domingo, enero 23, 2022

Verónica Zondek / De "El libro de los valles"




Mapocho

El río atrae una bandada de pájaros.
Los pájaros visten negro traje y camisa blanca.
Los pájaros son cerdos voladores
y pastan el gris de la ciudad.
Él sólo observa.
Inclina aterido el cuerpo
sobre un borde en el Puente Pedro de Valdivia.
Observa cómo sus trajes se tornan marrón.

Escucha caer un lamento en los cielos del olvido.

Santiago, el Valle de las Gaviotas, es triste.
Es de tumulto tan grande
que el graznido feroz se desarma
y el ojo insiste en recordar cuerpos a la deriva:
carroña
carroña entrañable para cerdos sin vuelo.

Entre pluma tibia y tanta
la memoria encuentra asilo.
Es azul el horizonte y extensa

el ala posible.


geografía

Avista un ave que le indica el camino.
Lo sobrevuela una bandada de loros facundos.
Su huella avanza por una ruta apenas signada.
Su mirada es arriba en la cuenca de un lago.
El desagüe es municipal y lo habitantes son dispersos.
Los volcanes no se guiñan un ojo.
Los volcanes no se activan.
Impertérritos
esperan el momento preciso.

En Valle Silencio se impone una geografía.

El hombre
este hombre que vaga

acata y 
calla.


Buenos Aires

No se habla de la ciudad sin valle.

Él no cree posible ver lo que ver.
Percibe hondamente la diferencia.
Siente la atracción.
Sabe lo fatal.

Ve un plano transitable e infinito.
Ve un plano sin límite elevado.
Ve un plano donde la geografía no existe.
Donde toda conciencia de lo natural se hunde.

Ve un plano hecho para vivir.
Ve un plano decorado por el recuerdo de un río.
No ve agua para el vagabundo.

Construcción sobre construcción
la ciudad atrae fatal.


libre albedrío

Huye la indiferencia.
Entra a Valle Serpiente.
Ve fluir un diáfano como cualquier comienzo.
Toca un húmedo lecho de piedras que parlan.
Ve como un cuerpo trasladado por la tentación arrastra su vuelo.
Ve una lengua solitaria que traiciona.
Puede cometer un crimen.
Hasta el cielo primigenio de un sueño
Arrastra el cuerpo por las piedras tibias.
Recorre el valle en busca de carne.
Los caminos se bifurcan.
No encuentra el bien ni el mal.
No encuentra dios que lo proteja de elegir.

Verónica Zondek (Santiago de Chile, 1953), El libro de los valles, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2003


Foto: Jorge Fondebrider, Jorge Aulicino y Verónica Zondek, Valdivia, Chile, invierno de 2017. Archivo del Administrador

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