domingo, diciembre 07, 2008

sábado, diciembre 06, 2008

Como los lobos en una estación seca


Invierno

Como lobos en una estación seca
Germinamos por todas partes
Amando la lluvia,
Adorando el otoño.
Un día incluso pensamos en mandar
Una carta de agradecimiento al cielo
Y en lugar de un sello
Pegarle
Una hoja de otoño.
Creíamos que las montañas se desvanecerían,
Los mares se desvanecerían,
Las civilizaciones se desvanecerían
Pero permanecería el amor.
De pronto nos separamos:
A ella le gustan los grandes sofás
Y a mí me gustan los grandes barcos,
A ella le gusta susurrar y suspirar en los cafés
Y a mí me gusta saltar y gritar en las calles.
A pesar de todo
Mis brazos se abren al universo
Esperándola.

Muhammad Al Magut (Salamiya, 1934-Damasco, 2006) de La alegría no es mi profesión, 1970 
Traducido del árabe por María Luisa Prieto, en Poesía Arabe

viernes, diciembre 05, 2008

Emily Dickinson / Nos gusta marzo...

























Nos gusta Marzo, sus zapatos púrpura,
es nuevo y luminoso;
hace barro para perros y buhoneros,
el bosque enjuga;
conoce la lengua de la víbora su llegada,
y engendra sus manchas.
Se levanta el sol, tan cercano y poderoso
que nuestras mentes se calientan.
Él es noticia de todos los otros;
se atreve a morir
con los pájaros azules pirateando
en su cielo británico.

Emily Dickinson (Amhers, 1830-1886)
Versión: J. Aulicino



WE like March, his shoes are purple,
He is new and high;
Makes he mud for dog and peddler,
Makes he forest dry;
Knows the adder’s tongue his coming,
And begets her spot.
Stands the sun so close and mighty
That our minds are hot.
News is he of all the others;
Bold it were to die
With the blue-birds buccaneering
On his British sky.

Little Brown, Boston, 1924/ Bartleby, Nueva York, 2000
---
Foto: Daguerrotipo de William C. North, 1846 ó 47, © Amherst College

jueves, diciembre 04, 2008

Ezra Pound / Cántico del sole























El pensamiento de cómo sería América
si los Clásicos tuvieran una amplia circulación
perturba mi sueño,
el pensamiento de cómo sería América,
el pensamiento de cómo sería América,
el pensamiento de cómo sería América
si los Clásicos tuvieran una amplia circulación
perturba mi sueño.
Nunc dimittis, ahora tú deja a tu sirviente, *
ahora tú deja a tu sirviente,
partir en paz.
El pensamiento de cómo sería América,
el pensamiento de cómo sería América,
el pensamiento de cómo sería América
si los Clásicos tuvieran una amplia circulación...
¡Oh, sí!,
es lo que perturba mi sueño.

Ezra Pound (Hailey, 1885- Venecia, 1972)
Versión: Jorge Aulicino

El poema se basa en Il Cantico del Sole (Cantico della Creature), de Francisco de Asís (N. del T.)

* "Nunc dimittis servum tuum, Domine, secundum verbum tuum in pace", Cántico de Simeón, San Lucas 2, 29, Nova Vulgata Bibliorum Sacrorum Editio. "Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz / como lo has prometido", El libro del Pueblo de Dios, La Biblia, Ediciones Paulinas, Madrid, 1997 (N. del T.)

Cantico del Sole
The thought of what America would be like / If the Classics had a wide circulation / Troubles my sleep, / The thought of what America, / The thought of what America, / The thought of what America would be like / If the Classics had a wide circulation / Troubles my sleep. / Nuc dimittis, now lettest thou thy servant, / Now lettest thou thy servant / Depart in peace. / The thought of what America, / The thought of what America, / The thought of what America would be like / If the Classics had a wide circulation... / Oh well! / It troubles my sleep.

Ezra Pound, Poems & Translations, "Personae" (1926), The Library of America, New York, 2003
---
Foto: Ezra Pound en Venecia, 1963 Walter Mori/Mondadori/Getty Images

miércoles, diciembre 03, 2008

La noche, la calle, el farol...


La noche, la calle...

La noche, la calle, el farol, la botica,
la luz opaca e inexpresiva.
Aunque viviera un cuarto de siglo más
todo seguiría así. No hay salida.

Si muriese, comenzaría de nuevo
y todo se repetiría como antaño:
la noche, del canal la gélida marejada,
la botica, la calle, la linterna.

(1909)


La virgen de Spoleto

Tu figura es esbelta como un cirio de tu altar.
Hiere tu mirada como el filo de una espada.
No quiero que seas una epifanía: quiero
ir a la hoguera porque te amo.

No te pido dicha ni reclamo ternuras,
pero no te ensuciaría con caricias vulgares.
Te miro tras tus rejas como un pintor lo haría.
Rodeada de tus flores que también amo.

Aún el viento te sigue y el sol te abrasa.
María, que mis ojos vean sobre ti el ángel del cielo,
que alcance mi corazón el dolor más liviano.

En tu pelo moreno prendo versos como diamantes.
Tus ojos son un estanque profundo y luminoso:
allí arrojo mi sediento corazón enamorado.

(1912)

Alexander Blok (San Petersburgo, 1880 - Petrogrado, 1921)

Versión del primer poema: Irina Bogdaschevski, Diez poetas rusos del Siglo de Plata, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1983

Versión del segundo poema: J. Aulicino, sobre glosa de Alejandro Pérez Rampante al original en ruso


Ночь, улица, фонарь, аптека,
Бессмысленный и тусклый свет.
Живи еще хоть четверть века -
Все будет так. Исхода нет.

Умрешь - начнешь опять сначала
И повторится все, как встарь:
Ночь, ледяная рябь канала,
Аптека, улица, фонарь.

10 октября 1912

ДЕВУШКА ИЗ SPOLETO
Строен твой стан, как церковные свечи.
Взор твой - мечами пронзающий взор.
Дева, не жду ослепительной встречи -
Дай, как монаху, взойти на костер!

Счастья не требую. Ласки не надо.
Лаской ли грубой тебя оскорблю?
Лишь, как художник, смотрю за ограду,
Где ты срываешь цветы,- и люблю!

Мимо, все мимо - ты ветром гонима -
Солнцем палима - Мария! Позволь
Взору - прозреть над тобой херувима,
Сердцу - изведать сладчайшую боль!

Тихо я в темные кудри вплетаю
Тайных стихов драгоценный алмаз.
Жадно влюбленное сердце бросаю
В темный источник сияющих глаз.

3 июня 1909



Ilustración: Retrato de Alexander Blok por Constantin Somov, 1907. Para la revista Golden Fleece (1908, N° 1). Lápiz, crayons, gouache sobre papel. Galería Tretyakov, Moscú, Rusia. En Olga's Gallery

martes, diciembre 02, 2008

La injusticia brama...













III

La injusticia brama en Malasia
y tú, desde una pequeña habitación arreciada por los huracanes,
ciñes la desazón que otros hombres labran sobre las barcas.
La fiebre amarilla disuelve tus entrañas;
ensimismado en combatir la intemperie de los gobiernos ingleses
luchas junto a monos aullantes y piratas disecados
por la sal de los mares
Nada pudo detenerte,
ni la lujuria del cielo del Cabo de Buena Esperanza
ni aquellos felinos que agazapados sobre sus pensamientos
esperaban pacientes dar el salto
para atrapar a la presa entre los dientes.
Sandokán no es un mito,
su sangre caliente es de nuestros días;
sólo el poder es un mito
que en la soledad de su codicia
se devora a sí mismo.
Está derrotado quien arriesga
pero está muerto quien no opone resistencia.

Daniel Chirom (Buenos Aires, 1955-2008), del poema Salgari

Una versión de Pound

Los poemas de Cathay (1915), versiones reputadas de libérrimas de poemas chinos al inglés por parte de Ezra Pound, fueron motivo de controversias y aun de befas contra el autor; de modo que no agregamos nada nuevo con la versión al castellano publicada en este blog de "The beautiful toilet" *, de Mei Sheng, último de los giros posibles para nosotros en este juego de espejos (hay que decir que Pound se basó en notas de Ernest Fenollosa para realizar ese puñado de poemas, en su mayor parte de Li Po, presentado aquí con su nombre en japonés, Rihaku).



* El hermoso baño

Azul, azul es la hierba cerca del río
Y los sauces han desbordado el jardín cerrado.
Y adentro la dueña en la flor de su edad,
Blanca, blanco el rostro, vacila, pasando la puerta.
Esbelta, tiende una esbelta mano,
Y ella fue una cortesana en los antiguos días,
Y casó con un borracho,
Quien ahora sale dando tumbos
Y la deja demasiado sola.

de Mei Sheng, 140 a.C.
Ezra Pound
Versión de J. Aulicino


The Beautiful Toilet

Blue, blue is the grass about the river
And the willows have overfilled the close garden.
And within, the mistress, in the midmost of her youth,
White, white of face, hesitates, passing the door,
Slender, she puts forth a slender hand,
And she was a courtezan in the old days,
And she has married a sot,
Who now goes drunkenly out
And leaves her too much alone.

By Mei Sheng. B.C. 140.
Ezra Pound, Poems & Translations, "Cathay" (1915), The Library of America, New York, 2003
La primera dificultad aparece en el título que Pound eligió para el poema. Las versiones al castellano que he visto traducen en la cuarta o quinta acepción de la palabra toilet en inglés: tocado, arreglo. Me pareció pertinente traducir en la segunda o tercera acepción, baño en el sentido de acción de bañarse, simplemente porque nada hay que justifique la elección de "tocado". Pound ha aludido probablemente a "tocado" en su título, sí, pero el motivo de tal alusión permanece improbable, y se basa en que el original habla de "rojo polvo" sobre el rostro de la protagonista. El caso es que Pound no tradujo esa línea. Si hemos de seguir la idea entera de la traducción, el baño está tan ausente como el polvo rojo, y tan ausente como la casa toda, sólo aludida, en último de los casos, en el adverbio within, adentro, que a simple vista refiere más bien al jardín. En otras palabras, hemos de conjeturar que la mujer está bellamente maquillada, o bien, que acaba de tomar un baño en el río. El azul de la hierba se debe a la luz de la luna. Sabemos que la mujer vacila en una puerta, adentro (¿la puerta entre la casa y el jardín?; ¿es una escena o una secuencia?); la blanca esbeltez puede aludir a su cuerpo apenas cubierto. Si situamos la escena dentro de la casa -otra posibilidad-, la mujer acaba de tomar un baño y, en la puerta, alza la esbelta mano blanca hacia su marido borracho que parte. En otras palabras, nada me permitió imaginar el "tocado", el maquillaje, en la versión en inglés de Ezra Pound. Las dos escenas posibles del baño en el río y del baño en la casa, la mano alzada en ambas hacia el marido que sale dando tumbos, me fascinaron más que la segura mención al maquillaje en el original, que Pound no tuvo para nada en cuenta.

Hongsun Choi se ha ocupado extensamente de esta versión en "A Strata of Cathay: Ezra Pound and the Translation of Chinese Poetry", publicado en Journal of English and American Studies (dic. 2007). El análisis de Choi es benevolente con la versión excéntrica de Pound y con su efecto de ambigüedad sobre una escena sencilla.

Contiene el artículo el original de los versos del poema de Mei Sheng. Y su versión literal. Es así:

1 靑 靑 河 畔 草
2 鬱 鬱 園 中 柳
3 盈 盈 樓 上 女
4 皎 皎 當 窗 牖
5 娥 娥 紅 粉 妝
6 纖 纖 出 素 手

1 blue blue river bank (or side) grass
2 luxuriantly luxuriantly garden in willow
3 fill (or full) fill storied house on girl
4 white (or brilliant or luminous) white just face window door
5 beauty of face beauty of face red powder toilet
6 slender slender put forth white hand



Choi traduce lo que cada ideograma representa sin lazos sintácticos: azul azul río orilla hierba/ exuberante exuberante jardín en sauce (sauce en el jardín)/ asoma asoma casa de alto muchacha/ blanca (o brillante o luminosa) blanca cara puerta-ventana/ bello rostro bello rostro polvo rojo tocado/ esbelta esbelta tendida blanca mano.

Hay por lo visto una deliberada duplicación de la primera palabra de cada uno de estos seis versos. Pound, como se observa, ha mantenido algunas repeticiones, específicamente las cromáticas (blue y white) aunque no el sentido general que describe una escena más concreta: la mujer se asoma a una ventana, y hay polvo rojo en sus mejillas. Todo esto lo ignora por completo. Agrega asimismo que la mujer vacila, titubea, con su brazo extendido, no en la ventana, sino pasando la puerta.

Choi admite que Pound complica el poema, pero indica que de haber mantenido la literalidad, lo hubiese vuelto rústico en inglés. En tal trampa cayó el sinólogo Arthur Walley, quien, en aparente respuesta a la "arbitrariedad" de Pound, publicó en 1916 una versión mucho más literal, que malogra por completo la obra del antiguo poeta chino. Choi lo cita de esta suerte:

Green, green,
The grass by the river-bank.
Thick, thick,
The willow trees in the garden.
Sad, sad,
The lady in the tower.
White, white,
Sitting at the casement window.
Fair, fair,
Her red-powered face
Small, small,
She puts out her pale hand.


(Verde, verde/ La hierba de la orilla del río. / Espesos, espesos,/ Los sauces en el jardín. / Triste, triste, /La dama en la torre. / Blanca, blanca, / en la puerta-ventana. / Bella, bella, / Su cara empolvada con carmín. / Pequeña, pequeña, / saca su pálida mano)

Así como Walley ve una torre donde el poema no la nombra (suponemos solo que la mujer abre en lo alto una ventana), Pound ignoró toda edificación y dejó librada la escena a la imaginación, en gran parte. En una concepción de la poesía demasiado moderna para el siglo y medio anterior a Cristo, pero no tan pueril como la de Walley.

PD (2015): Como si estuviera ante uno de los dibujos que se muestran en los test de Rorschach, Pound hizo su propia interpretación de la escena, no solo en lo que tradujo, sino también en lo que agregó: el marido ebrio que parte y deja a la esposa sola. ¿A quién podría si no estar despidiendo la mujer después de su baño vespertino? Pound no tuvo en cuenta que podría estar saludando a alguien que llega.-
---
Imagen: Tapa de la primera edición de Cathay, de Ezra Pound, Elkin Mathews, Londres, 1915

lunes, diciembre 01, 2008

Robinson Jeffers / El ojo




El Atlántico es un foso turbulento; y el Mediterráneo,
El estanque azul en el antiguo jardín,
Durante más de cinco mil años ha bebido el sacrificio
De naves y sangre, y brilla al sol; pero he aquí el Pacífico:
Nuestros barcos, aviones y guerras carecen de importancia.
Ni nuestra actual contienda de sangre con los valientes enanos,
Ni ninguna futura querella guerrera entre hombres del oeste
Y del este, ni las sangrientas migraciones, la codicia del poder
Y el choque de creencias
Son siquiera una mota de polvo en el gran plato de la balanza.

Aquí, desde esta orilla montañosa, promontorio más allá del borrascoso
Promontorio sumergiéndose como delfines a través de la neblina azul
En el pálido mar, mira hacia la colina de agua del oeste: es la mitad del planeta;
Esta cúpula, este medio globo, este combado
Globo del ojo del agua, arqueado hacia el Asia,
Australia y la blanca Antártida: aquellos son los párpados que nunca se cierran; éste es el vigilante, insomne
Ojo de la tierra; y lo que observa no son nuestras guerras.

Robinson Jeffers (Pittsburgh, Estados Unidos,1887- Carmel, Estados Unidos,1962), William Shand y Alberto Girri, Poesía norteamericana contemporánea, Distribuidora Mexicana de Libros, 1976

The Eye

The Atlantic is a stormy moat; and the Mediterranean,
The blue pool in the old garden,
More than five thousand years has drunk sacrifice
Of ships and blood, and shines in the sun; but here the Pacific--
Our ships, planes, wars are perfectly irrelevant.
Neither our present blood-feud with the brave dwarfs
Nor any future world-quarrel of westering
And eastering man, the bloody migrations, greed of power, clash of
/faiths--
Is a speck of dust on the great scale-pan.
Here from this mountain shore, headland beyond stormy headland
/plunging like dolphins through the blue sea-smoke
Into pale sea--look west at the hill of water: it is half the
/planet:
this dome, this half-globe, this bulging
Eyeball of water, arched over to Asia,
Australia and white Antartica: those are the eyelids that never
/close; this is the staring unsleeping
Eye of the earth; and what it watches is not our wars.
---
Foto: Robinson Jeffers. Robinson Jeffers Tor House Foundation

domingo, noviembre 30, 2008

Varón de 53...


Fusión

Para Joaquín Sabina

Varón de 53 años.
Misántropo. Frustrado. De ánimo pendular.
Viene de Silos,
de meditar bajo el ciprés
enhiesto surtidor de sombra y sueño...,
entre monjes con aura de luciérnaga.
Satélite de su obsesión,
huésped de trámites,
deambulaba por los claustros,
archipiélago de islas solitarias,
su soledad de soledades.
De maitines a laudes
vagaba por el huerto, donde crecen las hierbas
que dan espíritu al Benedictine;
en sus esencias encontró, por fin,
el tónico para su voluntad.

Conduce un Fiat Brava,
viene oyendo a Cristóbal de Morales
(Misa “Quaeramus cum pastoribus”)
a más de ciento treinta.
Le llega al paladar el retrogusto
de los copazos de Benedictine
con que se despidió del monasterio;
sus efluvios le llevan en volandas...

Se advierte al conductor del Fiat
que en la tercera estrofa hay un STOP.

* * *

Galán caduco de sesenta.
Conduce un BMW deportivo.
En el cuello contagios de Chanel
y en el lóbulo restos de carmín;
en la mente, la orgía del hostal
se le repite con obstinación.
Acaba de cazar el carpe diem
y eufórico regresa del encuentro;
le bullen por las venas
burbujas de champán Dom Perignon.
Conduce a ciento ochenta y tantos,
mientras escucha y tararea
canciones de Joaquín Sabina.

Se advierte al BMW deportivo
que en la siguiente estrofa hay un STOP.

* * *

En un Citroën Saxo,
con las pupilas dilatadas,
conduce un joven con las botas puestas;
lleva en la sangre lo que aguante el cuerpo.
Priápico y frenético,
con aliento de ron se desgañita;
suena chunda, tachunda, el bacalao.

* * *

Se advierte a los que van en el poema
que tengan precaución con las señales,
si no, terminarán en un soneto.

Cuidado con el cruce, ceda el paso.
En el siguiente verso hay un STOP.

En este mismo verso se la dieron...
el místico, el erótico, el frenético...,
las tres celeridades en un punto,
las tres desdichas en el mismo estrépito...

BMW, Citroën, Fiat Brava...
funden chatarras, marcas y retales
con sus historias en los maizales
que bordean los campos de La Nava.

La culpa es de la física, que acaba
donde empiezan los puntos cardinales,
la culpa es de sus fórmulas letales
y del azar, que las interpretaba.

La química descubre las verdades:
champán, Benedictine, cocaína,
Ron Negrita... Y entre la barahúnda,

Cristóbal de Morales y Sabina
se funden con el chunda, chunda, chunda...
con el ansia, el amor, las soledades...

Manolo Romero (Guareña, 1948), Música de sombras, Visor, Madrid, 2004, vía Batania


Foto: Cosmopoética -Poetas del mundo en Córdoba (España)

sábado, noviembre 29, 2008

Eugenio Montale / Los nuevos iconógrafos


Los nuevos iconógrafos

Se está armando la iconografía
de los máximos escritores y también, en breve,
de los mínimos. Veremos dónde han vivido,
si en palacio o en villas miseria, sus escuelas
y retretes internos o adosados
en el exterior, con tuberías colgantes
sobre establos de cerdos, estudiaremos sus horóscopos
con ascendentes, linajes y descendientes,
las calles frecuentadas, los lupanares si aún
alguno sobrevive a la honorable Merlin *,
palparemos sus vestiduras, las batas de baño, sus enemas
si se las aplicaron y cuándo y cuántas, el menú de los hoteles,
los pagarés firmados, las lociones
o pociones o cocciones, la duración
de sus amores, etéreos o carnívoros
o sólo epistolares, leeremos
historias clínicas, análisis o si buscaban el sueño
leyendo a Baffo** o la Biblia.
Así la historia
omite las epistemes por las hemorroides
mientras enseñas olímpicas flamean sobre los mástiles
y ráfagas de metralla proveen los contornos.

Eugenio Montale (Génova, 1896-Milán, 1981), de Diario del '71 e del '72

Versión deJ. Aulicino

* Lina Merlin, diputada socialista. Logró en 1959 la aprobación de una ley que prohibió el proxenetismo.
** Giorgio Baffo (Venecia, 1694-1768), poeta licencioso, recordado también por su diatriba contra la corrupción.

I nuovi iconografi

Si sta allestendo l'iconografia
dei massimi scrittore e presto anche
dei minimi. Vedremo dove hanno abitato,
se in regge o in bidonvilles, le loro scuole
e latrine se interne o appiccicate
all'esterno con tubi penzolanti
su stabbi di maiali, studieremo gli oroscopi
di ascendenti, propaggini e discendenti,
le strade frequentate, i lupanari se mai
ne sopravivva alcuno all'onorata Merlin,
toccheremo i loro abiti, gli accappatoi, i clisteri
se usati e quando e quanti, il menù deglio alberghi,
i pagherò firmati, le lozioni
o pozioni o decotti, la durata
dei loro amori, eterei o carnivori
o solo epistolari, leggeremo
cartelle cliniche, analisi e se cercasseno il sonno
nel Baffo o nella Biblia.
Così la storia
trascura gli epistemi per le emorroidi
mentre vessilli olimpici sventolano sui pennoni
e seventole di mitraglia forniscono i contorni.

---
Foto: Universidad de Toronto

tomo mi desayuno irlandés


32 Henry Street

tomo mi desayuno irlandés
esta gélida mañana en Galway
trivial como la vida misma
que poco sentido aguarda
cereal tostadas manteca suave y espesa
una montaña nevada mi mente se desliza
bajo la mesa donde me figuro estarían tus piernas
sólidas, son un leño al cual me aferro
en el medio de las olas si se avecina una tormenta
invoco el recuerdo de un sándwich de pepino
en un parque más verde incluso que tus ojos
como si esa hazaña fuera posible
o la ventana que da a la pradera
en esa casa heredada de mano en mano
donde viven mis amigos y todavía habita
el espíritu de la abuela y todos
los que murieron ahí
ese paisaje mínimo que entra en mi puño cerrado
aunque es brevísimo como una celda
luego, otra ventana más y más allá su peral
cuyas ramas arrullan el aire, pájaros
no sé quiénes son pero se me antojan gorriones
negros descienden al pasto para comer
algo que se oculta a mi mirada
ejercitan su equilibrio de trapecio pan y circo
desde los cables del teléfono
que a veces me concede la gracia
de regalarme tu voz del otro lado del mar
más amada por mí que ninguna otra lengua
yo los espío, el reflejo a contraluz no me delata.

Leonor Silvestri (Buenos Aires, 1976)

jueves, noviembre 27, 2008

The Beautiful Toilet


El hermoso baño

Azul, azul es la hierba cerca del río
Y los sauces han desbordado el jardín cerrado.
Y adentro la dueña en la flor de su edad,
Blanca, blanco el rostro, vacila, pasando la puerta.
Esbelta, tiende una esbelta mano,
Y ella fue una cortesana en los antiguos días,
Y casó con un borracho,
Quien ahora sale dando tumbos
Y la deja demasiado sola.

de Mei Sheng, 140 a.C.

Ezra Pound (Hailey, 1885- Venecia, 1972)
Versión de J. Aulicino


The Beautiful Toilet

Blue, blue is the grass about the river
And the willows have overfilled the close garden.
And within, the mistress, in the midmost of her youth,
White, white of face, hesitates, passing the door,
Slender, she puts forth a slender hand,
And she was a courtezan in the old days,
And she has married a sot,
Who now goes drunkenly out
And leaves her too much alone.

By Mei Sheng. B.C. 140.

Ezra Pound, Poems & Translations, "Cathay" (1915), The Library of America, New York, 2003

Ilustración: Pound, por Gaudier-Brzeska, 1913

miércoles, noviembre 26, 2008

La modestia sin nombre


Laca china

Musée Guimet, París

La modestia sin nombre
que se eclipsó, dejando
su octógono acabado,
reverencio.

Me incluye
su reborde de oro en el recinto
de lo excelente:
su color, la mesura
de su elocuencia
clarifican la mente.

En este plato rojo que depura
la atención con un lema:

Afinación,

lo opaco es transparente.


Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Antología poética, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2006

Foto: Padeletti por Daniel Mordzinsky, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, noviembre de 2008


Otros poemas de Padeletti en este blog:

Siempre hay un nimbo - Las borradas junturas imperiales

martes, noviembre 25, 2008

Ezra Pound / Versos gnómicos

Cuando el asado se quemaba en el horno escupiendo negrura,
me sentí desoncertado y no supe qué hacer,
pero cuando estaba sumergido en la contemplación
de los bellos versos de Li Po,
este pensamiento vino sobre mí:
cuando el asado se quema, échale agua.

1915

Ezra Pound (Hailey, 1885- Venecia, 1972), Versión de J. Aulicino


Gnómico, ca.(Del lat. gnomĭcus, y este del gr. γνωμικός, sentencioso).
1. adj. Dicho de un poeta: Que escribe o compone sentencias y reglas de moral en pocos versos. U. t. c. s.
2. adj. Dicho de una poesía: De este género.
(DRAE)


Gnomic Verses

When the roast smoked in the oven, belching out blackness,
I was bewildered and knew not what to do,
But when I was plunged in the contemplation
Of Li Po's beautiful verses,
This thought came upon me,-
When the roast smokes, pour water upon it.

1915

Ezra Pound, Poems & Translations, "Uncollected Poems and Translations", The Library of America, New York, 2003
---
Foto: Erza Pound, 1920 Telegraph. co. uk

Pound en este blog:

Doria
Canto LXXIV
Francesca
Canto LXXXI - Fragmento
Canto XLV - Con usura
La tumba de Akr Caar

lunes, noviembre 24, 2008

Paula Jiménez / De "Ni jota"


Debajo del jardín

Desde adentro, por debajo del jardín, en la trastienda del camino de la hormiga, la catacumba o el alma de la casa, desde allí mismo se gestaba el huracán, una fuerza centrífuga trayendo al comedor los sucesos de los días. El viento se alzaba fuertemente y nos dejaba caer una lluvia de recuerdos. Las nenas no entendíamos ni jota. Empapadas, salíamos a la calle, como después de haber cruzado un río.


La tía Juanita

A veces, en mitad de la noche, rugía el volcán, el ciclón, el huracán debajo del jardín. Escuchábamos el temblor en las paredes y en los techos, unos pasos acompañaban el movimiento sísmico que de vez en cuando colmaba nuestra vida de hechos importantes, que de vez en cuando, y sólo de vez en cuando, derramaba su lava de futuros recuerdos sobre la oscuridad del comedor. Y la lava brillaba y lavaba los muebles y los pisos, la Tía res lavaba y resbalaba en la sal. Hacia el sur iba de cola nuestra Tía, como la novia, como la Osa Mayor.

Paula Jiménez (Buenos Aires, 1969), Ni jota, editorial Abeja Reina, Buenos Aires, 2008

Foto: Paula Jiménez en la Biblioteca Nacional. Buenos Aires, 2007. Revista Vocal

domingo, noviembre 23, 2008

The comfortable noise long reading makes


Escarcha de octubre

El agradable sonido de una larga lectura
desbordando dentro del oído interior,
a medianoche se quebró como por una aguda tos,
como si me hubiesen arrancado una tibia prenda.
Oí la cocina crujir lentamente,
perturbando todo aquel antiguo engranaje,
y vi más allá de la luz de la lámpara acercarse
la lejana oscuridad del cuarto.
La vida era un drenaje, hasta que
el apremio y la costumbre se unieron
y salí en medio de la noche
a la escarcha que brillaba bajo la luna.

Frío en las sienes, frío
erizando el pelo de raíz
era el frío nuevo,
disipando el aire cargado.

A través de las marismas de Flat Bay
la marea se abría camino hacia la luna
y en los bordes crecientes del agua
entre los pastos y los juncos marinos
los interminables susurros y suaves cloqueos
de un millar de patos comiendo
producían un cálido sonido en mis oídos.
En silencio, me deslicé entre las filas
de jóvenes abedules blancos. Pero una rama se quebró
bajo mi pie y un pato lanzó
un sonoro graznido en la noche amable.
Como el estallido de un viento, se elevaron
en un millar de vuelos. Paralizado en el brillante suelo
me llenó una plena helada de sonido.

Richard P. Blackmur (Springfield, Massachusetts, 1904- New Jersey, 1965)
Versión: J. Aulicino

October frost
The comfortable noise long reading makes / brimming whithin the inward ear, / at midnight stopped like a sharp cough / like a warm garment taken off. / I heard the kitchen slowy creak, / unsettling all its ancient gear, / and shaw beyond the lamplight loom / the further darkness of the room. / Life was a draining out, until / need and custom joining will, / I went outside into the night / where in the moon the frost was bright. // Cold in the temples, cold / lifting the rooted hair, / it is the new cold / quickening the richened air. // Across the mudflats of Flat Bay / the tide was moonwards making way, / and on the water's rising edge / among the eelgrass and salt sedge / the endless rustle and soft clucks / of thousand feeding ducks / made a warm noise about my ears. / Quiet, I crept between the tiers / of young white birch. But a stick cracked / under my foot and duck quacked / loudly in the comfortable night. / Like wind breaking, their thousand-fligth/ soared up. Transfixed on the bright ground / I filled with the full frost of sound.


Ilustración: Retrato de R. P. Blackmur, por Waldo Pierce (1937) Library Thing

sábado, noviembre 22, 2008

María Meleck Vivanco / Dos poemas



La culebra

Al dejar entreabierta la sala del insomnio, ya bajan dando tumbos los conejos -matrimonios de fósforo, que estrenan un bagaje de recíprocas culpas- Separación exigua de airados galopantes. Divorcio enamorado. Los parias del placer que desafinan.
La presencia del ocio es cama con mujeres, donde el demonio gusta meterse por las tardes.
Fugada destreza, al corazón solo le quedan las fauces del leopardo y las espinas.
Pero volcó tinta dorada el polizonte sobre una piel de escama y providencia. Pudiendo la sinuosa criatura resignarse.
Y un hueco del cielo, encendido en derroches

mostró su dientito de leche, la marginada santa. La culebra.


Amante provisoria

Balas insoslayables amenazan al rey del fregadero. Ya existe la rapiña en los desiertos. La vorágine en la maraña de sus ídolos.
Al pie de las glicinas, una muchacha boba es fantasma celeste. Vía láctea estremecida. Zumbido que atolondra de forma natural. Y amante provisoria sobrepasando límites.

No obstante, la distancia del mar conspira para poder nadar en círculos.

María Meleck Vivanco (Valle de San Javier, Traslasierra,  Argentina, 1931), del libro inédito Los regalos de la locura, en revista La Guacha, Año 11, N° 29, agosto de 2008

Foto: Meleck Vivanco, por Daniel Grad (2004)

viernes, noviembre 21, 2008

El sueño de la dama Suo



Haru no yo no
Yume bakari naru
Ta makura ni
Kai naku tanamu
Na koso oshikere

La dama Suo (Suo, siglo XI)


Versiones en inglés:

If I lay my head
Upon his arm in the dark
Of a short spring night,
This innocent dream pilow
Will be the death of my good name.

Ogura Hyakunin Isshu 100 poems by 100 poets, 67


This spring evening's dream,
Which began as a mere jest
Of your arm offered
To pillow my head upon,
Threatens my precious good name.

Tom Galt


Primera versión de J. Aulicino:

Apoyé mi cabeza
sobre su brazo en la oscuridad
de una breve noche primaveral,
el inocente sueño en esa almohada
será la muerte de mi buen nombre.


Kenneth Rexroth, versión de Carlos Manzano:

Aquella noche de primavera
Que pasé reclinada en tu brazo
Sólo ocurrió, en realidad,
En un sueño, pero, ¡ay!, no por
Ello dejan de hablar de mí.

Cien poemas japoneses, Gadir, Madrid, 2007


Segunda versión de J. Aulicino:

Apoyé mi cabeza
sobre su brazo en la oscuridad
de una breve noche de primavera.
Aunque fue solo un sueño,
aquella almohada inocente
será la lápida de mi buen nombre.


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El poema en signos ideográficos fue reproducido de la edición española del libro de Rexroth, fuente asimismo de la transliteración al alfabeto occidental

jueves, noviembre 20, 2008

Odio era: no es. Que ya no existe


II

Odio era: no es. Que ya no existe
esta otra fiebre de la carne viva.
A tanto que me muere no resiste
este otro orgullo de violencia altiva.

Antes era mi ser todo tormenta,
todo contradicción, lucha, mentira;
tendía la mirada turbulenta
el arco de la ira.

Y en divergentes fuerzas me partía,
y hoy soy hogar de sólo una energía
suprema, que alimenta un gesto eterno:

un amor pensativo y doloroso.
Por él soy como un lago silencioso
entre grandes montañas, en invierno...

Enrique Banchs (Buenos Aires, 1888-1968). La urna, Ediciones Proa, Buenos Aires, 1999, con cuatro estudios para un retrato, de Carlos Alonso

Primera edición: Otero & Co. Editores, Buenos Aires, 1911

Nota: Es más conocido el primero de estos dos sonetos dedicados al odio (ver Antologia votada...)

Ilustración: Banchs, por Carlos Alonso, en la portada de la edición de Proa, 1999

Banchs en este blog
Gota de herrumbre y Las risas

miércoles, noviembre 19, 2008

Derek Walcott / Volcán

























Joyce les temía a los relámpagos,
pero los leones rugieron durante su sepelio
desde el zoológico de Zurich.
¿Era Zurich o Trieste?
No importa. Éstas son leyendas, en tanto
sea leyenda la muerte de Joyce,
o el fuerte rumor de que Conrad
ha muerto, y que Victoria es irónica.
Al borde del nocturno horizonte
desde esta casa de playa en el acantilado,
pueden mirarse ahora, hasta el amanecer,
dos resplandores que llegan —millas mar adentro—
desde las plataformas petroleras;
se asemejan al resplandor de un puro
o al resplandor del volcán
al final de Victoria.
Uno podría abandonar la escritura
por las señales lentamente ardiendo
de lo grandioso, y ser, en cambio,
su ideal lector, reflexivo,
voraz, haciendo que el amor por las obras maestras
sea superior al intento
de repetirlas o superarlas,
y convertirse en el mejor lector del mundo.
Por lo menos esto requiere asombro,
algo que se ha perdido en nuestro tiempo;
demasiada gente que lo ha visto todo,
demasiada gente capaz de predecir,
demasiados que se niegan a penetrar el silencio
de la victoria, la indolencia
que consume hasta la médula,
demasiados que no son otra cosa
que ceniza erguida, como el cigarro,
demasiados que dan por sentado el relámpago.
¡Qué tan común es el relámpago,
qué tan perdidos están los leviatanes
que dejamos de buscar!
Había gigantes en aquellos días.
En aquellos días se hacían buenos puros.
Debo leer con más cuidado. 

Derek Walcott (Castries, Santa Lucía, Antillas Menores, 1930-Cap Estate, Santa Lucía, 2017) 
Versión de Óscar Paúl Castro Montes, Punto de Partida n° 151, septiembre-octubre de 2008, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Volcano 
Joyce was afraid of thunder / but lions roared at his funeral / from the Zurich zoo. / Was it Trieste or Zurich? / No matter. These are legends, as much /as the death of Joyce is a legend, /or the strong rumour that Conrad / is dead, and that Victory is ironic. / On the edge of the night-horizon / from this beach house on the cliffs / there are now, till dawn,/ two glares from the miles-out- / at-sea derricks; they are like / the glow of the cigar /and the glow of the volcano /at Victory's end. /One could abandon writing /for the slow-burning signals /of the great, to be, instead,/their ideal reader, ruminative,/ voracious, making the love of masterpieces /superior to attempting /to repeat or outdo them, /and be the greatest reader in the world. /At least it requires awe, /which has been lost to our time; /so many people have seen everything, /so many people can predict, /so many refuse to enter the silence /of victory, the indolence /that burns at the core, /so many are no more than /erect ash, like the cigar,/ so many take thunder for granted. /How common is the lightning, /how lost the leviathans /we no longer look for! /There were giants in those days./ In those days they made good cigars. /I must read more carefully.

Collected poems 1948-1984, The Noonday Press, Nueva York, 1994 

 Foto: AP /Steven Senne en syracuse.com

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act. sept. 2020

martes, noviembre 18, 2008

José Villa / De "Camino de vacas"


Artemis

Tiene costumbres rigurosas
Cuando llega después de haber cumplido una actividad
más o menos larga en lo que ella llama le mond
come y viste de entrecasa casi mejor
que si anduviera por la calle:
Rojos intensos turquesas
Vestidos sueltos y batones o pantalones elastizados:

"Probó su arco cuatro veces: sus dos primeros blancos
fueron árboles, el tercero una fiera,
y el cuarto una ciudad de hombres injustos"


Pensamiento del ferretero

Una mujer se define
por la belleza de los ojos

Que no deben sólo ocultar con locura el mal
Pero no sólo deben ser claros
Deben recordar el tipo de agua y fuego
La leña quemada

Los ojos de una mujer son la mujer verdadera

No me gusta el comercio de la simpatía con los ojos

Si no hay soledad en lo ojos no hay ojos

José Villa (Martín Coronado, 1966), Camino de vacas, Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2007

Foto: José Villa en el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires, 2008