viernes, julio 19, 2024

Enrique Lihn / El vaciadero




No se renueva el personal de esta calle: 
el elenco de la prostitución gasta su último centavo 
     en maquillaje  
bajo una luz polvorienta que se le pega a la cara. 
Una doble hilera de caries, dentadura de casas 
     desmoronadas 
es la escenografia de esta Danza Macabra 
trivial bailongo sabatino en la pústula de la ciudad. 

Es una cara conocida llena de costurones con lividas 
     cicatrices bajo unos centavos de polvo, y que 
     emerge de todas las grietas 
de la ciudad, en este barrio más antiguo que el Barrio de 
     los Alquimistas
como la cara sin cuerpo del caracol ofreciéndose en los 
     dos sexos de su cuello andrógino 
blandamente fálico y untado de baba vaginal 
el busto de un boxeador que muestra las tetas en el marco 
     de un socavón.

No avanza ni retrocede el rio en este tramo descolorido y 
     bullente alrededor de la compuerta 
El mecanismo de un reloj descompuesto cuelga como la 
     tripa de un pescado 
de la mesita de noche 
entre los rizos de una peluca rosada 
La fermentación de las aguas del tiempo que se enroscan 
     alrededor del detritus como el caracol en su concha
el éxtasis de lo que por fin se pudre para siempre. 

Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988), A partir de Manhattan, Ediciones Ganymedes, Valparaíso, 1979

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