Mostrando las entradas con la etiqueta San Juan de la Cruz. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta San Juan de la Cruz. Mostrar todas las entradas

domingo, diciembre 24, 2023

San Juan de la Cruz / Del Nacimiento



Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía,
abrazado con su esposa,
que en sus brazos la traía,
al cual la graciosa Madre
en su pesebre ponía,
entre unos animales
que a la sazón allí había,
los hombres decían cantares,
los ángeles melodía,
festejando el desposorio
que entre tales dos había,
pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa
al desposorio traía,
y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.

Juan de Yepes, San Juan de la Cruz (Fontiveros, España, 1542 - Úbeda, España, 1591), "Romances sobre el Evangelio, 9°. Del Nacimiento", Poesía, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes 

[Nota preliminar: Edición digital a partir de Cántico espiritual y poesías de San Juan de la Cruz según el códice de Sanlúcar de Barrameda, Burgos, El Monte Carmelo, 1928, 2 vols. Reed.: Juan de la Cruz, Santo, Cántico espiritual y poesías. Manuscrito de Sanlúcar de Barrameda, Sevilla, Consejería de Cultura y Medio Ambiente; Turner, 1990, 2 vols. Y la edición de Juan de la Cruz, Santo, Cántico espiritual y poesías (Manuscrito de Jaén), Madrid, Junta de Andalucía ; Turner, 1991, 2 vols., y cotejada con las ediciones críticas de Raquel Asún (Barcelona, Planeta, 1989), Domingo Ynduráin (Madrid, Cátedra, 1987), Paola Elia (Madrid, Castalia, 1993) y Luce López-Baralt y Eulogio Pacho (Madrid, Alianza Ed., 1991). Recomendamos la consulta de la edición preparada por el doctor Ynduráin para la correcta valoración crítica de la obra. Hemos actualizado la ortografía y la puntuación.] [Nota de los editores de esta edición digital]


---
Imagen: Retrato al óleo San Juan de la Cruz (póstumo), atribuido a Francisco de Zurbarán, 1656. Wikimedia Commons

jueves, enero 21, 2016

San Juan de la Cruz / Por toda la hermosura















Por toda la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcanza por ventura.

   Sabor de bien que es finito,
lo más que puede llegar,
es cansar el apetito
y estragar el paladar;
y así, por toda dulzura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

   El corazón generoso
nunca cura de parar
donde se puede pasar,
sino en más dificultoso;
nada le causa hartura,
y sube tanto su fe,
que gusta de un no sé qué
que se halla por ventura.

   El que de amor adolece,
del divino ser tocado,
tiene el gusto tan trocado
que a los gustos desfallece;
como el que con calentura
fastidia el manjar que ve,
y apetece un no sé qué
que se halla por ventura.

   No os maravilléis de aquesto,
que el gusto se quede tal,
porque es la causa del mal
ajena de todo el resto;
y así, toda criatura
enajenada se ve,
y gusta de un no sé qué
que se halla por ventura.

   Que estando la voluntad
de divinidad tocada,
no puede quedar pagada
sino con divinidad;
mas, por ser tal su hermosura,
que sólo se ve por fe,
gústala en un no sé qué
que se halla por ventura.

   Pues de tal enamorado,
decidme si habréis dolor,
pues que no tiene sabor
entre todo lo criado;
solo, sin forma y figura,
sin hallar arrimo y pie,
gustando allá un no sé qué
que se halla por ventura.

   No penséis que el interior,
que es de mucha más valía,
halla gozo y alegría
en lo que acá da sabor;
mas sobre toda hermosura,
y lo que es y será y fue,
gusta de allá un no sé qué
que se halla por ventura.

   Más emplea su cuidado,
quien se quiere aventajar,
en lo que está por ganar
que en lo que tiene ganado;
y así, para más altura,
yo siempre me inclinaré
sobre todo a un no sé qué
que se halla por ventura.

   Por lo que por el sentido
puede acá comprehenderse
y todo lo que entenderse,
aunque sea muy subido,
ni por gracia y hermosura
yo nunca me perderé,
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

Finis.

Juan de Yepes, San Juan de la Cruz (Fontiveros, España, 1542-Ubeda, España, 1591), Poesías completas, edición de Cristobal Cuevas, Hyspamerica, Buenos Aires, 1982

miércoles, octubre 14, 2015

San Juan de la Cruz / Tras un amoroso lance














Otras de el mismo, a lo divino

Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y con todo en este trance
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.

Cuanto más alto subía
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía;
mas, por ser de amor el lance,
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé solo este lance
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido,
tanto más baxo y rendido
y abatido me hallaba;
dixe: No habrá quien alcance.
Abatíme tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

finis

Juan de Yepes, San Juan de la Cruz (Fontiveros, España, 1542 - Úbeda, España, 1591), Poesías completas, edición de Cristóbal Cuevas, Hyspamerica, Buenos Aires, 1982

domingo, julio 28, 2013

Poemas elegidos, 86


Javier Galarza
(Buenos Aires, 1968)

Noche oscura del alma, de San Juan de la Cruz
Este poema de San Juan de la Cruz me acompaña desde mis primeras lecturas de poesía. ¿Es la mera descripción de una experiencia mística o el poema en sí es el hecho religioso? No tengo respuesta y tal vez no quiero tenerla. He leído la interpretación de Lacan (entiendo que el psicoanalista francés subraya que el poeta asciende a Dios feminizado, como el presidente Schreber lo hace en su delirio paranoico pero, a diferencia de Schreber, no dudamos de la experiencia de San Juan de la Cruz). Una vez lo escuché en inglés cantado por la canadiense Lorena Mc Kennit y mi afecto por el poema no menguó. (Oh night thou was my guide / of night more loving than the rising sun / Oh night that joined the lover / to the beloved one / transforming each of them into the other). Recientemente leí una entrevista al escritor francés Pascal Quignard donde dice que inscribiría su escuela literaria y su experiencia dentro de las letras cerca de San Juan de la Cruz. Alguna vez pensé también que la noche de Novalis, mediada por la joven amada muerta, hacía de los Himnos a la noche un poema de naturaleza semejante. Toda búsqueda me hace retornar a estos versos: "Oh noche que guiaste"...




Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, 
que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual

1.
En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

2.
A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

3.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

4.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

5.
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que el alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el Amado transformada!

6.
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

7.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

8.
Quédeme y olvídeme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo, y déjeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

Juan de Yepes, San Juan de la Cruz (Fontiveros, 1542-Úbeda, 1591)


Foto: Javier Galarza en FB

lunes, julio 01, 2013

Poemas elegidos, bonus track


Paul Valéry
(Cette, 1871-París, 1945)

Les oeuvres spirituelles du B. Père Jean de la Croix, del R.P. Cyprien Nativitè de la Vierge

Ahora puedo introducir al padre Cyprien de la Naivité de la Vierge, traductor admirable de las obras de San Juan de la Cruz (...) Sin duda no hubiera leído mucho de ese viejo volumen que hojeaba, si mis ojos no hubiesen caído distraídamente en versos que allí advirtieron, frente a un texto en español. Vi, leí, me murmuré en seguida:

A l'ombre d'une oscure Nuit,
D'angoisseux amour embrasée,
O l'heureux sort qui me conduit
Je sortis sans être avisée,
Le calme tenant à propos
Ma maison en un doux repos...

¡Ah, me dije, pero esto canta solo!...
No hay otra certidumbre de poesía. Es preciso y basta, para que haya poesía segura (o por lo menos para que nos sintamos en peligro inminente de poesía), que el simple ajuste de las palabras que íbamos leyendo como se habla, obligue a nuestra voz, aun interior, a desprenderse del tono y el ritmo del discurso ordinario, y la sitúe en un modo completamente distinto y como en un tiempo completamente distinto. (...) Este texto, de inmediato, ya no es de los que se brindan para enseñarnos algo y para desvanecerse ante la cosa comprendida, mas actúa para hacernos vivir alguna vida diferente, para respirar según esa vida segunda, y supone un estado o un mundo en el cual los objetos y los seres que en él se encuentran o más bien sus imágenes tienen otras libertades y otras relaciones que las del mundo práctico (...)
Leídos y releídos estos versos, sentí la curiosidad de mirar el español, que entiendo un poco cuando es sumamente fácil. La estrofa encantadora que he citado, traspone esta:

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

No es posible ser más fiel. El Padre traductor ha modificado el tipo de estrofa, sin duda. Ha adoptado nuestro octosílabo en lugar de seguir las variaciones del metro propuesto. Comprendió que la prosodia debe seguir a la lengua, y no intentó, como lo han hecho otros (en particular en el siglo XVI y en el XIX) imponer al francés lo que el francés no impone o no propone por sí mismo al oído francés. Eso es verdaderamente traducir, que es reconstruir con la mayor aproximación el efecto de cierta causa (...)
Al hacerlo, el padre Cyprien ha enriquecido nuestra poesía, aunque de la manera más discreta (hasta ahora casi imperceptible), con una delgadísima colección, pero de la más cierta y más pura calidad.
(...)
Me parece que el alma sola consigo misma y que se habla, de vez en cuando, entre dos silencios absolutos, no emplea jamás sino un pequeño número de palabras y ninguna extraordinaria.

- Paul Valéry, Variedad, traducción de Aurora Bernárdez y Jorge Zalamea, Losada, Buenos Aires, 1956




La nuit obscure

À l'ombre d'une obscure Nuit,
D'angoisseux amour embrasée,
Ô l'heureux sort qui me conduit,
Je sortis sans être avisée,
Le calme tenant à propos
Ma maison en un doux repos.

À l'obscur, mais hors de danger,
Par une échelle fort secrète,
Couverte d'un voile étranger
Je me dérobai en cachette,
(Heureux sort!) quand tout à propos
Ma maison était en repos.

En secret sous le manteau noir
De la Nuit, sans être aperçue,
Où que je pusse apercevoir
Aucun des objets de la vue,
N'ayant ni guide, ni lueur,
Que la lampe ardente en mon cœur.

Ce flambeau luisant me guidait,
Plus sûr que la torche allumée
Du plein midi, où m'attendait
Celui que j'avais en pensée,
Là où nul vivant sous les Cieux
Ne se présentait à mes yeux.

Ô Nuit qui me conduis à point!
Nuit plus aimable que l'aurore!
Nuit heureuse qui as conjoint
L'Aimée à l'aimé, mais encore
Celle que l'amour a formé,
Et en son Amant transformé.

Dans mon sein parsemé de fleurs,
Qu'entier soigneuse je lui garde,
Il s'endort, et pour ces faveurs,
D'un chaste accueil je le mignarde,
Lors que l'éventail ondoyant
D'un Cèdre le va festoyant.

L'Aurore par ses doux Zéphirs,
Ayant épars sa chevelure,
Mit sa main pleine de saphirs
Sur mon col flattant ma blessure,
Lors sa douceur tint en suspens
L'entier usage de mes sens.

Je me tins coi, et m'oubliai,
Penchant sur mon ami ma face,
Tout cessa, je m'abandonnai,
Remettant mes soins à sa grâce :
Comme étant tout enseveli
Dans le beau parterre des Lis.

San Juan de la Cruz (Fontiveros, 1542-Úbeda, 1591)
Père Cyprien de la Nativité de la Vierge (s/d 1605-s/d 1680)
Literatura y Traducciones-Ediciones De la Mirándola

jueves, abril 29, 2010

San Juan de la Cruz / La noche oscura


Canciones de el alma que se goza de haber llegado
al alto estado de la perfección que es la unión
con Dios, por el camino de la negación espiritual.
Del mesmo autor.


En una noche obscura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

Ascuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
ascuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche, amable más que el alborada!
¡On noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire del almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dexéme,
dexando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

Juan de Yepes -San Juan de la Cruz- (Fontiveros, Ávila, 1542 - Úbeda, Jaén, 1591), Poesías completas, edición de Cristóbal Cuevas, Hyspamerica, Buenos Aires, 1982

Ilustración: Espinazo de la noche, Angel Orcajo

Puede verse: "Yepes cocktail", de José Hierro

lunes, abril 21, 2008

...las penalidades pasadas hicieron de Juan un hombre de escasa corpulencia, bastante bajo de estatura (Santa Teresa [de Avila] lo llamaba "mi medio fraile")...

Vida y milagros de San Juan de la Cruz

Santopedia

jueves, febrero 21, 2008



... Para cuya inteligencia es de saber que, para que una alma llegue al estado de perfección, ordinariamente ha de pasar primero por dos maneras principales de noches, que los espirituales llaman purgaciones o purificaciones del alma. Y aquí las llamamos noches, porque el alma, así en la una como en la otra, camina como de noche, a escuras.
La primera noche o purgación es de la parte sensitiva del alma (...) y la segunda es de la parte espiritual (...)
Y esta primera noche pertenece a los principiantes al tiempo que Dios los comienza a poner en el estado de contemplación, de la cual también participa el espíritu (...). Y la segunda noche o purificación pertenece a los ya aprovechados al tiempo que Dios los quiere ya poner en el estado de la unión con Dios; y esta es la más escura y tenebrosa y terrible purgación...


San Juan de la Cruz, Subida del monte Carmelo. Poesías completas, Hyspamérica, Buenos Aires, 1982.