Desde el aire
Los que llegan en avión
se sorprenden
por lo que ha crecido
año tras año la ciudad:
el cordón industrial,
el cordón policial,
el cordón umbilical,
la alquimia del verso.
Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Horla City, inédito
De Casas en este blog:
Hace algún tiempo
sábado, diciembre 30, 2006
En tu barrio pasa algo
La Secretaría de Cultura de la Nación elaboró un mapa de industrias culturales. Tu barrio está lleno de pymes.
Industrialización cultural
Jarchas
1
(Salá-Solé)
18 (Stern), 18 (Heger), XVIII (García Gómez) (*)
tanto amare tanto amare
habîb tanto amare
enfermeron olios nidios
e dolen tan male
¡Tanto amar, tanto amar,
amigo, tanto amar!
¡Enfermaron unos ojos brillantes
y duelen tan mal!
2a,b
(Salá-Solé)
28a,b (Stern), 28a,b (Heger), VIIa,b (García Gómez)
ben yâ sahhârâ
alba quee stá kon bi-al-fogore
k(u)and bene bide amore
Ven, oh hechicero:
un alba que está (o: tiene) con fogor
cuando viene pide amor.
5a
(Salá-Solé)
44a (Stern), 44a (Heger), XXXa (García Gómez)
ya mam(m)a si no lesa al-ginna
allora mor(r)ey
traïde hamrî min al-hâgib
'asà sanarey
Oh madre, si no cesa la locura (de amor),
enseguida moriré.
Traed mi vino de (casa de) el hagib,
acaso sanaré.
9
(Salá-Solé)
52 (Heger), XXVI (García Gómez)
qultu es
yuhayyî bokel(l)a
hulú mitl es(e)
Dije: 'Cómo
reanima a una boquita
algo dulce como eso'.
12
(Salá-Solé)
37 (Stern), 37 (Heger), XX (García Gómez)
si si ben yâ sîdî
k(u)ando benis vos y
la bokella hamrâ
sibarey ka-al-warsi
Sí, sí, ven, oh señor mío,
cuando (si) venís aquí,
la boquita roja
alimentaré (de besos) como la paloma rojiza.
13
(Salá-Solé)
27 (Stern), 27 (Heger), VI (García Gómez)
al-sa'amu mio hâli
borqe hâlî qad bâri
ke farey yâ ümmi
fâniqî bad lebare
La muerte es mi estado,
porque mi estado (es) desesperado.
¿Qué haré, oh madre mía?
El que me mima va a marcharse.
15
(Salá-Solé)
32 (Stern), 32 (Heger), XIII (García Gómez)
non kero yo ün hil(l)ello
il(l)â al-samarello
No quiero yo ningún halagador,
más que el morenito.
17
(Salá-Solé)
34 (Stern), 34 (Heger), XV (García Gómez)
li-an(n)a lâ kâna fî bon asmadore
fumâ
al-wad(d)u sanará non mio morire
yâ um(m)â
Como que no existe (hay) en el buen amador
boca,
el amigo no curará mi morir,
oh madre.
18
(Salá-Solé)
50 (Stern), 50 (Heger), XXXIII (García Gómez)
no se kedad ni me kered gaïre
kilmâ
non ayo kon seno esusto dormire
ma(m)â
No se queda ni me quiere decir
palabra
No dormiré con el seno abrasado,
madre.
20
(Salá-Solé)
13 (Stern), 13 (Heger), 13 (García Gómez)
baido-me ad isbilyâ
fî zayî tâgir
qebrare al-gudures
de aben muhâgir
Me voy a Sevilla
en traje de mercader
(a) quebrar los muros
de Ibn Muhâgir.
_________________
(*)
Salá-Solé:
J. M. Salá-Solé, Corpus de poesía mozárabe, Barcelona 1973
Stern:
S. M. Stern, Les chansons mozarabe, Palermo 1953/Oxford 1964
Heger:
K. Heger, Die bisher veröffentlichen Hargas, Tübingen 1960
García Gómez:
E. García Gómez, Las jarchas romances, Madrid 1965
bibliotheca Augustana
(Salá-Solé)
18 (Stern), 18 (Heger), XVIII (García Gómez) (*)
tanto amare tanto amare
habîb tanto amare
enfermeron olios nidios
e dolen tan male
¡Tanto amar, tanto amar,
amigo, tanto amar!
¡Enfermaron unos ojos brillantes
y duelen tan mal!
2a,b
(Salá-Solé)
28a,b (Stern), 28a,b (Heger), VIIa,b (García Gómez)
ben yâ sahhârâ
alba quee stá kon bi-al-fogore
k(u)and bene bide amore
Ven, oh hechicero:
un alba que está (o: tiene) con fogor
cuando viene pide amor.
5a
(Salá-Solé)
44a (Stern), 44a (Heger), XXXa (García Gómez)
ya mam(m)a si no lesa al-ginna
allora mor(r)ey
traïde hamrî min al-hâgib
'asà sanarey
Oh madre, si no cesa la locura (de amor),
enseguida moriré.
Traed mi vino de (casa de) el hagib,
acaso sanaré.
9
(Salá-Solé)
52 (Heger), XXVI (García Gómez)
qultu es
yuhayyî bokel(l)a
hulú mitl es(e)
Dije: 'Cómo
reanima a una boquita
algo dulce como eso'.
12
(Salá-Solé)
37 (Stern), 37 (Heger), XX (García Gómez)
si si ben yâ sîdî
k(u)ando benis vos y
la bokella hamrâ
sibarey ka-al-warsi
Sí, sí, ven, oh señor mío,
cuando (si) venís aquí,
la boquita roja
alimentaré (de besos) como la paloma rojiza.
13
(Salá-Solé)
27 (Stern), 27 (Heger), VI (García Gómez)
al-sa'amu mio hâli
borqe hâlî qad bâri
ke farey yâ ümmi
fâniqî bad lebare
La muerte es mi estado,
porque mi estado (es) desesperado.
¿Qué haré, oh madre mía?
El que me mima va a marcharse.
15
(Salá-Solé)
32 (Stern), 32 (Heger), XIII (García Gómez)
non kero yo ün hil(l)ello
il(l)â al-samarello
No quiero yo ningún halagador,
más que el morenito.
17
(Salá-Solé)
34 (Stern), 34 (Heger), XV (García Gómez)
li-an(n)a lâ kâna fî bon asmadore
fumâ
al-wad(d)u sanará non mio morire
yâ um(m)â
Como que no existe (hay) en el buen amador
boca,
el amigo no curará mi morir,
oh madre.
18
(Salá-Solé)
50 (Stern), 50 (Heger), XXXIII (García Gómez)
no se kedad ni me kered gaïre
kilmâ
non ayo kon seno esusto dormire
ma(m)â
No se queda ni me quiere decir
palabra
No dormiré con el seno abrasado,
madre.
20
(Salá-Solé)
13 (Stern), 13 (Heger), 13 (García Gómez)
baido-me ad isbilyâ
fî zayî tâgir
qebrare al-gudures
de aben muhâgir
Me voy a Sevilla
en traje de mercader
(a) quebrar los muros
de Ibn Muhâgir.
_________________
(*)
Salá-Solé:
J. M. Salá-Solé, Corpus de poesía mozárabe, Barcelona 1973
Stern:
S. M. Stern, Les chansons mozarabe, Palermo 1953/Oxford 1964
Heger:
K. Heger, Die bisher veröffentlichen Hargas, Tübingen 1960
García Gómez:
E. García Gómez, Las jarchas romances, Madrid 1965
viernes, diciembre 29, 2006
William Carlos Williams / La rosa...
La rosa es obsoleta
La rosa es obsoleta,
pero cada pétalo termina
en filo, el doble facetado
soporta las columnas
estriadas del aire – El filo
corta sin cortar
no encuentra – nada – se renueva
a sí mismo en metal o porcelana –
¿Dónde? Termina –
Pero si termina
es que empieza el principio
así que engranar rosas
se vuelve geometría –
Más afiladas, nítidas, cortantes,
pintadas en cerámica –
adorna el plato roto
una rosa vidriada
El sentido transmuta en algún sitio
a las rosas de cobre
en rosas aceradas –
La rosa transportaba el peso del amor
pero el amor está al final – de las rosas
Es al filo del pétalo
donde el amor aguarda
Pulida, trabajada para vencer
la laboriosidad – frágil,
cortada, húmeda, a medio erguir,
fría, precisa, próxima
A qué
El lugar entre el filo
del pétalo y el
Desde el filo del pétalo una línea comienza
que al ser de acero,
infinitamente fina, infinitamente
rígida penetra
la Vía Láctea
sin contacto – y se alza
desde allí – sin colgar
ni hacer presión –
Y la fragilidad de la flor
intocada
penetra el espacio
William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963)
Versión de Ezequiel Zaidenwerg
La rosa es obsoleta,
pero cada pétalo termina
en filo, el doble facetado
soporta las columnas
estriadas del aire – El filo
corta sin cortar
no encuentra – nada – se renueva
a sí mismo en metal o porcelana –
¿Dónde? Termina –
Pero si termina
es que empieza el principio
así que engranar rosas
se vuelve geometría –
Más afiladas, nítidas, cortantes,
pintadas en cerámica –
adorna el plato roto
una rosa vidriada
El sentido transmuta en algún sitio
a las rosas de cobre
en rosas aceradas –
La rosa transportaba el peso del amor
pero el amor está al final – de las rosas
Es al filo del pétalo
donde el amor aguarda
Pulida, trabajada para vencer
la laboriosidad – frágil,
cortada, húmeda, a medio erguir,
fría, precisa, próxima
A qué
El lugar entre el filo
del pétalo y el
Desde el filo del pétalo una línea comienza
que al ser de acero,
infinitamente fina, infinitamente
rígida penetra
la Vía Láctea
sin contacto – y se alza
desde allí – sin colgar
ni hacer presión –
Y la fragilidad de la flor
intocada
penetra el espacio
William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963)
Versión de Ezequiel Zaidenwerg
The rose is obsolete
but each petal ends in
an edge, the double facet
cementing the grooved
columns of air--The edge
cuts without cutting
meets--nothing--renews
itself in metal or porcelain--
whither? It ends--
But if it ends
the start is begun
so that to engage roses
becomes a geometry--
Sharper, neater, more cutting
figured in majolica--
the broken plate
glazed with a rose
Somewhere the sense
makes copper roses
steel roses--
The rose carried weight of love
but love is at an end--of roses
It is at the edge of the
petal that love waits
Crisp, worked to defeat
laboredness--fragile
plucked, moist, half-raised
cold, precise, touching
What
The place between the petal's
edge and the
From the petal's edge a line starts
that being of steel
infinitely fine, infinitely
rigid penetrates
the Milky Way
without contact--lifting
from it--neither hanging
nor pushing--
The fragility of the flower
unbruised
penetrates space
Spring and All (1923)
jueves, diciembre 28, 2006
Lo digo porque es verano
El último avance de la poesía en su terreno, en equilibrio e inteligencia, es Ashbery, y ya tiene 80 años.
sábado, diciembre 23, 2006
La naturaleza de un "error"
Entonces, desde cierta perspectiva, el viaje de Orfeo al país de los muertos y su ruego inicialmente exitoso para que se libere a Eurídice del inframundo pueden representar la capacidad del arte -poesía, música, lenguaje- para vencer la muerte; y sin embargo, desde otro punto de vista, el que Orfeo vuelva fatalmente la mirada atrás de igual suerte habrá de representar "el fracaso del arte ante la realidad última de la muerte"; o bien, según la más drástica formulación de Charles Segal, la pérdida de Eurídice expresa "la intransigencia de la realidad frente a la plasticidad del lenguaje".
Seamus Heaney, Al buen entendedor, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.
De lo que se comprueba: que en el mito -no solo en este- estaba encapsulada la tragedia; y que, en particular en el muy llevado y traído mito órfico se cuenta el triunfo del arte sobre todo poder extrahumano tanto como el fracaso del hombre.
***
Es difícil sellar esta falla. Restituir el poder del canto cuesta unas cuantas operaciones, todas parcialmente exitosas.
Por ejemplo, las de Esteban Ierado, quien describe así la cuestión: "Como yo que controla con éxito un territorio extraño y desconocido, Orfeo llega al centro del laberinto, a la morada de Hades, y allí sus poderes trepan hasta su cima: con su voz disipa el enojo de Hades, lo persuade, lo convence de generar una excepción, un hecho singular, que transgrede la ley, la ley que dice que ningún muerto puede regresar a la vida. Pero ahora, un alma del Hades, un ser del mundo de los muertos, podrá regresar a la tierra de los vivos. Pero la concesión excepcional que el hermano de Zeus le hace a Orfeo es condicional. La excepción a la ley general crea una ley particular. Una regla única para un evento singular. Orfeo podrá regresar al mundo de la superficie sólo si cumple una condición: no contemplar nuevamente a la bella Eurídice antes de que ésta se halle plenamente bañada por la luz del día."
¿En qué consiste el fracaso de Orfeo?
En que: "La duda contamina a Orfeo. La ansiedad cruje en sus entrañas. El miedo, la inseguridad, tuerce su cuello. Y Orfeo mira hacia atrás. Eurídice desaparece. Nunca estuvo. Lo que se desvanece en realidad es la imaginaria historia del dominio del Orfeo humano sobre el mundo divino."
En este acto, el impersonal Orfeo, el que era impersonal "mensajero del movimiento vibratorio y universal" ha asumido su condición de hombre.
A salvo pues el poder órfico del canto. Enterrado el poder de Orfeo junto con su ego personal.
Así, Occidente ha callado. Nunca más entró en conexión con el canto extrahumano, el designio sin símbolos de los dioses. Muerto el cantor, sobrevive el canto.
El silencio de Orfeo
¿Por qué no pensar que la poesía se basa en el momento en que Orfeo quiere saber si Eurídice lo sigue o sólo va un fantasma tras de él? En que la regla única para la única excepción no puede ni debe ser aceptada. En que la plasticidad de Orfeo era su obra, no la de los dioses. Y en que Hades no hizo más que tenderle una celada y confundirnos para siempre.
Seamus Heaney, Al buen entendedor, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.
De lo que se comprueba: que en el mito -no solo en este- estaba encapsulada la tragedia; y que, en particular en el muy llevado y traído mito órfico se cuenta el triunfo del arte sobre todo poder extrahumano tanto como el fracaso del hombre.
***
Es difícil sellar esta falla. Restituir el poder del canto cuesta unas cuantas operaciones, todas parcialmente exitosas.
Por ejemplo, las de Esteban Ierado, quien describe así la cuestión: "Como yo que controla con éxito un territorio extraño y desconocido, Orfeo llega al centro del laberinto, a la morada de Hades, y allí sus poderes trepan hasta su cima: con su voz disipa el enojo de Hades, lo persuade, lo convence de generar una excepción, un hecho singular, que transgrede la ley, la ley que dice que ningún muerto puede regresar a la vida. Pero ahora, un alma del Hades, un ser del mundo de los muertos, podrá regresar a la tierra de los vivos. Pero la concesión excepcional que el hermano de Zeus le hace a Orfeo es condicional. La excepción a la ley general crea una ley particular. Una regla única para un evento singular. Orfeo podrá regresar al mundo de la superficie sólo si cumple una condición: no contemplar nuevamente a la bella Eurídice antes de que ésta se halle plenamente bañada por la luz del día."
¿En qué consiste el fracaso de Orfeo?
En que: "La duda contamina a Orfeo. La ansiedad cruje en sus entrañas. El miedo, la inseguridad, tuerce su cuello. Y Orfeo mira hacia atrás. Eurídice desaparece. Nunca estuvo. Lo que se desvanece en realidad es la imaginaria historia del dominio del Orfeo humano sobre el mundo divino."
En este acto, el impersonal Orfeo, el que era impersonal "mensajero del movimiento vibratorio y universal" ha asumido su condición de hombre.
A salvo pues el poder órfico del canto. Enterrado el poder de Orfeo junto con su ego personal.
Así, Occidente ha callado. Nunca más entró en conexión con el canto extrahumano, el designio sin símbolos de los dioses. Muerto el cantor, sobrevive el canto.
¿Por qué no pensar que la poesía se basa en el momento en que Orfeo quiere saber si Eurídice lo sigue o sólo va un fantasma tras de él? En que la regla única para la única excepción no puede ni debe ser aceptada. En que la plasticidad de Orfeo era su obra, no la de los dioses. Y en que Hades no hizo más que tenderle una celada y confundirnos para siempre.
jueves, diciembre 21, 2006
Garbeld y lo improbable
En 1946, un ex oficial de inteligencia le dijo a Garbeld que sin duda en poco tiempo más los hombres estarían en condiciones de comunicarse a través de una vasta red conectada a dispositivos caseros. -Estamos precisamente hablando por teléfono -replicó Garbeld. -Esto es cierto. Pero le hablo de una red que permitirá trasmitir textos, imágenes, sonidos, diarios enteros, filmes, tarjetas de Navidad, y todo esto al instante. -¿Desde dónde se transmitirá todo eso? ¿Desde centrales del gobierno? -No, todos absolutamente podrán trasmitir lo que quieran a través de esta red -dijo el ex oficial de inteligencia. -Bien -dijo Garbeld-, como decía mi viejo amigo, el doctor Doyle, descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad. -Y es así. Usted incluso podrá escribirle esquelas instantáneas a sus amigos o a quien considere pertinente, de manera instantánea- agregó el ex oficial de inteligencia.- Eso es malo -dijo Garbeld. -Es un paso esencial en la correspondencia que las cartas demoren cierto tiempo en llegar a su destino. -No lo entiendo -dijo el otro. -Pues vea, en el trayecto, solas, a oscuras en sus sobres, las cartas reflexionan; a veces empeoran.-Es usted un lírico, Garbeld. -En lo absoluto. ¿Ha tenido oportunidad de volver a leer, después de un tiempo, una carta suya? -Bueno,tal oportunidad no es frecuente... pero sí, he leído una cartas a una querida que me las devolvió al romperse nuestra relación. -¿Qué impresión le causaron? -Debo admitir que algunas frases, parráfos enteros a veces, no los recordaba, y me parecieron muy buenos, casi le diría, demasiado buenos para ser míos. Otros, eran mucho mas cursis de lo que los recordaba. -Ha visto... -No, Garbeld, pero estas son jugarretas de la memoria. Usted quiere decirme sin duda que, a la manera en que los escritores dejan sus escritos "reposar" para percibir luego mejor sus errores o aciertos, así el que escribe una carta se sorprende de cosas que una atención insuficiente pasó por alto. El que ha reflexionado o tiene oportunidad de reflexionar es el escritor, no el escrito. -¿Puede indicarme usted la diferencia ente una cosa y otra? -preguntó Garbeld. -Lo que se ha inscripto sobre el papel no ha cambiado, cambió el pensamiento del autor, eso es obvio, Garbeld.-Usted ha sido espía y ha leído códigos cifrados que podían decir una u otra cosa; ahora me dice que imágenes, textos, sonidos, nos llegarán a través de un cable, y, sin embargo, no puede admitir que tal vez algo se mueva en un texto en la soledad de un cajón o de un sobre. Por lo demás, ¿cómo establecer si han cambiado las ideas del autor o las letras han encontrado su lugar a solas? ¿Y qué caso tiene negar que unas puedan mutar y otras no? Como decía mi viejo amigo, el doctor Doyle... El espía cortó bruscamente la comunicación.
Gustav Who, Papeles borroneados de Garbeld, Tijuana, 1953
Gustav Who, Papeles borroneados de Garbeld, Tijuana, 1953
domingo, diciembre 17, 2006
Letras argentinas
viernes, diciembre 15, 2006
El malestar de Poe
Un movimiento expansivo afecta también a las partículas de la época de Poe. Mientras que las multitudes avanzan sobre las ciudades modernas, al compás de los valores heredados de la Revolución, los conocimientos científicos y la incipiente nación del norte fijan en el infinito los límites de sus respectivos dominios. Pero bien lo dijo Baudelaire, ni el siglo XIX ni EEUU constituían el ambiente más propicio para las "almas enamoradas del fuego eterno" como Poe. En su vagabundeo errático de exiliado del mundo Poe se desplazó sobre un suelo hostil...
Zenda Liendivit
La máquina del tiempo
N.de R.: Cuando Poe murió, faltaban 14 años para la Guerra de Secesión. De forma que la "incipiente nación del norte" no había fijado aún sus limites internos. La presunción de que Poe vivió en los "incipientes" Estados Unidos como en una cárcel es un lugar común debido precisamente a Baudelaire. Baudelaire consideraba a los Estados Unidos como una nación bárbara, no como una que había fijado en el infinito el límite de sus dominios. Baudelaire confundió el ingenuo desprecio sureño de Poe por la masa, a la que cantaría Whitman, con desprecio por el mundo burgués. Si Poe se movía en los Estados Unidos como en una cárcel se debe a que no era el pionero burgués que conquistaría el Oeste ni el plantador de tabaco cuya industria esclavista se encontraba ya amenazada. Poe estaba incómodo porque la burguesía de la Costa Este aún no había creado el mundo de alta cultura del que gozaba Baudelaire, y que Baudelaire despreciaba. Armando Bazán (Poe, Miscelánea, Editorial Claridad) ofrece una mirada más equilibrada sobre este punto: "Es verdad que 'los Estados Unidos no fueron para Poe sino una inmensa prisión la cual recorría con el frenesí de un hombre nacido para respirar en un mundo más anormal' (esta y las siguientes citas son de Baudelaire), pero no es enteramente cierto que 'su vida interior, espiritual, de poeta, y aun de borracho' solo haya sido 'un esfuerzo perpetuo para escapar de la influencia de aquella atmósfera antipática' (...) Después de todo, el medio ambiente de los Estados Unidos no es del todo hostil para los escritores. Y lo prueba el hecho de que se promueven concursos literarios con premios pecuniarios de cierta importancia. Y otro hecho, aun más importante: el hecho de que en esos concursos suelen triunfar los valores auténticos. Tal fue el caso del concurso literario de Baltimore, en el que Poe obtuvo el primer premio con su poema El Coliseo y con el primero de sus cuentos, 'El manuscrito encontrado en una botella'. Ese triunfo le depara una fama que irá en aumento y le abre la puerta a una arena de lucha en la que caerá definitivamente después de dieciséis años de gloriosa agonía".
Zenda Liendivit
N.de R.: Cuando Poe murió, faltaban 14 años para la Guerra de Secesión. De forma que la "incipiente nación del norte" no había fijado aún sus limites internos. La presunción de que Poe vivió en los "incipientes" Estados Unidos como en una cárcel es un lugar común debido precisamente a Baudelaire. Baudelaire consideraba a los Estados Unidos como una nación bárbara, no como una que había fijado en el infinito el límite de sus dominios. Baudelaire confundió el ingenuo desprecio sureño de Poe por la masa, a la que cantaría Whitman, con desprecio por el mundo burgués. Si Poe se movía en los Estados Unidos como en una cárcel se debe a que no era el pionero burgués que conquistaría el Oeste ni el plantador de tabaco cuya industria esclavista se encontraba ya amenazada. Poe estaba incómodo porque la burguesía de la Costa Este aún no había creado el mundo de alta cultura del que gozaba Baudelaire, y que Baudelaire despreciaba. Armando Bazán (Poe, Miscelánea, Editorial Claridad) ofrece una mirada más equilibrada sobre este punto: "Es verdad que 'los Estados Unidos no fueron para Poe sino una inmensa prisión la cual recorría con el frenesí de un hombre nacido para respirar en un mundo más anormal' (esta y las siguientes citas son de Baudelaire), pero no es enteramente cierto que 'su vida interior, espiritual, de poeta, y aun de borracho' solo haya sido 'un esfuerzo perpetuo para escapar de la influencia de aquella atmósfera antipática' (...) Después de todo, el medio ambiente de los Estados Unidos no es del todo hostil para los escritores. Y lo prueba el hecho de que se promueven concursos literarios con premios pecuniarios de cierta importancia. Y otro hecho, aun más importante: el hecho de que en esos concursos suelen triunfar los valores auténticos. Tal fue el caso del concurso literario de Baltimore, en el que Poe obtuvo el primer premio con su poema El Coliseo y con el primero de sus cuentos, 'El manuscrito encontrado en una botella'. Ese triunfo le depara una fama que irá en aumento y le abre la puerta a una arena de lucha en la que caerá definitivamente después de dieciséis años de gloriosa agonía".
jueves, diciembre 14, 2006
Seguimos con Pavese
Percibir o intuir aquello que hay de necesario en lo fortuito o en lo casual. La razón quizá indiscernible a la que esa presencia casual responde. ¿No sería eso la experiencia poética (al menos unos cuantos, durante un tiempo, sostuvimos una creencia que iba en esa dirección, inspirada seguramente, y a menudo sin saberlo, en la idea de “correspondencias” de Baudelaire) o uno de los modos en que eso que llamábamos "experiencia poética" puede darse? ¿No sería esa intuición, esa “presencia” irresoluble de una necesariedad o una razón en lo fortuito lo que hace que nos detengamos especialmente, como ante un misterio, en ciertas imágenes o ciertos encuentros de palabras (no sólo en poemas, también en el cine de Tarkovski o en el de Kitano, o en los modos en que suspende o introduce notas Monk)? ¿Y tendrá algo que ver eso con la extrañeza pavesiana que hace emerger lo desconocido en lo conocido o muy conocido? A primera vista son lo opuesto, pero quién sabe si no se trata de dos ángulos desde donde ver lo mismo, dos extremos de un arco. La poesía, al fin y al cabo, es una supervivencia de ese modo integral de relación con el prójimo y el cosmos que en los antiguos se daba a traves del mito. Bueno, convengamos que la poesía no: alguna poesía. Ni siquiera la mejor poesía, necesariamente: la que más me importa.
Freidemberg
jueves, diciembre 07, 2006
Después nos quejamos de cómo Pigna escribe la historia
"(Fabián) Casas, compañero pretérito de (Martín) Gambarotta, (Alejandro) Rubio y Washington Cucurto en la extinta revista 18 Whiskys ..."
Paralelo Sur, Revista de Literatura
La perla de la casa
Por qué nunca viene...
un Don Nadie a llevarse la perla de la casa,
y a falta de un verdadero espíritu malvado que apedree las ventanas
o pisotee las flores del jardín,
mi mundo es revisitado a diario
por quien está de turno y me toca en suerte:
un demonio al que llaman "mal menor",
porta la nariz roja de los seres castigados por la justicia poética,
su apodo lo avergüenza, y cuando desciende al averno
sus compañeros de cuadrilla se burlan de él.
Nuevamente cabe preguntarme por qué nunca viene un Don Nadie
a llevarse la perla de la casa,
y solo es recurrente un gato
trayéndome un ratón muerto a la memoria
y ésta lo rechaza como quien repite:
"No quiero animales en mi casa".
Ainbinder, Mi descubridor, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2006 (en todos los quioscos)
un Don Nadie a llevarse la perla de la casa,
y a falta de un verdadero espíritu malvado que apedree las ventanas
o pisotee las flores del jardín,
mi mundo es revisitado a diario
por quien está de turno y me toca en suerte:
un demonio al que llaman "mal menor",
porta la nariz roja de los seres castigados por la justicia poética,
su apodo lo avergüenza, y cuando desciende al averno
sus compañeros de cuadrilla se burlan de él.
Nuevamente cabe preguntarme por qué nunca viene un Don Nadie
a llevarse la perla de la casa,
y solo es recurrente un gato
trayéndome un ratón muerto a la memoria
y ésta lo rechaza como quien repite:
"No quiero animales en mi casa".
Ainbinder, Mi descubridor, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2006 (en todos los quioscos)
Marina Serrano / De "Formación hospitalaria"
Sangre arterial
El médico virgen
intenta extraer sangre arterial,
presiona su proyección
fálica y aguda
contra el vaso elástico.
Falla.
Ignora
el par de ojos mirones,
el silencio obligado de la cuadripléjica,
y sigue
con su mete saca de aguja
practicando en el antebrazo
tatuado de gigantes rojas.
Marina Serrano (Quequén, 1973), Formación hospitalaria, Sigamos Enamoradas, Buenos Aires, 2006
Nota del Administrador: No conozco demasiados poemas dedicados a la clínica hospitalaria. Sólo alusiones a hospitales, en Vallejo, en Carriego, en Viel Temperley. Morgue, de Gottfried Benn, es más bien posclínico. Un libro que causó legítimo espanto. A esta estirpe parece integrarse Formación hospitalaria.
El médico virgen
intenta extraer sangre arterial,
presiona su proyección
fálica y aguda
contra el vaso elástico.
Falla.
Ignora
el par de ojos mirones,
el silencio obligado de la cuadripléjica,
y sigue
con su mete saca de aguja
practicando en el antebrazo
tatuado de gigantes rojas.
Marina Serrano (Quequén, 1973), Formación hospitalaria, Sigamos Enamoradas, Buenos Aires, 2006
Nota del Administrador: No conozco demasiados poemas dedicados a la clínica hospitalaria. Sólo alusiones a hospitales, en Vallejo, en Carriego, en Viel Temperley. Morgue, de Gottfried Benn, es más bien posclínico. Un libro que causó legítimo espanto. A esta estirpe parece integrarse Formación hospitalaria.
miércoles, diciembre 06, 2006
Nota bene
Los términos fascismo blanco no aluden a los médicos ni a las políticas sanitarias. Sintetizan a mi juicio una serie de restricciones de tipo fascista pero que deja felices a los portadores de un sentimiento de justicia, liberación, convivencia y bondad intrínseca.
Escohotado y el fascismo blanco
LOS FUMADORES, ENTRE EL ATRACO Y LA ESTAFA
por Antonio Escohotado
Que las leyes prohíban, o impongan, actos por nuestro propio bien dejó de ser legítimo ya en 1789
Existe la tentación de convertir los estados de Derecho en estados terapéuticos, legisladores sobre el dolor y el placer, donde lo que antes se imponía por teológicamente puro pueda ahora imponerse por médicamente recomendable
Pensaba dejar los cigarrillos el próximo febrero, dando por suficientes 40 y muchos años de gran fumador, pero el recrudecimiento de la cruzada antitabaco justifica un ejercicio de solidaridad con quienes siguen fumando, y aspiran a ser respetados.
En efecto, los reglamentos no mandan que las tiendas de alpinismo estampen en sus artículos esquelas sobre peligros de la escalada; ni imponen a la manteca y la mantequilla esquelas parejas sobre los riesgos del colesterol. Ni siquiera los concesionarios de motos y coches deportivos deben incorporar algo análogo sobre accidentes de tráfico. Vendedores y bebedores de alcohol, quizá por respeto al vino de la misa, no son molestados. Quienes usan compulsivamente pastillas de botica resultan pacientes decorosos, y quienes toman drogas ilícitas son inocentes víctimas, redimibles con tratamiento. El tabacómano y el simple usuario ocasional de tabaco, en cambio, son una especie de leprosos desobedientes, que pueden curarse con sanciones y publicidad truculenta.
Es indiscutible que el humo molesta, y que debe haber amplias zonas para no fumadores. Sólo se discute qué tamaño tendrán en cada sitio (edificios, barcos, aviones) las zonas para fumadores. Cuando algo que usa un tercio de la población recibe una centésima o milésima parte del espacio -o simplemente ninguna- oprimimos a gran número de adultos, capacitados todos ellos para exigir que las leyes no reincidan en defenderles de sí mismos. Que las leyes prohíban, o impongan, actos por nuestro propio bien dejó de ser legítimo ya en 1789, al reconocerse los Derechos del Hombre y del Ciudadano, gracias a lo cual en vez de súbditos-párvulos empezamos a ser tratados como mayores de edad autónomos. Y es llamativo que en un momento tan sensible al respeto por muy distintas minorías cunda un desprecio tan olímpico hacia la única minoría que se acerca a una mayoría del censo. Sólo se entiende, de hecho, considerando la tentación de convertir los estados de Derecho en estados terapéuticos, legisladores sobre el dolor y el placer, donde lo que antes se imponía por teológicamente puro pueda ahora imponerse por médicamente recomendable.
Con todo, la sustancia del atropello no cambia al sustituir sotanas negras por batas blancas. Si atendemos al asunto concreto, vemos enseguida que la fanfarria terapeutista disimula y deforma sus términos. En primer lugar, la nicotina estimula, seda y previene algunas enfermedades; los agentes propiamente nocivos son alquitranes derivados de asimilarla por combustión. El gendarme terapéutico ¿se ocupa acaso de promover alternativas al alquitrán? Las primeras patentes de cajetillas con una pila que calienta el tabaco a unos cien grados, hasta liberar la nicotina sin producir alquitranes, tienen más de 20 años. Esos revolucionarios inventos para inhalar selectivamente han ido siendo comprados por las grandes tabaqueras, como es lógico; pero que Philip Morris o Winston se arriesguen a poner en marcha tanto cambio pide un cambio paralelo en la actitud oficial, hoy por hoy anclada al simplismo de satanizar la nicotina.
En segundo lugar, las incoherencias del terapeutismo coactivo brillan en el hecho de que sus desvelos por la salud del fumador no incluyen informar sobre o intervenir en qué fumamos, cuando el tabaco ronda una quinta parte del contenido de cada pitillo. El resto, llamado sopa, es una receta confidencial del fabricante, cuya discrecionalidad le permite novedades como añadir tenues filamentos de fósforo al papel, para que queme más deprisa. En tercer lugar, a este generalizado trágala se añaden promesas de doblar el ya exorbitante precio de las cajetillas, como si sumir en ruina al tabacómano le resultara salutífero.
Así, los deleites unidos a fumar -que son básicamente energía y paz de espíritu-, y los inconvenientes de dejar esa costumbre -que son desasosiego, y resucitar la codicia oral del lactante- pretenden solventarse con un cuadro de castigos: no saber qué fumamos, no tener alternativas a una inhalación de ilimitados alquitranes, padecer atracos al bolsillo, sufrir discriminación social, o comulgar con falsedades (como que estaremos a salvo de cáncer pulmonar, bronquitis, arteriosclerosis e infartos evitando el tabaco). Curiosamente, el cruzado farmacológico norteamericano, que está en el origen de esta iniciativa, se niega por sistema a reducir sus emisiones de gases tóxicos firmando Kioto, sin duda porque tragar humo de modo involuntario y no selectivo es tan admisible como inadmisible resulta tragarlo de modo voluntario y selectivo.
Ante tal suma de iniquidades, un grupo tan nutrido como el tabaquista debe reclamar los mismos derechos que cualquier minoría, empezando por regular él mismo sus propios asuntos. Actos de pacífica desobediencia civil en cada país, como encender todos los días varios millones de cigarrillos a cierta hora, parecen sencillos de organizar, y prometen tanta fiesta para los rebeldes como impotente consternación en el gendarme higienista.
Moliére lo comenta ya en L'amour médecin: «el tabaco es droga de gente honrada, como el café». Reconozcamos también que en tiempos de Moliére no se había descubierto el cigarrillo, ni Hollywood había promocionado tan abrumadoramente su empleo. Doy por evidente que los ceniceros sucios despiden un olor asqueroso, que el tabacómano es una especie de manco, y que fumar muchos cigarrillos genera a la larga efectos secundarios funestos. No por ello resulta más arriesgado que conducir deprisa. Ni es más insensato que ignorar el cultivo del conocimiento, la práctica de la generosidad o prepararse cada uno para su venidera muerte. Lo arriesgado es que la ley saque los pies del tiesto, lanzándose a proteger a los ciudadanos de sí mismos, como si la sociedad civil pudiera administrarse a la manera de un parvulario.
Cuando nos atracan entregamos el botín a disgusto, conscientes de padecer una agresión. Cuando nos estafan lo damos a gusto, imaginando hacer un buen negocio. Pero es estafa, y no buen negocio, cargar con planes eugenésico-paternalistas que siempre aúnan despotismo con frivolidad. Dejar de fumar sólo cuesta tanto porque sus efectos primarios -anímicos y coreográficos- generan un placer sutil. Sin duda, haremos bien dejando de fumar compulsivamente, mientras eso no nos amargue el carácter y desemboque en efectos secundarios como obesidad, inquietud o sustitutos químicos para la sedación-estimulación que obteníamos encadenando cigarrillos. Como dijo Epicteto, "nada hay bueno ni malo salvo la voluntad humana", y si lo olvidamos todo el horizonte se torna banal, no menos que proclive a confundir opresión con protección, estafa con benevolencia.
escohotado.com
por Antonio Escohotado
Que las leyes prohíban, o impongan, actos por nuestro propio bien dejó de ser legítimo ya en 1789
Existe la tentación de convertir los estados de Derecho en estados terapéuticos, legisladores sobre el dolor y el placer, donde lo que antes se imponía por teológicamente puro pueda ahora imponerse por médicamente recomendable
Pensaba dejar los cigarrillos el próximo febrero, dando por suficientes 40 y muchos años de gran fumador, pero el recrudecimiento de la cruzada antitabaco justifica un ejercicio de solidaridad con quienes siguen fumando, y aspiran a ser respetados.
En efecto, los reglamentos no mandan que las tiendas de alpinismo estampen en sus artículos esquelas sobre peligros de la escalada; ni imponen a la manteca y la mantequilla esquelas parejas sobre los riesgos del colesterol. Ni siquiera los concesionarios de motos y coches deportivos deben incorporar algo análogo sobre accidentes de tráfico. Vendedores y bebedores de alcohol, quizá por respeto al vino de la misa, no son molestados. Quienes usan compulsivamente pastillas de botica resultan pacientes decorosos, y quienes toman drogas ilícitas son inocentes víctimas, redimibles con tratamiento. El tabacómano y el simple usuario ocasional de tabaco, en cambio, son una especie de leprosos desobedientes, que pueden curarse con sanciones y publicidad truculenta.
Es indiscutible que el humo molesta, y que debe haber amplias zonas para no fumadores. Sólo se discute qué tamaño tendrán en cada sitio (edificios, barcos, aviones) las zonas para fumadores. Cuando algo que usa un tercio de la población recibe una centésima o milésima parte del espacio -o simplemente ninguna- oprimimos a gran número de adultos, capacitados todos ellos para exigir que las leyes no reincidan en defenderles de sí mismos. Que las leyes prohíban, o impongan, actos por nuestro propio bien dejó de ser legítimo ya en 1789, al reconocerse los Derechos del Hombre y del Ciudadano, gracias a lo cual en vez de súbditos-párvulos empezamos a ser tratados como mayores de edad autónomos. Y es llamativo que en un momento tan sensible al respeto por muy distintas minorías cunda un desprecio tan olímpico hacia la única minoría que se acerca a una mayoría del censo. Sólo se entiende, de hecho, considerando la tentación de convertir los estados de Derecho en estados terapéuticos, legisladores sobre el dolor y el placer, donde lo que antes se imponía por teológicamente puro pueda ahora imponerse por médicamente recomendable.
Con todo, la sustancia del atropello no cambia al sustituir sotanas negras por batas blancas. Si atendemos al asunto concreto, vemos enseguida que la fanfarria terapeutista disimula y deforma sus términos. En primer lugar, la nicotina estimula, seda y previene algunas enfermedades; los agentes propiamente nocivos son alquitranes derivados de asimilarla por combustión. El gendarme terapéutico ¿se ocupa acaso de promover alternativas al alquitrán? Las primeras patentes de cajetillas con una pila que calienta el tabaco a unos cien grados, hasta liberar la nicotina sin producir alquitranes, tienen más de 20 años. Esos revolucionarios inventos para inhalar selectivamente han ido siendo comprados por las grandes tabaqueras, como es lógico; pero que Philip Morris o Winston se arriesguen a poner en marcha tanto cambio pide un cambio paralelo en la actitud oficial, hoy por hoy anclada al simplismo de satanizar la nicotina.
En segundo lugar, las incoherencias del terapeutismo coactivo brillan en el hecho de que sus desvelos por la salud del fumador no incluyen informar sobre o intervenir en qué fumamos, cuando el tabaco ronda una quinta parte del contenido de cada pitillo. El resto, llamado sopa, es una receta confidencial del fabricante, cuya discrecionalidad le permite novedades como añadir tenues filamentos de fósforo al papel, para que queme más deprisa. En tercer lugar, a este generalizado trágala se añaden promesas de doblar el ya exorbitante precio de las cajetillas, como si sumir en ruina al tabacómano le resultara salutífero.
Así, los deleites unidos a fumar -que son básicamente energía y paz de espíritu-, y los inconvenientes de dejar esa costumbre -que son desasosiego, y resucitar la codicia oral del lactante- pretenden solventarse con un cuadro de castigos: no saber qué fumamos, no tener alternativas a una inhalación de ilimitados alquitranes, padecer atracos al bolsillo, sufrir discriminación social, o comulgar con falsedades (como que estaremos a salvo de cáncer pulmonar, bronquitis, arteriosclerosis e infartos evitando el tabaco). Curiosamente, el cruzado farmacológico norteamericano, que está en el origen de esta iniciativa, se niega por sistema a reducir sus emisiones de gases tóxicos firmando Kioto, sin duda porque tragar humo de modo involuntario y no selectivo es tan admisible como inadmisible resulta tragarlo de modo voluntario y selectivo.
Ante tal suma de iniquidades, un grupo tan nutrido como el tabaquista debe reclamar los mismos derechos que cualquier minoría, empezando por regular él mismo sus propios asuntos. Actos de pacífica desobediencia civil en cada país, como encender todos los días varios millones de cigarrillos a cierta hora, parecen sencillos de organizar, y prometen tanta fiesta para los rebeldes como impotente consternación en el gendarme higienista.
Moliére lo comenta ya en L'amour médecin: «el tabaco es droga de gente honrada, como el café». Reconozcamos también que en tiempos de Moliére no se había descubierto el cigarrillo, ni Hollywood había promocionado tan abrumadoramente su empleo. Doy por evidente que los ceniceros sucios despiden un olor asqueroso, que el tabacómano es una especie de manco, y que fumar muchos cigarrillos genera a la larga efectos secundarios funestos. No por ello resulta más arriesgado que conducir deprisa. Ni es más insensato que ignorar el cultivo del conocimiento, la práctica de la generosidad o prepararse cada uno para su venidera muerte. Lo arriesgado es que la ley saque los pies del tiesto, lanzándose a proteger a los ciudadanos de sí mismos, como si la sociedad civil pudiera administrarse a la manera de un parvulario.
Cuando nos atracan entregamos el botín a disgusto, conscientes de padecer una agresión. Cuando nos estafan lo damos a gusto, imaginando hacer un buen negocio. Pero es estafa, y no buen negocio, cargar con planes eugenésico-paternalistas que siempre aúnan despotismo con frivolidad. Dejar de fumar sólo cuesta tanto porque sus efectos primarios -anímicos y coreográficos- generan un placer sutil. Sin duda, haremos bien dejando de fumar compulsivamente, mientras eso no nos amargue el carácter y desemboque en efectos secundarios como obesidad, inquietud o sustitutos químicos para la sedación-estimulación que obteníamos encadenando cigarrillos. Como dijo Epicteto, "nada hay bueno ni malo salvo la voluntad humana", y si lo olvidamos todo el horizonte se torna banal, no menos que proclive a confundir opresión con protección, estafa con benevolencia.
Crisis de las élites
Lo característico de las élites es su consustanciación con las estructuras políticas, económicas o ideológicas, y su control de ellas. En la sociedad burguesa, vastos sectores de clases medias se asocian a las élites, y careciendo de control sobre las estructuras, apoyan mediante el consenso a los que sí las controlan. Ambos son grupos responsables y que se sienten responsables, pues una estructura se defiende por las élites y por los sectores que le prestan consentimiento. Esto es lo que dejó de ocurrir en ese momento de disconformismo y de allí la crisis fundamental de la mentalidad burguesa. Domina a las élites un sentimiento de escepticismo y una actitud hedonista que recuerda el carpe diem de Horacio, casi siempre acompañado por una actitud cínica respecto del sistema de valores morales que organizan a la comunidad y que, unido a todos los demás sistemas de relaciones, constituyen la estructura. De allí que la primera posguerra significara una crisis fundamental, pues aunque las élites no se enfrentaron con la estructura, combatiéndola, como ocurrió luego de la Segunda Guerra de una manera radical, le hicieron el mismo daño retirándole su consenso. Las estructuras se manifestaron indefensas, porque sus defensores naturales abandonaron su defensa. Esta fue la actitud típica de las élites, que no fue la de las masas enfervorizadas por seguir a Mussolini. Las elites legítimas son las que, a juicio de una sociedad, gozan de privilegios para cumplir mejor sus deberes. En el momento en que abandonan sus deberes y se quedan nada más que con sus privilegios, las masas le retiran su consenso y se desencadena la crisis. Esto es lo que ocurrió en la posguerra, en ese proceso en que las élites, escépticas y cínicas, transformaron las garantías que rodeaban sus deberes de élite en simples privilegios personales y automáticamente se transformaron en ilegítimas.
(...)
Si esta sociedad diluye las élites tradicionales, forma simultáneamente nuevas élites, que no son campos sociales definidos sino ondas cortadas a lo largo de toda la sociedad. Son élites funcionales, que no se fijan sino que se encuentran en estado de permanente movilidad, y que generan un tipo de marginalidad estrictamente funcional...
José Luis Romero, Estudio de la mentalidad burguesa, 1987
(...)
Si esta sociedad diluye las élites tradicionales, forma simultáneamente nuevas élites, que no son campos sociales definidos sino ondas cortadas a lo largo de toda la sociedad. Son élites funcionales, que no se fijan sino que se encuentran en estado de permanente movilidad, y que generan un tipo de marginalidad estrictamente funcional...
José Luis Romero, Estudio de la mentalidad burguesa, 1987
viernes, diciembre 01, 2006
Robbie y Blas Pascal
...Solo miren el pasado de esa imagen tan promocionada de bad-boy de Robbie y encontrarán un unico y refrescante retrato, alguien que está enormemente perdido en un mundo cada vez más inclinado a la verdad del blanco o negro. Williams es un filósofo moderno.
Sus ideas pueden engancharse con melodías pegadizas y los lyrics pueden ser menos eruditos que Platon o Kant, pero la honestidad y el intento son reales, lo que lo hace accesible. Tomen por ejemplo estas líneas de Come Undone: ”I’m contemplating thinking about thinking/ It’s overrated, just get another drink and/watch me come undone".
El pensador francés del siglo XVII Blaise Pascal probablemente estaría orgulloso de esos sentimientos, habiendo llegado él mismo a la confusa conclusion de que la mente es una facultad engañosa, que fue hecha para conducirnos al inevitable error. Williams parece creer que nuestra mente racional es inadecuada cuando nos guía hacia el lugar correcto. Pascal creía que estamos guiados por el corazón, nada que la razón ignore sobre cómo son las elecciones vitales de la vida, cómo se conjugan y cómo están enlazadas...
Mark Christensen
Sydney Morning Herald
Si escuchan con cuidado, hasta los pop stars cantan la tristeza
Sus ideas pueden engancharse con melodías pegadizas y los lyrics pueden ser menos eruditos que Platon o Kant, pero la honestidad y el intento son reales, lo que lo hace accesible. Tomen por ejemplo estas líneas de Come Undone: ”I’m contemplating thinking about thinking/ It’s overrated, just get another drink and/watch me come undone".
El pensador francés del siglo XVII Blaise Pascal probablemente estaría orgulloso de esos sentimientos, habiendo llegado él mismo a la confusa conclusion de que la mente es una facultad engañosa, que fue hecha para conducirnos al inevitable error. Williams parece creer que nuestra mente racional es inadecuada cuando nos guía hacia el lugar correcto. Pascal creía que estamos guiados por el corazón, nada que la razón ignore sobre cómo son las elecciones vitales de la vida, cómo se conjugan y cómo están enlazadas...
Mark Christensen
Sydney Morning Herald
jueves, noviembre 30, 2006
El principio estoico
...cuenta que nació "un 27 de noviembre muy cerca del Parque Centenario, en el número 41 de la calle Vera, en una de las infinitas casas de vecindad de Buenos Aires de entonces, ruinosas, incómodas, heladas"
(...)
"En mi casa --puntualiza-- no había libros, la vida de los pobres de Buenos Aires de hace cincuenta años era muy distinta a la de ahora. Estaban sometidos a las necesidades más elementales, las de la mera sobrevivencia, y se entendía por libros sólo a aquellos que tenían que ver con el estudio. Mi madre, sin embargo, me enseñó a leer a los tres o cuatro años con una edición espuria de Las mil y una noches."
(...)
-¿De qué vive
-Ahora tengo una situación bastante cómoda, si se quiere. Obtuve en 1967 el Premio Nacional de Literatura que significa una pensión que, al reactualizarse, resulta algo razonable.
(...)
-¿Cómo vive con ese dinero?
-Como se puede imaginar. De una manera bastante austera. Pero soy un admirador del principio estoico de la vida y trato de aplicarlo. No con voluntad. En mí es algo natural la prescindencia de un montón de inutilidades. Por otra parte, filosóficamente hablando, desdeño todo mundo intermedio. Me parece que un hombre sólo debe atender los extremos, los de arriba y los de abajo, los de bien abajo.
-¿Cuáles son los de bien abajo?
-La mendicidad, por ejemplo. Y la aristocracia es su opuesto. Esos son dos extremos mentales gracias a los cuales uno puede acceder a la libertad.
-En concreto, ¿usted cómo se aproxima a esos extremos?
-Lo concreto es la actitud. Es decir, yo puedo ser un pobre de solemnidad pero tener ideales de clase media, por lo tanto eso es lo concreto. De la misma manera que en el mundo de Buenos Aires ya no existen más ciertos tipo humanos porque han sido arrasados por la sociedad de consumo, el conformismo, y sobre todo esas políticas, ese populismo mal entendido; me refiero, concretamente, a lo que antes en Buenos Aires se llamaba el reo.
-Concretamente, usted es un reo.
-Sí. De la misma manera que Carlitos Chaplin fue un reo. Y Gardel. Y Alfredo Palacios. Todos reemplazados por lo que vulgarmente se ha dado en llamar mersa, ese tipo moderno que tiene ideales de rastacuero y de snob. El reo, en cambio, era un contemplador de la vida y buscaba lo mejor a través de la manera de conducirse, no a través de la posesividad de los objetos. Esa filosofía ha sido arrasada por completo.
-¿En qué se parecen un reo y un aristócrata?
-Son las dos caras de la misma moneda, es decir, que en ambos sus ideales están signados por la búsqueda de la verdad en el sentido más personal de cada uno. No tienen la impostura del chanta, no representan nunca lo que no son, clara característica ésta del estilo de nuestra época.
***
-¿Cómo es ese acto de concentración?
-Nada exótico ni especial. A través de los objetos diarios, el mate, por ejemplo, como cualquier otro instrumento puede ser un objeto de meditación. Más tarde leo, o hago cosas de tipo práctico. Hacia el mediodía salgo siempre, a caminar por las calles, a ejercer lo que podríamos llamar mi percepción, la percepción de lo real a través del mundo apariencial, y a ejercer la posibilidad de que dentro de esa rutina de ver siempre las mismas cosas, siempre lo mismo, se perciba algo que está en constante movimiento, diferenciándose, ya sea la cara una persona, quizás un ruido, un edificio que están demoliendo, o construyendo...
-¿Qué es lo que busca realmente en esos momentos?
-Yo tengo la idea obsesiva de que vivimos constantemente dentro de un mundo apariencial, es decir, de que hay una especie de maya (1) que nos hace ver cosas, donde podemos meter el dedo pero a la que nunca llegamos. Detrás de esa maya existe lo que podríamos llamar realidad real, que sólo puede aprehenderse a través de la percepción.
-¿Qué esconden esas apariencias?
-Ya se lo dije: la real realidad. Cuesta aceptar esa idea, es cierto, porque uno mismo es una apariencia. Pero hay varias razones por las cuales tenemos que aceptar las cosas así. En primer lugar, porque uno no se puede dorar la píldora y creerse un liberado en vida, a punto tal de que suponga que vive trascendiendo esa apariencia. Pero desde el punto de vista que a mí me interesa, lo que estoy sosteniendo es que ese estado de irrealidad en que se encuentra casi todo, o todo, se debe en gran medida a la capacidad de atención muy reducida con que se mueven los hombres.
Entrevista de Pablo Ananías con Alberto Girri, publicada en enero de 1983 en el diario Tiempo Argentino, reproducida en Obra Completa, Tomo IV, Corregidor, Buenos Aires, 1984
(1) La imagen visual que construye Girri (hurgar con el dedo en la maya) permite inferir que utiliza el término maya de la tradición hinduista en el sentido de "velo" o ilusión (de otro modo, sería un error tipográfico, pues debería decir malla).Pero en esa tradición el maya o la maya no es estrictamente virtualidad (así lo comprende Girri): forma parte constitutiva del mundo; es la realidad sin entidad metafísica propia, el mundo de los fenómenos; no estrictamente un engaño, sino una manifestación del principio primordial que en rigor no tiene entidad alguna, es neutro y verdadero. Ha creado sin finalidad todo lo que podemos ver y lo resolverá en un proceso de reabsorción, al que la teoría científica llamaría hoy Big Crunch. (N. de R.)
(...)
"En mi casa --puntualiza-- no había libros, la vida de los pobres de Buenos Aires de hace cincuenta años era muy distinta a la de ahora. Estaban sometidos a las necesidades más elementales, las de la mera sobrevivencia, y se entendía por libros sólo a aquellos que tenían que ver con el estudio. Mi madre, sin embargo, me enseñó a leer a los tres o cuatro años con una edición espuria de Las mil y una noches."
(...)
-¿De qué vive
-Ahora tengo una situación bastante cómoda, si se quiere. Obtuve en 1967 el Premio Nacional de Literatura que significa una pensión que, al reactualizarse, resulta algo razonable.
(...)
-¿Cómo vive con ese dinero?
-Como se puede imaginar. De una manera bastante austera. Pero soy un admirador del principio estoico de la vida y trato de aplicarlo. No con voluntad. En mí es algo natural la prescindencia de un montón de inutilidades. Por otra parte, filosóficamente hablando, desdeño todo mundo intermedio. Me parece que un hombre sólo debe atender los extremos, los de arriba y los de abajo, los de bien abajo.
-¿Cuáles son los de bien abajo?
-La mendicidad, por ejemplo. Y la aristocracia es su opuesto. Esos son dos extremos mentales gracias a los cuales uno puede acceder a la libertad.
-En concreto, ¿usted cómo se aproxima a esos extremos?
-Lo concreto es la actitud. Es decir, yo puedo ser un pobre de solemnidad pero tener ideales de clase media, por lo tanto eso es lo concreto. De la misma manera que en el mundo de Buenos Aires ya no existen más ciertos tipo humanos porque han sido arrasados por la sociedad de consumo, el conformismo, y sobre todo esas políticas, ese populismo mal entendido; me refiero, concretamente, a lo que antes en Buenos Aires se llamaba el reo.
-Concretamente, usted es un reo.
-Sí. De la misma manera que Carlitos Chaplin fue un reo. Y Gardel. Y Alfredo Palacios. Todos reemplazados por lo que vulgarmente se ha dado en llamar mersa, ese tipo moderno que tiene ideales de rastacuero y de snob. El reo, en cambio, era un contemplador de la vida y buscaba lo mejor a través de la manera de conducirse, no a través de la posesividad de los objetos. Esa filosofía ha sido arrasada por completo.
-¿En qué se parecen un reo y un aristócrata?
-Son las dos caras de la misma moneda, es decir, que en ambos sus ideales están signados por la búsqueda de la verdad en el sentido más personal de cada uno. No tienen la impostura del chanta, no representan nunca lo que no son, clara característica ésta del estilo de nuestra época.
***
-¿Cómo es ese acto de concentración?
-Nada exótico ni especial. A través de los objetos diarios, el mate, por ejemplo, como cualquier otro instrumento puede ser un objeto de meditación. Más tarde leo, o hago cosas de tipo práctico. Hacia el mediodía salgo siempre, a caminar por las calles, a ejercer lo que podríamos llamar mi percepción, la percepción de lo real a través del mundo apariencial, y a ejercer la posibilidad de que dentro de esa rutina de ver siempre las mismas cosas, siempre lo mismo, se perciba algo que está en constante movimiento, diferenciándose, ya sea la cara una persona, quizás un ruido, un edificio que están demoliendo, o construyendo...
-¿Qué es lo que busca realmente en esos momentos?
-Yo tengo la idea obsesiva de que vivimos constantemente dentro de un mundo apariencial, es decir, de que hay una especie de maya (1) que nos hace ver cosas, donde podemos meter el dedo pero a la que nunca llegamos. Detrás de esa maya existe lo que podríamos llamar realidad real, que sólo puede aprehenderse a través de la percepción.
-¿Qué esconden esas apariencias?
-Ya se lo dije: la real realidad. Cuesta aceptar esa idea, es cierto, porque uno mismo es una apariencia. Pero hay varias razones por las cuales tenemos que aceptar las cosas así. En primer lugar, porque uno no se puede dorar la píldora y creerse un liberado en vida, a punto tal de que suponga que vive trascendiendo esa apariencia. Pero desde el punto de vista que a mí me interesa, lo que estoy sosteniendo es que ese estado de irrealidad en que se encuentra casi todo, o todo, se debe en gran medida a la capacidad de atención muy reducida con que se mueven los hombres.
Entrevista de Pablo Ananías con Alberto Girri, publicada en enero de 1983 en el diario Tiempo Argentino, reproducida en Obra Completa, Tomo IV, Corregidor, Buenos Aires, 1984
(1) La imagen visual que construye Girri (hurgar con el dedo en la maya) permite inferir que utiliza el término maya de la tradición hinduista en el sentido de "velo" o ilusión (de otro modo, sería un error tipográfico, pues debería decir malla).Pero en esa tradición el maya o la maya no es estrictamente virtualidad (así lo comprende Girri): forma parte constitutiva del mundo; es la realidad sin entidad metafísica propia, el mundo de los fenómenos; no estrictamente un engaño, sino una manifestación del principio primordial que en rigor no tiene entidad alguna, es neutro y verdadero. Ha creado sin finalidad todo lo que podemos ver y lo resolverá en un proceso de reabsorción, al que la teoría científica llamaría hoy Big Crunch. (N. de R.)
miércoles, noviembre 29, 2006
Luis de Góngora / Sonetos
A CIERTA DAMA QUE SE DEJABA VENCER
DEL INTERÉS ANTES QUE DEL GUSTO
Mientras Corinto, en lágrimas deshecho,
La sangre de su pecho vierte en vano,
Vende Lice a un decrépito indïano
Por cient escudos la mitad del lecho.
¿Quién, pues, se maravilla deste hecho,
Sabiendo que halla ya paso más llano,
La bolsa abierta, el rico pelicano,
Que el pelícano pobre, abierto el pecho?
Interés, ojos de oro como gato,
Y gato de doblones, no Amor ciego,
Que leña y plumas gasta, cient arpones
Le flechó de la aljaba de un talego.
¿Qué Tremecén no desmantela un trato,
Arrimándole al trato cient cañones?
DE LA BREVEDAD ENGAÑOSA DE LA VIDA
Menos solicitó veloz saeta
Descaminado, enfermo, peregrino
En tenebrosa noche, con pie incierto
La confusión pisando del desierto,
Voces en vano dio, pasos sin tino.
Repetido latir, si no vecino,
Distincto oyó de can siempre despierto,
Y en pastoral albergue mal cubierto
Piedad halló, si no halló camino.
Salió el sol, y entre armiños escondida,
Soñolienta beldad con dulce saña
Salteó al no bien sano pasajero.
Pagará el hospedaje con la vida;
Más le valiera errar en la montaña,
Que morir de la suerte que yo muero.
MIENTRAS POR COMPETIR ...
Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;
Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,
Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
No en bronces, que caducan, mortal mano,
Oh católico Sol de los Bazanes
(Que ya entre gloriosos capitanes
Eres deidad armada, Marte humano),
Esculpirá tus hechos, sino en vano,
Cuando descubrir quiera tus afanes
Y los bien reportados tafetanes
Del turco, del inglés, del lusitano.
El un mar de tus velas coronado,
De tus remos el otro encanecido,
Tablas serán de cosas tan extrañas.
De la inmortalidad el no cansado
Pincel las logre, y sean tus hazañas
Alma del tiempo, espada del olvido.
A UN SUEÑO
Varia imaginación que, en mil intentos,
A pesar gastas de tu triste dueño
La dulce munición del blando sueño,
Alimentando vanos pensamientos,
Pues traes los espíritus atentos
Sólo a representarme el grave ceño
Del rostro dulcemente zahareño
(Gloriosa suspensión de mis tormentos),
El sueño (autor de representaciones),
En su teatro, sobre el viento armado,
Sombras suele vestir de bulto bello.
Síguele; mostraráte el rostro amado,
Y engañarán un rato tus pasiones
Dos bienes, que serán dormir y vello.
DEL INTERÉS ANTES QUE DEL GUSTO
Mientras Corinto, en lágrimas deshecho,
La sangre de su pecho vierte en vano,
Vende Lice a un decrépito indïano
Por cient escudos la mitad del lecho.
¿Quién, pues, se maravilla deste hecho,
Sabiendo que halla ya paso más llano,
La bolsa abierta, el rico pelicano,
Que el pelícano pobre, abierto el pecho?
Interés, ojos de oro como gato,
Y gato de doblones, no Amor ciego,
Que leña y plumas gasta, cient arpones
Le flechó de la aljaba de un talego.
¿Qué Tremecén no desmantela un trato,
Arrimándole al trato cient cañones?
DE LA BREVEDAD ENGAÑOSA DE LA VIDA
Menos solicitó veloz saeta
Destinada señal, que mordió aguda;
Agonal carro en la arena muda
No coronó con más silencio meta,
Que presurosa corre, que secreta,
A su fin nuestra edad. A quien lo duda
(Fiera que sea de razón desnuda)
Cada sol repetido es un cometa.
Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
En seguir sombras y abrazar engaños.
Mal te perdonarán a ti las horas,
Las horas que limando están los días,
Los días que royendo están los años.
DE UN CAMINANTE ENFERMO QUE SE ENAMORÓ
DONDE FUE HOSPEDADO
Agonal carro en la arena muda
No coronó con más silencio meta,
Que presurosa corre, que secreta,
A su fin nuestra edad. A quien lo duda
(Fiera que sea de razón desnuda)
Cada sol repetido es un cometa.
Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
En seguir sombras y abrazar engaños.
Mal te perdonarán a ti las horas,
Las horas que limando están los días,
Los días que royendo están los años.
DE UN CAMINANTE ENFERMO QUE SE ENAMORÓ
DONDE FUE HOSPEDADO
Descaminado, enfermo, peregrino
En tenebrosa noche, con pie incierto
La confusión pisando del desierto,
Voces en vano dio, pasos sin tino.
Repetido latir, si no vecino,
Distincto oyó de can siempre despierto,
Y en pastoral albergue mal cubierto
Piedad halló, si no halló camino.
Salió el sol, y entre armiños escondida,
Soñolienta beldad con dulce saña
Salteó al no bien sano pasajero.
Pagará el hospedaje con la vida;
Más le valiera errar en la montaña,
Que morir de la suerte que yo muero.
MIENTRAS POR COMPETIR ...
Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;
Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,
Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
No en bronces, que caducan, mortal mano,
Oh católico Sol de los Bazanes
(Que ya entre gloriosos capitanes
Eres deidad armada, Marte humano),
Esculpirá tus hechos, sino en vano,
Cuando descubrir quiera tus afanes
Y los bien reportados tafetanes
Del turco, del inglés, del lusitano.
El un mar de tus velas coronado,
De tus remos el otro encanecido,
Tablas serán de cosas tan extrañas.
De la inmortalidad el no cansado
Pincel las logre, y sean tus hazañas
Alma del tiempo, espada del olvido.
A UN SUEÑO
Varia imaginación que, en mil intentos,
A pesar gastas de tu triste dueño
La dulce munición del blando sueño,
Alimentando vanos pensamientos,
Pues traes los espíritus atentos
Sólo a representarme el grave ceño
Del rostro dulcemente zahareño
(Gloriosa suspensión de mis tormentos),
El sueño (autor de representaciones),
En su teatro, sobre el viento armado,
Sombras suele vestir de bulto bello.
Síguele; mostraráte el rostro amado,
Y engañarán un rato tus pasiones
Dos bienes, que serán dormir y vello.
---
Imagen: Retrato de Luis de Góngora por Diego Velázquez, 1622. Museum of Fine Arts de Boston, copia del siglo XVIII en el Museo del Prado, Madrid
lunes, noviembre 27, 2006
Notas de un traductor
... glamour, en su acepción más pura de conocimiento oculto y mágico asociado originariamente a las letras, a la glammar o grammar, la gramática, como la totalidad gráfica de una lengua y de su suma potencia. Este tremendo poder de encantamiento mágico que poseen las letras, aquellos movimientos con que se articulan las vibraciones sonoras de la voz, el más eminente que posee el hombre, también aparece expresado por la palabra inglesa spell, que posee tanto el sentido de nombramiento de las letras, como de explicación de un texto, o sea de la exposición o iluminación de su potencia seminal, y de encantamiento, es decir del efecto que produce el sentido de un texto, de sus palabras, en quien las oye. La palabra germánica runa expresa así mismo de manera evidente esta relación primaria entre el conocimiento secreto y mágico, los caracteres en que este poder se condensa, se adormece y oculta silenciándose, y el acto de despertarlo a través de su proferencia susurrante, de su lectura. La palabra francesa charme y su calco inglés charm provienen de la palabra latina carmen (can-men), forma sustantiva del verbo cano (cantar). Significa genéricamente el canto, el sonido de la voz o de un instrumento, de allí poesía lírica o épica, pero más específicamente, además de la respuesta de un oráculo, de una profecía o una predicción, una fórmula rimada, especialmente mágica, las palabras mágicas o el en-cantamiento, el abracadabra o la “letra de una canción” destinada, entre tantos otros fines, a enamorar, a sanar, a adormecer a los niños, a alegrar o a mitigar simplemente los padecimientos del alma. La palabra francesa grimoire que es una deformación del término grammaire (gramática) “designaba antiguamente a la gramática latina, que resultaba ininteligible para el vulgo”, y de allí adquirió su valor posterior y actual de “libro de magia utilizado por los brujos”, y luego el de “una obra o discurso oscuro e inteligible; de un escrito indescifrable, ilegible, sinónimo de jeroglífico”, cuando es utilizado en esta acepción. De acuerdo con los usos más antiguos de este término puede verse que la palabra gramática poseía de por sí el significado figurado de conocimiento y más específicamente de conocimiento oculto o secreto, como es de hecho todo conocimiento desde el punto de vista del vulgo, en especial el conocimiento del especialista, incluidos todos los logos, por un lado, y el del poeta por el otro. Littré asocia este valor de grimoire, gramare, gramaire, con la forma inglesa glamour. Muy importante es el papel que juegan en todo esto la al-kimya y la qabbalah.
***
“...los ojos eran llevados por las páginas y el corazón se abría el intelecto...”
Traduzco así de descarnada la frase de San Agustín “sed cum legebat, oculi ducebantur per paginas et cor intellectum rimabatur...” , y que otros traducen, por ejemplo, “y cuando leía, hacíalo pasando los ojos por encima de las páginas, penetrando su alma en el sentido...”. Son las palabras del conocido pasaje de las "Confesiones" con las que el santo africano relata las ocasiones en que presenciaba la lectura silenciosa de San Ambrosio. Y la palabra descarnada es acertada porque el verbo latín rimor, que tiene el valor de hender, abrir, significaba, en el lenguaje augural, “hender las entrañas para examinarlas”, de allí adquirió su valor de “sondear, examinar, escrutar, explorar, penetrar”. Estamos hablando, por lo tanto, de una auténtica lectura, de la más antigua, y que constituye el antecedente y la posibilidad de toda escritura: la lectura de la naturaleza, de sus signos, de la hepatoscopía, por ejemplo, ciencia babilónica en la que los etruscos, maestros de los romanos, eran tan eximios. Antes de que el hombre escribiera el mundo, lo leyó, lo leyó obsesivamente durante milenios, en las piedras, en la arena, en el vuelo de los aves, en su modo de comportarse, en las vísceras de las víctimas, en el correr del agua, en el temblor de las hojas, en las estrellas, en el viento, en los sueños, en el lenguaje de los animales, etcétera. El hombre leyó literalmente todo el universo hasta que en su alma nació la necesidad de escribirlo, según sus propias leyes que aún no atina a descubrir.
Jorge Salvetti, apuntes inéditos a una traducción de Benjamin Constant.
***
“...los ojos eran llevados por las páginas y el corazón se abría el intelecto...”
Traduzco así de descarnada la frase de San Agustín “sed cum legebat, oculi ducebantur per paginas et cor intellectum rimabatur...” , y que otros traducen, por ejemplo, “y cuando leía, hacíalo pasando los ojos por encima de las páginas, penetrando su alma en el sentido...”. Son las palabras del conocido pasaje de las "Confesiones" con las que el santo africano relata las ocasiones en que presenciaba la lectura silenciosa de San Ambrosio. Y la palabra descarnada es acertada porque el verbo latín rimor, que tiene el valor de hender, abrir, significaba, en el lenguaje augural, “hender las entrañas para examinarlas”, de allí adquirió su valor de “sondear, examinar, escrutar, explorar, penetrar”. Estamos hablando, por lo tanto, de una auténtica lectura, de la más antigua, y que constituye el antecedente y la posibilidad de toda escritura: la lectura de la naturaleza, de sus signos, de la hepatoscopía, por ejemplo, ciencia babilónica en la que los etruscos, maestros de los romanos, eran tan eximios. Antes de que el hombre escribiera el mundo, lo leyó, lo leyó obsesivamente durante milenios, en las piedras, en la arena, en el vuelo de los aves, en su modo de comportarse, en las vísceras de las víctimas, en el correr del agua, en el temblor de las hojas, en las estrellas, en el viento, en los sueños, en el lenguaje de los animales, etcétera. El hombre leyó literalmente todo el universo hasta que en su alma nació la necesidad de escribirlo, según sus propias leyes que aún no atina a descubrir.
Jorge Salvetti, apuntes inéditos a una traducción de Benjamin Constant.
sábado, noviembre 25, 2006
Eugenio Montale / Sestear...
Sestear pálido y absorto...
Sestear pálido y absorto
cerca de un candente muro del huerto;
escuchar entre los espinos y tocones
susurros de serpientes, chasquidos de mirlos.
En las grietas del suelo o sobre la algarroba
espiar las filas de hormigas rojas
que ora se rompen y ora se entrecruzan
encima de minúsculas gavillas.
Observar entre la fronda el palpitar
lejano de escamas de mar
mientras se elevan trémulos crujidos
de cigarras entre pelados picos.
Y andando en el sol que deslumbra
sentir con triste maravilla
cómo es toda la vida y su trabajo
este seguir una muralla
coronada de cascajos aguzados de botella.
Sestear pálido y absorto
cerca de un candente muro del huerto;
escuchar entre los espinos y tocones
susurros de serpientes, chasquidos de mirlos.
En las grietas del suelo o sobre la algarroba
espiar las filas de hormigas rojas
que ora se rompen y ora se entrecruzan
encima de minúsculas gavillas.
Observar entre la fronda el palpitar
lejano de escamas de mar
mientras se elevan trémulos crujidos
de cigarras entre pelados picos.
Y andando en el sol que deslumbra
sentir con triste maravilla
cómo es toda la vida y su trabajo
este seguir una muralla
coronada de cascajos aguzados de botella.
Eugenio Montale (Génova, 1896 - Milán. 1981), "Ossi di seppia", 1925, Tutte le poesie, Mondadori, Milán 2004
Versión de Jorge Aulicino
Versión de Jorge Aulicino
Meriggiare pallido e assorto...
Meriggiare pallido e assorto
presso un rovente muro d' orto,
ascoltare tra i pruni e gli sterpi
schiocchi di merli, frusci di serpi.
Nelle crepe del suolo o su la veccia
spiar le file di rosse formiche
ch' ora si rompono ed ora s' intrecciano
a sommo di minuscole biche.
Osservare tra frondi il palpitare
lontano di scaglie di mare
mentre si levano tremuli scricchi
di cicale dai calvi picchi.
E andando nel sole che abbaglia
sentire con triste meraviglia
com' é tutta la vita e il suo travaglio
in questo seguitare una muraglia
che ha in cima cocci aguzzi di bottiglia.
presso un rovente muro d' orto,
ascoltare tra i pruni e gli sterpi
schiocchi di merli, frusci di serpi.
Nelle crepe del suolo o su la veccia
spiar le file di rosse formiche
ch' ora si rompono ed ora s' intrecciano
a sommo di minuscole biche.
Osservare tra frondi il palpitare
lontano di scaglie di mare
mentre si levano tremuli scricchi
di cicale dai calvi picchi.
E andando nel sole che abbaglia
sentire con triste meraviglia
com' é tutta la vita e il suo travaglio
in questo seguitare una muraglia
che ha in cima cocci aguzzi di bottiglia.
Huesos de jibia
La "sepia", o jibia, a la que se refiere el título, es un cefalópodo, una especie de calamar más grande y ovalado, propio de las aguas mediterráneas. El "hueso" es una concha calcárea que se extiende por su dorso. En las playas de la Liguria natal de Montale se observan estos "huesos" entre otros detritos. La expresión reaparece en el último texto del libro: "Oh, entonces, zarandeados/ como el hueso de jibia por las olas".
Cien años de Montale
miércoles, noviembre 22, 2006
Garbeld y la cuestión poética
Cuando era profesor de Asuntos Exteriores en la universidad comarcal, un estudiante se acercó a Garbeld y le dijo si acaso podía explicarle qué es la poesía, ya que el profesor de Lengua escasamente se ocupaba de ella y constantemente hablaba de los asuntos exteriores. Garbeld no se mostró sorprendido por esto, y más bien le dijo que en su larga práctica de la docencia había aprendido que la poesía sólo puede distinguirse por su "tufillo". El alumno le rogó que le diera un ejemplo. -Bueno -dijo Garbeld-, cuando Churchill nos dice: "Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero", sentimos de inmediato un tufillo de poesía. -Lo comprendo, pero el problema es distinguir la buena poesía de la poesía mala -dijo el felow. -O de la poesía insuficiente... -dijo Garbeld. -Pero me temo -prosiguió- que lo que usted quiere saber es si la poesía que le gusta es buena o mala. -En verdad quisiera saber si existe un criterio objetivo para distinguir la mejor -dijo el alumno. -Tenemos que la poesía tiene tufillo, eso es una propiedad objetiva. -En la frase que usted cita, pues no la huelo -dijo el alumno. -Bien, entonces el problema es subjetivo -concluyó Garbeld, y eso era todo lo que podía decir sobre la poesía literaria. -En cuanto a la poesía, en mi campo, es la buena organización de los asuntos exteriores -agregó.
Gustav Who, Lecciones de retórica en el Foreign Office. Samarkanta, 1958
Gustav Who, Lecciones de retórica en el Foreign Office. Samarkanta, 1958
El valor poético
No está nada mal que la sociología, la lingüística, la antropología o la historia se ocupen de la poesía o de cualquier otra cosa: lo que está mal, o al menos convendría revisar, es lo que ocurre cuando los datos que esas indagaciones aportan se toman como indicios de valor poético.
Daniel Freidemberg
Días después del diluvio
Daniel Freidemberg
Frank Zappa / De "Joe's Garage"
Voz de la visión de Mary
¡Hola! Soy yo... la chica del autobús...
¿Recuerdas?
¿La última gira?
Bueno...
La información no es conocimiento,
el conocimiento no es sabiduría,
la sabiduría no es verdad,
la verdad no es belleza,
la belleza no es amor,
el amor no es música,
la música es LO MEJOR...
La sabiduría es el reino del Saber (que está extinguido).
La belleza es una corrupción fonética francesa
de un adorno de cuello
actualmente en resurgimiento.
¡Hola! Soy yo... la chica del autobús...
¿Recuerdas?
¿La última gira?
Bueno...
La información no es conocimiento,
el conocimiento no es sabiduría,
la sabiduría no es verdad,
la verdad no es belleza,
la belleza no es amor,
el amor no es música,
la música es LO MEJOR...
La sabiduría es el reino del Saber (que está extinguido).
La belleza es una corrupción fonética francesa
de un adorno de cuello
actualmente en resurgimiento.
Frank Zappa (Baltimore, 1940-Los Angeles, 1993) Joe's Garage (Acto III)
Traducción de Román García Albertos. En el tercer poder
martes, noviembre 21, 2006
¡No al calentamiento global!
Todos los gobiernos se perpetúan a sí mismos a traves de la comisión diaria de actos que una persona racional podría encontrar estúpidos o peligrosos (o ambas cosas). Naturalmente, nuestro gobierno no es ninguna excepción... por ejemplo, si el presidente (cualquiera de ellos) fuera a la televisión y se sentara allí con la bandera a la espalda (o quizá una escena rústica con una pequeña cascada, además de la bandera) y mirara sinceramente a la cámara y le dijera a todo el mundo que todos los problemas energéticos y todos los problemas de inflación tienen su origen en y pueden ser resueltos con la abolición de la MÚSICA, seguro que la mayoría de la gente le creería y pensaría que la ilegalización de esta nauseabunda forma de polución por ruido sería un pequeño precio a pagar por la oportunidad de comprar gasolina como en los viejos tiempos. ¿De ningún modo? ¿Nunca sucederá? Los discos están hechos de crudo. Todos esos grandes conciertos de rock van de ciudad a ciudad en camiones de 45 pies que engullen combustible... y cuando llegan allí, gastan enormes cantidades de energía eléctrica con sus luces, sus amplificadores, sus sistemas de sonido... sus máquinas de humo. Y todos esos sintetizadores... mirad todo el plástico que llevan dentro... y las púas de guitarra... y lo que se te ocurra...
Frank Zappa
Frank Zappa
Edgar
Escribo ante una posibilidad real, casi -diría- el camino real del quehacer poético. No lo diré, sin embargo. No está toda la poesía posible en la poética de Ponge (ni en la de Williams o Stevens). Tampoco en la fanopoeia (proyección de la visualidad de los objetos), la logopoeia (poesía del pensamiento) y la melopoeia (apoyatura fónica de Pound). Queda fuera el proceso de gestación de la imagen poética (el ars combinatoria) y, entre otras, la llamada poesía lírica. De cualquier modo, Ponge (y Williams y Stevens, y cometo aquí la injusticia de no nombrar a tantos otros poetas que, por cierto, lo merecerían) está cerca de la inasible poesía, del logos poético. Y es que no me olvido que Ponge está tratando, más allá de sus arremetidas contra la subjetivización y el lirismo, de abrir camino al contento de ser con las cosas, al contento de descubrir, de dar sentido a partir de las cosas, de investir y de ser investido, de investir a las cosas de sentido y de ser, a la vez, investido por las cosas de sentido. ¿Y en este investimiento recíproco no está el origen de cualquier amor posible, de toda posible poesía?
Edgar Bayley
Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990). Publicó los libros de poesía: Invención 2 (1945); En común (1949); Poemas (1954); La vigilia y el viaje (1961); El día (1968); Obra poética(1977, incluye los libros mencionados más Celebraciones); Nuevos poemas (1981); Alguien llama (1983) y Antología personal (1983). Es autor de dos libros de ensayos: Realidad interna y función de la poesía (1952, reeditado en 1966) y Estado de alerta y estado de inocencia (1990, reeditado en 1996), y de dos volúmenes de narraciones.
Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990). Publicó los libros de poesía: Invención 2 (1945); En común (1949); Poemas (1954); La vigilia y el viaje (1961); El día (1968); Obra poética(1977, incluye los libros mencionados más Celebraciones); Nuevos poemas (1981); Alguien llama (1983) y Antología personal (1983). Es autor de dos libros de ensayos: Realidad interna y función de la poesía (1952, reeditado en 1966) y Estado de alerta y estado de inocencia (1990, reeditado en 1996), y de dos volúmenes de narraciones.
domingo, noviembre 12, 2006
Tango
1
Lo que como argentino me apena es el concepto que tendrán de nosotros en otros países, ya que la expresión popular reflejada en los tangos no hace nada más que cantar tragedias domésticas, infelicidades amorosas e ingratitudes inconfesables.
Celedonio Flores reporteado por Héctor Bates en Radio Fénix, según crónica de la revista Antena el 27 de julio de 1935, incluida en La historia del tango, tomo II, de Bates, recopilado por Angel Martín Sandoval. Poesuar, Buenos Aires, 2006.
2
Alberto Vila, que acepta el fox-trot melódico, rechaza con indignación la música negra asegurando que es para epilépticos.
Titular de la revista Antena para la crónica de la entrevista de Héctor Bates a Alberto Vila en Radio Fénix, 18 de mayo de 1935. Obra citada.
Lo que como argentino me apena es el concepto que tendrán de nosotros en otros países, ya que la expresión popular reflejada en los tangos no hace nada más que cantar tragedias domésticas, infelicidades amorosas e ingratitudes inconfesables.
Celedonio Flores reporteado por Héctor Bates en Radio Fénix, según crónica de la revista Antena el 27 de julio de 1935, incluida en La historia del tango, tomo II, de Bates, recopilado por Angel Martín Sandoval. Poesuar, Buenos Aires, 2006.
2
Alberto Vila, que acepta el fox-trot melódico, rechaza con indignación la música negra asegurando que es para epilépticos.
Titular de la revista Antena para la crónica de la entrevista de Héctor Bates a Alberto Vila en Radio Fénix, 18 de mayo de 1935. Obra citada.
jueves, noviembre 09, 2006
Auden, cantado
Funeral Blues
Por W. H. Auden
Música: Benjamin Britten
Susanna Moncayo: mezzo
Diana Schnaider: piano
Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.
Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.
He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever; I was wrong.
The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood,
For nothing now can ever come to any good.
Funeral Blues
Detengan los relojes
desconecten el teléfono
denle un hueso al perro
para que no ladre
Callen los pianos y con ese
tamborileo sordo
saquen el féretro…
Acérquense los dolientes
que los aviones
sobrevuelen quejumbrosos
y escriban en el cielo
el mensaje…
él ha muerto.
Pongan moños negros
en los níveos cuellos de las palomas
que los policías usen guantes
de algodón negro
Él era mi norte mi sur
mi este y oeste
mi semana de trabajo y mi
domingo de descanso
mi mediodía, mi medianoche
mi conversación, mi canción
Creí que el amor perduraría
por siempre.
Estaba equivocado.
No precisamos estrellas ahora…
Apáguenlas todas
Envuelvan la luna
desarmen el sol
Desagüen el océano y
talen el bosque
porque de ahora en adelante
nada servirá.
---
Por W. H. Auden
Música: Benjamin Britten
Susanna Moncayo: mezzo
Diana Schnaider: piano
Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.
Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.
He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever; I was wrong.
The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood,
For nothing now can ever come to any good.
Funeral Blues
Detengan los relojes
desconecten el teléfono
denle un hueso al perro
para que no ladre
Callen los pianos y con ese
tamborileo sordo
saquen el féretro…
Acérquense los dolientes
que los aviones
sobrevuelen quejumbrosos
y escriban en el cielo
el mensaje…
él ha muerto.
Pongan moños negros
en los níveos cuellos de las palomas
que los policías usen guantes
de algodón negro
Él era mi norte mi sur
mi este y oeste
mi semana de trabajo y mi
domingo de descanso
mi mediodía, mi medianoche
mi conversación, mi canción
Creí que el amor perduraría
por siempre.
Estaba equivocado.
No precisamos estrellas ahora…
Apáguenlas todas
Envuelvan la luna
desarmen el sol
Desagüen el océano y
talen el bosque
porque de ahora en adelante
nada servirá.
---
Foto: Internet, s/d
miércoles, noviembre 08, 2006
Auden, o cómo un hombre aprendió a escribir poesía
-¿Cuándo empezó a escribir poesía?
-Creo que mi caso particular es un tanto extraño. Tenía que ser ingeniero de minas o geólogo. Entre los siete y los doce años pasé muchas horas construyendo un mundo propio, altamente elaborado y basado sobre todo en el paisaje calcáreo de la cuenca minera y en una industria: la extracción del plomo. Creía que en esta actividad debía concederme ciertas reglas. Podía escoger entre dos máquinas necesarias para realizar este trabajo, pero tenían que ser verdaderas máquinas que encontrara en los catálogos. Podía decidir entre dos formas de secar una mina pero no se me concedía la posibilidad de usar medios mágicos. Después llegó un día que, cuando lo recuerdo ahora, me parece muy importante. Estaba proyectando mi idea de refinería; la idea platónica de aquello que hubiera debido ser. Había dos tipos de maquinaria para la separación de la turba, uno me parecía más hermoso que el otro, pero al otro lo consideraba más eficiente. Me encontré frente a algo que sólo puedo llamar una elección moral. Era mi deber escoger el segundo, el más eficiente. Más tarde me he dado cuenta de que en la construcción de este mundo habitado sólo por mí ya estaba empezando a aprender cómo se escribe la poesía.
-Creo que mi caso particular es un tanto extraño. Tenía que ser ingeniero de minas o geólogo. Entre los siete y los doce años pasé muchas horas construyendo un mundo propio, altamente elaborado y basado sobre todo en el paisaje calcáreo de la cuenca minera y en una industria: la extracción del plomo. Creía que en esta actividad debía concederme ciertas reglas. Podía escoger entre dos máquinas necesarias para realizar este trabajo, pero tenían que ser verdaderas máquinas que encontrara en los catálogos. Podía decidir entre dos formas de secar una mina pero no se me concedía la posibilidad de usar medios mágicos. Después llegó un día que, cuando lo recuerdo ahora, me parece muy importante. Estaba proyectando mi idea de refinería; la idea platónica de aquello que hubiera debido ser. Había dos tipos de maquinaria para la separación de la turba, uno me parecía más hermoso que el otro, pero al otro lo consideraba más eficiente. Me encontré frente a algo que sólo puedo llamar una elección moral. Era mi deber escoger el segundo, el más eficiente. Más tarde me he dado cuenta de que en la construcción de este mundo habitado sólo por mí ya estaba empezando a aprender cómo se escribe la poesía.
Auden y las mujeres (3)
El poema atribuido a Alicia Genovese, publicado como contrargumento por "anónima":
vete Federico a la cruzada
si regresas
asaré carne de venado
y sonreiré junto al fuego
al verte desgarrar
un muslo entre los dientes
tu barba crecida
con olor a pólvora
vete a mí me toca
raspar con arena
el tizne en la marmita
cuidar a los niños
de la fiebre azul
cuídate tú también
del escorbuto
ojalá tengáis tiempo
de inventar la penicilina
vete tranquilo
los hombres que se quedan
rimarán mi lamento
y mi dolor suspendido
de un gancho
como una res
o una brillante cacerola
vete Federico a la cruzada
si regresas
asaré carne de venado
y sonreiré junto al fuego
al verte desgarrar
un muslo entre los dientes
tu barba crecida
con olor a pólvora
vete a mí me toca
raspar con arena
el tizne en la marmita
cuidar a los niños
de la fiebre azul
cuídate tú también
del escorbuto
ojalá tengáis tiempo
de inventar la penicilina
vete tranquilo
los hombres que se quedan
rimarán mi lamento
y mi dolor suspendido
de un gancho
como una res
o una brillante cacerola
Auden y las mujeres (2)
El post "Auden y las mujeres" provocó reacciones. Lo puse porque me pareció que Auden, con su estilo entre el cotilleo y la seriedad, dijo algunas cosas estimables sobre la poesía, las mujeres y la política. Protestaron su aseveración de que las mujeres no son estetas por naturaleza, soslayando la anterior de que el hombre tropieza precisamente con una tendencia al esteticismo, significando el término, en su contexto, que los hombres suelen carecer de realismo y sensibilidad verdadera. Se colgaron al post, como pruebas del esteticismo femenino, supongo, un poema de Alicia Genovese, notable poeta argentina, y otro de Emily Dickinson, poeta ícono. Discutiendo esos comentarios, argumenté que las mujeres tienen tendencia a lo autobiográfico y los sentimientos intensos. De la generalización de esta frase me retracto. Lo pasional de la hipérbole prueba justamente que los hombres también solemos ser intensos. En cuanto a Auden, no encontré ninguna referencia a la cuestión de género en sus ensayos traducidos al castellano. En cambio, redescubrí su trabajo sobre Marianne Moore, que concluye así: "Los poemas de Marianne Moore son ejemplos de un tipo de arte que no es tan común como debiera; encantan, no sólo porque son inteligentes, sensibles y están hermosamente escritos, sino que además convencen al lector de que han sido escritos por alguien que es una buena persona" (W. H. Auden, La mano del teñidor, Adriana Hidalgo, Buenos Aires,1999).
(sigue)
Auden y la enseñanza de poesía
-¿Alguna vez le ha enseñado a escribir a alguien?
-No, nunca. Si tuviera que enseñar poesía, cosa que gracias a Dios no hago, me concentraría en la prosodia, la retórica, la filología y en aprender poemas de memoria. Puedo estar completamente equivocado pero no veo qué se puede aprender a excepción de algunas técnicas; qué es un soneto, o algo de prosodia. Si existiera una academia poética, las materias tendrían que ser totalmente diferentes: historia natural, historia, teología, otras cosas. Cuando he estado en los colleges he insistido en dar cursos académicos normales sobre el siglo XVIII o sobre el Romanticismo. Pero a los artistas les convendría no tener nada que ver con la literatura contemporánea. Si tienen puestos académicos tienen que hacer trabajo académico y cuanto más lejos estén del tipo de cosas concernientes a aquello que escriben, mejor. Tendrían que enseñar el siglo XVIII, algo que no interfiera con su trabajo y que, sin embargo, les dé para vivir. Enseñar «escritura creativa» creo que es peligroso. La única posibilidad que puedo concebir es un sistema de aprendizaje como el del Renacimiento en el que si un poeta estaba muy ocupado tomaba algunos estudiantes para que le acabasen los poemas. Entonces se enseñaba «verdaderamente» y, naturalmente, había responsabilidad, dado que los resultados aparecían bajo la firma del poeta.
W. H. Auden.
París Review, Entrevista con W. H. Auden, 1974
-No, nunca. Si tuviera que enseñar poesía, cosa que gracias a Dios no hago, me concentraría en la prosodia, la retórica, la filología y en aprender poemas de memoria. Puedo estar completamente equivocado pero no veo qué se puede aprender a excepción de algunas técnicas; qué es un soneto, o algo de prosodia. Si existiera una academia poética, las materias tendrían que ser totalmente diferentes: historia natural, historia, teología, otras cosas. Cuando he estado en los colleges he insistido en dar cursos académicos normales sobre el siglo XVIII o sobre el Romanticismo. Pero a los artistas les convendría no tener nada que ver con la literatura contemporánea. Si tienen puestos académicos tienen que hacer trabajo académico y cuanto más lejos estén del tipo de cosas concernientes a aquello que escriben, mejor. Tendrían que enseñar el siglo XVIII, algo que no interfiera con su trabajo y que, sin embargo, les dé para vivir. Enseñar «escritura creativa» creo que es peligroso. La única posibilidad que puedo concebir es un sistema de aprendizaje como el del Renacimiento en el que si un poeta estaba muy ocupado tomaba algunos estudiantes para que le acabasen los poemas. Entonces se enseñaba «verdaderamente» y, naturalmente, había responsabilidad, dado que los resultados aparecían bajo la firma del poeta.
W. H. Auden.
París Review, Entrevista con W. H. Auden, 1974
martes, noviembre 07, 2006
Auden y las mujeres
-¿Existen diferencias esenciales entre la poesía de los hombres y la de las mujeres?
-Hombres y mujeres tienen dificultades opuestas que afrontar. La dificultad para el hombre es evitar ser un esteta, evitar decir las cosas no porque sean verdad sino porque son poéticamente eficaces. La dificultad para la mujer es distanciarse suficientemente de las emociones. Ninguna mujer es una esteta. Ninguna mujer ha escrito jamás versos absurdos. Los hombres son «play-boys», las mujeres realistas. Si se cuenta una historia grotesca sólo una mujer pregunta: ¿ha sucedido en serio? Creo que si los hombres supieran las cosas que dicen las mujeres de ellos, la raza humana se extinguiría.
-¿Cree que nos iría mejor si las mujeres dirigieran la humanidad?
-Creo que la política exterior debería ser totalmente arrancada de las manos de los hombres. Los hombres deberían continuar haciendo máquinas, pero las mujeres deberían decidir qué máquinas tendrían que fabricarse. Las mujeres tienen mucho más sentido común. No hubieran inventado nunca el motor de combustión interna o ninguna de las máquinas. La mayor parte de las máquinas de cocina son buenas, no impiden desarrollo de otras capacidades. Con nuestros líderes el caso es, demasiado a menudo, el de uno niño que dice a otro: Mi padre puede pegar al tuyo. En este punto los juguetes han sido transformados en algo demasiado peligroso.
París Review, Entrevista con W. H. Auden, 1974
-Hombres y mujeres tienen dificultades opuestas que afrontar. La dificultad para el hombre es evitar ser un esteta, evitar decir las cosas no porque sean verdad sino porque son poéticamente eficaces. La dificultad para la mujer es distanciarse suficientemente de las emociones. Ninguna mujer es una esteta. Ninguna mujer ha escrito jamás versos absurdos. Los hombres son «play-boys», las mujeres realistas. Si se cuenta una historia grotesca sólo una mujer pregunta: ¿ha sucedido en serio? Creo que si los hombres supieran las cosas que dicen las mujeres de ellos, la raza humana se extinguiría.
-¿Cree que nos iría mejor si las mujeres dirigieran la humanidad?
-Creo que la política exterior debería ser totalmente arrancada de las manos de los hombres. Los hombres deberían continuar haciendo máquinas, pero las mujeres deberían decidir qué máquinas tendrían que fabricarse. Las mujeres tienen mucho más sentido común. No hubieran inventado nunca el motor de combustión interna o ninguna de las máquinas. La mayor parte de las máquinas de cocina son buenas, no impiden desarrollo de otras capacidades. Con nuestros líderes el caso es, demasiado a menudo, el de uno niño que dice a otro: Mi padre puede pegar al tuyo. En este punto los juguetes han sido transformados en algo demasiado peligroso.
París Review, Entrevista con W. H. Auden, 1974
domingo, noviembre 05, 2006
Lo imperdonable
La editorial Selecciones de Amadeo Mandarino edita La nuez de oro y otros ensayos, libro de la poeta y ensayista italiana Cristina Campo (Bolonia 1923-Roma 1977), que reúne el material publicado en diversos números de la revista Sur, en Buenos Aires, y un reportaje traducido por Ernesto Montequin, quien estuvo a cargo de la edición general. Es este el primer libro de Cristina Campo editado en la Argentina. Se reproduce aquí una de las seis partes que integran el ensayo "Los imperdonables".
.
II
Pero es cierto, la temen
más que a la muerte, la belleza es temida
más que la muerte, más que lo que temen
a la muerte.
William Carlos Williams
Perfección, belleza. ¿Qué significan? Entre las definiciones, una es posible. Es un carácter aristocrático, más aún, es en sí la suprema aristocracia. De la naturaleza, de la especie, de la idea. También en la naturaleza es cultura. El porte erecto, delicado de la muchacha de la Costa de Oro es obra de siglos de natación, de tinajas de arcilla equilibradas sobre la cabeza, de danzas y cantos de iniciación más complicados que el gregoriano más puro. Si faltara uno solo de los tres elementos –piedad, libre juego, artes femeninas–, la perfección no ceñiría aquellos miembros con su velo casto e imperioso. A través de milenios, por decirlo así, el árbol del paraíso expresó al ave-lira; las manos enlazadas por largo tiempo se convirtieron al fin en arcos góticos.
Hoy que todo eso es ultrajado y destruido, irrecuperable y sin embargo siempre presente, como la espina envenenada bajo la uña, el hombre ha tenido que convertirlo en objeto de horror sagrado. Todo recuerdo del tiempo celeste sea apartado, sepultado en el huerto del alfarero. Sea, sobre todo, negado. Ya que se sabe que la perfección es, ante todo, esto, que se ha perdido: el saber durar, la inmovilidad. El hombre sumido en meditación, la mujer en el umbral, el monje genuflexo, el prolongado silencio del rey. O el animal en acecho o dedicado a industrias delicadas. El hombre ha echado fuera de sí este aéreo y terrible peso: silencio, espera, duración. Y aquí está viviendo su paranoico terror de “sentimiento y precisión, humildad, concentración, gusto”. ¿Cómo exigir, por otra parte, el valor del grito desgarrador: “Belleza, alejate de mí, te temo, tu recuerdo me lacera, maldita seas”? Como el grito de Eva expulsada, todo esto reclama velos, la oscuridad de la selva. Y he aquí los atentados indirectos a los servidores de lo irrecuperable: gracia, ligereza, ironía, sentidos finos, ojo firme y exigente. O, para usar términos teológicos: claridad, sutileza, agilidad, impasibilidad.
viernes, noviembre 03, 2006
Como quien dice
¿Tiene la literatura una función en el Estado, en el conjunto de los seres humanos, en la República, en la res publica (que debería significar la conveniencia pública), a pesar de una burocracia fangosa y del execrable gusto del populacho al elegir a sus maestros? Sí, la tiene. Y esta función no es obtener por la fuerza la persuasión emotiva o la intimidación que la gente acepta de unas opiniones, aisladas o en masa, en oposición a otras opiniones, aisladas o en masa.
Está relacionada con la claridad y el vigor de "cualquiera y de todos" los pensamientos y opiniones. Está relacionada con mantener la limpieza de los instrumentos, la salud de la "materia", del pensamiento mismo. Salvo en casos raros y limitados de invención en las artes plásticas o en las matemáticas, el individuo no puede pensar y comunicar el pensamiento, el gobernador y el legislador no pueden actuar eficazmente o promulgar leyes, sin ayuda de la palabra. Y la solidez y la validez de la palabra está confiada el cuidado de los malditos literatos, por demás despreciados. Cuando la obra de dichos gobernantes comienza a oler mal -y no me refiero a la expresión de pensamientos indecorosos- porque su medio de expresión, la esencia misma de su trabajo, la aplicación de la palabra a la cosa, se pudre, es decir, se vuelve informe e inexacta, o excesiva e inflada, el mecanismo del pensamiento y del orden social e individual se va, por completo, al diablo.
Ezra Pound, Para un método. Introducción a Ezra Pound, Barral, Barcelona, 1973
PROPIEDAD INTELECTUAL
Ley 25.036
Modifícanse los artículos 1°, 4°, 9° y 57 e incorpórase el artículo 55 bis a la Ley N° 11.723.
Sancionada: Octubre 14 de 1998
Promulgada: Noviembre de 1998
B.O.: 11/11/98
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc.,
sancionan con fuerza de Ley:
ARTICULO 1° -Modifícase el artículo 1° de la Ley 11.723, el que quedará redactado de la siguiente manera:
Artículo 1°: A los efectos de la presente ley, las obras científicas, literarias y artísticas comprenden los escritos de toda naturaleza y extensión (1), entre ellos (2) los programas de computación fuente y objeto; las compilaciones de datos o de otros materiales; las obras dramáticas, composiciones musicales, dramático-musicales; las cinematográficas, coreográficas y pantomímicas; las obras de dibujo, pintura, escultura, arquitectura; modelos y obras de arte o ciencia aplicadas al comercio o a la industria; los impresos (3), planos y mapas; los plásticos (4), fotografías, grabados y fonogramas (5); en fin (6), toda producción científica, literaria, artística o didáctica, sea cual fuere el procedimiento de reproducción.
La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí.(7)
ALBERTO R. PIERRI. -CARLOS F. RUCKAUF. -Esther H. Pereyra Arandía de Pérez Pardo. -Mario L. Pontaquarto.
(1) Los escritos de toda naturaleza y extensión son pues obras científicas, literarias o artísticas. (N.de R.)
(2) No vamos a ponernos a nombrar a todos.(Idem)
(3) Si los escritos están impresos, son también obras científicas, literarias o artísticas.(Idem)
(4) Baldes, palanganas, jeringas, tapers, etc.(Idem)
(5) Toda fotografía, grabado o fonograma es una obra artística, literaria o científica.(Idem)
(6) "En fin", todo. (Idem)
(7) La expresión de la teoría de la relatividad está protegida por el derecho de autor; la idea de la teoría de la relatividad, no.(Idem)
Ley de Propiedad Intelectual
Está relacionada con la claridad y el vigor de "cualquiera y de todos" los pensamientos y opiniones. Está relacionada con mantener la limpieza de los instrumentos, la salud de la "materia", del pensamiento mismo. Salvo en casos raros y limitados de invención en las artes plásticas o en las matemáticas, el individuo no puede pensar y comunicar el pensamiento, el gobernador y el legislador no pueden actuar eficazmente o promulgar leyes, sin ayuda de la palabra. Y la solidez y la validez de la palabra está confiada el cuidado de los malditos literatos, por demás despreciados. Cuando la obra de dichos gobernantes comienza a oler mal -y no me refiero a la expresión de pensamientos indecorosos- porque su medio de expresión, la esencia misma de su trabajo, la aplicación de la palabra a la cosa, se pudre, es decir, se vuelve informe e inexacta, o excesiva e inflada, el mecanismo del pensamiento y del orden social e individual se va, por completo, al diablo.
Ezra Pound, Para un método. Introducción a Ezra Pound, Barral, Barcelona, 1973
PROPIEDAD INTELECTUAL
Ley 25.036
Modifícanse los artículos 1°, 4°, 9° y 57 e incorpórase el artículo 55 bis a la Ley N° 11.723.
Sancionada: Octubre 14 de 1998
Promulgada: Noviembre de 1998
B.O.: 11/11/98
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc.,
sancionan con fuerza de Ley:
ARTICULO 1° -Modifícase el artículo 1° de la Ley 11.723, el que quedará redactado de la siguiente manera:
Artículo 1°: A los efectos de la presente ley, las obras científicas, literarias y artísticas comprenden los escritos de toda naturaleza y extensión (1), entre ellos (2) los programas de computación fuente y objeto; las compilaciones de datos o de otros materiales; las obras dramáticas, composiciones musicales, dramático-musicales; las cinematográficas, coreográficas y pantomímicas; las obras de dibujo, pintura, escultura, arquitectura; modelos y obras de arte o ciencia aplicadas al comercio o a la industria; los impresos (3), planos y mapas; los plásticos (4), fotografías, grabados y fonogramas (5); en fin (6), toda producción científica, literaria, artística o didáctica, sea cual fuere el procedimiento de reproducción.
La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí.(7)
ALBERTO R. PIERRI. -CARLOS F. RUCKAUF. -Esther H. Pereyra Arandía de Pérez Pardo. -Mario L. Pontaquarto.
(1) Los escritos de toda naturaleza y extensión son pues obras científicas, literarias o artísticas. (N.de R.)
(2) No vamos a ponernos a nombrar a todos.(Idem)
(3) Si los escritos están impresos, son también obras científicas, literarias o artísticas.(Idem)
(4) Baldes, palanganas, jeringas, tapers, etc.(Idem)
(5) Toda fotografía, grabado o fonograma es una obra artística, literaria o científica.(Idem)
(6) "En fin", todo. (Idem)
(7) La expresión de la teoría de la relatividad está protegida por el derecho de autor; la idea de la teoría de la relatividad, no.(Idem)
jueves, noviembre 02, 2006
Juan Desiderio / No te hagás el espok
La zanjita V
La zanjita. A la zanja
según el más viejo del barrio
la creó el diablo
allá por el año en que
el más viejo del barrio
perdió una pierna
en una guerra en la que todos
perdieron una pierna
pero el más viejo
cree que el diablo bajó
con un látigo
pa castigar al hijo del del
garage porque se curtía dó
vino blanco por hora y a la
hija del cartero no
entonce enfurecido
pegó un chutazo
y volaron la piedra
y el barro
—ahora van a venir lo sapo
y la culebra
y todo lo vecino
van a ser bautizado
en esta zanja—
El diablo se fue
y lo sapo
no nos dejaron dormir
nunca más.
Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962)
La zanjita
La zanjita. A la zanja
según el más viejo del barrio
la creó el diablo
allá por el año en que
el más viejo del barrio
perdió una pierna
en una guerra en la que todos
perdieron una pierna
pero el más viejo
cree que el diablo bajó
con un látigo
pa castigar al hijo del del
garage porque se curtía dó
vino blanco por hora y a la
hija del cartero no
entonce enfurecido
pegó un chutazo
y volaron la piedra
y el barro
—ahora van a venir lo sapo
y la culebra
y todo lo vecino
van a ser bautizado
en esta zanja—
El diablo se fue
y lo sapo
no nos dejaron dormir
nunca más.
Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962)
domingo, octubre 29, 2006
Virgilio Piñera / De "La isla en peso"
[Fragmento]
La maldita circunstancia del agua por todas partes
me obliga a sentarme en la mesa del café.
Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer
hubiera podido dormir a pierna suelta.
Mientras los muchachos se despojaban de sus ropas para nadar
doce personas morían en un cuarto por compresión.
Cuando a la madrugada la pordiosera resbala en el agua
en el preciso momento en que se lava uno de sus pezones,
me acostumbro al hedor del puerto,
me acostumbro a la misma mujer que invariablemente masturba,
noche a noche, al soldado de guardia en medio del sueño de los peces.
Una taza de café no puede alejar mi idea fija,
en otro tiempo yo vivía adánicamente.
¿Qué trajo la metamorfosis?
La maldita circunstancia del agua por todas partes
me obliga a sentarme en la mesa del café.
Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer
hubiera podido dormir a pierna suelta.
Mientras los muchachos se despojaban de sus ropas para nadar
doce personas morían en un cuarto por compresión.
Cuando a la madrugada la pordiosera resbala en el agua
en el preciso momento en que se lava uno de sus pezones,
me acostumbro al hedor del puerto,
me acostumbro a la misma mujer que invariablemente masturba,
noche a noche, al soldado de guardia en medio del sueño de los peces.
Una taza de café no puede alejar mi idea fija,
en otro tiempo yo vivía adánicamente.
¿Qué trajo la metamorfosis?
La eterna miseria que es el acto de recordar.
Si tú pudieras formar de nuevo aquellas combinaciones,
devolviéndome el país sin el agua,
me la bebería toda para escupir al cielo.
Pero he visto la música detenida en las caderas,
he visto a las negras bailando con vasos de ron en sus cabezas.
Hay que saltar del lecho con la firme convicción
de que tus dientes han crecido,
de que tu corazón te saldrá por la boca.
Aún flota en los arrecifes el uniforme del marinero ahogado.
Hay que saltar del lecho y buscar la vena mayor del mar para desangrarlo.
Me he puesto a pescar esponjas frenéticamente,
esos seres milagrosos que pueden desalojar hasta la última gota de agua
y vivir secamente.
Esta noche he llorado al conocer a una anciana
que ha vivido ciento ocho años rodeada de agua por todas partes.
(...)
[La Habana, 1943]
Virgilio Piñera (Cárdenas, Cuba, 1912-La Habana, 1979)
---
Foto: Clarín, Argentina
sábado, octubre 28, 2006
Garbeld, geógrafo
-Sigo creyendo en la National Geographic -dijo Garbeld cerrando el cuarto tomo. -Supongo que cree en ella como en los hermanos Grimm -le dijo el barman. -No, mejor que en ellos; pero, ¿por qué supone que no tiene para contarnos algo más que fábulas? -Pues pertenece al tiempo en que el Imperio confundía en una prístina religión al salvaje, a la vegetación y a las tierras incógnitas -repuso el barman. -Ahora, fíjese don Garbeld, no hay casi nada incógnito y todo viaje es urbano, de ciudad en ciudad, entre andurriales, campos y palacios, en vehículos veloces que nos aislan de la brisa y el frío. -Reconozco que se puede ir de El Cairo a Alejandría sin sentir el rigor del sol, en un auto refrigerado, por ejemplo. Eso nos ahorra el clima, pero no la sensación de ensueño intemporal que nos rodea en los desiertos -dijo Garbeld.
Gustav Who. Garbeld y el barman, Osaka, 1997
Gustav Who. Garbeld y el barman, Osaka, 1997
Poetas
Entonces hago una revisión, que no es caprichosa, porque me gusten los poetas, sino porque creo que efectivamente en los años 80 esta disputa de neobarrocos y objetivistas supone también una primera consideración muy plena sobre una tradición nacional de poesía. Todos los movimientos de vanguardia, desde el martinfierrismo en adelante, o desde el modernismo en adelante, habían sido en algún u otro sentido europeístas o, a partir de los años 50, norteamericanistas, toda la tradición de la poesía argentina de vanguardia se construye sobre modelos ultraístas, surrealistas, románticos, expresionistas, y me parece que por primera vez en los años 80 se empieza a evaluar, se construye por primera vez una tradición de poesía puramente nacional con dos figuras emblemáticas que son Juan L. Ortiz y Oliverio Girondo. Eso, me parece, genera a su vez una relectura de poetas de la década del 50 que empiezan a ser valorados por primera vez en los años 80: Francisco Madariaga, Joaquín Giannuzzi, Aldo Oliva, Hugo Padeletti, tipos que incluso empiezan a publicar un poco instados por los autores de los 80. Esta generación genera un reacomodamiento absoluto de la tradición poética de las vanguardias en adelante. En todo caso, esta historia (Breve historia de la literatura argentina, de M.P.) no es que privilegie a los poetas, sino que da cuenta de esa novedad de los años 80.
Martín Prieto
Enrevista en El Ciudadano, Rosario
Martín Prieto
Clases
No hay razón para simplemente llorar esta pérdida de conciencia de clase (aunque, como viejo marxista todavía lo hago) ni refugiarse en las nostálgicas reservas naturales donde el viejo y buen proletariado todavía puede ser hallado en su estado puro.
Por supuesto, es reconfortable que la conciencia de clase también esté derrumbándose en las otras clases.
Hobsbawm, Eric
¿Adiós al movimiento obrero clásico?
Por supuesto, es reconfortable que la conciencia de clase también esté derrumbándose en las otras clases.
Hobsbawm, Eric
lunes, octubre 23, 2006
Cavalcanti
Oh tú que a veces traes en la mirada
Oh tú que a veces traes en la mirada
Amor con tres saetas en la mano:
mi espíritu que viene de lugar lejano
te encomienda mi alma atormentada.
La que fue herida ya en la mente
por dos saetas del tirador probado:
con la tercera tiende el arco, demorado,
que no me alcanza estando tú presente.
Esta sería la salud del alma
que yace en el suelo casi muerta
por dos saetas que abren tres heridas:
la primera da placer y desconsuela,
la segunda desea la alegría
que trae la tercera flecha cuando vuela.
Guido Cavalcanti (Florencia,1250-1300), Rimas. Versiones de J. Aulicino. Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2006
Oh tú que a veces traes en la mirada
Amor con tres saetas en la mano:
mi espíritu que viene de lugar lejano
te encomienda mi alma atormentada.
La que fue herida ya en la mente
por dos saetas del tirador probado:
con la tercera tiende el arco, demorado,
que no me alcanza estando tú presente.
Esta sería la salud del alma
que yace en el suelo casi muerta
por dos saetas que abren tres heridas:
la primera da placer y desconsuela,
la segunda desea la alegría
que trae la tercera flecha cuando vuela.
Guido Cavalcanti (Florencia,1250-1300), Rimas. Versiones de J. Aulicino. Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2006
O tu, che porti nelli occhi sovente
O tu, che porti nelli occhi sovente
Amor tenendo tre saette in mano,
questo mio spirto che vien di lontano
ti raccomanda l'anima dolente,
la quale ha già feruta nella mente
di due saette l'arcier sorïano;
a la terza apre l'arco, ma sì piano
che non m'aggiunge essendoti presente:
perché saria dell'alma la salute,
che quasi giace infra le membra, morta
di due saette che fan tre ferute:
la prima dà piacere e disconforta,
e la seconda disia la vertute
della gran gioia che la terza porta.
O tu, che porti nelli occhi sovente
Amor tenendo tre saette in mano,
questo mio spirto che vien di lontano
ti raccomanda l'anima dolente,
la quale ha già feruta nella mente
di due saette l'arcier sorïano;
a la terza apre l'arco, ma sì piano
che non m'aggiunge essendoti presente:
perché saria dell'alma la salute,
che quasi giace infra le membra, morta
di due saette che fan tre ferute:
la prima dà piacere e disconforta,
e la seconda disia la vertute
della gran gioia che la terza porta.
miércoles, octubre 18, 2006
Capri
A unos centenares de metros de la vía Tiberio, en un bosque de pinos y cipreses y en el borde de la altísima orilla, un edificio neoclásico sobre cuyo arquitrabe reza: “Amori et dolori sacrum”, es decir, “consagrado al amor y al dolor”. Obra del conde Jacques d’Adelsward Fersen, poeta de riquísima cuna llegado a Capri a fines del XIX, corrido de París por un grave escándalo. Las amplias estancias, hoy despobladas pero siempre seguramente espartanas, se levantaron en honor de Liside, discípulo de Sócrates y por eso se llamaron Villa Lysis. En el subsuelo, el fumadero de opio azulejado es una innovación en este tipo de homenaje. No así el baño romano, parecido a un iacuzi moderno. Cuando lo abandonó su joven amor, un pobre aunque atractivo muchacho romano, Fersen se mató entre el aroma de los mirtos, de los narcisos del jardín y del pinar que se abalanza sobre los acantilados.
Mente maravigliosa quanto precoce (Roma, hoy)
jueves, octubre 12, 2006
Cierta dureza en la sintaxis, 2
23
Los esclavos huían por las estepas acribilladas
con el quizás y la vida, aunque en despojos.
Sintieron el pánico ante los Panzer
y el olor de la sangre.
En un segundo ponían en la balanza
la duda en el triunfo final
y el estar en el hospital canalizados y oyendo
los quejidos de los camaradas
y la voz del comisario político, una certeza.
O muertos, carroña indiferente a la victoria.
Así, retrocedieron pero no entregaron sus ciudades.
La aldea sí, la égloga, Esenin, el fuego y la piara.
Su origen y sus madres. No el Kremlin.
No las pútridas cañerías de Stalingrado.
Resistieron como ratas, con el culo expuesto a sus generales
y el disparo de los propios que seguía a los desertores.
Avanzaron con el invierno entre cadáveres y trazadoras.
Y entre dientes decían que la huída es vaguedad.
El que escapa de verdad deja su cuerpo
a los cuervos y al juicio del Partido.
24
Durante las noches no fuiste acechado.
Estabas entre la suma restricción de los forzados.
Cada uno de los que dormían en sus departamentos
veía sombras o fuego en sueños o despertaba
mirando sus manos, su cuerpo, como vos,
iluminados por la lamparita tenue, el sudor amarillo.
25
Lo que condenan a tu alrededor es la muerte joven.
Con malicia has preguntado si a la muerte o al que muere.
¿Es honorable llegar a viejo y hartarse de comida?
¿No es honorable fumar y enfermarse de gripe española?
A mis setenta años seguiré haciendo muecas.
Pues las palabras son equívocas
cuando el anochecer se levanta.
26
Sí, es pertinente sentarse con el saco puesto.
Primero en el living amplio en el que se habla,
aún con cierto embarazo, de la noticia del día
(en el campo literario, pues de esto se trata,
es noticia el desplante de una viuda).
Después en el antiguo comedor se discute a fondo
el estado real del imperio; si declina,
si todavía la fuerza lo asiste.
Con el café, nuevamente en el living,
se comentan poemarios y citas recién adquiridas.
Seguimos con el saco puesto, las piernas cruzadas.
La calidad del vino se menciona de paso
y el anfitrión, como se debe, agradece ligeramente.
Tres de los comensales sabían manejar los cubiertos.
El cuarto, lo hacía con aceptable habilidad,
excepto cuando lo turbaba la idea de que era
el único con relaciones en la CIA y, tal vez,
el único que conocía a fondo la batalla de Stalingrado.
El quinto, adinerado, hundía el cuchillo en la presa
con el ahínco de las chabolas y los campamentos.
Si tienes fuerzas por detrás de los sitiadores,
resiste, pues la victoria será tuya. No puedes,
dijo Saladino, iniciar un sitio con fuerzas a tu espaldas.
El cerrojo se cerró sobre Von Paulus.
Es producto de esta civilización el cultivo de la vid,
aquel tapado de armiño y la forma de recordarte.
Los esclavos huían por las estepas acribilladas
con el quizás y la vida, aunque en despojos.
Sintieron el pánico ante los Panzer
y el olor de la sangre.
En un segundo ponían en la balanza
la duda en el triunfo final
y el estar en el hospital canalizados y oyendo
los quejidos de los camaradas
y la voz del comisario político, una certeza.
O muertos, carroña indiferente a la victoria.
Así, retrocedieron pero no entregaron sus ciudades.
La aldea sí, la égloga, Esenin, el fuego y la piara.
Su origen y sus madres. No el Kremlin.
No las pútridas cañerías de Stalingrado.
Resistieron como ratas, con el culo expuesto a sus generales
y el disparo de los propios que seguía a los desertores.
Avanzaron con el invierno entre cadáveres y trazadoras.
Y entre dientes decían que la huída es vaguedad.
El que escapa de verdad deja su cuerpo
a los cuervos y al juicio del Partido.
24
Durante las noches no fuiste acechado.
Estabas entre la suma restricción de los forzados.
Cada uno de los que dormían en sus departamentos
veía sombras o fuego en sueños o despertaba
mirando sus manos, su cuerpo, como vos,
iluminados por la lamparita tenue, el sudor amarillo.
25
Lo que condenan a tu alrededor es la muerte joven.
Con malicia has preguntado si a la muerte o al que muere.
¿Es honorable llegar a viejo y hartarse de comida?
¿No es honorable fumar y enfermarse de gripe española?
A mis setenta años seguiré haciendo muecas.
Pues las palabras son equívocas
cuando el anochecer se levanta.
26
Sí, es pertinente sentarse con el saco puesto.
Primero en el living amplio en el que se habla,
aún con cierto embarazo, de la noticia del día
(en el campo literario, pues de esto se trata,
es noticia el desplante de una viuda).
Después en el antiguo comedor se discute a fondo
el estado real del imperio; si declina,
si todavía la fuerza lo asiste.
Con el café, nuevamente en el living,
se comentan poemarios y citas recién adquiridas.
Seguimos con el saco puesto, las piernas cruzadas.
La calidad del vino se menciona de paso
y el anfitrión, como se debe, agradece ligeramente.
Tres de los comensales sabían manejar los cubiertos.
El cuarto, lo hacía con aceptable habilidad,
excepto cuando lo turbaba la idea de que era
el único con relaciones en la CIA y, tal vez,
el único que conocía a fondo la batalla de Stalingrado.
El quinto, adinerado, hundía el cuchillo en la presa
con el ahínco de las chabolas y los campamentos.
Si tienes fuerzas por detrás de los sitiadores,
resiste, pues la victoria será tuya. No puedes,
dijo Saladino, iniciar un sitio con fuerzas a tu espaldas.
El cerrojo se cerró sobre Von Paulus.
Es producto de esta civilización el cultivo de la vid,
aquel tapado de armiño y la forma de recordarte.
Jorge Aulicino, Cierta dureza en la sintaxis, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2008
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