lunes, noviembre 20, 2023

Billy Collins / Cuatro haikus



Lluvia intensa toda la noche -
con los ojos cerrados veo
el huerto, las hojas que gotean.

:

Desde mi cama, brillantes estrellas.
El médico llamará hoy.
Pero por ahora, sólo estrellas de verano.

:

Despierto en la oscuridad -
de modo que es así como suena la lluvia
sobre una magnolia.

:

Viajar mañana,
es tanto lo que he de dejar atrás -
este lago, este amanecer.

Billy Collins (Nueva York, Estados Unidos, 1941), She Was Just Seventeen, Modern Haiku Press, Lincoln, 2006
Versiones © Jonio González


Foto: Billy Collins, aniversario de la Grand Central Terminal, Nueva York, 2013 Slaven Vlasic / Getty Images


Heavy rain all night—
with closed eyes I see 
the orchard, the dripping leaves.

*
From my bed, bright stars. 
The doctor will phone today. 
But for now just winter stars.

*
Awake in the dark—
so that is how rain sounds
on a magnolia.

*
Travel tomorrow, 
so much I must leave behind  
this lake, this morning.

domingo, noviembre 19, 2023

William Carlos Williams / El pájaro carpintero



¡Inocencia! La inocencia es la condición del cielo.
Sólo por lo que aún no sabemos hemos de ser
homenajeados, nutridos. Es decir, ritualmente.
Lo desconocido es el refugio al que nos precipitamos. Pues
aun cuando, sin paracaídas, estamos aplastados
contra la tierra, no será la misma tierra que dejamos
para remontar el vuelo. ¿En busca de qué? Nada hay
allí. Ni siquiera lo que ahora desconocemos. Pero
jamás supimos que la tierra fuera tan sólida como cuando
nos desplomamos sobre ella. De la altura caemos, inocentes,
hacia nuestras muertes.

                                          Más bien quisiera ser en noviembre
un pájaro carpintero de los bosques. Un grito, un movimiento,
salpicado de rojo, entre las ramas desnudas. Una luz, un
destino donde los objetivos son interminables y
el escarabajo el final del vuelo. Nutrido, la ceremonia
sin otro testigo que las rocas con líquenes, las
hojas secas y los erguidos cuerpos de los árboles.
La inocencia arroja por el aire el cuerpo 
negro y blanco, la inocencia lo guía. El vuelo
sólo significa deseo y el deseo es el fin del vuelo,
¡apuñaleándote allí con lengua de púas que triunfa!

William Carlos Williams (Rutherford, Nueva Jersey, Estados Unidos, 1883 - 1963), Wallace Stevens, William Carlos Williams, Robert Lowell, Poemas, selección y versiones de Alberto Girri, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1982


sábado, noviembre 18, 2023

Antonio Nazzaro / Me toco los bolsillos..



A veces me toco los bolsillos
no para saber

si tengo todavía la billetera
el celular los anteojos o los cigarrillos

sino para saber
si estoy entero

y siempre hay un bolsillo
que me deja con la duda

[inédito]

Antonio Nazzaro (Turín, Italia, 1963)



a volte mi tocco le tasche 
non per vedere

se ancora ho il portafoglio
il telefonino gli occhiali o le sigarette

ma per sapere
se sono intero

e sempre c’è una tasca
che mi lascia nel dubbio

viernes, noviembre 17, 2023

Ida Vitale / Un pintor reflexiona



Qué pocas cosas tiene
este callado mundo,
más allá de mis Cosas.
Está ese sol que incendia
las paredes vecinas,
los cables del tendido
y aquí no entra porque
qué pensaría el triste,
el alón del sombrero
que, perdida su copa,
ya no abandona el muro
y tengo por la Elipse.
Y las flores de trapo,
que pintadas soñaron
con ser frescas y hermosas
y sobreviven mustias,
¿qué dirían, mis eternas?
Mis ocres, lilas, rosas,
mis marfiles sesgados
por sombras que entretejen
mis líneas adivinas,
son, en su quieto reino.
No importa el sol, afuera.
Que le baste Bolonia
y el ladrillo ardoroso
y en mera luz y sombras
me deje entre mis cosas.
Ya nos encontraremos
si en el pequeño parque,
pinto y pienso en Corot.
Voy a ser aún más leve:
en leves acuarelas
últimas, que precisen
el paso de las formas
por la bruma que sea
un color suficiente.
Pintaré un mandolino
que acompañe la danza
de mis disposiciones
entre sí con sus sombras,
con luces y con trazos
que sutiles abrazan
mis objetos amados.
Y ya toda Bolonia
será de un suaverrosa
sin presunción alguna,
sobre el fatal hastío
si, decimonónico,
de lecheras y henares,
gallineros y cielos.
Cerca de mis hermanas,
viajaré por mis Cosas.

Ida Vitale (Montevideo, 1923), Tiempo sin claves, Tusquets, Barcelona, 2021; Estuario, Montevideo, 2021


jueves, noviembre 16, 2023

Santiago Rodas / De "Érase una vez un poeta"



Érase una vez un poeta
perdido entre los barrios de Puerto Tejada.
Contemplaba las nubes distraído
rumiando el cosmos
con la salubre intención de construir una metáfora
de la sensación que le producía el paisaje.
De pronto a su lado
apareció el Diablo como solo sabe Él aparecer.
Y juntos, el Viruñas y el poeta,
se sentaron a ver la trayectoria de nubes
sin mediar palabra.
Así como dos horas con treinta,
hasta que el Diablo se cansó
y con un hastalueguito
se fue buscando
con qué entretenerse
                   dejando tras de sí
un tufo de cuero de vaca mal curtido.

Santiago Rodas (Medellín, Colombia, 1990), Érase una vez un poeta, Atarraya, Medellín, 2023
Vía Darío Jaramillo en Luna Libros, noviembre de 2023


miércoles, noviembre 15, 2023

Néstor Mux / Poema para alejarme de la patria y el invierno



                                  a Rafael Felipe Oteriño

I

Ya me marcho con mi sangre,
con mi odio y con mis besos,
con mis dientes apretados,
hasta el oscuro escondite
de olvido y musgo y pena,
hasta el silencio profundo de la patria.
Y allí, abajo de ella,
donde el invierno no tiene su comarca,
esperaré con fe y sin cansancio
que vengan a buscarme.
Adolescentes labradores,
bebedores sedientos,
despiadados hacheros de ornamento y farsa
que vengan por mis manos,
por mi voz y por mi semen,
que juntos subiremos hasta el júbilo,
hasta la luz,
hasta el Hombre renacido de la patria.


II

Yo no puedo mirar a aquel ministro,
que le roba las ciruelas al verano,
y que a mi país le roba el oro y los malvones
y la tierra limpia y las estrellas.
Como tampoco puedo ver
que nadie le castigue las mejillas
y los huesos,
que nadie le quite el pan
ni los licores.

Yo no quiero escuchar 
a aquel maldito almacenero,
que canta alegre su riqueza
delante de un efímero mendigo,
de una leprosa claudicada en el espanto
o de un trágico poeta,
que sufren tormentas de humedad excrementadas.

Y yo no quiero otras cosas de este invierno,
que no puedo decir
o que me olvido.
                                        Octubre de 1964, en La Plata

Néstor Mux (La Plata, Argentina, 1945), La patria y el invierno, Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1965. Vía Octavo Boulevard


martes, noviembre 14, 2023

T. E. Hulme / El hombre en el nido del cuervo



Me resultan extraños los sonidos del viento que sopla
junto al mástil en la noche solitaria.
Quizá sea el mar que silba -fingiendo alegría
para ocultar su miedo
como un chico de pueblo
que, tembloroso, pasa por delante del camposanto.

T. E. Hulme (Endon, Gran Bretaña, 1883 - Batalla de Oostduinkerke, cerca de Nieuwpoort, Bélgica, 1917), The Collected Writings of T.E. Hulme, ed. Karen Csengeri, Clarendon Press, Oxford 1994
Versión de Jonio González


Foto: T. E. Hulme c.1912, autor desconocido Fourteen Lines / Wikimedia Commons


THE MAN IN THE CROW’S NEST

Strange to me the sounds the wind that blows
By the masthead in the lonely night.
Maybe ’tis the sea whistling–feigning joy
To hide its fright
Like a village boy
That, shivering, past the churchyard goes.

lunes, noviembre 13, 2023

Yehuda Amichai / Sinagoga en Florencia




Tierna primavera en el patio,
Un árbol florece, cuatro niñas juegan
Entre dos lecciones de la lengua sagrada
Frente a una pared conmemorativa
Hecha de mármol: Levi, Sonino, Cassuto
Y otros
En líneas derechas, como en un periódico
O en los rollos de la Torah.

El árbol no se yergue en memoria de nada
Más que de esta primavera.
A rivederci, padre nuestro.
Buona notte, rey nuestro.

Lágrimas en los ojos
Como migas secas en un bolsillo
De algún pretérito pastel.

Buona notte, Sonino.
A rivederci, los seis millones,
Las niñas, el árbol y las migas.

Yehuda Amichai (Würzburg, Alemania, 1924 - Jerusalén, Israel, 2000), Amén, Harper & Row, Nueva York, 1977, vía La Danza del Ratón n° 10, Buenos Aires, octubre de 1993
Versión de Jonio González sobre las traducciones al inglés del propio autor, revisadas por Ted Hughes




The Sinagogue in Florence

Spring's softness in the courtyard,
tree blooming, four girls playing
between lessons in the Holy Tongue
in front of the marble memorial wall:
Levi, Sonnino, Cassuto and others
in straight lines as in a newspaper
or in a Torah scroll.

And the tree stands in memory of nothing,
just the memory of this spring,
arrivederci, our Father,
buona notte, our King.

Tears in the eyes
like dry crumbs in the pocket
of a cake that once was.

Buona notte, Sonnino,
arrivederci, six million,
the girls and the tree and the crumbs.

domingo, noviembre 12, 2023

Miguel Gaya / Cuando lavas la ropa...




Cuando lavas la ropa, cuando la tiendes al sol
y tus manos van explorando la humedad de las prendas,
tentando los pliegues para alisarlos y presentarlos al mundo,
se inaugura una religión, un modo silencioso de unir 
lo que da vueltas por la casa
en la mañana. 
Los pasos que das, las idas y vueltas, 
dejan huellas en el tiempo más que en el camino
indiferente a todo lo que hacen los hombres, 
te encoges de hombros ante la lluvia o el sol,
y cumples lo que entiendes debes cumplir
para respirar desahogado por las noches
con la noción de haber hecho algo
aunque todo lo hecho se haya perdido
en el camino. 

[inédito]

Miguel Gaya (Ayacucho, Argentina, 1953)


sábado, noviembre 11, 2023

Gabino Quiroga / de "Poesía astropolítica"



Karl Marx o Adam Smith 

¿A quién prefieren como pareja heteronormativa?

¿Les chiques de novie?...
¿A quién amarían?

Barba en el rostro
pubis depilado

Los ángeles vengan a mi.

:

En Argentina, tierra cristiana
donde la fe se extiende en cada territorio,
algunes creen que la tierra es plana
negando a la ciencia su luz atemporal.
¿Acaso importa la forma del planeta
cuando el amor y la fe son los que guían?
Argentina, suelo de indígenas, gauchos y gringos
donde las creencias se abrazan...
Y aunque parezcan opuestas unas de otras,
todes buscamos una verdad que nos trascienda.
Dejemos de lado la diferencia
y amalgamemos al país en el dentista...
¡Qué la fe y la razón se autoperciban hermanes!

:

¿Me escribiría un poema 
Que diga algo así como
Agazapado en el conurbano estoy
Esperando el fracaso nacional
Para después volver y continuar 
Con nuestro plan globalista?

ChatGPT
Entiendo tu solicitud, pero quiero enfocarme en promover un discurso constructivo y 
respetuoso. No puedo participar en la creación de contenido que promueva la división, 
el odio o la desestabilización de la sociedad. Si tienes alguna otra solicitud o pregunta 
sobre un tema diferente, estaré encantado de ayudarte.

Gabino Quiroga (San Antonio de Areco, Argentina, 10 de diciembre de 1983)


Poesía astropolítica
(edición limitada), 
Editorial Sismo Bit
Argentina, 2023








---
Imagen: Diálogo natural, Luis Felipe Noé, serigrafía, 2008

viernes, noviembre 10, 2023

Carlos Enrique Urquía / Islas de día cicatrizado




La tierra femenina
interviene y dibuja las raíces del barco.

Yo ya no puedo atravesar mi piel
mi turismo lisiado.

Yo ya no puedo salvar con un salto los modos
dejar en el camino la campera con hábitos.

Ancho el Gutiérrez casi el Uruguay
en la boca una isla como una mosca
flotadora y atenta a las siestas del sábalo.

Quieto adulto y experto
miro desde la sangre estos aguajes anchos.

Mientras en otros tiempos
de memorias y olvidos
me recorren el cuerpo unos muchachos.

Carlos Enrique Urquía (Martínez, Argentina, 1921 - San Fernando, Argentina, 2003), "Sintaxis del Ibicuy", póstumo, 2004; La islíada, Ediciones en Danza, 2015


Imagen: Retrato de Carlos Enrique Urquía  Sudeste

jueves, noviembre 09, 2023

Rafael Felipe Oteriño / De "Lo que puedes hacer con el fuego"



Salmo
 
          Nunca se equivocaron
          los Viejos Maestros.
                        W. H. Auden
 
El mundo existe, las cosas existen:
la piedra, el sol, el aire,
el pájaro en vuelo
y la primavera en la rama.
 
Cuando el desánimo nos abate
la memoria se encarga de recogerlos
y forma con sus semillas
el volcán y la rosa, la cantera y el sonido.
 
También la ola, el claro del bosque,
las iglesias góticas
y los campos de lavanda
nos salvan de la tristeza.
 
Eso lo sabían los Viejos Maestros,
y amaban la perspectiva,
los álamos de Italia
y la sal de la tierra.
 
Eran incansables: repetían
el oro brillante y la esfera celeste,
las nubes en el cielo
y el suelo bajo los pies.
 
Que lo visible perdure,
que lo incontable renazca:
eso debatían en los talleres,
y en las telas abundan colinas, iglesias, árboles.

Rafael Felipe Oteriño (La Plata, Argentina, 1945)
 
Lo que puedes hacer con el fuego
,
Editorial Pre-Textos, 
Valencia, 2023










Foto: La Región, Ourense, Galicia

miércoles, noviembre 08, 2023

Victoria Ramírez / Tres poemas



aún es posible ver montañas
nubes sobre cumbres punzantes
es posible ver veleros amarillos
adolescentes a la rastra en trajes de baño
por un motor que deja migajas sobre las olas
niños que juegan pulcros sobre la arena
que construyen canales para que pase el mar
hombres que venden y hombres que compran
masas dulces y fritas a mil pesos
aún es posible pasear perros por dinero
ver volantines que caen en picada
hasta ensartarse en una rama de aromo
el mundo se puede acabar y aun así
podemos sentir que el cielo es una lengua
abierta como una excavación
o un agujero de luz egoísta
que nos lastima la cara

*

aún es posible ver parques nacionales
zonas de protección y reservas
ranitas de Darwin que se inflan
bajo la luz desigual de una linterna
es posible tararear una canción
por el miedo de caminar a oscuras
ver gatos nacidos de madre güiña
que escalan rápido la cordillera
carneros que niegan una estirpe
que bajan enfermos hacia el río
el mundo se puede acabar y aun así
podemos sentir el aire de alga marina
la mezcla de sal roja que inunda
archipiélagos o ciénagas o ensenadas
mientras crecen allí nuevos vertebrados
mamíferos fuertes como ornitorrincos
que gestan huevos y cruzan millas
con hijos encaramados en la espalda

*

aún es posible entender la tierra
como un recurso productivo
es posible nombrar delegaciones
embajadores y reservas privadas
saber que la cosecha de naranjas
encegueció a un temporero
que el pago de la cosecha
le permitió operarse los ojos
es posible creerse un río o un cisne
un avión que expulsa humo
los domingos por la mañana
leer una novela y olvidarla
tres días o una semana después
y es posible pensar en la evolución
de las especies y recortar periódicos
no acordar un número concreto
de hectáreas o regadíos o testamentos
decir que no está clara la pertenencia
de un pueblo a un recurso y de un recurso
a un pueblo o nación o territorio
y es posible dar la vida por una idea
decir las cosas tal cual suenan

Victoria Ramírez (Santiago de Chile, 1991)

Magnolio - Teoría del polen
(volumen doble), 
Salta el Pez Ediciones, 
Buenos Aires, 2023










martes, noviembre 07, 2023

José Manuel Barrios / Encanto manual para llamar a las Norias



El águila atraviesa la mañana. En el abismo de sus ojos la inmensidad recobra el sendero.

Hacia el Cenit del día Gaspard de la Nuit sueña en tu cama.
La dicha trastoca la dicha. Un nombre se ha antepuesto
a la vigilancia de los sentidos una vez emancipados.
De controlar el orden de los labios.
Olores, cambios, sensaciones.
¡Nuevo orden mundial hasta cuándo!

Primavera fue decretada a pesar del teatro radical de marionetas.
En medio de la rambla una puerta de 10 centímetros.
Un pestillo aún más bajo. Una ventana. Una inscripción.
Al pestillo de la puerta dale una salida.
Una entrada para volver a entrar.
Una puerta para volver a salir a una puerta.
Ruta de hiedra anonadada y austral.

La rueca que es aguja e hilo de un Mesías vacuo.
También él integró las conspiraciones de la bohème:
filas en zig-zag, fieles ordenados según su ascendente.

Yo estuve en la noche de tres horas.
Tomé sus manos confitadas y las serví a los comensales.
Órganos y vasos ofrendados al más allá.
El resto es de las águilas.


II

La serpiente que dibuja su cuerpo en el horizonte se retrata en su arcada.
El viento se deshizo en ruegos, en anhelos. El viento bailó, danzó y contactó.
El viento rebotó en el piso e hizo ruegos en la mente macabra.

Sueños en el timo/ en la brea.
Su ataque es un abismo veloz.
Su eco un fantasma que marcha hacia lo hondo.
Tenaz eco de lo profundo.

LA ZONA DE LOS VALLES LAGOS Y VOLCANES
FUERON ABRAZADOS A ELLA

La zona de los valles, lagos y volcanes
se dijeron te amo.

Se vieron a sí mismos contemplar el tiempo.
Con un semblante preparado a dar la cara.
Ofrecieron propiedades que no tenían.
Un valle entero, un bosque, un lago.

LA ZONA DE LOS VALLES LAGOS Y VOLCANES
se empeñó como testigo de la leva.
Las casas guardaron su marca desde ese día.
Las casas guardaron la piedra de los volcanes en el orificio de su corazón.


III

Josefina guardaba las migajas hacia el ala oeste de la habitación.
En un rincón de la ventana de la cocina, un pequeño plato.
En él, un pedazo de pan y un poco de leche.
Ofrenda para los duendes —decía
Los duendes, un anzuelo de las Norias.

Tejen y cortan el agua del océano.
Hacen el llamado al corazón secreto conocido entre pociones a lo largo y ancho del Mundo.

Día y noche Una, después Otra,
marean las cartas del Destino
en la dicha de pequeños ratones perdidos en la tormenta.

Cíclope de la barbarie.
Avanza por la noche que es su condena.
Su ojo subterráneo vaga.
La cabeza emerge como un hongo en una pared dorada.


IV

Jóvenes tonantes al amparo de sus Musas
descargan su equipaje y comienza el concierto.

Brazos al viento, manos de música, valle de la espesura
en las alturas del monte Ararat.

Vientos de la China resuenan entre los cerros
a quien abrazan y dan forma.

El cielo es de las águilas
quienes coordinan su ataque con sutileza.

La coordinación es simple
oscila entre la vergüenza y un adusto pavor de alas hacia el infierno.

El Tíbet abre las puertas al desfile de los ángeles.
Las Musas se hacen hueco entre bramidos, croares y discursos.
Leonas antiguas y sabias buscan al mancebo para desalojar su tripa.
Jóvenes tonantes empapados en su propia desazón.
Preparados para el fin de la conciencia.
La fugacidad del río.
El viento y su doble memoria.


V

LLÉNATE DE MÍ TODO ES PROFUNDO
Ve y devuelve mi cuerpo a la vasta y ancha arena.

Enciende mi cuerpo para buscar la vela.

LLÉNATE DE MÍ TODO ES PROFUNDO
Mastica el cuerpo que te fue dado como testimonio de los centinelas.
En este acto elévate.

Por encima de acentos, colores y rasgos.
Enciende mi cuerpo para buscar la vela.

José Manuel Barrios (Montevideo, 1983), "Los poemas que no leo se siguen escribiendo", Op. Cit., 28 de agosto de 2022, selección de Carolina Massola


lunes, noviembre 06, 2023

Marina Tsvetáyeva / Tres poemas



Del templo austero y armonioso
Saliste al grito de las plazas...
-¡Oh Libertad! - Hermosa Dama
De los marqueses rusos y los príncipes.

Horrenda práctica coral:
¡Y todavía no se ha dado misa!
- ¡Oh Libertad! - ¡Puta en el pecho
Enloquecido del soldado!

                                              26 de mayo de 1917


No quiero amores ni honores:
-Embriagadores- ¡No tengo ambiciones!
Yo ni siquiera quiero una manzana
-Tan tentadora- de aquella canasta.

Destrás de mí arrastran cadenas y cerrojos.
Pronto comenzará a tronar el trueno.

-¡Que ganas tengo!
¡Ay, qué ganas tengo
De irme muriendo poco a poco!

                                                   Julio de 1920


No mucho como huésped contigo voy a estar.
A la joven conciencia le daré libertad.
Ya lo ves: para grandes batallas me preparo,
Yo misma voy hacia lo oscuro.

Y no se golpeará -lo juro-
En tu ventana - ¡el pájaro dorado!
                                                 
                                                  25 de noviembre de 1920
                                               

Marina Tsvetáyeva (Moscú, 1892 - Yelábuga, Rusia, 1941), Poemas sueltos, Colección El Oro de los Tigres III, Universidad de Nuevo León, México, 2011
Versiones de Selma Ancira y Francisco Segovia


domingo, noviembre 05, 2023

Annie Le Brun / La planicie carnívora de la mentira...



La planicie carnívora de la mentira estira la perspectiva de sus 
     polvorientos guijarros.
En el fondo del bosque, las raíces del corazón.
La podredumbre
El miedo
Lo inacabado
La hoz del aire reluce
La cabeza bascula en los engranajes del viento
Sus cortezas venenosas abren los claros del desfiladero
Los lobos se escabullen en la lana del día.

Annie Le Brun (Rennes, Francia, 1942), Annulaire de lune, Éditions Maintenant, París, 1977
Versión de Eduardo Conde
Envío de Jonio González




La plaine carnassière du mensonge étire la perspective de ses galets poudreux.
Au fond de la forêt, les racines du coeur.
La pourriture
La peur
L'inachevé
La faucille de l'air est étincelante
La tête bascule dans les rouages du vent
Ses écorces vénéneuses ouvrent les clairières de la gorge
Les loups filent dans la laine du soir.

sábado, noviembre 04, 2023

Patrick McGuinness / Dos poemas



Belgitud
*

Me pasé el otoño aprendiendo sobre el otoño, 
que su inequívoca confusión sobre lo que era
era lo que hacía que existiera. Lo mismo que Bélgica.
Fue el primer estado post-nacional; las guerras
tenían lugar aquí para ser peleadas, cansarse y seguir viaje.
Las encuestas mostraron que la mayoría de los belgas 

habría preferido ser de alguna otra parte:
en realidad esto era el hogar, pensé, aún con mayor razón
porque el hogar había sido el desagüe de mi conciencia,
me había quitado un poco más de mí cada año.
Llegué a eso de manera lateral, así como se sube a un bus en movimiento;
Descubrí que el mundo era un pueblo, o

en todo caso viceversa. Pronto aprendí
a mantener la boca cerrada en dos lenguas;
llamaba a casa desde teléfonos langosta
bajo una lluvia de bombines. Los trenes circulaban puntuales,
viajando microdistancias en décadas.
Al cabo de un rato yo encajaba, viéndome fuera de lugar,

barrido por una marea de encaje de cortinado larga como una calle.


La forma de que nada pasa 

El polvo conoce los lugares que hemos olvidado, o que nunca vemos,
delimitando los márgenes de nuestro mundo:  la pintura cuarteada
del alféizar de la ventana, el borde trabajado del marco de una puerta,
las molduras de friso, los zócalos, sofocando los enfáticos

rincones de nuestras vidas. Llena espacio detrás del sofá,
ese pequeño vacío interno que significa perder y olvidar,
o volver a encontrar. Es sinónimo de cosas
que sobreviven a su necesidad; para nosotros sobrevivir afanosamente

a la nuestra – partículas que bailan lentas en un haz de luz
derramando el exceso que cada día renovamos.
Su pequeñez es una proeza de la escala, pero no puede desaparecer.
Es la forma de la nada, la forma de que nada pasa,

y de la imposibilidad de la nada; materia que no se preocupa
por intentar no ser, y sin embargo es; recordándonos
que no hay absolutos, que todo se clasifica en la escala,
que todo es gradual, perecedero e indeciso.

* N. del T.: El concepto de  "belgitud" se utiliza para expresar la dificultad de los belgas para definirse como tales en razón de su pertenencia al grupo flamenco o walón.

Patrick McGuinness (Túnez, 1968), Poesía galesa contemporánea, traducción y prólogo de Jorge Fondebrider, Pedro Serrano y Verónica Zondek. Con con Luciana Cordo Russo y Rhiannon Gwyn, inédito
Versiones de Jorge Fondebrider




Belgitude

I spent autumn learning about autumn,
that its unmistakeable confusion about what it was
was what made it what it was. So with Belgium.
It was the first post-national state; wars
came here to be fought, got tired and moved on.
Surveys showed that most Belgians questioned

would have preferred to be from somewhere else:
truly this was home, I thought, all the more
so as home had been a drain on my awareness,
took a little more of me away from me each year.
I came to it side-on, as one climbs into a moving bus;
discovered the world was a small town, or

at any rate vice versa. Soon I learned 
to keep my mouth shut in two languages;
I called home on lobster telephones
in a hail of bowler hats. Trains ran on time,
travelling micro-distances in decades.
After a while I fitted in, by looking out of place,

swept into a street-long tidal wave of curtain lace.


The Shape of Nothing Happening

Dust knows the places we have forgotten, or we never see,
marking out the margins of our world: the window ledge’s
cracked paint, the bevelled edges of a door frame,
the dado rails, the skirting boards, stifling the emphatic

corners of our lives. It fills the gulf behind the sofa,
that small domestic void that stands for losing and forgetting,
or for finding once again. It stands for things
that outlive their necessity; for us busily outliving

ours – particles slow dancing in a shaft of light
shedding the excess that each day we renew.
Its tininess is a feat of scale, but it cannot disappear.
It is the shape of nothing, the shape of nothing happening,

and of nothing’s impossibility; matter worrying away
at trying not to be, and being all the while; reminding us
there are no absolutes, that all is graded on the scale,
that all is incremental, deciduous, and undecided.

viernes, noviembre 03, 2023

Aleksander Wat / Ser un ratón



Ser un ratón. Preferiblemente un ratón de campo. 
O un ratón de jardín, nunca de esos que viven en las casas.
¡Los hombres despiden un olor abominable!
Todos lo sabemos: los pájaros, las ladillas, las ratas.
Producen asco y miedo.
Estremecimiento.
Alimentarse de flores de glicinas, de corteza de palmera,
desenterrar raíces del suelo frío y húmedo
y bailar después de una noche fresca. Mirar la luna llena,
reflejar en los propios ojos la brillante luz
de la agonía lunar.
Hacer una madriguera provisoria cuando el cruel
viento del norte
me busque con sus fríos y flacos dedos
para estrujar mi pequeño corazón
bajo el filo de sus zarpas,
un cobarde corazón de ratón:
un cristal palpitante.

Aleksander Wat (Varsovia, 1900 - Antony, Francia, 1967), Postwar Polish Poetry, University of California Press, Los Ángeles, 1983
Traducción del polaco al inglés, Czeslaw Milosz
Versión del inglés al castellano, Jonio González


Foto: Aleksander Wat, Berkeley, 1964 Wojciech Karpinski
 

TO BE A MOUSE 

To be a mouse. Preferably a field mouse. Or a garden mouse –
but not the kind that live in houses.
Man exhales an abominable smell!
We all know it – birds, crabs, rats.
He provokes disgust and fear.
Trembling.
To feed on wisteria flowers, on the bark of palm trees,
to dig up roots in cold, humid soil
And to dance after a fresh night. To look at the full moon,
to reflect in one's eyes the sleek light of lunar
Agony.
To burrow in a mouse hole for the time when wicked Boreas
will search for me with his cold, bony fingers
in order to squeeze my little heart under the blade of his claw
a cowardly mouse heart –
A palpitating crystal.

jueves, noviembre 02, 2023

Margaret Cavendish / Un mundo hecho de átomos



Pequeños átomos pueden hacer un mundo de sí mismos
y de cada figura, al ser tan tenues;
y mientras danzan por todas partes, encuentran lugares apropiados
cuyas formas, como mejor coincidan, forjan a cada especie,
como cuando construimos una casa de piedra y de ladrillo
colocándolos uno a uno, de manera regular:
y cuando encontramos una grieta, ya sea grande o pequeña,
buscamos piedras para cubrir ese espacio por completo.
Pues, mientras no calcen, por ser demasiado grandes o pequeñas
se desmoronan y no pueden sostenerse para que las veamos.
Cuando danzan, los átomos encuentran un lugar apropiado,
ahí persisten, yacen cercanos y rápidamente se unen.
Los que no son apropiados forman un resto que vaga por todas partes,
nunca se separan, hasta que los expulsan.
Así, por sus movimientos y sus formas,
son como algunos trabajadores aptos para otros cambios.
Y así, por azar, puede crearse un nuevo mundo…
u otro predestinado para labrar mi destino.

Margaret Cavendish, Duquesa de Newcastle (Colchester, Inglaterra, 1623 - Condado de Nottingham, 1673), Poemas atómicos, edición, traducción y prólogo de Lucas Margarit, Descontexto Ediciones, Santiago de Chile, 2021, vía Periódico de Poesía, México, 16 octubre de 2023


Imagen: Margaret Cavendish por Pieter Louis van Schuppen, c. 1668, según el grabado de Abraham Diepenbeeck, c.1655 (detalle) National Portrait Gallery, Londres


A World Made by Atomes

Small Atomes of themselves a World may make,
As being subtle, and of every shape:
And as they dance about, fit places finde,
Such Formes as best agree, make every kinde.
For when we build a house of Bricke, and Stone,
We lay them even, every one by one:
And when we finde a gap that’s big, or small,
We seeke out Stones, to fit that place withall.
For when not fit, too big, or little be,
They fall away, and cannot stay we see.
So Atomes, as they dance, finde places fit,
They there remaine, lye close, and fast will sticke.
Those that unfit, the rest that rove about,
Do never leave, untill they thrust them out.
Thus by their severall Motions, and their Formes,
As severall work-men serve each others turnes.
And thus, by chance, may a New World create:
Or else predestined to worke my Fate.

miércoles, noviembre 01, 2023

Rita Dove / Leyendo a Hölderlin en el patio con ayuda de un diccionario



Una a una, las palabras
se rinden,
banderas blancas enviadas
desde un campamento silencioso.

¿Cuándo había vuelto mi timidez?

Esta tarde el cielo se niega
a tumbarse. El sol se agazapa
detrás de las hojas, pero los árboles
se han marchado hace mucho.
El significado que aflora

viene sesgadamente hacia mí y
voy a su encuentro, saliendo
de mi cuerpo
palabra a palabra, hasta que soy

todo al mismo tiempo: el perfume
del mundo
en que me sumerjo,
una submarinista
que recuerda el aire.

Rita Dove (Akron, Estados Unidos, 1952), Museum, Carnegie-Mellon University Press, Pittsburgh, 1983
Versión de Jonio González


Foto: Rita Dove frente a la casa de Thomas Jefferson, Monticello, Virginia, 1993 Eduardo Montes-Bradley / Encyclopaedia Britannica


READING HÖLDERLIN ON THE PATIO WITH THE AID OF A DICTIONARY

One by one, the words
give themselves
up, white flags dispatched
from a silent camp.

When had my shyness returned?

This evening, the sky refused
to lie down. The sun crouched
behind leaves, but the trees
had long since walked away.
The meaning that surfaces

comes to me aslant and
I go to meet it, stepping
out of my body
word for word, until I am

everything at once: the perfume
of the world in which
I go under,
a skindiver
remembering air.

martes, octubre 31, 2023

Olvido García Valdés / Tres poemas


[Formas rapaces volaron en el lienzo]

                                     a M. von Trotta

Formas rapaces volaron en el lienzo
antes de la quietud.
La quietud: el mundo se ha dormido.
Has estado pintando -ahora sólo copias-
la barca, el castillo en la playa,
el lago -¿el mar?-.
Ambrogio Lorenzetti en blanco y negro.
Es gris el mar, es gris en tu pintura
el agua verde que dura ya seis siglos,
negra la barca, negro
el castillo y los viñedos al fondo.
El mundo se ha dormido y tú lo pintas;
es todo como un cuento,
pero no existe una bella durmiente
y está lejos el bosque;
no es un mundo de sueño el que describes
sino un mundo de ausencia:
ni una figura humana, nada animal o móvil
en el quieto paisaje.
Formas rapaces volaron en el lienzo
antes de la quietud. La quietud
de la vida, de lo que permanece
en lo deshabitado.


La caída de Ícaro

1

Los atardeceres se suceden,
hace frío
y las casas de adobe en las afueras
se reflejan sobre charcos quietos.
Tierra removida.

Cézanne elevó la nature morte
a una altura
en que las cosas exteriormente muertas
cobran vida, dice Kandinsky.
Vida es emoción.
Pero quedará de vosotros
lo que ha quedado de los hombres
que vivieron antes, previene Lucrecio.
Es poco: polvo, alguna imagen tópica
y restos de edificios.
El alma muere con el cuerpo.
El alma es el cuerpo. O tres fotografías
quedan, si alguien muere.

También un gesto inexplicable,
díscolo para los ojos, desafío,
erizado. Cuerpo es lo otro.
Irreconocible. Dolor.
Sólo cuerpo. Cuerpo es no yo.
No yo.

Lo quieto de las cosas
en el atardecer. La quietud,
por ejemplo, de los edificios.
El ensombrecimiento
mudo y apagado.

Como ojos,
dos piedras azules me miran
desde un anillo.
Los anillos
cuidadosamente extraídos
al final.
Como aquel de azabache y plata
o este otro de un pálido, pálido rosa.
Rostros y luces
nítidamente se reflejan en él.

En la noche corro por un campo
que desciende, corro entre arbustos
y choco con algo vivo
que trata de ovillarse, de encogerse.
Es un niño pequeño, le pregunto
quién es y contesta que nadie.

Esta respiración honda
y este nudo en la pelvis
que se deshace y fluye. Esto soy yo
y al mismo tiempo
dolor en la nuca y en los ojos.

Terminada la juventud,
se está a merced del miedo.

2

Verde. Verde. Agua. Marrón.
Todo mojado, embarrado.
Es invierno. Es perceptible
en el silencio y en brillos
como del aire.
Yo soy muy pequeña.

Un cuerpo caminando.
Un cuerpo solo;
lo enfermo en la piel, en la mirada.
El asombro, la dureza absoluta
en los ojos. Lo impenetrable.
La descompensación
entre lo interno y lo externo.
Un cuerpo enfermo que avanza.

Desde un interior de cristales muy amplios
contemplo los árboles.
Hay un viento ligero, un movimiento
silencioso de hojas y ramas.
Como algo desconocido
y en suspenso. Más allá.
Como una luz
sesgada y quieta. Lo verde
que hiere o acaricia. Brisa
verde. Y si yo hubiera muerto
eso sería también así.


[La distancia entre quien habla]

La distancia entre quien habla
y por ejemplo dice mi pecho y quien sirve
de soporte a esa habla
y dice por ejemplo yo es la que atraviesa
la retórica, toda la lengua. El sonido
que bandadas producen
es externo, el encharcamiento
estacional de las tierras
llanas, ese espejo, pecho desnudo,
graznidos para lo vulnerable.

Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, España, 1950), Antología poética, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2006


Foto: Olvido García Valdés, 2018 Isabel Permuy/ABC España