jueves, abril 14, 2016

Robert Bringhurst / Estos poemas, dijo ella










Estos poemas, estos poemas,
estos poemas, dijo ella, son poemas
que no tienen amor. Son los poemas de un hombre
que dejaría a su mujer y a su hijo porque
hacían ruido en su estudio. Estos son los poemas
de un hombre que mataría a su madre para cobrar
la herencia. Estos son los poemas de un hombre
como Platón, dijo ella, aludiendo a algo que no
entendí pero que igualmente
me ofendió. Estos son los poemas de un hombre
que prefiere acostarse consigo mismo que con una mujer,
dijo ella. Estos son los poemas de un hombre
con ojos como cuchillas afiladas y manos
de carterista, tejidas con agua y lógica
y hambre, sin una fibra de amor en ellas. Estos
poemas son tan desalmados como el canto de las aves,tan faltos de intención
como las hojas del olmo, que si aman, aman apenas
el vasto cielo azul, el aire, y la idea
de las hojas del olmo. El amor propio es un fin, dijo ella,
y no un comienzo. Amor significa amor
por la cosa cantada, y no por la canción o por el canto.
Estos poemas, dijo ella…
                                          Él dijo: eres
hermosa.
Pero eso no es amor, dijo ella con razón.

Robert Bringhurst (Los Angeles, Estados Unidos, 1946; actualmente en la Columbia Británica, Canadá); La belleza de las armas, antología del autor, traducción de Marta del Pozo y Aníbal Cristobo, Kriller71, Barcelona, 2013
Envío de Jonio González





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