viernes, junio 10, 2011

Jorge Fondebrider / La luna



La luna

Opuesta al dramatismo y a la pompa del sol
que se va con trompetas y arreboles
y muestra todo igual que un nuevo rico,
la luna es muy discreta.

Y si hay un solo sol, hay muchas lunas:
está la que viene con sus garzas,
y si no tiene garzas, con la palabra garza prendida de una rama,
o, como dijo alguien una vez,
con pies de plata.

También está la que un poeta japonés
llamó frágil esquife
a través del bosque de estrellas
y el cordobés, ilustre anciana de las mitologías.

Para no mencionar la luna que es lámpara votiva detrás de la ventana,
o luz que riela sobre el agua donde cayó Li Po,
borracho, enamorado, o el norte de los perros
plateado por la luna, excusa y justificación para las sombras.

Ay, luna ingenua de los astronautas
la luna azul de la canción
y la que vi una vez, cuando esperaba todo
y el futuro no había desmentido la ilusión
de que la luna es más que el sol
rodando roja al fin de la avenida.

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956), inédito


Ilustración: Moonlight, c. 1840, Joseph Mallord William Turner

jueves, junio 09, 2011

Lucio Madariaga / Dos poemas



Il dolore

El pordiosero de la oficina
en el pulmón
del asma,
comulga con la derrota
y la dona
al mejor postor.

No se trata de volver al origen.
Hablo de puntos de partida.

El único dolor eficiente
es
el constitutivo.


A la sombra del tilo

Viene del monte un aroma a casuarina
y lujuria recién lavada
que me envuelve

Arrojo los dados minerales:
números tallados por la constancia del viento
astillan mi suerte
Ella gotea hacia arriba y cae
desnuda
pero dispuesta

No hay dádivas para este corazón
señor de la mañana;

Altagracia en derredor, no tengo más verdad
que un salvaje palmar
y el éxtasis en puntas de pie,
de saber,
que este amor,
se come
con las manos.


Lucio L. Madariaga (Buenos Aires, 1985)

Foto: Lucio L. Madariaga Facebook

miércoles, junio 08, 2011

Ernest Dowson / Dos poemas anotados



Vita summa brevis spem nos vetam incohare longam

Ya no están más la risa y el sollozo
El amor y el odio y el deseo,
Pienso que en nosotros eso ya no cuenta
Cuando pasamos esa puerta.

Ya no están más los días de vino y rosas
Salidos de un brumoso sueño
Un tiempo, luego se borran nuestras huellas
En medio de un sueño.


(N. del T.): El título viene de Horacio, Oda I. 4. 15. “La vida tan breve no admite esperanza larga” Desde luego que es éste el poema que recita Clifton Webb -como Waldo Lydecker al final de Laura, 1944, el extraordinario film de Otto Preminger. Por cierto el segundo hemistiquio del primer verso del segundo cuarteto se empleó como título para un film que mejor olvidar.


Non sum qualis eran bonae sub regno Cynarae

La última noche, ay, mezclé sus labios con los míos
Luego cayó tu sombra, Cynara, y tus suspiros
Sobre mi alma entre el vino y los besos se derramó,
Pero estaba enfermo y desolado por una vieja pasión
Sí, estaba desolado y bajé la cabeza;
Te he sido fiel a ti, ¡Cynara! Claro, que a mi manera.

Toda la noche sentí latir su cálido corazón sobre el mío
Entre mis brazos, en amor y sueño, toda la noche yació;
Claro, fueron dulces los besos de su boca roja de ocasión,
Pero estaba enfermo y desolado por una vieja pasión
Cuando al despertar encontré que era muy gris la aurora;
Te he sido fiel a ti ¡Cynara! Claro, que a mi manera.

He olvidado tanto ¡Cynara! Llevado con el viento,
Rosas arrojadas, rosas pisoteadas entre el turbión,
Danzando hasta volverlas pálidos lirios del olvido
Pero estaba enfermo y desolado por una vieja pasión
Todo ese tiempo, y el baile se extendió la noche entera;
Te he sido fiel a ti ¡Cynara! Claro, que a mi manera.

Rogué por una música más loca y un vino más fuerte,
Pero cuando las lámparas expiran y la fiesta languidece,
Allí cae tu sombra y la noche es toda tuya, Cynara;
Y estoy enfermo y desolado por una vieja pasión,
Sí, tan hambriento por los labios de mi deseo estoy.
Te he sido fiel a ti ¡Cynara! Claro, que a mi manera.

(N. del T.): Cynara: Horacio, Odas, IV, 1, 4: “Non sum qualis eram bonae/sub regno Cinarae, desine dulcium/mater saeva Cupidinum”: “Ya no soy el que era -o el que fui- bajo el reino -o “bajo el dominio”, “el influjo” o “subyugado”- de la buena Cinara: Deja ya madre de dulces deseos”.También Cinara aparece en Ep. I, 7, 28; I, 14. 33; así como en Homero, Od. VI, 13, 21-22. Era al parecer una hetaira conocida del poeta de Venusia. Pero el empleo de su nombre por Dowson ha dado lugar a múltiples conjeturas. Sumo una por mi parte: “Cinara” o “cynara” es el nombre de la tintura que se extrae del alcaucil así como de algunas variedades de la misma planta. Esta tintura muy conocida mundialmente por su marca comercial como “Chofitol” es un remedio hepático muy socorrido desde que se tenga memoria. Ahora bien. Hace muchos años alguien me dijo que, a su vez muchos más años atrás, este extracto de cynara se empleaba para diluir el láudano destilado del opio. En especial cuando se buscaba hacer durar las provisiones así como, cuando se estaba en las etapas finales de la adicción, hacerlo un tanto menos nocivo. El clima nocturno, de ensoñación, de doble visión y de pesadilla fría del poema, puede tal vez contribuir a esta explicación. Claro está que sumado al sólito recurso a la poética de Horacio tan habitual en este poeta como en tantos otros. Por otro lado el grupo al que pertenecía este poeta -The Rhymers Club, formado hacia 1890- estaba integrado también -y entre otros poetas- por Lionel Johnson, Francis Thompson -autor del bellísimo The Hound of Heaven- y John Gray (el inspirador del personaje de Dorian Gray), todos católicos y opiómanos.

“In love and sleep” es expresión homérica. Es de Od, X, 335. También figura en Il. XIV en las traducciones inglesas de Lang, Butcher y Fitzgerald. Pero también José Manuel Pabón traduce en su excelente versión en versos decaheptasílabos, (“... unidos) / en descanso y en amor confiemos el uno en el otro” Se lo dice Circe a Odiseo. Antes aún, en su ya histórica traducción de Homero, Luis Segalá y Estalella la traducía en prosa así “... vámonos a la cama para que unidos por el lecho y el amor...” Poco antes Circe se sorprende de que Odiseo no haya respondido a sus filtros de hechicera que Segalá y Estalella, pero también Pabón, traducen como “drogas”.

“Gone with the wind”: Este hemistiquio es, claro está, el que empleara Margaret Mitchell para el título de su muy conocida novela y que luego diera lugar a uno de los films más exitosos de todos los tiempos, aunque conocidos ambos en castellano como Lo que el viento se llevó. Que no es lo mismo. En el original la autora confía en el renacimiento del Sur norteamericano, en Dixie y en Tara y en Scarlett O’Hara, pero el traductor castellano -tal vez involuntariamente splengleriano o yanqui- lo da como cosa ya pasada tras su decadencia definitiva.

Ernest Dowson (Lee, Kent, 1867-Londres, 1900)
Versiones y notas de Angel Faretta


Vita summa brevis spem nos vetam incohare longam

The are no long, the wheeper and the laughter
Love, and desire and hate;
I think they have no portion in us after
We pass the gate.

They are no long the days of wine and roses
Out of a misty dream
Our path emerges for a while, then closes
Within a dream.


Non sum qualis eran bonae sub regno Cynarae

Last night ah, yesternigth betwixt her lips and mine
There fell thy shadow, Cynara! thy breath was shed
Upon my soul between my kisses and the wine;
And I was desolate and sick of and old passion,
Yea, I was desolate and bowed my head;
I have faithfull to thee, Cynara! In my fashion.

All night upon my heart I fell her warm heart beat,
Night-long within mine arms in love and sleep she lay;
Surely the kisses of her bought red mouth were sweet
But I was desolate and sick of and old passion
When I awoke and found the dawn was gray
I have faithful to thee Cynara!, in my fashion.

I have forgot much, Cynara! Gone with the Wind
Flung roses, roses riotously with the throng
Dancing, to put thy pale, lost lilies out of mind;
But I was desolate and sick of and old passion.
Yea all the time, because the dance was long;
I have faithful to thee Cynara!, in my fashion.

I cried for madder music and for stronger wine,
But when the feast is finished and the lamps expire,
Then fall thy shadow, Cynara! The night is thine;
And I am desolate and sick of and old passion,
Yea, hungry for the lips of my desire,
I have faithful to thee, Cynara! in my fashion.



Foto: Dowson, The Poems of Ernest Dowson, John Lane, Londres, 1905

martes, junio 07, 2011

¿Derechos de autor?

Debido a un problema no especificado de derechos autorales, el blog de sibilas y pitias fue privado por google, con sede en Mountain View, California, de casi todas sus imágenes. Como "sanción" parece demasiado. El procedimiento luce asimismo ilegal, pues no dio tiempo a la administradora a retirar las imágenes en cuestión y eliminó además imágenes que no estaban en cuestión.
el administrador

Richard Gwyn / Desempolvar



[De Walking on Bones, 2000]


Desempolvar

El polvo es verbal. Billones de partículas de dios sabe qué, que se depositan sobre toda superficie, en cada rincón. Engendrando bichos que, debajo del microscopio, se convierten en monstruos grotescos y aterradores. Polvo que se acumula inadvertido e invisible hasta que llega el día en que se lo percibe, y entonces, repentinamente, uno se escucha decir que nunca se había dado cuenta de lo llena de polvo que estaba la casa. Polvo y telarañas. Telarañas no perturbadas por meses o incluso años. Ya pasa de castaño a oscuro. Compras un plumero, uno con mango telescópico. Lo abres y plumereas las paredes, debajo de los estantes altos, en los más inaccesibles rincones del salón. Lugares donde el plumero nunca sacó el polvo. Lugares en los que el polvo se apiló. Pasas el dedo por la saliente y lo sacas cubierto de suciedad de 1976. Polvo punk. Ahora es 2000. De lamer ese polvo, te preguntas, ¿te sabría al pasado? ¿El del polvo medieval, el del polvo romano, el antiguo polvo del crepúsculo celta? Recógelo y ofrécelo a la venta en vaso de colores. Polvo pagano, polvo de rinoceronte, polvo de dinosaurio. Polvo del milenio. Polvo removido con cepillo por los santos. Polvo de Cristo. Polvo de Buda. El polvo de nuestros ancestros. Desempolvar: si no fuera una metáfora del olvido podría ser un verbo feliz.


Richard Gwyn (Gales, 1956)
Traducción de Jorge Fondebrider


Dusting

Dust is verbal. Billions of particles of gold knows what, collecting on every surface, in every corner. Breeding bugs which, under the microscope, become grotesque and terrifying monsters. Dust that accumulates unnotices and invisible until such time as it is noticed, and then suddenly you hear yourself observe that you had never realized quite how duty this house was. Dust and cobwebs. Cobwebs undisturbed for months or even years. It all gets too much. You buy a feather duster, one with a telescopio andel. You open it out and wave it along the walls, Ander high shelves, into the most inaccesible reaches of the hall. Places where duster never dusted. Places where dust has piled thick. You run your finger down a ledge and it returns covered in the filth of 1976. Punk dust. It is now 2000. You Gonder should you lick this dust, World yo get a flavour of the past? What of medieval dust, Roman dust, good old Celtic sunset dust? Scoop it up and flog it off in coloured glass. Pagan dust, rhino dust, dinosaur dust. Millenium dust. Dust brushed by the saints. Christ dust. Buda dust. The dust of our ancestros. Dust: if it weren’t a metaphor for oblivion it could ve a happy verb.


Imagen: s/d Decora Hoy

lunes, junio 06, 2011

Darío Rojo / De "Jimmy el Gasolinero"




Mientras Bob toca el contrabajo

I

Afuera no había nada.
Nosotros hablábamos y nos mirábamos
como si las aduanas no existiesen;
al recordar el nombre del lugar
sentí pena por el dueño,
hubiese querido que el bar fuera una taberna
con una luz y un cartel en la puerta
que dijera LA MUECA TURCA,
y que la gente pasase y dijera
-esa es la mueca turca.

II

H acercó la cabeza a Griffin
y murmuró algo sobre el sodio
-no es lo que parece, es menos líquido
dijo exactamente,
mientras en el triángulo del hexágono de mesa
el pastel brilló como un papel
(se oyó brazos en vez de brujas)
y en el papel ningún nombre.

III

De todos modos bob toca en paz
como si Eleine, Stanislav, Violeta,
Gregorio, Manuel y su mujer Ivanova
estuvieran intactos bajo la misma noche.

Darío Rojo (Eduardo Castex, La Pampa, 1964), Jimmy el Gasolinero, Ediciones Trompa de Falopo, 1993

Imagen: Ford Mustang Premier Animation

sábado, junio 04, 2011

Hugo Padeletti / Una mora





Una mora

Para fiesta de frutas,
una mora. Sus mínimos toneles
rezumantes
estimulan un punto. No es un punto

de continencia ni es un punto
de destemplanza: es la punta
del instante. Su estilo,
la atención. Se difunde,

en la fruta de los vientos,
por la mente. Palabras, -pensamientos
se borran. Su conciencia
es el sabor. El árbol

de la Bodhi y el orgasmo
del león
se confunden. Del sueño
de la mosca

se despiertan dragones.


Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Poemas 1960/1980, Universidad Nacional del Litorial, Santa Fe, 1989

Ilustración: Pequeños mundos, 1922, Vassily Kandinsky

viernes, junio 03, 2011

Santiago Sylvester / Dos poemas de "Café Bretaña"





La muerte es provisoria, pero la vida está definitivamente aquí,
aunque todo indique lo contrario:

en el gusto que el café deja en la boca,
en la brasa que se consume sobre el cenicero,
en el rugido de los automóviles, más allá de la ventana,
y también en la memoria que gira en sentido contrario a las agujas del reloj,
/contradice a las aves migratorias, sube escalera abajo/
y se salva de la destrucción.




Pero el misterio es éste: lo que se rompe tiende a recomponerse,
lo disperso a juntarse
y a unirse lo que nunca ha tenido relación.

No se trata ya de la unidad,
sino de quién pega los pedazos:
como está la cicatriz en el centro de la herida,
el remiendo en el secreto de la tela,
o el sentido de este café, que no está en ninguna mesa
/sino en el camarero que, al desplazarse, integra.

El misterio de la dispersión
consiste en que no hay dispersión:
cada uno, aún a su pesar, termina estando en su sitio.

Santiago Sylvester (Salta, 1942), Café Bretaña, Visor Libros, Madrid, 1994

Ilustración: El café de Arlés, 1888, Paul Gauguin

jueves, junio 02, 2011

Sandro Penna / De "Croce e delizia"




Mujer en tranvía

Quieres besar a tu nene, que no quiere:
ama mirar la vida, desde afuera.
Tú estás desilusionada pero sonríes:
no es la angustia de los celos
aunque ya se parece él al otro hombre
que por "mirar la vida desde afuera"
te ha dejado así...


La lección de estética

"¿Pero qué belleza hay en la poesía?"
Escucha, cuando ves un gran amigo
lleno de mujeres alrededor, cuando estás
absorto por la orquesta y bajo el reflector
resplandecen los colores de una diva
que semidesnuda desciende a la platea,
donde te sobresaltas ¡y estás oculto
entre tanta gente!, cuando en una noche
oscura y serena en una plaza amigos
bailan sin mujeres al son de un
acordeón y tú no estás entre ellos; bueno,
¿no es eso bello para ti? Es bello también
para un viejo señor que se llama
crítico y encuentra muchas cosas bellas, ha ido
incluso muy lejos en encontrar en el mundo,
y quizá afuera, cosas bellas siempre
más bellas; y sin embargo dice con amor: "qué
bella es esta poesía" ¿Y tú
me miras y no me das ni siquiera un beso?

Sandro Penna (Perugia, 1906-Roma, 1977), "Croce e delizia" (1927-1957), Poesie, Garzanti Editore, Milán, 2010
Versiones de Jorge Aulicino


Donna in tram

Vuoi baciare il tuo bimbo che non vuole:
ama guardare la vita, di fuori.
Tu sei delusa allora, ma sorridi:
non è l'angoscia della gelosia
anche se già somiglia egli all'altr'uomo
che per "guardare la vita, di fuori"
ti ha lasciata così...


La lezione di estetica

"Ma che bellezza c'è nella poesia?"
Ascolta, quando vedi un forte amico
pieno di donne intorno, quando preso
sei dall'orchestra, e sotto il riflettore
risplendono i colori di una diva
che seminuda scende giù in platea,
dove tu trasalisci, e sei nascosto
di tanta gente!, quando in una notte
buia e serena in una piazza amici
ballano senza donne al suono d'una
fisarmonica e tu non sei di loro; ebbene questo
non è bello per te? È anche bello
per un vecchio signore che si chiama
critico e trova molte cose belle, è andato
anzi più avanti nel trovare al mondo
e forse fuori, belle cose sempre
più belle; eppure dice con amore:"quanto
è bella questa poesia" E tu
mi guardi e non mi dài neppure un bacio?


Ilustración: Venere seduta con cherubino, Gian Paolo Tomasi

miércoles, junio 01, 2011

Wallace Stevens / De "Notes Toward a Supreme Fiction", 2





















Notas para una ficción suprema

A Henry Church

¿Y por qué siento amor, aparte de ti?
¿Estrecho contra mí el libro más intenso
del hombre más sabio, escondido en mi interior día y noche?
En la luz incierta de la única, certera verdad,
igual en cambios vivos a la luz en la que te encuentro,
en la que nos sentamos a descansar,
durante un momento en el centro de nuestro ser,
la transparencia vívida que tú traes es paz.


Debe ser abstracta

I

Comienza, efebo, por percibir la idea
de esta invención, este mundo inventado
la inconcebible idea del sol.
Debes volver a ser ignorante
y volver a ver el sol con mirada ignorante
y verlo claramente con la idea de ello.
Nunca imagines una mente creativa como fuente
de esta idea ni armes por esa mente
un voluminoso amo encerrado en su fuego.
Qué claro es el sol visto en su idea,
purificado en la más remota claridad de un cielo
que nos ha expulsado a nosotros y a nuestras imágenes…
La muerte de un dios es la muerte de todos.
Deja que el Febo púrpura descanse en una cosecha ocre,
deja que Febo duerma y muera bajo el ocre otoñal,
Febo ha muerto, efebo. Pero Febo fue
el nombre de algo que nunca pudo ser nombrado.
Hubo un proyecto para el sol y es.
Hay un proyecto para el sol. El sol
no debe tener nombre, florecedor de oro, sino ser
en la dificultad de lo que debe ser.


II

Es el hastío celestial de los apartamentos
lo que nos hace regresar a esta primera idea, lo rápido
de esta invención; y sin embargo son tan infectos
los arrebatos de la verdad, tan fatales a
la verdad misma, la primera idea se convierte
en un eremita en las metáforas de un poeta
que viene y va y viene y va todo el día.
¿Acaso puede haber un hastío de la primera idea?
Prodigioso erudito: ¿qué más debe haber?
El hombre monacal es un artista. El filósofo
asigna el lugar del hombre en la música, digamos, hoy.
Pero el sacerdote desea. El filósofo desea.
Y no tener es el principio del deseo.
Y tener lo que no es, es su antiguo ciclo.
Es deseo al final del invierno, cuando
observa cómo el clima natural se vuelve azul
y ve los nomeolvides en su arbusto.
Siendo viril, escucha el himno calendario.
Sabe que lo que tiene es lo que no es
y lo tira como algo de otro tiempo
como la mañana se desprende de la trasnochada luz de luna
y del raído sueño.

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), Notes Towards a Supreme Fiction, 1942
Version de Silvia Camerotto


Notes Towards a Supreme Fiction
To Henry Church//And for what, except for you, do I feel love? /Do I press the extremest book of the wisest man /Close to me, hidden in me day and night? /In the uncertain light of single, certain truth, /Equal in living changingness to the light /In which I meet you, in which we sit at rest, /For a moment in the central of our being, /The vivid transparence that you bring is peace.

It Must Be Abstract
I
/Begin, ephebe, by perceiving the idea /Of this invention, this invented world, /The inconceivable idea of the sun. /You must become an ignorant man again /And see the sun again with an ignorant eye /And see it clearly in the idea of it. /Never suppose an inventing mind as source /Of this idea nor for that mind compose /A voluminous master folded in his fire. /How clean the sun when seen in its idea, /Washed in the remotest cleanliness of a heaven /That has expelled us and our images . . . /The death of one god is the death of all. /Let purple Phoebus lie in umber harvest, /Let Phoebus slumber and die in autumn umber, /Phoebus is dead, ephebe. But Phoebus was /A name for something that never could be named. /There was a project for the sun and is. /There is a project for the sun. The sun /Must bear no name, gold flourisher, but be /In the difficulty of what it is to be.

II
It is the celestial ennui of apartments /That sends us back to the first idea, the quick /Of this invention; and yet so poisonous /Are the ravishments of truth, so fatal to /The truth itself, the first idea becomes /A hermit in a poet’s metaphors, /Who comes and goes and comes and goes all day. /May there be an ennui of the first idea? /What else, prodigious scholar, should there be? /The monastic man is an artist. The philosopher /Appoints man’s place in music, say, today. /But the priest desires. The philosopher desires. /And not to have is the beginning of desire. /To have what is not is its ancient cycle. /It is desire at the end of winter, when /It observes the effortless weather turning blue /And sees the myosotis on its bush. /Being virile, it hears the calendar hymn. /It knows that what it has is what is not /And throws it away like a thing of another time /As the morning throws off stale moonlight and shabby sleep.

---
Ilustración: Menaka seduce al sabio Vishwamitra, siglo XIX, Raja Ravi Varma

martes, mayo 31, 2011

Dario Bellezza / De "Serpenta"




[De Serpenta]

Los saludo a todos como en una partida
sin regreso, sin llantos especiales
o maldiciones por el mar dejado
atrás; por el mar que nos sanó,
por la sal que nos secó; por la vida
misma que ya no aúlla nada
dentro, excepto la vida del día después
con un capuchino en la mano y una jeringa
de hospital para ahorrarse la enfermera.

Tal vez subiremos escaleras derruidas
precipitándonos subiendo inmortales
inquiriendo muchachos salvajes
y tugurios llenos de diarios.

Dario Bellezza (Roma, 1944-1996), Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de Jorge Aulicino

[Da Serpenta]

Li saluto tutti come da una partenza
senza ritorno, senza pianti speciali
o maledizione per il mare lasciato
indietro; per il mare che ci sanò,
per il sale che ci seccò; per la vita
stessa che non urla piú niente
dentro tranne la vita del giorno dopo
con un cappuccino in mano e una siringa
d'ospedale per risparmiare l'infermiera.

Forse saliremo scale dirupate
precipitando salendo immortali
inquisendo ragazzi selvaggi
e tuguri pieni di giornali.

Ilustración: Niños comiendo uva y melón, c. 1650, Bartolomé Esteban Murillo

lunes, mayo 30, 2011

John Donne / De "Devociones"

XV

Intereà insomnes noctes Ego duco, Diesque

No duerme ni de día ni de noche

Los hombres corrientes han concebido un doble uso del sueño; que es un alivio del cuerpo en esta vida; que es una preparación del alma para la próxima; que es una fiesta y la gracia de una fiesta; que es nuestro esparcimiento y nos regocija, y es nuestro catecismo y nos instruye; y yacemos en la esperanza de que nos levantaremos más fuertes; y yacemos en la inteligencia de que no hemos de alzarnos más. El sueño es un opio que nos da descanso, acaso, sometido a él, no nos despertaremos más. Pero aunque los hombres corrientes, que han inducido consideraciones secundarias y metafóricas, han hallado este segundo, este emblemático uso del sueño, de que es una representación de la muerte; Dios, quien forjó y perfeccionó su obra, antes de que la naturaleza comenzara (porque la naturaleza no fue sino su aprendiz, que aprendió en los primeros siete días, y ahora es su capataz y trabaja bajo sus órdenes), Dios, decía, destinó el sueño solamente para alivio del hombre mediante su descanso corporal, y no como imagen de la muerte, porque todavía no había pensado en la muerte. Pero habiendo el hombre provocado la muerte sobre sí mismo, Dios ha tomado esa criatura del hombre, la muerte, en sus manos y la ha mejorado; y por cuanto tuvo terrible forma y aspecto, y el hombre su horrorizó de su propia criatura, Dios e la presentó en una familiar, en una asidua, en una agradable y aceptable forma, como sueño, de modo que cuando el hombre despierta, y se dice a sí mismo: "No estaré de otra manera, cuando haya muerto, que como estuve ahora, mientras dormía", puede avergonzarse de sus sueños al despertar, y de su melancólica fantasía de una horrible y espantosa figura de esa muerte que tanto se asemeja al sueño. Así como necesitamos del sueño para vivir nuestros setenta años, también necesitamos de la muerte para vivir esa vida que no podemos sobrevivir. Y así como, siendo la muerte nuestro enemigo, Dios nos permite defendernos en contra de ella (ya que nos avituallamos en contra de la muerte dos veces por día, cuando comemos), también Dios, habiendo dulcificado, como lo ha hecho, nuestra muerte en sueño, nos pone en manos de nuestro enemigo una vez por día; en la medida en que el sueño es muerte; y el sueño es tan muerte como el alimento es vida. Tal es, pues, la miseria de mi enfermedad, que la muerte, conforme es creada por mí mismo, y es mi propia criatura, está ahora ante mis ojos, pero en la forma en que Dios la ha mitigado para nosotros, y la ha hecho aceptable, en sueño, no puedo verla; ¡cuántos prisioneros que han cavado ellos mismos sus tumbas en esta tierra, sobre la que han yacido tanto tiempo bajo fuertes grillos, sin embargo en esta hora están dormidos, aunque todavía trabajen sobre sus propias tumbas con su propio peso! El que ha visto a su amigo morir hoy, o sabe que lo verá morir mañana, se hunde sin embargo en un sueño intermedio. Yo no puedo; y, oh, si ahora estoy entrando en la eternidad, donde ya no habrá diferencias de horas, ¿por qué me ocupo ahora de la marcha de los relojes?; ¿por qué ninguna de las opresiones de mi corazón le son ahorradas a mis párpados, para que puedan caer, como caerá mi corazón? ¿Y por qué, puesto que he perdido mi placer en todas las cosas, no puedo interrumpir la facultad de verlas, cerrando mis ojos en el sueño? Pero, ¿por qué, ya que estoy entrando en esa presencia, donde estaré continuamente despierto y nunca más dormiré, no interpreto mi estar continuamente despierto, aquí, como una parasceve, y mi preparación para aquello?

John Donne (Londres, c.1572-1631), Devociones, traducción de Alberto Girri, Breviarios de Información Literaria, Editorial Brújula, Buenos Aires, 1969


XV. Interea insomnes noctes ego duco, diesque.

I sleep not day nor night.

XV. MEDITATION.

Natural men have conceived a twofold use of sleep; that it is a refreshing of the body in this life; that it is a preparing of the soul for the next; that it is a feast, and it is the grace at that feast; that it is our recreation and cheers us, and it is our catechism and instructs us; we lie down in a hope that we shall rise the stronger, and we lie down in a knowledge that we may rise no more. Sleep is an opiate which gives us rest, but such an opiate, as perchance, being under it, we[Pg 97] shall wake no more. But though natural men, who have induced secondary and figurative considerations, have found out this second, this emblematical use of sleep, that it should be a representation of death, God, who wrought and perfected his work before nature began (for nature was but his apprentice, to learn in the first seven days, and now is his foreman, and works next under him), God, I say, intended sleep only for the refreshing of man by bodily rest, and not for a figure of death, for he intended not death itself then. But man having induced death upon himself, God hath taken man's creature, death, into his hand, and mended it; and whereas it hath in itself a fearful form and aspect, so that man is afraid of his own creature, God presents it to him in a familiar, in an assiduous, in an agreeable and acceptable form, in sleep; that so when he awakes from sleep, and says to himself, "Shall I be no otherwise when I am dead, than I was even now when I was asleep?" he may be ashamed of his waking dreams, and of his melancholy fancying out a horrid and an affrightful figure of that death which is so like sleep. As then we need sleep to live out our threescore and ten years, so we need death to live that life which we cannot outlive. And as death being our enemy, God allows us to defend ourselves against it (for we victual ourselves against death twice every day), as often as we eat, so God having so sweetened death unto us as he hath in sleep, we put ourselves into our enemy's hands once every day, so far as sleep is death; and sleep is as much death as meat is life. This then is the misery of my sickness, that death, as it is produced from me and is mine own creature, is now before mine eyes, but in that form in which God hath mollified it to us, and made it acceptable, in sleep I cannot see it. How many prisoners, who have even hollowed themselves[Pg 98] their graves upon that earth on which they have lain long under heavy fetters, yet at this hour are asleep, though they be yet working upon their own graves by their own weight? He that hath seen his friend die to-day, or knows he shall see it to-morrow, yet will sink into a sleep between. I cannot, and oh, if I be entering now into eternity, where there shall be no more distinction of hours, why is it all my business now to tell clocks? Why is none of the heaviness of my heart dispensed into mine eye-lids, that they might fall as my heart doth? And why, since I have lost my delight in all objects, cannot I discontinue the faculty of seeing them by closing mine eyes in sleep? But why rather, being entering into that presence where I shall wake continually and never sleep more, do I not interpret my continual waking here, to be a parasceve and a preparation to that?


Devotions, pág 23, Proyecto Gutenberg
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Ilustración: Sleep and His Half Brother Death, 1874, John William Waterhouse

domingo, mayo 29, 2011

William Shakespeare / Tres versiones del soneto 18





XVIII

¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de Mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo
solar, y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
cuando crezcas en versos inmortales.

Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.

William Shakespeare, Sonetos. Selección y traducción de Manuel Mujica Lainez, Editorial Losada, Buenos Aires, 1964


XVIII

¿Por qué igualarte a un día de verano
si eres más hermoso y apacible?
El viento azota los capullos mayos
y el término estival no tarda en irse;
si a veces arde el óculo solar,
más veces su dorada faz se nubla
y es norma que, por obra natural
o del azar, lo bello al fin sucumba.
Mas no se nublará tu estío eterno
ni perderá la gracia que posee,
ni te tendrá la muerte por trofeo
si eternas son las líneas donde creces:
Habiendo quien respire y pueda ver,
todo esto sigue vivo y tú también.

William Shakespeare, Sonetos & Lamento de una amante, traducción de Andrés Ehrenhaus, Editorial Paradiso, Buenos Aires, 2009


18

¿Te comparo a un día de verano?
Vos sos más temperado y placentero.
El viento bate el capullito enano
y el verano se pasa muy ligero.
A veces quema el sol con su destello,
otras, sus rayos tórridos se opacan
lo bello cede a veces de lo bello
suerte o naturaleza los atacan.
Pero el verano tuyo no se amengua
ni perderás tampoco lo que es tuyo
ni la Muerte usará su engreída lengua
si con versos eternos te construyo.

Mientras los hombres respiren y ojos lean
vas a vivir en esos que me lean.

Sólo vos sos vos. Los sonetos de Shakespeare en traducción rioplatense. Traducción de Miguel Angel Montezanti, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2011

William Shakespeare, Stratford-upon-Avon, Inglaterra, 1564-1616


Sonnet XVIII

Shall I compare thee to a summer's day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer's lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed,
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature's changing course untrimmed:
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow'st,
Nor shall death brag thou wander'st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow'st,
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

--Quarto Version, 1609, Shakespeare's Sonnets

Imagen: William Shakespeare según un grabado que copia el retrato c.1610 atribuido a John Taylor (detalle) Getty Images/The Palmer

William Shakespeare / Soneto 126






Muchacho lindo que en poder y maña
le retenés al tiempo la guadaña,
que al decrecer crecés, vas exhibiendo
amantes mustios mientras vas creciendo,
si la Naturaleza soberana
te mantiene en tu pinta más lozana
lo hace para mostrar que su destreza
puede matarle al tiempo la dureza.
Pero cuidado, pinche del placer,
no por siempre lo puede detener.

Al final el trámite expedito
es rendirte, y es ése el finiquito.

William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, 1564-1616), Sólo vos sos vos. Los sonetos de Shakespeare en traducción rioplatense. Traducción de Miguel Angel Montezanti, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2011


CXXVI
O thou, my lovely boy, who in thy power
Dost hold Time's fickle glass, his sickle, hour;
Who hast by waning grown, and therein showest
Thy lovers withering, as thy sweet self growest.
If Nature, sovereign mistress over wrack,
As thou goest onwards still will pluck thee back,
She keeps thee to this purpose, that her skill
May time disgrace and wretched minutes kill.
Yet fear her, O thou minion of her pleasure!
She may detain, but not still keep, her treasure:
Her audit (though delayed) answered must be,
And her quietus is to render thee.

Quarto Version, 1609, Shakespeare's Sonnets

Ilustración: Gran pintura, 1958, Antoni Tàpies

sábado, mayo 28, 2011

Jude Stéfan / Tres poemas




Joven flamante esposa recibe
este presente de mis ojos: que seas
frente a todos adorable mi
gema mi piedra de luna como tus
ojos mi transparente como el agua
marina mi turquesa en tus vestidos
marinos o cuando en el baile opalino lan-
zando tus fuegos atravieses mi
espera henchido el corazón por dentro
que tu pupila se una a mi pupila
azulada como el mar a recorrer juntos
que jamás por temor yo no te sueñe
de azabache ni por duelo ni en la muerte.

(Preciosa.)

Jeune toute neuve épouse accueille
ce présent de mes yeux: que tu sois
sous toutes faces adorable ma
ma gemme ma Pierre de lune commes tes
yeux ma transparente comme l’aigue-
marine ma turquoise en tes habits
marins ou quand au balo pale je-
tant tes feux tu traverseras mon
attente pleine de cœur au-dedans
que ta pupille se lie à ma pupille
bleuie comme mer ensemble à parcourir
que jamais par effroi je ne te rêve
de jais ni par deuil ni dans la mort.

(Précieuse.)



Mi pura y violentada perdona
que todavía deba por temor
a morir en este verano terrible crudo
agotar el agua de tus labios bus-
car en las profundidades de tu ingle el fresco
ante el ardor no quiero verte
humillada pero tú por qué me abrazas hasta morir
doblegado indultado
pero por qué morir de amarnos
en besos en gritos en estos llantos
blancos del cuerpo que lo sacian
luego del peso de tanto andar?
yo no sé solo vi la emoción
de tus ojos tu insoportable piel.

(Abrazo.)

Ma pure et violentée pardonne
qu’il me faille encore par souci
de mort en ce terrible été cru
épuiser l’eau de tes lèvres cher-
cher au profond de ton aine le frais
à la brûlure je ne veux pas
humiliée mais toi pourquoi me ser-
rer à mort gisante graciante
mais pourquoi mourir de nous aimer
en baisers en cris en ces larmes
blanches du corps qui l‘assouvissent
après le fardeau de tant de marches?
je ne sais je n’ai vu que l’émoi
de tes yeux ton insupportable peau.

(Étreinte.)



El corazón te falla
cuando descubres
el emblema del sexo
silenciosa violencia
la abrazas
oh olas mezcladas
tumultuosas aguas
lo saboreas
puramente obsceno
oh delicias muy desnudas
tambaleante te dejas caer
sobre mi rostro ajado
de juventud.

(Voluptuosidad.)

Le cœur te manque
quand tu découvres
l’emblème du sexe
silencieuse violence
tu l’embrasses
ô vagues mêlées
tumultueuses eaux
tu le savoures
purement obscène
ô délices très nues
chavirante t’abats
sur ma face flétrie
de jeunesse.

(Volupté.)


Jude Stéfan (Calvados, 1930), À la vielle Parque précédé de Libères, Gallimard, Paris, 1993.
Versión de Florence Baranger-Bedel

Foto: Stéfan Centre Régional des Lettres de Basse-Normandie

viernes, mayo 27, 2011

Alejandro Jorge / A veces me pregunto...




A veces me pregunto...

a veces me pregunto
cómo sería el mundo
si el hombre desapareciera
de repente, y pienso,
en filmaciones de distintas
partes del mundo como
interminables tiempos muertos.
sin tiempo, no serían esos
donde la cámara se queda
filmando más de 1 minuto
la pierna de una mujer
mientras toma café
en un bar del centro de Roma,
o una fuente de agua
en blanco y negro
siempre fluyente
en apariencia,
no, así sería
como filmar un pozo,
o quedarte con la imagen
de la lluvia esa
de ausencia de programación.
así sería como grabar
un video sin input
una cinta gris, sin sonido
ni imagen.
pero yo siempre pienso
en las armas de guerra
y en una nave espacial,
apostada al lado de un lago
con un pájaro picando
el metal de su superficie.

Alejandro Jorge (Lobos, Argentina, 1981), Especificaciones, Editorial Triana, 2010

Foto: s/d

jueves, mayo 26, 2011

Richard Gwyn / Abrir una caja


















[De Walking on Bones, 2000]


Abrir una caja

¿Quién puso esas cajas aquí? Un camino vacío. Árboles dispersos, ninguno dando frutos. Un cielo lleno de nubes que no van a dar lluvia. Ninguna señal de vida humana. Y, sin embargo, esas cajas, alineadas precisamente al borde del camino, depositadas sobre el suelo arenoso en pilas ordenadas. Cajas de cartón sin nada escrito en ellas. Ningún mensaje, o marca, o sello de compañía. Cartón marrón liso, con las partes de arriba plegadas y metidas. Quienquiera las haya dejado aquí sabía que no iba a llover. Observo las cajas como si esperase que ellas dieran el primer paso. Espero a ver si va a venir alguien: si alguien me está observando observar las cajas, listo para aparecerse de un salto y encararme con un grito airado, acercarse más e insultarme, maltratarme, maldecirme. Puedo oír al hombre, con barba de una semana, oler su transpiración, contemplar su gran vena palpitándole en el cuello. Silencio. Aquí no hay nadie. Ni siquiera pájaros. De modo que escucho los sonidos que aquí no hay y empiezo a oírlos: un griterío a lo lejos, un tractor, el graznido de un cuervo. Cuanto más oigo eso sonidos ausentes, más profundo se hace el silencio. Me acerco a la primera caja, aflojo la parte de arriba. La abro.

Richard Gwyn (Gales, 1956)
Traducción de Jorge Fondebrider


Foto: Letras y Celuloide

Opening a Box

Who put these boxes here? An empty road. Scattered trees, none bearing fruit. A sky full of clouds that will not rain. No signs of human life. And yet these boxes, lined up precisely at the roadside, banked on the sandy soil in neat piles. Cardboard boxes with nothing written on them. No message or mark or company stamp. Plain brown card, with the tops folded over and tucked under. Whoever left them here knew it would not rain. I watch the boxes, as if expecting t hem to make the first move. I wait to see if anyone will come: if anyone is watching me watch the boxes, ready to leap out and confront me with an angry shout, come up close and face to face to swear at me, abuse me, curse me. I can hear the man, unshaven for a week, smell his sweat, watch the big vein throbbing in his neck. Silence. There is nothing here. Note ven birds. So I listen for the sounds that are not here, and beging to hear them: distant shouting, a tractor, a crow’s caw. The more I hear these absent sounds the beeper the silence grows. I approach the first box, loosen the flap. Open it.

miércoles, mayo 25, 2011

Alberto Girri / De "Homenaje a W. C. Williams", 2



Poema con un poema

Del emperador
que desvalido se adormece
en su jardín,
tiene algo este
anciano a quien súbitamente
el deseo,
huésped no invitado,
vuelve, persiste en sacudirlo.

También se amodorra,
y los dos son como gatos,
no les importa
sino sobrevivir;

pero en su precario retiro
el viejo no enhebra canciones,
y en lugar de ir entreviendo
ejércitos que incendian y destruyen
concita sobre él un retorno
en procesión de bellezas
ahora agrias,
cada cual mostrándole
la forma de un triángulo
allí donde hubo un sexo,
todas
semejantes
a las tardías flores
que en el imperial jardín
aguardan el invierno.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Homenaje a W. C. Williams", 1981, Obra Poética IV, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1984
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Ilustración: Arab Song, 1932, Paul Klee

martes, mayo 24, 2011

William Shakespeare / Soneto 44






Si el pensamiento fuera mi sustancia
las leguas no me frenarían el paso
porque sin importarme la distancia,
me llegaría hasta vos, si fuera el caso.
No importaría, aunque mi pie distante
fuera a tierras exóticas o raras,
porque mi pensamiento en un instante
volvería no bien te recordara.
Pero me mata que no soy pensamiento
para saltar distancias si te has ido
y siendo tierra y agua mi elemento
debo esperar con quejas y gemidos.

De elementos tan lentos no recibo
más que dolor y sufrimiento vivo.

William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, 1564-1616), Sólo vos sos vos. Los sonetos de Shakespeare en traducción rioplatense. Traducción de Miguel Angel Montezanti, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2011

44

If the dull substance of my flesh were thought,
Injurious distance should not stop my way;
For then despite of space I would be brought,
From limits far remote, where thou dost stay.
No matter then although my foot did stand
Upon the farthest earth removed from thee;
For nimble thought can jump both sea and land
As soon as think the place where he would be.
But ah! thought kills me that I am not thought,
To leap large lengths of miles when thou art gone,
But that, so much of earth and water wrought,
I must attend time's leisure with my moan,

Receiving nought by elements so slow
But heavy tears, badges of either's woe.


Ilustración: Le Blanc-Seing, 1965, René Magritte

lunes, mayo 23, 2011

Mauro Viñuela / El sol preciso






El sol preciso

No deseo esta voz para custodiarla
en la bóveda incandescente
la piedad o el entendimiento.

Sólo la pronuncio
le transformo irresistible
la penumbra

la engaño

la llevo hasta su precipicio
la empujo.

No es mía esta voz
que apenas sujeta
el avance de su caída.

Ni siquiera el pequeño abismo
entre dos vocablos
la pendiente para descender los días
aquel sol exacto
que ha de contenernos
en la fumigación de las sombras

Nada.
Nada.

Mauro Viñuela (Resistencia, Chaco, 1971)

Foto: Facebook

Leonardo Martínez / Un infierno menor



Un infierno menor

Mi tía Isidora
se suicidó una noche de enero
al comienzo de nuestras vacaciones
Pudo haber sido en diciembre o marzo
pero fue en enero
cuando los largos paseos a las montañas
nos hacían tan felices
Tragó su vida
y se incriminó en el desfile de muertos
adheridos al olvido más pedestre
Se fue diciendo
soy la Señora de los escapularios quemados
la doméstica del sagrario de las hostias marchitas
ningún lugar me contiene
desaparezco
sola con mi angustia

Y mi tía Isidora
se pudre en su cama de tierra
fuera del camposanto
por suerte sin la compañía de muertos
que la hubieran agobiado en vida
Las gallinas escarban los hierbajos
y algunos perros orinan
sobre la tumba sin inscripción ni cruz
Perteneció a varias cofradías
a sociedades de bien público
Demasiado hermosa
sus carnes de leche rosada
es seguro
intoxicaron de gozo al amante secreto
¿Adulterio?
¿Un amor deshonroso?
Ciudad de provincia de tribu pequeña
descendíamos señores y siervos del mismo genearca
por lo tanto el incesto era el diario alimento
y la muerte por mano propia
el estrecho camino de un infierno menor


a Libertad Demitrópulos


Leonardo Martínez (Catamarca, 1937-Buenos Aires, 2016), Resumen de espejos. Antología poética. Selección y revisión de poemas por el autor. Prólogo de Santiago Sylvester. Editorial Ciudad Gótica, Rosario, 2008

Foto: Martínez Aromito