domingo, mayo 21, 2023

Ioana Catsigyanis / Bengalas




DOMINGO DE SOL
El cielo es celeste de punta a punta,
oscurecido de golpe
por una bandada de gorriones que levanta
vuelo, mientras que en el aire se respira
la primavera, aún fría, mezclada con el humo
del carbón recién encendido en los patios.
En el terreno de atrás de la estación
la feria de los domingos está terminando.
Los vendedores desarman los puestos y apilan
cajones con verdura marchita. Algunas frutas
quedan desperdigadas en el piso, entre charcos,
sin despertar más interés que el del hocico
de un perro vagabundo. Justo en frente
del terreno, en el jardín de una casona
algo despintada, yace, florecido, el cerezo
de la cuadra. A sus pies, un grupo de chicos
de la asociación japonesa se prepara
para almorzar, inmersos en una nube rosada.
Bajo el cerezo y como quiere la tradición, allá lejos.

Por la tarde, en el salón de la casona colonial,
una feria japonesa
recibe a los visitantes, entre puestos de plantas,
kimonos, vajilla de porcelana, lápices de colores,
termos de té y dulces de arroz y rosa. El viento
recorre el salón y hace tintinear los cascabeles
de los móviles que adornan los stands. Las grullas
de papel plegado se balancean, como si levantaran
vuelo. Chicos y grandes esperan la ceremonia
de la noche. El día se clausura con una ofrenda
de fuegos artificiales, con la promesa
de que guíen el alma de los ancestros. Entre
la multitud, me estiraré como el único
abeto del barrio, para acompañar
las bengalas, los estallidos que se desvanecen,
las esquirlas que se hunden en el cielo.

Ioana Catsigyanis (Buenos Aires, 1976), "Al costado de la ruta. Inéditos", Op. Cit., Buenos Aires, mayo 2023


Foto: Ioana Catsigyanis/Facebook Versión ByN

sábado, mayo 20, 2023

Dino Campana / De "Cantos órficos", 6




Imágenes del viaje y la montaña

. . . . . . después de que en la sorda lucha nocturna
La segunda alma más poderosa consiguió romper 
                                                  [nuestras cadenas
Nos despertamos llorando y era el azul de la mañana:
Como sombras de héroes velejábamos:
Del alba sin sombras en los puros silencios
Del alba
En los puros pensamientos
Sin sombras
Del alba sin sombras:
Llorando: jurando nuestra fe al azul
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Parece que la mujer pálida está sentada aún joven
Sobre la última cuesta cerca de la casa antigua:
Delante de ella los valles se desanudan inciertos 
Hacia las soledades altas de los horizontes:
La gentil canosa escucha cantar al cuco.
Y el simple corazón experimentado por los años
A las melodías de la tierra
Escucha quieto: las notas
Llegan, continuas ambiguas como en un velo de seda.
De selvas oscuras el arroyo
Surge y en tórpidos remolinos el claustro de rocas
Lame y envuelve aéreo celeste…
Y más lento el cuco cuela dos notas veladas 
En el silencio azulado
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
El aire se ríe: la trompeta en el valle y los montes
Suena: la masa de los corredores
Se deshace: tiene vivo ímpetu: nuestros corazones
Palpitan: y gritan y atraviesan los puentes.
Y de las alturas a los infinitos albores
Atentos, bajan trepidantes por los montes,
Trémulos y vagos en las vivas fuentes,
Los ecos de nuestros dos sumisos corazones… 
Han atravesado en largo desfile:
En el aire no sé cuál canto de Bacco.
Suben: y detrás de ellos el monte se estremece:
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Y se distingue su verde canto.
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Andar, de las aguas a los remolinos, por la pendiente 
Valle, en el sordo murmurar rozado:
Seguir un ala cansada por la pendiente 
Valle que golpea y vuelve: desolado
Andar por valles, hasta que en azulosa 
Serenidad, de las ásperas rocas salió
Un Burgo gris y varios elevarse
Al alterno pensamiento que aparece y desaparece,
Sobre el árido sueño, ¡sereno!
O como si el arroyo que cae
Y descansa en el azul igual,
Si aquel a tus murallas se curva 
El alma a la nada en su andar fatal,
Si a tus murallas en paz cristalina 
Tender pudiera, en una paz igual,
Y el recuerdo reflejarse de una divina
Serenidad perdida ¡o tu inmortal
¡Alma! ¡o Tú!
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
La cosecha, pactada por el misterioso coro
Del viento, en largas vías olas tranquilas
Muda y gloriosa para mis pupilas
Disuelve el vientre de las luces de oro.
¡Oh Esperanza! ¡Oh Esperanza! a miles a miles
¡Resplandecen en el verano los frutos! un coro
Que es un encanto, es su murmullo, canoro
¡Que vive por miríadas de pavesas!...
---
He aquí la noche: y hela aquí para velarme 
Y luces y luces: y yo lejano y solo:
Quieta está la cosecha, hacia el infinito
(Quieto está el espíritu) van mudos carmes
En la noche: en la noche: quiero decir: Solo
Sombra que vuelve, que había muerto…

Dino Campana (Marradi, Italia, 1885 - Scandicci, Italia, 1932), Dino Campana Suramericano. Cantos órficos, Abisinia, Buenos Aires, 2022
Traducción de Antonio Nazzaro 















Foto: El joven Dino Campana Abisinia/Università di Macerata


IMMAGINI DEL VIAGGIO E DELLA MONTAGNA

. . . . . . poi che nella sorda lotta notturna
La più potente anima seconda ebbe frante le
                                               [nostre catene
Noi ci svegliammo piangendo ed era l’azzurro mattino:
Come ombre d’eroi veleggiavano:
De l’alba non ombre nei puri silenzii
De l’alba
Nei puri pensieri
Non ombre
De l’alba non ombre:
Piangendo: giurando noi fede all’azzurro
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Pare la donna che siede pallida giovine ancora
Sopra dell’erta ultima presso la casa antica:
Avanti a lei incerte si snodano le valli
Verso le solitudini alte de gli orizzonti:
La gentile canuta il cuculo sente a cantare.
E il semplice cuore provato negli anni
A le melodie della terra
Ascolta quieto: le note
Giungon, continue ambigue come in un velo di seta.
Da selve oscure il torrente
Sorte ed in torpidi gorghi la chiostra di rocce
Lambe ed involge aereo cilestrino...
E il cuculo cola più lento due note velate
Nel silenzio azzurrino
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
L’aria ride: la tromba a valle i monti
Squilla: la massa degli scorridori
Si scioglie: ha vivi lanci: i nostri cuori
Balzano: e grida ed oltrevarca i ponti.
E dalle altezze agli infiniti albori
Vigili, calan trepidi pei monti,
Tremuli e vaghi nelle vive fonti,
Gli echi dei nostri due sommessi cuori...
Hanno varcato in lunga teoria:
Nell’aria non so qual bacchico canto.
Salgono: e dietro a loro il monte introna:
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
E si distingue il loro verde canto.
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Andar, de l’acque ai gorghi, per la china
Valle, nel sordo mormorar sfiorato:
Seguire un’ala stanca per la china
Valle che batte e volge: desolato
Andar per valli, in fin che in azzurrina
Serenità, dall’aspre rocce dato
Un Borgo in grigio e vario torreggiare
All’alterno pensier pare e dispare,
Sovra l’arido sogno, serenato!
O se come il torrente che rovina
E si riposa nell’azzurro eguale,
Se tale a le tue mura la proclina
Anima al nulla nel suo andar fatale,
Se alle tue mura in pace cristallina
Tender potessi, in una pace uguale,
E il ricordo specchiar di una divina
Serenità perduta o tu immortale
Anima! o Tu!
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
La messe, intesa al misterioso coro
Del vento, in vie di lunghe onde tranquille
Muta e gloriosa per le mie pupille
Discioglie il grembo delle luci d’oro.
O Speranza! O Speranza! a mille a mille
Splendono nell’estate i frutti! un coro
Ch’è incantato, è al suo murmure, canoro
Che vive per miriadi di faville!...
---
Ecco la notte: ed ecco vigilarmi
E luci e luci: ed io lontano e solo:
Quieta è la messe, verso l’infinito
(Quieto è lo spirto) vanno muti carmi
A la notte: a la notte: intendo: Solo
Ombra che torna, ch’era dipartito...

viernes, mayo 19, 2023

Thomas Lux / Ladrillos que se hunden en el agua profunda




¿A qué profundidad desaparece su opaco color anaranjado?
Remé hasta donde sé que el agua es profunda,
y en mi bote: un cargamento
de ladrillos, cincuenta apilados
en la popa, así de simple.
En el fondo de este embalse
había un pueblo. Dos pueblos, en realidad.
A su gente se le pagó una suma justa
para que se fuera, pero sin hacer preguntas: tenían que trasladarse.
Echo el ancla cuarenta pies por encima
de lo que una vez fue un prado.
Primero agarro un ladrillo de babor
y lo sujeto por la esquina superior derecha
y meto su esquina inferior izquierda en el agua
antes de dejar que resbale entre mis dedos.
El siguiente lo agarro de estribor,
pero ha caído de babor, y así sucesivamente.
La mano izquierda es la que hace el trabajo.
Es visto y no visto. Se hunden hasta detenerse
en lo que ahora es una tierra anegada y sin hierba.
¿Por qué quiero dejar unas cuantas
piedras triangulares artificiales
en el fondo de este cuerpo de agua sin huesos?
(el cementerio fue trasladado).
¿Quién no ha amado, en la oscuridad,
el borroso, fuerte, anaranjado resplandor
de los ladrillos?

Thomas Lux (Northampton, Estados Unidos, 1946-Atlanta, Estados Unidos, 2017), Selected Poems, Bloodaxe Books, Hexham, 2014
Versión de Jonio González


Foto: Thomas Lux durante la 17° caminata anual de poesía de Poets House a través del puente de Brooklyn, 11 de junio de 2012 Ilya S. Savenok/Getty Images/Poetry Foundation


BRICKS SINKING IN DEEP WATER

At what depth does their dull orange disappear?
I rowed out to where I know the water’s deep,
and in my rowboat: a cargo
of bricks, fifty balanced
across the stern, just so.
At the bottom of this reservoir
was a town. Two towns, in truth.
Its people were paid an honest price
to leave, but no question: they had to move.
I anchor my boat forty feet above
what was once a pasture.
I take a brick from port first
and hold it by its upper right corner
and dip its lower left corner into the water
before I let it slip my fingers.
The next one I take from starboard,
but drop from port, and so forth and on.
It’s the sinestra hand that does the work.
I never counted two seconds before one was gone
from touch, and sound, and sight. They sink until they stop
on now drowned and grassless land.
Why do I want to leave a small scattering
of man-made triangular stones
at the bottom of this no-bones
(the cemetery relocated)
body of water?  In darkness, who does not love
the faint, hard, orange glow

jueves, mayo 18, 2023

Li Po / Despidiéndose de un amigo



Azulados montes tras la muralla norte,
albas aguas corren al este de la ciudad.
Aquí es donde debemos separarnos,
hierbas solitarias se esparcen por doquiera.
Nubes flotantes, pensamientos del viajero,
sol poniente, sentimientos del amigo.
Agitamos las manos cuando nos despedimos,
y relinchan nuestros caballos mientras nos separamos.

Li Po (probablemente Sui-ye, hoy Kirguistán, 701 - Dangtu, actual Anhui, China, 762), "Li Po: cinco poemas", El Jabalí n° 19, Buenos Aires, 2009
Traducción de Fernán Alayza y Ricardo Silva-Santiesteban


Ilustración: Atribuida a Shangguan Zhou c.1743 (detalle) Pictures from History/Getty Images

Nota del Administrador: La grafía con que se conoce tradicionalmente en los países occidentales al "mayor poeta chino" es Li Po. Revisada hace unos años, se concluyó que era una transliteración (al inglés) que respondía a una pronunciación arcana, que Wikipedia sin más, con su habitual pedantería, calificó de "obsoleta". De manera que la grafía Li Po se alterna actualmente con la de Li Bai. El poeta Ezra Pound se refiere a él como Rihaku, incorporando al inglés la pronunciación en japonés. Este blog optó por la antigua transliteración del sistema Wade-Giles, Li Po.

miércoles, mayo 17, 2023

Percy Bysshe Shelley / Canción del irlandés




SE PUEDEN DISOLVER todos los astros
y la fuente de luz puede hundirse en la noche,
caerán nuestras casas, se borrará la tierra,
¡mas tu coraje, Irlanda, jamás decaerá!

¡Mira! La destrucción se cierne en todo,
y las moradas de nuestros ancestros
se han hundido ya, el enemigo
se pasea triunfante en nuestra tierra,
y nuestros fuertes héroes yacen en las llanuras.

¡Ay, qué muerta está el arpa que nos daba placer,
se ha hundido la medida de nuestro dulce reino,
pero clama la guerra, y hay ruïdo de lanzas,
y el grito aterrador de Sloghan aún resuena
aquí en nuestros oídos.

¡Ay! ¿Dónde están los héroes? Triunfantes en la muerte,
convulsos se reclinan sobre brezos sangrientos,
los jinetes fantasmas que el viento va arrastrando
y que avanzan gritando: ¡Venganza, compatriotas!

[1809]

P. B. Shelley (Warnham, Reino Unido, 1792 - Lerici, Italia, 1822), Donde están los eternos. Poesía selecta, Reino de Cordelia, Madrid, 2021
Traducción de José Luis Reyes



The Irishman’s Song

THE STARS may dissolve, and the fountain of light
May sink into ne’er ending chaos and night,
Our mansions must fall, and earth vanish away,
But thy courage O Erin! may never decay.

See! the wide wasting ruin extends all around,
Our ancestors’ dwellings lie sunk on the ground,
Our foes ride in triumph throughout our domains,
And our mightiest heroes lie stretched on the plains.

Ah! dead is the harp which was wont to give pleasure,
Ah! sunk is our sweet country’s rapturous measure,
But the war note is waked, and the clangor of spears,
The dread yell of Sloghan yet sounds in our ears.

Ah! where are the heroes! triumphant in death,
Convulsed they recline on the blood sprinkled heath,
Or the yelling ghosts ride on the blast that sweeps by,
And ‘my countrymen! vengeance!’ incessantly cry.

---
Imagen: Retrato de P. B. Shelley por Alfred Clint, c.1829, basado en el trabajo de Amelia Curran en 1819 National Portrait Gallery, Londres

martes, mayo 16, 2023

Marcelo Villena Alvarado / De "El arte de los pedales"



A

Beatrice tutta ne l'etterne rote
fissa con le occhi stava; e io in lei
le luci fissi, di là sù rimote.
                    (Paradiso, I, 64-66)


Uno

En la mitad del camino    sudaré
           i no tú
aduciré tino
            i no tú

Haré de mis manos tus dos frenos    tu mandril    tu pedal
Diré poco
         cumpliré

Dirás de uránicos barrancos
                   cumbres i atisbos   nubes    silos
                   ruedas i llanos

Fungiré cual perito
pondrás tú el asiento
                    i los manubrios al suelo
                    en curva

                    fin

                            (Donde Ruth va    me vi)

[...]


Marcelo Villena Alvarado (La Paz, 1965), El arte de los pedales, Editorial Prisa, La Paz, 2022


Foto: Instituto de Estudios Bolivianos

lunes, mayo 15, 2023

Carina Sedevich / De "Un pez en un cauce que mengua"



IV. Ave traspasada de universo

                                                     You exist without the feeling of existence.
                                                                                               BKS Iyengar
1

Órgano raro
desangrado del árbol
se azula un limón. 

*

El amarillo 
habla su lengua
flamígera.

El canto del tero
apenas lo toca.

*

La llama está viva
saturada de sí

en la hora nublada
que se consume
lenta.

2

Ave traspasada
de universo:
amanece.

No puedo decir día
o decir noche.

*

En el curso del viento
vibra el pálido gris.

Pasan dos perros mojándose.
No vienen ni van.

*

A los ruidos
de la noche
siguen los ruidos
del día.

El sol no llega
ni pasa.

Mi mente
no intenta unir puntos
en el espacio
infinito.

*

En un lugar que existe

dentro de mí

no escribo.

Carina Sedevich (Santa Fe, Argentina, 1972)

Un pez en un cauce que mengua
,
Santa Fe Cultura,
Santa Fe, Argentina, 2023










domingo, mayo 14, 2023

Richard Wilbur / Niño junto a la ventana


Ver el muñeco de nieve de pie y solitario
en medio de la oscuridad y el frío es más de lo que puede soportar.
El niño llora al oír que el viento anuncia
una noche de rechinar de dientes e intensos gemidos.
Su vista llorosa apenas puede distinguir
la figura de rostro pálido y ojos de betún
que le devuelve una mirada dejada de la mano de Dios
como la que el desterrado Adán le dirigió al paraíso.

El muñeco de nieve, sin embargo, está contento,
sin deseo alguno de entrar y morir.
Inmóvil, se conmueve al ver al pequeño llorar.
Aunque el agua congelada es su elemento,
se ha fundido lo suficiente para que un ojo suave
suelte un hilo de la lluvia más pura, una lágrima
por el niño en el brillante cristal rodeado de
tanto calor, tanta luz, tanto amor y tanto miedo.

Richard Wilbur (Nueva York, Estados Unidos, 1921 - Belmont, Estados Unidos, 2017), Things
of This World, Harcourt, Boston, 1956 / Collected Poems 1943-2004, Harcourt, Boston, 2004
Versión de Jonio González




BOY AT THE WINDOW

Seeing the snowman standing all alone
In dusk and cold is more than he can bear.
The small boy weeps to hear the wind prepare
A night of gnashings and enormous moan.
His tearful sight can hardly reach to where
The pale-faced figure with bitumen eyes
Returns him such a God-forsaken stare
As outcast Adam gave to paradise.

The man of snow is, nonetheless, content,
Having no wish to go inside and die.
Still, he is moved to see the youngster cry.
Though frozen water is his element,
He melts enough to drop from one soft eye
A trickle of the purest rain, a tear
For the child at the bright pane surrounded by
Such warmth, such light, such love, and so much fear.
---
Foto: Richard Wilbur in 2005 en su casa en Cummington, Massachusetts  Amherst College

sábado, mayo 13, 2023

Clemente Riedemann / Tres poemas




Otros escritos de suyo pertinentes en el plan 
jeneral de esta obra

[Fragmentos]

¿Son patriotas los chilenos?
     Las encuestas lo señalan
como sufrido, fiestero y manirroto.
Hábiles para producir “la menor cantidad
     de buenos frutos en el máximo tiempo posible”
defecto que encuentra su equilibrio
     en un “fatalismo sonriente”
opuesto al de los demás pueblos andinos
     cuyo fatalismo es lloroso.
En Chile la mordaza era una Ley. Y Chile tenía
     una sonrisa debajo de la mordaza.

(...)


¡Oh cliché, horrible necesidad!
     No se puede con todas estas muertes.
No se puede con ellas agitar
     las alas del inútil destino.
Karra Maw’n * abortó su poema
    y se está cansado, como un toro cansado
en la neblina, resoplando silencios
     echando afuera el bofe metafísico.
¡Oh búho absurdo!
  Póngase de pie sobre estos hombros
y entregue significados
     que ardan como estrellas. 

* Lugar de lluvias [N. del Ad.]


Zulema en gris

La ventana
de mi pieza en Valparaiso
no daba al mar; nunca ví las caracolas
caer de rodillas en la playa
expulsadas por el mar, ni produje
sombra con mi mano para ver al tope
las banderas de los barcos que traían automóviles.

Chocaban con mi ojo otras ventanas
que enrojecían al anochecer y que
como flores mustias, por las mañanas se abrían
mostrándome los pechos de unas señoritas
que arrojaban orines sobre los gatos matinales
de Valparaíso.

Esos pechos eran para mí
como toda la paciencia del mundo
acumulada en los volcanes, un beso
que la vida a diario me traía, más
azules que el oceano, más intensas
que todas las batallas de la guerra
y yo amaba esos botones a partir de
las 10 A.M.

Porque esa era toda la sal que yo tenía,
el agua inmensa que aún ahora necesito.

Clemente Riedemann (Valdivia, Chile, 1953)

El poema del que proceden los dos primeros fragmentos integra Karra Maw'n, Editorial Alborada, Valdivia, 1984. El tercer poema fue publicado en la revista electrónica Altazor, año 4, mayo 2023 [N. del Ad.]


Foto: Altazor

viernes, mayo 12, 2023

William Matthews / Leopardos de la nieve en el zoológico de Denver




Apenas hay unos cien
leopardos de la nieve vivos, y tres 
de ellos están aquí. Horas viéndolos saltar
hacia arriba y hacia abajo, agua que se 
vierte. Aunque si uno llena un vaso
rápidamente, el agua se arremolina hasta el tope,
con el ruido de un clavo bien encajado. 
Los leopardos de la nieve caen a tierra sin sonido,
como si ya estuvieran extintos.

Si pudiera los pasaría 
de una mano a otra, como un fuego, 
como una deuda que puedo contar pero no pagar.
Me alegra no poder. Si intentara
tomar la pérdida por esposa, y lo intento,
y tenerla conmigo todos los días de mi vida,
no me quedaría nada para dejarle a mis chicos.
Ahorro para ellos todo lo que puedo guardar
y lo vierto de una mano a la otra.

William Matthews (Cincinnati, Estados Unidos, 1942 - Nueva York, Estados Unidos, 1997), "Rising and Falling" [1979], Search Party: Collected Poems, A Mariner Books, Houghton Mifflin Company; Sebastian Matthews y Stanley Plumly ed.; Nueva York, 2004
Traducción de Roberto Guareschi




SNOW LEOPARDS AT THE DENVER ZOO

There are only a hundred or so
snow leopards alive, and three
of them here. Hours I watch them jump
down and jump up, water being
poured. Though if you fill a glass
fast with water, it rings high to the top,
noise of a nail driven true. Snow
leopards land without sound,
as if they were already extinct.

If I could, I’d sift them
from hand to hand, like a fire,
like a debt I can count by can’t pay.
I’m glad I can’t. If I tried to
take loss for a wife, and I do,
and keep her all the days of my life,
I’d have nothing to leave my children.
I save them whatever I can keep
and I pour it from hand to hand.

jueves, mayo 11, 2023

Enrique Santos Discépolo / Secreto




[Tango]

Quien sos, que no puedo salvarme
muñeca maldita, castigo de Dios...
Ventarrón que desgaja en su furia un ayer
de ternuras, de hogar y de fe...
Por vos se ha cambiado mi vida
-sagrada y sencilla como una oración-
en un bárbaro horror de problemas
que atora mis venas y enturbia mi honor.

No puedo ser más vil
ni puedo ser mejor,
vencido por tu hechizo
que trastorna mi deber...
Por vos a mi mujer
la vida he destrozao
y es pan de mis dos hijos
todo el lujo que te he dao.
No pudo reaccionar
ni puedo comprender,
perdido en la tormenta
de tu voz que me embrujó...
La seda de tu piel que me estremece
y al latir florece, con mi perdición...

Resuelto a borrar con un tiro
su sombra maldita que ya es obsesión,
he buscao en mi noche un lugar pa morir,
pero el arma se afloja en traición...
No sé si merezco este oprobio feroz,
pero en cambio he llegado a saber
que es mentira que yo no me mato
pensando en mis hijos...no, lo hago por vos...

[1932]

Enrique Santos Discépolo  (Buenos Aires, 1901-1951)


Foto: Enrique Santos Discépolo, años '40, por Annemarie Heinrich Wikimedia Commons

miércoles, mayo 10, 2023

Kim Addonizio / Nombre que significa sagrado en griego

  
                                                            

                                           Para Aya

Hoy escuché tu nombre gritado
por un cocinero de minutas
que daba vuelta panqueques en la grasa-
restorán chino mugriento.
Él dijo que significaba Oh
que es la mejor palabra que conozco
para lo sublime impronunciable. Oh
es como tuve la inesperada suerte
de ser tu joven y aterrorizada madre
que no sabía cómo sostenerte
en la playa de estacionamiento del hospital
mientras tu papá buscaba el auto.
Pareció llevar mucho tiempo.
Oh, pareció que te llevó diez minutos 
sacar tu licencia de conducir 
y mudarte a Nueva York.
Recuerdo el momento en el que te hicimos
y lo sabíamos, tu papá
levantándose de la cama y riéndose.
Pequeño halcón, diosa sumeria,
kachina que corre con el viento.
Los versos del Qurán son Ayas.
En japonés, lleno de color o belleza,
aunque alguna vez me representó
algo como la “flecha de mañana”. El ingrediente
secreto en el plato especial del chef, una marinada
que contiene Aya. Primera palabra
dicha por una rosa, última dicha por los árboles
a la noche al acostarse
en los bosques y en los campos, último sonido
que proferiré, si puedo hablar al final.
Mi palíndromo, espada, viento de tormenta.

Kim Addonizio (Washington DC, 1954)

Antología salvaje
, 
Editorial De Todos los Mares, 
Capilla del Monte, 2022
Traducción y selección de Marina Kohon
















Foto: Kim Addonizio, 2014 Wikimedia Commons

Name that Means Holy in Greek

Today I heard your name shouted
By a short-order cook
Flipping scallion pancakes in a grease-
Grimed Chinese restaurant.
He said it meant Wow
Which is the best word I know
For the unutterable sublime. Wow
Is how I had the dumb luck
To become your young and terrified mother
Not knowing how to hold you
In the hospital parking lot
While your father got the car.
It seemed to take a long time.
Wow, it seemed to take ten minutes
For you to get your driver’s license
And move away to New York.
I remember the moment we made you
And knew we had, your father
Lifting himself up off the bed and laughing.
Little hawk, Sumerian goddess,
Kachina that races the wind.
The verses of the Quran are Ayas.
In Japanese, full of color, or beauty,
Though once inked for me
As “tomorrow’s arrow”. The secret 
Ingredient in the chef’s special, a marinade
Containing Aya. First word
Spoken by a rose, last word the trees
Say at night as they lie down
In the forests and fields, last sound
I’ll make, if I can speak at the end,
My palindrome, sword, storm wind.

martes, mayo 09, 2023

Circe Maia / Dos poemas



Junto a mí

Trabajo en lo visible y en lo cercano
-y no lo creas fácil-.
No quisiera ir más lejos. Todo esto
que palpo y veo
junto a mí, hora a hora
es rebelde y resiste.

Para su vivo peso
demasiado livianas se me hacen las palabras.


Tarea inútil

Hay un trabajo amargo
como de fatigados pescadores
arrojando sus redes
-ansia y desesperanza-
recogiendo sus peces
de aletas frías, muertos.
Así, a duros golpes
se cree traer vivos todavía
viejas escenas en fragmentos, restos
de diálogos, perdidos
brillos de pupilas enterradas.
No quiero más, no quiero.
Porque sé que de un modo que no entiendo
de algún oscuro modo, está presente
en mí, total, entero
el sumergido mundo que no alcanzo.
No quiero alzar pedazos, restos, sombras
ya fríos, en mis manos.

Circe Maia (Montevideo, 1932), "Presencia diaria", 1964, La pesadora de perlas. Obra poética. Conversaciones con María Teresa Andruetto, Viento de Fondo, Córdoba, Argentina, 2013

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Foto: Circe Maia, Tacuarembó, 2014 Wikimedia Commons

lunes, mayo 08, 2023

Vladimiro Maiacovski / Tres poemas




De niño

Yo fui agraciado en el amor, sin límites.
Pero de niño
la gente, preocupada, trabaja.
Y yo escapaba a las orillas del río Rión
y vagaba sin hacer nada.
Se enojaba mi madre:
"¡Chiquillo maldito!"
Mi padre me amenazaba con el cinturón.
Pero yo me ganaba tres rublos falsos
y jugaba con los soldados bajo las tapias.
Sin el peso de la camisa,
sin el peso de los botines,
daba vueltas
y me quemaba bajo el sol de Kutaís,
hasta que me daban puntadas en el corazón.
El sol se asombraba:
"Apenas se ve
y también tiene corazón,
se empeña el chiquillo."
¿Cómo es que cabe en este pedazo de un metro
el río,
yo,
y las kilométricas cumbres?

Imposible

Solo no podré llevar el piano,
y menos aún la caja de hierro.
Si no fuera la caja,
y el piano,
a mi corazón lo llevaría de vuelta.
Los banqueros saben:
"somos ricos sin límites,
nos faltan bolsillos -
guardamos en la caja de hierro".
Mi amor por ti
es un tesoro
y lo guardo en mi caja de hierro,
y como un Creso ando contento.
Y sólo cuando tengo muchas ganas,
saco una sonrisa,
o menos,
y emborrachándome con otros,
gasto a media noche
unos quince rublos de lirismo en moneda.

Amo*, 1922

Una ventana en la ROSTA**

¡No nos tomarán
               con las manos vacías!
Los días de Denikin
                   están contados.
El Ejército Rojo
                es un erizo rojo,
es nuestra defensa de más arrojo.
¡No nos tomarán
               con las manos vacías!
Las horas de Kólchak
                    están contadas!
El Ejército Rojo
                es un erizo rojo
y es nuestra defensa de más arrojo.
¡Con las manos vacías 
                     no nos tomarán!
¡Camaradas,
          a las armas todos!
El Ejército Rojo
                es un erizo rojo,
la fuerza de hierro
                   de más arrojo!

Vladimiro Maiacovski (Baghdati, Georgia, 1893 – Moscú, 1930), "Poemas (1917-1930)", Maiacovski, Antología poética, Editorial Losada, Buenos Aires, 1970
Traducción de Lila Guerrero 

* Dedicado a Lili Brick (N. de la T.)
** El poeta trabajó en la ROSTA, hoy agencias TASS, desde el año 1919 hasta 1922. Escribió la mayoría de los textos de 1500 carteles que él mismo pintaba (N. de la T.)

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Foto: Vladimiro Maiacovski, Moscú, 1930 Sovfoto/Universal Images Group/Getty Images

domingo, mayo 07, 2023

Mary Barnard / Cuarto de juegos



Rueda de sufrimiento, sin centro.
Voces tristes sin motivo,
cuesta empinada que expira en cumbres solemnes.
Pesadumbre de embarrados patios de recreo,
fuerte olor a zapatos de goma y almuerzos envueltos
cuando las niñas forman un círculo y cantan
sobre ventanas y amantes.

Escuchándolas, nadie podría decir
por qué cantan con tristeza, pero hay en sus voces
el patetismo de prendas que se han heredado
y cuelgan holgadas en cuerpos pequeños.

Mary Barnard (Vancouver, Estados Unidos, 1909 - 2002), Collected Poems, Breitenbush, Portland, 1979
Versión de Jonio González


 
PLAYROOM

Wheel of sorrow, centerless.
Voices, sad without cause,
slope upward, expiring on grave summits.   
Mournfulness of muddy playgrounds,   
raw smell of rubbers and wrapped lunches   
when little girls stand in a circle singing   
of windows and of lovers.

Hearing them, no one could tell
why they sing sadly, but there is in their voices   
the pathos of all handed-down garments   
hanging loosely on small bodies.

sábado, mayo 06, 2023

Catalina Boccardo / De "Formosa"




5

tus cuentos
como la vaca exigida por su leche
me empujaban


pueblos de cañas 
la doña que habitaba el humo 
y un calor interminable de los grillos
por el sembradío


alguien ordeñaba 
temía a las ubres
su leche grasienta 


el día bravo empezaba con la aguja del sol
pero se derrumbaba con el agua


ácida de frutas
palpando la humedad
ser imaginario del bananal
                                        vivía al fondo
                                        la que predecía el futuro de las nietas


¿sabés que una vez las escuché a ella y a la abuela
hablando de mí?
¿sabés que entre los trastos vacíos y las botellas extrañas
supe quién iba a ser?

¿sabés? los pueblos son oscuros porque esconden palabras 
/en otro idioma


¿y quién no conoce sus ánimas? después de muchas vidas todavía los pedidos de auxilio 
algunos podemos abducir los becerros de sus madres 
llevarlos al día seco y amarillo
de antes de ayer
del pasado


yo atisbé el camino de regreso en tus relatos que anunciaban 
/la lluvia
lo aprendía de memoria
cada detalle debajo de las sábanas


sssshhhhhh estoy allí


23

algo del lodo escapa 
la solidez 
los amuletos

deseo reconstruir el barcito de la ruta 

los choferes observan de reojo las jóvenes tías
mientras esperan su almuerzo
y una sonrisa de mi abuela 

ruda 
(consejo para las solteras)
bolsitas de aroma picante

ruego invisible dentro del vestido


32

esa formosa soñada ya no existe

la abuela duerme
el suelo se enfría bajo este pavimento

vos viajaste hacia otra punta
sin padres de barro y de semilla

formosa es irreal
                     la orquídea que inventaste y adorna tu dolor

largo tiempo
                                  siembra crédula de una hija


Catalina Boccardo (Buenos Aires, 1961)

Formosa
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2023










jueves, mayo 04, 2023

Pascual Contursi / El motivo




[Tango]

Mina que fue en otro tiempo
la más papa milonguera
y en esas noches tangueras
fue la reina del festín.
Hoy no tiene pa' ponerse
ni zapatos ni vestidos,
anda enferma y el amigo
no aportó para el bulín.

Ya no tienen sus ojazos
esos fuertes resplandores
y en su cara los colores
se le ven palidecer.
Está enferma, sufre y llora
y manya con sentimiento
de que así, enferma y sin vento
más naide la va a querer.

Pobre paica que ha tenido
a la gente rechiflada
y supo con la mirada
conquistar una pasión.
Hoy no tiene quien se arrime
por cariño a su catrera.
¡Pobre paica arrabalera
que quedó sin corazón!

Y cuando de los bandoneones
se oyen las notas de un tango,
pobre florcita de fango
siente en su alma vibrar
las nostalgias de otros tiempos
de placeres y de amores,
¡hoy sólo son sinsabores
que la invitan a llorar!

[1920]

Pascual Contursi (Chivilcoy, Argentina, 1888 - Buenos Aires, 1932)


Foto: Pascual Contursi, años '20 Roberto Daus, El tango. Medio siglo en imágenes, Almendra, Barcelona, 1998 / Wikimedia Commons

César Bisso / El profeta



Desde siempre recorre ciudades del mundo.
Observa distante cómo el reino humano
desvanece ante los torpes giros de justicia.
Sabe: nadie avala el derecho de los infelices.
Tampoco cree que la fuerza del Poder
restituya el instante de liberación,
que la vida concede a quienes se inmolan
por una causa justa.
Medita sobre los actos innobles
que los hombres acumularon en todos 
los territorios y los siglos.
¿Víctimas o verdugos? reflexiona.
¿La historia dice? ¿La memoria calla?
Sabe: la historia no dice, la memoria habla.
Todas las ciudades armonizan con la muerte.

César Bisso (Coronda, Argentina, 1952), Correo del Sur, 31/7/2022


miércoles, mayo 03, 2023

Jim Jarmusch / Dos poemas



Pantalla dividida

La chica rubia en mi baño
Usando lencería de cuero
Está cortando su cabello

En la esperanza de darle la apariencia
De ser más largo.
Eso me recuerda al húngaro

Que se muda a Los Ángeles,
Se olvida cómo hablar húngaro,
Y nunca aprende una palabra en inglés.


Chicas flexibles de Tokio

Los efectos del mundo se dispersan
Con lentos bloques verdes
Que caen en la calle.

Figuras de humo aquí en algún sitio
Levantándose como cabellos caucásicos.
Mi taxi está impermeabilizado contra la lluvia,

Luces, microondas, contra la canción
Las chicas vestidas como marineros
Están hipotéticamente cantando.

Jim Jarmusch (Akron, Estados Unidos, 1953), Op. Cit., Revista-blog de Poesía
Versiones de Marina Kohon


martes, mayo 02, 2023

Leonardo de León / De "El santo horror"




Casa

La lluvia que martilla su gotera
el aire que embaraza nuestra manta
un trago en la fracción de tu garganta
el fuego torturando la madera
tu paso en dejà vu por la escalera
el íntimo reloj que me adelanta
el día en otro día que suplanta
el chiste detenido en primavera
y esta casa que insultas y enamoro
y el pan como un temblor sobre la mesa
una letra en la sopa se confiesa
indigna del poema que demoro
y tantas, tantas cosas en secreto
mirándonos afuera del soneto


Sospecha

En el sueño moría como un perro
la sábana emulaba mi mortaja
el aire despertó con su navaja
dos tajos de vigilia. Desentierro
los ojos de la cama. No me aferro
al cuerpo que obedece. La migaja
del día concedido se rebaja:
alquimia del revés, del oro al hierro.
Bajo el suelo la fosa que aglomera
famélica mis pasos, uno a uno
prepara el accidente que consumo
como un fuego viajando a su madera:
el féretro me muerde los talones
deprava y alimenta sus razones.

Leonardo de León (Minas, Uruguay, 1983), El santo horror, Ginkgo, Montevideo, 2022


lunes, mayo 01, 2023

Jacques Baron / Coraje




Un cambio de rumbo nos conducirá a la vida mortal
Seres extraños alrededor de bebidas claras
hacen signos increíbles que se tomarán por nubes
me echo a reír
para no dar lástima
Me siento mal como una gota de sangre sobre una lanza de plata
Reír es espléndido

Hombre que se eleva gris y sucio
danzará todo el día
para igualar a Dios
He contado los polvillos que produce el sol
Es necesario vivir
sólo a causa del amor
del deseo

Estamos limpios
La riqueza colosal no es lo mismo que la la imbecilidad literaria
Yo saludo a mis amigos extraños
Día sereno de mi memoria

Un transatlántico de silencio se desliza por mi corazón
Construcción hecha de lianas que alcanzan el paraíso
Todo ha terminado
hasta el suicidio de los seres inteligentes
Las lágrimas de tinta
Deseo
de todas las cosas.

L'Allure poétique [1924]

Jacques Baron (París, 1905-1986), Antología de la poesía surrealista de lengua francesa, estudio preliminar, selección notas y traducciones de Aldo Pellegrini [1961], Editorial Argonauta, Buenos Aires, 2006


Foto: Jacques Baron por Man Ray, c. 1922 Centre Pompidou