martes, enero 31, 2017

Ismaíl Kadaré / Dos poemas

















Campos invernales

Campos sembrados
con cabezas de visires y bajaes,
condes y coroneles:
silba el viento sobre ellos.
Una hoja que vuela,
una crin de caballo
y las plumas de un ave
se convierten de repente
en símbolos, enseñas y grados.
El llano desolado invoca viejos fantasmas
(cuántas veces en verano
dictaron que aquí era invierno).
Pero el trigo brotará dentro de poco,
se esfumarán esos espectros por ahora,
hasta que, tras la cosecha y las primeras lluvias,
otra vez se presenten.


Exorcismo

¿Qué era ese vago resplandor como de la otra vida?
¿Por qué un fuego pareció engendrar otro fuego,
aunque helado, y dentro del gemido,
qué fue esa especie de queja?
Aéreas máscaras se proyectaban aquí y allá
como llamas en busca de un rostro en que posarse.
¿Por qué una mujer se incorporó gritando en sueños:
“me estoy quedando estéril”?
Y ¿qué risa era aquella
que se rasgó por dentro
y desplomó como ruina?

Otra vez vagan en busca cada cual de su cabeza,
angustiados por no hallarla. ¿Dónde, dónde? ¿Cuál?
En la llanura invernal quedará flotando su congoja.

Troya resucitaba.
Y Grecia se estremeció de angustia.
Los hombres de Estado se reunieron.
Por todas partes cundió la alarma.
El ejército estaba alerta. La policía. Los filósofos.
Las cárceles y los diplomáticos.
Todo estaba a la espera.

Se debatió largo tiempo qué partido tomar.
Se abrieron los archivos,
las crónicas antiguas fueron consultadas.
Hasta que al fin se halló la solución:
llamar a lo aedos
para calmar los ánimos, amputar Troya.
Separar Troya de Grecia
como se extirpa un tumor,
para salvar a Grecia.
Y así se hizo.

Ismaíl Kadaré (Gjirokastra, Albania, 1936), Antología poética, Pre-Textos, Valencia, 2014
Traducción de Ramón Sánchez Lizarralde
Envío de Jonio González
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lunes, enero 30, 2017

Mercedes Alvarez / Cuando haya transcurrido tiempo...















Cuando haya transcurrido tiempo
cambiará todo
Europa y su farsa de castillos
y sus hombres disfrazados de campesinos
los atractivos mundiales
un orden habitual de prioridades.
La piedra como testimonio
mudez de lo inorgánico
reemplazada por basura
el testimonio de la imagen
volverá nuevamente a las palabras
las estrellas en el cielo por toda luz
el fin de los mesianismos
el cuerpo recuperado como medio
el trabajo de las manos
los alces enterrados
bajo montañas de tecnología obsoleta .
La carne sola
frente al silencio de Dios
y finalmente
también el final de la palabra.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

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Foto: Mercedes Alvarez por Magdalena Siedlecki

domingo, enero 29, 2017

Massimo Gezzi / Dos poemas














Hallazgos

En la tierra se leen muchísimos
acontecimientos, me doy cuenta mientras voy por
un sendero de campo que no había
vuelto a recorrer: los troncos segados a la par
del terreno resisten por siglos;
a veces reaparece un objeto
que parece extraterrestre, tanta es la distancia
que lo separa del presente. Un día, por ejemplo,
he encontrado en el pequeño jardín
de delante de mi casa una máquina
de coser en miniatura, trastería o juguete,
negra y desconchada pero del todo
conservada, que al limpiarla habría dado
una elegancia démodé a un mueble
antiguo. Más raramente se encuentran
confetis de papel, a veces de periódicos pornográficos,
otros de firmas y escrituras impronunciables,
desteñidos por las babas o recortados
por quién sabe qué mandíbula paciente.
                                   Yo también sé decir
dónde están sepultados mis dos perros, blancos
y poderosos, enterrados por mi padre
después de años de paseos vespertinos
y de caricias. Quién sabe qué resiste, ahora,
de aquellos cuerpos, si los largos filamentos del pelo
o los colmillos caninos, o si es como
se hubieran transitado para nada
por aquella tierra, extintos del todo, devorados por insectos
que tal vez habré pisado sin demasiada
atención, no entendiendo que en el cric
de aquellos esqueletos retumbaba el latido
familiar de mis perros, la saliva que dejaba
minúsculos globos más oscuros en el cemento,
breves constelaciones evaporadas
en un segundo, en seguida desaparecidas en otras formas
ellas también.


Grottammare

Las generaciones que han hecho Grottammare,
los hombres que ordenadamente han izado
las piedras de este murallón
en desplomo - los inquilinos de las casas
desiertas todo el año, que han quitado
los postigos agrietados para elegir unos nuevos -
los albañiles, que han situado en los lugares
los cubitos de pórfido, los ancianos
que han trasplantado los brotes de las matas
que ahora enloquecen por los capullos.
Y a la izquierda, este paseo marítimo descarnado
que parece sin límites, de noche,
este dominó de luces que atraviesa
los confines regionales, para todas las personas
que dividen una tierra, y delante de una mesa
conversan o se ignoran -

al débil silencio de la luna, esta noche,
cómo quieren hablar ellos a los transeúntes,
señalar con orgullo el muro edificado
con las propias energías, el agave plantado por juego
y después proliferado, su pasado en esta casa
o en esta otra, invisibles y mudos, convencidos
de que las cosas, al final, se acuerdan de cada uno,
mientras cae la escarcha en el balcón y la autopista
desaparece dentro del túnel, y en una curva de pilares
vuelve a empujar todo.

Massimo Gezzi (Sant'Elpidio a Mare, Italia, 1976), El instante después, traducción de Juan Carlos Abril, El Oro de los Tigres V, Universidad Autónoma de Nueva León, México, 2015

Foto: Massimo Gezzi por Daniele Maurizi

Reperti

Nella terra si leggono moltissime
vicende, mi accorgo mentre faccio
un sentiero di campagna che non avevo
più percorso: i tronchi segati al pari
del terreno resistono per secoli;
qualche volta riaffiora un oggetto
che pare extraterrestre, tanta è la distanza
che lo separa dal presente. Un giorno, per esempio,
ho trovato nel piccolo giardino
antistante la mia casa una macchina
per cucire in miniatura, ciarpame o giocattolo,
nera e scrostata ma del tutto
conservata, che a pulirla avrebbe dato
un’eleganza démodé ad un mobile
antico. Più di rado si rinvengono
coriandoli di carta, a volte di giornali pornografici,
altre di firme e scritture impronunciabili,
slavati dalle bave o rifilati
da chissà che mandibola paziente.
      Io so anche dire
dove sono tumulati i miei due cani, bianchi
e poderosi, seppelliti da mio padre
dopo anni di passeggi serali
e di carezze. Chissà cosa resiste, adesso,
di quei corpi, se i lunghi filamenti del pelo
o le zanne dei canini, oppure se è come
se non fossero affatto transitati
in quella terra, stinti del tutto, divorati da insetti
che magari avrò schiacciato senza troppa
attenzione, non capendo che nel cric
di quegli scheletri echeggiava il guaito
familiare dei miei cani, la saliva che lasciava
minuscoli globi più scuri sul cemento,
brevi costellazioni evaporate
in un secondo, subito sparite in altre forme
anche loro.


Grottammare

Le generazioni che hanno fatto Grottammare,
gli uomini che ordinatamente hanno issato
le pietre di questo muraglione
a strapiombo – gli inquilini delle case
deserte tutto l’anno, che hanno tolto
gli infissi incrinati per sceglierne di nuovi –
i muratori, che hanno spinto nelle sedi
i cubetti di porfido, gli anziani
che hanno messo a dimora i getti dei cespugli
che adesso impazziscono di bocci.
E a sinistra, questo scarno lungomare
che pare senza limiti, di notte
questo domino di luci che attraversa
i confini regionali, per tutte le persone
che dividono una terra, e davanti a una tavola
conversano, o si ignorano –

al debole silenzio della luna, stanotte,
come vogliono parlare di loro ai passanti,
additare con orgoglio il muro edificato
con le proprie energie, l’agave piantata per gioco
e poi proliferata, il loro passato in questa casa
o in quest’altra, invisibili e muti, convinti
che le cose, alla fine, si ricordino di ognuno,
mentre cade la brina sul balcone e l’autostrada
scompare dentro il tunnel, e in un giro di piloni
risospinge via tutto.

[M. Gezzi, L’attimo dopo, Luca Sossella Editore, Roma, 2009]

sábado, enero 28, 2017

Diego Brando / Dos poemas
















de "Verano"

El ruido del tren en el paso a nivel más cercano
y la sombra proyectada de todo un grupo de álamos,
plantados pero no podados, sobre nuestras siluetas,
ponen en duda, una vez más, nuestra existencia.
¿Estaremos allí, de verdad presentes, o seremos
personajes de un pequeño drama imaginario?
En las noches del pueblo donde residimos
o, más bien, en el que soportamos las bromas
de un dios urbano que quiere por momentos borrarnos,
intentamos, a pesar del ruido, conversar
sobre nuestras vidas, o lo que sería de ellas
si las sombras y los sonidos no nos ocultaran.
Brillamos en el interior de nuestras casas
pero afuera somos apenas sombras de nada.
Levantamos la voz, nos corremos del lugar oscuro
buscando la luz, pero no es suficiente,
la escenografía de un teatro divino nos eclipsa
y un pequeño telón parece cerrarse ante nosotros.

*

Cuando mi madre hace un silencio
es porque sobrevuela sus flores
un colibrí de tonos azules.
Las tardes de verano en el patio
con los gatos extendidos a la sombra
de un aromo que crece enorme
suelen tener esa manifestación divina.
El pájaro puede irse y luego volver
construyendo otro silencio.
Yo solo pienso y contemplo,
así ha sido la vida de mi madre:
un momento detenido tras otro
en el que la muerte se ha querido posar en ella
con la prestancia de un pájaro eléctrico.

Diego Brando (Leones, Argentina, 1987)

Frontera,
Vilnius,
Córdoba, Argentina, 2016









Foto: Diego Brando en FB

viernes, enero 27, 2017

Anne Carson / Cinco poemas














Pueblo de la suerte

Cavando un hoyo.
Para enterrar vivo a su hijo.
Así podría comprar comida para su anciana madre.
Un día.
Un hombre descubrió oro.


Pueblo de la muerte

Hoy.
Siempre que callo.
Su estrépito.


Pueblo de Judas

Ni una hora tardía ni hileras sin luz.
Ni olivos ni cerraduras ni corazón.
Ni luna ni bosque oscuro.
Ni un pedazo ni yo.


Pueblo de la exhumación

Los dedos de la anciana madre bajan a través de la oscuridad.
Para arrancarme mi pequeña y seca alma mi.
Pequeña y blanca sonrisa que encuentra.
En el fondo.


Pueblo de Pushkin

Tiene reglas.
Y amor.
Y la primera regla es.
El amor a lo imprevisto.
Muy probablemente algunas de tus palabras sean mineral.
O lo serán antes de que nuestros ojos sean brasas.

Anne Carson (Toronto, Canadá, 1950), Plainwater, Knopf, Nueva York, 1995.
Versiones de Jonio González

Foto: Anne Carson en Alchetron


LUCK TOWN 
    
Digging a hole.
To bury his child alive.
So that he could buy food for his aged mother.
One day.
A man struck gold.


DEATH TOWN 
    
This day.
Whenever I pause.
Its noise.


JUDAS TOWN
     
Not a late hour not unlit rows.
Not olive trees not lock not heart.
Not moon not dark wood.
Not morsel not I.


TOWN OF THE EXHUMATION  
   
Old mother fingers coming down through the dark.
To rip me out my little dry soul my.
Little white grin that meets.
At the back.


PUSHKIN TOWN

It has rules.
And love.
And the first rule is.
The love of chance.
Some words of yours are very probably ore there.
Or will be by the time our eyes are ember.

jueves, enero 26, 2017

Ricardo Ruiz / Así como creían ser...

   
         
              











               Ignaz Philip Semmelweiss (1818-1856) 
               Médico ginecólogo austro húngaro, descubridor
               de la asepsia médica, murió en la locura,
               de gangrena, por una herida en un dedo.
               Enzensberger, Hans Magnus, “Mausoleo”, Anagrama, 1977.


así como creían ser
o debían ser
en ese su siglo
que parece
no terminar nunca
limpios médicos
facultativos
del alma y cuerpo
brujos maestres
amos de la casa
en sucios hospitales
diéronse a hacer
de sus manos
fórceps
tijeras bisturíes
de cada mujer
 un fantasma
de su sexo
un fantasma

(por fantasma se entiende
en medicina la pelvis
natural o artificial de mujer,
que forrada de cuero se utiliza
en las lecciones de aprendizaje
de técnicas de cirugía)

para cortar aprender
espiar su crimen
buscar en la mujer
efluvios
malos influjos
de sus frutos
que hacen grande
la muerte

y de gangrena mortal
por herirse un dedo
señala la mano
del médico
es la que mata
la mano que no se lava
las manos que se lavan
del toque necrófilo
protegeos
de los médicos 
sus negras levitas
tesis recetas
de ministerio

aislado
en su locura
en su razón
a la muerte opuesto
a la razón
perseguido
por fantasmas
espías
enfermeros
grita
contra el silencio
en el silencio
de los pasillos
de la ciudad
de su celda
una onza
de cal de cloro
una solamente
bastaría
y limpios
y grandes hospitales
contra la sin piedad
la sin razón

la razón de los monstruos
engendra sueños

Ricardo Ruiz (Buenos Aires, 1953), huesos de otros vientos, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2015
---
Foto: Ricardo Ruiz en FB

miércoles, enero 25, 2017

Gabeba Baderoon / Paisaje que se transforma en lenguaje

















Mi abuelo fue el primero
en construir su casa en esta ciénaga:
el croar de las ranas mensuraba la tarde.
Esta fue la tierra salvaje
que mi abuelo cercó,
que mi abuela convirtió en jardín.
Cuanto sobraba en la cocina
se convertía en compost,
excepto los limones y las naranjas:
el suelo ya era demasiado ácido
como para que crecieran las rosas.

Ya no se escuchan los sonidos de entonces
y el paisaje se transforma en lenguaje.
Un canal de cemento conduce el río.
Sólo el instituto se llama ya Groenvlei.

Muy poca gente recuerda que las palabras de la noche
eran de las ranas y del silencio.

Gabeba Baderoon (Port Elizabeth, Sudáfrica, 1969), Rima interna, El Cultural de El Mundo, Madrid, 7 de marzo de 2016
Traducción de Martín López-Vega
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Foto: Amazon

martes, enero 24, 2017

Miroslaw Dzien / Esta gota de agua

Esta gota de agua, que corta
el aire y entra como el
frío escalpelo de un cirujano
en el cuerpo turbio del charco,
lleva algo que todavía
no poseías. Su interna
saciedad, la densidad de los enlaces químicos
se parece a los delicados detalles
en los pálidos dedos de un cincelador; también hay
una cierta negligencia en el movimiento (que expresa
en el silencio de un atardecer otoñal) la pérdida
del equilibrio, como surgida de su naturaleza
provocadora. Todo esto detiene
por un breve instante el reloj interno
de la respiración de la persiana echada del párpado.

Con esta gota se interrumpe
una historia. Mientras, la hora cuelga
inmóvil sobre el prado y el viejo
cobertizo que es como un suicida a quien
temen tocar los supersticiosos
campesinos.

Acerca de esta gota dirán muchas
palabras. Y no podrán conciliar
el sueño en el edredón de los propios
pensamientos.

Esta gota de agua hallada
en otoño en el objetivo de un iris
azul grisáceo. Que se parte con acritud
en los labios. Siempre distinta, aislada.

Miroslaw Dzien (Bielsko-Biala, Polonia, 1965), Poesía a contragolpe. Antología de poesía polaca contemporánea, selección y traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012
Envío de Jonio González
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Ilustración: tapa de Światło w szklance wody [Luz en un vaso de agua], Sopot, 2008

lunes, enero 23, 2017

Lêdo Ivo / Una preferencia















A los pájaros que gorjean prefiero los que graznan
como los cuervos o los que pían en la oscuridad
como las vigilantes lechuzas blancas que pueblan mis bosques.
El canto melodioso ablanda los cuerpos
y anestesia las almas que renuncian a la reflexión y al tormento
y temen el rumor del día predatorio.
Siempre deseé que mi reino fuese el de la disonancia:
el del gavilán que, posado en la estaca, rumia su impiedad,
el de los pájaros que graznan incomodando a los seguidores de un
     / orden musical del mundo
como si estuviésemos en un teatro, oyendo una sinfonía.
Al gorjeo que conduce al deleite y arrulla el sueño
opongo el graznido que asemeja
el insomnio y el desconsuelo.

Lêdo Ivo (Maceió, Brasil, 1924-Sevilla, España, 2012), Una antología de una antología personal, traducción de José Javier Villarreal, El Oro de los Tigres III, Universidad de Nuevo León, México, 2011


Uma referência

Aos pássaros que gorgeiam prefiro os que grasnan
como os corvos ou os que piam na escuridão
como as vigilantes corujas brancas que infestan os meus bosques.
O canto melodioso amolece os corpos
e anestesia as almas que renunciam à reflexão e ao tormento
e temem o rumor do dia predatorio.
Sempre desejei que o meu reino fosse a disonância:
do gavião que, pousado na estaca, rumina a sua impiedade,
dos pássaros grasnantes que incomodan os partidários de 
     / uma regência musical do mundo
como si estivéssemos num teatro, ouvindo uma sinfonia.
Ao gorjeio que conduz ao deleite e embala o sono
oponho o grasnido que semia
a insônia e o desconforto.

domingo, enero 22, 2017

Lêdo Ivo / Las ferreterías















En Maceió, en las ferreterías,
la noche llega aún con el sol alto
en las calles ardientes. Una vez más el silencio
vendrá a inquietar a los alagoanos. El escorpión
reclamará un refugio en el mundo desolado.
Y el amor se abrirá como se abren las conchas
en la arena del mar, entre los sargazos.
En los estantes, los utensilios se estremecen
cuando las puertas se cierran con fuerza.
Destornilladores, tuercas, tornillos,
lo que cierra y lo que abre se reúnen
con una promesa de constelación. Y sólo entonces es de noche
en las calles de Maceió.

Lêdo Ivo (Maceió, Brasil, 1924 - Sevilla, España, 2012), Una antología de una antología personal, traducción de José Javier Villarreal, El Oro de los Tigres III, Universidad de Nuevo León, México, 2011


As Ferragens

Em Maceió, nas lojas de ferragens,
a noite chega ainda com o sol claro
nas ruas ardentes. Mais uma vez o silêncio
virá incomodar os alagoanos. O escorpião
reclamará um refúgio no mundo desolado.
E o amor se abrirá como se abrem as conchas
nos terraços do mar, entre os sargaços.
Nas prateleiras, os utensílios estremecem
quando as portas se cerram com estridor.
Chaves-de-fenda, porcas, parafusos,
o que fecha e o que abre se reúnem
como uma promessa de constelação. E só então é noite
nas ruas de Maceió.

sábado, enero 21, 2017

Wallace Stevens / De "Un anochecer cualquiera en New Haven", 4


















XXI

Pero no pude. No pude evadir su voluntad,
Ni la voluntad de otros hombres; y no pude evadir
La voluntad de la necesidad, la voluntad de las voluntades.

Romanza de la isla del pastor negro,
Como el sonido constante del agua del mar
En el oído del pastor y sus formas negras,

De la isla, pero no de cualquier isla.
Cerca de los sentidos hay otra isla
En la que los sentidos dan y nada toman,

El opuesto de Citera, un aislamiento
En el centro, el objeto de la voluntad, este lugar,
Las cosas en torno; la romanza alternativa

De las superficies, las ventanas, las paredes,
Los ladrillos resquebrajándose en la pobreza del tiempo,
Lo claro. Un modo celestial impera

Aunque sea en las ramas que se agitan en la lluvia:
Las dos romanzas, la distante y la cercana,
Son una única voz en el ulular del viento.

[The Auroras of Autumm, 1950]

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879 - Hartford, Estados Unidos, 1955), "Un anochecer cualquiera en New Haven", versión de Dario Rojo y Jorge Salvetti, Tupé N° 6, Buenos Aires, febrero de 2016


XXI

But he may not. He may not evade his will,
Nor the wills of other men; and he cannot evade
The will of necessity, the will of wills -

Romanza out of the black shepberd'isle,
Like the constant sound of the water of the sea
In the bearing of the shepberd and his black forms;

Out of the isle, but not of any isle.
Close to the sens there lies another isle
And there the senses gibe and nothing take,

The opposite of Cythère, an isolation
At the centre, the objet of the will, this place,
The things around - the alternate romanza

Out of the surfaces, the windows, the walls,
The bricks grown brittle in time's poverty,
The clear. A celestial mode is paramount,

If only in the branches sweeping in the rain:
The two romanzas, the distant and the near,
Are a single voice in the boo-ba of the wind.
---
Foto: Getty Images

viernes, enero 20, 2017

Jorge Fondebrider / Dos poemas




















Zodíaco 

Es un octubre que huele a tilo.
Son días largos, desapacibles, de sol constante
y es Marte en Aries. Vale decir
lo que queremos, pero a los golpes.



Catedral

No hay reflexión sobre Chartres.
Al fin y al cabo, fe tiene cualquiera.
Pero hacía tanto frío.
Pobres patos.

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Foto: Jorge Fondebrider, París, 2013 

jueves, enero 19, 2017

Salvador Novo / Epifania













Un domingo
Epifania no volvió más a la casa.

Yo sorprendí conversaciones
en que contaban que un hombre se la había robado
y luego, interrogando a las criadas,
averigüé que se la había llevado a un cuarto.
No supe nunca dónde estaba ese cuarto
pero lo imaginé, frío, sin muebles,
con el piso de tierra húmeda
y una sola puerta a la calle.
Cuando yo pensaba en ese cuarto
no veía a nadie en él.
Epifania volvió una tarde
y yo la perseguí por el jardín
rogándole que me dijera qué le había hecho el hombre
porque mi cuarto estaba vacío
como una caja sin sorpresas.
Epifania reía y corría
y al fin abrió la puerta
y dejó que la calle entrara en el jardín.

Salvador Novo (Ciudad de México, 1904-1974), “Espejo”, 1933, Poesía. XX Poemas, Espejo, Nuevo amor y Poesías no coleccionadas, Fondo de Cultura Económica, México, 1961
Envío de Jonio González

Foto: s/d

miércoles, enero 18, 2017

Ron Padgett / Dos poemas

















Oferta

Supón que encuentras una oferta tan increíble
que por un instante te quedas inmóvil, aturdido
incapaz de creer que esa cosa pueda
venderse a un precio tan bajo: eso es lo que ocurre
cuando naces, y mientras los años pasan
el precio sube y sube hasta que, cerca del final
de tu vida, es tan alto que te quedas tumbado ahí
aturdido para siempre.


Cafetería

Las grandes tazones de café del desayuno en Francia,
las pesadas tazas de porcelana en los viejos “diners” americanos,
las desechables tazas marrones de plástico en los vestíbulos de los moteles,

la sensación de que deberías beberte la taza entera,
el leve resentimiento que te invade por sentir lo que sientes,
la perplejidad con que te preguntas por qué lo haces entonces,

la gratitud hacia el que hace el café,
la decisión de no tomar una tercera taza gratis,
la sorpresa ante una taza de café verdaderamente malo,

el modo en que solía costar un centavo, después siete centavos, después diez,
y ahora, en cualquier lugar, de sesenta a tres dólares con setenta y cinco,
a veces un poco más si es descafeinado,

su huella marrón secándose en el borde de la taza,
la pequeña cantidad que ha quedado en el fondo,
el resto chapoteando dentro de ti,

enviando su estímulo a través de tubos
en tu cuerpo, hola, vámonos, se nos ha hecho tarde,
¿tienes las llaves?, oh, dios, no encuentro mi billetera.

Ron Padgett (Tulsa, Estados Unidos, 1942), Collected Poems, Coffee House Press, Minneapolis, 2013
Versiones de Jonio González

Ron Padgett - Cultura Inquieta - Eterna Cadencia


BARGAIN HUNT

Suppose you found a bargain so incredible
you stood there stunned for a moment
unable to believe that this thing could be
for sale at such a low price: that is what happens
when you are born, and as the years go by
the price goes up and up until, near the end
of your life, it is so high that you lie there
stunned forever.


COFFEE CORNER

The large bowls of coffee at breakfast in France,
the heavy porcelain cups in old American diners,
the disposable brown plastic cups in motel lobbies,

the feeling that you ought to drink the entire cup,
the slight resentment you feel at feeling this way,
the wondering why you do it then,

the gratitude for someone’s making the coffee,
the decision not to have a third free refill,
the surprise of a really bad cup of coffee,

the way it used to cost a nickel, then seven cents, then ten,
and now anywhere from sixty cents to three seventy-five,
sometimes a little more for decaffeinated,

the brown print of it drying on the cup’s lip,
the small amount left in the bottom,
the rest of it sloshing inside you,

sending its stimulation through tubes
in your body, hello, let’s go, we’re late, do
you have the keys, oh god I can’t find my wallet.

martes, enero 17, 2017

Clemente Rebora / De la imagen tensa














De la imagen tensa
vigilo el instante
con inminencia de espera –
y no espero a nadie:
en la sombra encendida
espío la campanilla
que imperceptible expande
un polen de sonido –
y no espero a nadie:
entre cuatro muros
estupefactos de espacio
más que un desierto
no espero a nadie.
Mas debe venir,
vendrá, si resisto
a florecer sin ser visto,
vendrá de improviso,
cuando menos lo advierto.
Vendrá casi perdón
de cuanto hace morir,
vendrá a cerciorarme
de su tesoro y el mío,
vendrá a resarcir
mis penas y las suyas,
vendrá, quizá ya viene
su susurro.

Clemente Rebora (Milán, Italia, 1885-Stresa, Italia, 1957), Le poesie, edición de G. Mussini y V. Scheiwiller, Garzanti, Milán, 1988
Versión de Diego Tapia, Periódico de Poesía, 92, setiembre de 2016, México


Dall’immagine tesa

Dall’immagine tesa
vigilo l’istante
con imminenza di attesa –
e non aspetto nessuno:
nell’ombra accesa
spio il campanello
che impercettibile spande
un polline di suono –
e non aspetto nessuno:
fra quattro mura
stupefatte di spazio
più che un deserto
non aspetto nessuno.
Ma deve venire,
verrà, se resisto
a sbocciare non visto,
verrà d’improvviso,
quando meno l’avverto.
Verrà quasi perdono
di quanto fa morire,
verrà a farmi certo
del suo e mio tesoro,
verrà come ristoro
delle mie e sue pene,
verrà, forse già viene
il suo bisbligio.

lunes, enero 16, 2017

Alda Merini / Dos poemas













Acaríciame...

Acaríciame, amor,
pero como el sol
que toca la dulce frente de la luna.
No vengas a molestarme también tú
con esas necias búsquedas de lo divino.
Dios llegará al alba
si estoy entre tus brazos.

(Alla tua salute amore mio, Acqua Viva, 2003)


Beso que soportas...

Beso que soportas el peso
de mi alma breve
en ti el mundo de mi discurso
se vuelve sonido y miedo.

(Clinica dell'abbandono, Einaudi, 2015)

Alda Merini (Milán, Italia, 1931-2009)
Versiones de Carlos Vitale


ACCAREZZAMI...

Accarezzami, amore,
ma come il sole
che tocca la dolce fronte della luna.
Non venirmi a molestare anche tu
con quelle sciocche ricerche
sulle tracce del divino.
Dio arriverà all’alba
se io sarò tra le tue braccia.

BACIO CHE SOPPORTI...

Bacio che sopporti il peso
della mia anima breve
in te il mondo del mio discorso
diventa suono e paura.

Luis Bacigalupo / Dos poemas




















de "Vida"

IX

Luego ocurren cosas y pagamos un costo
y los platos se estrellan contra el piso
y sentimos que ya no hay vuelta atrás
que no podemos seguir entendiendo la política
en los mismos términos de quienes tienen,
por política, pulverizarla.
Voy a hablar hoy con claridad meridiana.
Es la claridad del mediodía.
La tarde es turbia, la noche, lúcida.
La mañana fue hecha para el amor.
Digo:
Voy a hablar sin pretensión de claridad.
Yo no soy poeta
solo de a ratos
voy a hablar…

X

La palabra está en boca de todos.
Esto no es bueno para la palabra.
La palabra tiene que cuidarse un poco
de estar en ciertas bocas.
No pido la palabra
no sabría bien qué hacer con ella.
Hoy no
soy poeta
hablo de mí cuando no hablo de mí
y cuando no hablo de mí hablo
por boca de todos.

La palabra está de moda
he sido maldecido en mi sonrisa
ya no lo soy
los poetas hoy son aquellos que nunca
han escrito un verso
cuyas bocas están en la palabra de pocos
como el mar
en la cresta de una ola.
                                        Buenos Aires, 1 de diciembre de 2016

[inédito]

Luis Bacigalupo (Buenos Aires, 1958)

domingo, enero 15, 2017

György Somlyó / Paráfrasis de Joyce

 
         
               










                            


Anna was Livia is, Plurabelle´s to be.
                           Finnegans Wake

¿Quién es esta Anna, que era/ en un tiempo
en que aún no estábamos con ella/, y quién es esa
Multiplegada-Belleza, esta Toda-Hacerse
Plurabelle, quién está por ser, en un tiempo
en que no estaremos con ella/ o no seremos en absoluto?
¿Y quién es ella, la que está todavía aquí con nosotros
/ mientras esté ella con nosotros/ y nosotros con ella/,
quién podría decir, quién es ella e incluso ya,
esta Ya-no-Anna-Todavía-no-Plurabelle,
quién esta Livia quien Livia es?

György Somlyó (Balatonboglár, Hungría, 1920-Budapest, 2006), Contrafábulas y otros poemas, traducción de Francisco Segovia, El Oro de los Tigres V, Universidad de Nuevo León, México, 2015

sábado, enero 14, 2017

Baldomero Fernández Moreno / Carlos de Soussens

















No habíamos hablado dos veces en la vida.
La noche que supimos la muerte de Darío
te encontré en el café de Perú y Avenida,
y esa noche rodó tu llanto con el mío.

Y caminamos juntos por la ciudad dormida,
bajo el cielo de estrellas calientes del estío.
Ya venía la luz por el lado del Río
cuando te dejé solo en la hora perdida.

Despertaba en carritos el alba bulliciosa
y el fondo de la calle era un telón de rosa.
Me volví para verte, deja que lo recuerde:

los pantalones flojos, las piernas vacilantes,
y en las manos nerviosas el bastón y los guantes.
El sol manchaba de oro tu viejo chaqué verde.

Baldomero Fernández Moreno (Buenos Aires, 1886-1950), Las cien mejores poesías de Fernández Moreno *, selección y prólogo de César Fernández Moreno, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1961

Foto: Baldomero Fernández Moreno en 1941 (Editorial Universitaria de Buenos Aires)

* El poeta y crítico César Fernández Moreno dividió esta antología de los poemas de su padre en tres secciones, siguiendo el orden cronológico. El poema al poeta Charles de Soussens (Friburgo, Suiza, 1865-Buenos Aires, 1927) es de la segunda etapa, que César ubica entre 1924 y 1937 y cuyas características enumera: "Utilización con sentido actual de las formas poéticas clásicas, incorporación de temas de la experiencia urbana superior y de la cultura general, enriquecimiento del idioma, cierto barroquismo en el pensamiento y la expresión". La figura de Soussens, querible temulento a quien José Ingenieros llamaba, con doble sentido, "el ginebrino", podría representar la elegía a una época terminada, la de la bohemia modernista que prolongarían un poco más las vanguardias de los años veinte. De Soussens participó de la revolución del Parque (1890), promovida por la Unión Cívica Radical, y revistó como periodista en La Nación y Caras y Caretas. No publicó obra en vida. Prometía reunir todos sus poemas en un libro que se titularía Castillo lírico. (Nota del Administrador)

viernes, enero 13, 2017

Silvina Ocampo / Soledad














En algunas personas
amamos a personas
que no existen ya;
en otras, amamos a nadie,
ni a esa misma persona.

Silvina Ocampo (Buenos Aires, 1903-1993), Poesía inédita y dispersa, Buenos Aires, Emecé, 2001

jueves, enero 12, 2017

György Somlyó / Segunda fábula de la relatividad




















No hay caleta, por escondida que esté, que no tenga ella misma otras caletas escondidas.
     No hay estrella, por lejana que sea, que no esconda otras estrellas más lejanas.
     No hay un lado derecho que no tenga su lado izquierdo. No hay una miseria humana que no sea rebasada por una miseria humana más grande.
     No hay caleta, por escondida que esté, que no tenga otras caletas escondidas.
     En la caleta de la caleta de cada caleta se esconden otras innumerables caletas.
     Todo depende de la escala que se elija.
     Si no cartografiáramos el globo 1:500 000 y, en cambio, cartografiáramos todas las piedras de la caleta 500 000:1 ¿no sería cada una de ellas todo un universo por explorar?
     Si no voláramos a una velocidad supersónica por debajo de los paisajes siempre cambiantes del pensamiento y en cambio condenáramos un solo pensamiento a cadena perpetua en la prisión del cerebro.
     Si no navegáramos de caleta en caleta sino que buscáramos la pequeña caleta, las más escondida en la caleta de la caleta de la caleta.
     Si no buscáramos el lado izquierdo del lado derecho, detrás de la estrella la otra estrella, la justificación de la miseria humana en una miseria humana más grande, nuevas preguntas en las preguntas de las preguntas,
     sino que nos fijáramos con todo nuestro ser en una sola, en la más importante, en la más pequeña, como la anémona de mar se fija siempre a una piedra aquí en la orilla de la caleta más escondida en la caleta de la caleta de la caleta.
     Pero como no hay caleta, por escondida que esté, que no tenga otras caletas escondidas...

György Somlyó (Balatonboglár, Hungría, 1920-Budapest, 2006), Contrafábulas y otros poemas, traducción de Francisco Segovia, El Oro de los Tigres V, Universidad de Nuevo León, México, 2015
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Foto: György Somlyó, 2005 Takács István/Wikimedia Commons VersFesztivál