domingo, octubre 02, 2011

Robert Lowell / Epílogo





Epílogo

Esas benditas estructuras, tramas y rimas:
¿por qué no me ayudan ahora,
para consumar
algo que he vislumbrado y que aún no ha sido recordado?
Escucho el timbre de mi propia voz:
la visión del pintor no es un cristal;
tiembla por acariciar la luz.
Pero a veces cuando escribo
con el raído arte de mi ojo
semeja una fotografía
algo vulgar, apresurada y abigarrada, estridente,
realzada desde la vida
pero aprisionada por los hechos:
un desafortunado vínculo.
Aun así, ¿por qué no decir qué fue lo ocurrido?
Oremos por la gracia de la precisión
que Vermeer prodigó a las luminosidades del sol,
sigilosamente, como una corriente a través del diseño,
en esa muchacha que persevera afanosa.
Somos escuálidas y pasajeras circunstancias;
prevenidos de esto entregamos
a cada figura de la fotografía
un nombre duradero.

Robert Lowell (Boston, 1917-Nueva York, 1977), Covers, 36 poetas en lengua inglesa, traducción de Armando Roa, Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2010


Epilogue

Those blessed structures, plot and rhyme-
why are they no help to me now
I want to make
something imagined, not recalled?
I hear the noise of my own voice:
The painter's vision is not a lens,
it trembles to caress the light.
But sometimes everything I write 
with the threadbare art of my eye
seems a snapshot,
lurid, rapid, garish, grouped,
heightened from life,
yet paralyzed by fact.
All's misalliance.
Yet why not say what happened?
Pray for the grace of accuracy
Vermeer gave to the sun's illumination
stealing like the tide across a map
to his girl solid with yearning.
We are poor passing facts,
warned by that to give
each figure in the photograph
his living name. 

---
Ilustración: Abrir el cubo y encontrar la vida, 1969, Roberto Matta

sábado, octubre 01, 2011

André Breton / La unión libre





La unión libre

Mi mujer con cabellera de incendio de bosque
Con pensamientos de relámpagos de calor
Con talle de reloj de arena
Mi mujer con talle de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de primera magnitud
Con dientes de huella de ratón blanco sobre la tierra blanca
Con lengua de ámbar y de vidrio frotados
Mi mujer con lengua de hostia apuñalada
Con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
Con lengua de piedra increíble
Mi mujer con pestañas de palotes de escritura de niño
Con cejas de borde de nido de golondrinas
Mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernáculo
Y de vaho en los vidrios
Mi mujer con hombros de champaña
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer con muñecas de cerilla
Mi mujer con dedos de azar y de as de corazón
Con dedos de heno segado
Mi mujer con axilas de marta y de bellotas
De noche de San Juan
De ligustro y de nido de escalarias
Con brazos de espuma de mar y de exclusa
Y de una mezcla del trigo y del molino
Mi mujer con piernas de cohete
Con movimientos de relojería y desesperación
Mi mujer con pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer con pies de iniciales
Con pies de manojos de llaves con pies de pájaros que beben
Mi mujer con cuello de cebada salvaje
Mi mujer con garganta de Valle de Oro
De cita en plena cama del torrente
Con senos nocturnos
Mi mujer con senos de topera marina
Mi mujer con senos de crisol de rubíes
Con senos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer con vientre de apertura del abanico de los días
Con vientre de garra gigante
Mi mujer con espalda de pájaro en fuga cenital
Con espalda de mercurio
Con espalda de luz
Con nuca de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso en el que acaban de beber
Mi mujer con caderas de barquilla
Con caderas de lámpara y de plumas de flecha
Y de tallos de plumas de pavo real blanco
De balanza insensible
Mi mujer con nalgas de greda y amianto
Mi mujer con nalgas de lomo de cisne
Mi mujer con nalgas de primavera
Con sexo de gladiolo
Mi mujer con sexo de yacimiento aurífero y de ornitorrinco
Mi mujer con sexo de alga y de viejos bombones
Mi mujer con sexo de espejo
Mi mujer con ojos llenos de lágrimas
Con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer con ojos de pradera
Mi mujer con ojos de agua para beber en prisión
Mi mujer con ojos de bosque eternamente bajo el hacha
Con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego

[1931]

André Breton (Tinchebray, 1896-París, 1966), Antología (no bilingüe), traducción de Enrique Molina, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1969

L'Union libre

Ma femme à la chevelure de feu de bois
Aux pensées d'éclairs de chaleur
A la taille de sablier
Ma femme à la taille de loutre entre les dents du tigre 
Ma femme à la bouche de cocarde et de bouquet d'étoiles de
dernière grandeur
Aux dents d'empreintes de souris blanche sur la terre blanche
A la langue d'ambre et de verre frottés
Ma femme à la langue d'hostie poignardée
A la langue de poupée qui ouvre et ferme les yeux
A la langue de pierre incroyable
Ma femme aux cils de bâtons d'écriture d'enfant
Aux sourcils de bord de nid d'hirondelle
Ma femme aux tempes d'ardoise de toit de serre
Et de buée aux vitres
Ma femme aux épaules de champagne
Et de fontaine à têtes de dauphins sous la glace
Ma femme aux poignets d'allumettes
Ma femme aux doigts de hasard et d'as de coeur
Aux doigts de foin coupé
Ma femme aux aisselles de martre et de fênes
De nuit de la Saint-Jean
De troène et de nid de scalares
Aux bras d'écume de mer et d'écluse
Et de mélange du blé et du moulin
Ma femme aux jambes de fusée
Aux mouvements d'horlogerie et de désespoir
Ma femme aux mollets de moelle de sureau
Ma femme aux pieds d'initiales
Aux pieds de trousseaux de clés aux pieds de calfats qui boivent
Ma femme au cou d'orge imperlé
Ma femme à la gorge de Val d'or
De rendez-vous dans le lit même du torrent
Aux seins de nuit
Ma femme aux seins de taupinière marine
Ma femme aux seins de creuset du rubis
Aux seins de spectre de la rose sous la rosée
Ma femme au ventre de dépliement d'éventail des jours
Au ventre de griffe géante
Ma femme au dos d'oiseau qui fuit vertical
Au dos de vif-argent
Au dos de lumière
A la nuque de pierre roulée et de craie mouillée 
Et de chute d'un verre dans lequel on vient de boire
Ma femme aux hanches de nacelle
Aux hanches de lustre et de pennes de flèche
Et de tiges de plumes de paon blanc
De balance insensible
Ma femme aux fesses de grès et d'amiante
Ma femme aux fesses de dos de cygne
Ma femme aux fesses de printemps
Au sexe de glaïeul
Ma femme au sexe de placer et d'ornithorynque
Ma femme au sexe d'algue et de bonbons anciens
Ma femme au sexe de miroir
Ma femme aux yeux pleins de larmes
Aux yeux de panoplie violette et d'aiguille aimantée
Ma femme aux yeux de savane
Ma femme aux yeux d'eau pour boire en prison
Ma femme aux yeux de bois toujours sous la hache
Aux yeux de niveau d'eau de niveau d'air de terre et de feu

Ilustración: La aurora, 1936, Paul Delvaux

viernes, septiembre 30, 2011

Ezequiel Alemian / De "Poemas pobres"




20
No hubo agua en todo el día
y eso me mantuvo de un humor
oscuro.

Sucio y sudado
dormí
cada rato que pude.

Fui presa
de los fantasmas.

La presión volvió
cuando el sol caía.

La luna brillaba
entera y hermosa
en el patio
mientras yo me duchaba
con las luces apagadas.


21
Si alguien viviese
en los caños de agua
y sufriera cada vez
que se abren las canillas...

Si alguien gritara
dentro de los caños
cada vez que el agua
empieza a correr
por ellos...

Vengo del Hospital Borda.

Todo vestido de negro,
un hombre muy pálido
lee en el subte
un libro
sobre vampiros.

Ezequiel Alemian (Buenos Aires, 1968), Poemas pobres, Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2011


Ilustración: Woman in Bath, 1963, Roy Lichtenstein

jueves, septiembre 29, 2011

XI Chuan / Amor filial





Amor filial

Caminar 5 km, incluso 100 km, no cuenta como viajar a pie.
Es necesario caminar unos mil kilómetros para que el viaje
se transforme en voluntad, para tener un corazón filial.
El hijo filial tira del carrito con su madre arriba.
Le sugiero: "¿No sería más cómodo tomar el tren?"
Dice: "Sólo caminar es verdaderamente filial, y además se ahorra".
Va arrastrando el carrito a través de subidas y bajadas,
cruza la nieve de Shandong, los accidentes de tránsito de Hebei.
Lleva a su madre hacia Pekín a través de las fronteras.
Le digo: "Mejor quedarse en casa y disfrutar del retiro".
Responde: "La voluntad de mi madre es ver a Mao.
Si no puede ver a Mao al menos ver Tiananmen. Si no ve Tiananmen,
cuando se encuentre en la otra vida con un conocido ¿qué va a decirle?"
La madre: "Hijo, ¿con quién estás hablando?"
El hijo: "Estoy discutiendo con el cansancio".
El invierno ya anda por la mitad, el viento del norte
sueña con el viento del sur. Arrastrando el carro con su madre
llega hasta Tiananmen. En la plaza están tocando el himno
para un presidente africano temeroso del frío, impávido
frente al calor. La madre: "Ya lo vi todo. Ahora volvamos".
El carro invierte su dirección. El himno ya terminó.
Les sugiero que se queden unos días más en Pekín.
Él dice que su madre quiere morir en su casa.
Pekín es para que los pekineses jueguen con los extranjeros.
Él no puede tirar su dinero en Pekín. Además debe volver para sembrar.

Xi Chuan (Xuzhou, provincia de Jiangsu, 1963), Un país mental. 100 poemas chinos contemporáneos, selección y traducción de Miguel Angel Petrecca, Gog y Magog Ediciones, Buenos Aires, 2011

Foto: Xi Chuan ljudmila.org

miércoles, septiembre 28, 2011

Juan L. Ortiz / De "La orilla que se abisma", 2




















Canta la calandria...

   Canta la calandria... canta...
Toda criatura canta, no es cierto? canta para "ser" aún en el misterio
   en el extrañamiento de sí...


Canta la calandria, y de repente parece que halló
           la deidad del "silencio"...


Excedió el pajarillo, pues, el hálito
                  de las ocho,
  al no encontrar la respuesta
                       cerca,
y perdérsele en el gris las otras frases del minuto?


   Por qué calló entonces?
   Alguien sufre...


Nada asegura que la melodía
pasó a "ser", allá, allá, donde las perlas se disolverían y de donde, a la vez,
se desprenderían las perlas...


           Pero vuelve...
     y con qué dulzura vuelve... es la melancolía
           que vuelve?


            Oh amor de diciembre,
                     amor:
dale el eco de una rama de ahí, o, si lo prefieres, del confín,
             para que no "sea" en ese "allá"
antes de "ser" su "resonancia", en el intervalo de "aquí",
              aunque el aire deba sufrir, asimismo, porque nadie, nadie,
                      pueda herirlo así...
                      y quede en una suerte de molicie
                      que se ilumina
hasta arder en las cigarras y medir, intermitentemente, con ellas,
                  los espacios, ya, de un arcángel...


Juan L. Ortiz (Puerto Ruíz, 1896-Paraná, 1978), La orilla que se abisma, Editorial Losada, Buenos Aires, 2011 (primera edición: 1970, en En el aura del sauce)
---
Ilustración: Landscape with clouds, c.1821-22, John Constable

martes, septiembre 27, 2011

Alejandro Carrizo / De "Tocata y fuga"






1.
johann sebastian me da un empujón (no
encuentro los anteojos. alguien que huye
quiere voltear la puerta (lo invito a la cocina
le ofrezco un vino empezado y le pido que se calme:
el perro del vecino sigue sin alcanzar la luna.
su saco echa humo aún (por favor, los vecinos
parece balbucear el nombre de un amor antiguo
por sus ojos desesperados camina una palabra muda
corro, pero la pierdo en la multitud
otra vez el hígado –pienso– aunque la mesa ya
ha comenzado a tomar su forma natural
debo volver a mis huesos antes de que empiece
a llover en los espejos (marcela, la violonchelista
no da señales de vida y eso puede confundir a
cualquiera. a esta altura bach se ha llevado al
desesperado a buscar un barcito abierto en
la terminal (la ventana sigue fiel y
empecinada
la ciudad es un rinoceronte dormido
que puedo acariciar con toda mi desnudez


9.
y encima el agujero en la cubrecama
como disparo de guerra casi (moretones sobre
esta pelambre de lagarto que. yo también
afilo mis fantasmas y suelo dejarlos en alguna
esquina o en medio del puente que me
cruza a diario (musiquita del solo ¿no?
benditoantonioagri
es grande este hospital y
si se cruza una enfermera en el pasillo
mejor quizá se deje curar de la estupidez
endémica sobre una cama imposible de
jazmines –vos sabés que una palabra puede
tánto (herí
herí con el arco la muerta mudez de lo hecho
sólo la lengua embarrada abre las puertas de lo que viene

Alejandro Carrizo (Ledesma, Jujuy, 1959), Tocata y fuga, Cuadernos del Duende, Jujuy, 2010

Foto: El poeta Alejandro Carrizo

lunes, septiembre 26, 2011

Luis Chaves / Wyoming













Falta el inicio
pero es lo de menos:
huele a gas y una tarde
por la ventana del bus
el rótulo de gaseosa Goliat.

Inquieto en el cielo raso,
el reflejo del reloj.

Las faldas dentro del calzoncillo,
la constelación de hormigas
suspendidas dentro de la botella de miel.

Hasta aquí va todo bien,
ahora la parte difícil
viene la fuerza de gravedad,
el adormecimiento.

Algo es seguro:
sopla un viento helado
en, digamos, Bahía Blanca.
Mudo el manto de escarcha
sobre la tierra plana de Wyoming.

Luis Chaves (Costa Rica, 1969), XIX Festival Internacional de Poesía en Rosario
---
Foto: Chaves Esteban Chinchilla/XIX Festival Internacional de Poesía en Rosario

domingo, septiembre 25, 2011

Gianfranco Ciabatti / Dos poemas



















Albañil

Andar por el aire.
Siempre me gustó.
De mis árboles de antaño han serrado
tablones para los andamios de las obras.
Pero están todavía la tierra,
el agua del mar, la sombra
y el sueño.
Me gusta también esto.
La carrera sobre la arena firme
de la rompiente, la zambullida,
la subida que regula el pulso,
el descanso en la hierba.

de Preavvisi al reo, 1985


Siete palabras póstumas de explicación

Porque la distracción te arroja contra la multitud,
porque están extraviados los instrumentos comunes
para los destinatarios de sus beneficios, porque las artes que en  nosotros hilan
el hilo de las vidas
son trasmitidas por aproximación, porque nuestros departamentos
están regados de vestidos y es dudoso
a quién compete su arreglo pero a quién incumbe
está claro,

elegí la poesía por amor de precisión.

de Niente di personale, 1989

Gianfranco Ciabatti (Ponsacco, 1936-Florencia, 1994), "La poesia della contraddizione", nota y selección de Giovanni Commare, Arcipelago Itaca, 1°apparizione
Versiones de Jorge Aulicino

Muratore

Andar per aria.
Mi è sempre piaciuto.
Dai miei alberi di un tempo hanno segato
tavoloni per i ponti dei cantieri.
Ma c’è anche la terra,
l’acqua marina, l’ombra
e il sonno.
Mi piace anche questo.
La corsa sulla sabbia rassodata
della battigia, il tuffo,
la salita che regola il polso,
il riposo nell’erba.


Sette parole postume di spiegazione

Perché la distrazione ti urta con la folla,
perché sono smarriti gli strumenti comuni
dai destinatari dei loro benefici, perché le arti che a noi filano
il filo delle vite
vengono trasmesse per approssimazione, perché i nostri appartamenti
sono disseminati di vestiti il cui riassetto
a chi competa è dubbio ma a chi incombe
è certo,

scelsi la poesia per amore di precisione.

---
Foto: Ciabatti Arcipelago Itaca, blog desaparecido

sábado, septiembre 24, 2011

Niels Frank / Retrato con una pizca de verdad




Retrato con una pizca de verdad

Él es un mal poeta: no sabe leerse a sí mismo; está ciegamente enamorado de sus propios poemas. Se siente agradecido ante la menor señal de que también ellos están enamorados de él.

Él es un mal poeta: todos sus poemas confirman hasta el extremo las expectativas que ha puesto en ellos.

Él es un mal poeta: la poesía no ha llegado a serle comprensible, conceptual; no tiene frialdad ni cinismo. Es miope.

Él es un mal poeta: es pedante con las palabras, las acomoda, las peina, para que ninguna se le erice.

Él es un mal poeta: todos sus poemas son solicitudes para alcanzar la inmortalidad instantánea.

Niels Frank (Braedstrup, Dinamarca, 1963), versión de Thomas Boberg y Renato Sandoval, Festival Internacional de Poesía en Rosario

Cristian Aliaga / No hay afuera






No hay afuera

Una caja metálica construye un mundo. El alrededor pende
de una cuerda mental. La lógica de los sonidos late con el motor
que aúlla en el largo desierto humano. No hay afuera mientras se viaja,
una charca de destellos es el futuro y una imagen distorsionada por los
espejos lo que dejamos atrás sin remordernos. Aparte de lo que sucede
en la jaula de vidrios, sólo el camino desconocido posee fuerza de
encanto. La vida del universo tiene a ese viaje como único sostén.

(La Pedrera)

Cristian Aliaga (Tres Cuervos, provincia de Buenos Aires, 1962 - Buenos Aires, 2024), La causa clínica, bilingüe, con traducciones de Ben Bollig,  Manchester Spanish & Portuguese Studies, New Series; Manchester, 2011
---
Foto: Aliaga, por Sara F. Warnes Wikipedia 

viernes, septiembre 23, 2011

Guido Cavalcanti / Por los ojos hiere...













XXVIII

Por los ojos hiere un espíritu sutil
que hace en la mente un espíritu soplar,
por el que mueve el espíritu de amar
que a cada espíritu pequeño hace gentil.
Espíritu inferior no puede allí caber:
puede tanta virtud ese espíritu mostrar.
Es espíritu tal que hace temblar.
Espíritu que hace humilde a la mujer.
Y después de ese espíritu se mueve
un otro dulce espíritu süave
al que sigue un duende de mercé:
espíritu que entró, espíritus llueve,
pues de cada espíritu tiene la llave
por virtud de un espíritu que él ve.

Guido Cavalcanti (Florencia,1250-1300), Rimas. Versiones de J. Aulicino. Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2006


XXVIII

Pegli occhi fere un spirito sottile,
che fa ’n la mente spirito destare,
dal qual si move spirito d’amare,
ch’ogn’altro spiritel[lo] fa gentile.

Sentir non pò di lu’ spirito vile,
di cotanta vertù spirito appare:
quest’ è lo spiritel che fa tremare,
lo spiritel che fa la donna umìle.

E poi da questo spirito si move
un altro dolce spirito soave,
che sieg[u]e un spiritello di mercede:

lo quale spiritel spiriti piove,
ché di ciascuno spirit’ ha la chiave,
per forza d’uno spirito che ’l vede.

Ilustración: The Soul of the Forest, 1898, Edgar Maxence (detalle)

jueves, septiembre 22, 2011

Fabián Iriarte / the depths are an annihilation




the depths are an annihilation
(mutsuo takahashi)

vuelvo de lejos / llego de ningún lugar / parto
con el alba y quedo con la tarde
toda razón de partir es tan loca como la de quedarse
el viaje termina
cuando comienza / me he alojado a menudo
en la fugacidad de las tempestades / en la profundidad
que te aniquila / con el arma letal de sus paradojas
así me ha quedado la memoria / ¿has visto cómo yerro?
o me alejo de mí / o me voy quedando
para volver

Fabián Iriarte (Laprida, 1963), XIX Festival Internacional de Poesía en Rosario

Carlos Pardo / Antropología




Antropología

Cambian los mitos pero ésta
sigue siendo la tierra
donde florece el limonero,
a pesar de que nadie lo encuentre significativo

porque también florece el cardo
sin vigilancia
excepto del pincel que lo reduce a un plano.

Pero ésta es aún
la morada del mito.

O cielo abierto tóxico
y no morada.

Una orilla del mundo conocido
donde florecen indiferenciados
el cardo, el limonero.

Carlos Pardo (Madrid, 1975), XIX Festival Internacional de Poesía en Rosario

miércoles, septiembre 21, 2011

Juana Bignozzi / De "Si alguien tiene que ser después", 2




De 2 a 5 de la mañana no duermo

cuando por desgracia estoy en mi cama a esa hora
no duermo
excelente momento
en el corazón de la noche
para escucharla
y escuchar sobre todo a los que se fueron
a los que no vuelven
a los que combato
nunca pienso en los amigos
jamás pensé en las cosas seguras
no escucho las maravillas del maestro rubén
no hay carruajes a veces hay un ascensor
pero recuerdo tanto
escenifico respuestas desprecios que ejerceré
pienso cómo luchar
espero el ruido del avión de las cinco y media de la mañana
me duermo como si fuera en los aviones que amé
y ya se han acabado
pienso que en ese silencio
alguien estará escribiendo la gran poesía de mi ciudad
escribiendo a solas como yo escribía en Saavedra
imagen oculta de esa muchacha que fui
ahora visita de la madrugada
pienso en esa persona desconocida
luchando por salir de un universo de horizonte cerrado
y escribiendo escribiendo y con sus palabras
letra a letra ganando para siempre una guerra


Piazza San Marco, Florencia

yo conozco esos lugares
eso es el viaje
quiero quedarme aqui el resto de mi vida
él es un señor y me dice por supuesto
nos quedaremos hasta la hora de comer
quiero decirte no me saques de aquí

dejame aquí sentada hasta el final
y entonces estaré en el lugar
donde miraré por última vez lo único que quise ver


Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937-2015), Si alguien tiene que ser después, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, 2010

Ilustración: La cabalgata de medianoche de Paul Revere, 1931, Grant Wood

martes, septiembre 20, 2011

Yang Jian / 3 viejas creyentes










3 viejas creyentes

Caminan por el terraplén entre los campos
protegiéndose del viento con el paraguas.
Las tres del mismo clan,
las tres de la misma aldea.
Una se llama Wang Caiyun,
una se llama Wang Caixiang,
una se llama Wang Caiqin.
Sus ropas se ven muy gastadas,
mientras se dirigen a la iglesia.
Ayer a la noche llovió
y el camino está resbaladizo,
Las tres son muy ancianas:
una es un poco renga,
otra un poco ciega,
y la otra parece no tener nada,
pero algún problema tendrá.
Con los paraguas se guardan del viento,
los pies se hunden en el barro.
Cuanto más fuerte el viento contra el paraguas,
más clara la imagen de dios en su cabeza.
El paraguas ya no aguanta más.
Por entre los campos avanzan cada vez más lento.

Yang Jian (Maanshan, 1967), Un país mental. 100 poemas chinos contemporáneos, selección y traducción de Miguel Angel Petrecca, Gog y Magog Ediciones, Buenos Aires, 2011


Ilustración: Viento de otoño, siglo XIV, Ni Tsan

lunes, septiembre 19, 2011

José Zorrilla / Oriental




Oriental

 Corriendo van por la vega
A las puertas de Granada
Hasta cuarenta gomeles
Y el capitán que los manda.
    Al entrar en la ciudad,
Parando su yegua blanca,
Le dijo éste a una mujer
Que entre sus brazos lloraba:
    -Enjuga el llanto, cristiana,
No me atormentes así,
Que tengo yo, mi sultana,
Un nuevo Edén para ti.
    Tengo un palacio en Granada,
Tengo jardines y flores,
Tengo una fuente dorada
Con más de cien surtidores.
    Y en la vega del Genil
Tengo parda fortaleza,
Que será reina entre mil
Cuando encierre tu belleza.
    Y sobre toda una orilla
Extiendo mi señorío;
Ni en Córdoba ni en Sevilla
Hay un parque como el mío.
    Allí la altiva palmera
Y el encendido granado,
Junto a la frondosa higuera
Cubren el valle y collado.
    Allí el robusto nogal,
Allí el nópalo amarillo;
Allí el sombrío moral
Crecen al pie del castillo.
    Y olmos tengo en mi alameda
Que hasta el cielo se levantan,
Y en redes de plata y seda
Tengo pájaros que cantan.
    Y tú mi sultana eres;
Que desiertos mis salones,
Está mi harén sin mujeres,
Mis oídos sin canciones.
    Yo te daré terciopelos
Y perfumes orientales,
De Grecia te traeré velos,
Y de Cachemira chales.
    Y te daré blancas plumas
Para que adornes tu frente,
Más blancas que las espumas
De nuestros mares de Oriente;
    Y perlas para el cabello,
Y baños para el calor,
Y collares para el cuello;
Para los labios... ¡amor!
    -¿Qué me valen tus riquezas,
Respondióle la cristiana,
Si me quitas a mi padre,
Mis amigos y mis damas?
    Vuélveme, vuélveme, moro,
A mi padre y a mi patria,
Que mis torres de León
Valen más que tu Granada.
    Escuchóla en paz el moro,
Y manoseando su barba,
Dijo, como quien medita,
En la mejilla una lágrima:
    -Si tus castillos mejores
Que nuestros jardines son,
Y son más bellas tus flores,
Por ser tuyas, en León,
    Y tú diste tus amores
A alguno de tus guerreros,
Hurí del Edén, no llores,
Vete con tus caballeros.
    Y dándola su caballo
Y la mitad de su guardia,
El capitán de los moros
Volvió en silencio la espalda.

José Zorrilla (Valladolid, 1817-Madrid, 1893), Manuel Altolaguirre, Antología de la poesía romántica española, Colección Austral, Espasa Calpe, Buenos Aires, 1954

---
Ilustración: Retrato de José Zorrilla por Antonio María Esquivel, Biblioteca Cervantes Virtual

domingo, septiembre 18, 2011

Geoffrey Hill / Dos poemas



Ovidio en el Tercer Reich

Non peccat, quaecumque potest peccasse negare,
solaque famosam culpa professa facit.
                           Amores, III, xiv

Amo mi creación y a mis hijos. Dios
es arcano y difícil. Suceden cosas.
Próximos están los antiguos abrevaderos de sangre;
la inocencia no es un arma terrenal.

Pero he aprendido algo. A no mirar
a los condenados. Ellos, en su esfera,
armonizan misteriosamente con el amor
de la divinidad. Yo, en la mía, celebro esa unión.


El humanista

Ese retrato veneciano:
un extraño erudito medita
y arroja su palabra
en la mesa de las musas.

La virtud es virtú. Esos
labios debaten y elogian
algún ingenioso aforismo,
carne blanca y delicada.

Esas manos vulgares que alguna vez
se tiñeron con la sangre de Platón
(rancia, sosa) ahora yacen
áridamente bajo la toga.

Geoffrey Hill (Bromsgrove, Reino Unido, 1932 - Cambridge, Reino Unido, 2016), Covers, 36 poetas en lengua inglesa, traducción de Armando Roa, Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2010


Ovid in the Third Reich
Non peccat, quaecumque potest peccasse negare, / solaque famosam culpa professa facit. / Amores, III, xiv
  I love my work and my children. God / Is distant, difficult. Things happen. / Too near the ancient troughs of blood / Innocence is no earthly weapon. // I have learned one thing: not to look down / So much upon the damned. They, in they sphere, / Harmonize strangely with the divine / Love. I, in mine, celebrate the love-choir.

The humanist
The Venice portrait: he / Broods, the achieved guest / Tired and wordperfect / At the Muses' table. // Virtue is virtú. These / Lips debate and praise / Some rich aphorism, / A delicate white meat. // The commonplace hands once / Thick with Plato's blood / (Tasteless! tasteless!) are laid / Dryly against the robes.
---
Imagen: Clara Olden/Paris Review

Act. 2023

Adúriz y el posclásico


El poeta argentino Javier Aduriz y el posclásico
LUIS BENÍTEZ (*)
Miércoles 04.abr.2007 Corrientes al Día, Corrientes, Argentina.

Desde hace un tiempo, los medios literarios argentinos comenzaron a hablar respecto de una nueva visión de la poesía, definida como el posclásico. Entrevistamos en Buenos Aires a la cabeza visible de esta nueva interpretación de la materia poética, el poeta Javier Adúriz, para que nos brindara precisiones y detalles de esta novedad.




-¿PUEDE DEFINIR EL POSCLÁSICO PARA NUESTROS LECTORES?
-La noción de posclásico, me parece, es metafórica, una nominación ambulatoria de cierta poética que acaso no necesite demostración. Lo que veo es la probabilidad de una categoría que permaneció ausente, y que podría haberse escapado desde los años mismos del primer vanguardismo. Por algún motivo, que vinculo antes que nada a una necesidad de salvación personal, después de la ruptura inicial y de la abjuración del pasado, poetas como Borges, Molinari, Marechal, entre otros -todos vanguardistas argentinos de primera hora- necesitaron realizar un cambio dentro del cambio. Igual, se me ocurre, al giro mental que imprimieron Eliot, Pound, Cernuda, Lorca, Ungaretti y tantos otros: un impulso de darle otra rienda al lenguaje, otra vivacidad por ese estado de condicionamiento en que los había colocado el propio estatuto o programa generacional. A mi modo de ver, todos ellos, a través de una entrega libre al lenguaje recapturaron la dimensión del pasado, en función exclusiva de hacer el presente, al par que mantuvieron una virulencia imaginativa admirable. En estos términos, el posclásico sería precisamente eso, una aleación, una vanguardia mestiza, que aprovecha de lo clásico un peculiar sentido del lenguaje, que va a derivar en una suerte de foco productivo; y de la vanguardia, el ADN de la libertad, esto es, cuando se concibe la escritura con una cabeza volada como núcleo fundante. La consecuencia, a mi gusto, es el ismo de lo clásico, lo posclásico. Desde luego no estoy hablando de percibir el fenómeno desde el lado exterior, desde el lado de la silueta textual, como pasión por las formas, sino de una suerte de instinto particular que afina en cierta dirección la pulsión general de escritura, a la que cualquier escritor está sometido. Un instinto o pulso que maniobra por debajo, en la entraña, y motoriza cada poema hacia la confección de un equilibrio dinámico, ajeno a simetrías. Este es el origen del posclásico, cuando el desaparecido orden clásico ya es imposible y dicho sea de paso, un sitio al que nadie quiere volver, pero que sin embargo, insiste bajo la piel de una combustión precisa, conforme a una variante entre variantes, semejante a una acotada y relativa dirección del espíritu.

-¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DEL MOMENTO ACTUAL DE LA POESÍA ARGENTINA?
- Con la llegada de la democracia en el 83, la poesía argentina no sólo se volvió plural y diversa, sino que además se enfrentó casi como por primera vez a la utopía de la libertad. En este sentido se pusieron en circulación nuevas maneras de tirar los dados. Creo que los neorrománticos y los neobarrocos, por ejemplo, son los que tomaron la posta del surrealismo tardío de los 60, retomando dos sesgos que estaban presentes entre los surrealistas. Mediante un yo que tiende a la producción de imágenes en serie, o bien, con la ilusión del poema como lugar absoluto de goce. Ambas líneas, con dosis diferentes de éxito, buscaron otro fondo del lenguaje donde parece percibirse el sonido material del ser. Por otro lado, el coloquialismo, tan sesentista, armado desde un yo fuerte que bajaba línea, se limó en el objetivismo actual, cuya novedad consiste en diluir la voz del sujeto, intuido como peligro de hipnosis para el lector, mientras se entrega al temblor extraño de los objetos. Por último, durante los noventa, se produce el arribo de una generación nacida durante la dictadura, a la que el fracaso de una democracia formal defrauda, y expone, en consecuencia, reactivamente, una actitud de revuelta iconoclasta, defenestrando cualquier tipo de vinculación con el pasado. En este panorama, de lo que podría llamarse poesía-argentina-en-tiempos-de-la-posmodernidad, la segunda o tercera generación de posclásicos buscó hacer lo suyo, afanándose como cualquiera de las otras variantes por un encuentro genuino con los lectores.

-¿CÓMO SE INSERTA EL POSCLÁSICO EN EL MOMENTO ACTUAL DE LA POESÍA ARGENTINA?
-Si lo posclásico existe, se inserta con naturalidad en el momento actual de la poesía argentina. A diferencia de la estética clásica de otros siglos, no se afinca en temas o motivos, empaques o rasgos de estilo, ni manifiesta una pretensión de registro de clase o emblema de distinción alguno. Tampoco, por supuesto, ambiciona regeneraciones de tipo político, moral o estético. Los hechos parecen ser que los poetas tatuados por ese instinto escriben sobre incertidumbre, sobre complejidad e incertidumbre. Casi con la ferocidad de un sino -agregaría-, cuyo estigma recauda memoria para el aquí y ahora tangible, durante estos tiempos de radiación y aceleración síquica.

-¿QUÉ REPERCUSIONES TUVO, HASTA EL MOMENTO, EL POSCLÁSICO?
-Cierta repercusión. Esta misma entrevista es un indicio de ello. De algún modo intuyo que lo que empezó como ejercicio imaginativo, empieza a tomar la temperatura de lo verosímil. Lo curioso es que la noción comienza, además, a otorgar cierto amparo a una serie de poetas notables de los días que corren, quienes aparentemente tenían muy poco que ver entre sí, no menos que produce un desacomodamiento del tablero de lo que se venía hablando, como si fuera la gramática de un contradecir. Sí, creo que tiene alguna repercusión, dado que la imaginación en cualquier momento puede hacerse verdadera.

-¿QUÉ AUTORES CONSIDERA USTED COMO POSCLÁSICOS Y POR QUÉ?
Más allá de los que mencioné anteriormente, considero posclásicos argentinos actuales a Enrique Butti, Ricardo Herrera, Santiago Sylvester, lo mismo que a Luis Tedesco, para señalar algunos. O entre los jóvenes, a Enrique Solinas; amén de los veteranos Juan José Hernández, Horacio Castillo, Rodolfo Godino y Joaquín Giannuzzi, el gran poeta recientemente fallecido. De cualquier manera, como la realidad es amplia y abierta, hay escritores que exhiben fugazmente sus pasajes de posclásico. Jorge Aulicino, por caso. En lo que se refiere a qué rasgos sitúan a un poeta en esa tensión diría, en primer lugar, que es la invención de un foco de habla, porque construyen un sujeto experimental, un yo perfectamente imaginario, labrado en alejamiento de la subjetividad, como grado extremo de la impersonalidad. Artificio que recuerda "la capacidad negativa" reelaborada por Keats, esa opción que cualquier escritor tiene a la mano de desaparecer personalmente de su texto, en una suerte de transubstanciación. En segundo lugar, una entrega al lenguaje sin condicionamientos, donde encuentran el lugar o foco desde donde se habla. De modo que aquel yo vicario o relator indispensable empieza a constituirse en el sujeto de cierto funcionamiento del idioma en que se vive, empujado a dimensión estética. Es un lugar donde el poeta dialoga o discute con la alusividad colectiva que cualquier lenguaje conlleva, ese implícito de civilización y cultura anudado ahí. Y por último, la búsqueda de eso-que-decir, que ocurre en el mismo acto de la escritura. Como un ir hacia el espesor significante de las palabras en busca de significados, ahí donde la imaginación reconoce la presa y se vuelve, durante un instante, verdadera. De modo que el umbral de la experiencia es lo inteligible. En suma, lo posclásico es poner vida en el lenguaje, la utopía del poema como un espacio común de diálogo, algo así como la apoteosis de lo decible. Es lo de Brodsky, porque si el lenguaje significa en puridad historia personal y general, un abismo temporal de significados, articularlo implicaría que el pasado está en la etimología de las palabras. Vale decir, que no hay uso original del idioma, sino aluvión anímico y cultural compartido en el proceso de la voz.

-¿QUÉ PERSPECTIVAS ADVIERTE USTED PARA EL POSCLÁSICO, EN CUANTO A REPERCUSIÓN Y DIFUSIÓN, EN EL FUTURO MEDIATO?
-No sé si hay futuro para nadie, de modo que mal me puede interesar el futuro del posclásico. Creo, además, que está en el núcleo central de este instinto una experiencia análoga a la de cualquier hombre que, con pasos inciertos, se aboca a la construcción de una obra para encontrar un eje existencial, en el regusto de una salvaguarda exclusivamente personal y desentendida hasta donde se sepa, de su suerte futura. Lo posclásico no consiste en labrar un porvenir. Se trata apenas, aunque ni más ni menos, de agotar el día que se está viviendo, hasta escribir cada línea con vivacidad. Y esa, tal vez, sea otra obsesión primigenia de un posclásico, encarnar una voz en la opacidad habitual de las palabras.

-¿SE ENFRENTAN LOS POSTULADOS DEL POSCLÁSICO CON OTRAS CORRIENTES DE LA POESÍA ARGENTINA RECIENTE/ACTUAL Y SI ES ASÍ, CÓMO Y POR QUÉ?
-Todas las corrientes de poesía son utópicas y cada una desenvuelve su deseo de convocar al lector. Por eso, sí, las diferencias con sus compañeros de ruta son notorias. Desde la perspectiva de un posclásico, el neobarroco adolece de dos cuestiones: por un lado, recorta el fluido hacia el extrañamiento, operando exclusivamente el texto como último reino de la libertad y el goce y por tanto, tornándose un fundamentalismo del principio del deseo. Algo tangente, también, con el proceso de los neorrománticos. Un cierto imperialismo que pierde lectores, porque evade el principio de realidad, ese lugar que considera la presencia del otro. Es el costado siempre amenazante en la pulsión creativa que lleva al narcisismo o al autismo. Y por otro lado, como su estética se maquilla con agrados visibles, enmascara eso-que-decir, para diluirse en el orbe de las sensaciones. También el posclásico considera al objetivismo como insuficiente, precisamente por esa operación de dilución del sujeto. Se comprende su matiz político, pero lo cierto es que su texto acaba impávido, sin la vitalidad necesaria. El punto central aquí es que la construcción de un sujeto permite abrir la posibilidad amplia de lectores. Dicho de otra manera, sin confección de sujeto se malogra la furia conviviente del lenguaje. En cuanto a los pibes del noventa, me resultan todavía una mera gestualidad reaccionaria, aunque por otro lado, los conozco imperfectamente.

-¿CÓMO SE INSERTA SU PROPIA OBRA EN EL POSCLÁSICO?
-No me corresponde a mí contestar eso. Puedo decir sí, que me siento muy afín a esa perspectiva, y que leo los libros de los poetas ya mencionados con una atención apasionada. Actualmente, por ejemplo, estoy escribiendo una serie de poemas cuya intención es poner en pantalla diálogos. Algunos, en que las voces profieren en primer plano y otros, en que una sola voz se dirige a otro personaje que reacciona en silencio. Este trabajo me interesa más allá de los resultados, por la posibilidad de investigar ese yo artificial al que me refería, aparte de que permite un vaivén dialéctico en el que las razones o la razón, simplemente, está siempre puesta en entredicho.

-¿ESTIMA QUE LOS POSTULADOS DEL POSCLÁSICO PUEDEN SER APLICABLES A LA POESÍA DE OTROS PAÍSES LATINOAMERICANOS; Y SI ES ASÍ, POR QUÉ?
-Estimo que sí. Es más, estoy creyendo que sí, porque lo posclásico parece ser más un modo que una moda, el destino de empeñarse en el lenguaje como si fuera un doble de la realidad, algo superior al individuo. Un campo, donde la fricción entre instinto privado y arquetipo se resuelve. A veces, cuando el respeto al legado es excesivo, con un habla academicista o inútil, de conservatorio; pero otras, cuando se alcanza la impulsión vibrátil del idioma, en energía creada desde adentro, y no hay línea de horizonte.

* Especial para Corrientes al Día

sábado, septiembre 17, 2011

Delia Pasini / Sobre las creencias de un verano



No sé mucho de dioses. Pero veo dedos
exprimiendo talismanes para obligarlos
a conceder. No, no sé nada de dioses
aunque mis preguntas los aludan.
¿Cómo eligen o rechazan a quienes
salvar del sufrimiento?

La roca -digo- no puede romperse.
Ésa es la verdad. Se eleva desde la
tierra y el mar y los domina. Se trata
-digo- de la roca visible, audible, esa
brillante misericordia del reposo.
Alguien vive en la cúpula:
un ojo mira a través de la claraboya.
La mole corta la visión, impide
todo afán de prolongarse.

Aquí, sólo huecos cavados en la pared,
aberturas disimuladas entre los techos y las azoteas.
Las plantas, hilachas bajo el hollín, se
estiran en el aire. Sofocadas, soportan el bochorno.

El chasquido de un sobre por debajo de la puerta
interrumpe la lectura, borrando ese escenario
donde el propósito se sirve de la imaginación.
La realidad se impone, barre la catedral de piedra
vigilante del mar. Tanta desolación abruma.

Delia Pasini (Buenos Aires, 1945-2018), Parábola de ciegos, Paradiso Ediciones, Buenos Aires, 2005


Foto: Delia Pasini, c.2010 Qué Estás Leyendo/YouTube

Act. 2022

viernes, septiembre 16, 2011

Sharon Olds / Aceite de pescado



Una medianoche, llegué a casa después del trabajo
y el departamento apestaba a pescado cocido
en aceite. Todas las ventanas estaban cerradas,
y todas las puertas, abiertas ─ de
la sartén y la espátula se desprendía un espeso
remolino de bacalao y oliva. Mi esposo
dormía. Abrí las ventanas y cerré
las puertas y puse los platos en la pileta
y unté Palmolive por todas partes. Al día
siguiente le fui con el chisme a una amiga, y ella dijo,
algunos podrían vivir con eso, y hasta
llegar a deleitarse con el olor a frito. Y esa noche,
miré a mi amor, y quien él es
me tocó el fondo del corazón. Busqué
una botella de extra- extra virgen,
y una receta de filete de mar en
aceite de oliva, llené los cuartos con
volutas de perfume de aleta, el contorno
en la arena que dibujaron los primeros cristianos,
el lazo que significaba seguridad, que significaba yo también,
recordé el ceño fruncido de mis padres frente a cualquier
dejo de olor fuera de la cocina,
el escalofrío Calvinista, en esa casa, frente a la dulce
grasa de la vida. Yo había venido a mi compañero
horrorizada, curiosa, un poco de sal
en su canasto de pesca, chica en aceite,
su plato. No había sabido que uno
pudiera aprobar a otro completamente ─ que uno pudiera
despertarse al día acre, que uno pudiera despertarse
del sueño del enjuiciamiento.

Sharon Olds (San Francisco, 1942), The Unswept Room, editorial Alfred A. Knopf, NY 2002
Versión: Inés Garland, Ignacio Di Tullio


Fish oil 

One midnight, I got home from work
and the apartment reeked of fish boiled
in oil. All the windows were shut,
And all the doors were open –up
from the pan and spatula rose a thick
helix of cod and olive. My husband
slept. I opened the windows and shut
the doors and put the plates in the sink
and oodled Palmolive all over. The next
day I fishwifed to a friend, and she said,
Someone might live with that, and come to
savor the smell of a fry. And that evening,
I looked at my love, and who he is
touched me in the core of my heart . I sought
a bottle of extra-extra virgin,
and a recipe of sea filet in
olive-branch juice, I filled the rooms with
swirls of finny perfume, the outlines
in the sand the early Christians drew,
the loop meaning safety, meaning me too,
I remembered my parents´frowns at any
Whiff of savor outside the kitchen,
the Calvinist shudder, in that house, at the sweet
grease of life. I had come to my mate
a shocked being, agog, a salt
dab in his creel, girl in oil,
his dish. I had not known that one
could approve of someone entirely --one could
wake to the pungent day, one could awake
from the dream of judgement.
---
Ilustración: Los cuatro elementos. Agua (detalle), 1569, Joachim Beuckelaer

jueves, septiembre 15, 2011

Jorge Fondebrider / Dos poemas





Elecciones

Mi familia, mis libros y mis discos, de un lado.
La bruma del día y el destino que nos toca,
su épica de pacotilla, del otro lado de la puerta,
La calle melancólica me exige la fe que yo no tengo.


Una hora perfecta 

Un hombre le canta a su ciudad porque tiene sus motivos.
Los hago míos por un rato, finjo
mientras Ana lee en el sillón
y Alejandro hace los deberes en la mesa.
E incluso la polilla que sale de los libros
parece pertinente.    

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956), inéditos


Ilustración: Naturaleza muerta II. La lámpara de carburo, 1922/23, Joan Miró