miércoles, septiembre 16, 2009

Eli Tolaretxipi / Poema


V

Me despierto en un portal
en pleno centro de la ciudad vieja de B.
Trato de reparar en el hecho de que
no volveré a estar allí.
Anoto el suceso.
Me sacudo el polvo.
Sólo un amor en descomposición olería así.
Un animal muerto hace días
entre los peldaños de la escalera
de una historia como ésta
olería así.
"Así" significa olor a carne perdida
a descuido
a desperdicio.
En algún lugar del cuerpo
el paso de sus uñas, tan sucias
siempre, de pintura
de sangre seca.
Anoto mis manos.
La falda larga cubriéndole los tobillos.
Es fácil dejar de ocultar.
Desde fuera
nadie puede leer el desánimo.


Eli Tolaretxipi (San Sebastián, 1962)

Texto y foto: XVII Festival Internacional de Poesía Rosario

martes, septiembre 15, 2009

Pablo Melicchio / Haikus


Noche sin hojas.
Escribo pobres versos
en la memoria

Mi biblioteca
tiene memoria oculta:
lo subrayado

Copa de vino
donde las uvas nadan
sin vestiduras

Sobre el bastón
el anciano da cuerda
al nuevo día

El viejo ciego
esperando en la esquina
una mirada

Pablo Melicchio (Buenos Aires, 1969)

domingo, septiembre 13, 2009

Chus Pato / La voz

La voz era pánico...


La voz era pánico
y deseaba, insistía, tener hábito(s) en el poema
………………

pero no todo puede ser transportado (no la voz, desde luego)

sí el espíritu que invade al bardo, entre los brezos yertos

y porque llueve, los habitantes del poema han de abrir sus paraguas // sacan lo que llevan dentro y le buscan acomodo afuera

[sólo porque tú depositas la mirada sobre el texto, puedo empezar con las soluciones]

esto es lo que consigue Caballero Amable, hacer que seres alienados se presenten ante el mundo, y muy a su pesar, como personas libres

pero sólo la voz empasta las tres historias
la voz que la escritura no cobija

así pues, un poeta es un ser anciano.

Más que entrar el mundo dentro del poema
verter la escritura. Como una lava leve y transparente, muselina

tanto cielo
tanta primavera

ya ves, esto es un acto político: torcer la voluntad a quienes obedecen

pero falta el contexto.

¡Y qué decir de los soportes!, cuando ya el papel no aguanta y sólo se concibe una pared y la proyección de letras digitales (seguramente en un museo o en los paneles de la autopista) o esas mismas frases que envuelven como cintas luminosas los cuerpos de los viandantes que dialogan sobre el vuelo de las aves o los bucles de milanos que se mimetizan con los árboles cuando extienden sus alas como un nido

la teoría es esa violencia ética de lo intangible

y está el problema del yo, ¿cuántos?, y de las situaciones

prefiero mi pánico a entrar en librerías, excluyéndote a ti, que me abandonas en cualquier lugar, sin dinero, o dentro del coche sin freno de mano. Visitamos una ciudad para recordar los edificios de las ciudades

los sueños no son teoría, y ahora tenemos que quedarnos aquí porque tú no quieres despertar, en este palacete de urbanización privada, con muchos otros y otras de nuestra condición; esta noche nuestros asesinos están borrachos o encerrados en el váter

de una vez por todas nada hermético, ni críptico (que nosotros nunca escribimos) y ponlo ya en órbita, con todos nuestros espléndidos matorrales y carquesias
Y fíjate como se torna dulce la verdad, cuando descalza te mantienes ¿ingrávida? en la placenta de los alisos

**

las sinopsis vuelven, la inquietante floración de abril


Chus Pato (Orense, 1955)

Traducción del gallego: Iris Cochón

Texto y foto: XVII Festival Internacional de Poesía Rosario

sábado, septiembre 12, 2009

Joaquín Giannuzzi / De "Principios de incertidumbre"














Crimen perfecto

En mis fantasías nocturnas
un cisne blanco
es perpetuamente degollado
por un solo de hacha, exacto.
La operación es pulcra y esquemática,
un modelo de silencio
e instantánea guillotina horizontal
que corta el cuello idealmente
en mitad de la curva inferior.
El agua está inmóvil; el cisne
indiferente al jadeo inmediato del asesino.
Partido en dos, se disuelve fríamente
como un puñado de nieve, sin rastros
de muerte individual,
Ni una sola gota de sangre mancha el sueño
y es la ruptura del despertar
lo que me convierte en destructor especulativo
impune y vestido de correcto azul.


Alto pájaro cazado

Uno solo entre los perdigones instantáneos
inundó su blanco cerebro aéreo.
El plumaje se concentró, aspirando
una oscuridad artificial bajo las alas.
Una brusca asfixia
en la línea de vuelo determinó
esta caída libre fuera de la existencia
y del espacio injustificado.
Pero antes hubo el rastro azul
de una resolución
que la cacería quebró
en la plenitud de su parábola.

Joaquín Giannuzzi (Buenos Aires, 1924-Salta, 2004), "Principios de incertidumbre", 1980, Poesía completa, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Biblioteca Sibila-Fundación BBVA, Sevilla, 2009
---
Ilustración: Miquel Barceló, sin título. Acrílico sobre papel con plumas de ave y piedra de azufre en una caja de madera, 1978

viernes, septiembre 11, 2009

Alberto Girri / De "Elegías italianas", 2



Túmulos

que penden, absortos,
enhebrados
a la más vieja de las Italia
y respiran
eso mismo que encierran, lo oculto,
el instinto
que en el etrusco indujo
al misterio, a replegarse
en el frescor de las ciudades
pensadas como rituales,
plegarias, laberintos,
una lengua irreductible, sin clave,
protección
contra toda súplica de luz
y de memorias.
El viandante
no se da cuenta,
ve apenas
las herbosas superficies,
lagartos
filtrándose por las hendeduras
de la tierra, oscuramente
promiscua tierra,
solamente oye
algún grito que viene del valle,
que lo reclama
y pasa sin reconocer
cómo la inmutable
sonrisa vagando en cada muerto
acalla, flor para siempre, la dura
fugacidad de los días,
el apetito de ultratumba, el miedo.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Elegías italianas, Editorial Sur, Buenos Aires, 1962
---
Ilustración: Detalle de un fresco en una tumba etrusca, Necrópolis Etrusca, Tarquinia, Viterbo

Fernando Molle / de "Del libro"





Del poema y su poeta, si coinciden

Envía sólo carta contestada,
a sí remite presto y va leyendo,
inserta en su buzón y la recibe,
y el gesto, hueco gesto espeja cero.

Escolta, reduplica, se proclama,
concuerda cuanto aclara, lo reincide;
no piensa en cómo habla cuando escribe,
ni piensa en cómo vive cuando habla.


Del poema y su balanza, si coinciden

Si "Frutas y Verduras" se pensara,
¿las "Frutas y verduras" escribiera
poeta verdulero y vendería
palabra por su plomo machucada,
balanza que uva fragua por sandía?

Palabra nunca pesa si es pesada,
ni canta y es profunda tontería.

Fernando Molle (Buenos Aires, 1968), Del libro, Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2008

jueves, septiembre 10, 2009

Dylan Thomas / Negativa a lamentar...




Negativa a lamentar la muerte por fuego de una niña en Londres

Nunca antes de que el hombre creara
pájaro bestia y flor
y toda la humillante oscuridad
diga silenciosa la manifestación de la última luz naciente
y la hora quieta
llegue desde el mar cabalgando en su montura,

y yo deba entrar nuevamente en la circular
Zion de la gota de agua
y en la sinagoga de la espiga de maíz
he de dejar un rezo a la sombra de un sonido
o sembraré mi grano de sal
en el más recóndito valle de arpillera antes que lamentar

la majestad y la inflamada muerte de la niña.
No mataré
su humana partida con una grave verdad
ni blasfemaré sobre las estaciones del aliento
con una postrera
elegía de inocencia y juventud.

En la profundidad, junto a los primeros muertos, yace la hija de Londres
vestida por los viejos amigos,
los granos sin edad, las oscuras venas de su madre,
oculta bajo el agua sin duelo
del cabalgante Támesis.
Después de la primera muerte, no hay otra.

Dylan Marlais Thomas (Swansea, Gales, 1914 – Nueva York, 1953), de Death and Entrances, 1946
Versión de Silvia Camerotto

A Refusal to Mourn the Death, by Fire, of a Child in London
Never until the mankind making/ Bird beast and flower/ Fathering and all humbling darkness/ Tells with silence the last light breaking/ And the still hour/ Is come of the sea tumbling in harness, //And I must enter again the round/ Zion of the water bead/ And the synagogue of the ear of corn/ Shall I let pray the shadow of a sound/ Or sow my salt seed/ In the least valley of sackcloth to mourn//The majesty and burning of the child's death./ I shall not murder/ The mankind of her going with a grave truth/ Nor blaspheme down the stations of the breath/ With any further/ Elegy of innocence and youth.// Deep with the first dead lies London's daughter,/ Robed in the long friends,/ The grains beyond age, the dark veins of her mother,/ Secret by the unmourning water/ Of the riding Thames./ After the first death, there is no other.
---
Foto: Dylan Thomas, durante un ensayo de Bajo el bosque de leche, Nueva York, 1953 Rollie McKenna/Grupo Buseta de Papel

De Dylan Thomas en este blog:


Tápame con tu rebozo



La Llorona

Todos me dicen el negro, Llorona, negro pero cariñoso.
Yo soy como el chile verde, Llorona, picante pero sabroso.

Dicen que no tengo duelo, Llorona, porque no me ven llorar.
Hay muertos que no hacen ruido, y es más grande su penar.

La pena y lo que no es pena, Llorona, todo es pena para mí;
Ayer lloraba por verte, ¡ay Llorona!, y hoy lloro porque te vi.

¡Ay de mí!, Llorona, Llorona, Llorona de un campo lirio;
el que no sabe de amores, Llorona, no sabe lo que es martirio.

Salías del templo un día, Llorona, cuando al pasar yo te vi;
hermoso güipil llevabas, Llorona, que la Vírgen te creí .

No sé qué tienen las flores, Llorona, las flores del campo santo,
que cuando las mueve el viento, Llorona, parece que están llorando.

¡Ay de mí!, Llorona, Llorona llévame al río;
tápame con tu rebozo, Llorona, porque me muero de frío.

Yo te soñaba dormida, Llorona, dormida te estabas quieta;
pero en llegando el olvido, Llorona, soñe que estabas despierta.

Dos besos llevo en el alma, Llorona que no se apartan de mí;
el último de mi madre, Llorona, y el primero que te di .

Dícen que el primer amor, Llorona, es grande y es verdadero
Pero el último es mejor, Llorona, y más grande que el primero.

Cada vez que entra la noche, Llorona, me pongo a pensar y digo:
De que me sirve la cama, Llorona, si tu no duermes conmigo.

¡Ay de mí!, Llorona, Llorona tú eres mi shunca.
Me quitarán de quererte, llorona, pero de olvidarte, nunca.

A un santo Cristo de fierro, Llorona, mis penas le conté yo.
Cuáles no serían mis penas, Llorona, que el Santo Cristo lloró.

Porque te quiero quieres, Llorona, quieres que te quiera más.
Si ya te he dado la vida, Llorona, qué más quieres. Quieres más.

Anónimo mexicano


Nota: Son istmeño, de número indeterminado de estrofas, cuya elección hace el intérprete.

Ilustración: Retrato de Angélica, 1947, David Alfaro Siqueiros

miércoles, septiembre 09, 2009

Ignacio Uranga / de "El ella real", 2


Nihil aut de gemina elegeia: funus

Después de todas las teorías, Caroline
literarias, después de todos los
movimientos de avanzada, ahora, septiembre
dos mil seis, ahora que, la liter-
tura no existe, ahora, que el poema se nos vuel-
ve tan íntimo, porque, repito
hoy, ahora, la lit no existe, elijo el poema
para construir, así en la forma
como en el fondo, este signo, estético, que
muestra la nada que hay, hoy, en sus prin-
cipios, lo imposible que se vuelve el verso
para arar con el lenguaje la re-
presentación, Caroline, de tus ojos fe-
roces, por ejemplo, regresando
mansos, al presente, de las drogas; un a-
gravio, una imprudencia, un ultraje, el tu-
yo, Caroline, dejarme, así, como si nun-
ca, así, como si nada, así, como
hoy la lit, de suerte tal que deba, en nuestros
tiempos, recurrir a esto, lo que, ahora
septiembre, dos mil seis, no es, meramente, más
que, de momento, cicatriz, recuer-
do, esto que, hoy, no es, repito, ahora, septiembre, nue-
ve, dos mil seis, cuando la lit no exis-
te, y yo me lo apropio para, con la forma
decir, también, no hay, no queda, acá, nada

Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982), El ella real, Hemisferio Derecho Ediciones, Bahía Blanca, 2009

De Ignacio Uranga en este blog: Interacción comunicacional

martes, septiembre 08, 2009

John Hewitt / Dos poemas


El cuerno del carnero

Me he vuelto hacia el paisaje porque los hombres me decepcionan:
el tronco de un árbol es orgulloso: cuando los leñadores lo derriban,
conserva una contenida, jónica solemnidad:
es un hecho rotundo que no necesita explicación.

Nunca me vi forzado a evitar el alba
porque oculte traición detrás de su rostro animado:
incluso el carnero que mira adusto en el pantano,
aunque símbolo del mal, avanzará con gracia por la hierba
/que arrastra el viento.

Animal, planta o insecto, piedra o agua,
son, cada minuto, ellos mismos; actúan conforme a la ley.
No hace falta que yo les encuentre motivo,
o que me rasgue el corazón para excusar a la rata en el heno.

Vivo a gusto en el paisaje, me siento cómodo allí;
el único problema que veo lo traje en la mano.
Miren, lo dejo caer con un crujir de tallos en las ortigas
y ni por un instante espero que ellas entiendan.


Substancia y sombra

Hay una austeridad en las imágenes
con que atempero el tiempo en defensa de mi mente;
conservan sus propios, sus obstinados secretos;
inútil enojarse con su reticencia:
la zambullida de un ibis, una garza junto a un estanque
una última corneja volando a su nido al caer el sol,
una araña acechando en una hoja de helecho,
y cardos en la corona borlada de un haz de maíz,
una roca, manchada de liquen, en la falda de una colina,
los destellos del sol sobre cálamos de hielo que gotean,
su perdurable significado contenido
en la textura, el color, la forma, y nada más.
Sobrios, magros, simples, naturales
de esta pequeña república que he presentado
como el terreno seguro donde mi percepción es firme,
mientras alrededor de sus límites se extienden los pedregales de la duda.

Mi lámpara alumbra la pava en el hornillo
y arroja su sombra contra la pared blanqueada,
como un perfil asirio con un yelmo
y una serpiente o un pájaro coronando la cimera;
pero sigue siendo una sombra; cuando cambio
la lámpara de sitio o muevo la pava, desaparece;
la substancia y la sombra escapan
del bronce preciso para encerrarlas, bronce o piedra.

John Hewitt (Belfast,1907-1987), Poesía irlandesa contemporánea, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1999
Traducción de Gerardo Gambolini

The ram's horn
I have turned to the landscape because men disappoint me:/ the trunk of a tree is proud: when the woodmen fell it,/ it still has a contained ionic solemnity:/ it is a rounded event without the need to tell it.// I have never been compelled to turn away from the dawn/ because it carries treason behind its wakened face:/ even the horned ram, glowering over the bog hole,/ though symbol of evil, will step through the blown grass with grace.// Animal, plant, or insect, stone or water,/ are, every minute, themselves; they behave by law./ I am not required to discover motives for them,/ or strip my heart to forgive the rat in the straw.// I live my best in the landscape, being at ease there;/ the only trouble I find I have brought in my hand./ See, I let it fall with a rustle of stems in the nettles,/ and never for a moment suppose that they understand.

Substance and shadow
There is a bareness in the images/ I temper time with in my mind's defense;/ they hold their own, their stubborn secrecies;/ no use to rage against their reticence:/ a gannet's plunge, a heron by a pond,/ a last rook homing as the sun goes down,/ a spider squatting on a bracken-frond,/ and thistles in a cornsheaf's tufted crown,/ a boulder on a hillside, lichen-stained,/ the sparks of sun on dripping icicles,/ their durable significance contained/ in texture, colour, shape, and nothing else./ All these are sharp, spare, simple, native to/ this small republic I have charted out/ as the sure acre where my sense is true,/ while round its boundaries sprawl the screes of doubt.// My lamp lights up the kettle on the stove/ and throws its shadow on the whitewashed wall,/ like some Assyrian profile with, above,/ a snake, or bird-prowed helmet crested tall;/ but this remains a shadow; when I shift/ the lamp or move the kettle it is gone,/ the substance and the shadow break adrift/ that needed bronze to lock them, bronze or stone.

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Foto: Hewitt Universidad del Ulster

lunes, septiembre 07, 2009

Allen Tate / Homilia


                             Si tu ojo te ofende, arráncalo

Si tu cabeza cansada y silenciosa
Desgarra la sombra con mirada fija,
Enloquecida por la maldición de un brujo
Imaginado en algún lecho locuaz,
Y si en su escenario oscuro tu cabeza ensaya
El quinto acto de la noche de final de temporada,

Pues corta sus contactos, uno tras otro,
Y tira a la basura el duro cortex,
Y cuando te hayas maravillado de las guerras
Que teje en su interior, llena de humo sus corredores,
Rompe su cerrado pliegue con forma de gusano
Al que la muerte se arrastró, acorralada y furiosa.

Allen Tate (Winchester, Estados UNidos,1899-Nashville, Estados Unidos, 1979), Poems 1922-1947 
Versión de J. Aulicino

Homily

"If thine eye offend thee, pluck in out"

If your tired unspeaking head / Rivet the dark with linear sight,/ Crazed by a warlock with his curse/ Dreamed up in some loquacious bed,/ And if the stage-dark head rehearse/ The fifth act of the closing night,// Why, cut it off, piece after piece,/ And throw the tough cortex away,/ And when you've marvelled on the wars/ That wove their interior smoke its way,/ Tear out the close vermiculate crease/ Where death crawled angrily at bay.
Tate en este sitio:
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Foto: Tate The Famous People

Joaquín Valenzuela / de "Doméstico"

se la llevó el carlanco se le atoró en la glotis
epiglotis laringe faringitis se le trabó en la
tráquea en la parrilla respiratoria caja que
guarda y suena una hora una no hora un
ni muerto el tiempo se acabó la hora
un espacio general arqueológico un
cuarto de polvo volado del seso de la vaca
un cuadro a tiro
un hueco en el hueso de la hoja
acero algo en el detalle
de la cota
en la piedra

el carlanco se llevó un espacio
se llevó la flecha una
de mi mente donde espumabas hora
y en el puerto
un pez en yodo
que descanse un pez un tiempo ido

Joaquín Valenzuela Bellocq (Dolores, 1971), doméstico, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2009
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Foto: Valenzuela Ediciones en Danza

domingo, septiembre 06, 2009

Gary Snyder / Templo

















Toji

     Templo de Shington, Kioto

Hombres dormidos en calzoncillos
Diarios bajo sus cabezas
Debajo de los aleros de Toji,
Kobo Daishi, sólido hierro y diez pies de altura,
Cruza a zancadas, una paloma en el sombrero.

Atisbando a través de mallas de alambre
Polvorientas estatuas laminadas de oro
Un calmo Bodhisattva -tal vez Avalokita-
Cínica barriga redonda,
Bisexual y que ha probado todo, su peso en
Una pierna, aureolado de serpiente dorada,
Brilla a través de la sombra,
Una antigua sonrisa a la moda,
Cosquilleo de la India y del Tibet

Suelta de pechos una joven madre
Con sus chicos a la sombra
Del antiguo árbol del Templo,
Nadie te molesta en Toji;
Afuera el tranvía pasa rechinando.

Gary Snyder (San Francisco, 1930), Riprap and Cold Mountains [1958], Counterpoint, Berkeley, Estados Unidos, 2009
Versión de J. Aulicino

Toji
Shington temple, Kyoto
Men asleep in their underwear/ Newspaper under their heads/ Under the eaves of Toji,/ Kobo Daishi solid iron and ten feet tall/ Strides through, a pigeon on his hat. // Peering through chickenwire grates/ At dusty gold-leaf statues/ A cynical curving round-belly/ Cool Bodhisattva - maybe Avalokita -/ Bisexual and tried it all, weight on/ One leg, haloed in snake-hood gold/ Shines through the shadow/ An ancient hip smile/ Tingling of India and Tibet. // Loose-breasted young mother/ With her kids in the shade here/ Of old Temple tree,/ Nobody bothers you in Toji;/ The streetcar clanks by outside.


Foto: Snyder Minessota Public Radio/Shoemaker Hoard Publishing

W.D. Snodgrass / Barro

La ciénaga

Contiendas y nenúfares
se aquietan en las pesadas aguas;
una treintena de ranas
saltan a cada paso que das;
el vientre de un pez resplandece
confundido entre los podridos troncos.

Allá cerca de las rocas grisáceas
ratas almizcleras se sumergen y giran.
Saliendo de su contorno de limo
una negra babosa de agua se arrastra
invertida sobre la superficie
hacia aquel alimento que ha de elegir.

Tú alzas los ojos; mientras caminas
el sol se estremece y cae preso
en el cerco de cañas de los árboles,
entre sus tallos muertos.
¿Hurgas en el barro, viejo corazón,
qué estás haciendo aquí?

William De Witt Snodgrass (Wilkinsburg, Pennsylvania, 1926 – Nueva York, 2009), Alberto Girri, Versiones, Ediciones Corregidor, 1974

Foto: Snodgrass Melville House Publishing

sábado, septiembre 05, 2009

Claudiano / Sobre una mesa de piedra...



10

Sobre una mesa de piedra
Adornada con una flor
Se ha posado un águila.

La imagen del ave
Sobre la superficie pétrea
Sugiere una extraña figura:

La mesa en lo alto
Tomando vuelo, pesada y sin alas.

Claudio Claudiano (Alejandría, c. 370-Roma, c. 404), Los V latinos, versiones textos y notas de Javier Cófreces y Matías Mercuri, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2005

X
Mensa coloratis aquilae in alis, / quam floris dinstinguit honos, similisque figura,/ texitur: implumem mentitur gemma volatum.

Ilustración: Apoteósis de Claudio (detalle), Museo del Prado

Jacques Roubaud / Refugio en las mañanas negras



1983: enero. 1985: junio


El registro rítmico de la palabra me produce horror.

No consigo abrir un solo libro que contenga poesía.

Las horas de la noche tienen que ser aniquiladas.

Cuando me despierto está oscuro: siempre.

En los cientos de mañanas negras me he refugiado.

Leo prosa inofensiva.

Las piezas quedaron tal cual estaban: las sillas, las paredes, los postigos, las ropas, las puertas.

Cierro las puertas como si el silencio.

La luz me sale por las orejas.


Jacques Roubaud (Caluire, Rhône, 1932), de Quelque chose noir (1986)
Traducción de Jorge Fondebrider

1983: JANVIER. 1985: JUIN
Le registre rythmique de la parole me fait horreur.// Je ne parviens pas à ouvrir un seul livre contenant de la poésie.// Les heures du soir doivent être annihilées.// Quand je me réveille il fait noir : toujours.// Dans les centaines de matins noirs je me suis réfugié.// Je lis de la prose inoffensive.// Les pièces sont restées en l'état : les chaises, les murs, les volets, les vêtements, les portes.// Je ferme les portes comme si le silence.// La lumière me dépasse par les oreilles.

Foto: Roubaud (izq.), Nueva York, 2009 Charles Bernstein

De Roubaud en este blog:
Días tranquilos en la Porte d'Orleans

viernes, septiembre 04, 2009

Ausonio / Eunomo le diagnosticó...


















4

Eunomo le diagnosticó al pálido y desfalleciente Gayo:
"Tu vida está en manos de los dioses".

Pasado el tiempo, el médico se cruzó con su paciente
Quien lucía el mismo rostro cadavérico de antaño.

"¿Eres tú?, preguntó Eunomo.
"Sí, soy Gayo", respondió el otro.
"¿Has sobrevivido?"
A lo que Gayo negó moviendo su cabeza.
"¿Qué haces aquí entonces?"
"Me enviaron los dioses a merodear entre los vivos
Para llevarme a los médicos al más allá."

Al oír esto, Eunomo comenzó a temblar.
Gayo continuó:
"No tienes por qué preocuparte,
Nadie que te conozca sospecharía que eres médico".

Magno Décimo Ausonio (Burdigala, actual Burdeos, c. 310-c.395), Los V latinos, versiones textos y notas de Javier Cófreces y Matías Mercuri, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2005

IV
Languentem Gaium moriturum dixerat olim / Eunomus: evasit fati ope, non medici./ Paulo post ipsum videt aut vidissi putavit/ pallentem et mula mortis in effigie./ "Quis tu"? "Gaius", ait. "Vivisne"? Hic abnuit. "Et quid/ nunc agis hic"? "Missu Ditis", ait, "venio/ ut, quit notitiam rerumque hominumque tenerem,/ accirem medicos". Eunomus obriguit./ Tum Gaius: "Metuas nihil, Eunome: dixi ego et omnes/ nullum qui saperet dicere te medicum".

Ilustración: Probablemente Ausonio, en un grabado medieval Aquitaine Online

jueves, septiembre 03, 2009

Paz Levinson / Dos poemas


Una visita

Sentada en casa la ventana se abre sola
entra algo que veo crecer
hacia los objetos desordenados:
ropa, libros, papeles
cosas que se van cerrando
como novelas televisivas por temporadas.
Los perros cruzan el puente colgante,
la corriente es fuerte, clara y helada.

Sentada en casa, tocan el timbre por equivocación.


Agua

Mi papá como hijos tiene historias,
mi mamá tuvo hijos y después tuvo hijos adoptivos,
gatas y miles de hijos planta.

El agua cae, cada hoja tiene un sonido.
Con los ojos cerrados,
al final del verano
voy a poder distinguir cuál de las plantas estoy regando
como cuando alguien llama por teléfono cada tanto
y el timbre de la voz se graba en algún lugar de la mente.


Paz Levinson (Bariloche, 1978), Un catálogo de todo lo que hay, Gog y Magog, Buenos Aires, 2006

Héctor Pedro Blomberg / Versos a María Kempenfeldt



















¿Quién eras, oh María, misteriosa María,
la dueña de este libro que he encontrado al partir?
En la primera página, en alemán, decía
con letra temblorosa: "te quiero hasta morir".

Dulce María Kempenfeldt, aquí en este navío
que te llevaba lejos, ¿soñaste como yo?
¿Tu corazón sangraba nostalgias, como el mío?
¿Tampoco tu quimera de amor se realizó?

"Ich liebe Dich, Maria..." ¿En qué brumoso puerto,
en qué tierra lejana dejaste el corazón
que gimió en estas páginas, en este libro abierto
y olvidado en un barco, su ensueño y su pasión?

"Ich liebe Dich, María..." Yo guardo el libro, y leo
el verso que ha veinte años escribió en alemán
un hombre que te amaba, y en mis sueños veo
tu rostro rubio y triste, y los barcos se van...

Héctor Pedro Blomberg (Buenos Aires, 1889-1955), El pastor de estrellas, Editorial Tor, Buenos Aires, 1928

De Blomberg en este blog:
Las dos irlandesas
---
Ilustración: Joven rubia de ojos azules, Édouard Manet, 1878

miércoles, septiembre 02, 2009

Giuseppe Ungaretti / Cuatro versiones



Lucca

En mi casa, en Egipto, después de la cena, rezado el rosario,
/mi madre nos hablaba de estos sitios.
Mi infancia toda fue maravillada por ello.
La ciudad tiene un tráfico tímido y fanático.
Junto a estas paredes no se está más que de paso.
Aquí la meta es partir.
Me he sentado al fresco en la puerta de la hostería
/con gente que me habla de California como
/de una de sus propiedades.
Me descubro con terror en los rasgos de estas personas.
Ahora siento correr caliente en mis venas la sangre de mis muertos.
También yo he tomado una zapa.
Entre los muslos humeantes de la tierra me he descubierto riendo.
Adiós, deseos, nostalgias.
Sé del pasado y del porvenir cuanto un hombre puede saber.
Conozco ahora mi destino y mi origen.
No me queda ya nada que profanar, nada que soñar.
He gozado de todo, y sufrido.
No me resta más que resignarme a morir.
Criaré por lo tanto una prole.
Cuando un apetito maligno me empujaba a los amores mortales,
/elogiaba la vida.
Ahora que considero, también yo, el amor como una garantía
/de la especie, tengo en vista la muerte.

[L'allegria, 1915-1931]

Cien poemas escogidos. Selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso, Editorial Argonauta, Buenos Aires, 2009


Ironía

Esucho la primavera en las ramas negras doloridas.
Se puede seguir solo en esta hora, pasando entre
/las casas solas con los propios pensamientos.
Es la hora de las ventanas cerradas, pero esta tristeza
/de retornos me quitó el sueño.
Un velo de verde enternecerá mañana desde estos árboles,
/hace un rato, cuando sobrevino la noche, todavía secos.
Dios no concede descanso.
A esta hora, sólo a un raro soñador le es dado
/ el martirio de continuar su obra.
Esta noche, aunque sea de abril, nieva sobre la ciudad.
Ninguna violencia supera a la que tiene
/aspectos silenciosos y fríos.

La alegría. La tierra prometida. Traducción de Oreste Fattoni, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1974


No griten más

Dejen de matar a los muertos,
no griten más, no griten
si los quieren todavía oír,
si confían en no morir.

Tienen el imperceptible susurro,
no hacen más rumor
que la hierba cuando crece
dichosa, donde no pasa el hombre.

Il dolore, 1942-1946
la poesía.it
Versión de J. Aulicino


Agonía

Morir como las alondras sedientas
sobre el espejismo

O como la codorniz
pasado el mar,
en las primeras matas
porque de volar
no tiene más deseo

Pero no vivir de lamento
como un jilguero cegado

L'allegria, 1931
Antologia Virtuale della Poesia Italiana
Versión de J. Aulicino

Giuseppe Ungaretti (Alejandría, 1888-Roma, 1970)

Lucca
A casa mia, in Egitto, dopo cena, recitato il rosario, mia madre ci parlava di questi posti./ La mia infanzia ne fu tutta meravigliata./ La città ha un traffico timorato e fanatico./ In queste mura non ci si sta che di passaggio./ Qui la meta è partire./ Mi sono seduto al fresco sulla porta dell'osteria con della gente che mi parla di California come d'un suo podere. / Mi scopro con terrore nei connotati di queste persone. / Ora lo sento scorrere caldo nelle mie vene, il sangue dei miei morti./ Ho preso anch'io una zappa./ Nelle cosce fumanti della terra mi scopro a ridere./ Addio desideri, nostalgie./ So di passato e d'avvenire quanto un uomo può saperne./ Conosco ormai il mio destino, e la mia origine./ Non mi rimane che rassegnarmi a morire./ Alleverò dunque tranquillamente una prole./ Quando un appetito maligno mi spingeva negli amori mortali, lodavo la vita. / Ora che considero,
anch'io, l'amore come una garanzia della specie, ho in vista la morte.patatonia.it

Ironia
Odo la primavera nei rami neri indolenziti. / Si pó seguire solo a quest'ora, passando tra le case soli con i propri pensieri. / È l'ora delle finestre chiuse, ma questa tristezza di ritorni m'ha tolto il sonno. / Un velo di verde intenerirà domattina da questi alberi, poco fa quando è sopraggiunta la notte, ancora secchi. / Id dio no si dà pace. / Solo a quest'ora è dato, a qualche raro sognatore, il martirio di seguirne l'opera. / Stanotte, benché sia d'aprile, nevica sulla città. / Nessuna violenza supera quella che a aspetti silenziosi e freddi.

Non gridate più
Cessate di uccidere i morti,/ non gridate più, non gridate / se li volete ancora udire,/ se sperate di non perire.// Hanno l'impercettibile sussurro,/ non fanno più rumore/ del crescere dell'erba,/ lieta dove non passa l'uomo.

Agonia
Morire come le allodole assetate / sul miraggio // O come la quaglia / passato il mare / nei primi cespugli / perché di volare / non ha più voglia // Ma non vivere di lamento / come un cardellino accecato


Foto: Ungaretti, soldado, en la Primera Guerra Mundial Del Cielo Stellato

De Ungaretti en este blog:
San Martino del Carso / En memoria
Todo he perdido... / La piedad (fragmento)

martes, septiembre 01, 2009

Aldo Oliva / Dos poemas


Rasgo fugaz

Lo que está debajo de la línea
urdida en la invención geológica,
violentamente quebrada en
inmensas aguas y dislocadas masas
de tierra es una magnitud
que se eleva como un cielo
de terrorífico misterio:
real como un sueño,
futura como la infinitud,
como la generación del
más remoto, insondable principio.

Pero un tablón de andamio,
cayendo con su obrero
o, tal vez, una azalea,
pisoteada por la torpeza (o la furia)
de un buen hombre,
abre la sospecha de que la
conjetura de un límite se ha derrumbado,
de que la línea se ha borrado,
de que son sólo espanto y exaltación,
de que la muerte y el saber son,
apenas, un ensayo de vida.


Fresno

Arrodíllate, Fresno: serás ejecutado;
profusas, humildes ramínculas,
tajeadas cortecitas, apagada flor,
retorcido recato
vedan tu médula corrupta
y sabotea lo natural la justicia.
Ya lo cantaban los azahares desde el alba:
“muerte a quien no da vigor
al amo de la renta sometida.
Te enmascaras Fresno, y simulas
tejerte en la bondad de las horas
que pasan; tienes astucia.
Pero la exhibición productiva
te arrasará. Lo simple caducará”.
¿Mienten, cantando, los azahares
desde el alba?

Aldo Oliva (Rosario, 1927-2000), Poesía completa, Editorial Municipal de Rosario, 2003

Foto: Oliva, 1993, por Claudia del Río, op. cit.

De Oliva en este blog: Fábula barrial: primavera