domingo, mayo 16, 2021

Louis MacNeice / La Sala de Lectura del Museo Británico



Debajo de la cúpula en forma de colmena, los encorvados lectores poseídos
suben y bajan por los callejones, tocan las celdas del conocimiento -
cera y miel, la acumulación de años…
Algunos por encargo, algunos por amor al estudio,
algunos porque no tienen nada mejor que hacer
o porque esperan que estas paredes de libros mitiguen
el tambor del demonio en sus oídos. 

Eruditos cascarrabias, escribidores, asolados por la pobreza,
con quevedos, sombreros de época o barbas románticas
y valorando su hobby o su condena,
algunos están muy animados y algunos dormidos
colgando como murciélagos en un mundo de valores invertidos,
plegados en sí mismos en un mundo seguro y silencioso:
esta es la Sala de Lectura del Museo Británico. 

Afuera, en los escalones, al sol, las palomas se cortejan,
hinchando sus buches y arrastrando las colas o tomando
un baño de sol a sus anchas
y bajo los tótems -el antiguo terror-
entre las enormes columnas jónicas acanaladas
se filtra de la mandíbula fuerte o del perfil aquilino de rostros extranjeros  
la tristeza gutural de los refugiados.

1939

Louis MacNeice (Belfast, Reino Unido, 1907-Londres, 1963), Collected Poems, Faber & Faber, 1979
Traducción de Jorge Fondebrider 

 


The British Museum Reading Room 
Under the hive-like dome the stooping haunted readers/ Go up and down the alleys, tap the cells of knowledge –/ Honey and wax, the accumulation of years …/ Some on commission, some for the love of learning,/ Some because they have nothing better to do/ Or because they hope these walls of books will deaden/ The drumming of the demon in their ears.// Cranks, hacks, poverty-stricken scholars,/ In pince-nez, period hats or romantic beards /And cherishing their hobby or their doom,/ Some are too much alive and some are asleep/ Hanging like bats in a world of inverted values,/ Folded up in themselves in a world which is safe and silent:/ This is the British Museum Reading Room. // Out on the steps in the sun the pigeons are courting,/ Puffing their ruffs and sweeping their tails or taking/ A sun-bath at their ease/ And under the totem poles – the ancient terror –/ Between the enormous fluted ionic columns/ There seeps from heavily jowled or hawk-like foreign faces/ The guttural sorrow of the refugees.   1939

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