lunes, abril 24, 2017

Milo De Angelis / De "Incontri e agguati", 4















[de "Encuentros y emboscadas"]

En la niebla nocturna, entre los desequilibrios de la mente,
descendiste como una aliada
con tu mirada matemática indicaste
algunas magnitudes, dibujaste sobre el asfalto
los minutos de un teorema risueño y cada minuto
es una época que abrazo, tú no dejas
desiertas las horas, a cada una das un nombre
y una medida, dibujas ángulos, paralelas
y soluciones, demuestras que los cuerpos,
como un paisaje, se encuentran en el infinito.

Milo De Angelis (Milán, Italia, 1951), "Incontri e agguati", Incontri e agguati, Mondadori, 2016
Versión de Jorge Aulicino


Nella nebbia serale, tra gli squilibri della mente,
sei scesa come un alleato
con il tuo sguardo matematico hai indicato
alcune grandezze, hai disegnato sull'asfalto
i minuti di un teorema ridente e ogni minuto
è un' epoca che abbraccio e tu non lasci
deserte le ore, a ognuna dai un nome
e una misura, disegni angoli, parallele
e soluzioni, dimostri che i corpi,
come un paesaggio, s'incontrano all'infinito.



domingo, abril 23, 2017

Joaquín Pasos / Dejadlo todo










Dejadlo todo, ya. Dejadlo todo.
Hay nuevas ocupaciones, rápidas labores de última hora,
parece que vamos a perder el tren, que llegaremos
tarde al naufragio que nos corresponde,
ese naufragio que nuestra familia tiene señalado en el mapa
y en el cual el viejo criado tendrá a su cargo el trabajo
de recoger los zapatos de los muertos.

Joaquín Pasos (Granada, Nicaragua, 1914-Managua, 1947), Tres poetas centroamericanos, Casa de las Américas, La Habana, 1987
Envío de Jonio González






sábado, abril 22, 2017

William Carlos Williams / Poema de Jersey















paisaje de árboles de invierno
y delante
un árbol
en primer plano
donde junto a la nieve

recién caída
yacen seis troncos listos
para el fuego

William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963), Pictures from Brueghel and other poems: Collected poems 1950-1962, New Directions, Nueva York, 1962
Versión de Jonio González


JERSEY LYRIC

view of winter trees
before
one tree

in the foreground
where
by fresh-fallen

snow
lie 6 woodchunks ready
for the fire




viernes, abril 21, 2017

Song Lin / Fragmento de una carta













Discúlpame por hablar siempre del invierno y el río,
siempre del sonido del hielo quebrándose en el aire
en el momento en que los patos pasan en bandada.
Los barcos mantienen las luces amarradas,
una estrella muerde la punta de la torre de hierro.
Los hombres regresan a sus habitaciones en silencio,
se sacan la ropa, se acuestan con la cara hacia la pared.
Dejando atrás Austerlitz el último coche
ingresa en el 13eme. Caras, caras de borrachos
iluminando como un chispazo las cenizas frías del sueño.
Entre la nieve y el perfume barato de las putas,
un hombre camina por la ciudad a medianoche.

(París, 1998)

Song Lin (Xiamen, China, 1958), Como una mosca de largas zancas
Traducción de Miguel Angel Petrecca

Foto: Song Lin © Pieter Vandermeer Poetry International Rotterdam


书札片断

原谅我总是说到冬天说到河
说到野鸭飞过时空中的裂冰声
船栓住灯火,星啮咬铁塔的尖顶
回到屋子里的人们沉默着
脱衣上床,面朝一堵墙壁
最后一班地铁翻越奥茨特里斯桥
进入十三区。脸,酩酊的脸
闪动睡眠黑甜的煤渣
一个人在深夜巨大的城市里走着
穿过飞雪和妓女扑鼻的香水

(1998/巴黎)






jueves, abril 20, 2017

Leandro Llull / Mapaches y elefantes














Hablamos con un amigo acerca de qué cosa sea la belleza
y le cuento que una tarde, acompañado de una tía,
en la trastienda de un circo viejo,
tomé un puñado de yuyos del baldío
y lo acerqué temblando a la boca de un elefante.
Le juro que en ese fondo abierto entre la trompa y los colmillos
sentí el resplandor negro de todo lo perfecto.
Él me responde: “Eso es lo sublime, hermano”,
y en sus ojos oscuros y ojerosos como los de un mapache
yo veo un abismo brillante y sincero
al que mi corazón se arroja,
y pruebo de nuevo aquel bocado que mi mano obtuvo
al entregar diez pastos secos,
en un viaje lento, humedecido
por el aliento de lo bello.

Leandro Llull (Rosario, Argentina, 1983), Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), n° 97, marzo de 2017




miércoles, abril 19, 2017

Keith Tuma / De "The París Hilton"
















Infraestructura

La belleza aparece por último,
después de los túneles,
las carreteras, las tuberías y los trenes.
Esto es demasiado suave, dicen algunos,
parece el miembro de Rasputín
en formol — No hay problema,
usaremos yeso París.*


(* Tipo de yeso de uso ornamental) [N. de T.]


París en los bulevares

¿Siempre dispondremos de estos bienes?
Lo más probable es que no:
La sal húmeda de sus labios
debajo de una palmera.
El arte de la manufactura.
Una economía sustentable.


Tan frío como

El daño corrosivo entre los mosquitos antárticos
produce adultos sin alas en matrices de hielo.
En otras partes, la zoología avanza a otro ritmo.
Los hongos satisfacen sus propias necesidades.
Colonias de células en racimos penetran sólidas
sustancias colonizando superficies, secretando
enzimas, disolviendo polímeros para liberar
los azúcares transportados a través de la membrana
del plasma. Ella es muy versátil para disponer
de recursos alimenticios vivos.


Una noche en las colinas de Hollywood

El capitalismo es una contradicción, dijo Mao,
tan simple como un mitín.
Lanza huevos al Bentley. Raya el Maserati.

Keith Tuma (Estados Unidos, 1957), Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), n° 97, marzo de 2017
Traducción de María Auxiliadora Alvarez

Ref.:
The Paris Hilton, Providence: Critical Documents, 2009, segunda edición, Cambridge, UK  



Infrastructure

Beauty is last, after the tunnels,
roads and pipes and trains.
It’s too soft, they say, like the cock
of Rasputin in embalming fluid.
Not to worry. We’ll plaster Paris.


Paris on the Boulevards

We’ll always have——no we probably won’t.
Under a palm tree, salt wet on her lips.
Manufacturing. A viable economy.


Cold As

Oxidative damage among Antarctic midge
makes for wingless adults in a matrix of ice.
Elsewhere, zoology proceeds apace.
Fungi meet their needs. Colonies of branched
hyphae penetrate solid substances
colonizing surfaces, secreting enzymes,
dissolving polymers to release sugars
transported through the plasma membrane.
She is variable beside pulsed food resources.


One Night in Hollywood Hills

Contradiction’s what capitalism is, Mao said,
that much is simple, like a party.
Egg the Bentley. Key the Maserati.







martes, abril 18, 2017

Gregory Orr / El río dentro del río (fragmentos)
















*
Nota para mí mismo: recuerda
lo que Emerson dijo
de Thoreau—
que amaba todo lo bajo
de la naturaleza:
musarañas
y grillos, chupones
y ranas.
No las estrellas.

Canciones de lo carnal,
canciones de lo que somos.

*
Cuando el ataúd fue cerrado por fin
cuando las llamas lo consumieron
tus ojos fueron inútiles—

¿Qué lágrimas podrían apagar
ese fuego?
                 Así que los cerraste.

Así, dejaste que los párpados de tus ojos
se cerraran sobre el cuerpo de tu amada.

Por un momento ahora— la oscuridad.

Y todo lo que veas estará en tu interior.

*
Primero, estuvo el destrozo.
Luego, las repercusiones.

Sólo después y sólo despacio
recolectamos las palabras
en contra de nuestra pérdida.

Pero el final no fue lo menos importante,
el final no fue lo menor de esto.

*
Plomo del corazón;
oro de la canción.

La alquimia del duelo
El poema se recrea.

*
Calvo, de domo alzado, el sabio taoísta
está sosteniendo el Durazno de la Inmortalidad
en una mano, un cayado en la otra.

Me gusta pensar que está recitando un poema,
uno que comienza: “Comerse un durazno…”
Uno que recalca su suculencia
y cómo el pegajoso, delicioso jugo
se desliza por tu barbilla.

Se encuentra fresco de una cita
con la amada. El Durazno
y el poema— ambos son sus símbolos.

*
El río dentro del río.
El mundo dentro del mundo.

Solamente tenemos palabras

para revelar la rosa
que la rosa obscurece.


Gregory Orr (Albany, Estados Unidos, 1947) Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), n° 97, marzo de 2017
Traducción de Daniela Birt

Ref.:
River Inside the River, Norton, Nueva York, 2013

Foto: Gregory Orr, Festival de Poesía Geraldine R. Dodge, 2012, por Michelle Aldredge en Gwarlingo


River Inside the River (Fragments)


Note to self: remember                                   
What Emerson said
Of Thoreau—
That he loved the low
In nature:
Muskrats
And crickets, suckers
And frogs.
Not stars.

Songs of the carnal,
Songs of what we are.

*
When the coffin closed at last,
When flames consumed it,
Your eyes were useless—

What tears could put out
That fire?
               And so, you shut them.

So, you let the lids of your eyes
Close over the beloved’s body.

For a while now—darkness.

And what you see will be inside you.

*
First, there was shatter.
Then, aftermath.

Only later and only slowly
We gathered words
Against our loss.

But last was not least,
Last was not least of these.


Lead of the heart;
Gold of song.

Alchemy of grief
The poem performs.

*
Bald, high-domed Taoist sage
Holding the Peach of Immortality
In one hand, a hiking staff in the other.

I like to think he’s reciting a poem,
One that begins: “To eat a peach...”
One that stresses its succulence,
And how the sticky, delicious juice
Dribbles down your chin.

He’s fresh from a rendezvous
With the beloved. Peach
And poem—both are her tokens.

*
River inside the river.
World within the world.

All we have is words

To reveal the rose
That the rose obscures.




lunes, abril 17, 2017

Edda / La creación






















[Fragmentos]

En el tiempo primero y en el caos primero
no hubo arenas ni mares ni salobres espumas,
ni hubo tierra en lo hondo ni hubo cielo en lo alto;
sólo abismo en el todo; ni una brizna de yerba.

La tierra fue creada de la carne de Imir;
el hervor de las olas emergió de su sangre;
los montes se formaron usando de sus huesos,
y de su pelo el árbol y el cielo de su cráneo.

Para dar consejos al hombre, las pestañas
del gigante crearon a Mittgart el agudo;
del inmenso cerebro construyéronse todas
las nubes y preñáronse de propósitos firmes.

(...)

Sé de un fresno llamado Iggdrasil, que se elva
al cielo y que se pierde entre la niebla blanca.


"Cantos nórdicos de los siglos IX al XIII", La poesía alemana de los primitivos al romanticismo, selección, prólogo y notas de Jaime Bofill y Fierro, traducción de Jaime Bofill y Fierro y Fernando Gutiérrez, José Janés Editor, Barcelona, 1947

Nota de edición: El Edda Mayor o Edda Poético fue escrito en escandinavo antiguo, también llamado islandés antiguo. Incluir el Edda en la historia de la poesía alemana parece legítimo, por cuanto forma parte de la mitología y tradición literaria comunes a todos los pueblos germanos. Los traductores se han basado en un texto anónimo en alemán. Además del Edda Mayor, el Edda o los Edda comprenden los textos en prosa del islandés Snorri Sturluson (1179-1241), conocidos como Edda Menor o Edda Prosaica o Alucinación (o ilusión) de Gylfi, en los que se narra la antigua tradición recogida en el Edda Poético.

Ilustración: La primera página del Codex Regium (siglo XIII) que recogió por escrito el antiguo Edda. Germanic Mythology






domingo, abril 16, 2017

Francisco Pino / Di, más allá














Di, más allá, ¿qué habrá?
     ¿una luz? ¿un sin luz?
¿resina desprendiéndose


de una hermosa corteza abierta?
    Nada ¿como una rosa demudada?
¿Una rosa con que cubrirnos,


    ese desecho, esa muerte, esos destrozos
    que nos hiciere el último minuto?
¿o la mirada de Jesús celeste sábana?
    ¿beso besándonos?


¿qué habrá? ¿di, eternidad
    incomprensible y deseada?
¿El hachazo de un carmen de rosas sobre el alma?

Francisco Pino (Valladolid, España, 1910-2002), Claro decir, Lumen, Barcelona, 2002
Envío de Jonio González



sábado, abril 15, 2017

Antoni Pawlak / Carta a casa














intento no pensar en ti
aunque la memoria
no es obediente instrumento
pero hago todo lo posible
y con el rígido barro de la imaginación
modelo a mi alrededor el vacío

Antoni Pawlak (Sopot, Polonia, 1954), Manel Bellmunt Serrano, La poesía polaca después del año 1968: entre lo histórico y lo universal, tesis doctoral, Universitat de Barcelona, Departament de Lingüística General, 2015
Envío de Jonio González

Foto: antoni pawlak rzecznik






viernes, abril 14, 2017

Guillermo Eduardo Pilía / Rimbaud en Java















La piel de los javaneses es suave y sin vello y hay algo escultórico en la forma en que se inclinan para encender sus pipas de opio.
En otra vida me hubiese gustado pertenecer a esa nobleza vernácula y dormir un sueño de amapolas bajo un dosel de gasa, en las noches impregnadas de humedad vegetal y de mosquitos.
Sí, aun los príncipes de tez dorada y perfumados cabellos languidecen en estas islas selváticas, igual que en la Europa de los viejos pontones.
Sucios fumaderos de opio donde no hay rangos ni prosapia: me recuerdan los sórdidos cafés parisinos, con su atmósfera sudorosa y grasienta y el vaho del ajenjo que una mano borracha derramó.
Como esta mujer que sirve las pipas encendidas a quien paga por narcotizarse, así también yo he dejado allá a lo lejos, pero para quien quiera tomarlo de balde, un veneno perdido.
Muchos lo beberán en madrugadas remotas, cuando yo ya me haya olvidado por completo del que antes fui, como quien se olvida con la aurora de los rostros monstruosos de un mal sueño.
La piel de los javaneses es suave y sin vello. Los hombres, en las aldeas, ofrecen los amores de los efebos para preservar la virginidad de sus mujeres.
¿Qué hora será en París? ¿Habrá niebla, lluvia, acaso viento? ¿Qué joven colegial incubará sin saberlo el amor malsano por una nueva poesía, como aquí este nuevo amor, este deseo con el que los antiguos emponzoñaron gozosamente su sangre?

(inédito, 2013)

Guillermo Eduardo Pilía (La Plata, Argentina, 1958), Buenos Aires Poetry, abril 2017




jueves, abril 13, 2017

Santiago Espel / Leonardo da Vinci. Anatomía















Todo hombre a la edad de tres años
tiene la mitad de la altura total
que alcanzará finalmente.
¿Con qué palabras podrá describirse
el corazón, sin llenar páginas
                y páginas de un libro?
Ningún órgano necesita tantos
          músculos como la lengua.
Tengo tantas palabras en mi lengua
materna, que más que lamentar la falta
de palabras con que expresar las ideas
que tengo en mi mente, debería
lamentar la falta de un recto
conocimiento de las cosas.
Si de noche nuestro ojo se sitúa
entre la luz y el ojo de un gato, el ojo
nos parecerá como si fuera de fuego.

(Cuaderno de notas)

Santiago Espel (Buenos Aires, 1960), Breviario exótico de accidentes poéticos, La carta de Oliver, Buenos Aires, 2016




martes, abril 11, 2017

Pedro Serrano / Sa Tuna















Hacia sí misma la cala se recoge,
lanza luces desde la coda del invierno,
varas en inquieto abandono.
Entre la madera turbia y las barcas
gira un aire de aceite crudo,
de luz desmantelada.
Sonreímos y nos abrazamos.
Caminamos entre mesas y gente
en el hervidero y el pescado.
Eso que fuimos.
Hoy la terraza es un garaje abierto
sin nada más que nosotros
y una bicicleta roja recargada en el muro.

Pedro Serrano (Montreal, Canadá, 1957), Ronda del Mig, Parentalia, Ciudad de México, 2015





Robert Graves / Los bardos
















Sus mejillas están manchadas por pena, sus ágiles versos
Tropiezan, los borrachos que cenan les arrojan huesos
Si no se apresuran:
Hay algo temeroso en su canción que
Los fastidia, un dolor desconocido, como un campesino
Que vulgarmente viste la piel de una vaca
Irrumpe sin dar aviso, cacareando y tosiendo,
Agitando un palo de acebo aún sin pelar en su mano,
Entra en la sala cubierta de escudos, cortinas de seda
Y con brillo de joyas, donde doce reyes juegan sentados al ajedrez
Sobre piezas de pálido bronce y de oro,
Y, con hechizo grosero,
Tira abajo las vigas y deja afuera a las reinas—
Las de pecho salvaje de cisne, de rosadas y rojas mejillas,
hijas con cabello de cuervo, a las que admiran—
Para que puedan revolver de sus negras ollas y descansar en la paja.

Robert Graves (Londres, 1895-Deyà, España, 1985)
Traducción de ©Juan Arabia para Buenos Aires Poetry, abril de 2015




The Bards

Their cheeks are blotched for shame, their running verse
Stumbles, with marrow bones the drunken diners
Pelt  them as they delay :
It is a something fearful in the song
Plagues them, an unknown grief that like a churl
Goes commonplace in cowskin
And bursts unheralded, crowing and coughing,
An unpilled holly-club twirled in his hand,
Into their many-shielded, samite-curtained
Jewel-bright hall where twelve kings sit at chess
Over the white-bronze pieces and the gold,
And by a gross enchantment
Flails down the rafters and leads off the queens—
The wild-swan-breasted, the rose-ruddy-cheeked
Raven-haired daughters of their admiration—
To stir his black pots and to bed on straw.





lunes, abril 10, 2017

Horacio Castillo / Dice Eurídice















La ansiedad me dominó, y luego la inquietud, cuando supe que venías:
horror de que me vieras así, con este tocado de sombra,
el pelo sin brillo -el pelo que el sol no se cansaba de dorar.
Terror también de que no fueras el mismo-el que permanecía en mi memoria-
y al mismo tiempo curiosidad por ver de nuevo un ser vivo.
Hace tanto que nadie venía por aquí,
tanto que nadie se llevaba un alma o un perro,
que cuando oí tus pasos y tu voz llamándome,
cuando por fin te estreché, más que a ti estaba abrazando a la vida.
Después tu calor me condensó, me secó como una vasija,
y caminé por el sombrío corredor
otra vez con aquella máquina atronadora dentro del pecho
y un carbón encendido en medio de las piernas.
Caminé de tu brazo, imaginando ya la luz,
los árboles junto a los cuales caminábamos,
aquella habitación llena de espejos
donde flotábamos como dos ahogados.
Hasta que de pronto tu paso se hizo nervioso,
tu pensamiento se espantó como un caballo,
y vi que tratabas de desprenderte de mí,
de librarte de la trampa de la materia mortal.
"No te vayas -supliqué- no me dejes aquí,
déjame ver de nuevo las nubes y el sol,
suéltame por el mundo como una potranca tracia."
Pero tú ya corrías hacia la salida,
y durante siete días y siete noches oí cómo llorabas,
cómo cantabas en la ribera del río infernal
nuestra vieja canción: "Lo lejano, sólo lo más lejano, perdura."

Horacio Castillo (Ensenada, Argentina, 1934-La Plata, Argentina, 2010), Alaska, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993


Foto: Horacio Castillo en Los poetas no van al cielo, de César Cantoni por gentileza de Horacio Castillo (h)



domingo, abril 09, 2017

Langston Hughes / Niño prodigio













Ésta es una canción para el niño prodigio.
Cantala bajito, que la canción es violenta.
Cantala lo más bajito que puedas –
no sea que te suelte y se salga de quicio.

Nadie quiere a un niño prodigio.

¿Podés querer a un águila,
domesticada o salvaje?
¿Podés querer a un águila,
salvaje o domesticada?
¿Podés querer a un monstruo
de alma despiadada?

Nadie quiere a un niño prodigio.

Matalo – y que su alma corra con su vicio.

Langston Hughes (Joplin, Estados Unidos, 1902-Nueva York, Estados Unidos, 1967)
Versión de Tom Maver en Hasta donde llega la voz


Genius Child

This is a song for the genius child.
Sing it softly, for the song is wild.
Sing it softly as ever you can -
Lest the song get out of hand.

Nobody loves a genius child.

Can you love an eagle,
Tame or wild?
Can you love an eagle,
Wild or tame?
Can you love a monster
Of frightening name?

Nobody loves a genius child.

Kill him - and let his soul run wild.




sábado, abril 08, 2017

Valeria Cervero / De "Madrecitas"


















45 el número
muerte
como cien
mil
o seis

losque callan gritostantos
de tantos
fuérade la seducción delapalabra y del mundo
en cádasestar de losqueostentan abusos detanto

45 unúnero
                                     sin .....

¿y quéhacémos con el vacío
si no quédael recurso
de la cul pa
o la míseri cordia?

sóloloshechos
en todas partes
saber
son ellos
losque son

¿serán?



Valeria Cervero (Buenos Aires, 1972)


Madrecitas.
Barnacle Ediciones,
Buenos Aires, 2017











Foto: Valeria Cervero en FB







viernes, abril 07, 2017

Jorge Fondebrider / Dos días en el campo















                                                                   para Eliane 


I.Para ir de Lyon-Part-Dieu hasta Roanne se pasa por Tarare

Desde Lyon-Part-Dieu hasta Roanne hay 70 km en tren.
El tren es regional y siempre para
en Tarare, ciudad que fue priorato, a la que cruzan
dos ríos: el Turdine y el Taret.
Alrededor del siglo XVIII, tejedores, curtidores, zapateros
la convirtieron en la capital nacional de las cortinas
La muselina, que es una tela fina originaria de Mosul,
en el norte de Irak, la hizo famosa.
Y luego llegaron los peluches, terciopelos.
También llegó el rayón.
Y en los años sesenta, la crisis.
Por la ventana del tren yo sólo veo mueblerías.
En la ventana del tren está el reflejo
del día que avanza hasta su noche
mientras el tren avanza hasta Roanne.


II. Roanne - Lay

Unos treinta kilómetros después está Roanne,
una de las dos subprefecturas del departamento de la Loire.
El dato, que no importa, se borra al llegar a la estación porque está Eliane.
Mientras cargo las valijas en su coche
me cuenta que le duele la rodilla,
me cuenta que hay cuscús,
me dice que nos faltan 17 km en coche,
que de un lado está el Roanne,
que en el medio está la Loire
y al otro lado Le Coteau, pueblo sin gracia.
La noche se hace noche de verdad y atravesamos sombras
de árboles y puentes,
y atravesamos Neaux, St. Symphorien de Lay,
que honra la memoria de Symphorien d'Autun, mártir cristiano.
Allí se encontraron sepulturas merovingias
y en 1985, las fuerzas vivas
hicieron la omelette más grande del mundo usando 42.470 huevos,
que coinciden con el código postal de la comuna. Nos reímos,
está oscuro y vemos un cartel que dice Lay,
y entramos a un camino custodiado
por plátanos gigantes. Es esta casa, aquí,
me dice Eliane y para el auto.
Se abre el portón. Entramos.


III. La casa

Al otro día es una antigua finca
transformada en pura biblioteca,
con una gran cocina, un gran salón
y varios dormitorios en dos plantas.
Importa ahora el jardín, importan sus árboles frutales,
las plantas y la huerta, y hay un muro
que deja ver el campo despejado
de malos pensamientos,
como en un libro de horas medieval.


IV. El cementerio del pueblo

Son pocas las notas distintivas:
dos bares, una iglesia, lo de siempre.
Un poco más atrás está el cementerio,
los muertos de los otros.
Sobre una loza blanca leo
“Curruca, si vuelas encima de esta tumba,
cántale tu más dulce canción”.
Y en otra, “Hablar de ti
es hacerte existir. No decir nada,
olvidar”. Y más allá, “Tú eres
nuestro pensamiento de cada día”.
Y luego “Tu muerte desgarró mi corazón.
Ni el tiempo, ni el olvido,
van a secar mi llanto”.
“Que tu reposo sea  dulce como tu corazón fue bueno”.
Y hay tres naipes. Son tres ases
tallados sobre bronce. Abajo dice:
“A mi cuñado”.


V. Campeonato en Saint Cyr de Valorges

Dijiste que no hay pan
y entramos a comprar. En la vidriera,
de Monsieur Jacquetton ya se anunciaba
un campeonato de cartas que hacían los bomberos.
El primer premio, 2 jamones 2 botellas
de algún aperitivo, y el segundo,
2 jamones 2 botellas de champagne;
después, las variedades de salame y una tómbola:
el primer premio, un viaje para dos a cualquier parte,
masajes, un cartón de tetrabric.
El sueño de vivir en casi el campo
no puede ser mejor.


VI. La verdadera casa

Novelas suecas de misterio,
completo Blaise Cendrars a cuatro manos,
cientos de DVD, los cuadros
de alguna vez Jakarta,
recuerdos de Sicilia y de Venecia,
las fotos y los discos de Nusrat Fateh Ali Khan,
Tartini, Schuman,
también el Paraná.
Un universo en que no faltan el desastre de la Shoa,
el detalle, el orden, la memoria,
reflejos en sus ojos cómo de águila,
la arena del pasado,
la espera de los bárbaros.
Por eso ahora el jardín.
Por eso los almácigos sembrados de semillas
y el próximo verano en esta casa
donde está todo o casi todo lo que hay
que rescatar en medio del naufragio,
todo lo que trajo la marea,
lo que llega hasta la playa,
lo que te va quedando,
la verdadera casa.

[inédito]


Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)


Foto: Jorge Fondebrider, 2012, por JA





jueves, abril 06, 2017

Angel Faretta / Horacianas, 2
















III

No llega la nieve a la cima de Vesubio:
hay imposibles que nos han sido dados.
Tampoco la dócil ternera busca el pial
que la sujete porque no ha sido aún
Vaquilla. Así es el mundo –Delfina-,
nadie puede cambiarlo. Las horas
pasan, los días también; quedan
tan solo unas auroras donde Eros
hizo de las suyas. ¿Es demonio
o niño? Desde el padre Homero
preguntamos eso. Safo -la de las
trenzas color violeta- lo supo
y lo olvidó en medio del frenesí
por su joven amiga. Lo supo Catulo
a su Lesbia prendido -como abrojo
del campo argentino- a su tortura.
La pasión manda pero es fugaz;
atada al tiempo, y ni las flechas
del hijo de Venus pueden hacer
que se afirme y dure como el cielo
infinito y como en el mar las olas.


IV

En noches y en auroras, Delfina,
se cree ser un dios hijo del sol,
un Aquiles, el más heroico varón.
Pero el mito siempre paga, tenemos
una herida que no cura, despierta
y mata cuando estamos a la Gloria
uncidos. Allí creemos escapar,
ser inmortales, llorar de placer
sobre una boca, nuca o senos.
Es Venus y su hijo flechador
que juega siempre con nosotros:
somos balón, disco y jabalina
somos pateados, arrojados lejos,
sin embargo estamos siempre
al mismo lugar mortal unidos.

[inéditos]

Angel Faretta (Buenos Aires, 1953)

Foto: Faretta, 2016, por JA






miércoles, abril 05, 2017

Javier Cófreces / No esperes nada de mí














No es el momento nunca?
Qué esperás, la corriente cálida del golfo
o recordar el poema recitado en el parque?
Esperás que te dé vueltas la cabeza
sentado en un bar?
Recomponer el caligrama, esperás,
desenterrar otra vez la pistola de la maceta?
Esperás que la cabeza te pulse
esa vena del lado derecho o
que aquellas burbujas cerebrales
te den la señal del tío?
Esperás qué cosa,
que dolor de occidente
te atraería más esta vez?
Surgirá la cabeza
de cefalea tensional o cíclica
de cefalea recidivante o
simplemente rebelde
o no migrañosa, definitivamente?
Esperás un caldo
de cultivo o de gallina?
Esperás una buena imagen
de todo aquello que nunca
dio frutos satisfactorios?
Esperás descalzo que pase esta lluvia
o que la casa conserve
por más de un día
el perfume del jazmín de Teresa,
que canta en el patio
mientras se inunda la calle?

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957), Pasaje Renacimiento, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989
Envío de Jonio González




martes, abril 04, 2017

Justin Hyde / Dos poemas















Llamada a la ex esposa a las 10:27 de la noche

¿qué era eso
que me diste
aquel verano
cuando se me inflamó
la parte posterior de las rodillas?...

 cortisona,
 dice ella.

 ah, cortisona,
 gracias.

 ¿eso es todo
 lo que necesitas?

 ¿te acuerdas de la primera vez
 que recorrimos las sendas
 del pájaro carpintero?

 no,
 justin.

 de acuerdo.
 perdona.

 ve a acostarte.

 de acuerdo.

 buenas noches.

 buenas noches.


En un banco, en el parque infantil que hay al final de la calle

nuestras vidas
no son más
que abrelatas.

 el amor...
 y todas sus
 maquinaciones gratuitas
 meras ilusiones
 para propagar más abrelatas.

 esta especie de nihilismo
 ha obstruido tu mente
 desde que a la edad de nueve años

 en puntas de pies

 la mejilla de tu abuelo
 era una piedra
 dentro de su ataúd.

 papi,
 se me ha desatado el cordón del zapato
 dice tu
 hijo de tres años
 caminando torpemente hacia ti.

 su mejilla será
 una piedra
 también.

 pero
 por ahora

 te necesita.

Justin Hyde (Iowa, Estados Unidos, 1978), An elephant hole, Interior Noise Press, Austin, Texas. 2014
Versiones de Jonio González



A CALL TO THE EX WIFE AT 10:27 pm 

 what was the stuff
 you got me
 that winter when
 the backs of my knees
 dried out? 

 cortisone,
 she says. 

 ah cortisone
 thank you. 

 that all
 you needed? 

 remember the first time
 we went walking
 at the woodpecker trails? 

 don’t
 justin. 

 ok
 i’m sorry. 

 go to bed. 

 ok. 

 goodnight. 

 goodnight. 


ON A BENCH AT THE PLAYGROUND DOWN THE STREET

 our lives
 are nothing but
 can openers. 
 love
 and all its
 gratuitous machinations
 simply illusions
 to propagate more can openers. 
 this kind of nihilism
 has clogged your mind
 since the age of nine 
 standing on your toes 
 your grandfather’s cheek
 a stone
 inside his casket. 
 daddy
 my shoe is untied,
 says your
 three year old son
 plodding up to you. 
 his cheek will
 be a stone
 too. 
 but
 for now 
 he needs you.

lunes, abril 03, 2017

Eugenio Montale / Epigrama










Niño ocurrente, Sbárbaro*,
dobla papeles de colores vivos
con que improvisa unos barquitos
que lanza al móvil barro
de un arroyo; ve cómo van a la deriva.
Tú, hombre de bien que pasas,
sé previsor por él y alcanza
con tu bastón, para que no se pierda,
esa menuda flota; condúcela
hacia un pequeño puerto de guijarros.

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896-Milán, Italia, 1981), Traslaciones, Tedi López Mills (compiladora), Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2011
Traducción de Fabio Morábito

* El poeta ligur Camilo Sbarbaro (1888-1967), a quien Montale dedicó dos poemas de Ossi di sepia, su primer libro. Hay poemas de Sbarbaro traducidos para este blog. (Nota de edición)


[Epigramma
Sbarbaro, estroso fanciullo, piega versicolori
carte e ne trae navicelle che affida alla fanghiglia
mobile d'un rigagno; vedile andarsene fuori.
Sii preveggente per lui, tu galantuomo che passi:
col tuo bastone raggiungi la delicata flottiglia,
che non si perda; guidala a un porticello di sassi.
-Ossi di seppia, 1925]

Imagen: The Bogman's Cannon




domingo, abril 02, 2017

Alastair Reid / Fe de gato















Tal como un gato, atrapado por una puerta que se abre,
sobre el peligroso estante superior, maxilar rojo y garra zarzamora,
se deja caer al suelo sin ver,
seguro por instinto de gato que topará con el suelo,
ahí en la mera inocencia; y cae
de todos modos, bola de pelaje, tan rápido que al ojo
se le escapa la voltereta y la confianza
que brotan del haber caído antes,
y sólo distingue un felino desliz sedoso,
crimen inconcebible en un paso tan manso:
así nosotros nos dejamos caer rumbo a la mañana
deslizándonos por estantes del sueño. Cuando, libertinos de noche,
nos dejamos penetrar por las visiones, y la oscura ventana
grotesca nos empuja dentro, nuestro mundo pierde el equilibrio.
Los monstruos multifacéticos hijos de nuestra invención
forcejean al borde del sueño, conforme la habitación
pierde sus bordes y se llena de bruma y presentimientos
por las palabras murmuradas o por las penas recordadas,
hasta que, disueltos al dormir, caemos, el mundo conocido nos abandona,
y habitación y sueño y ser y seguridad se derriten
en un desquiciamiento final, donde cualquier paisaje
fácilmente podría cuajarse, y los muertos llaman a gritos...
Pero al fin y al cabo todo termina menguando. Las voces se retiran.
La pálida cuadratura de la ventana resplandece y permanece.
Poco a poco la habitación llega y madruga, y nosotros llegamos
a nuestros seres. Anoche, la semana pasada, el pasado
van volviendo a cuentagotas, despiertan. Conforme la luz adquiere solidez,
el sueño pierde claridad. Afuera, el lavado susurro del jardín
espera paciente y, recién llegados de la muerte,
¡cuán agradecidos nos sentimos de absorber su aliento!
Y con todo, para soportar lo desconocido noche a noche,
¿acaso no debemos cerciorarnos, con penetración de gato,
de poder hacer frente a sus terrores, y de que la integridad del día
nos hallará sentados al escritorio, sanos y salvos, sin miedo,
con las mejillas afeitadas, las cartas escritas, las cuentas pagadas?

Alastair Reid (Whithorn, Escocia, Reino Unido, 1926-Nueva York, Estados Unidos, 2014), "De adentro hacia afuera", Antología resonante. Selección de obra poética y ensayística, editorial Bonobos, Toluca, México, 2016
Traducción de Pura López Colomé


Cat-Faith

As a cat, caught by the door opening,
on the perilous top shelf, red-jawed and raspberry clawed,
lets itself fall floorward without looking,
sure by cat-instinct it will find the ground,
where innocence is; and falls
anyhow, in a furball, so fast that the eye
misses the twist and trust
that come only from having fallen before,
and only notices cat silking away,
crime inconceivable in so meek a walk:

so do we let ourselves fall morningward
through shelves of dream.  When, libertine at dark,
we let the visions in, and the black window
grotesques us back, our world unbalances.
Many-faced monsters of our own devising
jostle on the verge of sleep, as the room
loses its edges and grows hazed and haunted
by words murmured or by woes remembered,
till, sleep-dissolved, we fall, the known world leaves us,
and room and dream and self and safety melt
into a final madness, where any landscape
may easily curdle, and the dead cry out...

but ultimately, it ebbs.  Voices recede.
The pale square of the window glows and stays.
Slowly the room arrives and dawns, and we
arrive in our selves.  Last night, last week, the past
leak back, awake.  As light solidifies,
dream dims.  Outside, the washed hush of the garden
waits patiently and, newcomers from death,
how gratefully we draw its breath!
Yet to endure that unknown night by night,
must we not be sure, with cat-insight,
we can afford its terrors, and that full day
will find us at the desk, sane, unafraid --
cheeks shaven, letters written, bills paid?





sábado, abril 01, 2017

Alberto Cisnero / De "Oquei, gracias"
















16-

en el acto o en algún tiempo y sin dejar rastro.
suben y bajan las pesas del reloj. y siempre
avante. este es un sitio encantador, la noche
es hermosa y quiero sentarme junto a vos,
a la luz de la luna, sorber un tóxico. las sombras
se agrandan por la luz de la luna. se ratifican
en un estanque de agua. no podrían sustraerse.
cuán distintas son las palabras de hoy.
tampoco confié en que sabiendo lo que hacía,
pudiesen ampararme. vivo o muerto.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)


Oquei, gracias,
Barnacle Libros,
Buenos Aires, 2017












viernes, marzo 31, 2017

Dražen Katunarić / Por aquello no dicho
















            Por aquello no dicho que se acumula en mis huesos.                      
                                                                   Brane Senegačnik

No dejaré que me quemen. No le doy a nadie mis restos. Quizá por lo que les /debo a mis huesos, que me llevaron toda/ la vida. No quiero que de ellos queden/ cenizas cuando todavía pueden ser/ huesos, firmes casi como lo que fueron. /En los huesos hay mineral, monte, roca/, montaña, una materia muy antigua y / noble. No son de azúcar, que los pueda/ derretir la primera lluvia. /

Los huesos deben permanecer enteros,/ y luego que el buen Dios los remueva/, que haga con ellos lo que quiera. ¿Habrá/ suficiente algún día?, ¿quién sabe?/

No dejaré que me cremen. /

Por aquello no dicho que se acumuló/ en mis huesos.

Dražen Katunarić (Zagreb, 1954), Kronos, Litteris, Zagreb, 2011
Versión de Carmen Verlichak



     Zbog neizrečenoga što mi se taloži u kostima
                                               Brane Senegačnik
                       
Neću se dati spaliti. Ne dajem nikomu svoje ostatke. Možda iz duga prema kostima koje su me nosile cio život. Neću da od njih preostane pepeo, kad to mogu biti još kosti, stamene kakve su otprilike bile. U kostima je mineral, brdo, planina, stijena, vrlo stara i plemenita tvar. Nisu od šećera, da ih otopi prva kiša. Kosti moraju ostati cijele, a poslije neka ih premeće dragi Bog, radi s njima što god hoće. Hoće li ih jednog dana biti dovoljno, više ili manje od pedlja? Tko to zna? Neću se dati spaliti. Zbog neizrečenoga što mi se taloži u kostima.







jueves, marzo 30, 2017

W.H. Auden / Colegiales















Aquí se encuentran todos los cautiverios;
celdas que son como las de verdad,
pero diferentes de los prisioneros tal cual los conocemos,
que se sienten ultrajados o languidecen o se resignan sutilmente
o sólo anhelan irse.

Pues disienten tan poco, casi contentos
de representar la pantomima del perro: una lamida y una carrera;
los barrotes del amor son tan fuertes, sus conspiraciones
frágiles como juramentos de borrachos.

Por cierto que su esquivez es difícil de vigilar:
los condenados ven sólo los falaces ángeles de una visión;
tan poco esfuerzo se esconde detrás de sus sonrisas,
y la bestia de la vocación tiene miedo.

Pero observadlos, oh, contraponed a nuestra estatura y edad
la casi neutra, la levemente desmañada perfección;
porque el sexo está allí, el cordón roto del zapato está roto,
el sueño del profesor no es verdadero.

Sin embargo, la tiranía es bien fácil.
¿Es la indecorosa palabra
garabateada en la fuente toda la rebelión?
¿Son las tormentas de lágrimas derramadas en un rincón
las semillas de la nueva vida?


W. H. Auden (York, Inglaterra, 1907-Viena, 1973), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974




miércoles, marzo 29, 2017

Del Tripitaka


Para cruzar la corriente

He oído contar que una vez estaba el bendito cerca de Savatthi, en el bosque de Jeta, en el monasterio de Anathapindika y que se le apareció hacía el final de la noche cierta diosa, iluminaba su intenso resplandor todo el bosque de Jeta, y que se inclinó ante él, se puso a un lado y dijo:

      —Decidme, querido señor, ¿cómo cruzasteis la corriente?
      —Crucé la corriente sin esforzarme en avanzar y sin parar.
      —¿Pero cómo pudisteis mi querido señor cruzar la corriente sin esforzaros en avanzar y sin parar?
      —Si me esforzaba en avanzar, giraba en remolino. Si paraba, me hundía. Por eso crucé la corriente sin empujar hacia delante y sin parar.

      —He conocido al fin
      a un sabio
      liberado del todo
      que sin esforzarse en avanzar,
      sin parar
      dejó atrás
      los anhelos del mundo.

      Eso dijo la diosa. Y lo aprobó el maestro. Y ella lo vio y se dijo "el maestro me aprueba". Y se inclinó ante él y desapareció.


Sutta de Soma

En Savatthi.
      Por la mañana muy temprano, la hermana Soma se vistió, cogió el cuenco y la túnica y fue a Savatthi a hacer la ronda de limosnas. Cuando volvió, comió y luego fue al bosque del Ciego. Se adentró en él y se sentó a meditar al pie de un árbol.
      Y Mara, el Malo, quiso inspirarle miedo para que perdiera la concentración y no pudiera meditar. Y se acercó a ella y recitó estos versos:

      —Llegar a ese lugar al que el meditador debe llegar,
      esa región que es tan difícil de alcanzar,
      es algo a lo que una mujer
      con su menor inteligencia
      no puede aspirar.

      Y Soma pensó primero: "¿Quién habrá dicho eso? ¿Será humano o no será humano?"
      Pero luego pensó: "Es Mara el Malo, quiere infundirme miedo, quiere que pierda la concentración."
      Y al comprender que era Mara el Malo, le contestó con estos versos:

      —¿Qué es ser hombre o mujer?
      Lo importante es que el pensamiento esté centrado,
      que se profundice en el conocimiento,
      que se penetre claro y recto en la doctrina,
      que se disipe la ignorancia.
      A quien piensa
      "soy mujer,
      soy hombre",
      a quien crea ser algo,
      es a quien debe
      dirigirse Mara.

      Y Mara el Malo dijo: "La hermana Soma me conoce". Y se fue de allí, triste y abatido.


Sutta del bosque

Una diosa se dirigió al bendito con estos versos:

—Viven en el bosque
pacíficos, castos,
sólo comen una vez al día,
¿por qué tienen esas caras
tan luminosas, tan serenas?

—El pasado ya no les aflige,
no anhelan nada en el futuro.
Viven en el presente.
Por eso esas caras
luminosas, serenas.

"Quien anhela el futuro y
lamenta el pasado
se marchita
como un junco verde
cortado."

"Sutta Pitaka", Tripitaka*, norte de la India, siglo I a.C. Revista Saltana Vol. 1
Traducción José Manuel Álvarez Flórez

Fuente: The Samyutta-nikaya of the Sutta-pitaka, Leon Feer (ed.), Pali Text Society, 6 vols., Londres, 1884-1904

* El Tripitaka, o Canon Pali, contiene las más lejanas enseñanzas budistas escritas en pali, un idioma nunca formalizado. Su nombre significa Tres Cestas y alude probablemente a que los textos escritos sobre hojas de palmera se guardaban en tres canastos diferentes. También es una metáfora de los tres libros que integran la obra. (Nota de edición)

Imagen: Buda, Gandhara, India, c.I-II d.C. Museo Nacional de Japón, Tokio






martes, marzo 28, 2017

Morten Søndergaard / Cada vez más daneses















Cada vez más daneses encuentran trabajo
cada vez más daneses se vuelven millonarios
cada vez más daneses tienen hijos con marcas de nacimiento
     con la forma de la bandera danesa
cada vez más daneses se muestran preocupados por el medio
     ambiente
cada vez más daneses se sienten inadecuados
cada vez más daneses visitan Viena en auto
cada vez más daneses hacen pequeños ruidos con la boca
cada vez más daneses se comen también la coronta de la manzana
cada vez más daneses se suicidan
cada vez más daneses googlean sus nombres
cada vez más daneses nacen zurdos
cada vez más daneses van a lecturas de poesía
cada vez más daneses sufren depresiones de invierno y
     se detienen  en el tráfico y no saben nada
cada vez más daneses hablan alemán
cada vez más daneses juegan al póker
cada vez más daneses ya no se sienten daneses
cada vez más daneses se arreglan los dientes con dentistas
    al sur de la frontera
cada vez más daneses lamen los espejos de los baños públicos
cada vez más daneses se describen a sí mismos como personas felices
cada vez más daneses conducen por el campo en la noche y hacen
     experimentos con los ojos de las vacas
cada vez más daneses disfrutan moviéndose extremadamente lento
     cuando están solos

Morten Søndergaard (Copenhague, 1964), Colofonía. Antología de poesía chilena y danesa contemporánea, edición y selección de textos de Thomas Boberg, Niels Frank, Morten Søndergaard, Alquimia Ediciones, Santiago de Chile, 2015
En Transtierros

Foto: Morten Søndergaard RAI News/Poesia, di Luigia Sorrentino




lunes, marzo 27, 2017

Alastair Reid / Escocia















Era un día especial en esta parte del planeta,
las alondras se alzaban cantando en largas hileras
y el aire cambiaba al ritmo del brillo de los ángeles.
El verdor penetraba el cuerpo. Los pastizales
temblaban rebosando presencias, y la luz del sol
permanecía como aureola en el pelo entre brezos y cerros.
Camino al pueblo vi, envuelta en una reluciente gabardina,
a la mujer de la pescadería. "¡Qué día tan bello!",
exclamé, como un demente insolado.
Y ella, ¿qué podría responder? Frunció el ceño,
sombríamente. Sus ancestros, furiosos en las tumbas,
conforme ella prorrumpía, a tono con una miseria de siglos:
"¡Pagaremos por ello, vaya que sí, pagaremos por ello!"

Alastair Reid (Whithorn, Escocia, Reino Unido, 1926-Nueva York, Estados Unidos, 2014), "De adentro hacia afuera", Antología resonante. Selección de obra poética y ensayística, editorial Bonobos, Toluca, México, 2016
Traducción de Pura López Colomé


Scotland

It was a day peculiar to this piece of the planet,
when larks rose on long thin strings of singing
and the air shifted with the shimmer of actual angels.
Greenness entered the body. The grasses
shivered with presences, and sunlight
stayed like a halo on hair and heather and hills.
Walking into town, I saw, in a radiant raincoat,
the woman from the fish-shop. 'What a day it is!'
cried I, like a sunstruck madman.
And what did she have to say for it?
Her brow grew bleak, her ancestors raged in their graves
as she spoke with their ancient misery:
'We'll pay for it, we'll pay for it, we'll pay for it!'



domingo, marzo 26, 2017

Horacio Salas / Mate pastor















(Fragmento)

Finalmente
se sabe que
en las permanentes temporadas del celo nocturno
cuando las aves del sexo preparan sus garfios en la
  oscuridad
las calles se pueblan de extraños contornos y cualquier
   mínimo asomo de calor
la brevedad de una pollera una sonrisa el ritmo de unos
   pasos
pueden transformar la habitual tranquilidad de las
   conversaciones académicas
y después de triturar los helechos de la corrección
uno busca las orillas de un vestido ajustado para que las
   manos sientan
que la libertad es un camino a ras de piel
y que el amor es entre otras cosas una interminable
   secuencia
de trivialidades encaminadas al orgasmo
En esa peripecia en esa navegación corsaria a través de
   los muslos
uno vuelca en los espejos los pequeños recuerdos las
   costumbres del ocio
el sol ensañándose en los cuerpos
sabe sin embargo que nada podrá igualar a los feroces
   temporales de la lengua
a los destrozados puertos que noche a noche se aniquilan
transversalmente en una cama
en las proliferaciones del semen en una marca en el
   cuello
en las condecoraciones de humedad en las paredes
Entonces uno recorre infinitas habitaciones cuentos que
   repite la memoria
y esa mujer que se muerde los labios se adueñó del
   rostro que jadea en su oído
Nada podrá impedir que un hombre y una mujer se
   amen
ni las tribulaciones del cansancio ni la vejez de las
   palabras
ni los frecuentes reproches
Los dos conocen de antemano las fatigas que abruman
  la piel
los intransitables senderos de las pesadillas
pero como oficiantes de un rito que desafía el rigor de la temperatura
en las tinieblas o en la precisión de una luz calcando
      mapas
ni el hombre ni la mujer pueden vivir separados
y como conocen sus limitaciones tratan de encontrarse
   en un silencio
que sólo interrumpen las escasas palabras de un lenguaje
   incoherente y secreto
A la distancia
aferrado al cordón umbilical un hombre flota en el
   vacío
mientras una lluvia de meteoros colorea los planos del
   espacio
y alrededor de Alfa del Centauro dos manos —de
alguna manera hay que llamarlas-
repiten sin saberlo que en las permanentes temporadas
   del celo nocturno
el estrépito del sexo -digamos de la vida-
constituye la prioridad primera de las células.

Horacio Salas (Buenos Aires, 1938), Mate pastor, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1971




sábado, marzo 25, 2017

Marina Serrano / Membrana (3)















Un día no es el blanco
para quien se hace
discernimiento
matemático operatorio maquinal,
bastan los canales que separan
las sustancias de su cualidad última, fronteras
que hacen vida. Y orden,
pérdida, abandono, enajenación, ignorancia,
también ese otro,
nos vuelve uno
en la división que atraviesa
la historia completa
y vive en cada elemento
hasta la igualdad final
de todas las cargas.

--------------------
3 Membrana: del latín membrana,/

       Dos cabezas se repelen, enfrentan
       el espacio
       entre ellas
       es el vacío único
       que no puede ser llenado,
       la inteligencia germinal
       el juicio, la pugna primera
       y eterna
       entre colas verdes de dragón
       y disciplinas de cadenas.

/ 'pergamino', 'envoltura, capa'. O de mēmbrum, variante de membrar, 'acordarse', de memorāre, 'mencionar, referir', 'recordar algo de alguien', derivado de memor, 'el que se acuerda de algo'. O de la raíz indoeuropea mēms-, 'carne'. En citología, membrana celular se refiere a la doble capa lipídica con proteínas asociadas que rodea la célula y a través de la cual se realiza el intercambio de sustancias y la transducción de señales. el latín antiguo membrāna(m) se ha mantenido en uso ininterrumpido desde el latín clásico, en el sentido de 'piel fina que recubre un miembro', y se halla documentado en español desde 1450, y en sentido moderno, más específico, se atribuye al histólogo francés M. F. Bichat hacia 1800.


Marina Serrano (Quequén, Argentina, 1973), Psiquis anatómica. La doble organización del conocimiento, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2016

Foto: Marina Serrano en FB



viernes, marzo 24, 2017

Elfriede Gerstl / Lo que sigue siendo deseable y lo que no















el tiempo que me queda
es una cuerda que pareciera ceder
mis días
guisantes lanzados al cazo sin cuidado
qué podría despertar mi curiosidad
nunca tuve ganas de ir hasta una cordillera de la India
estudiar la pobreza y la ignorancia
tampoco necesito espiar el bramido
de una cascada
ni contemplar a los turistas contemplar
no pueden deshacerse de mí las montañas
las dejo en paz
visito ciudades como cafés
sin previa nostalgia
algunas personas me mantienen
girando y activa
su consentimiento es la cumbre de mi dicha
su comprensión de mis expediciones mentales
mi meta en el viaje

Elfriede Gerstl (Viena, 1932-2009), catálogo del V Festival de Poesía Latinoamericana en Viena, 2009
Traducción de Claudia Sierich
Envío de Jonio González

Foto: Elfriede Gerstl, 2007 Matthias Cremer/derStandard.at 






jueves, marzo 23, 2017

Graciela Cros / Alegría de Nueva Guinea
















Fin de semana con muertos en la ciudad.
Accidentes de auto, choques, vuelcos,
grescas vecinales, ataques de pandillas,
crímenes pasionales, suicidios inesperados
y otros decesos inclasificables.

Y yo
compro una planta de flores rojas.

Alegría de Nueva Guinea,
me dice la vendedora, así se llama.

Entonces voy al mapa para ver
dónde queda exactamente ese lugar.

Lejos, al norte de Australia,
es la segunda isla más grande del mundo
y está dividida en mitades casi iguales.
Una es independiente y la otra Indonesia.

Pienso en cómo una Alegría de Nueva Guinea,
su extremo confín,
viene conmigo en este auto rumbo a casa,
una Alegría de Nueva Guinea
y el amor, ah el amor,
encabeza la lista de muertos
este fin de semana en la ciudad.

Graciela Cros (Carlos Casares, Argentina, 1945)


Pampa de Huenuleo,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2017










Foto: Graciela Cros en FB



miércoles, marzo 22, 2017

Jaime Gil de Biedma / No volveré a ser joven














Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde ­
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos ­
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma (Barcelona, España, 1929-1990), Las personas del verbo, Barral Editores, Barcelona, 1975
Envío de Jonio González





martes, marzo 21, 2017

Mirta Rosenberg / La poesía es un lugar sin letra















Hay lo que hay, y es todo:
un hotel en Santa Ana, Uruguay,
con el Río de la Plata sin lodo -lo esencial
es que haya playa y árboles y plantas,
más pájaros que cantan-. Casi solas
miramos las olas que el viento sur levanta. Nada hay,
ningún quehacer salvo mirar, ver
y ponerle apellido a cada cosa, por no saber
cómo se llama: arbusto de jardín o pajarito
de pecho anaranjado. Y para leer, si caminamos
sólo están los nombres de las casas
-De enero a enero, Rincón soleado-,
la patente de un auto que pasa
y la caprichosa signatura
de alguna nube oscura que inventa un contraluz.
Eso, o en tu caso, entregarse a Proust,
flotar a la deriva en agua extraordinaria,
precaria y transitoria aunque segura
-la historia de la literatura-
y cruzarse a otra orilla desde ésta,
perfumada de eucaliptus y de gramilla verde
recién cortada, y hacerse vieja en otra parte
donde lo que se pierde acaba por ser
pura ganancia.

Mirta Rosenberg (Rosario, Argentina, 1951), "Lugares amenos, 1", Cuaderno de oficio, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2016





lunes, marzo 20, 2017

Rainer Maria Rilke / Torso arcaico de Apolo














No conocemos la legendaria cabeza
donde sus ojos maduraron como manzanas.
Pero su torso arde todavía igual que un candelabro
en el que la vista, aun deficiente,

persiste y brilla. De otro modo el torso curvo
no te deslumbraría ni por el sereno arco de las caderas
una sonrisa se deslizaría hasta el oscuro centro
donde la procreación llameaba.

De otro modo esta piedra parecería desfigurada
bajo la traslúcida cascada de los hombros
y no reluciría como la piel de una bestia salvaje

ni, de cada uno de sus bordes,
estallaría como una estrella: porque aquí no hay
un solo lugar que no te mire. Debes cambiar tu vida.

[1908]

Rainer Maria Rilke, (Praga, 1875-Val-Mont, Suiza, 1926), Sämtliche Werke, Insel, Fráncfort, 1955
Versión de Eduardo Conde
vía Jonio González, Barcelona


ARCHAÏSCHER TORSO APOLLOS

Wir kannten nicht sein unerhörtes Haupt,
darin die Augeäpfel reiften. Aber
sein Torso glüht noch wie ein Kandelaber,
in dem sein Schauen, nur zurückgeschraubt,

sich hält und glänzt. Sonst könnte nicht der Bug
der Brust dich blenden, und im leisen Drehen
der Lenden könnte nicht ein Lächeln gehen
zu jener Mitte, die die Zeugung trug.

Sonst stünde dieser Stein entstellt und kurz
unter der Schultern durchsichtigem Sturz
und flimmerte nicht so wie Raubtierfelle;

und bräche nicht aus allen seinem Rändern
aus wie ein Stern: denn da ist keine Stelle,
die dich nicht sieht. Du musst dein Leben ändern.






domingo, marzo 19, 2017

Jorge Humberto Chávez / Otra crónica















El 6 de octubre de su año Armando El Choco nos comentó en
una fiesta que lo habían ido a buscar

y lo encontraron un mes más tarde esa mañana que calentaba el motor
de su auto para llevar a sus hijas a la escuela

en 1967 íbamos al río Bravo a lavar los coches del barrio primero
el del Chato luego el de Bogar y al último el de Huarache Veloz

en 1990 los policías iban al río Bravo a pescar muchachas que
esperaban en la orilla para cruzar a El Paso

en el año 2010 ya sin río casi un migra y Sergio Adrián de 13 años
pelearon él con una piedra en su mano y el agente con un revólver

ese mismo año en una tienda de Salvárcar el empleado se negó a pagar
una extorsión y recibió un tiro en la cara

y 17 vecinos suyos fueron cazados uno a uno mientras celebraban
la victoria de un partido de tach

oh jóvenes hijos de Cadmo yo sé que quisieran estar en otra parte
pero hoy están aquí cantaba el viejo Ovidio

y a ti mujer que sacaron de su casa y amenazaron con matar
a tu marido si no subías a tu último paseo en auto

te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya
no hay río ni llanto

Jorge Humberto Chávez (Ciudad Juárez, México, 1958), Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2013



sábado, marzo 18, 2017

Germán Arens / De "¡Oh, qué lugar más bello!"















Hubiera querido
abandonar la Tierra a tiempo
aquel incrédulo vecino mío,
terrestre, egocéntrico y materialista;
que sentado en su jardín descansaba
cuando una nave aterrizó a metros de su reposera
y se negó a dejar el lugar
diciendo que su mujer
aún no había vuelto del gimnasio.


Afuera llueve. En alguno de sus cuerpos, mi viejo sillón amarillo sufre la ausencia de quienes no vienen. Bajo el techo se refugian tres mosquitos. Uno parece una pequeña piedra de coral. Alguien me dijo que tienen cuarenta y siete dientes y son las hembras las que pican. Antes de dormir debo matarlos. Siempre es de noche cuando  percibimos los cambios que  impone el presente. Sin embargo, a pesar de no ser un momento apropiado para manifestar inteligencia, me observo con bastante indiferencia en una situación que pocos soportarían.


Andrea mira sus uñas recién esmaltadas. Antes de acostarse pasa por la cocina y verifica que  la llave de gas no quede abierta. Baja las persianas y mira el cielo. Piensa que Júpiter es extraordinario en el más profundo significado de la palabra, que de haber acumulado más materia podría ser un sol.

Germán Arens (Bahía Blanca, Argentina, 1967)

Foto: Germán Arens en FB


¡Oh, qué lugar más bello!,
Barnacle Ediciones,
Buenos Aires, 2017