miércoles, junio 10, 2009

Umberto Saba / Dos poemas


Invierno

Es noche, invierno ruinoso. Un poco
levantas las cortinas, y miras. Vibran
tus cabellos salvajes, la alegría
te dilata súbita el ojo negro;

lo que has visto -era una imagen
del fin del mundo- te conforta
el íntimo corazón, le da calor y contento.

Un hombre se aventura por un lago
de hielo, bajo una lámpara torcida.

del Canzoniere, 1951


Equipo local

También yo entre muchos los saludo, rojo-
alabardados,*
escupidos
por la tierra natal, por todo un pueblo
amados.

Tembloroso sigo el juego de ustedes.
Ignorantes
expresan con él antiguas cosas
maravillosas
sobre la verde alfombra, del aire, de los claros
soles de invierno.

Las angustias
que blanquean los cabellos de improviso,
son por ustedes, tan lejanos. La gloria
les dé una sonrisa
fugaz: la mejor que tenga. Abrazos
corren entre ustedes, gestos jubilosos.

Son jóvenes, por la madre viven;
los lleva el viento en su defensa. Los ama
también por esto el poeta, de los otros
distintamente - igualmente conmovido.

* alude al escudo de Trieste, alabardado.

de Parole, Cinque poesie per il gioco del calcio, 1933-34

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957)
Versiones de J. Aulicino


Inverno
È notte, inverno rovinoso. Un poco / sollevi le tendine, e guardi. Vibrano/ tuoi capelli selvaggi, la gioia/ ti dilata improvvisa l'occhio nero;//che quello che hai veduto - era un'immagine/ della fine del mondo - ti conforta/ l'intimo cuore, lo fa caldo e pago.// Un uomo si avventura per un lago/ di ghiaccio, sotto una lampada storta.

Squadra paesana
Anch'io tra i molti vi saluto, rosso- /alabardati,/ sputati/ dalla terra natia, da tutto un popolo/ amati.// Trepido seguo il vostro gioco./ Ignari/ esprimete con quello antiche cose/ meravigliose/ sopra il verde tappeto, all'aria, ai chiari/ soli d'inverno.// Le angosce / che imbiancano i capelli all'improvviso,/ sono da voi così si lontane! La gloria/ vi dà un sorriso / fugace: il meglio onde disponga. Abbracci/ corrono tra di voi, gesti giulivi.// Giovani siete, per la madre vivi;/ vi porta il vento a sua difesa. V'ama/ anche per questo il poeta, dagli altri/ diversamente - ugualmente commosso.


http://www.arlindo-correia.com/040403.html

Ilustración: Dibujo de Saba con el detalle de los zapatos Ministerio de los Bienes y las Actividades Culturales, Italia

martes, junio 09, 2009

Alberto Girri / De "Monodias", 2


Flaubertiana

El hirsuto
escriba, misántropo
ofuscado por sentencias
que de perfectas amenazan
con secarle el corazón,
pesadillas de páginas sobre nada,
estilo,
descubre en su espejo
las facciones de un buceador,
cómo se hunde y asciende,
obstinadamente,
las manos siempre vacías,
azulado el rostro;

hermanos,
en el sarcasmo del fracaso,
la obsesión de que las causas
malogradas son las únicas genuinas,

¡galeote y nadador,
sirviéndose con la inhumana
compulsión de que no haya
entre los principios del placer
sino el que se desliza
de la incertidumbre,
tentativa tras tentativa!,
¡el copioso placer de lo no fértil!

Alberto Girri (Buenos Airess, 1919-1991), Monodias, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1985
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Ilustración: Taller, 2000, Guillermo Muñoz Vera ArteSpain.com

Edmond Jabès / Rostros


Rostro del presente, rostro del pasado

Rostro del presente. Rostro del pasado.
Un velo los separa. Una cortina húmeda.
El ojo, aún enturbiado, con una antigua lágrima.
Melancolía. Melancolía.

Morimos de lo que nos reduce.

Edmond Jabès (El Cairo, 1912- París, 1991), de L'appel (1985-1988)
Traducción de Jorge Fondebrider


Visage du present. Visage du passé
Visage du présent. Visage du passé./Un voile les sépare. Un rideau humide./L'œil, encore brouillé, d'une larme ancienne./ Mélancolie. Mélancolie.// Nous mourons de ce qui nous réduit.

De Jabés en este blog:

La eternidad de las piedras

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lunes, junio 08, 2009

Umberto Saba / El vidrio roto


El vidrio roto

Todo se mueve contra ti. El mal tiempo,
las luces que se apagan, la vieja
casa sacudida por una ráfaga y que amas
por el mal sufrido, las esperanzas
defraudadas, algún bien en ella gozado.
Sobrevivir te parece una recusación
de la obediencia a las cosas.
Y en el quebranto
del vidrio en la ventana está la condena.

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957), "Ultime cose", 1933-1943, en Parole-Ultime cose, Mondadori, Milán, 1966

Versión de J. Aulicino

Il vetro rotto
Tutto si muove contro te. Il maltempo,/le luci che si spengono, la vecchia/ casa scossa a una raffica e a te cara/ per il male sofferto, le speranze/ deluse, qualche bene in lei goduto./ Ti pare il sopravvivere un rifiuto/ d’obbedienza alle cose./ E nello schianto/ del vetro alla finestra è la condanna.

Biblioteca di Keraunia

Foto: Saba chiaradeluca.leonardo.it

De Saba en este blog:
La cabra / Retrato de mi nena / Primera y segunda licencia

Quevedo /20

Salmo XXVIII

Amor me tuvo alegre el pensamiento,
y en el tormento, lleno de esperanza,
cargándome con vana confianza
los ojos claros del entendimiento.

Ya del error pasado me arrepiento;
pues cuando llegue al puerto con bonanza,
de cuanta gloria y bienaventuranza
el mundo puede darme, toda es viento.

Corrido estoy de los pasados años,
que reducir pudiera a mejor uso
buscando paz, y no siguiendo engaños.

Y así, mi Dios, a Ti vuelvo confuso,
cierto que has de librarme de estos daños;
pues conozco mi culpa y no la excuso.

De Quevedo y Villegas

domingo, junio 07, 2009

Ardengo Soffici / Hospital


Hospital de campaña 026


¡Ocio dulce del hospital!
Se duerme por semanas enteras,
El cuerpo que habíamos despedido
No puede creer todavía en esta felicidad: vivir.

Las blancas paredes de la habitación
Son como paréntesis cuadrados,
El espíritu reposa allí,
Entre el ardiente furor de la batalla de ayer
Y el enigma florecido que mañana recomenzará.

Tregua clara, crisol de sentidos múltiples,
Aquí todo converge en una unidad indecible;
Misteriosamente siento fluir un tiempo de oro
En el que todo es igual:
Los bosques, las cotas de la victoria, los alaridos, el sol, la sangre de los muertos,
Yo mismo, el mundo
Y estos limones amarillos,
Que miro amorosamente resplandecer
Sobre mi negra mesita de hierro, junto a la almohada.

Ardengo Soffici (Rignano sull'Arno, 1879 - Forte dei Marmi, 1964). Roberta L. Payne, A selection of modern poetry in translation (Italiano-Inglés) Google libros
Esta traducción: J. Aulicino


Ospedale da campo 026
Ozio dolce dell'ospedale!/Si dorme a settimane intere,/ Il corpo che avevamo congedato/ Non sa credere ancora a questa felicità: vivere.// Le bianche pareti della camera / Son come parentesi quadre,/ Lo spirito vi si riposa /Fra l'ardente furore della battaglia d'ieri/ E l'enigma fiorito che domani ricomincerà.// Sosta chiara, crogiuolo di sensi multipli,/ Qui tutto converge in un'unità indicibile;/ Misteriosamente sento fluire un tempo d'oro/ Dove tutto è uguale:/ I boschi, le quote della vittoria, gli urli, il sole, il sangue dei morti./ Io stesso, il mondo,/ E questi gialli limoni,/ Che guardo amorosamente risplendere/ Sul mio nero comodino di ferro, vicino al guanciale.


Foto: Soffici Non solo biografie

Quevedo /19

SIGNIFICA LA INTERESABLE CORRESPONDENCIA
DE LA VIDA HUMANA

El ciego lleva a cuestas al tullido:
dígola maña, y caridad la niego;
pues en ojos los pies le paga al ciego
el cojo, sólo para sí impedido.

El mundo en estos dos está entendido,
si a discurrir en sus astucias llego:
pues yo te asisto a ti por un talego;
tú, en lo que sé, cobrar de mí has querido.

Si tú me das los pies, te doy los ojos:
todo este mundo es trueco interesado,
y despojos se cambian por despojos.

Ciegos, con todos hablo escarmentado:
pues unos somos ciegos y otros cojos,
ande el pie con el ojo remendado.

De Quevedo y Villegas

sábado, junio 06, 2009

Luis Enrique Belmonte / Oración


Oración del carnicero

Señor, lame nuestros cuchillos,
ensaliva las costillas y las vértebras.
Que estos tajones en la res
sean ranuras para llegar hasta ti.
Que la jifa no atraiga a las hienas,
y que los ganchos no hieran a los aprendices.
Diluye con tu lluvia toda la sangre que avanza,
lenta, espesa, por debajo de las puertas.
No dejes que los pellejos
sean vendidos a los traficantes,
ni dejes que nadie alce los fémures
de los que se han sacrificado.
Míranos a través de los ojos desorbitados de los bueyes.
Que la luz exangüe de nuestra única bombilla
ilumine tu escondrijo, entre venas, nervios
y tendones. Señor, deja que nos ensañemos esmeradamente
hasta llegar al suculento blanco de tus huesos
y que sienta tu presencia
en las manchas de los delantales o debajo de las uñas.
Bendice lo que queda, este banquete para perros,
moscas y zamuros, Señor, bendice lo más puro.
Y refrigera en tu silencio
toda la carne que amamos.

Luis Enrique Belmonte (Caracas, 1971), Paso en falso, Ediciones Mucuglifo, Mérida, Venezuela, 2004

Enviado por Gustavo Valle
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Ilustración: Stenographic Figure, 1942. Jackson Pollock, Museo de Arte Moderno, Nueva York WebMuseum

Quevedo /18

PROCURA ADVERTIR LA LOCA OPINION
DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS

Si el mundo amaneciera cuerdo un día,
pobres anochecieran los plateros,
que las guijas nos venden por luceros
y, en migajas de luz, jigote el día.

La vidriosa y breve hipocresía
del Oriente nos truecan a dineros;
conócelos, Licio, por pedreros,
pues el caudal los siente artillería.

Si la verdad los cuenta, son muy pocos
los cuerdos que en la Corte no se estragan,
si el ardiente diamantón los hace cocos.

Advierte cuerdo, si a tu bolsa amagan,
que hay locos que echan cantos, y otros locos
que recogen los cantos y los pagan.

De Quevedo y Villegas


Notas del editor:

guija: piedra lisa y pequeña
jigote: guiso de carne picada
caudal: hacienda, bienes
hacer cocos: halagar a alguien con fiestas o ademanes
echar cantos: tirar piedras: estar loco o muy irritado

viernes, junio 05, 2009

Hugo Padeletti / Un día


'HE AQUI UN DIA
que nos da grandes esperanzas'. Tomarlo
desde lejos.
No hay dos días iguales.

pero es inútil comparar: ahora
o nunca.
Hacia la noche 'hemos tenido buen viento

pues varios inciertos han sido fijados':
la polenta está espesa y sabrosa
y las escarolas a punto,

la llama de la vela
arde sin parpadear.
Quedarse sentado en la gruta

y dejar de pensar
es lo más conveniente —eventualmente
la roca cede.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Antología poética (1944-1980), Editorial Pre-Textos, Valencia, 2006

Ilustración: Window 1, 1996, Guillermo Muñoz Vera ArteSpain.com

Gerardo Gambolini / Citación




Los peregrinos en la cubierta,
rezando al rayo del sol en el Mar Rojo.
Y entonces una frase: las noches caían sobre el Patna
como una bendición.

O el tiempo de Petrarca,
tanto más veloz y leve
cuanto más se acerca al día final.
O el comienzo más perfecto: Llámenme Ismael.

Frases subrayadas en los libros,
1978, 1980, 1973.
Aunque debe haber forma de saberlo,
no lo sé. Pero una vida

puede sostenerse de algún modo
en frases sueltas.
Quienquiera que yo sea
me encomiendo.

El curso, la marea, el color blanco.
O cuando alguien escribe
que él también es apariencia,
que lo está soñando otro.

Gerardo Gambolini (Buenos Aires, 1955)

Ilustración: El paso 3 Consuelo Mariño

De Gambolini en este blog:

Deriva

Omnes iuncti vincemus

Quevedo /17

SONETO AMOROSO

Tras arder siempre, nunca consumirme;
y tras siempre llorar, nunca acabarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme;
y tras siempre vivir, jamás morirme;

después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño, no desengañarme;
después de tantas penas, no alegrarme;
y tras tanto dolor, nunca reírme;

en tantos laberintos, no perderme,
ni haber, tras tanto olvido, recordado,
¿qué fin alegre puede prometerme?

Antes muerto estaré que escarmentado:
ya no pienso tratar de defenderme,
sino de ser de veras desdichado.

De Quevedo y Villegas

jueves, junio 04, 2009

Juan Gelman / deatrásalante en su porfía


Razones

Del arte erótico a la ciencia sexual
hay continentes tristes,
escuelas, talleres, cuarteles.
Las cosas tienen aspecto de
amistad mutilada y el amor
desea una verdad.
¿De qué sirven ciencias que
le ladran la puerta que no tiene?
La luna en lunas del ropero
se liberó del cielo y
despierta entendimientos de lo amado.
La noche pasa como
nave lejana con dedos
que tocan íntimas sustancias
Los movimientos del estar
nos preguntan qué ser.


La pala

La esencia de la pala
no tiene esencia, pero
cava y sus combinaciones con la tierra
abren túneles, pozos.
Sin ella, ¿quién se ahueca
para llenarse de vacío?
El acto último del amor puro
no juzga ni calcula, desoculta
los crepúsculos secos de
mieles amargas. Todo
se torna forastero y hay sombras,
como arenas dormidas.


Bosques

En la efervescencia del bosque
nace el lento mirar de los cedros
junto al agua helada. Sus segundos
tardan en pasar, como planetas
donde se han visto amores que
desean desear mejor. Su tamaño,
¿entra en el tamaño que fueron? ¿Van a entrar
en el que tendrán cuando las casas
se hagan con música y no sangre?
Los ojos del cuerpo ven
el amor que no ve y camina
con la verdad delante.
Habita un movimiento continuo
en el bosque interior
sin límite ni auxilio, mira
el agua helada.

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México, 2014), deatrásalante en su porfía, Ciudad de México 2007/2008, Seix Barral, Buenos Aires, 2009

Foto: Gelman. Nueva Delhi, abril 2009 Revista Ñ/ EFE

actualizado 2014

Leopoldo María Panero / Cuatro poemas














A Cavalcanti

“Per ch’i no spero
per ch’i no spero di tornar,
per ch’i no spero di tornar giamaix”.

Guido Cavalcanti

Espero que nos hagas la historia de todos los olvidos
del olvido de mi frente en la marea de la copa
donde un cielo diminuto se asfixia
en la marea cruel de la cerveza
do yace el hombre
como un invierno muerto entre la yedra,
entre la hiedra cruel de la memoria.

Ayúdame a vencer a los pájaros que
persiguen al hombre.

Todo vendrá tan silenciosamente en el viento
como un árbol que en la página crece.

de Guarida de un animal que no existe, 1998


Piedra negra

Señor del mal, ten piedad de mi madre
que murió sin sus dos tetas
y sobre la que yo escupí,
y ahora amo
ahora en vano reclamo al país de los muertos
que murió envuelta en víboras y víctima
de una podredumbre que nos hacía mirarnos a los ojos
como dicen que Dios mira a los hombres, con horror
con pena del asesino, con tibia extrañeza
de la jibia que entre sus manos se retuerce
por temor a ser mirada por Dios,
y ver en su luz que no merece
ni mereció nunca la vida: y que él arroja
desde lo alto del cielo a Despeñaperros
diciendo: tan alto subió tu orgullo
mira ahora que cae igual de rápido.
Pero ya voy, madre, a encontrarme
con la única mujer que he conocido, y que es la muerte
cuyo cuerpo con vicio tantas veces he tocado
riéndome de todos mis cadáveres,
y que sea la rosa infecunda de la nada,
que tantas veces cultivé porque se parecía a la muerte,
la que recuerde mis heces a otros condenados
a escribir y mear, bajo el sol entero
en esta habitación parecida a un retrete
donde la crueldad dora la piedra negra
en que toda vida acaba, y se celebra
tirando de la cadena.

de Piedra negra o del temblar, 1992


Thomas Muntzer, teólogo de la revolución

Quemaban a los ricos con antorchas
y tal que hierba seca ardían sus cuerpos.
Que el clero, con sus falsas oraciones
te consuele de desaparecer.
Todos los hombres se creían dios.
Mataban y luego eran despedazados.
Lutero maneja con mayor elegancia los libros:
su mano que no trabajó nunca sabe
mover las páginas y engañar a los hombres.
Muntzer tiene la pasión y no la idea:
sin duda morirá despedazado.

de El último hombre, 1983


Haiku

Si no es ahora ¿cuándo moriré?
Si no es ahora que me he perdido en medio
del camino de mi vida, y voy
preguntando a los hombres quién soy, y
para qué mi nombre, si no es ahora
¿cuándo moriré?
Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta
si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte
si no es ahora que está como caído
mi nombre al pie de mí, y boquea, y pregunta
a Dios por qué nací: si no es ahora
¿cuándo moriré?

de Last River Together, 1980

Leopoldo María Panero (Madrid, 1948-Las Palmas de Gran Canaria, 2014), Poesía Completa (1970-2000), Visor, Madrid, 2003

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Foto: Panero Cristóbal Manuel /El País, Madrid, 2007

Quevedo /16

PELIGROS DE HABLAR Y DE CALLAR,
Y LENGUAJE EN EL SILENCIO


¿Cómo es tan largo en mí dolor tan fuerte,
Lisis? Si hablo y digo el mal que siento,
¿qué disculpas tendrá mi atrevimiento?
Si callo, ¿quién podrá excusar mi muerte?

Pues, ¿cómo, sin hablarte, podrá verte
mi vista y mi semblante macilento?
Voz tiene en el silencio el sentimiento:
mucho dicen las lágrimas que vierte.

Bien entiende la llama quien la enciende;
y quien los causa, entiende los enojos;
y quien manda silencios, los entiende.

Suspiros, del dolor mudos despojos,
también la boca a razonar aprende,
como con llanto y sin hablar los ojos.

De Quevedo y Villegas

miércoles, junio 03, 2009

Geoffrey Hill / Respublica





















La estridente alta
cívica fanfarria
del desgobierno. Es
lo que sostenemos.

Insolencia salvaje,
conjuntos sin
distinción. Coraje
de los hombres comunes:

consumido en la chusma,
su testimonio sobrante
después de siglos
se les concedió

como un indulto.
Y otras fidelidades
otras fortalezas
rotas como fue estipulado—

Respublica,
evocada con voz quebrada,
sus leyes arcaicas
y su himnodia;

y la destruida esperanza
que tantas veces
fue traída en triunfo
de entre los muertos.

Geoffrey Hill (Bromsgrove, 1932-Cambridge, 2016), New and Collected Poems, 1952-1992, Houghton Mifflin Company, 1994
Versión de Augusto Márquez

Respublica
The strident high /civic trumpeting/ of misrule. It is/ what we stand for.// Wild insolence,/ aggregates without /distinction. Courage/ of common men:// spent in the ruck/ their remnant witness/ after centuries/ is granted them// like a pardon./ And other fealties/ other fortitudes /broken as named— // Respublica/ brokenly recalled,/ its archaic laws/ and hymnody;// and destroyed hope /that so many times/ is brought with triumph/ back from the dead.

Copyright © 1994 Geoffrey Hill. Poetry Foundation
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Foto: Hill Yale Press

Quevedo /15

JUSTIFICA SU TINTURA UN TIÑOSO

La edad, que es lavandera de bigotes
con las jabonaduras de los años,
puso en mis barbas a enjugar sus paños,
y dejó mis mostachos Escariotes.

Yo guiso mi niñez con almodrotes
y mezclo pelos rojos y castaños:
que la nieve que arrojan los antaños
aún no parece bien en los cogotes.

Mejor es cuervo hechizo que canario;
mi barba es el cienvinos todo entero,
tinto y blanco, y verdea y letuario.

Negra fue siempre, negra fue primero;
jabelgóla después el tiempo vario:
luego es restitución la del tintero.

De Quevedo y Villegas

martes, junio 02, 2009

Quevedo /14

SONETO AMOROSO DEFINIENDO EL AMOR


Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado;

es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado;

es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño amor, éste su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

De Quevedo y Villegas

lunes, junio 01, 2009

Alberto Girri / De "Existenciales"


Navegando hacia Bizancio

Santa Bizancio,
al manifestársenos ciudad
para la imaginación,
extraña a edades:
el austero color,
la línea delicada del arte
como artificio de lo eterno,
repudio de toda fácil
exterioridad.

En espiral
es la forma que nos la describe,
de abajo arriba,

primero sus detalles cotidianos,
jóvenes que se cortejan, enardecen,
y viejos molestos, en harapos,
viles sin remedio,
a no ser que sus almas
alaben al cielo, desatadas,

enseguida,
la mención de cómo
mosaicos de Ravenna se llevaron
hasta su templo,
Hagia Sofía,
Santa Sofía, Santa Sabiduría,
para allí instarnos a permanecer
con el fuego de Dios, suspendidos,
figuras en los brillantes muros
(¡tan de Yeats,
juntar cristianismo y teosofía,
y algo de Blake,
y prerrafaelistas!),

y cerrándose la espiral
con un desvarío estetizante:
augurar
que lleguen nuestros cuerpos al estado
de objetos preciosos, esmalte y oro,
como por orfebres griegos,
y en árboles de oro y plata
pájaros autómatas canten
para mantener insomne
al emperador de Bizancio:

¡Yeats,
y la superstición por el artista,
rezagados el sentir, la inteligencia!

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1986

Sailing to Byzantium, de W.B. Yeats, y versión (sin mención de traductor)
---
Foto: Incensario del siglo XII, plata con dorados, 36x30 Muestra de arte bizantino Royal Academy of Arts, Londres, octubre 2008 / marzo 2009

Dos poemas de Lucas Tejerina



Mi vida se vendrá abajo
rodará
por el cogote del caballo
cuando el caballo
baje su cogote
para tomar agua.

Ahora
miro la ruta
y espero
a que la bestia
sacie su sed.

Años después
mi vida se vendrá abajo.

*

Este campo
me confirma la sospecha:
dejemos al hombre
en manos del hombre
dejemos a Dios
en manos de Dios.
Tapemoslé los pies
y al cabo de una horas
sólo serán hechos
de aislada trascendencia.

Sólo serán hechos
de aislada trascendencia.

Lucas Tejerina (Bel Ville, 1974), de "Campo", Vuelve, Caballo Negro Editora, Córdoba, 2009
Foto: Tejerina, Caballo Negro Editora

Quevedo /13

FINGE DENTRO DE SI UN INFIERNO
CUYAS PENAS PROCURA MITIGAR, COMO ORFEO,
CON LA MÚSICA DE SU CANTO, PERO SIN PROVECHO

A todas partes que me vuelvo veo
las amenazas de la llama ardiente,
y en cualquiera lugar tengo presente
tormento esquivo y burlador deseo.

La vida es mi prisión, y no lo creo;
y al son del hierro, que perpetuamente
pesado arrastro, y humedezco ausente,
dentro en mí propio pruebo a ser Orfeo.

Hay en mi corazón furias y penas;
en él es el amor fuego y tirano,
y yo padezco en mí la culpa mía.

¡Oh dueño sin piedad que tal ordenas,
pues, del castigo de enemiga mano,
no es precio ni rescate l'armonía!

De Quevedo y Villegas