viernes, septiembre 22, 2017

Alfredo Veiravé / Dos poemas















Especies vegetales

La palmera pindó es una envidiable introvertida
como un ejecutante de jazz que improvisa sus temas bajo el vuelo
     de los loros,
   el jacarandá, en cambio, es un árbol femenino
sin inhibiciones y más bien con un orgullo legítimo por su belleza;
el palo borracho aún pálido y anémico por el problema de sus glándulas
jamás puede disimular ese complejo de su apariencia que lo hace
desconfiar de todas las conversaciones en las cuales cree
   oír alusiones a sus formas.
Solamente el gomero, suave y refinado, silencioso y seguro de sí mismo
cultiva el arte de la percepción frente a los más severos críticos
y con buenos modales en las fiestas mundanas
sonríe para adentro sabiéndose dueño de un secreto poderoso.


Hyeronimus Bosch

Mi casa en Resistencia, como la ciudad de México o Tenochtitlán,
fue construida sobre una laguna subtropical de camalotes e irupés y
pájaros extraños; por eso cuando las grandes lluvias
tropicales la convierten en un
arca de Noé ella se mueve sobre los hormigueros y las aguas
y nunca hay nada que se quede fijo en esos movimientos
impredecibles por eso creo que hice mal en comprar en el
Museo del Prado una reproducción de tamaño más o menos natural de
     El jardín de las delicias

¡Cómo no se va a asustar aquí un pintor flamenco de estos
cambios de la realidad si su fantasía sólo sabe engendrar
maquinarias de monstruos devoradores europeos, un bestiario
de símbolos carnales en la aldea de Hertogenbosch!

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Argentina, 1928- Resistencia, Argentina, 1991), Historia natural, Sudamericana, Buenos Aires, 1980

Foto: Veiravé Carlos Altschul/El Ojo como Flash

Ref.:
Analecta Literaria
Biblioteca Provincial de Entre Ríos


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