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domingo, septiembre 03, 2017

Armando Roa Vial / De Macbeth





















Versión I

¿Y por qué esa muerte tan inoportuna
que deja palabras a destiempo?
El porvenir una y otra vez
se arrastra vanamente de día en día
hasta medir la última sílaba del tiempo
y todos nuestros ayeres
sólo han iluminado el sendero de la muerte polvorienta.
Fuera de aquí, fugaz vela.
La vida es sólo una sombra vagabunda,
un pobre actor que suda su hora sobre el escenario
y luego desaparece sin ser oído; es una trama
narrada por un necio, llena de pompa y de fanfarrias,
que nada significa.

             (Desde "Macbeth", acto V, escena V)

Versión III

Y las sílabas del tiempo
se agolpan
desbarrancando la palabra hombre
en un grito ya sin aliento:
apenas polvo de pompas y fanfarrías
que un pobre actor
suda y suda
antes de que la representación sea
definitivamente cancelada.

Versión IV

Y la muerte, embajadora del miedo,
exhibía credenciales
ante la venia de los monarcas.
Sus atuendos eran solemnes
y su porte digno.
Y aunque se sabía truculenta
procuró una cierta compostura
que evitara malos entendidos
e invitara al elogio.
No por nada
era "el mausoleo sagrado
de tantos y tantos predecesores".
Pero sus palabras alarmaron el oído:
"los muertos eran menos escabrosos
que los vivos".

Versión VII

Palabras,
"objeciones a uno mismo",
sentimientos:
monasterio en ruinas
para una vida
que inicia
su lenta demolición.

Armando Roa Vial (Santiago de Chile, 1966), Shakesperean Blues, Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2012

Ref.:
Club de Traductores Literarios de Buenos Aires
Insólitos


lunes, julio 01, 2013

Poemas elegidos, 59


Armando Roa Vial
(Santiago de Chile, 1966)

Cantar LXXXI, de Ezra Pound
Este poema me ha marcado siempre por su hondo contenido humano; es una suma o testamento poético, creo, no sólo de Ezra Pound, sino de la poesía como actitud de vida. Pound es, ciertamente, el poeta que más me ha influido en mi propia poesía. Su devoción por la palabra precisa, figurativa, desprovista de malabarismos retóricos, y su tentativa por construir una épica que saliera al paso de una época marcada por el desencanto haciendo dialogar con maestría voces de tiempos, tradiciones y mundos diversos, en un gran esfuerzo ecuménico, representan un desafío del que aún seguimos aprendiendo.





Cantar LXXXI
(Fragmento)

[ . . . ]
Sólo lo que amas con honestidad permanece;
el resto es escoria.
Sólo lo que amas con honestidad no te será despojado;
ahí se deposita tu verdadera herencia.
¿Ese mundo: mío, de ellos,
o acaso de ninguno?…
[ . . . ]
La hormiga es un centauro en su mundo de dragón.
Depón tu vanidad, no es el hombre
quien hizo el coraje, el orden o la gracia.
Depón tu vanidad, te digo que la depongas.
Aprende del mundo el sitio que te mereces
en proporción o genuino arte.
Depón tu vanidad,
Paquín, ¡depónla!…
“Sé dueño de ti mismo; entonces otros te seguirán”.
Depón tu vanidad.
Eres un perro azotado bajo el granizo,
una urraca henchida bajo un sol caprichoso,
medio negra medio blanca,
confundes el ala con la cola.
Depón tu vanidad.
Cuán indignos tus odios
Nutridos en la falsedad.
Depón tu vanidad,
veloz en destruir, pequeño en caridad.
Depón tu vanidad,
te digo, depónla.
[ . . . ]

Ezra Pound (Hailey, 1885-Venecia, 1972)
Versión de Armando Roa Vial



Foto: Armando Roa Vial en Poetas Siglo XXI

jueves, agosto 30, 2012

Armando Roa Vial / Dos poemas




Y el sobrepeso de la palabra amor

Y el sobrepeso de la palabra amor
hundió a los amantes.
Deslucida de todo sentimiento,
doliéndose de sí,
lastrando una retórica en desuso,
con hambre de olvido,
bajo un inventario de culpas
que se arañan unas a otras,
hijas de una misma decepción.
Nada baja ya
a los osarios de este corazón:
porque el sobrepeso de la palabra amor
hundió a los amantes.


Escala al infinito, relectura de Leopardi

Entre hontanares y marjales
el tenue clamor del viento
despeina estas orillas
dispersando las gaviotas.

El horizonte se agolpa indeciso
sobre la quilla impaciente del atardecer:
olas remolcadas bajo la estela del sol
en los arrecifes de un litoral adormecido.

El flujo y reflujo de la marea:
sargazos, tumultos de espuma,
la sal silenciosa de los días
en los archipiélagos de la soledad.

Y todo para que mares de otros tiempos
bañen mi silueta
con el dulce naufragio de un hombre.

Cuando las riberas del lenguaje han dejado de abrevar.


Armando Roa Vial (Santiago de Chile, 1966), Shakesperean Blues, Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2012

Foto: Armando Roa Vial en Poetas Siglo XXI