sábado, septiembre 03, 2011

Arthur Rimbaud / Cláusulas




Cuando el mundo se reduzca a un solo bosque oscuro para nuestros cuatro ojos asombrados, - a una playa para dos niños fieles, - a una casa musical para nuestra clara simpatía, - te encontraré.
      Que no haya aquí abajo más que un viejo solo, calmo y hermoso, rodeado de un "lujo sin precedentes" - y caeré de rodillas ante ti.
      Que yo haya hecho todos tus recuerdos, - que yo sea quien sepa sujetarte - yo te ahogaré.
___________

      Cuando estamos muy fuertes - ¿quién recula? muy alegres, ¿quién se preocupa por el ridículo? Cuando somos muy malos, ¿qué harían con nosotros?
      Engalánate, baila, ríe. - Yo nunca podría tirar el Amor por la ventana.
___________

      - ¡Mi camarada, pordiosera, niña monstruo! te dan igual estas desdichas, y estas maniobras, y mis embarazos. Únete a nosotros con tu voz imposible, ¡tu voz! única aduladora de esta vil desesperación.


Arthur Rimbaud (Charleville, 1854 – Marsella, 1891), "Illuminations", 1873-75, Arthur Rimbaud, Tous les textes (1870-1875)
Versión: J. Aulicino

Nota: En la primera edición de Illuminations (1886), este texto se publicó seguido por el que actualmente se conoce como Feuillet 12. Posteriores ediciones consideraron que la separación de los fragmentos en el original, mediante líneas horizontales en la hoja 11 y mediante cruces en la hoja 12, autorizaba a considerarlos series distintas. También se ha usado la denominación Phrases 1 y Phrases 2. Aquí se publica sólo la primera serie, identificada indudablemente como Phrases en el manuscrito. Las versiones al castellano han optado casi siempre por el equivalente "frases". No ha sido el criterio en este caso.


Phrases

 Quand le monde sera réduit en un seul bois noir pour nos quatre yeux étonnés, — en une plage pour deux enfants fidèles, — en une maison musicale pour notre claire sympathie, — je vous trouverai.
     Qu'il n'y ait ici-bas qu'un vieillard seul, calme et beau, entouré d'un "luxe inouï", — et je suis à vos genoux.
     Que j'aie réalisé tous vos souvenirs, — que je sois celle qui sait vous garrotter, — je vous étoufferai.
________________

     Quand nous somme très forts, — qui recule ? très gais, qui tombe de ridicule ? Quand nous sommes très méchants, que ferait-on de nous ?
     Parez-vous, dansez, riez. — Je ne pourrai jamais envoyer l'Amour par la fenêtre.
________________

     — Ma camarade, mendiante, enfant monstre ! comme ça t'est égal, ces malheureuses et ces manœuvres, et mes embarras. Attache-toi à nous avec ta voix impossible, ta voix ! unique flatteur de ce vil désespoir.

Ilustración: Iluminación en una Biblia islandesa, siglo XIII

viernes, septiembre 02, 2011

Donald Davie / Lógica hipocondríaca






Lógica hipocondríaca

Padecer apendicitis es su peor
obsesión, corrosiva desde el comienzo,
aunque imprevista. Para quienes, como él,
educados por una curiosa debilidad para sentir
el más insignificante de los dolores, ¿podemos esperar que
sean precavidos de una apendectomía?
Así las cosas, él piensa que el dolor
es más real cuanto más ilusorio.

Así se defienden los hombres que han sostenido
que una verdad es más verdadera cuanto más remota.
O, en términos poéticos, confiar
en el aire cuanto más enrarecido.
Este es, por ejemplo, el defecto de Shelley,
que temía la elefantiasis
y cuyos poemas infectaban a sus lectores,
quienes a su vez, desde la incertidumbre, los suponían verdaderos.

Confinados a una calle baldía
como fugitivos que escapan de sus propios pies,
algunos que son íntegros todavía pueden comprender
que la enfermedad es cuanto merecemos,
o, más aún, desprecian una vida sin sufrimientos,
cuando ningún aullido se deja oír debajo del cuchillo.
Así, cuando rastreamos estos impulsos,
sabemos que corresponden a los hipocondríacos.

De manera que los poetas pueden sorprendernos
con aquello que no siendo verdadero puede serlo.
Y condenados a un estado moral
sólo podemos pensar en escapar;
y si la escenografía es extraña
su prototipo no puede estar aquí,
salvo en una mente asustadiza
que puede ser desconcertada pero no enceguecida.

Donald Davie (Barnsley, Yorkshire, 1922- Exeter, 1995), Covers, 36 poetas en lengua inglesa, traducción de Armando Roa, Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2010


Hypochondriac Logic 
Appendicitis is his worst / Obsession, mordant from the first / And unannounced. For who but he, a / By curious failing schooled to see / The tiniest pain, can hope to be / Forewarned of appendectomy? / So thinking, he thinks pain to be / More real as more illusory. // So argue all men who have thought / A truth more true as more remote, / Or in poetic worlds confide / The more their air is rarefied. / This the Shelleyan failing is, / Who feared elephantiasis, / Whose poems infect his readers too, / Who, since they're vague, suppose them true. // But lagging down a crippled street / Like fugitives from their own feet, / Some who are whole can yet observe / Disease is what we all deserve, / Or else disdain a painless life / While any squeal beneath the knife. / So, if you trace the impulse back, / The best are hypochondriac. // So poets may astonish you / With what is not, but should be, true, / And shackle on a moral shape / You only thought you could escape; / So if their scenery is queer, / Its prototype may not be here, / Unless inside a frightened mind, / Which mav be dazzled, but not blind. 

Foto: Donald Davie Bilkent News

jueves, septiembre 01, 2011

Raúl González Tuñón / De "La muerte en Madrid", 2


La división perdida

Bajo los chaquetones el corazón ardiente.
barro en las duras botas, oscuro barro duro
y el rostro de turbia barba de combatiente,
la varonil sonrisa y el instinto seguro.

Olla de los hogares lejana, transhumante
mula de arriero, todo perdido en la distancia,
detrás de las cortinas de acero llameante
de pólvora y encina mezclada la fragancia.

Fraile carirraído, silencioso sollastre
de curtidos mesones, mujeres encorvadas,
el buhonero, el médico, la comadrona, el sastre,
y un sol terrible sobre las llanuras peladas.

O el invierno, o la luna, o la fuente, o el huerto
o el brasero que estalla la castaña sabrosa,
todo perdido, todo borrado, todo muerto...
Piensa el soldado bajo la pelambre roñosa.

En las frías murallas de los desfiladeros
o sobre las colinas, por entre los peñascos
y la nieve y la muerte de pasos embusteros
y el relámpago súbito de sonoros chubascos,

la gloria sus cabezas calientes ilumina,
la tierra les descubre su profundo secreto.
Cuando todo termine donde todo termina,
aún estarán de pie, vestidos de esqueleto.


La Catedral

Ved cómo arde la tierra en donde estaba amontonado un tiempo conocido,
un silencio de vetas diferentes vaciadas como en los cementerios clausurados
y bajo los escombros un lento río amanecido oscuro
y un perfume amarillo en las estatuas amanecido oscuro
¡ninguna actividad de muerte sobre las solas frías construcciones!

Alguna vez hemos amado esto que estaba solo y ha despertado ahora,
que estaba seco y ahora está conmovido acompañado,
que estaba con raíces vencidas y ahora está con aceite, con acero,
con ácidos, con sangre, con arena, con vida, con relojes,
habitado por la muerte distinta, activa muerte, cercana, súbita, despierta,
por motores de juveniles toros de coraje, respiraciones juntas, cartas,
azucenas, caballos, telegramas y jefes y cebollas.

Esto que fue nadie hubiera creído, es la muerte que ha pasado su arado,
que ha sacudido la dormida, reseca, casi rosada tierra
¡y qué capacidad de violencia! Qué mundo nuevo nace sobre el escombro removido,
sobre los monumentos que recobran un sentido de pronto
y se adelantan al encuentro del tiempo que se viene, oh miliciano.

Vosotros que habéis hecho tanto daño mirad la levantada ruina recobrada,
el contenido de la ruina salvada, al ritmo vital de pie sobre el espanto.
Mirad consustanciados paisajes, hombres, cosas, juntos ahora
en marcha hacia reconstrucciones y justicia, banderas, familiares muertes.
¡Esta necesidad de dar un grito entre la soledad de paredes oscuras
que ayer tuvimos cuando todavía los vientos de la pólvora yacían en el sótano!
y ahora el campamento, la poblada ruina donde vosotros dejaréis los huesos
-que esos tampoco rechazará la tierra que de nosotros toma sus jugos mejores-.

Esta ceniza ardiente, capas, capas y capas hasta dar con la sangre,
hasta dar con el tiempo acabado, hasta dar con el fuego, hasta dar con la historia,
con el mandato, con el decreto, con la necesidad de hacer de nuevo el mundo.

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974), "La muerte en Madrid" (1939), La muerte en Madrid. Las puertas del fuego. 8 documentos de hoy, Beatriz Viterbo Editora, Buenos Aires, 2011

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Ilustración: Le castillan qui a perdu son fils, soldat au Maroc, a vu, un jour d angoisse, la place de son village convertie en souk marocain: la guerre d Espagne contre le Fascisme international. Afiche de autor anónimo. Imprenta del Ministerio de Estado, entre 1936 y 1939 Gobierno de España. Ministerio de Cultura. Centro Documental de la Memoria Histórica

miércoles, agosto 31, 2011

Giuseppe Conte / De "Canti d'Oriente e d'Occidente"






¿No más el Occidente?
Pero es de Dios el Oriente.

Del Dios de las mezquitas, del Dios del fuego.
Todo es Dios más allá del Jordán.

Las alas, los toros, los leones
sobre el pedestal de Persépolis

los jardines, los bazares, las cúpulas
de la ciudad que perdonó Tamerlán

porque allí crecían las rosas más bellas
y allí estaba escribiendo su Diván

Hafiz*.

(De Canti d'Oriente e d'Occidente, 1997)


* Hafiz Shirazi (Isfahán, c.1325-Shiraz, c.1389), cuyos gazhals (gacelas) fueron recopilados en Diván, hacía 1368 (N. del T.)

Giuseppe Conte (Porto Maurizio, 1945), Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de J. Aulicino

[da Canti d'Oriente e d'Occidente]

L'Occidente non più?
Ma l'Oriente è di Dio.

Del Dio delle moschee, del Dio del fuoco.
Tutto è Dio, oltre il Giordano.

Le ali, i tori, i leoni
sul piedistallo di Persepoli

i giardini, i bazar, le cupole
della città che risparmiò Tamerlano

perché vi crescevano le più belle rose
e vi stava scrivendo il suo Divano

Hafiz.


Foto: Conte Sitio oficial

Niní Bernardello / Pan de azúcar




Pan de azúcar

Como si un libro mágico fuera
la montaña azul que me vio nacer
se abre dulce y es mi espejo
Leve asciende hasta su altura
luminosa lo que dice que Es
fluye con ondulación precisa
desde mi sangre y soy
ladera, abismo, cumbre
y de mí lo que disuelto
ya no tiene nombre

Niní Bernardello (Cosquín, 1940), Natal, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2011

Foto: Niní Bernardello Tuerto Rey

martes, agosto 30, 2011

Lorine Niedecker / Dos poemas




Mi amigo árbol (fragmento)

Qué horror levantarse en medio de la noche
y atisbar la luz desde la penumbra.

El tiempo es una hoja en blanco
y los mosquitos muerden.

Mi vida se desperdicia en la nada.

Cuánto incomoda este pensamiento. Cómo estás tú, Nada,
sentada alrededor con la esposa de Algo.

Zumbar y consumirse
es todo cuanto he aprendido.
Porque he desperdiciado mi vida en la nada.

Embalsamada y superflua, pálida y resoplante,
levantando trastos domésticos aquí y allá
-carpetas, platos,
mesas, peceras-.

Mi vida se desperdicia en la nada.


Norte central (fragmento)

Mi vida es un estorbo
en este torrente

el borroso retrato
de una ola

No te enamores
de este rostro:

ya no existe más.
En estas aguas
no podemos pescar.


Lorine Niedecker (Fort Atkinson, Estados Unidos, 1903-Blackhawk Island, Estados Unidos, 1970), Covers, 36 poetas en lengua inglesa, traducción de Armando Roa, Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2010


My Friend Tree (fragment)

What horror to awake at night / and in the dimness see the light. / Time is white / mosquitoes bite. / I've spent my life on nothing. // The thought that stings. How are you Nothing, / sitting around with Something's wife. / Buzz and burn / is all I learn / I've spent my life on nothing. // I'm pillowed and padded, pale and puffing / lifting household stuffing - / carpets, dishes / benches, fishes / I've spent my life in nothing.

North Central (fragment)

My life is hung up / in the flood / a waveblurred / portrait // Don't fall in love / with this face -/ it no longer exists / in water / we cannot fish


Foto: Lorine Niedecker c.1967 wood s lot

lunes, agosto 29, 2011

Jorge Teillier / Despedida


















el caso no ofrece
ningún adorno para la diadema de las Musas
                                                      Ezra Pound

Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.

Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.

Me despido de las virtudes y de las gracias del planeta:
los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas en que las calles se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuya cara suelo ver en sueños
iluminada por la triste mirada de linternas
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
-la sal y el agua
de mis días sin objeto-

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.

Jorge Teillier (Lautaro, Chile, 1935 - Viña del Mar, Chile, 1996), "El árbol de la memoria", 1961, El árbol de la memoria. Antología poética, edición de Niall Binns, Signos, Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2001
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Foto: Crónica Digital

María del Rosario Sola / Sonata doméstica




Sonata doméstica

Todo está oscuro
menos la mesa con la comida servida que humea.
Hablo de oscuridad sencilla como una mano caída sobre un mueble después del mediodía. La niebla dentro de la casa suele ser mortal.
Se aloja como una pálida luz debajo de las cosas y luego nos recuerda que el aire y el color de la copa de vino se cerrarán con el libro. Pienso entonces en aquel que alguien lee, acodado en la ventanilla de un tren, sin saber nada. La manga de su saco huele a tabaco y el sol lo empalidece. La mugre de los vidrios es como arenilla de oro, encaje abstracto tras el cual la realidad se empeña en colocar una escena:
hiedra, muro gris
con alabastros de humedad,
reja, herrumbre, ciprés. El tren parte entonces y hace rodar la escena que se debate por no entrar en el olvido y se aferra como una ortiga de plata detrás de la retina. El hombre se decide a mirar el paisaje y cierra el libro.
Todo está oscuro
menos la mesa con la comida servida que aún humea.

[De El humo de los músicos]

María del Rosario Sola (Mendoza, 1955), Analecta literaria, 2011

Foto: María del Rosario Sola Facebook

domingo, agosto 28, 2011

Forugh Farrokhzad / Dos poemas















El viento nos llevará

En mi pequeña noche
¡ay!
el viento tiene una cita con las hojas de los árboles.
En mi pequeña noche
amenaza la ruina.

¡Escucha!
¿Oyes la corriente de las tinieblas?
Yo miro distante esta felicidad,
apegada estoy a mi desesperanza.

¡Escucha!
¿Oyes la corriente de las tinieblas?
Algo atraviesa la noche.
La luna está roja y agitada
y sobre este techo que a cada instante parece derrumbarse,
las nubes aguardan enlutadas
a derramar sus lágrimas.

Un instante.
Y después nada.
Detrás de esta ventana tiembla la noche
y la tierra deja de girar,
detrás de esta ventana algo desconocido
está pendiente de nosotros.

¡Ah! Tú, verde, todo verde,
pon tus manos como un recuerdo encendido
en mis manos amantes
y como un cálido sentimiento de existencia,
confía tus labios a las caricias de mis amantes labios.

El viento nos llevará consigo.


Sólo el sonido permanece

¿Por qué debería pararme? ¿Por qué?
Los pájaros se han ido en busca
de la dirección azul.
El horizonte es vertical, vertical,
una fuente alzándose;
y en los límites de la visión
los planetas brillando tejen
la elevación de la tierra, repitiéndose,
y los respiraderos
se vuelven túneles conectados;
y el día es una inmensidad,
que no abarcan las estrechas mentes
de los gusanos de la prensa.

¿Porqué debería parar?
La carretera atraviesa los capilares vitales,
la calidad del entorno
en el seno del útero lunar
matará las células corruptas.
Y en el espacio químico tras el amanecer
solo hay sonido,
sonido que atraerá las partículas del tiempo.
¿Por qué debería pararme?

Qué puede ser un pantano.
Qué puede ser un pantano sino un nidal
de insectos corruptos.
Los cuerpos hinchados garabatean reflexiones
de tanatorio,
el afeminado oculta
sus carencias en lo oscuro
y el bicho… ah,
cuando habla el bicho
¿por qué debería callarme?
El esfuerzo de los tipos móviles es vano,
no salvará la reflexión humilde.
Soy descendiente de la arboleda.
Respirar aire viciado me deprime.
Un pájaro moribundo me aconsejó
confiar el vuelo a la memoria.
El último grado de la energía es la unión,
lanzada al brillante principio del sol
derramando la comprensión de la luz.
Es natural que los molinos se derrumben.

¿Por qué debería pararme?
Aprieto en mi pecho
verdes gavillas de trigo
y las amamanto.

Sonido, sonido, sólo sonido,
el sonido de los deseos limpios
Del agua fluyendo.
El sonido de la luz caída de una estrella
sobre la vulva de la tierra.
El sonido del vínculo del esperma del significado
con la expansión de la mente compartida en el amor.
Sonido, sonido, sonido,
sólo el sonido permanece.

En tierras de enanos
la unidad de medida
anda siempre en la órbita del cero.
¿Por qué debería parar?
Obedezco a los cuatro elementos:
y el trabajo de gobernar mi casa
no es asunto
del gobierno local de los cegados

¿Qué me importa el largo gemido
del sexo de los animales?
¿Qué me importa el rastrero caminar de los gusanos
en este vacío carnal?
Los sangrantes ancestros de las flores
me han confiado su vida.
¿Has oído hablar de los sangrantes
ancestros de las flores?

Forugh Farrokhzad (Teherán, 1935-1967) Versiones de Daniel Bellón sobre la traducción al inglés de Michael Hillman
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Foto: Forugh Farrokhzad Irán Chamber Society

sábado, agosto 27, 2011

Jorge Leonidas Escudero / De "Aún ir a unir"


Hacer el no hacer

Por ahí doy en la tecla
pero no soy yo el que la pega,
es un ser escondido en mí que actúa
sin que se me ocurra mover un dedo.

Soy el testigo nada más de eso, o sea
estuve esperando sucediera
sin saber cuándo
y de repente la sorpresa me agarró de alivio.

El viejo Krishnamurti
creo que le llamó a eso "darse cuenta":
quedarse uno con la boca abierta
ante repentina claridá.

Claro qu' es lindo, y si te sucede a vos
no vayas a creerte que sos especial,
sos de aquí no más, común,
pero viste una chispa en tu cielo oscuro.


Aplausos

Fui lejos tanto como nunca
y desperté a media noche asustao
por el encuentro que tuve con los monos.
Sí porque no deja de ser preocupante
soñar estar conversando mano a mano
con tales antecesores.

Ahí estábamos en comer bananas
y el jefe de la tribu me preguntaba
por qué me había metido en pensamientos vanos
como a dónde vamos y de dónde venimos.
Tranquilizate hijo, me dijo,
soy el padre de los humanos que andan perdidos
como vos.

La tribu lo aplaudió y él se paseaba
sacando pecho y mirando a todos
sobradoramente.

En eso me desperté,
di otra vuelta en la cama y pensativo
dije para mis adentros: Te agradezco, mono,
pero ahora te aconsejo yo,
los aplausos al jefe son peligrosos.


Los buscahuella

En el arenal veo personas
que van en busca de agua, parece,
o a buscar alguna tierra prometida.
(¿Ahí vamos?)

Es tener es coraje hundir
pies en arena ardiente mientras el viento
borra sus pasos. No dejan rastros hacia
un mundo diferente pero
es su destino ir aunque se queden
muertos de oscuridá.

Si es cierto o no, tal vez puedan llegar
eso no les importa
todo es ir rumbo a allá,
a la convergencia de todos los caminos.

Porque sienten el impulso de ir
sin para qué, no saben.
Y porque van hacia donde no saben
saludémoslos,
aunque ellos sólo escuchan la voz que los empuja.

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, 1920), "Aún ir a unir", 2010, Poesía completa, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2011 

 Ilustración: Le jeu des singes dans le monde, siglo XVII, David Teniers

jueves, agosto 25, 2011

Charles Baudelaire / Las joyas















Las joyas


Mi querida estaba desnuda. Conocedora de mi corazón,
no se había dejado sino sus joyas sonoras,
y este rico atavío le daba el aire triunfal
que las esclavas moras saben tener en sus días felices.

Al saltar, con la danza, su tintineo vivo, burlón,
el mundo abrillanta de metal y de piedra,
y yo caigo en el éxtasis, y yo amo con furia
las cosas en las que el sonido se funde con la luz.

Pero ahora, acostada, ella se dejaba amar,
y desde lo alto del sofá sonreía complacida
a mi amor, como el mar, profundo y dulce,
que hacia ella se alzaba como hacia su rompiente.

Los ojos fijos en mí, como un tigre domado,
con aire vago, soñador, sus poses ensayaba,
y el candor unido a la sensualidad
le daba un nuevo encanto a su metamorfosis;

y sus brazos y piernas, sus muslos y nalgas,
como untados con aceite, como un cisne ondulantes,
pasaban frente mis ojos clarividentes, serenos.
Y su vientre y sus pechos, esas uvas de mi viña,

avanzaban mimosos como Angeles del mal
para turbar el reposo en que mi alma se instalara,
para voltearla de esa roca de cristal
deonde, calma, solitaria, mi alma se había sentado.

Creí ver unidos, en inédita pintura,
las caderas de Antíope y el busto de un mancebo,
tanto hacía su talle resaltar su pelvis.
Sobre ese lienzo pardo, feroz, el sombreado era soberbio.

- Y como la lámpara se resignara a morir,
como sólo el hogar iluminaba el cuarto,
cada vez que lanzaba un suspiro de fuego
inundaba de sangre esa piel color de ámbar.

Charles Baudelaire (París, 1821-1867), Poemas eróticos, antología de Las flores del mal, traducción de Daniel Fara, Colección Traducciones del Dock, dirigida por Javier Adúriz, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2000


Les bijoux

La très-chère était nue, et, connaissant mon coeur,
Elle n'avait gardé que ses bijoux sonores,
Dont le riche attirail lui donnait l'air vainqueur
Qu'ont dans leurs jours heureux les esclaves des Mores.

Quand il jette en dansant son bruit vif et moqueur,
Ce monde rayonnant de métal et de pierre
Me ravi en extase, et j'aime à la fureur
Les choses où le son se mêle à la lumière.

Elle était donc couchée et se laissait aimer,
Et du haut du divan elle souriait d'aise
A mon amour profond et doux comme la mer,
Qui vers elle montait comme vers sa falaise.

Les yeux fixés sur moi,comme un tigre dompté,
D'un air vague et rêveur elle essayait des poses.
Et la candeur unie à la lubricité
Donnait un charme neuf à ses métamorphoses.

Et son bras et sa jambe, et sa cuisse et ses reins,
Polis comme de l'huile,onduleux comme un cygne,
Passaient devant mes yeux clairvoyants et sereins;
Et son ventre et ses seins,ces grappes de ma vignes.

s'avançaient, plus câlins que les Anges du mal,
Pour troubler le repos où mon âme était mise,
Et pour la déranger du rocher de cristal
Où calme et solitaire, elle s'était assise.

Je croyais voir unis pour un nouveau dessin
Les hanches de l'Antiope au buste d'un imberbe,
Tant sa taille faisait ressortir son bassin.
Sur ce teint fauve et brun le fard était superbe!

- Et la lampe s'étant résignée à mourir,
Comme le foyer seul illuminait la chambre,
Chaque fois qu'il poussait un flamboyant soupir,
Il inondait de sang cette peau couleur d'ambre!
___
Ilustración: La grande odalisque, 1814, Jean Auguste Dominique Ingres

miércoles, agosto 24, 2011

Hugo Gola / Dos poemas

















AQUELLO que no se puede
aquello que no es posible
aquello que nadie puede
precisamente
aquello
que ya no puedo
ni tú puedes
ni él
aquello
precisamente
que no puede nadie
ni hoy
ni nunca
precisamente aquello
aquello es
precisamente
precisamente



UN TEMA
un solo tema
redoblar la excavación
penetrar el timbre
el ritmo
deshacerlo
y subir algo
todavía
escala del ascenso

como una taza
dejada en una mesa
ese pozo
oscila
y se revela
la cumbre ofrece
tempestad
brío
silencio huracanado
igual que la caída
o el desvío

hacia el costado
fluye
un desmayo
o el suspenso
se agota el escarceo

nunca se ciñe un tema
un solo tema
te da todos los vientos

Hugo Gola (Pilar, Santa Fe, 1927-Buenos Aires, 2015) , XIX Festival Internacional de Poesía en Rosario


act. 2021