jueves, julio 21, 2011

Susana Cabuchi / Dos poemas

Mono

Deslucido y marchito
ejemplar
de una etapa
que no definió Darwin,
usa un traje heredado
por abuelos y nietos.
Dónde la selva,
los caudalosos ríos abismales,
los altos árboles
entregados al zumbido del mundo
para este remedo taciturno,
humillado
por el áspero trabajo
de la herrería
en la que forja
todas
las prisiones.


Vikingo

Fibras de lino,
lana de ovejas,
pieles de esquivos animales
lo cubrieron del miedo y de la nieve.
Leyó en certeras runas
la predicción de la espada o el hechizo,
la complejidad y la delicia del poema.
Talló en los elevados extremos de los barcos
-espirales de roble-
dragones y serpientes
para ahuyentar el mal.
Cruzó extensiones de pájaros marinos,
ocultos territorios y profusos hielos.
Por las noches, junto al fuego,
escuchó a narradores y viajeros
nombrar el fresno de Yggdrasil,
la bandera de Sigurd, que entendía el lenguaje de las aves,
los navíos que accedían al país de los muertos,
las armas forjadas en las entrañas de la tierra,
los magos que dominaban enigmas y tormentas.
Desafió las corrientes de la primavera
para regresar antes que el invierno congelara los ríos.
Pero artesano, mercader, granjero,
rey, guerrero o esclavo,
nuestro Vikingo
no ingresará a las sagas
que recuerden el combate con las grandes aguas,
la hermandad de los vientos.
Ha sido expulsado
de las violentas naves
y condenado a repetir su tragedia
-ropa de hilado azul,
calzado de cuero reseco,
casco de hierro-
cada año
alrededor de la plaza.

¿Atenderá
el misterioso Odín
-dios de la Poesía y de la Guerra-
esta obediencia,
y las derrotas,
y los saqueos del dolor?

Susana Cabuchi (Jesús María, 1948-2022), Detrás de las máscaras, Ediciones del Copista, Córdoba, Argentina, 2008
---
Ilustración: Attori di strada, c. 1600, Giacomo Franco

act. 2022

miércoles, julio 20, 2011

Charles Simic / Contra el invierno




Contra el invierno

Detrás de tus párpados la verdad es dura,
¿qué vas a hacer con ella?
Los pájaros están callados; no hay nadie a quien preguntar.
Durante todo el día mirarás de soslayo el cielo gris.
Cuando el viento sople temblarás como la hierba.

Pequeña y débil oveja, estabas cubierta de lana
hasta que ellos llegaron con sus grandes tijeras.
Las moscas se arremolinaron sobre tu boca abierta
pero luego también volaron, igual que las hojas,
hacia las cuales las ramas desnudas se extendían en vano.

Se acerca el invierno. Como el último soldado heroico
de un ejército derrotado, permanecerás en tu puesto,
la cabeza desnuda ante el primer copo de nieve.
De pronto, un vecino se acerca a ti,
Estás más loco que el tiempo, Charlie.

Charles Simic (Belgrado, 1938, radicado en los Estados Unidos), The Vintage Book of Contemporary American Poetry, J. D. McClatchy (comp.), Knopf, Nueva York, 1990
Versión de Jonio González

Against Winter

The truth is dark under your eyelids.
What are you going to do about it?
The birds are silent; there's no one to ask.
All day long you'll squint at the gray sky.
When the wind blows you'll shiver like straw.

A meek little lamb you grew your wool
Till they came after you with huge shears.
Flies hovered over open mouth,
Then they, too, flew off like the leaves,
The bare branches reached after them in vain.

Winter coming. Like the last heroic soldier
Of a defeated army, you'll stay at your post,
Head bared to the first snow flake.
Till a neighbor comes to yell at you,
You're crazier than the weather, Charlie.

---
Ilustración: Paisaje, 1890, Vincent Van Gogh

lunes, julio 18, 2011

Mario Luzi / Del "Viaje terrestre y celeste de Simone Martini", 2


¿Es su extrema vejez
o una incipiente
divina gratuidad lo invade
vena tras vena
hasta colmarlo?
Se lanzan como desde una torre
hacia lo lejos los deseos. Se recrean
gozosamente en lo abierto,
no es un don para ellos
el pleno cumplimiento. No quieren,
de hecho, no buscan
el término, el arribo,
el nido. Se difunden
vibrantes de su vigor
en todo el luminoso espacio
humano y extrahumano
libres de causa, acaso,
porque todo es causa e insondable el principio.

Mario Luzi (Florencia, 1914-2005), "Él, su arte", Viaje terrestre y celeste de Simone Martini, introducción, traducción y notas de María Julia De Ruschi Crespo, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2002


Estrema sua vecchiezza
o un'incipiente
divina grauità lo invade
vena dopo vena
fino alla sua cima?
Si lanciano como de una torre
al largo i desideri. Svagano
gioiosamente nell'aperto
essi, non è grazia per loro
il pieno adempimento. Non lo vogliono
infatti, non lo cercano
il termine, l'approdo,
il nido. Si diffondono
vibranti del vigore loro
in tutto il luminoso spazio
umano ed extraumano
liberi da causa, forse,
perché tutto è causa e insondabile il principio.


Ilustración: La torre rossa, 1913, Giorgio de Chirico

domingo, julio 17, 2011

William Blake / De "Cantos de Experiencia"




El deshollinador

Una cosa pequeña y negra entre la nieve,
Gritando "¡deshollina!, ¡deshollina!", ¡con notas de infortunio!
"¿Dónde están tu padre y tu madre? ¿Lo dirás?"
"Ambos ha ido a la iglesia a rezar.

Como yo era feliz sobre el brezal,
Y sonreía entre la nieve del invierno,
Me vistieron con las vestiduras de la muerte
Y me enseñaron a cantar las notas del infortunio.

Y como soy feliz y bailo y canto,
Ellos piensan que no me han hecho daño.
Y se han ido a alabar a Dios y su Sacerdote y al Rey,
Que hagan un cielo de nuestra miseria."

William Blake (Londres,1757-1827), Matrimonio del Cielo y del Infierno. Cantos de Inocencia. Cantos de Experiencia, traducción de Soledad Capurro, Colección Visor de Poesía, Ediciones Continente, Buenos Aires, 2011


The Chimney Sweeper

A little black thing among the snow,
Crying "'weep! 'weep!'" in notes of woe!
"Where are thy father and mother? say?"
"They are both gone up to the church to pray.

"Because I was happy upon the heath,
"And smiled among the winter's snow,
"They clothed me in the clothes of death,
"And taught me to sing the notes of woe.

"And because I am happy and dance and sing,
"They think they have done me no injury,
"And are gone to praise God and his Priest and King,
"Who make up a heaven of our misery."


Ilustración: The Chimney Sweeper, 1794, William Blake © Yale Center for British Art, New Haven

Mario Luzi / Del "Viaje terrestre y celeste de Simone Martini"




Quédate donde estás, te lo ruego,
así como te veo.
No te retires de esa imagen tuya,
no huyas de esos firmes
rasgos que te di,
yo, sólo por obediencia.
No dejes desiertos mis jardines
de azul, de turquesa,
de oro, de las multicolores lacas
donde reinas
ofrecida a la pintura
y a la adoración,
no los dejes arrasados,
no hay primaveras si faltas,
faltando así el alma,
el fuego, el espíritu del mundo.
No permitas que mi obra
se cierre en sí misma,
se vuelva vaniloquio, culpa.

Mario Luzi (Florencia, 1914-2005), "Él, su arte", Viaje terrestre y celeste de Simone Martini, introducción, traducción y notas de María Julia De Ruschi Crespo, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2002

Nota: Simone Martini (Siena, c.1284- Aviñón, c.1344) fue uno de los más destacados pintores del siglo XIV. Su "viaje terrestre y celeste" es el del regreso a su ciudad natal y a los fundamentos de su arte. En la breve introducción al libro, Luzi indica: "Quizás ofendo a la verdad histórica, quizás no" con la narración de este viaje de retorno. Que tal vez no existió sino en el plano celeste, pero imaginativa e imprescindiblemente, también en la tierra.

Rimani dove sei, ti prego,
così come ti vedo.
Non ritirarti da quella tua imagine,
non involarti ai fermi
lineamenti che ti ho dato
io, solo per obbedienza.
Non lasciare deserti i miei giardini
d'azzurro, di turchese,
d'oro, di variopinte lacche
dove ti sei insediata
e offerta alla pintura
e all'adorazione,
non farne una deleritta plaga,
primavera da cui manchi,
mancando così l'anima,
il fuoco, lo spirito del mondo.
Non fare che la mia opera,
ricada su se medesima,
diventi vaniloquio, colpa.

Ilustración: L'Annunciazione tra i santi Ansano e Margherita (detalle), 1333, Simone Martini

sábado, julio 16, 2011

Lorna Shaughnessy / Desamor















Desamor

¿En qué momento
su mano no llegó hasta el bolsillo del abrigo de él
aunque la niebla de noviembre se filtraba por su guante?

¿En qué momento
sus dedos olvidaron que había un lugar particular
para encajar esas hebras de cabello, justo detrás de la oreja de él?

¿En qué preciso momento en el camino
ella cesó de apoyar su palma sobre el muslo de él,
o sobre su nuca, como quien dice
el viaje es largo. Estás cansado. Estoy aquí?

Lorna Shaughnessy (Belfast), Witness Trees, Salmon Poetry, Irlanda, 2011
Versión de Jorge Fondebrider

Desamor
At what point/ did her hand not creep into his coat pocket/ even though November fog seeped through her glove// At what point/ did her fingers forget there was a particular spot/ to tack that strand of hair, just behind his ear?// At what precise point on the road/ did she stop resting her palm on his thigh,/ or on the nape of his neck, as if to say/ the journey’s long. You’re tired. I’m here?
---

viernes, julio 15, 2011

Sam Hamill / El don de lenguas



El don de lenguas

Todo aquello que hurto, lo doy.
Una vez, rodeado de pinos tan altos como éstos,
la misma luna creciente deslizándose, suave, a través de la altura,
yo estaba sentado, acurrucado sobre mis rodillas,
en compañía de un amigo, fumando, bebiendo té,
intercambiando historias de coyotes y mentiras.

Él me dijo algo acerca de las palabras,
que cada una de ellas es un nombre,
y que cada nombre es el de Dios.
Yo que no tengo ningún dios
permanecí sentado en la vastedad del vacío,
tan callado como podía en el silencio.
Un sendero que puede ser nombrado no es el sendero.
Cada una de las palabras
refleja el Espíritu que no puede ser nombrado.
Cada palabra un don, su valor en exacta proporción
al espíritu en que ésta es entregada.

Así habladas, estas palabras que entregó en este instante
por medio del chino antiguo de Lao Tzu,
fueron robadas veinticinco siglos más tarde
por éste un humilde ladrón.
La Palabra es sólo evidencia de lo real:
en la lengua hopi no hay ballenas;
en el inglés norteamericano no existe el Cuarto Mundo.

Sam Hamill (Estados Unidos, 1943), Un canto pisano, selección y versiones de Esteban Moore, Postales Japonesas Editora, Córdoba, Argentina, 2011 (edición no bilingüe).



The Gift of Tongues

Everything I steal, I give away.
Once, in pines almost as tall as these,
same crescent moon sliding gently by,
I sat curled on my knees, smoking with a friend,
sipping tea, swapping Coyote tales and lies.

He said something to me
about words, that each is a name,
and that every name is God's. I who have
no god sat in the vast emptiness silent
as I could be. A way that can be named

is not the way. Each word reflects
the Spirit which can't be named. Each word
a gift, its value in exact proportion
to the spirit in which it is given.
Thus spoken, these words I give

by way of Lao Tzu's old Chinese, stolen
by a humble thief twenty-five centuries later.
The Word is only evidence of the real:
in the Hopi tongue, there is no whale;
and, in American English, no Fourth World.
-- Poemas en inglés

Foto: Sam Hamill s/d

jueves, julio 14, 2011

María Moreno / De "El honor de las damas", 2




Por un sutil desplazamiento

Esta bata que fue comprada en China
es la misma que colgué hace diez años en la puerta.
Qué raro, cuando rompí el ruedo con el taco
y tuve que coserla
vi que sólo en el dobladillo
conservaba vivos los colores.
Sin embargo yo la recuerdo con una rara intensidad,
no como muertes o besos
o la pelusa rubia en la cabeza de mi hijo,
sino como la luz entrando en la corteza de un árbol
o un tesoro sucio sacado de las aguas.

Camino descalza por las cerámicas
y a través de las motas de colores
del aceite del castor en conserva
que hay en el borde de la ventana
contemplo a mi padre tusar la yegua
y sin bata me paro bajo la roseta de la ducha
(quiero agujas hirvientes para aturdir antiguos dolores,
un olor que me dure más allá de que me vaya).

Mi madre entra con la toalla en la mano
y como un colibrí queda congelada en el aire,
pero luego se repone y me clava los ojos,
vigila su capital, calcula las bajas
–Qué has hecho de mi cuerpo, que has hecho de mi cuerpo.
Su mirada es rapaz como la del ave fría
sobre la felpa azul de la toalla.

Recorre las vértebras fuertemente encastradas,
tres alforzas de piel en los huesos de la pelvis
como el papel en los muros de un cuarto cerrado.
Este es el regalo que Venus ha preferido
para la dura chica de Kentucky
que oculta ante su amante contrayendo los músculos
y estirándose bien alto sobre las sábanas.

Mi madre es valiente y sube los ojos
para ver la rota simetría del pecho
y por un sutil desplazamiento
no me descubre herida o mutilada
sino como si de ese lado y para siempre
algo atroz hubiera interrumpido
el trabajo gradual de la naturaleza
cuando después de los doce alisa la mama
y la dobla hasta formar un capullo
que el tiempo bajará con peso de plomada.

Escucho suave chasquear el pestillo
antes de que mi brazo alcance la bata.

Ahora mi madre y yo tomamos un martini en el jardín
distendidas y calmas, bien entre nosotras
como cuando después del funeral
la tierra negra y húmeda, recién removida,
vuelve a estar a la altura de la seca y parda
y antes de que suene la última oración
y la cruz se mantenga erguida con los brazos abiertos,
nos acurrucamos en el coche y dormimos:
aún entre lágrimas se siente el aroma de las lilas
y hay alivio al quitarse los zapatos.

Llevo en el cabello el anzuelo de una cinta,
la bata bien cerrada sobre el vientre
adonde el gato de ayer ha vuelto a sentarse.
Entonces la voz en los ojos de mi madre
se debilita hasta desvanecerse
en el aire espeso de este marzo
que no ha aprendido a ver ni a oír.

Ahora soy una especie de amazona,
con la piel mucho más cerca del corazón,
el arco abandonado sobre las rodillas.

Los rituales no fueron los previstos.


María Moreno (Buenos Aires, 1947), "El honor de las damas", El affair Skeffington, Editorial Bajo la Luna, Rosario, 1992

Ilustración: Tres mujeres, 1921, Fernand Léger

miércoles, julio 13, 2011

María Moreno / De "El honor de las damas"




Sobreviviente

Ya fue bastante amarte,
reposar un sin fin en tu regazo
–cuarenta años para un minuto
no deja de ser un trato justo–,
tu mano en la noche del hospital también
aunque no pudieras escuchar el murmullo
oculto bajo el rebozo de la mascarilla:
"He atrapado el secreto, querida,
la muerte no nos dice nada."

Si la velocidad es subjetiva el viaje de la camilla hacia el quirófano
llega a alcanzar la velocidad de la luz. Carreteros corren para atrás. Pasan postes: ningún movie del ahogado,
ni siquiera el prestigio de una esquirla en /la pierna,
sólo recuerdos donde arden las /poblaciones
y veo el palo del barco hundido.
(Tengo miedo de decir la verdad bajo anestesia)

Mi madre me ofrece a la distancia
algo que me importa mucho pero luego vuelve el rostro y dice que no puede /dármelo.

Siete velos de valium me acercan tu cara /de reproche
pues has podido leer en los pliegues de /mis párpados
la tentación tenaz de soltarme y /someterme.

Si hubiera Dios agradecería
que nuevamente me rapte una imagen
(tus lágrimas cayendo sobre loza jaspeada,
hojas entre las hojas de los libros,
ensalada de flores).
Y que una voz eche su raíz en mí
sin ninguna amenaza de olvido
(en español la palabra anhelo ).

Espero en la antesala del Touro
reconocer a lo lejos los faros de tu auto
–voy a aterrizar ilesa entre nuestras sábanas–,
la reconciliación y los plisados rosa
y el barrido de tus manos sobre la seda.

María Moreno (Buenos Aires, 1947), "El honor de las damas", El affair Skeffington, Editorial Bajo la Luna, Rosario, 1992


Foto: María Moreno La Tercera, Santiago de Chile

martes, julio 12, 2011

Pasolini / Modugno / Canciones




Dos canciones

Versiones y notas de Angel Faretta


El hombre de frac

Es justo medianoche
Se apagan los rumores,
Se apagan aún las señas
de aquel último café.
Los calles están desiertas,
desiertas y silenciosas,
la última carroza rechinando se va.

El río corre lento,
susurrando bajo el puente,
la luna esplende el cielo,
duerme toda la ciudad.
Solo va
un hombre de frac.

Un cilindro por sombrero,
Dos diamantes por gemelo,
Un bastón de cristal,
La gardenia en el ojal.
Bajo el cándido chaleco un papillon...
Un papillon de seda azul.

Se acerca lentamente
con porte elegante
de soñador semblante,
melancólico y ausente
no se sabe de dónde viene,
ni adónde va.
Quién será,
el hombre de frac.

Bonne nuit! Bonne nuit! Bonne nuit!
¡Buenas noches!
Va diciendo a cada cosa,
a los fanales iluminados
a los gatos enamorados,
y muy vagos que se van.

Es presta ya la aurora,
se apagan los fanales,
se despierta poco a poco
toda la ciudad,
la luna está encantada,
sorpresa y desvaída,
de a poco decolora
en el cielo fundirá.

Se abre una ventana
sobre el río silencioso,
en la luz blanca flotando van,
un cilindro, una flor y un frac.
Flotando dulcemente,
dejándose acunar,
descendiendo lentamente
bajo los puentes hacia el mar,
hacia el mar se va,
quién será
quién será,
ese hombre de frac.

Adieu! Adieu! Adieu! Adieu!
¡Adiós al mundo!
A los recuerdos del pasado,
a un sueño jamás soñado,
a un sueño de amor que jamás
regresará.

(1955)

Domenico Modugno (Polignano a Mare, 1928-Lampedusa, 1994)


¿Qué son las nubes?

Que sea condenado
Si no te amo.
Y si así no fuere
No entendería nada.
Todo mi loco amor
lo sopla el cielo,
Lo sopla el cielo... así.
Ah la hierba suavemente delicada
de un perfume que dan las cuitas
¡Ah, tú no hubieras nacido!
Todo mi loco amor
lo sopla el cielo,
Lo sopla el cielo... así.
El robado que sonríe
le roba algo al ladrón
pero el robado que llora
se roba algo a sí mismo.
Por eso digo aquí
que mientras pueda sonreír
no estarás perdida para mí.
Pero estas son palabras
y no he oído jamás
que un corazón,
un corazón abatido
se cure con lo oído.
Y todo mi loco amor
lo sopla el cielo,
Lo sopla el cielo... así.

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975), música de Domenico Modugno


Notas a "El hombre de frac"

El título de la primera canción en sus diversas grabaciones circula a veces como “Viejo frac” y otras como “El hombre del frac”.
* * “papillon”, en francés literalmente “mariposa” es el nombre que por el cual se conoce a la corbata de lazo, “pajarita” o, entre nosotros, “moñito”. La hemos dejado así, puesto que como en toda poesía que se precie la palabra se “enlaza” a otras significaciones cercanas.


Nota a "¿Qué son las nubes?"

Este es un poema-canción -el único que sepa escrito por PPP directamente con un músico- y aquí nada menos que con Domenico Modugno que para ese entonces –1967- ya había adquirido estatura casi mítica.
Fue compuesto para un mediometraje del mismo título, Cose sono le nuvole, rodado ese año e interpretado por Totó, Laura Betti, Ninetto Davoli, Adriana Asti, Carlo Pisacane, Ciccio Ingrasia, Franco Franchi y el propio Modugno que en la coda canta el tema por él compuesto junto a PPP.
El film fue incluido en Capriccio alla italiana, que constaba de otros cuatro episodios, esa peste de formato que terminó arruinando al cine italiano. A todos esos otros segmentos lo mejor es cubrirlos con un manto de piedad.
Como según recuerdo el film no se estrenó por aquí, puede comentarse que el dirigido por PPP trata de una representación “itinerante” de Otelo interpretado actores que fingen ser marionetas. Así Totó es Yago, Davoli, Otelo, Betti, Desdémona, etc. Se basa en la premisa que estas marionetas fingen en el escenario y dicen la verdad tras bambalinas.
Finaliza con el público que asiste a la función rebelándose contra lo que sucede en el momento culminante de la obra. Así destrozan a las “marionetas” que representan a Otelo y Yago y luego un barrendero (Modugno) las arroja a un vaciadero donde aquellos contemplan las nubes y allí se canta esta canción



L'uomo in frack

È giunta mezzanotte
si spengono i rumori
si spegne anche l’insegna
di quell’ultimo caffè.
Le strade son deserte,
deserte e silenziose
un ultima carrozza cigolado se ne va.

Il fiume scorre lento
frusciando sotto i ponti
la luna splende in cielo
dorme tutta la città.
Solo va un uomo in frack.

Ha il cilindro per cappello
due diamante per gemelli
un bastone di cristallo
la gardenia nell’occhiello
e sul candido gilet, un papillon
un papillon di seta blu.

S’avvicina lentamente
con incedere elegante
ha l’aspetto trasognato
malinconico ed assente
e non si sa da dove vien
ne dove va
chi mai sarà
quell’uomo in frack.

Bonne nuit! Bonne nuit! Bonne nuit!
Buona notte!
Va dicendo ad ogni cosa
ai fanali illuminati
ad un gatto innamorato
che randagio se ne va.

È giunta ormai l’aurora
si spengono i fanali
si sveglia a poco a poco
tutta quanta la città.
La luna si è incantata
sorpresa impallidita
pian piano scolorandosi
nel cielo sparirà.
sbadiglia una finestra
sul fiume silencioso
e nella luce biaca galleggiando se ne van
un cilindro, un fiore e un frack.

Galleggiando dulcemente
lasciadosi cullare
se ne scende lentamente
sotto i ponti verso il mare,
verso il mare se ne va
chi mai sarà
dhi mai sarà
quell’uomo in frack.

Adieu! Adieu! Adieu!
Addio al mondo!
Ai ricordi del passato
ad un sogno mai sognato
ad un attimo d’amore che mai più
ritornerà.


Che cosa sono le nuvole?

Che io possa esser dannato
se non ti amo.
E se così non fosse
non capirei più niente.
Tutto il mio folle amore
lo soffia il cielo
lo soffia il cielo... così.
Ah, ma l'erba soavemente delicata
di un profumo che dà gli spasimi
Ah, ah! Tu non fossi mai nata!
Tutto il mio folle amore
lo soffia il cielo
lo soffia il cielo... così.
Il derubato che sorride
ruba qualcosa al ladro
ma il derubato che piange
ruba qualcosa a se stesso.
Perciò io vi dico
finché sorriderò
tu no sarai perduta.
Ma queste son parole
E non ho mai sentito
Che un cuore, un cuore affranto
Se cura con l’udito.
E ttto el mio folle amore
Lo soffia il cielo
Lo soffia il cielo... cosí.

Domenico Modugno canta "El hombre de frac" aquí
La escena de ¿Qué son las nubes? aquí

Foto: Modugno y Pasolini Rai

lunes, julio 11, 2011

Stéphane Mallarmé / La tumba de Edgar Poe




La tumba de Edgar Poe

Como la eternidad lo transforma en Sí mismo,
El poeta se yergue con la desnuda espada
Sobre un siglo aterrado por el que fue ignorada
La muerte que triunfaba en esa voz de abismo.

Vil sobresalto de hidra que al ángel oyó dar
Al habla de la tribu un sentido más puro,
En voz alta anunciaron el bebido conjuro
De una negra mixtura en un innoble mar.

La tierra sea hostil, la nube nos repruebe,
Si no esculpe con ellos nuesta idea un relieve
Que la tumba de Poe de su belleza invista.

Mole calma caída de un cataclismo oscuro,
Que este granito muestre para siempre su arista
A los vuelos de la Blasfemia en el futuro.

Poésies, 1865

Stéphane Mallarmé (París, 1842-1898), Poetas franceses contemporáneos, selección y versiones de Raúl Gustavo Aguirre, Librerías Fausto, Buenos Aires, 1974.

Le tombeau d’Edgar Poe

Tel qu’en Lui-même enfin l’éternité le change,
Le Poète suscite avec un glaive nu
Son siècle épouvanté de n’avoir pas connu
Que la mort triomphait dans cette voix étrange !

Eux, comme un vil sursaut d’hydre oyant jadis l’ange
Donner un sens plus pur aux mots de la tribu
Proclamèrent très haut le sortilège bu
Dans le flot sans honneur de quelque noir mélange.

Du sol et de la nue hostiles, ô grief !
Si notre idée avec ne sculpte un bas-relief
Dont la tombe de Poe éblouissante s’orne

Calme bloc ici-bas chu d’un désastre obscur,
Que ce granit du moins montre à jamais sa borne
Aux noirs vols du Blasphème épars dans le futur.


Ilustración: Josué postrado ante el Angel armado de espada, 1956, Marc Chagall

domingo, julio 10, 2011

Richard Gwyn / Hambre de sal




[de Being in Water, 2003]


Hambre de sal

¿Te recordaré en la luz insulsa y amarilla,
como a un pez que me entra en la boca, como un virus
que me entra en la sangre, como un miedo que me entra en la panza?
¿Te recordaré como una catástrofe
desgarrándome entre las piernas, dientes minúsculos que me hienden el labio,
lengua tocada con sal por la que mi lengua estaba loca?
Nunca reconociste esos pequeños robos:
el anillo de mi madre, la estatua de Knosos,
el medallón que yo guardaba para el cabello de los chicos
que nunca tuvimos. Te veo, ven a robar mis huesos,
dientecillos tan blancos, un collar de piedras coloridas,
valvas de almejas y mejillones alrededor de tu talle,
una cadena de esmeraldas en el tobillo. Pero ahora te has ido
de vuelta al mar. Puedo perdonar tu crueldad,
tus humores violentos, tus tramas de venganza,
recordando en lugar de eso el roce de tu piel
sobre la mía, el modo en que me viste aquella tarde
en la cueva marina, las gaviotas chillando afuera,
una multitud de airados acreedores en un mundo distinto,
vuelto terriblemente silencioso. Y tú, anidando
en la arena blanca, atrapada en las redes que tejí
con devota sobriedad, por completo convertida en sal.

Richard Gwyn (Gales, 1956)
Traducción de Jorge Fondebrider


Hunger for Salt

Will I remember you in the dull yellow light, / as a fish that enters my mouth, as a virus / that enters my blood, as a fear that enters my belly? / Will I remember you as a catastrophe/ tearing between my legs, fine teeth slitting my lip, / tongue touched with salt my tongue was crazy for?/ You never confessed to those little thefts:/ my mother’s ring, the statue from Knossos,/ the locket I kept for the hair of children / we never had. I see you, come to steal my bones,/ small teeth so white, a necklace of coloured stones, / clams and mussel shells around your waist, / an ankle chain of emeralds. But now you have gone / back to the sea, I can forgive your cruelty,/ your violent moods, your plots of revenge,/ remembering instead the brush of your skin/ on mine, the way you looked at me that afternoon/ in the sea cave, gulls clamouring outside,/ a crowd of angry creditors in a world otherwise/ gone terribly quiet. And you, nestling in / the white sand, caught in the nets I wove/ with a devout sobriety, turned utterly to salt.


Ilustración: Retrato de un hombre y una mujer en una ventana, c.1440, Fra Filippo Lippi

viernes, julio 08, 2011

Piergiorgio Viti / Dos poemas














La respiración en el vidrio...

La respiración que en el vidrio se pierde
es de un tiempo que no deja escapatoria.
Mientras el mirar procede
como un bisturí entre invisibles heridas,
tú hablas, de espaldas. En los milímetros
o años que nos separan,
se escucha el espacio en blanco,
entre una palabra y otra.


A las nueve de la mañana...

A las nueve de la mañana ya sentía
el olor de lavandería, aquel olor
terso, de limpieza extrema, continental,
y por las escaleras redoblaba
el tambor masticatorio de la gran lavadora:
lo sentía retumbar en la cabeza, el pecho,
y yo, pequeño, solo, me espantaba
de poder ser su bolo.

Piergiorgio Viti (Sulmona, L'Aquila, 1978), Accorgimenti, Casa Editrice L'arcolaio, Forli, 2010
Versiones de Jorge Aulicino

Il respiro che nel vetro si perde
è di un tempo che non lascia scampo.
Mentre il guardare procede
come un bisturi fra invisibili ferite,
tu parli, voltata di spalle. Nei millimetri
o anni che ci separano,
si ascolta lo spazio bianco
tra una parola e l'altra.


Alle nove del matino già sentivo
l'odore di lavanderia, quell'odore
terso, di pulito estremo, continentale
e per le scale tambureggiava
il rumore masticatorio della grande lavatrice:
lo sentivo rimbombare nella testa, nel petto
ed io piccino, da solo, ero così spaventato
di poter essere il suo bolo.


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Foto: Piergiorgio Viti Facebook

Denise Levertov / La escalera de Jacob




















La escalera de Jacob

La escalera no es
una cosa hecha de hebras relucientes
una evanescencia radiante
para los pies de los ángeles que sólo la atisban a su paso, y
no necesitan tocar la piedra.

Es de piedra.
Una piedra rosada que adquiere
un matiz de encendida suavidad
sólo porque detrás de ella el cielo es un dudoso,
un dudable gris noche.

Una escalera de ángulos
marcados, sólidamente construida.
Una que garantiza que los ángeles tengan que saltar
de un escalón al siguiente, con una leve
agitación de alas:

y un hombre que la suba
tiene que rasparse las rodillas, y poner en juego
la capacidad de agarre de sus manos. La piedra tallada
es un consuelo para sus pies que tantean. Lo rozan alas que pasan a su lado.
El poema asciende.

Denise Levertov (Ilford, Reino Unido, 1923-Seattle, EE.UU., 1997). Traducción de Mirta Rosenberg, Diario de Poesía n° 82, junio-diciembre 2011

N. del Ad..: La traductora consigna una nota de Levertov (Notebook, 1997), que permite suponer que una pintura de la iglesia de Santo Domingo en Oaxaca es la que se describe en el poema. El patriarca Jacob soñó con una escalera por la que subían y bajaban los ángeles, luego de una pelea con su hermano Esaú. Despertó del sueño y con la piedra que le servía de almohada fundó el templo de Betel (Génesis, 28:10-22). 


The Jacob's Ladder

The stairway is not
a thing of gleaming strands
a radiant evanescence
for angels' feet that only glance in their tread, and
need not touch the stone.

It is of stone.
A rosy stone that takes
a glowing tone of softness
only because behind it the sky is a doubtful,
a doubting night gray.

A stairway of sharp
angles, solidly built.
One sees that the angels must spring
down from one step to the next, giving a little
lift of the wings:

and a man climbing
must scrape his knees, and bring
the grip of his hands into play. The cut stone
consoles his groping feet. Wings brush past him.
The poem ascends.

1961
---
Ilustración: The Jacob's Ladder, 1800, William Blake

jueves, julio 07, 2011

Fabio Morábito / ¿Qué es un jardín?


¿QUÉ es un jardín?
¿Esta hierba pareja?
¿Estas plantas reunidas por capricho
que la naturaleza no juntaría jamás?
¿Se ha dado algún jardín sin nuestras manos?
El viento, dispersando
las semillas,
¿hace jardines que no vemos?
Porque, si bien lo vemos, todo es jardín.
Un bosque es un mosaico de jardines
que se anudan de tan tenues,
igual que en lo más hondo de un jardín
se lucha palmo a palmo.
Porque, si bien lo vemos, todo es maleza,
confusión, oportunismo,
No es uno el que decide
la forma y la fortuna de los vecinazgos
o la prosperidad de las raíces,
sino el subsuelo que no sabe
de jardines ni de bosques.
Tú crees, mirando tu jardín,
que así como lo ves tiene el aspecto
que quisiste,
pero no lo querías así,
maleó tu gusto palmo a palmo
con cada nueva hoja
y cada nuevo tallo, con cada flor
y cada pájaro, y tu mente, a estas alturas,
no sabe de jardines ni de bosques
y no distingue la maleza de las flores.

Fabio Morábito (Alejandría, 1955), Delante de un prado una vaca, Ediciones Era, México D.F., 2011
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Ilustración: The Gardener, 1924, Frank Moss Bennett

miércoles, julio 06, 2011

Victor Segalen / De "Estelas", 2



















Tabla de Sabiduría

Piedra oculta en los matorrales, comida por el cieno, profanada por los excrementos, asaltada por los gusanos y las moscas, desconocida por los que van rápido, despreciada por los que se detienen.

Piedra elevada en honor del Modelo de los Sabios, que el Príncipe, confiando en un sueño, hizo buscar por todos lados pero que no fue descubierto en ninguna parte,

Salvo en este lugar, morada de malhechores: (hijos olvidadizos, súbditos rebeldes, ofensores de toda virtud)

Entre los cuales él habitaba modestamente para ocultar mejor la suya.

Victor Segalen (Brest, Francia, 1878 - Huelgoat, Francia, 1919), Estelas, traducción de Federico Gorbea, Ediciones Activo Puente, Buenos Aires, 2011


Table de Sagesse

Pierre cachée dans les broussailles, mangée de limon, profanée de fientes, assaillie par les vers et les mouches, inconnue de ceux qui vont vite, méprisée de qui s'arrête là,
Pierre élevée à l'honneur de ce Modèle des Sages, que le Prince fit chercher partout sur la foi d'un rêve, mais qu'on ne découvrit nulle part
Sauf en ce lieu, séjour des malfaisants: (fils oublieux, sujets rebelles, insulteurs à toute vertu)
Parmi lesquels il habitait modestement afin de mieux cacher la sienne.

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Ilustración: El jinete azul, 1903, Vassily Kandinsky

martes, julio 05, 2011

Charles Simic / Dos poemas

















Tapiz

Cuelga del cielo a la tierra.
Hay árboles en él, ciudades, ríos,
cerdos pequeños y lunas. En un ángulo
la nieve cae sobre una carga de caballería,
en otro, unas mujeres plantan arroz.

También puedes ver:
un zorro llevándose una gallina,
una pareja desnuda en su noche de bodas,
una columna de humo,
una mujer malvada escupiendo en un cubo de leche.

¿Qué hay detrás de todo esto?
Espacio. Muchísimo espacio vacío.
¿Y quién está hablando ahora?
Un hombre dormido debajo de un sombrero.

¿Y cuando despierte?
Irá a la peluquería.
Le cortarán la barba, la nariz, las orejas y el pelo
para que se parezca a todos los demás.


Tenedor

Esta cosa extraña debe de haber salido
a rastras del infierno.
Se parece a la pata de un pájaro
en torno al cuello de un caníbal.

Si lo sostienes en la mano,
si apuñalas con él un trozo de carne,
es posible imaginar el resto del pájaro:
su cabeza que es como tu puño,
grande, pelada, sin pico y ciega.

Charles Simic (Belgrado, 1938, radicado en los Estados Unidos), The Vintage Book of Contemporary American Poetry, J. D. McClatchy (comp.), Knopf, Nueva York, 1990

Versiones de Jonio González

Tapestry

It hangs from heaven to earth.
There are trees in it, cities, rivers,
small pigs and moons. In one corner
the snow falling over a charging cavalry,
in another women are planting rice.

You can also see:
a chicken carried off by a fox,
a naked couple on their wedding night,
a column of smoke,
an evil-eyed woman spitting into a pail of milk.

What is behind it?
—Space, plenty of empty space.

And who is talking now?
—A man asleep under his hat.

What happens when he wakes up?
—He’ll go into a barbershop.
They’ll shave his beard, nose, ears, and hair,
To make him look like everyone else.


Fork

This strange thing must have crept
Right out of hell.
It resembles a bird’s foot
Worn around the cannibal’s neck.

As you hold it in your hand,
As you stab with it into a piece of meat,
It is possible to imagine the rest of the bird:
Its head which like your fist
Is large, bald, beakless, and blind.


---
Foto: Simic, Córdoba, España, 2011 R. Madero/Público.es

lunes, julio 04, 2011

Victor Segalen / De "Estelas"

Sin marca de reino

Honrar a los Sabios, enumerar a los Justos, decir ante quienquiera que aquél vivió y fue digno, y su conducta, virtuosa,

Está bien. Pero no es esa mi preocupación: ¡tantas bocas lo predican! Tantos pinceles elegantes se aplican a calcar fórmulas y formas,

Que las tablas memoriales se emparejan, como las atalayas a lo largo del camino imperial, cada cinco mil pasos.

*

Atento a lo que no ha sido dicho; sometido a lo que no se ha promulgado; postrado ante lo que aún no existe,

Consagro mi alegría y mi vida y mi piedad a denunciar reinos sin edad, dinastías sin acontecimientos, nombres sin personas, personas sin nombre,

Todo lo que el Cielo Soberano engloba y el hombre no realiza.

*

Que esto no parezca la marca de un reino (ni de los Hsia fundadores, ni de los Tcheou legisladores, ni de los Han, ni de los Thang, ni de los Sung, ni de los Yuan, ni de los Grandes Ming, ni de los Tshing -los Puros-, a quienes sirvo con fervor,

Ni del último de los Tshing cuya gloria dio nombre al período Kouang-Siu),

*

Sino de esa era única -sin principio ni fin-: la de los caracteres indescifrables que todo hombre instaura en sí mismo y saluda

al amanecer, cuando él se vuelve Sabio y Regente del trono de su corazón.

Victor Segalen (Brest, Francia,1878 - Huelgoat, Francia, 1919), Estelas, traducción de Federico Gorbea, Ediciones Activo Puente, Buenos Aires, 2011

Nota del Administrador: Los poemas originales de este libro llevan ideogramas que la edición argentina incluye y aquí no se pueden reproducir por razones técnicas. Respecto de las "estelas", el autor escribe en el prólogo: "Las Estelas son monumentos limitados a una tabla vertical cuyas faces planas se incrustan en el cielo de China (...) Conmemoran un hecho, una voluntad, una presencia". Y sobre el origen de tales monumentos simples, dice: "Mil años antes de los Han, bajo los Tcheou, maestros de los Ritos, se usaba ya la palabra 'Estela', aunque con propiedades diferentes y sin duda original[es]: se refería a un poste de piedra, de una forma determinada pero olvidada. Este poste se alzaba en la sala principal de los templos o al aire libre en un atrio importante". Las estelas de Segalen deben ser imaginarias. El libro íntegro en francés, con sus ideogramas, puede leerse en Stèles.


Sans marque de règne

Honorer les Sages reconnus; dénombrer les Justes; redire à toutes les faces que celui-là vécut, et fut noble et sa contenance vertueuse,
Cela est bien. Cela n'est pas de mon souci: tant de bouches en dissertent! Tant de pinceaux élégants s'appliquent à calquer formules et formes,
Que les tables mémoriales se jumellent comme les tours de veille au long de la voie d'Empire, de cinq mille en cinq mille pas.
*
Attentif à ce qui n'a pas été dit; soumis par ce qui n'est point promulgué; prosterné vers ce qui ne fut pas encore,
Je consacre ma joie et ma vie et ma piété à dénoncer des règnes sans années, des dynasties sans avènement, des noms sans personnes, des personnes sans noms,
Tout ce que le Souverain-Ciel englobe et que l'homme ne réalise pas.
*
Que ceci donc ne soit point marqué d'un règne; — ni des Hsia fondateurs; ni des Tcheou législateurs; ni des Han, ni des Thang, ni des Soung, ni des Yuan, ni des Grands Ming, ni des Tshing, les Purs, que je sers avec ferveur.
Ni du dernier des Tshing dont la gloire nomma la période Kouang-Siu,—
*
Mais de cette ère unique, sans date et sans fin, aux caractères indicibles, que tout homme instaure en lui-même et salue.
À l'aube où il devient Sage et Régent du trône de son cœur.

---
Foto: Segalen s/d Monplaisir Lettres

domingo, julio 03, 2011

Mario Morales / Dos poemas




Fragmento de 1964 (inédito)

pero mientras haya hombres que no tengan tiempo para ser hombres
mientras exista un solo niño que no recuerde ninguno de los lugares
donde fue niño
mientras los disparos no se vuelvan lágrimas
mientras otros nos atajen las balas
mientras continuemos charlando sobre la amistad y tratemos
al amigo como un libro para subrayar solo en algunas líneas interesantes
mientras el verbo no sea también encarnar los pétalos vivos de la rosa
junto a todas las verdades y los virus del hombre
mientras la verdad de algunos diarios sea más urgente
que la verdad de no leerlos
mientras suceden estas cosas dudo
si aún puedo continuar
a solas
con mis palabras
ahora
que ellas están solas y necesitan más que nunca
mi soledad


[Gentileza de María Julia Ruschi]



[De La tierra, el hombre, el cielo, Ediciones Último Reino, 1983]

ANTES DE HABLAR
HAY QUE APRENDER A ESTAR SOLOS



¿Es la vida del poeta
violencia y rencor,
celos que hacen del corazón
un archivo de miserias?
Para qué
escribir infamias, ambiguas dedicatorias,
traicionar Al Maestro o Al Joven Discípulo,
imaginar epitafios para los vivos en lugar de amarlos
como se ama el sol y la noche interminable
que nos une a todos
en la palabra que nos separa de todo.

(EL MEJOR MAESTRO ES EL VIENTO.
El mejor poema, un amigo.)

HAY QUE APRENDER DE LOS ÁRBOLES
EL SILENCIO Y LA CAÍDA.

Mario Morales (Pehuajó, 1936-Buenos Aires, 1987)
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Imagen: Portada de la revista Poesía = Poesía, dirigida por Roberto Juarroz y Mario Morales, Buenos Aires, 1964 Palabra Virtual

sábado, julio 02, 2011

Wallace Stevens / De "Notes Toward a Supreme Fiction", 3















(Las partes I y II de este poema, aquí)


Debe ser abstracta

III

El poema renueva la vida para que compartamos,
por un momento, la primera idea… Satisface
la creencia de un comienzo inmaculado
y nos envía, alados con un deseo inconsciente,
hacia un fin inmaculado. Nos movemos entre estos puntos:
desde aquel candor temprano a su tardía pluralidad,
y ese candor es la gran euforia
de lo que sentimos por lo que pensamos, del pensamiento
latiendo en el corazón, como sangre recién venida,
un elixir, una excitación, una potencia pura.
El poema, a través del candor, nos devuelve ese poder
que otorga candidez a todo.
Decimos: un árabe a la noche en mi cuarto,
con su maldito jublajublajublajau,
inscribe una astronomía primitiva
a través de las claras predicciones el futuro juega
y tira sus estrellas por el suelo. Durante el día
la tórtola azul solía cantar su jublaju
y todavía la grosera iridiscencia del oceáno
aúlla juu y se eleva y aúlla juu y cae.
El sinsentido de la vida nos atraviesa con extraña relación.


IV

La primera idea no fue nuestra. Adán
en el Edén era el padre de Descartes
y Eva ventilaba el espejo de sí misma,
el de sus hijos y sus hijas. Se encontraban
en el cielo como en una vidriera; una segunda tierra;
y en la tierra misma encontraron una espacio verde—
los habitantes de un bellísimo verdor.
Pero la primera idea no era dar forma a las nubes
imitándolas. Las nubes nos precedían
hubo un centro barroso antes de que respiráramos.
Hubo un mito antes de que el mito comenzara,
venerable y articulado y completo.
De aquí surge el poema: de que vivimos en un lugar
que no es nuestro y, más aún, ni somos nosotros
y es duro, a pesar de los días majestuosos.
Somos los imitadores. Las nubes son pedagogas.
El aire no es un espejo sino un tablero de circuitos,
backstage oscuro y brillante, trágico clarosocuro
y el cómico color de la rosa, en la que
instrumentos abismales suenan como los pitidos
de los amplios significados que les añadimos.


V
El león le ruge al desierto enfurecido,
enrojece la arena con su ruido carmín,
desafía la roja vacuidad para que evolucione su pareja,
superior en pies y mandíbulas y melena,
el más ágil adversario. El elefante
corta la oscuridad de Ceylon con estruendos,
el brillo se extiende hasta las superficies de los tanques,
devastadora y aterciopelada lejanía. El oso,
lento y pesado, de color canela, gruñe en su montaña
a los truenos del verano y duerme durante la nevada invernal.
Pero tú, efebo, miras desde la ventana de tu buhardilla,
tu mansarda con su piano alquilado. Descansas
en tu cama en silencio. Aprietas el borde
de la almohada con tu mano. Te retuerces y al hacerlo
dejas escapar un sonido amargo, mudo,
aunque de voluble y muda violencia. Miras
a través de los tejados sigiloso y a la defensa
y en tu centro los señalas y se intimidan…
Estos son los niños heroicos que el tiempo alimenta
contra la primera idea — para azotar al león,
acorralar elefantes, enseñar a los osos a hacer malabares.


VI
No darse cuenta porque no es
para ser visto, ni para ser amado ni odiado porque
no debe ocurrir. El clima de Franz Hals,
retocado por vientos erizados en hirsutas nubes,
mojados por azules, más fríos por el blanco. A los que no
se debe hablar, sin un techo, sin
los primeros frutos, sin la virginidad de las aves,
la cinta marrón oscuro floja, pero no suelta.
Alegre es, alegre era, la alegre forsitia
y amarilla, el amarillo afina el azul del norte.
Sin un nombre y nada que desear,
solo imaginado pero bien imaginado.
Mi casa ha cambiado un poco bajo el sol.
La fragancia de las magnolias se aproxima,
falso toque, falsa forma, pero una falsedad ligada a la especie.
Debe ser visible o invisible,
invisible o visible o ambos:
un mirar y no mirar a los ojos.
El clima y el gigante del clima,
digamos el clima, el mero clima, el mero aire:
una abstracción ensangrentada, como el hombre por el pensamiento.


Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), Notes Towards a Supreme Fiction, 1942
Versión de Silvia Camerotto


It Must Be Abstract
III
The poem refreshes life so that we share, /For a moment, the first idea . . . It satisfies /Belief in an immaculate beginning /And sends us, winged by an unconscious will, /To an immaculate end. We move between these points: /From that ever-early candor to its late plural /And the candor of them is the strong exhilaration /Of what we feel from what we think, of thought /Beating in the heart, as if blood newly came, /An elixir, an excitation, a pure power. /The poem, through candor, brings back a power again /That gives a candid kind to everything. /We say: at night an Arabian in my room, /With his damned hoobla-hoobla-hoobla-how, /Inscribes a primitive astronomy /Across the unscrawled fores the future casts /And throws his stars around the floor. By day /The wood-dove used to chant his hoobla-hoo /And still the grossest iridescence of ocean /Howls hoo and rises and howls hoo and falls. /Life’s nonsense pierces us with strange relation.
IV
The first idea was not our own. Adam /In Eden was the father of Descartes /And Eve made air the mirror of herself, /Of her sons and of her daughters. They found themselves /In heaven as in a glass; a second earth; /And in the earth itself they found a green– /The inhabitants of a very varnished green. /But the first idea was not to shape the clouds /In imitation. The clouds preceded us /There was a muddy center before we breathed. /There was a myth before the myth began, /Venerable and articulate and complete. /From this the poem springs: that we live in a place /That is not our own and, much more, not ourselves /And hard it is in spite of blazoned days. /We are the mimics. Clouds are pedagogues. /The air is not a mirror but bare board, /Coulisse bright-dark, tragic chiaroscuro /And comic color of the rose, in which /Abysmal instruments make sounds like pips /Of the sweeping meanings that we add to them.
V
The lion roars at the enraging desert, /Reddens the sand with his red-colored noise, /Defies red emptiness to evolve his match, /Master by foot and jaws and by the mane, /Most supple challenger. The elephant /Breaches the darkness of Ceylon with blares, /The glitter-goes on surfaces of tanks, /Shattering velvetest far-away. The bear, /The ponderous cinnamon, snarls in his mountain /At summer thunder and sleeps through winter snow. /But you, ephebe, look from your attic window, /Your mansard with a rented piano. You lie /In silence upon your bed. You clutch the corner /Of the pillow in your hand. You writhe and press /A bitter utterance from your writhing, dumb, /Yet voluble dumb violence. You look /Across the roofs as sigil and as ward /And in your centre mark them and are cowed . . . /These are the heroic children whom time breeds /Against the first idea – to lash the lion, /Caparison elephants, teach bears to juggle.
VI
Not to be realized because not to /Be seen, not to be loved nor hated because /Not to be realized. Weather by Franz Hals, /Brushed up by brushy winds in brushy clouds, /Wetted by blue, colder for white. Not to /Be spoken to, without a roof, without /First fruits, without the virginal of birds, /The dark-brown ceinture loosened, not relinquished. /Gay is, gay was, the gay forsythia /And yellow, yellow thins the Northern blue. /Without a name and nothing to be desired, /If only imagined but imagined well. /My house has changed a little in the sun. /The fragrance of the magnolias comes close, /False flick, false form, but falseness close to kin. It must be visible, or invisible, /Invisible or visible or both: /A seeing and unseeing in the eye. /The weather and the giant of the weather, /Say the weather, the mere weather, the mere air: /An abstraction blooded, as a man by thought.
---
Ilustración: La urraca, 1868, Claude Monet

viernes, julio 01, 2011

José Angel Cuevas / De "Cartas patrióticas"




Poema 89

Los comunistas encerrados del año 50.


Vivir en una casa demolida/ el carro por la línea de acero
y el chirriar/ más allá nació Sor Teresita de los Andes/ de la calle Rosas
que parece casa salitrera/ pero fue dividida
en departamentos/ y la habitan familias/ igual que una mansión
de la URSS/ dice José Brodsky/ con balcones grandes.
En el depto C vive gente comunista/ personas perseguidas.
El traidor Videla sabe/ que cantan canciones/ en silencio
hacen dulces chilenos/ con sus lentes gruesos.
No se sabe quiénes son ni quiénes eran
metían ruido en sus viejos discos comunistas./ Una voz
aguardentosa por las murallas del baño/ se dice que
es la voz de Neruda/ como desde el fondo de un pozo.

Esa casa río abajo/ es un taller de reparaciones
un sueño/ un edificio/ la ciudad capital de otro país.
Es la casa que no existe.
Un mar de fotos desteñidas.

José Angel Cuevas (Santiago de Chile, 1944), de Cartas patrióticas, inédito, Diario de Poesía n° 82, junio/diciembre 2011, Buenos Aires

Nota del Editor: El poema parece aludir a Gabriel González Videla, candidato de la Alianza Democrática integrada por el Partido Radical, el Partido Comunista y otros partidos, electo presidente en 1946. Ante el avance de los comunistas en las elecciones municipales de 1947, González Videla rompe con el PC. Responde luego a las huelgas mineras con una ley de "Defensa de la Democracia" que ilegaliza a sus ex aliados comunistas y envía a un campo de prisioneros a todos lo que consigue capturar. Cierra la embajada chilena en Moscú. Neruda fue el más crítico opositor de González Videla desde el Senado. La Corte Suprema lo desaforó en 1948 y el poeta huyó a la Argentina a través de los Andes en una operación clandestina realizada por los comunistas a ambos lados de la cordillera. González Videla terminó su mandatato en 1952.

Ilustración: Cuadrado rojo. Realismo pictórico de una campesina en dos dimensiones, 1915, Kasimir Malevich