernes, agosto 30, 2024

Eugenio Montale / El lirio rojo



El lirio rojo, si un día
echó raíces en tu corazón de veinte años
(brillaba el agua en las cribas
de los areneros, se zambullían
brillantes topos en las cañas, torres,
pendones desafiaban la lluvia,
y el paso feliz al nuevo sol,
inconsciente se cumplió);

el lirio rojo ya sacrificado
en las lejanas crestas
a las promesas que el echarpe te acribillan
de una helada incorruptible y las manos, -
flor de foso que se te abrirá
en las orillas solemnes donde el zumbido
del tiempo ya no fatiga...: 
para revivir el arpa celeste
y hacer a la muerte amiga.

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896-Milán, Italia, 1981), "La bufera e altro", 1956, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2004
Versión de Jorge Aulicino



Il giglio rosso

Il giglio rosso, se un dì
mise radici nel tuo cuor di vent'anni 
(brillava la pescaia tra gli stacci 
dei renaioli, a tuffo s'inforravano 
lucide talpe nelle canne, torri, 
gonfaloni vincevano la pioggia,
e il trapianto felice al nuovo sole, 
te inconscia si compì); 

il giglio rosso già sacrificato
sulle lontane crode
ai vischi che la sciarpa ti tempestano 
d'un gelo incorruttibile e le mani, -
fiore di fosso che ti s'aprirà 
sugli argini solenni ove il brusio 
del tempo più non affatica... : a scuotere 
l'arpa celeste, a far la morte amica.
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jueves, agosto 29, 2024

Juan L. Ortiz / Los ángeles bailan entre la hierba



Los ángeles bailan entre la hierba.
Ondulan un frío que relampaguea
y que cortaría la tarde.
La tarde dura como un diamante
que desvalora de pronto una nube efímera.

Los ángeles de Cocteau sentados en las cornisas
miraban caer la tarde con ojos violeta.

Es dura la vida. La vida es triste.
Como un mar la muerte viene del sur y anda en el sol.

Los ángeles bailan entre la hierba
y sonríen con una sonrisa filosa,
un poco lúgubre ¿cierto?
Sí, lúgubre, y breve.

Juan L. Ortiz (Puerto Ruíz, Argentina, 1896-Paraná, Argentina, 1978), "El agua y la noche", 1924-|932, En el aura del sauceEditorial Biblioteca, Rosario, 1970 Ignoria, 6 de marzo de 2023

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Foto: s/d

miércoles, agosto 28, 2024

Jorge Curinao / De "Otros animales"



III
Cayendo de un sueño, mis creencias se convierten en juguete. Nada es como decían los sabios. En el fondo del vaso hay un desierto, una moneda arrojada contra el olvido. Nunca sabré si lo hice a favor o en contra de ellos.


V
El horror del silencio bajo un cielo acostumbrado a ser cierto. Nadie recuerda lo que vendrá. Nadie recuerda lo que no vendrá: visiones pasivas convertidas en lágrimas. Soy la visión del absurdo, del hueso en la noche.


XIII
Se aprende, en el pueblito, a caminar despacio. Se aprende a hablar con las estrellas, con los muertos. Escucha, cierra los ojos. Es la piedra que puse entre tus manos.


XVI
Cada tarde, abríamos las ventanas para darle paso al tiempo. La casa tenía el rumor de los grillos perdidos. A veces, el color era el mismo. Descubrir uno distinto era nuestra aventura.


XXIV
Cada mañana miro tus ojos para encontrar en ellos, mis manos. Así aparece la muerte. Primero, en el botón de la camisa. Luego, en las miradas que nadie quiere cruzar.

Jorge Curinao (Río Gallegos, Argentina, 1979)

Otros animales,
 
Buenos Aires, 2024









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Foto: Clarín

martes, agosto 27, 2024

Frederick Seidel / Laudatio


A un joven aristócrata y judío y alemán
El ascenso de Hitler lo envío a Londres.
St. Paul's School hizo de un hombre un caballero.
El caballero creció y se hizo muchacho.

El muchacho vino a América para convertirse en un apuesto oficial del OSS.*
El muchacho se deslizó en Alemania para reunirse
con los colegiales que planeaban matar a Hitler.
El muchacho se convirtió en un corredor de autos de posguerra, no malo.
El muchacho se convirtió en un diseñador de modas heterosexual.

Un muchacho judío vistió el uniforme de un oficial de las SS,
Trasvistiéndose a través de Mortalandia en los meses finales de la guerra,
Urbano dentro de su atuendo de tibias y calavera -
¡El primer desfile de modas de John Weitz, querida!

Cuando Weitz quiso borrar su tatuaje de SS,
Lo quemó con un cigarrillo, exactamente igual que un SS real.
La red clandestina en la que se infiltraría se quitó los suyos.
Una misteriosa y hermosa mujer estaba involucrada. Se pone mejor.

Está también la historia de que necesitaba publicidad
Para su línea de ropa y no podía gastar mucho dinero.
Nadie había pensado en poner avisos en la parte trasera
De los ómnibus de la ciudad de Nueva York por entonces.

Weitz escribió koans para el tiempo de Warhol.
NO ENTIENDO LA PUBLICIDAD DE JOHN WEITZ
Fue rodando Quinta Avenida abajo detrás de un bus.
Parecía un distinguido diplomático cuando comía wurst.

Weitz tenía la altanera cordialidad de un duque.
Estaba lleno de goy.
No era discreto.
Admiraba a los grandes.

Podía operar en piloto automático
con sus hermosos modales.
Tenía una casi irreal apariencia.
Usó su voz meliflua.

John Weitz integró clubs, amó los barcos,
Contaba encantadoras anécdotas, chistes malos,
Escribía cordiales biografías
De incoloras personalidades del Tercer Reich.
Amaba los honores y amaba la gloria.

Conservaba la Cruz de Hierro
De su padre, de la Primera Guerra, enmarcada en la pared.
Negó que estaba agonizando.
Nunca suspiró hasta el momento siguiente al que murió.

Frederick Seidel (St. Louis, Missouri, Estados Unidos, 1936), "Ooga-Booga", Poems 1959-2009, Farrar, Straus and Giroux, Nueva York, 2009
Versión de J. Aulicino con Jorge Salvetti

* Office of Strategic Service: servicio de inteligencia estadounidense creado en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial. Fue disuelto en 1945. En 1946 se estableció la Central Intelligence Agency (CIA), con las funciones de la OSS

Ooga-Booga,
Farrar Straus & Giroux,
NY, 2006











Laudatio
A young aristocrat and Jew and German / The rise of Hitler sent to school in London. / St. Paul's School made a man a gentleman. / The gentleman grew up to be a boy. // The boy came to America to become a dashing OSS officer. / The boy slipped into Germany to meet the schoolboys plotting to kill Hitler. / The boy became a not bad postwar racecar driver. / The boy became a heterosexual clothes designer. // A Jewish boy donned the uniform of an SS officer, / Cross-dressing across Deathland in the final months of the war, / Urbane inside his skull-and-crossbone attire - / The first John Weitz fashion show, my dear! // When Weitz wanted to obliterate his SS tattoo, / He burned it off with a cigarette just like the real SS. / The underground network he would inflitrate had removed theirs. / A mysterious beautiful woman was involved. It gets better. // There is the story of how he needed publicity / For his fashon line and couldn't spend much money. / No one had thought of putting advertisements on the back / On New York City buses back then. // Weitz wrote koans for the age of Warhol. / I DON'T UNDERSTAND JOHN WEITZ ADVERTISING / Went rolling down Fifth Avenue behind a bus. / He looked like a distinguished diplomat when he ate a wurst. // Weitz had the lofty friendliness of a duke. / He was full of goy. / He was not discreet. / He admired the great. // He could operate on automatic pilot / With his beautiful manners. / He used his mellifluous voice. // John Weitz belonged to clubs, loved boats, / Told lovely anecdotes, bad jokes, wrote cordial biographies / Of colorless Third Reich personalities. / He loved honors and he loved glory. // He kept the Iron Cross / Of his father from the First World War framed on the wall. / He denied that he was dying. / He never sighed until the moment after he died.

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lunes, agosto 26, 2024

Piergiorgio Viti / De "Como un cerezo al mediodía", 2



Había apoyado los ojos, 
con toda su firmeza, 
en tu rostro codiciado 
por las luces en tránsito 
de ciudades que lentamente desaparecían.  
Luego la oscuridad, obedeciéndose a sí misma, 
eclipsó la imagen 
y todos nos convertimos en embriones
en espera del mundo.
Así, tu rostro absorto
solo podía imaginarlo
como una hipótesis,
hasta cuando fuera resucitado
después del túnel.

Piergiorgio Viti (Sulmona, L'Aquila, Italia, 1978), Como un cerezo al mediodía, Barnacle, Buenos Aires, 2024
Traducción de Antonio Nazzaro



Avevo appoiato gli occhi,
in tutta la loro fermezza,
sul tuo volto conteso
dalle luci in transito
di città che spicciolavano.
Poi il buio, obbedendo a se stesso,
ha eclissato l’immagine
e tutti siamo diventati embrioni
in attesa del mondo.
Così, il tuo volto assorto
potevo soltanto immaginarlo
come un’ipotesi,
fino a quando sarebbe risorto
dopo la galeria.
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domingo, agosto 25, 2024

Gerardo Foia / Cuando tenemos a mano un café o una mandarina



                                                                                                            a Isabel Yumatle

Cuando nos dibujamos las muñecas y brazos
esos tatuajes improvisados que nos hacemos con lo que atente y sellan con pasta de luz lo que aparenta falso sobre la piel

en cada brindis de brasa líquida cuando golpeamos vidrios
con los ojos descalzos sobre esos cielos con grandes olas

cuando salimos a buscar el sol
sin importarnos la hora de la noche

en todas las lunas que ya desovillamos juntos
y vamos amontonando sobre los techos de Colegiales

en nuestro escondite que es el peor del mundo y quien quiera ver que se enamore

en mi auto girando en espiral por Acceso Norte o en la esfera de la muerte del Clown Art
o si no en cualquier auto que nos haya tocado por azar de la calle o del teléfono

estacionado sobre la avenida Juan B Justo con las balizas puestas
esperando que nunca te bajes del auto pero diciéndote hasta mañana mientras afuera nos raspan veloces los que zumban

debajo del toldo destartalado a la vuelta de la sensatez casi al reparo de la lluvia
con una botella de vino en el pico de la noche

también en el umbral de la casa de Vicente López entreverada con la puerta intentando ingresar con dificultad ante el ángulo del instante donde todo se despeja

en aquél picnic lleno de barro y cervezas sobre el pasto de la plaza Armenia 

en las cenas siempre inconclusas
porque somos echados de todas las cantinas a la hora del toque de queda

en la plaza Clemente y en la Mafalda sentados con las rodillas en el mentón
escuchando el canto de los gorriones desafinados

aquél mediodía tardío almorzando
en la cápsula cuadrada entre drogas vencidas por el recuerdo y aquellas que solo nos hicieron carretear entre escombros

en la parrilla abandonada del canal
ante la indiferencia de una colonia de gatos negros

mucho en la oficina de Maradona

en cada dibujo tuyo que hacés frente a mí y que yo guardo en un cajón
por si algún día todos esos rostros desgarran el papel

cuando nuestras risas andan sueltas por los pasillos

acostados en la caja de lápices de colores entre ellos hacinados
casi como si fuésemos dos más

en el momento que dibujaste a oscuras un tren y te subiste a él hasta el día siguiente

la primera vez que me escribiste ilegalmente los ojos

a veces trabajando
concentrados cada uno en lo suyo
armando estrategias de cómo encarar cual cosa

cuando me leés
todas las veces que te escribo

en el silencio de las palabras
y en los gritos de nuestras miradas estrellándose unas a otras salpicando lo que se avecina 

todas las veces que jugamos a tantas cosas
sobre todo cuando nos desafiamos a vencer o morir

en nuestras charlas de aljibe y en las rasantes
honradas unas y otras

las veces que acomodamos las piezas de nuestra confianza frente al otro para que las mueva y haga su jugada

cuando nos esquivamos cuando nos hacemos trampa
cada momento en que alguno de los dos juega sucio

cuando pasa que nos espiamos
y cada cual conversa con sus fantasmas unos buenos tintos de estación

en los temores que invitamos a que sean parte en las conclusiones erradas
en los presagios y los conjuros
y cuando le charlo rezos al gauchito Gil

claramente aquella noche que te llamé desde la Península San Pedro
y aniquilamos al tiempo a puros decires y botellazos

en los puchitos y sus rincones
y en todo lo que el humo nos cementa

cuando tenemos a mano un café o una mandarina

en los miles de nombres de mujeres
que uso para nombrarte cada mañana para llegar siempre a vos

en mis regalos de tus nacimientos hasta alcanzarte

escuchando a Lucio Dalla sintiendo el dolor de la música a Charly o C. Tangana
también paseando por la urbe de la armónica de Hugo Díaz

aquella vez que bailamos tan apretujados en ciudades distintas Paraná Buenos Aires
y aprovechaste para inyectarme de esas ilusiones como heroína y ya no pude dormir en todo el viaje 

recorriendo las cuerdas de nuestros pensamientos en pequeñas letras atadas al cerebro como vinchas

haciendo malabares con nuestras creencias como si fuesen naranjas
y haciéndolas cruzar por el aire
de tus manos a las mías y viceversa

cuando se nos cae al piso alguna naranja del otro

a orillas de todos los días que se nos anuncian incluso los ausentes y los escondidos
y los que estarán hoy como ninguno

en las mareas de cerveza bajo los zapatos y en los vinos que llevamos en los bolsillos

yendo a comprar whisky
en la otra cuadra de todos los martes
y en la petaca moscovita que es nuestra lámpara a frotar

cuando nos escapamos
a caminar por ahí por los alrededores de nosotros mismos

o cuando estamos sentados en lugares que inventamos para estar un rato más juntos

en nuestros planes diminutos

también en nuestras peleas
en cada minuto en que me odiás
y en todos los que no hay disculpas posibles

por supuesto en los peligros que fueren en nuestras discusiones serias
y en las que diseñamos sólo para molestar al otro

mientras el frío nos azota sin piedad también

entre artistas de varieté periodistas
computadoras tachos de luces y cámaras de televisión 

cuando nos mostramos fotos pedazos de vida de antes
y los quiénes son

en los cuadros de tu infancia los hermosos culpables
que aún tienen pegados cientos de tus dedos y tus miles de ojos de aquellos años

en el rostro grande que dibujaste aquella madrugada sobre un lienzo que robé
y tengo colgado en el camino de la escalera que va

en los sueños que soñamos cada uno en su noche más cercanos que de otra manera

al borde de la tarde
y en la forma de tu boca

en los embates del deseo

cuando no hace falta
y cuando ponemos a rodar el corazón como si fuera una pelota en una pendiente

cada vez que nos damos cuenta todas las veces que no

en el equilibrio forzado que nos pretendemos

y en los pasos de los besos que escuchamos acercarse.

                                                    Villa Luro - julio de 2021 / corregido en agosto de 2024
[Inédito]

Gerardo Foia (Buenos Aires, 1967)

Libros de Gerardo Foia en Ediciones en Danza
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Foto: Gentileza del autor

sábado, agosto 24, 2024

Juan Desiderio / De "Pines Sprun"


II

y dulce mira
cómo pelan cables
los huérfanos
en habitaciones
se inyecta de azul
y azul se come
te oxida.

Es de aquellos
donde piden mesa
y cien gramos
de picado fino
que se oxidan
se comen
te oxidan.

Amanece con la yugular
abierta
mojado de tendón
y lluvia
las tardes fijan
su manía
en sus manos el pan
el fiambre que se inhala
y se come
se oxida
te come
te oxida.

Se llamó pies en el cambio
o azafata muda que todo
golpea
puesto en primera
marcapaso
tranca que tranca
salame picafino
pan
la ceremonia

no puede ser tan
místico.

Barrio trucho, 1990, 1997, 2020


I

Argentina
¿cuándo beberé tu sangre
hasta hacerme fuerte?
¿cuál de tus siete cabezas
me corresponde?
aliado
entre tus brazos negros
haciendo equilibrio
en una de tus pistas
volcando mi cabeza
en un baño de tren
argentina
esta es mi carne
mi mecanismo perfecto
pero tus brazos
ya no son los mismos
tus pulmones podrían reventar
nena
las piernas las dejé sobre la
mesa
no sea que corras hacia el mar
dormida


VIII

aquí la parábola de los hijos
de nena:
llamó a su primogénito “nada”
a su hermano se lo conoce
como “asilo”
y nena amó a nada
y depositó en asilo
todos sus horrores
en los pasillos mentales
de asilo
la carne no se entierra
y pudo
matar a nada
una noche de lluvia
si no fuera que su madre
se interpuso
y así fue que nada
mama de las tetas de
nena
y asilo baila
en las pistas de ezeiza
a las tres de la mañana

Argentina, 1992


II

Esto es un laboratorio
bienvenidos
el brazo derecho
arrodíyese ahí
la sangre espesa
no respire
a usté no le sale nada
deme el otro brazo
aprete esta piedra
largue
aprete
largue.
La piedra
en la cabeza del enfermero.
Y esto pasó.
Los dos están prófugos.
El enfermero
no recuerda su nombre.


III

-Bitácora de vuelo-
-no te hagás el Espok
y corré más rápido
que nos matan
esto marciano de la 19
y te van a rodar
las orejas
hasta la zanja.
-La zanja. La recuerdo
tomando sol
a orillas de la zanja
sus pelos con abrojos
excitaban
a lo vendedore
de sandía
y su risa
helaba el barrio
todos la veían
le creían santa
por el barro seco
que frotaba en su pierna
y aparecía como
santa rita envuelta
en una nube
con su cara
color acero y
-seguí corriendo
que nos cagan a palo
-y te acordá del viejo
que creía ser san jorge
y yevaba al matungo
a tomar agua
a la zanja
se sentaba siempre
sobre el caño ese
que estaba roto
y miraba a la gente
y veía dragone corría
 a los pibes les quería
sacar lo dragone
de la cabeza
¿te acordá?
-si, eran piojo
-no, loco
eran dragone en serio
-espok
no digá boludece
y decile a tu piba
que compre faso y gayetita.

La zanjita, 1996, 1999


Hijo
tuve mi cabeza medieval
un póster de Hendrix
y el chaleco de jean
correspondiente.

Ahora 
me siento a esperar
imágenes
en este cine de cráneo.

*

Desde la torre once
los espejos le gritan.
Hematomas en su cara
toque lila entre las piernas.
Una luz verde
divide su cuerpo
a lo largo.

Habla de su credo
en los pasillos
que hay detrás 
de la pared.

Ángeles parricidas, 1998


¿podar el fresno?
¿las ramas de Einstein?
Martilleo sobre
la parte podrida 
de la casa. Tomo
en jardines de avenida
y el azar es vuelo
por cielos de capot.

Suerte de ser
mitad cuerpo
y una parte de la reja
¿o es la pasión
con la que evito
ser un souvenir
en la fiesta?

Tos, 2002


Un hombre anciano,
sentado en el living de cemento
de un parque. Sobre la mesa, una naranja.
El anciano observa la copa de un árbol. Baja la vista
hacia la naranja. Ella, posa y él, la estudia.
Ambos, en trance.

Hipnosis, 2005

Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962)

Pines Sprun
Obra reunida 1990-2014,
Buenos Aires, 2023








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Foto: Juan Desiderio/Facebook

viernes, agosto 23, 2024

Dolores de Elizalde / Dos poemas



lo que queda
suma o resta
según cómo se mire

¿hay todavía 
tiempo para vivir?

lo inexorable
tirarse a los pies
de los dioses
y suavizarles los dedos
y las garras
con los últimos perfumes

ceder al deseo
dejarle el peso 

y después
cerrar la puerta
y no jugar

*
en madrugadas como esta
escucho un silencio amargo
o doloroso
como la partida del hijo

pero también 
huelo el eucaliptus
del ramo nuevo
tanteo con mis manos ciegas
la huella
que tira de mis pies
hacia adelante

el silencio me abraza
con collares luminosos
tierno 
esquivo

alumbran las cavernas
y corredores
como una luna plena

Dolores de Elizalde (Buenos Aires)

El lugar de mi quietud
Barnacle,
Buenos Aires, 2024









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Foto: Barnacle