martes, abril 11, 2017

Robert Graves / Los bardos


















Sus mejillas están manchadas por pena, sus ágiles versos
Tropiezan, los borrachos que cenan les arrojan huesos
Si no se apresuran:
Hay algo temeroso en su canción que
Los fastidia, un dolor desconocido, como un campesino
Que vulgarmente viste la piel de una vaca
Irrumpe sin dar aviso, cacareando y tosiendo,
Agitando un palo de acebo aún sin pelar en su mano,
Entra en la sala cubierta de escudos, cortinas de seda
Y con brillo de joyas, donde doce reyes juegan sentados al ajedrez
Sobre piezas de pálido bronce y de oro,
Y, con hechizo grosero,
Tira abajo las vigas y deja afuera a las reinas—
Las de pecho salvaje de cisne, de rosadas y rojas mejillas,
hijas con cabello de cuervo, a las que admiran—
Para que puedan revolver de sus negras ollas y descansar en la paja.

Robert Graves (Londres, 1895-Deyà, España, 1985), Buenos Aires Poetry, abril de 2015
Traducción © Juan Arabia


The Bards

Their cheeks are blotched for shame, their running verse
Stumbles, with marrow bones the drunken diners
Pelt  them as they delay :
It is a something fearful in the song
Plagues them, an unknown grief that like a churl
Goes commonplace in cowskin
And bursts unheralded, crowing and coughing,
An unpilled holly-club twirled in his hand,
Into their many-shielded, samite-curtained
Jewel-bright hall where twelve kings sit at chess
Over the white-bronze pieces and the gold,
And by a gross enchantment
Flails down the rafters and leads off the queens—
The wild-swan-breasted, the rose-ruddy-cheeked
Raven-haired daughters of their admiration—
To stir his black pots and to bed on straw.
---
Foto: Robert Graves, años 70 Peter Stark/National Portrait Gallery, Londres

lunes, abril 10, 2017

Horacio Castillo / Dice Eurídice














La ansiedad me dominó, y luego la inquietud, cuando supe que venías:
horror de que me vieras así, con este tocado de sombra,
el pelo sin brillo -el pelo que el sol no se cansaba de dorar.
Terror también de que no fueras el mismo-el que permanecía en mi memoria-
y al mismo tiempo curiosidad por ver de nuevo un ser vivo.
Hace tanto que nadie venía por aquí,
tanto que nadie se llevaba un alma o un perro,
que cuando oí tus pasos y tu voz llamándome,
cuando por fin te estreché, más que a ti estaba abrazando a la vida.
Después tu calor me condensó, me secó como una vasija,
y caminé por el sombrío corredor
otra vez con aquella máquina atronadora dentro del pecho
y un carbón encendido en medio de las piernas.
Caminé de tu brazo, imaginando ya la luz,
los árboles junto a los cuales caminábamos,
aquella habitación llena de espejos
donde flotábamos como dos ahogados.
Hasta que de pronto tu paso se hizo nervioso,
tu pensamiento se espantó como un caballo,
y vi que tratabas de desprenderte de mí,
de librarte de la trampa de la materia mortal.
"No te vayas -supliqué- no me dejes aquí,
déjame ver de nuevo las nubes y el sol,
suéltame por el mundo como una potranca tracia."
Pero tú ya corrías hacia la salida,
y durante siete días y siete noches oí cómo llorabas,
cómo cantabas en la ribera del río infernal
nuestra vieja canción: "Lo lejano, sólo lo más lejano, perdura."

Horacio Castillo (Ensenada, Argentina, 1934 - La Plata, Argentina, 2010), Alaska, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993
---
Foto: Gentileza de Horacio Castillo (h)

domingo, abril 09, 2017

Langston Hughes / Niño prodigio













Ésta es una canción para el niño prodigio.
Cantala bajito, que la canción es violenta.
Cantala lo más bajito que puedas –
no sea que te suelte y se salga de quicio.

Nadie quiere a un niño prodigio.

¿Podés querer a un águila,
domesticada o salvaje?
¿Podés querer a un águila,
salvaje o domesticada?
¿Podés querer a un monstruo
de alma despiadada?

Nadie quiere a un niño prodigio.

Matalo – y que su alma corra con su vicio.

Langston Hughes (Joplin, Estados Unidos, 1902-Nueva York, Estados Unidos, 1967)
Versión de Tom Maver en Hasta donde llega la voz


Genius Child

This is a song for the genius child.
Sing it softly, for the song is wild.
Sing it softly as ever you can -
Lest the song get out of hand.

Nobody loves a genius child.

Can you love an eagle,
Tame or wild?
Can you love an eagle,
Wild or tame?
Can you love a monster
Of frightening name?

Nobody loves a genius child.

Kill him - and let his soul run wild.

sábado, abril 08, 2017

Valeria Cervero / De "Madrecitas"

















45 el número
muerte
como cien
mil
o seis

losque callan gritostantos
de tantos
fuérade la seducción delapalabra y del mundo
en cádasestar de losqueostentan abusos detanto

45 unúnero
                                     sin .....

¿y quéhacémos con el vacío
si no quédael recurso
de la cul pa
o la míseri cordia?

sóloloshechos
en todas partes
sí
saber
son ellos
losque son

¿serán?



Valeria Cervero (Buenos Aires, 1972)


Madrecitas.
Barnacle Ediciones,
Buenos Aires, 2017









---
Foto: Valeria Cervero en FB

viernes, abril 07, 2017

Jorge Fondebrider / Dos días en el campo















                                                                   para Eliane 


I.Para ir de Lyon-Part-Dieu hasta Roanne se pasa por Tarare

Desde Lyon-Part-Dieu hasta Roanne hay 70 km en tren.
El tren es regional y siempre para
en Tarare, ciudad que fue priorato, a la que cruzan
dos ríos: el Turdine y el Taret.
Alrededor del siglo XVIII, tejedores, curtidores, zapateros
la convirtieron en la capital nacional de las cortinas
La muselina, que es una tela fina originaria de Mosul,
en el norte de Irak, la hizo famosa.
Y luego llegaron los peluches, terciopelos.
También llegó el rayón.
Y en los años sesenta, la crisis.
Por la ventana del tren yo sólo veo mueblerías.
En la ventana del tren está el reflejo
del día que avanza hasta su noche
mientras el tren avanza hasta Roanne.


II. Roanne - Lay

Unos treinta kilómetros después está Roanne,
una de las dos subprefecturas del departamento de la Loire.
El dato, que no importa, se borra al llegar a la estación porque está Eliane.
Mientras cargo las valijas en su coche
me cuenta que le duele la rodilla,
me cuenta que hay cuscús,
me dice que nos faltan 17 km en coche,
que de un lado está el Roanne,
que en el medio está la Loire
y al otro lado Le Coteau, pueblo sin gracia.
La noche se hace noche de verdad y atravesamos sombras
de árboles y puentes,
y atravesamos Neaux, St. Symphorien de Lay,
que honra la memoria de Symphorien d'Autun, mártir cristiano.
Allí se encontraron sepulturas merovingias
y en 1985, las fuerzas vivas
hicieron la omelette más grande del mundo usando 42.470 huevos,
que coinciden con el código postal de la comuna. Nos reímos,
está oscuro y vemos un cartel que dice Lay,
y entramos a un camino custodiado
por plátanos gigantes. Es esta casa, aquí,
me dice Eliane y para el auto.
Se abre el portón. Entramos.


III. La casa

Al otro día es una antigua finca
transformada en pura biblioteca,
con una gran cocina, un gran salón
y varios dormitorios en dos plantas.
Importa ahora el jardín, importan sus árboles frutales,
las plantas y la huerta, y hay un muro
que deja ver el campo despejado
de malos pensamientos,
como en un libro de horas medieval.


IV. El cementerio del pueblo

Son pocas las notas distintivas:
dos bares, una iglesia, lo de siempre.
Un poco más atrás está el cementerio,
los muertos de los otros.
Sobre una loza blanca leo
“Curruca, si vuelas encima de esta tumba,
cántale tu más dulce canción”.
Y en otra, “Hablar de ti
es hacerte existir. No decir nada,
olvidar”. Y más allá, “Tú eres
nuestro pensamiento de cada día”.
Y luego “Tu muerte desgarró mi corazón.
Ni el tiempo, ni el olvido,
van a secar mi llanto”.
“Que tu reposo sea  dulce como tu corazón fue bueno”.
Y hay tres naipes. Son tres ases
tallados sobre bronce. Abajo dice:
“A mi cuñado”.


V. Campeonato en Saint Cyr de Valorges

Dijiste que no hay pan
y entramos a comprar. En la vidriera,
de Monsieur Jacquetton ya se anunciaba
un campeonato de cartas que hacían los bomberos.
El primer premio, 2 jamones 2 botellas
de algún aperitivo, y el segundo,
2 jamones 2 botellas de champagne;
después, las variedades de salame y una tómbola:
el primer premio, un viaje para dos a cualquier parte,
masajes, un cartón de tetrabric.
El sueño de vivir en casi el campo
no puede ser mejor.


VI. La verdadera casa

Novelas suecas de misterio,
completo Blaise Cendrars a cuatro manos,
cientos de DVD, los cuadros
de alguna vez Jakarta,
recuerdos de Sicilia y de Venecia,
las fotos y los discos de Nusrat Fateh Ali Khan,
Tartini, Schuman,
también el Paraná.
Un universo en que no faltan el desastre de la Shoa,
el detalle, el orden, la memoria,
reflejos en sus ojos cómo de águila,
la arena del pasado,
la espera de los bárbaros.
Por eso ahora el jardín.
Por eso los almácigos sembrados de semillas
y el próximo verano en esta casa
donde está todo o casi todo lo que hay
que rescatar en medio del naufragio,
todo lo que trajo la marea,
lo que llega hasta la playa,
lo que te va quedando,
la verdadera casa.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Foto: Jorge Fondebrider, 2012, por JA

jueves, abril 06, 2017

Angel Faretta / Horacianas, 2
















III

No llega la nieve a la cima de Vesubio:
hay imposibles que nos han sido dados.
Tampoco la dócil ternera busca el pial
que la sujete porque no ha sido aún
Vaquilla. Así es el mundo –Delfina-,
nadie puede cambiarlo. Las horas
pasan, los días también; quedan
tan solo unas auroras donde Eros
hizo de las suyas. ¿Es demonio
o niño? Desde el padre Homero
preguntamos eso. Safo -la de las
trenzas color violeta- lo supo
y lo olvidó en medio del frenesí
por su joven amiga. Lo supo Catulo
a su Lesbia prendido -como abrojo
del campo argentino- a su tortura.
La pasión manda pero es fugaz;
atada al tiempo, y ni las flechas
del hijo de Venus pueden hacer
que se afirme y dure como el cielo
infinito y como en el mar las olas.


IV

En noches y en auroras, Delfina,
se cree ser un dios hijo del sol,
un Aquiles, el más heroico varón.
Pero el mito siempre paga, tenemos
una herida que no cura, despierta
y mata cuando estamos a la Gloria
uncidos. Allí creemos escapar,
ser inmortales, llorar de placer
sobre una boca, nuca o senos.
Es Venus y su hijo flechador
que juega siempre con nosotros:
somos balón, disco y jabalina
somos pateados, arrojados lejos,
sin embargo estamos siempre
al mismo lugar mortal unidos.

[inéditos]

Angel Faretta (Buenos Aires, 1953)

Foto: Faretta, 2016, por JA

miércoles, abril 05, 2017

Javier Cófreces / No esperes nada de mí














No es el momento nunca?
Qué esperás, la corriente cálida del golfo
o recordar el poema recitado en el parque?
Esperás que te dé vueltas la cabeza
sentado en un bar?
Recomponer el caligrama, esperás,
desenterrar otra vez la pistola de la maceta?
Esperás que la cabeza te pulse
esa vena del lado derecho o
que aquellas burbujas cerebrales
te den la señal del tío?
Esperás qué cosa,
que dolor de occidente
te atraería más esta vez?
Surgirá la cabeza
de cefalea tensional o cíclica
de cefalea recidivante o
simplemente rebelde
o no migrañosa, definitivamente?
Esperás un caldo
de cultivo o de gallina?
Esperás una buena imagen
de todo aquello que nunca
dio frutos satisfactorios?
Esperás descalzo que pase esta lluvia
o que la casa conserve
por más de un día
el perfume del jazmín de Teresa,
que canta en el patio
mientras se inunda la calle?

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957), Pasaje Renacimiento, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989
Envío de Jonio González

martes, abril 04, 2017

Justin Hyde / Dos poemas















Llamada a la ex esposa a las 10:27 de la noche

¿qué era eso
que me diste
aquel verano
cuando se me inflamó
la parte posterior de las rodillas?...

 cortisona,
 dice ella.

 ah, cortisona,
 gracias.

 ¿eso es todo
 lo que necesitas?

 ¿te acuerdas de la primera vez
 que recorrimos las sendas
 del pájaro carpintero?

 no,
 justin.

 de acuerdo.
 perdona.

 ve a acostarte.

 de acuerdo.

 buenas noches.

 buenas noches.


En un banco, en el parque infantil que hay al final de la calle

nuestras vidas
no son más
que abrelatas.

 el amor...
 y todas sus
 maquinaciones gratuitas
 meras ilusiones
 para propagar más abrelatas.

 esta especie de nihilismo
 ha obstruido tu mente
 desde que a la edad de nueve años

 en puntas de pies

 la mejilla de tu abuelo
 era una piedra
 dentro de su ataúd.

 papi,
 se me ha desatado el cordón del zapato
 dice tu
 hijo de tres años
 caminando torpemente hacia ti.

 su mejilla será
 una piedra
 también.

 pero
 por ahora

 te necesita.

Justin Hyde (Iowa, Estados Unidos, 1978), An elephant hole, Interior Noise Press, Austin, Texas. 2014
Versiones de Jonio González



A CALL TO THE EX WIFE AT 10:27 pm 

 what was the stuff
 you got me
 that winter when
 the backs of my knees
 dried out? 

 cortisone,
 she says. 

 ah cortisone
 thank you. 

 that all
 you needed? 

 remember the first time
 we went walking
 at the woodpecker trails? 

 don’t
 justin. 

 ok
 i’m sorry. 

 go to bed. 

 ok. 

 goodnight. 

 goodnight. 


ON A BENCH AT THE PLAYGROUND DOWN THE STREET

 our lives
 are nothing but
 can openers. 
 love
 and all its
 gratuitous machinations
 simply illusions
 to propagate more can openers. 
 this kind of nihilism
 has clogged your mind
 since the age of nine 
 standing on your toes 
 your grandfather’s cheek
 a stone
 inside his casket. 
 daddy
 my shoe is untied,
 says your
 three year old son
 plodding up to you. 
 his cheek will
 be a stone
 too. 
 but
 for now 
 he needs you.

lunes, abril 03, 2017

Eugenio Montale / Epigrama









Niño ocurrente, Sbárbaro*,
dobla papeles de colores vivos
con que improvisa unos barquitos
que lanza al móvil barro
de un arroyo; ve cómo van a la deriva.
Tú, hombre de bien que pasas,
sé previsor por él y alcanza
con tu bastón, para que no se pierda,
esa menuda flota; condúcela
hacia un pequeño puerto de guijarros.

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896-Milán, Italia, 1981), Traslaciones, Tedi López Mills (compiladora), Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2011
Traducción de Fabio Morábito

* El poeta ligur Camilo Sbarbaro (1888-1967), a quien Montale dedicó dos poemas de Ossi di seppia, su primer libro. Hay poemas de Sbarbaro traducidos para este blog. (Nota de edición)


Epigramma

Sbarbaro, estroso fanciullo, piega versicolori
carte e ne trae navicelle che affida alla fanghiglia
mobile d'un rigagno; vedile andarsene fuori.
Sii preveggente per lui, tu galantuomo che passi:
col tuo bastone raggiungi la delicata flottiglia,
che non si perda; guidala a un porticello di sassi.

-Ossi di seppia, 1925
---
Imagen: The Bogman's Cannon

domingo, abril 02, 2017

Alastair Reid / Fe de gato















Tal como un gato, atrapado por una puerta que se abre,
sobre el peligroso estante superior, maxilar rojo y garra zarzamora,
se deja caer al suelo sin ver,
seguro por instinto de gato que topará con el suelo,
ahí en la mera inocencia; y cae
de todos modos, bola de pelaje, tan rápido que al ojo
se le escapa la voltereta y la confianza
que brotan del haber caído antes,
y sólo distingue un felino desliz sedoso,
crimen inconcebible en un paso tan manso:
así nosotros nos dejamos caer rumbo a la mañana
deslizándonos por estantes del sueño. Cuando, libertinos de noche,
nos dejamos penetrar por las visiones, y la oscura ventana
grotesca nos empuja dentro, nuestro mundo pierde el equilibrio.
Los monstruos multifacéticos hijos de nuestra invención
forcejean al borde del sueño, conforme la habitación
pierde sus bordes y se llena de bruma y presentimientos
por las palabras murmuradas o por las penas recordadas,
hasta que, disueltos al dormir, caemos, el mundo conocido nos abandona,
y habitación y sueño y ser y seguridad se derriten
en un desquiciamiento final, donde cualquier paisaje
fácilmente podría cuajarse, y los muertos llaman a gritos...
Pero al fin y al cabo todo termina menguando. Las voces se retiran.
La pálida cuadratura de la ventana resplandece y permanece.
Poco a poco la habitación llega y madruga, y nosotros llegamos
a nuestros seres. Anoche, la semana pasada, el pasado
van volviendo a cuentagotas, despiertan. Conforme la luz adquiere solidez,
el sueño pierde claridad. Afuera, el lavado susurro del jardín
espera paciente y, recién llegados de la muerte,
¡cuán agradecidos nos sentimos de absorber su aliento!
Y con todo, para soportar lo desconocido noche a noche,
¿acaso no debemos cerciorarnos, con penetración de gato,
de poder hacer frente a sus terrores, y de que la integridad del día
nos hallará sentados al escritorio, sanos y salvos, sin miedo,
con las mejillas afeitadas, las cartas escritas, las cuentas pagadas?

Alastair Reid (Whithorn, Escocia, Reino Unido, 1926-Nueva York, Estados Unidos, 2014), "De adentro hacia afuera", Antología resonante. Selección de obra poética y ensayística, editorial Bonobos, Toluca, México, 2016
Traducción de Pura López Colomé


Cat-Faith

As a cat, caught by the door opening,
on the perilous top shelf, red-jawed and raspberry clawed,
lets itself fall floorward without looking,
sure by cat-instinct it will find the ground,
where innocence is; and falls
anyhow, in a furball, so fast that the eye
misses the twist and trust
that come only from having fallen before,
and only notices cat silking away,
crime inconceivable in so meek a walk:

so do we let ourselves fall morningward
through shelves of dream.  When, libertine at dark,
we let the visions in, and the black window
grotesques us back, our world unbalances.
Many-faced monsters of our own devising
jostle on the verge of sleep, as the room
loses its edges and grows hazed and haunted
by words murmured or by woes remembered,
till, sleep-dissolved, we fall, the known world leaves us,
and room and dream and self and safety melt
into a final madness, where any landscape
may easily curdle, and the dead cry out...

but ultimately, it ebbs.  Voices recede.
The pale square of the window glows and stays.
Slowly the room arrives and dawns, and we
arrive in our selves.  Last night, last week, the past
leak back, awake.  As light solidifies,
dream dims.  Outside, the washed hush of the garden
waits patiently and, newcomers from death,
how gratefully we draw its breath!
Yet to endure that unknown night by night,
must we not be sure, with cat-insight,
we can afford its terrors, and that full day
will find us at the desk, sane, unafraid --
cheeks shaven, letters written, bills paid?
---

sábado, abril 01, 2017

Alberto Cisnero / De "Oquei, gracias"















16-

en el acto o en algún tiempo y sin dejar rastro.
suben y bajan las pesas del reloj. y siempre
avante. este es un sitio encantador, la noche
es hermosa y quiero sentarme junto a vos,
a la luz de la luna, sorber un tóxico. las sombras
se agrandan por la luz de la luna. se ratifican
en un estanque de agua. no podrían sustraerse.
cuán distintas son las palabras de hoy.
tampoco confié en que sabiendo lo que hacía,
pudiesen ampararme. vivo o muerto.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)


Oquei, gracias,
Barnacle Libros,
Buenos Aires, 2017








viernes, marzo 31, 2017

Dražen Katunarić / Por aquello no dicho
















            Por aquello no dicho que se acumula en mis huesos.                      
                                                                   Brane Senegačnik

No dejaré que me quemen. No le doy a nadie mis restos. Quizá por lo que les /debo a mis huesos, que me llevaron toda/ la vida. No quiero que de ellos queden/ cenizas cuando todavía pueden ser/ huesos, firmes casi como lo que fueron. /En los huesos hay mineral, monte, roca/, montaña, una materia muy antigua y / noble. No son de azúcar, que los pueda/ derretir la primera lluvia. /

Los huesos deben permanecer enteros,/ y luego que el buen Dios los remueva/, que haga con ellos lo que quiera. ¿Habrá/ suficiente algún día?, ¿quién sabe?/

No dejaré que me cremen. /

Por aquello no dicho que se acumuló/ en mis huesos.

Dražen Katunarić (Zagreb, 1954), Kronos, Litteris, Zagreb, 2011
Versión de Carmen Verlichak



     Zbog neizrečenoga što mi se taloži u kostima
                                               Brane Senegačnik
                       
Neću se dati spaliti. Ne dajem nikomu svoje ostatke. Možda iz duga prema kostima koje su me nosile cio život. Neću da od njih preostane pepeo, kad to mogu biti još kosti, stamene kakve su otprilike bile. U kostima je mineral, brdo, planina, stijena, vrlo stara i plemenita tvar. Nisu od šećera, da ih otopi prva kiša. Kosti moraju ostati cijele, a poslije neka ih premeće dragi Bog, radi s njima što god hoće. Hoće li ih jednog dana biti dovoljno, više ili manje od pedlja? Tko to zna? Neću se dati spaliti. Zbog neizrečenoga što mi se taloži u kostima.

jueves, marzo 30, 2017

W.H. Auden / Colegiales















Aquí se encuentran todos los cautiverios;
celdas que son como las de verdad,
pero diferentes de los prisioneros tal cual los conocemos,
que se sienten ultrajados o languidecen o se resignan sutilmente
o sólo anhelan irse.

Pues disienten tan poco, casi contentos
de representar la pantomima del perro: una lamida y una carrera;
los barrotes del amor son tan fuertes, sus conspiraciones
frágiles como juramentos de borrachos.

Por cierto que su esquivez es difícil de vigilar:
los condenados ven sólo los falaces ángeles de una visión;
tan poco esfuerzo se esconde detrás de sus sonrisas,
y la bestia de la vocación tiene miedo.

Pero observadlos, oh, contraponed a nuestra estatura y edad
la casi neutra, la levemente desmañada perfección;
porque el sexo está allí, el cordón roto del zapato está roto,
el sueño del profesor no es verdadero.

Sin embargo, la tiranía es bien fácil.
¿Es la indecorosa palabra
garabateada en la fuente toda la rebelión?
¿Son las tormentas de lágrimas derramadas en un rincón
las semillas de la nueva vida?

W. H. Auden (York, Inglaterra, 1907-Viena, 1973), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974

---

miércoles, marzo 29, 2017

Del Tripitaka


Para cruzar la corriente

He oído contar que una vez estaba el bendito cerca de Savatthi, en el bosque de Jeta, en el monasterio de Anathapindika y que se le apareció hacía el final de la noche cierta diosa, iluminaba su intenso resplandor todo el bosque de Jeta, y que se inclinó ante él, se puso a un lado y dijo:

      —Decidme, querido señor, ¿cómo cruzasteis la corriente?
      —Crucé la corriente sin esforzarme en avanzar y sin parar.
      —¿Pero cómo pudisteis mi querido señor cruzar la corriente sin esforzaros en avanzar y sin parar?
      —Si me esforzaba en avanzar, giraba en remolino. Si paraba, me hundía. Por eso crucé la corriente sin empujar hacia delante y sin parar.

      —He conocido al fin
      a un sabio
      liberado del todo
      que sin esforzarse en avanzar,
      sin parar
      dejó atrás
      los anhelos del mundo.

      Eso dijo la diosa. Y lo aprobó el maestro. Y ella lo vio y se dijo "el maestro me aprueba". Y se inclinó ante él y desapareció.


Sutta de Soma

En Savatthi.
      Por la mañana muy temprano, la hermana Soma se vistió, cogió el cuenco y la túnica y fue a Savatthi a hacer la ronda de limosnas. Cuando volvió, comió y luego fue al bosque del Ciego. Se adentró en él y se sentó a meditar al pie de un árbol.
      Y Mara, el Malo, quiso inspirarle miedo para que perdiera la concentración y no pudiera meditar. Y se acercó a ella y recitó estos versos:

      —Llegar a ese lugar al que el meditador debe llegar,
      esa región que es tan difícil de alcanzar,
      es algo a lo que una mujer
      con su menor inteligencia
      no puede aspirar.

      Y Soma pensó primero: "¿Quién habrá dicho eso? ¿Será humano o no será humano?"
      Pero luego pensó: "Es Mara el Malo, quiere infundirme miedo, quiere que pierda la concentración."
      Y al comprender que era Mara el Malo, le contestó con estos versos:

      —¿Qué es ser hombre o mujer?
      Lo importante es que el pensamiento esté centrado,
      que se profundice en el conocimiento,
      que se penetre claro y recto en la doctrina,
      que se disipe la ignorancia.
      A quien piensa
      "soy mujer,
      soy hombre",
      a quien crea ser algo,
      es a quien debe
      dirigirse Mara.

      Y Mara el Malo dijo: "La hermana Soma me conoce". Y se fue de allí, triste y abatido.


Sutta del bosque

Una diosa se dirigió al bendito con estos versos:

—Viven en el bosque
pacíficos, castos,
sólo comen una vez al día,
¿por qué tienen esas caras
tan luminosas, tan serenas?

—El pasado ya no les aflige,
no anhelan nada en el futuro.
Viven en el presente.
Por eso esas caras
luminosas, serenas.

"Quien anhela el futuro y
lamenta el pasado
se marchita
como un junco verde
cortado."

"Sutta Pitaka", Tripitaka*, norte de la India, siglo I a.C. Revista Saltana Vol. 1
Traducción José Manuel Álvarez Flórez

Fuente: The Samyutta-nikaya of the Sutta-pitaka, Leon Feer (ed.), Pali Text Society, 6 vols., Londres, 1884-1904

* El Tripitaka, o Canon Pali, contiene las más lejanas enseñanzas budistas escritas en pali, un idioma nunca formalizado. Su nombre significa Tres Cestas y alude probablemente a que los textos escritos sobre hojas de palmera se guardaban en tres canastos diferentes. También es una metáfora de los tres libros que integran la obra. (Nota de edición)

Imagen: Buda, Gandhara, India, c.I-II d.C. Museo Nacional de Japón, Tokio

martes, marzo 28, 2017

Morten Søndergaard / Cada vez más daneses















Cada vez más daneses encuentran trabajo
cada vez más daneses se vuelven millonarios
cada vez más daneses tienen hijos con marcas de nacimiento
     con la forma de la bandera danesa
cada vez más daneses se muestran preocupados por el medio
     ambiente
cada vez más daneses se sienten inadecuados
cada vez más daneses visitan Viena en auto
cada vez más daneses hacen pequeños ruidos con la boca
cada vez más daneses se comen también la coronta de la manzana
cada vez más daneses se suicidan
cada vez más daneses googlean sus nombres
cada vez más daneses nacen zurdos
cada vez más daneses van a lecturas de poesía
cada vez más daneses sufren depresiones de invierno y
     se detienen  en el tráfico y no saben nada
cada vez más daneses hablan alemán
cada vez más daneses juegan al póker
cada vez más daneses ya no se sienten daneses
cada vez más daneses se arreglan los dientes con dentistas
    al sur de la frontera
cada vez más daneses lamen los espejos de los baños públicos
cada vez más daneses se describen a sí mismos como personas felices
cada vez más daneses conducen por el campo en la noche y hacen
     experimentos con los ojos de las vacas
cada vez más daneses disfrutan moviéndose extremadamente lento
     cuando están solos

Morten Søndergaard (Copenhague, 1964), Colofonía. Antología de poesía chilena y danesa contemporánea, edición y selección de textos de Thomas Boberg, Niels Frank, Morten Søndergaard, Alquimia Ediciones, Santiago de Chile, 2015
En Transtierros

Foto: Morten Søndergaard RAI News/Poesia, di Luigia Sorrentino

lunes, marzo 27, 2017

Alastair Reid / Escocia















Era un día especial en esta parte del planeta,
las alondras se alzaban cantando en largas hileras
y el aire cambiaba al ritmo del brillo de los ángeles.
El verdor penetraba el cuerpo. Los pastizales
temblaban rebosando presencias, y la luz del sol
permanecía como aureola en el pelo entre brezos y cerros.
Camino al pueblo vi, envuelta en una reluciente gabardina,
a la mujer de la pescadería. "¡Qué día tan bello!",
exclamé, como un demente insolado.
Y ella, ¿qué podría responder? Frunció el ceño,
sombríamente. Sus ancestros, furiosos en las tumbas,
conforme ella prorrumpía, a tono con una miseria de siglos:
"¡Pagaremos por ello, vaya que sí, pagaremos por ello!"

Alastair Reid (Whithorn, Escocia, Reino Unido, 1926-Nueva York, Estados Unidos, 2014), "De adentro hacia afuera", Antología resonante. Selección de obra poética y ensayística, editorial Bonobos, Toluca, México, 2016
Traducción de Pura López Colomé


Scotland

It was a day peculiar to this piece of the planet,
when larks rose on long thin strings of singing
and the air shifted with the shimmer of actual angels.
Greenness entered the body. The grasses
shivered with presences, and sunlight
stayed like a halo on hair and heather and hills.
Walking into town, I saw, in a radiant raincoat,
the woman from the fish-shop. 'What a day it is!'
cried I, like a sunstruck madman.
And what did she have to say for it?
Her brow grew bleak, her ancestors raged in their graves
as she spoke with their ancient misery:
'We'll pay for it, we'll pay for it, we'll pay for it!'
---

domingo, marzo 26, 2017

Horacio Salas / Mate pastor





(Fragmento)

Finalmente
se sabe que
en las permanentes temporadas del celo nocturno
cuando las aves del sexo preparan sus garfios en la
  oscuridad
las calles se pueblan de extraños contornos y cualquier
   mínimo asomo de calor
la brevedad de una pollera una sonrisa el ritmo de unos
   pasos
pueden transformar la habitual tranquilidad de las
   conversaciones académicas
y después de triturar los helechos de la corrección
uno busca las orillas de un vestido ajustado para que las
   manos sientan
que la libertad es un camino a ras de piel
y que el amor es entre otras cosas una interminable
   secuencia
de trivialidades encaminadas al orgasmo
En esa peripecia en esa navegación corsaria a través de
   los muslos
uno vuelca en los espejos los pequeños recuerdos las
   costumbres del ocio
el sol ensañándose en los cuerpos
sabe sin embargo que nada podrá igualar a los feroces
   temporales de la lengua
a los destrozados puertos que noche a noche se aniquilan
transversalmente en una cama
en las proliferaciones del semen en una marca en el
   cuello
en las condecoraciones de humedad en las paredes
Entonces uno recorre infinitas habitaciones cuentos que
   repite la memoria
y esa mujer que se muerde los labios se adueñó del
   rostro que jadea en su oído
Nada podrá impedir que un hombre y una mujer se
   amen
ni las tribulaciones del cansancio ni la vejez de las
   palabras
ni los frecuentes reproches
Los dos conocen de antemano las fatigas que abruman
  la piel
los intransitables senderos de las pesadillas
pero como oficiantes de un rito que desafía el rigor de la temperatura
en las tinieblas o en la precisión de una luz calcando
      mapas
ni el hombre ni la mujer pueden vivir separados
y como conocen sus limitaciones tratan de encontrarse
   en un silencio
que sólo interrumpen las escasas palabras de un lenguaje
   incoherente y secreto
A la distancia
aferrado al cordón umbilical un hombre flota en el
   vacío
mientras una lluvia de meteoros colorea los planos del
   espacio
y alrededor de Alfa del Centauro dos manos —de
alguna manera hay que llamarlas-
repiten sin saberlo que en las permanentes temporadas
   del celo nocturno
el estrépito del sexo -digamos de la vida-
constituye la prioridad primera de las células.

Horacio Salas (Buenos Aires, 1938-2020), Mate pastor, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1971

Foto: Clarín

act. 2020

sábado, marzo 25, 2017

Marina Serrano / Membrana (3)















Un día no es el blanco
para quien se hace
discernimiento
matemático operatorio maquinal,
bastan los canales que separan
las sustancias de su cualidad última, fronteras
que hacen vida. Y orden,
pérdida, abandono, enajenación, ignorancia,
también ese otro,
nos vuelve uno
en la división que atraviesa
la historia completa
y vive en cada elemento
hasta la igualdad final
de todas las cargas.

--------------------
3 Membrana: del latín membrana,/

       Dos cabezas se repelen, enfrentan
       el espacio
       entre ellas
       es el vacío único
       que no puede ser llenado,
       la inteligencia germinal
       el juicio, la pugna primera
       y eterna
       entre colas verdes de dragón
       y disciplinas de cadenas.

/ 'pergamino', 'envoltura, capa'. O de mēmbrum, variante de membrar, 'acordarse', de memorāre, 'mencionar, referir', 'recordar algo de alguien', derivado de memor, 'el que se acuerda de algo'. O de la raíz indoeuropea mēms-, 'carne'. En citología, membrana celular se refiere a la doble capa lipídica con proteínas asociadas que rodea la célula y a través de la cual se realiza el intercambio de sustancias y la transducción de señales. el latín antiguo membrāna(m) se ha mantenido en uso ininterrumpido desde el latín clásico, en el sentido de 'piel fina que recubre un miembro', y se halla documentado en español desde 1450, y en sentido moderno, más específico, se atribuye al histólogo francés M. F. Bichat hacia 1800.


Marina Serrano (Quequén, Argentina, 1973), Psiquis anatómica. La doble organización del conocimiento, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2016

Foto: Marina Serrano en FB

viernes, marzo 24, 2017

Elfriede Gerstl / Lo que sigue siendo deseable y lo que no















el tiempo que me queda
es una cuerda que pareciera ceder
mis días
guisantes lanzados al cazo sin cuidado
qué podría despertar mi curiosidad
nunca tuve ganas de ir hasta una cordillera de la India
estudiar la pobreza y la ignorancia
tampoco necesito espiar el bramido
de una cascada
ni contemplar a los turistas contemplar
no pueden deshacerse de mí las montañas
las dejo en paz
visito ciudades como cafés
sin previa nostalgia
algunas personas me mantienen
girando y activa
su consentimiento es la cumbre de mi dicha
su comprensión de mis expediciones mentales
mi meta en el viaje

Elfriede Gerstl (Viena, 1932-2009), catálogo del V Festival de Poesía Latinoamericana en Viena, 2009
Traducción de Claudia Sierich
Envío de Jonio González

Foto: Elfriede Gerstl, 2007 Matthias Cremer/derStandard.at 



was immer noch wünschenswert ist
und was nicht

 meine verbliebene zeit 
 ist eine scheinbar nachgebende leine
 meine tage
 achtlos in den topf geworfene erbsen
 was soll mich neugierig machen
 nie hat es mich ins indische gebirge gezogen
 armut und unwissenheit zu studieren
 ich muss auch keine wasserfälle
 beim tosen belauern
 und touristen beim betrachten betrachten
 berge können mich nicht abschütteln
 ich lass sie im kraut
 städte besuche ich wie cafes
 ohne vorangegangene sehnsucht
 verschiedene menschen halten mich
 auf touren und auf trab
 ihre zustimmung ist mein gipfelglück
 ihr verständnis für meine kopfwanderungen
 mein reiseziel






jueves, marzo 23, 2017

Graciela Cros / Alegría de Nueva Guinea
















Fin de semana con muertos en la ciudad.
Accidentes de auto, choques, vuelcos,
grescas vecinales, ataques de pandillas,
crímenes pasionales, suicidios inesperados
y otros decesos inclasificables.

Y yo
compro una planta de flores rojas.

Alegría de Nueva Guinea,
me dice la vendedora, así se llama.

Entonces voy al mapa para ver
dónde queda exactamente ese lugar.

Lejos, al norte de Australia,
es la segunda isla más grande del mundo
y está dividida en mitades casi iguales.
Una es independiente y la otra Indonesia.

Pienso en cómo una Alegría de Nueva Guinea,
su extremo confín,
viene conmigo en este auto rumbo a casa,
una Alegría de Nueva Guinea
y el amor, ah el amor,
encabeza la lista de muertos
este fin de semana en la ciudad.

Graciela Cros (Carlos Casares, Argentina, 1945)


Pampa de Huenuleo,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2017










Foto: Graciela Cros en FB



miércoles, marzo 22, 2017

Jaime Gil de Biedma / No volveré a ser joven














Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde ­
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos ­
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma (Barcelona, España, 1929-1990), Las personas del verbo, Barral Editores, Barcelona, 1975
Envío de Jonio González