martes, enero 18, 2022

José Miguel Marinas / De "Razón de duelo", 2




de "razón":

III
dar razón del duelo 
como quien canta el melisma más terrible
sin voz, entredientes,
y de vez en cuando se vuelve a la vida
y habla y negocia, o dice qué hermoso este edificio
o cómo me gustan las líneas de tu boca
o cuánto falta para el verano
pero sabe que el otro borde del umbral
la parte interior de esa zona sin aire
le convoca de continuo
para que diga de lo imposible algo


de "non nomina":

IX
un cuenco de manos
para capturar el agua de la lluvia
un pliegue de la hoja de la cardenca
donde se almacena el agua del cielo
como en un cuévano 
un peine pasando moroso
por la mata de pelo recién lavado
con el agua de lluvia de la cardenca
(no recuerdo el color de los ojos de mi madre)


XX
regiones de la pérdida:
no damos abasto a recorrer los paisajes derrotados
contamos flores nuevas, casas, catedrales, el aparato todo 
del mundo como es
y parece que los ajustes cuadran
las metas son casilleros en la planilla que se van tachando
como si estuvieran cumplidas, colmadas las ambiciones
todo va como va, vive la rueda de la culminación
los desperfectos en el núcleo de lo que hacemos parece
que son daños a lo más colaterales
devastadas regiones de la pérdida
tan dentro 
tan normalizadas
que no hay ojos ni caligrafía que las haga legibles
todo se resuelve en negar que haya otra vida
precisamente aquí y ahora

José Miguel Marinas (Vitoria, España, 1948-León, España, 2022), Razón de duelo, Traviesas de Poesía, segunda edición, León, España, 2014


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