jueves, octubre 11, 2007

Do not go gentle ... (Versión III)

NO ENTRES DOCILMENTE EN ESA PLACIDA NOCHE

No entres dócilmente en esa plácida noche,
la vejez debería arder y delirar al terminar el día;
rabia, rabia contra la agonía de la luz.

Aunque los sabios reconocen al morir que la tiniebla es justa,
porque ningún relámpago han clavado sus palabras
no entran dócilmente en esa plácida noche.

Los buenos, que en el último gesto lloran por el brillo
con que sus frágiles actos hubieran podido bailar en una verde bahía,
rabian, rabian contra la agonía de la luz.

Los salvajes, que atraparon y cantaron el sol en vuelo,
y demasiado tarde aprenden que lo han apenado en su camino,
no entran dócilmente en esa plácida noche.

Los solemnes, cerca de la muerte, que ven con mirada cegadora
que los ojos ciegos pudieron brillar igual que meteoros y alegrarse,
rabian, rabian contra la agonía de la luz.

Y tú, mi padre, allí en la triste altura,
maldice, bendíceme ahora con tus lágrimas feroces, te suplico.
No entres dócilmente en esa plácida noche.
Rabia, rabia contra la agonía de la luz.

Dylan Thomas, trad. Gerardo Gambolini, Los grandes poetas, prólogo de Jorge Fondebrider. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1988.

N. de R.: Tal vez más precisa que la de Azcona Cranwell en general, esta versión de Gambolini traduce good nigth por plácida noche. En tren de buscar equivalentes en castellano, prefiero el adjetivo "quieta", de Azcona, poco más lejano de good, pero más agobiador y desesperante.

5 comentarios:

  1. Jorge: para mi gusto, esta versión es decididamente mejor que las dos anteriores. Conserva la repetición cercana de dos adjetivos ("ven con mirada cegadora que los ojos ciegos pudieron brillar") que no sé por qué Azcona evitó y alteró decididamente ("ven con mirada deslumbrante cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse"). Conserva la ambigüedad de "triste altura" y resuelve de manera menos forzada la última estrofa. En cuanto a “callada”, “quieta”, “plácida”… Dylan dice “buena” y tiene todos los otros adjetivos en su propia lengua. Será preciso más inglés que el mío o más conocimiento de la obra de Dylan para atreverse a cambiar algo tan redondo. Seguramente los traductores lo tienen. Ya que hablabas antes de posiciones más filosóficas que técnicas de la traducción, te diré que me gustan las que se proponene ser más fieles y no las que, deliberadamente, corrigen, hermosean, fuerzan o interpretan. De todos modos, la cosa está perdida. Uno de mis hijos me dijo a los 14 o 15 años: “nadie puede saber lo que dijo Shakespeare porque nadie puede saber cómo sonaba lo que dijo cuando lo dijo”.

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  2. Posiciones extremas han llevado la cuestión a la necesidad de ser todos políglotas absolutos y, además, académicos de todas y cada una de las lenguas, vivas y muertas, por no hablar de dialectos y formas dialectales.
    To be or not to be. Sonaría tan distinto hace cuatro siglos? Qué es más atrevida decisión del espíritu? Sucumbir ante esta Torre de Babel o, con decisión valiente, hacer frente a ese turbión de lenguas pensando que todas se reducen a la que hablamos en este arrabal o rincón de la Tierra?

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  3. Si de ser extremos se trata, habría que decir que cada uno de nosotros habla su propia lengua, con resonancias particulares e intransferibles. El malentendido, así, es ineliminable como le gusta recalcar a los lacanianos. La redundancia es un intento de salvarlo. Por eso publicás, y leemos, tres versiones en español y el original de un poema. Es la parte divertida del asunto. En cuanto a la vida cotidiana, hacemos lo que podemos y, en realidad, nos entendemos bastante bien considerando que nos la pasamos traduciéndonos unos a otros constantemente. Cierto es que, también en ese terreno, hay gente que se extralimita, fuerza significados,desconoce matices, privilegia la enunciación y no el enunciado, y "así de seguido". Pero pese a todo, dialogamos.

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  4. Hice esta traducción hace ya muchos años. En aquel momento me incliné por traducir "good" como plácida por una cuestión de eufonía. Me parecía más redondo el verso con una sílaba más (es una justificación torpe y caprichosa, pero fue ése el motivo). Hoy, me inclinaría mucho más por poner directamente "buena", como sugiere Mauli. Pero rebato una insinuación: el criterio no es el de hermosear, corregir o interpretar, sino simplemente el de creer que una determinada elección genera en una lengua un efecto o un clima que encuadra con el espíritu de lo que fue dicho en otra. Si no, bastaría con un buen software. What the fuck.
    Gerardo Gambolini

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  5. ...bueno, buena parece menos pretenciosa y así más ella...good, después de todo, siempre será good, el good de thomas o el good del poema...después de todo, y sea la que sea, la última palabra es del lector,
    o sea de cualquiera, o sea ni siquiera del poema...

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