sábado, octubre 16, 2021

Sebastián Salazar Bondy / Dos poemas




Mujer y perros 
                
                       A Augusto, que la conoció

Recuerdo en Lima una mujer, una cansada
sombra de pordiosera que juntaba
perro a perro como los frutos de su vientre.

Eran canes de paso, animales
manchados, negros, hoscos, melancólicos hijos
que la escuchaban en el suelo y lamían su mano
agradecidos de una llaga,
un harapo mejor, un simple hueso.

Una mujer que se sentaba en una plaza
y cosía el alba y el ocaso al calor
húmedo y triste de sus perros.
 
Los ojos del pródigo, Botella al Mar, Buenos Aires, 1951


El poeta conoce la poesía 

Permítanme decir que la poesía
es una habitación a oscuras, y permítanme también
que confiese que dentro de ella nos sentimos muy solos,
nos palpamos el cuerpo y lo herimos,
nos quitamos el sombrero y somos estatuas,
nos arrojamos contra las paredes y no las hallamos,
pisamos en agua infinita y aspiramos el olor de la sangre
como si la flor de la vida exhalara en esa soledad
toda su plenitud sin fracasos. 

Permítanme, al mismo tiempo, que pregunte
si un peruano, si un fugitivo de la memoria del hombre,
puede sentarse allí como un señor en su jardín,
tomar el té y dar los buenos días a la alegría.
Qué equivocados estamos, entonces, qué pálida
es la idea que tenemos de algo tan ardiente y doloroso.
Porque, para ser justos, es necesario que envolvamos nuestra ropa,
demos fuego a nuestras bibliotecas,
arrojemos al mar las máquinas felices que resuenan todo el día,
y vayamos al corazón de esa tumba
para sacar de ahí un polvo de siglos que está olvidado todavía.

No sé si esto será bueno, pero permítanme que diga
que de otro modo la poesía está resultando un poco tonta.
 
Confidencia en alta voz, Ediciones Vida y Palabra, Lima, 1960

Sebastián Salazar Bondy (Lima, 1924-1965)


Foto: GEC/El Comercio, Lima

viernes, octubre 15, 2021

James Joyce / El crepúsculo cambia del amatista



El crepúsculo cambia del amatista
al más y más oscuro azul
la lámpara llena los árboles de la avenida
con un pálido reflejo verde

El viejo piano toca un aire
reposado, lento y alegre;
ella inclina su cabeza
sobre las teclas amarillas.

Pensamientos tímidos y ojos graves y manos
que buscan enumerar -
el crepúsculo cambia a un azul profundo
con luces de amatista.

James Joyce (Dublín, 1882-Zurich, Suiza, 1941)

Shamrock
Poetas de Irlanda,
Selección y traducción
de Marina Kohon
Espacio Hudson,
Rada Tilly, 2021










The twilight turns from amethyst

The twilight turns from amethyst
To deep and deeper blue,
The lamp fills with a pale green glow
The trees of the avenue.

The old piano plays an air,
Sedate and slow and gay;
She bends upon the yellow keys,
Her head inclines this way.

Shy thought and grave wide eyes and hands
That wander as they list—
The twilight turns to darker blue
With lights of amethyst.

[1907]

jueves, octubre 14, 2021

Charles Baudelaire / Una carroña



Alma mía, recuerde aquello que miramos
Esa bella mañana de tan suave verano:
A vuelta de un sendero una carroña infame
Sobre un lecho sembrado de guijarros,

Las patas levantadas, como de hembra lasciva
Ardiente y exudando sus venenos,
Despreocupada y cínica ella abría
Su vientre de exhalaciones pleno.

El sol daba de lleno sobre esa podredumbre,
Como para cocerla a punto,
Y devolver cien veces a la naturaleza
Lo que ésta puso junto;

Y el cielo miraba la carcasa soberbia
abierta como se abre una flor.
La fetidez era tan fuerte, que en la hierba
Creyó usted desvanecerse a causa del hedor.

Las moscas susurraban sobre ese vientre pútrido,
Del que salían las larvas en negros batallones 
Que como un líquido espeso fluía a borbotones
A lo largo de esos harapos palpitantes.

Aquello descendía, subía como ola
O brotaba brillante
Se diría que el cuerpo, por vago aliento hinchado,
vivía propagándose.

Y ese mundo ofrecía una canción extraña,
Como el agua que corre y como viento, el grano
que el que criba con movimiento rítmico
Agita y luego vuelca en su furgón.

Las formas se borraban y sólo eran un sueño,
Un lento esbozo que aparece
En la tela olvidada, que el artista acaba
Sólo por el recuerdo.

Detrás del pedregal, había una perra inquieta
Que con los ojos torvos nos miraba
Espiando el momento de volver al esqueleto
Para buscar el pedazo que había soltado allí. 

—Usted será, con todo, como aquella basura,
Como esa horrible infección,
Estrella de mis ojos, de mi naturaleza sol,
¡Usted, mi ángel, mi pasión!

¡Sí! Así será, oh reina de las gracias,
Cuando reciba los últimos sacramentos
Cuando, debajo de la hierba y de las flores carnosas,
A pudrirse vaya entre las osamentas.

Entonces, ¡mi belleza!, ¡dígales a los gusanos
Que la comerán a besos,
Que conservé la forma y la divina esencia
De mis amores descompuestos!

Charles Baudelaire (París, 1821-1867), "Les Fleurs du Mal", XXIX, París 1857, en Œuvres complètes, edición de Claude Pichois, 2 tomos, Paris, Gallimard, Bibliotheque de la Pléiade, 1975-1976
Traducción de Jorge Fondebrider 


Foto: Charles Baudelaire, c. 1856 adoc-photos/Corbis/Getty Images
Ilustración: Caricatura relativa a este poema en el Panteón Nadar, Biblioteca Nacional de Francia Getty Images


Une Charogne
Rappelez-vous l’objet que nous vîmes, mon âme,/ Ce beau matin d’été si doux:/ Au détour d’un sentier une charogne infâme/ Sur un lit semé de cailloux,// Les jambes en l’air, comme une femme lubrique,/ Brûlante et suant les poisons,/ Ouvrait d’une façon nonchalante et cynique/ Son ventre plein d’exhalaisons.// Le soleil rayonnait sur cette pourriture,/ Comme afin de la cuire à point,/ Et de rendre au centuple à la grande Nature/ Tout ce qu’ensemble elle avait joint;// Et le ciel regardait la carcasse superbe/ Comme une fleur s’épanouir./ La puanteur était si forte, que sur l’herbe/ Vous crûtes vous évanouir.// Les mouches bourdonnaient sur ce ventre putride,/ D’où sortaient de noirs bataillons/ De larves, qui coulaient comme un épais liquide/ Le long de ces vivants haillons.// Tout cela descendait, montait comme une vague/ Ou s’élançait en pétillant/ On eût dit que le corps, enflé d’un souffle vague,/ Vivait en se multipliant.// Et ce monde rendait une étrange musique,/ Comme l’eau courante et le vent,/ Ou le grain qu’un vanneur d’un mouvement rythmique/ Agite et tourne dans son van.// Les formes s’effaçaient et n’étaient plus qu’un rêve,/ Une ébauche lente à venir/ Sur la toile oubliée, et que l’artiste achève/ Seulement par le souvenir.// Derrière les rochers une chienne inquiète/ Nous regardait d’un oeil fâché,/ Epiant le moment de reprendre au squelette/ Le morceau qu’elle avait lâché.// —Et pourtant vous serez semblable à cette ordure,/ A cette horrible infection,/ Etoile de mes yeux, soleil de ma nature,/ Vous, mon ange et ma passion!// Oui! telle vous serez, ô la reine des grâces,/ Apres les derniers sacrements,/ Quand vous irez, sous l’herbe et les floraisons grasses,/ Moisir parmi les ossements.// Alors, ô ma beauté! dites à la vermine/ Qui vous mangera de baisers,/ Que j’ai gardé la forme et l’essence divine/ De mes amours décomposés!   

miércoles, octubre 13, 2021

Raúl Gustavo Aguirre / Viejos amigos



De mis viejos amigos no recuerdo los nombres.
A unos los vi caer en el maelstrom
devorados por oscuras fiebres de la selva,
a otros los despedí en el límite de mi patria
y más allá no pude seguirlos, bienaventurados
que pudieron decir adiós como quien apura un café,
a otros se los llevó el viento del Pacífico
que abate las palmeras o las alza a las cimas,
allí donde arden juntos la nieve y el volcán.
Eran jóvenes y valientes como las grandes olas
y como ellas ignoraban contra qué habrían de estrellarse.
Y por supuesto morían, y de maneras tan prodigiosas
que los otros, allá en las torres, sólo a medias podíamos describir.

Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 1927-1983), La piedra movediza, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1968
Envío de Jonio González


martes, octubre 12, 2021

Christophe Manon / De "Provisorios"




06.XI.17

La lengua
es un poderoso estupefaciente
cuya carga eléctrica tiene como principal efecto
acelerar las infrapulsaciones del poema
así y todo
sus insólitas combinaciones
no pueden testimoniar con exactitud
la intensidad de los acontecimientos
ni agradecer
a las epifanías diarias
y sin embargo cuando nuestras epidermis
en el olor del exceso
temblando se rozan
como trueno y rayo
estamos muy cerca entonces
de creer en la belleza de las cosas.

Christophe Manon (Burdeos, Francia, 1971), Elipsis, n° 8
Versión de Mariano Rolando Andrade




06.XI.17

La langue
est un puissant stupéfiant
dont la charge électrique a pour effet majer
d’accélérer les infrapulsations du poème
toutefois
ses combinaisons insolites
ne peuvent témoigner avec justesse
de l’intensité des événements
ni rendre grâce
aux épiphanies quotidiennes
et cependant lorsque nos épidermes
dans l’odeur de l’excès
en frémissant se frôlent
comme tonnerre et foudre
nous sommes alors tout prêts
de croire à la beauté des choses.

lunes, octubre 11, 2021

Kitahara Hakushu / Sen Rikyu




Sen Rikyu amaba el té
porque le complacía el espíritu del té.

Alma tranquila y noble del amanecer y del atardecer.
El humo era más amado aún que el té.

Mantener la sutileza en la apariencia
equivale a purificar el alma con sutileza.

Por eso Rikyu permanecía sentado
y le sonreía al sol tenue bajo el pabellón del té.

Kitahara Hakushu (Yanagawa, Japón, 1885- Kamakura, Japón, 1942), Antología de la poesía moderna del Japón, 1868-1945, Material de Lectura n° 77, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México, 2010
Traducción de Atsuko Tanabe


domingo, octubre 10, 2021

Paul Eluard / El espejo de un momento



Disipa el día,
Muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia.
Quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
Es duro como la piedra,
La piedra informe,
La piedra del movimiento y de la vista,
Y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
     quedan falseadas,
Lo que la mano ha tomando ni siquiera se digna tomar la forma de
     la mano,
Lo que ha sido comprendido ya no existe,
El pájaro se ha confundido con el viento,
El cielo con su verdad,
El hombre con su realidad.

                                          Capitale de la douleur [1926]

Eugène Émile Paul Grindel, Paul Eluard (Saint Denis, Francia, 1895-Charenton-le-Pont, Francia, 1952), Aldo Pellegrini, Antología de la poesía surrealista, Fabril Editora 1961; Editorial Argonauta, Barcelona y Buenos Aires, 1981, 2006 

sábado, octubre 09, 2021

Bertolt Brecht / Tres poemas juveniles



(Notable)

Es notable, sin embargo, cómo hasta los más grandes pasan
y no queda más que polvo. ¡Como la hierba!
(Y es raro que haya algo tan espantoso e inexplicado como esto).
En Altötting, por ejemplo, se ve a Tilly, el mariscal católico, en su ataúd,
sólo por dos marcos de entrada para adultos, embalsamado bajo cristal
(encima dice "No tocar a Tilly").
Y el del castillo me dijo, allí delante del ataúd,
y no tenía motivos para engañarme,
y sin duda era verdad:
Hace pocos años el señor general todavía tenía pelo.
Cosas así le vuelven a dar a uno siempre, sencillamente, una punzada.


(No, si yo no digo nada contra Alejandro)

Tamerlán, oigo decir, se tomó el trabajo de conquistar la tierra.
Yo no le entiendo:
con un poco de aguardiente se olvida la tierra.
No, si yo no digo nada contra Alejandro.
Lo que pasa es que
he visto gentes en quienes
era muy notable,
sumamente digno de vuestra admiración,
el que vivieran,
de un modo o de otro.
Los grandes hombres segregan demasiado sudor.
En todo eso veo sólo la prueba
de que no supieron estar solos
y fumar
y beber
y esas cosas.
Y deben ser demasiado míseros
para que les pudiera bastar
estar junto a una mujer.


De Libro de lectura para habitantes de  ciudades 

1

Sepárate de tus compañeros en la estación,
sal de mañana por la ciudad, con la chaqueta bien abrochada,
búscate alojamiento, y si llama tu compañero:
¡no abras, oh, no abras la puerta,
sino borra tus huellas!

Si encuentras a tus padres, en la ciudad de Hamburgo o donde sea,
pasa de largo ante ellos como un extraño, dobla la esquina, no los reconozcas,
échate el sombrero por la cara, el que ellos te regalaron,
¡no enseñes, oh, no enseñes la cara,
sino borra tus huellas!

¡Come la carne que haya! ¡No ahorres!
Entra en cualquier casa cuando llueva y siéntate en cualquier silla que haya
pero ¡no te quedes sentado! ¡Y no olvides tu sombrero!
Te digo:
¡Borra tus huellas!

Cualquier cosa que digas, no la digas dos veces:
si encuentras en otro tu pensamiento, niégalo.
Al que no ha puesto su firma, al que no dejó atrás su foto
al que no estuvo presente, al que no dijo nada,
¿cómo lo van a agarrar?
¡Borra tus huellas!

Cuídate, cuando pienses que vas a morir,
de que no quede en pie una lápida para denunciar dónde yaces
con una clara inscripción que te señale
y el año de tu muerte, que te delate.
Una vez más:
¡Borra tus huellas!

(Esto me enseñaron)

Bertolt Brecht, (Augsburgo, Alemania, 1898-Berlín, 1956), "Poesías juveniles (1914-1926)", Poesías, selección y traducción de José María Valverde, 1973, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2017

* Escrito en 1926 y 1927, fue publicado en 1930 (N. del Ad.)

---
Foto: Bertolt Brecht, París, 1937 Fred Stein/Getty Images


De la "Advertencia preliminar" de estas Poesías

La ley sobre derechos de autor que rige en Uruguay, aprobada en 1937, contiene importantes restricciones a la circulación y el acceso ciudadano a las obras culturales y carece de excepciones para la educación, las bibliotecas, las obras huérfanas, el derecho a la cita y la parodia (entre muchas otras excepciones que serían necesarias para un correcto equilibrio entre el derecho del autor a la propiedad intelectual y el derecho ciudadano de acceso a la cultura).
No obstante, una de las pocas excepciones que contiene es la que se activa en este caso y es la que afortunadamente hace posible publicar esta valiosa obra. Esta fue, en efecto, la interpretación de los miembros del equipo de Creative Commons Uruguay: 

Según la Ley n° 9.739 del 17 de diciembre de 1937:
1) La obra de Brecht ingresa al dominio público el 1º de enero de 2007 
al cumplirse cincuenta años del fallecimiento de dicho autor, hecho que 
sucede en el año 1956 (artículo 14, inciso 1 y artículo 17, inciso 3).
2) La obra inédita de Valverde también se encuentra en dominio público 
desde el 1º de enero de 2007, porque nuestra Ley prevé que si una obra «no 
fuere publicada, representada, ejecutada o exhibida dentro de los diez años a 
contar de la fecha del fallecimiento del autor, caerá en el dominio público» 
(art. 14, inc. 5). Valverde fallece en el año 1996, siendo sus herederos mayores 
de edad al momento del fallecimiento (art. 14, inc. 6 y art. 17, inc. 3).
Por encontrarse tanto la obra original como su traducción (inédita) en dominio 
público, es posible publicar y difundir libremente esta valiosa selección 
haciéndola accesible al público.

viernes, octubre 08, 2021

Maria Zoni / Yo a tu edad



Yo a tu
edad tenía
la guerra
el bombardeo
el Metauro
lleno de piedras
(los llamaban
escombros)
las tiraban
desde los puentes
con unos carros
de mano
(los de verduras)
luego tuve a los alemanes
con el cañón antiaéreo
en el corral
y varios miedos
que los míos cubrían
tú tienes desempleo
el vacío anémico
la droga
la hepatitis
los valores altos
el riesgo del coma
cada paso tuyo
me parece
un estruendo.

Marisa Zoni (Castel San Pietro Terme, Boloña, Italia, 1935-Pieve Santo Stefano, Arezzo, Italia, 2011), Dispacci, Foglio di Poesia, Bolonia, 1982, vía Salvatore Lo Leggio
Versión de Jorge Aulicino



Io alla tua
età avevo
la guerra
il bombardamento
il Metauro
pieno di pietre
(si chiamavano
macerie)
le gettavano
dai ponti
con certi carretti
a mano
(quelli delle verdure)
poi avevo i tedeschi
con la contraerea
sull’aia
e varie paure
che i miei coprivano
tu hai la disoccupazione
il vuoto anemico
la droga
l’epatite
i valori alti
il coma arrischiato
ogni tuo passo
mi pare
un boato.

da Dispacci, 1982

jueves, octubre 07, 2021

Pablo Seguí / De "Babía y otros poemas"




Así que pasen 25 años
 
Aquí estamos de nuevo
frente a frente, sin otra
miseria que haber sido
los amantes de ayer.

Ayer que tiene cláusulas
tan estrictas que obligan
al presente a rendirse
en seco, sin más trámites.

Quiero tus resistencias:
del fondo de tus ojos
surge una luz sin fe.

Quiero tus simulacros:
callás ante el doblón
de mi viejo murmullo. 


Un poema por día

Es como el cumplimiento
de algo que me concierne.

A veces motivado;
otras tantas sin magia.

Mi rostro calla (casi
se lo ve desde arriba).

Mi mano traza letras
que pronto tacharé.

Poema: ¿qué me digo
al recorrer tu sombra? 


A qué estamos jugando
 
¿Qué era la poesía?
¿Todos estos escritos?
¿El amor? ¿La conciencia,
desnuda ante las horas?

Tomás notas del mundo,
las ofrecés al resto,
esperás. Estás solo,
cosa que te estremece.

Belleza siempre habrá,
y hombres recién llegados.
¿Puede eso consolarte?
Tu alma está destrozada. 

Pablo Seguí (Córdoba, Argentina, 1973)

Babía y otros poemas
Barnacle, 
Buenos Aires, 2021










Foto: Gentileza de Nora Barnacle

miércoles, octubre 06, 2021

Cesare Pavese / Paisaje I




(Al Pollo) 

Ya no está cultivada la colina aquí arriba. Están los helechos
y la roca pelada y la esterilidad.
Aquí el trabajo no sirve de nada. La cima está quemada
y la respiración es la única frescura. Cansa demasiado
subir hasta aquí: el ermitaño pudo hacerlo un día
y desde entonces se quedó a reponer las fuerzas.
El ermitaño se viste con pieles de cabra
y tiene un olor musgoso de animal y de pipa
que ha impregnado la tierra, las matas y la gruta.
Cuando fuma la pipa apartado en el sol,
si lo pierdo, ya no puedo encontrarlo porque es del color
de los helechos quemados. Hasta aquí suben visitantes
que caen sobre una piedra, sudados y agitados,
y lo encuentran tendido, los ojos en el cielo,
respirando profundo. Un trabajo ha hecho:
sobre el rostro ennegrecido dejó espesarse la barba,
pocos pelos rojizos. Y pone el excremento
sobre terreno abierto, a secarse en el sol.

Cuestas y valles de esta colina son verdes y profundos.
Entre las viñas, los senderos conducen arriba locos grupos
de chicas vestidas de colores violentos,
que hacen fiestas a la cabra y gritan hacia la llanura.
Algunas veces se ven filas de cestas con fruta,
pero no van hacia la cima: los paisanos las llevan a casa
sobre la espalda, contorsionados, y se pierden en el follaje.
Tienen mucho que hacer y no van a ver al ermitaño,
los paisanos, pero bajan, suben y zapan fuerte.
Cuando tienen sed, tragan vino: plantándose en la boca
la botella, levantan los ojos a la cumbre quemada.
En la mañana fresca están ya de regreso, agotados
del trabajo del alba, y si pasa un vagabundo
toda el agua en los pozos entre la vid cosechada
es para que él se la tome. Sonríen a las mujeres con malicia
y les preguntan cuándo, vestidas con pieles de cabra,
se sentarán sobre aquellas colinas a quemarse en el sol.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, Italia, 1908- Turín, Italia, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, Buenos Aires, 2018
Versión de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Fondazione Cesare Pavese - Griselda García Editora - Ediciones del Dock - Editorial Cartografías - Op.Cit. - Dardanelos - De Sibilas y Pitias - Eterna Cadencia - Nosotros - Indie Hoy - Revista Ñ - Infobae - El Litoral - Página 12

Foto: Cesare Pavese, c. 1950 Der Tagesspiegel/Imago/Leemage

Paesaggio I

(al Pollo)

Non è piú coltivata quassú la collina. Ci sono le felci
e la roccia scoperta e la sterilità.
Qui il lavoro non serve piú a niente. La vetta è bruciata
e la sola freschezza è il respiro. La grande fatica
è salire quassú: l'eremita ci venne una volta
e da allora è restato a rifarsi la forza.
L'eremita si veste di pelle di capra
e ha un sentore muschioso di bestia e di pipa
che ha impregnato la terra, i cespugli e la grotta.
Quando fuma la pipa in disparte nel sole,
se lo perdo non so rintracciarlo, perché è del colore
delle felci bruciate. Ci salgono visitatori
che si accasciano sopra una pietra, sudati e affannati,
e lo trovano steso, con gli occhi nel cielo,
che respira profondo. Un lavoro l´ha fatto:
sopra il volto annerito ha lasciato infoltirsi la barba,
pochi peli rossici. E depone gli sterchi
su un spiazzo scoperto, a seccarsi nel sole.

Coste e valli di questa collina son verdi e profonde.
Tra le vigne i sentieri conducono su folli gruppi
di ragazze, vestite a colori violenti,
a far feste alla capra e gridari di là alla pianura.
Qualche volta compaiano file di ceste di frutta,
ma non salgoni in cima: i villani le portano a casa
sulla schiena, contorti, e riaffondano in mezzo alle foglie.
Hanno troppo da fare e non vanno a veder l'eremita,
i villani, ma scendeno, salgono e zappano forte.
Quando han sete, tracannano vino: piantandosi in bocca
la bottiglia, sollevano gli occhi alla vetta bruciata.
La mattina sul fresco sono già di ritorno spossati
dal lavoro dell'alba e, se pasa un pezzente,
tutta l'acqua che i pozzi riversano in mezzo ai raccolti
è per lui che la beva. Sogghignano ai gruppi di donne
e domandano quando, vestite di pelle di capra,
siederanno su tante colline a annerirsi al sole.

 Poesie, Mondadori, Milán, 1969

martes, octubre 05, 2021

Richard Aldington / Tres epigramas



Ocasos

El blanco cuerpo de la tarde
Se rasga volviéndose escarlata,
Segado, rajado, abrasado
Hasta el carmesí,
Irónicamente adornado
Con guirnaldas de niebla.

Y el viento
Que sopla sobre Londres procedente de Flandes
Tiene un sabor amargo.


Nuevo amor

Ella tiene hojas nuevas
Después de las flores muertas,
Como el pequeño almendro
Al que hirió la escarcha.


Tarde

Las chimeneas, fila tras fila.
Cortan el despejado cielo;
La luna,
Con un paño de gasa en torno a la cintura,
Se posa entre ellas, Venus desgarbada.

Y aquí estoy, mirándola con lascivia
En el fregadero de la cocina.

Richard Aldington (Portsmouth, Reino Unido, 1892-Sury-en-Vaux, Francia, 1962), Images of Desire, Elkin Mathews, Londres, 1919 / HardPress Publishing, Miami, 2013 
Versiones de Jonio González.


Foto: Richard Aldington por Howard Coster, 1931 National Portrait Gallery, Londres

SUNSETS

The white body of the evening
Is torn into scarlet,
Slashed and gouged arid seared
Into crimson,
And hung ironically
With garlands of mist.

And the wind
Blowing over London from Flanders 
Has a bitter taste.


NEW LOVE

She has new leaves
After her dead flowers,
Like the little almond tree
Which the frost hurt.


EVENING

The chimneys, rank on rank.

Cut the clear sky; 
The moon,
With a rag of gauze about her loims 
Poses among them, an awkward Venus —

And here am I looking wantonly at her 
Over the kitchen sink.

lunes, octubre 04, 2021

Gunnar Ekelöf / Dos poemas




La  luna

La luna acaricia suavemente los ojos,
me despierta en lo profundo de la noche. 
Solo entre los durmientes
echo leña al fuego, ordeno la madera ardiente,
me muevo entre sombras en silencio, 
sombras que flamean alto
sobre los troncos marrones, finamente
ornados con enceguecedores aparejos…

¿Por qué me has despertado? Solo entre los durmientes,
de espaldas al fuego, abro silencioso la puerta,
voy entre nudos de ramas por la 
nieve, pisando tallos, veo
la luna llena provocativa sobre la nieve...


Euforia

Estás solo en el jardín con el cuaderno de 
    notas, un bocadillo, la botella y la pipa.
Es de noche, tan en calma que la luz arde sin flamear,
derrama un reflejo sobre la mesa de toscas tablas
y brilla en la botella y vaso.

Tomas un trago, comes un bocado, 
    llenas y enciendes tu pipa.
Escribes una o dos líneas y te tomas 
    una pausa y reflexionas
sobre la racha de rubor de anochecer que 
    compite con el de amanecer,
el mar de perifollos, espumeando, verdiblancos 
    en la penumbra de la noche de verano,
ni una mariposa en torno a la luz, pero 
    filas de hormigas en el roble,
la hojarasca tan quieta frente al cielo… Y 
    el álamo que cruje en la quietud...
Toda la naturaleza firme de amor y muerte en torno a ti.

¡Como si fuese la última noche antes 
    de un largo, largo viaje:
Uno tiene el boleto en el bolsillo y 
    por fin el equipaje listo.
Y uno puede estar allí sintiendo la 
    cercanía de las tierras lejanas,
sintiendo que aquí y ahora es al mismo 
    tiempo partida y llegada,
sintiendo como muerte y vida son 
    firmes como el vino en ti!

Sí, ser uno con la noche, uno consigo 
    mismo, con la llama de la luz
que me mira a los ojos en calma, inescrutable y calma,
uno con el álamo que vibra y susurra,
uno con los rebaños de flores que se inclinan 
    desde la penumbra y escuchan
algo que tenía en la punta de la lengua 
    para decir pero nunca fue dicho,
algo que no quisiera traicionar aun si pudiese.
¡Y murmura en mi interior la más pura dicha!
Y la llama sube… Es como si las flores se acercasen más,
más y más cerca la luz en brillantes puntos de arcoíris.
El álamo vibra y juega, el rubor de anochecer compite
y todo lo que era indecible y la lejanía 
    es indecible y cercana.
                     -----

Canto sobre lo único que congracia,
lo único práctico, para todos igual

Gunnar Ekelöf (Estocolmo, 1907-Sigtuna, Suecia, 1968), Escrito entre líneas, selección y traducción de Roberto Mascaró, Encuentros Imaginario-Silabario, Malmö, Suecia-Quetzaltenango, Guatemala, 2019

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domingo, octubre 03, 2021

Romina Freschi / De "Iniciales iimxx"

 




I - CHING

Es propicio cruzar las grandes aguas
 
en medio del gran río, o en alta mar
no se ve el destino
origen y destino parecen fundidos
el agua es la única tierra
el agua es espejo del cielo
en la noche, las estrellas viven debajo
se mueven allí
en el cielo están fijas, y muertas
el viento cambia el agua
como borra las estrellas
el secreto de las corrientes
se ve a ojos cerrados
 
(mutante)
 
En medio del gran río, o en alta mar
no se ve el destino
origen y destino parecen fundidos
el agua es la única tierra
el agua es espejo del cielo
en la noche, las estrellas viven debajo
se mueven allí
en el cielo están fijas, y muertas
cuando es tu propio cuerpo
el que
se halla en medio de todas esas fuerzas
no conozco amor
que nade

Romina Freschi (Buenos Aires, 1974),  Iniciales,  Municipalidad de Lima, Perú, 2020

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Foto: Romina Freschi/Facebook

sábado, octubre 02, 2021

Kitahara Hakushu / Poema prefacio




Los recuerdos son como luciérnagas rojas
cuyo verde resplandor es tan suave
como la incierta sensación del atardecer.
Luz que no se percibe como luz.

O aun mejor, flores en un trigal.
O la canción de un espigador.
O, al sur de una cálida licorería,
el calor blanco de las alas de una paloma arreglándose las plumas.

Expresados como sonidos, son como flautas,
o el croar de ranas
oído una noche hace mucho tiempo buscando el medicamento del médico,
el sonido de una armónica al amanecer.

Expresado como estado de ánimo, son terciopelo,
o la expresión de los ojos de la Reina en una baraja,
en el rostro de un tonto pierrot, 
un sentimiento de soledad.

No el sufrimiento de un día de desenfreno,
no el claro dolor de la fiebre,
sino tan suaves como el final de la primavera.
¿Recuerdos? Otoñales leyendas de mí mismo.

Kitahara Hakushu (Yanagawa, Japón, 1885- Kamakura, Japón, 1942), Margaret Benton Fukasawa, Kitahara Hakushu. His Lif and Poetry, East Asia Program, Cornell University, Ithaca, Nueva York, 1993
Traducción del japonés al inglés, Margaret Benton Fukasawa
Versión del inglés al castellano, Jonio González


Foto: Gigantografía en el Salón Conmemorativo de la casa de Kitahara Hakushu en Yanagawa, 2003 (detalle) Sitio Oficial del Lugar de Nacimiento de Kitahara Hakushu

PREFACE POEM

Memories are like red-ringed fireflies
Glowing green, as soft as
The uncertain feel of afternoon.
Light which is not seen as light.

Or better yet, the flowers of grain.
Or the song of a gleaner.
Or, south of a warm liquor warehouse,
The white heat on the feathers of a dove preening herself.

Expressed as sounds, they are like flutes,
Or the croaking of toads
Heard one night long ago following the doctor's medicine.
An harmonica playing in the morning twilight.

Expressed as mood, they are velvet,
Or the look in the eyes of the Queen in a pack of cards,
In the face of a foolish pierrot,
A feeling of loneliness.

Not the pain of a day of debauchery,
Not the clear ache of fever,
But as soft as late spring.
Memories? Autumn legends of myself.

viernes, octubre 01, 2021

Robert Lowell / Agua




Era un pueblo langostero de Maine...
Cada mañana botes llenos de trabajadores
partían a las canteras
de granito de las islas,

dejando docenas de lóbregas
casas blancas de madera pegadas
como conchas de ostras
sobre la pedregosa colina,

mientras debajo de nosotros el mar acariciaba
un rudimentario laberinto
de cañas como cerillos,
donde eran atrapados peces para cebo.

¿Te acuerdas? Nos sentábamos en una losa de piedra.
Desde esta distancia en el tiempo
parece del color del iris
pudriéndose y tornándose cada vez más amoratado.

pero era solamente
la típica roca gris
que adquiere el típico verde
cuando es empapada por el mar.

El mar empapaba la roca
a nuestros pies durante todo el día
y continuaba socavándola
capa a capa.

Una noche soñaste
que eras una sirena aferrada a un pilote del muelle
que trataba de sacar
los percebes con sus manos.

Deseamos que nuestras dos almas
pudieran retornar como gaviotas
a la roca. Al final
el agua estaba demasiado fría para nosotros.

For the Union Dead, 1964

Robert Lowell (Boston, Estados Unidos, 1917-Nueva York, Estados Unidos, 1977), Apuntes autobiográficos y algunos poemas, Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2013
Traducción de Sergio Coddou 


Foto: Robert Lowell, Boston, 1964 Steve Schapiro/Corbis/Getty Images


Water

It was a Maine lobster town—
each morning boatloads of hands
pushed off for granite
quarries on the islands,

and left dozens of bleak
white frame houses stuck
like oyster shells
on a hill of rock,

and below us, the sea lapped
the raw little match-stick
mazes of a weir,
where the fish for bait were trapped.

Remember? We sat on a slab of rock.
From this distance in time
it seems the color
of iris, rotting and turning purpler,

but it was only
the usual gray rock
turning the usual green
when drenched by the sea.

The sea drenched the rock
at our feet all day,
and kept tearing away
flake after flake.

One night you dreamed
you were a mermaid clinging to a wharf-pile,
and trying to pull
off the barnacles with your hands.

We wished our two souls
might return like gulls
to the rock. In the end,
the water was too cold for us.