sábado, noviembre 25, 2017

Carlos López Beltrán / Dos poemas
















El hombre que llegó a las manos

                      And he carries the reminders of every fist
                                       that laid him down or cut him.
                                                                     Paul Simon


Se sorprendió de encontar un paisaje tan áspero.
Esos nudillos tan anudillados esos puños
tan empuñados. Las correas venosas apuntándole
desde lo alto y el sudor tan sedoso y tan espeso.
El hedor hosco de la adrenalina.

A pesar del estilete de la brissa sobre la cara
y la cizalla sobre la arista de piedra
se sorprendió del silencio que encontró
en las manos como aleteo de tumba...

Y comenzó a bajar muy despacito
sin mirar hacia arriba ni hacia abajo
aferrándose a las grietas con los dedos
llagados y apoyando bien los pies.


Cita en el 16eme

Era yo, viniendo hacia mí, pero de canto
En un ángulo triste e imposible
Desde el fondo del ojal en la penumbra
De aquel pasillo astroso parisino
Apresurado hacia aquí hacia nosotros
Que temerosos del encuentro ya escapábamos
Sin saber si era un reflejo o un demonio
Aglomerado de mala pus, encabronado
Pero era yo asiluetado e irascible
Menesteroso, cruel, seniencarnado
Pisando fuerte desde lo oscuro del espanto
Era yo musitando al acercarme
Desdentados reclamos y rencores
Como piedras de dolor en las arterias
Envejecido por la grava y la intemperie
El que se puso a caminar cuando de niño
Perdió el abrazo y la gracia de mi madre.

Carlos López Beltrán (Minatitlán, México, 1957), Hembras desarboladas y otros hombres fuera de lugar, Universidad del Claustro de Sor Juana y Ediciones Sin Nombre, Ciudad de México, 2014

Ref.:
Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM
Fractal
Círculo de Poesía


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