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miércoles, abril 23, 2025

Adrienne Rich/Mi corazón se conmueve

t

Mi corazón se conmueve
por todo lo que no puedo salvar:
Tanto ha sido destruido.
Debo unir mi destino con aquellos
quienes, una y otra vez, tenazmente,
sin ningún poder extraordinario,
reconstituyen el mundo.

A
Adrienne Rich, (Baltimore, Estados Unidos, 1920 – Santa Mónica, Estados Unidos) Presente Griego Revista de Poesía 2025
Traducción Ricardo Ruiz


My heart is moved
for all that I cannot save:
So much has been destroyed.
I must cast my lot with those
who, time after time, tenaciously,
without extraordinary power,
reconstitute the world.
---





 

martes, abril 15, 2025

Mary Oliver /Estorninos en invierno




Compactos y ruidosos,
pero con estrellas en sus plumas negras,
saltan desde los cables de teléfono
y al instante

son los acróbatas
del viento helado.
Ahora, en el teatro del aire,
ondulando sobre los edificios,


se hunden y se elevan;
flotan como una estrella puntillista
que se esparce,
convertida de repente en fragmentos,


y enseguida se cierra otra vez;
y uno los observa
y uno se esfuerza
pero uno simplemente no puede imaginarse


cómo lo hacen
sin instrucciones precisas, sin pausa,
solo la silenciosa confirmación
de que ellos son esta cosa importante,

esta rueda de muchas partes, capaz de subir y girar
una vez y otra vez.
plena de magnífica vida.

Ah, mundo, qué lección nos reservas
hasta en el invierno deshojado,
hasta en la ciudad cenicienta.
Pienso ahora en el dolor,
en cómo dejarlo atrás.

Siento cómo mis botas
tratan de despegarse del piso,
siento mi corazón
que late con fuerza. Quiero

volver a pensar en asuntos peligrosos y nobles.
Quiero ser leve y juguetona.
Quiero ser hermosa de un modo improbable y no temerle a nada,
como si tuviera alas.

Mary Oliver (Maple Heights, Estados Unidos, 1935 - Hobe Sound, Estados Unidos, 2019), - Versiones de poetas de lengua inglesa por Isaías Garde Zoom Phonanta  04-2O24




Starlings in Winter


Chunky and noisy,
but with stars in their black feathers,
they spring from the telephone wire
and instantly


they are acrobats
in the freezing wind.
And now, in the theater of air,
they swing over buildings,


dipping and rising;
they float like one stippled star
that opens,

becomes for a moment fragmented,


then closes again;
and you watch
and you try
but you simply can't imagine

how they do it
with no articulated instruction, no pause,
only the silent confirmation
that they are this notable thing,


this wheel of many parts, that can rise and spin
over and over again,
full of gorgeous life.


Ah, world, what lessons you prepare for us,
even in the leafless winter,
even in the ashy city.
I am thinking now
of grief, and of getting past it;


I feel my boots
trying to leave the ground,
I feel my heart
pumping hard. I want

to think again of dangerous and noble things.
I want to be light and frolicsome.
I want to be improbable beautiful and afraid of nothing,

as though I had wings.
---

miércoles, abril 09, 2025

Amy Lowell / Dos poemas




Otoño

He pasado el día observando las purpúreas hojas de la vid
caer al agua.
Y ahora, a la luz de la luna, siguen cayendo,
pero cada hoja tiene franjas plateadas.

Circunstancia

Sobre las hojas de arce
brilla rojo el rocío
pero sobre la flor de loto
tiene la blanca transparencia de las lágrimas.

Amy Lowell (Brookline, Massachusetts,Estados Unidos,1874-1925), Poetas norteamericanos en dos siglos Volumen I, selección y versiones Jonio González, Ediciones en Danza Libros Digitales, Barcelona-Buenos Aires 2020



AUTUMN
All day I have watched the purple vine leaves
Fall into the water.
And now in the moonlight they still fall,
But each leaf is fringed with silver. de las lágrimas.


CIRCUMSTANCE
Upon the maple leaves
The dew shines red,
But on the lotus blossom
It has the pale transparence of tears.
---

miércoles, abril 02, 2025

Diane Wakoski / Dos poemas





El mecánico


La mayoría de los hombres usan
los ojos
como metrónomo
para marcar el compás
del caminar de una mujer
cómo sus caderas se ciñen
contra la tela, igual que los higos
en el árbol
justo antes de reventar
sus moradas pieles,
para medir qué tanto
de su andar emplea en la cama
de noche,
la jarra del cielo
llenándose de vía láctea
centellea cada vez
que ella mueve los labios.

pero, claro,
los secretos
no son los golpes obvios
en la canción
que cualquier baterista puede dar

oyendo la velocidad del motor
—hecho también de golpes—
tan rápidos,
sutiles, supongo,
que llegan como un sonido continuo
o el corazón que, por supuesto,
golpea sin ventilador
que lo mantenga
fresco;
es una prueba,
un ritmo,
que no podrían ver
aquellos ojos medidores
aunque tal vez haya algunos
con dedos y oídos
tan cerca de los motores
con aceite limpio circulando por los oídos
que depure la sesera,
quizás algunos...

puedan decir
en qué consiste
el secreto sangrar de una mujer

Como mujer
con estrellas untuosas
en todos los puntos
de mi piel
nunca podría
fiarme de un hombre
que no fuera mecánico;
un hombre que usa sus
ojos,
sus manos,
escucha
el
corazón.

Historia


Un hombre me preguntó
la historia de mi vida.
Dije
que yo no tenía
historia.
Que todas mis historias eran vidas,
como hongos,
aparentemente sin raíces,
aunque las esporas, microscópicas, que bailan
    en la tierra
como mi mano roza tu cara mientras
duermes,
               ya no son misteriosas;
y recordé que todas mis historias son una sola,
dejando a una mujer con un puñado de plata
que se vuelve luz de luna
desvanece como el aire,
desaparece con el sol,
permaneciendo ella con sus manos abiertas
y la poesía que es música,
una canción que nos ronda a todos
es lo que le queda,
su realidad misteriosamente,
quizá microscópicamente, ida
                        para aparecer en otro
terreno pantanoso.
Yo busco al mago que entienda
lo que es invisible
al ojo desnudo,
que lea la poesía como un texto
para una nueva especie de jardín,
que convierta la luz de luna
en un puñado de plata,
en algo sólido y real,
no en ilusión,
no en viejas historias,
no en la vieja versión de la vida,
no en hongos venenosos.

Hongos,
comibles,
hermosos,
que dejan caer las esporas
y dan vida
justamente
como nosotros.
La historia de mi vida
es
que continúa.

Diane Wakoski(Whittier, California, Estados Unidos, 1937), Siete poetas norteamericanas contemporáneas,selección, notas y traducciones de Beth Miller, Material de Lectura n° 16 Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 2008

---

sábado, marzo 29, 2025

Maggie Smith / La madre



La madre es un arma cuya
carga sos vos, pequeña bala.

La madre es un cristal a través del cual
te ves, con detalles insoportables, a vos mismo.

La madre es un paisaje.

Fijate que ella piensa en un árbol

y forma un bosque con ese pensamiento repetido.
Antes de la invención de la cursiva

la madre es manuscrito.
La madre es cielo.

Mirala, con su chal de estorninos,
cómo lleva el zumbido de las alas sobre sus hombros.

La madre es un prisma.
La madre es un revólver.

Mirá cómo pasa la luz a través de ella.
Mirá cómo abre fuego.

Maggie Smith ( Columbus,  Estados Unidos, 1977),Waxwing Literary Journal, Biblioteca Ignoria
Versión de Isaías Garde

Más poemas de Maggie Smith en Otra Iglesia Es Imposible


The Mother


The mother is a weapon you load
yourself into, little bullet.

The mother is glass through which
you see, in excruciating detail, yourself.

The mother is landscape.
See how she thinks of a tree


and fills a forest with the repeated thought.
Before the invention of cursive


the mother is manuscript.
The mother is sky.

See how she wears a shawl of starlings,
how she pulls the thrumming around her shoulders.

The mother is a prism.
The mother is a gun.

See how light passes through her.
See how she fires.
---

sábado, marzo 15, 2025

Weldon Kees / Regreso




Mucho ruido y pocas nueces:
he regresado
con las manos tan vacías como cuando me fui.


Aunque los bosques estaban llenos,
y más allá del sendero
las gruesas ramas cargadas de frutos


se doblaban hasta la altura de mis rodillas,
me había propuesto que mi viaje
fuese para buscar piedras.


Pero en la playa sólo había
espinas secas
de pescado, valvas y una vieja camisa


de algodón, un bote de goma,
un trozo de cáscara de limón.
No era lo que yo tenía en mente:

nada más que piedras.
Bien, los días están llenos.
Éste al menos se acaba.

Mucho ruido y pocas nueces:
he regresado
con las manos tan vacías como cuando me fui.

Weldon Kees (Beatrice, Estados Unidos, 1914 - desaparecido en San Francisco, Estados Unidos, 1955),  The Collected Poems of Weldon Kees, University of Nebraska Press, Lincoln, Nebraska, 2003
 Versión de  Jonio González

Más poemas de Weldon Kees en Encuentros de Lecturas, Zaidenwerg


Back

Much cry and little wool:
I have come back
As empty-handed as I went.

Although the woods were full,
And past the track
The heavy boughs were bent

Down to my knees with fruit
Ripe for a still life, I had meant
My trip as a search for stones.

But the beach was bare
Except for the drying bones
Of a fish, shells, an old wool 

Shirt, a rubber boot,
A strip of lemon rind.
They were not what I had in mind:

It was merely stones.
Well, the days are full.
This day at least is spent.

Much cry and little wool:
I have come back
As empty-handed as I went.
---
Foto: Weldon Kees, California, 1951 Dan Wynn / Archivo de Dan Wynn

jueves, marzo 06, 2025

Lola Ridge / El violinista



En un pequeño café húngaro
hombres y mujeres beben
vino amarillo en copas altas.
A través de la lechosa niebla del humo,
el violinista, esmirriado, rubio,
se inclina sobre su violín
como sobre el pecho de una mujer.
El rojo cabello se enciende hasta arder
en la manga de su chaqueta negra
donde su blanca y delgada mano
tiembla y se zambulle,
como una astilla de luz de luna
cuando el viento ha roto el agua.

The Ghetto and Other Poems,1918

Lola Ridge (Dublín, 1873-Nueva York, Estados Unidos 1941) To the Many: Collected Early Works, Little Island Press, Auckland, 2018
Versión de Jonio González



The fiddler

In a little Hungarian cafe
Men and women are drinking
Yellow wine in tall goblets.
Through the milky haze of the smoke,
The fiddler, under-sized, blond,
Leans to his violin
As to the breast of a woman.
Red hair kindles to fire
On the black of his coat-sleeve,
Where his white thin hand
Trembles and dives,
Like a sliver of moonlight,
When wind has broken the water.
---

martes, febrero 25, 2025

Catherine Barnett / En route



Sola en Siena, compré una botella de elixir,
Elisire di S. Caterina.
La basílica estaba cerrando, aunque las luces *
aún brillaban en la capilla lateral,
la capilla de mármol donde está la cabeza de Catalina,
momificada, dentro de una caja festoneada,
detrás de una reja, bajo llave,
lejos de su cuerpo aún enterrado en Roma.
Permanecí allí de pie unos pocos minutos.
tratando de entender. ¿Era ella arte o realidad?
Cerca de mí, un hombre se pasaba los dedos
por el cabello. Respirando.
Compuesto orgánico volátil mal iluminado
junto al relicario dorado.
Parecía el momento apropiado para tomar decisiones.
Paciencia, urgencia, perdón, aceptación.
Los elixires deben guardarse en relojes.
Hecho de bergamota y humo,
éste se esparce furtivamente por el amanecer
y quema cuando lo bebo como si fuera aguardiente.

Catherine Barnett (Washington D. C., Estados Unidos, 1960), Human Hours, Graywolf Press, Minneapolis, 2018
Versión de Jonio González.


* La autora se refiere a la Basílica di San Domenico, donde se encuentra la cabeza de la monja terciaria de los dominicos, santa Catalina de Siena, patrona de Italia, muerta en 1380 como consecuencia, se dice, de un riguroso ayuno. Los ciudadanos de Siena deseaban que sus restos volvieran a su ciudad, pero ante la negativa de las autoridades romanas, algunos fieles se hicieron con la cabeza de la santa y la guardaron en una bolsa. Según la leyenda, cuando los guardias les exigieron ver el contenido de la bolsa, sólo encontraron un cúmulo de pétalos de rosas. Según otra leyenda, los padres de Catalina se negaban a que ésta tomara los hábitos, pero cambiaron de parecer cuando vieron que una paloma se posaba en la cabeza de su hija. Véase Joan Mueller, Santa Catalina de Siena: Vida y milagros. (N. del T.)


EN ROUTE

Alone in Siena, I bought a bottle of elixir,
Elisire di S. Caterina.
The basilica was closing, though the lights
were still bright in the side chapel,
the marble chapel where Catherine’s head
is mummified, set in a scalloped case,
behind a grille, under lock and key,
far from her body still buried in Rome.
For a few minutes I stood there,
trying to understand. Was she art or fact?
The man next to me was running his fingers
through his hair. Breathing.
Volatile organic compound poorly lit
beside the gilt reliquary.
It seemed like the right time for resolutions.
Patience, urgency, forgiveness, acceptance.
Elixirs should be kept in clocks.
Made of bergamot and fumes,
this one spreads furtively across the dawn
and burns when I drink it down like spirits.
---

sábado, febrero 22, 2025

Ted Kooser / Una pieza en el pasado



Es una cocina. Sus cortinas
están llenas de una luz matinal tan brillante
que por la tarde no se puede ver más allá
de las ventanas. Una cocina
que cae a través del tiempo con las cosas
en su lugar, los platos 
tintineando en la alacena, el cubo
con agua para beber que ondula
como si acabara de pasar un camión, pero ese camión
tenía treinta años. No hay nadie en casa
en esta pieza. Su encimera está limpia,
y el trapo para secar la vajilla cuelga de su clavo,
una hoja seca. Con batas de neblina,
delantales azules de lluvia, mi abuela
se movía por su vida igual que un fantasma,
y cuando hubo terminado sus años,
los puso de nuevo en su lugar
y limpió el fregadero, dando la espalda
al resto de nosotros, para siempre.

Ted Kooser (Ames, Iowa, Estados Unidos, 1939), One World at a Time, University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 1985
Versión de Jonio González

Más poemas de Ted Kooser en Otra Iglesia Es imposible, Zenda, Trasdemar


A ROOM IN THE PAST

It’s a kitchen. Its curtains fill
with a morning light so bright   
you can’t see beyond its windows   
into the afternoon. A kitchen   
falling through time with its things   
in their places, the dishes jingling   
up in the cupboard, the bucket   
of drinking water rippled as if
a truck had just gone past, but that truck   
was thirty years. No one’s at home   
in this room. Its counter is wiped,   
and the dishrag hangs from its nail,   
a dry leaf. In house dresses of mist,   
blue aprons of rain, my grandmother   
moved through this life like a ghost,   
and when she had finished her years,   
she put them all back in their places
and wiped out the sink, turning her back   
on the rest of us, forever.
---

viernes, febrero 14, 2025

Wallace Stevens / Del mero ser




La palmera al final de la mente,
pasado el último pensamiento, se eleva
en la decoración de bronce,

un pájaro de dorado plumaje
en la palmera canta, sin significado humano,
sin sentimiento humano, un extranjero son.

Sabes entonces que él no es la razón
que nos hace felices o infelices.
Canta el pájaro. Sus plumas brillan.

La palmera se alza al borde del espacio.
El viento pasa lento por las ramas.
El plumaje del pájaro, forjado a fuego, queda colgando.

[1950-55]

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879 – Hartford, Estados Unidos, 1955),  Presente Griego. Revista de Poesía
Traducción de Daniel Aguirre


Of Mere Being

By Wallace Stevens
The palm at the end of the mind,
Beyond the last thought, rises
In the bronze decor,

A gold-feathered bird
Sings in the palm, without human meaning,
Without human feeling, a foreign song.

You know then that it is not the reason
That makes us happy or unhappy.
The bird sings. Its feathers shine.

The palm stands on the edge of space.
The wind moves slowly in the branches.
The bird's fire-fangled feathers dangle down.

Wallace Stevens, "Late poems", Collected Poetry & Prose, The Library of América, Estados Unidos,1984
---
Imagen: Wallace Stvens por David Levine, The New York Review of Books, 1997

martes, febrero 11, 2025

Dana Gioia / Elegía con proverbios surrealistas como estribillo



"La poesía debe conducir a alguna parte", declaró Breton.¹
Todos los días Breton llevaba una rosa dentro de su abrigo
para regalársela a una bella desconocida — "Es mejor morir de amor
que amar sin pesares".² Y quienes lo amaron
pronto se arrepintieron. "El acto surreal más simple
es correr por la calle con un revólver
disparando al azar".³ Viejo y famoso, parecía démodé.
Siempre hay un esqueleto en el aparador.⁴

El herido Apollinaire tenía una pequeña placa de acero
insertada en el cráneo. "Amaba yo tanto el arte", decía con una sonrisa,
"que me alisté en la artillería". A los amigos se les pidió que esperaran
mientras su viuda le ponía un crucifijo sobre el pecho.
Picasso odiaba la muerte. El funeral lo angustió tanto
que pinto un autorretrato. "Siempre son los otros",
comentó Duchamp, "los que mueren".⁵
Vine. Me senté. Me fui.⁶

Dalí soñó que Hitler era una niña de piel blanca—
increíblemente pálida, luminosa y desolada como la luna.
El acaudalado Roussel ⁷ enseñó a su caniche a fumar en pipa.
"Cuando escribo, me rodea un resplandor.
Mi gloria es como una gran bomba a punto de explotar".
Cuando su mayordomo se negó a cortarle las venas,
el escritor, en bancarrota, tomó una sobredosis de pastillas.
Siempre hay un esqueleto en el aparador.

Breton consideraba el suicidio el arte supremo,
Si la vida parece dura vale la pena deshacerse de ella.
Los coroneles alemanes paseaba por la Île de la Cité—
algunos hacia el Louvre, otros hacia la Place Pigalle.
"La soledad de los poetas ha sido eliminada", gritó Éluard
en su elogio a Stalin.⁸ "Quemad todos los libros" dijo Hugo Ball en su lecho de 
muerte.⁹
Siempre hay un esqueleto en el aparador.
Vine. Me senté. Me fui.

Dana Gioia (Hawthorne, condado de Los Ángeles, California,  Estados Unidos, 1950), Interrogations at Noon, Graywolf Press, St. Paul, Minnesota, 2001
Versión de Jonio González.

Notas del traductor:

¹ "La poésie doit mener quelque part", en Les Pas perdus, NRF, París, 1924. Edición en castellano: Los pasos perdidos, Alianza, Madrid, 1972. Traducción de Miguel Veyrat.
² "Mieux vaut mourir d'amour que d'aimer sans regrets", en Paul Éluard y Benjamin Péret, 152 proverbes mis au gout du jour, publicado por La Révolution Surréaliste, París, 1925.
³ "L'acte surréaliste le plus simple consiste, revolvers aux poings, à descendre dans la rue et à tirer au hasard, tant qu'on peut, dans la foule", André Breton en el número 12 de La Révolution Surréaliste, diciembre de 1929, y en el Second Manifeste du Surréalisme, Kra, París, 1930. Véase André Breton Manifiestos del surrealismo, Argonauta, Buenos Aires, 2012. Traducción de Aldo Pellegrini.
⁴ "Il y a toujours un squelette dans le buffet", en Paul Éluard y Benjamin Péret, op. cit.
⁵ "D’ailleurs, c’est toujours les autres qui meurent", epitafio en la tumba de Marcel Duchamp, 
cementerio de Ruan, Francia.
⁶ "Je suis venu, je me suis assis, je suis parti", Paul Éluard y Bénjamin Péret, op. cit. El 
proverbio sin duda alude a la frase atribuida a Julio César Veni, vidi, vici, en francés "Je suis 
venu, j'ai vu, j'ai vaincu".
⁷ Se trata de Raymond Roussel (1877-1933), poeta, dramaturgo y músico admirado por los 
surrealistas y, más tarde, OuLiPo. A propósito de la cita, véase el poema de Roussel "Mi alma" 
(Mon âme) y Raymond Roussel, de Françoise Caradec, en el que aparece la frase "Alcanzaré 
cimas inmensas y he nacido para una gloria fulgurante...".
⁸ La frase "La solitude des poètes, aujourd'hui, s'efface" corresponde a una conferencia que dio Paul Éluard en Londres en 1936, en tanto que el "elogio a Stalin" sin duda alude a la "Ode à Staline" que Éluard escribió en 1950 y que, por otra parte, no incluye dicha frase. A propósito de esto último, véase "Hommages", en Cahiers de la Poésie Nouvelle, n.º 7-8, 1950.
⁹ Ball habla, de hecho, de bibliotecas: "Habría que quemar las bibliotecas y no dejar de ellas 
más que lo que cada uno se sabe de memoria. Comenzaría una hermosa época de leyendas" (Eswäre notwendig, die Bibliotheken zu verbrennen und sie nicht mehr als das, was jeder auswendig weiß, zu verlassen, es würde eine schöne Legendenzeit beginnen). Véase Hugo Ball, La huida del tiempo, El Acantilado, Barcelona, 2005, traducido por Roberto Bravo de la Varga.


ELEGY WITH SURREALIST PROVERBS AS REFRAIN

“Poetry must lead somewhere,” declared Breton.
He carried a rose inside his coat each day
to give a beautiful stranger—“Better to die of love
than love without regret.” And those who loved him
soon learned regret. “The simplest surreal act
is running through the street with a revolver
firing at random.” Old and famous, he seemed démodé.
There is always a skeleton on the buffet. 
Wounded Apollinaire wore a small steel plate
inserted in his skull. “I so loved art,” he smiled,
“I joined the artillery.” His friends were asked to wait
while his widow laid a crucifix across his chest.
Picasso hated death. The funeral left him so distressed
he painted a self-portrait. “It's always other people,”
remarked Duchamp, “who do the dying.”
I came. I sat down. I went away.
Dali dreamed of Hitler as a white-skinned girl—
impossibly pale, luminous and lifeless as the moon.
Wealthy Roussel taught his poodle to smoke a pipe.
“When I write, I am surrounded by radiance.
My glory is like a great bomb waiting to explode.”
When his valet refused to slash his wrists,
the bankrupt writer took an overdose of pills.
There is always a skeleton on the buffet.
Breton considered suicide the truest art,
though life seemed hardly worth the trouble to discard.
The German colonels strolled the Île de la Cité—
some to the Louvre, some to the Place Pigalle.
“The loneliness of poets has been erased,” cried Éluard,
in praise of Stalin. “Burn all the books,” said dying Hugo Ball.
There is always a skeleton on the buffet.
I came. I sat down. I went away.
---

martes, febrero 04, 2025

John Updike / Dos poemas

 

Cavar


A veces temo que las nuevas generaciones se vean privadas
     de los placeres que reporta el cavar;
     es imposible saber
cuántas almas se han formado con este simple ejercicio.

La tierra seca como una gran costra se rompe revelando
     su húmedo y oscuro sustrato:
     el hogar de la raíz de la arveja,
una herida fértil que no para de cicatrizar.

¡Con qué celeridad desaparecen los verdes hierbajos! 
     La pala corta el nuevo suelo.
     Ignorante el sabiondo que 
nunca ha realizado este simple, estúpido e inútil prodigio.


Postales de ciudades soviéticas: Leningrado

"Para hacer una ventana en el oeste"
Pedro el Grande vino a la boca del Neva
y encontró un pantano, que cubrió
con piedras importadas del sur.

La ciudad, sutilmente polícroma
(ocre viejo, verde y granate opaco),
puede hacer que los italianos se sientan como en casa
bajo el inclinado mediodía ártico.

El Palacio guarda, pistacho,
un laberinto del tesoro donde
los fantasmas de orondas zarinas 
suben la escalera arrastrando diamantes.

Suburbanas hectáreas de muertos
recuerdan el Sitio, un infierno
de nieve ennegrecida y pan con agua.
En nuestro hotel, algunas parejas bailan el twist.

John Updike (Reading Estados Unidos, 1932 -Beverly Farms, Estados Unidos, 2009), La Náusea 31 de enero de 2025
Versiones de Jonio González

Más poemas de John UPdike en Artemuros, Idiomas Olvidados

Hoeing

I sometimes fear the younger generation will be deprived
     of the pleasures of hoeing;
     there is no knowing
how many souls have been formed by this simple exercise.

The dry earth like a great scab breaks, revealing
     moist-dark loam-
     the pea-root's home,
a fertile wound perpetually healing.

How neatly the green weeds go under!
     The blade chops the earth new.
     Ignorant the wise boy who
has never performed this simple, stupid, and useful wonder.



 Postcards from soviet citties: Leningrad

“To build a window on the west”
Great Peter came to Neva’s mouth
And found a swamp, which he oppressed
With stones imported from the south.

The city, subtly polychrome
(Old ochre, green, and dull maroon),
Can make Italians feel at home
Beneath the tilted arctic noon.

The Palace holds, pistachio,
A wilderness of treasure where
The ghosts of plump czarinas go
On dragging diamonds up the stair.

Suburban acres of the dead
Memorialize the Siege, a hell
Of blackened snow and watered bread.
Some couples Twist in our hotel.
---
ohn Updike, Londres, 2004 Harry Borden/The Telegraph/Contour/Getty

domingo, febrero 02, 2025

Barbara L. Greenberg / Todos los gatos



"Todos los gatos son grises por la noche", susurra ella
en la noche cenicienta, ¿o es
Zeitgeist su gatito, su mascota para toda la vida,
quien susurra?
Lo mira a los ojos: "Zeitgeist,
¿eres un gato singular de muchas vidas
o una serie de gatos intercambiables?".
"Sí", sisea él, y salta de su cesta
al regazo de ella, después sube para rodearle el cuello
como un collar de piel. ¿Pretende
adornarla u otra cosa?
Unidos, visitan el espejo. Ella se refleja
como una abuelita que luce una mascota suave y gris.
Él se refleja como un gato elegante
vistiendo su propio maniquí gris
por el momento.

Barbara L. Greenberg (Boston, Estados Unidos, 1932 - Weston, Estados Unidos, 2020), Late Life Happiness, University of Wisconsin-Parallel Press, Madison, 2010
Versión de Jonio González


ALL THE CATS

"All cats are gray at night," she whispers
into the graying night, or is it
Zeitgeist her kitty-cat, her pet for life
who's whispering that?
She looks him in the eye: "Zeitgeist,
are you a singular cat of many lives
or a series of interchangeable cats?"
"Yes," he hisses and leaps from his basket
onto her lap, then up to encircle her neck like a fur collar. Does he intend
to adorn her or some other act?
Joined, they visit the mirror. She reflects
as a granny wearing a soft gray pet.
He reflects as an elegant cat
wearing his own gray mannequin
for the time being.
---

sábado, enero 25, 2025

Robert Frost /Dos vagabundos en tiempo de barro


Desde el barro llegaron dos extraños
Y me sorprendieron partiendo leña en el jardín,
Uno de ellos me distrajo
Con un saludo alegre: "dales con todo".
Supe muy bien por qué se había detenido
Dejando que el otro se le adelantara.
Supe muy bien lo que tenía en mente:
Quería hacer mi trabajo por dinero.

Yo partía buenos bloques de roble,
Tan grandes como el tronco donde los cortaba;
Y cada pieza que golpeaba limpiamente
Caía sin astillarse, como piedras divididas.
Los golpes que una vida de autocontrol
Había retenido en favor del bien común,
Los descargaba ese día, dándole permiso a mi alma,
Contra esas maderas sin importancia.

Al sol hacía calor, aunque la brisa era fresca.
Ustedes saben cómo es un día de abril
Cuando sale el sol y para el viento,
Estás un mes adelantado, en la mitad de mayo.
Pero apenas terminas de decirlo,
Viene una nube y cubre la bóveda soleada;
un viento baja de un pico helado,
Y entonces estás dos meses atrás,
En la mitad de marzo.

Un mirlo azul baja suavemente, se posa
Y se vuelve hacia el viento para alisar sus plumas,
Su canto, tan modulado que no podría despertar
A ninguna flor aún en capullo.
Cae un copo de nieve, el mirlo supo a medias
Que el invierno jugaba a hacerse el muerto.
Salvo por su color, él no está triste,
Pero tampoco es que anuncie ningún florecimiento.

El agua, que en el verano
Tendremos que rastrear con una vara mágica,
Forma ahora un arroyo en cada huella,
Un estanque en cada pisada.
Alégrate con el agua, pero no te olvides
De que la escarcha se agazapa debajo de la tierra,
Ella irrumpirá ni bien se ponga el sol
Para mostrar en el agua su diente de cristal.

Aquella vez fue cuando más amé mi trabajo,
Y esos dos, al venir con su pedido,
Hicieron que lo amara más.
Se podría pensar que yo nunca había sentido antes
El peso de un hacha equilibrándose en lo alto,
El contacto con la tierra en la planta de los pies,
La vida de los músculos balanceándose con suavidad,
Regulares y húmedos, en la tibieza primaveral.

Salidos de los bosques, dos vagabundos corpulentos
(Que Dios sabe dónde habrán dormido anoche,
aunque hasta hace poco estarían en algún campamento maderero)
Consideraban que partir leña era asunto de ellos.
Hombres de los bosques y leñadores,
Me juzgaban según sus habilidades.
Excepto por el modo en que un tipo manejaba el hacha
No tenían manera de reconocer a un tonto.

Ni ellos ni yo decíamos nada.
Sabían que solo tenían que quedarse ahí
Para que el peso de su lógica entrara en mi cabeza:
Yo no tenía derecho a jugar
Con aquello que para otros era un trabajo.
Mi derecho podría ser el amor pero el de ellos era la necesidad.
Y puestos lado a lado,
El derecho de ellos era más justo -de acuerdo.

Pero ceda quien quiera a esa separación.
El objetivo de mi vida es unir
Mi afición con mi vocación,
Tal como mis dos ojos se hacen uno en la mirada.
Solo donde el amor y la necesidad son uno,
Y en el trabajo se juega la vida,
Se consuma realmente la acción
Para el Cielo y para el bien futuro.

[A Further Range, 1936]

Robert Frost (San Francisco, Estados Unidos, 1874-Boston, Estados Unidos, 1963), Biblioteca Ignoria
Versión de Isaías Garde



Two Tramps in Mud Time

Out of the mud two strangers came
And caught me splitting wood in the yard,
And one of them put me off my aim
By hailing cheerily "Hit them hard!"
I knew pretty well why he had dropped behind
And let the other go on a way.
I knew pretty well what he had in mind:
He wanted to take my job for pay.

Good blocks of oak it was I split,
As large around as the chopping block;
And every piece I squarely hit
Fell splinterless as a cloven rock.
The blows that a life of self-control
Spares to strike for the common good,
That day, giving a loose my soul,
I spent on the unimportant wood.

The sun was warm but the wind was chill.
You know how it is with an April day
When the sun is out and the wind is still,
You're one month on in the middle of May.
But if you so much as dare to speak,
A cloud comes over the sunlit arch,
A wind comes off a frozen peak,
And you're two months back in the middle of March.

A bluebird comes tenderly up to alight
And turns to the wind to unruffle a plume,
His song so pitched as not to excite
A single flower as yet to bloom.
It is snowing a flake; and he half knew
Winter was only playing possum.
Except in color he isn't blue,
But he wouldn't advise a thing to blossom.

The water for which we may have to look
In summertime with a witching wand,
In every wheelrut's now a brook,
In every print of a hoof a pond.
Be glad of water, but don't forget
The lurking frost in the earth beneath
That will steal forth after the sun is set
And show on the water its crystal teeth.

The time when most I loved my task
The two must make me love it more
By coming with what they came to ask.
You'd think I never had felt before
The weight of an ax-head poised aloft,
The grip of earth on outspread feet,
The life of muscles rocking soft
And smooth and moist in vernal heat.

Out of the wood two hulking tramps
(From sleeping God knows where last night,
But not long since in the lumber camps).
They thought all chopping was theirs of right.
Men of the woods and lumberjacks,
They judged me by their appropriate tool.
Except as a fellow handled an ax
They had no way of knowing a fool.

Nothing on either side was said.
They knew they had but to stay their stay
And all their logic would fill my head:
As that I had no right to play
With what was another man's work for gain.
My right might be love but theirs was need.
And where the two exist in twain
Theirs was the better right--agreed.

But yield who will to their separation,
My object in living is to unite
My avocation and my vocation
As my two eyes make one in sight.
Only where love and need are one,
And the work is play for mortal stakes,
Is the deed ever really done
For Heaven and the future's sakes. 
---

sábado, enero 18, 2025

Herman Melville / Canto fúnebre


Arrojamos nuestros muertos al mar,
El insondable, insondable mar;
Cada burbuja un suspiro hueco,
Mientras se hunden por siempre jamás.
Arrojamos nuestros muertos al mar— 
No huelen a nada los muertos;
Arrojamos nuestros muertos al mar—
El mar nunca dedica a ello un pensamiento.
Húndete, húndete, oh cadáver, sigue hundiéndote,
Profundamente en el insondable mar,
Donde merodean las desconocidas formas
Abajo, abajo, en el insondable mar.
Arriba es de noche, y es de noche en todas partes,
Y la noche será contigo;
Mientras te hundes, y te hundes por siempre jamás
Cada vez más hondo en el insondable mar.

Herman Melville (Nueva York, Estados Unidos 1819-1891), Complete Poems, edición de Hershel Parke, Library of America, Nueva York, 2019.
 Versión de Jonio González. 

Más poemas de Herman Melville en Otra Iglesia Es Imposible

Dirge

We drop our dead in the sea,
The bottomless, bottomless sea;
Each bubble a hollow sigh,
As it sinks forever and aye.
We drop our dead in the sea,--
The dead reek not of aught;
We drop our dead in the sea,--
The sea ne'er gives it a thought.
Sink, sink, oh corpse, still sink,
Far down in the bottomless sea,
Where the unknown forms do prowl,
Down, down in the bottomless sea.
'Tis night above, and night all round,
And night will it be with thee;
As thou sinkest, and sinkest for aye,
Deeper down in the bottomless sea.
---
Foto: Herman Melville a los 66 años. Rodkwood/ Universidad de Yale /Getty Images

domingo, enero 12, 2025

Jack Spicer / Un poema sin un solo pájaro



Qué te puedo decir, querida,
Ahora que me pedís ayuda?
No conozco el futuro
Ni sé qué poesía
Estamos por escribir.
Suicidarse. Volverse loco. Personas mejores
que nosotros ya lo intentaron.
Alguna vez te quise

No conozco el futuro.
Lo único que sé es que de mis amigos amo la fortaleza
Y la grandeza
Y detesto la manera en que sus cuerpos se rompen cuando mueren
Y son comidos por las imágenes.
Se acabó la joda. Se acabó el picnic.
Volverse loco. Suicidarse. No va a quedar nada
Después de que te mueras o te vuelvas loca,
Salvo la calma de la poesía.        

Jack Spicer (Los Ángeles, Estados Unidos, 1925 - San Francisco, Estados Unidos, 1965)
Versión de Isaías Garde



A Poem Without A Single Bird In It

What can I say to you, darling,
When you ask me for help?
I do not even know the future
Or even what poetry
We are going to write.
Commit suicide. Go mad. Better people
Than either of us have tried it.
I loved you once but

I do not know the future.
I only know that I love strength in my friends
And greatness
And hate the way their bodies crack when they die
And are eaten by images.

My Vocabulary Did This to Me: The Collected Poetry of
Jack Spicer; Peter Gizzi y Kevin Killian, editores, Wesleyan
University Press, 2008 
--
Foto: The Guardian s/d

sábado, enero 11, 2025

Theodore Spencer / El día


El día era un año al principio
Cuando los niños corrían en el jardín;
El día se redujo a un mes
Cuando los niños jugaban a la pelota.

El día fue una semana después de eso
Cuando los jóvenes caminaban en el jardín;
El día fue en sí mismo un día
Cuando el amor creció.

El día se redujo a una hora
Cuando los viejos renqueaban en el jardín;
El día durará para siempre
Cuando no sea nada en absoluto.

Theodore Spencer (Villanova, Pennsylvania, Estados Unidos,1902 - Cambridge, Estados Unidos, 1949), Poems, 1940-1947, Harvard University Press, 1948.
Versión de Jonio González


THE DAY

The day was a year at first
When children ran in the garden;
The day shrank down to a month
When the boys played ball.

The day was a week thereafter
When young men walked in the garden;
The day was itself a day
When love grew tall.

The day shrank down to an hour
When old men limped in the garden;
The day will last forever
When it is nothing at all.
---
Foto: Theodore Spencer 1945 Princeton Alumni Weekly

domingo, enero 05, 2025

Emily Dickinson / El ruido más triste, el ruido más dulce



El ruido más triste, el ruido más dulce,
el ruido que más locamente crece,-
lo hacen los pájaros en primavera,
cuando se cierran las delicias de la noche,
en la línea entre marzo y abril-
esa frontera mágica,
más allá de la cual el verano vacila,
casi demasiado celestialmente próximo.

Nos hace pensar en todos los muertos
que anduvieron con nosotros por acá,
a los que la brujería de la separación
vuelve, cruelmente, más queridos.

Nos hace pensar en lo que tuvimos
y en lo que lamentamos hoy.
Y desearíamos que esas gargantas de sirena
se fueran y no cantaran más.

El oído puede romper un corazón humano
con la velocidad de una lanza.
Querríamos que el oído no tuviese un corazón
tan peligrosamente próximo.

Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, Estados Unidos, 1830- 1886), Biblioteca Ignoria
Versión de Isaías Garde

 Más poemas de Emily Dickinson por distintos traductores en Otra Iglesia Es Imposible

 J 1764*

The saddest noise, the sweetest noise,
The maddest noise that grows, -
The birds, they make it in the spring,
At night's delicious close,
Between the March and April line -
That magical frontier
Beyond which summer hesitates,
Almost too heavenly near.


It makes us think of all the dead
That sauntered with us here,
By separation's sorcery
Made cruelly more dear.

It makes us think of what we had,
And what we now deplore.
We almost wish those siren throats
Would go and sing no more.

An ear can break a human heart
As quickly as a spear.
We wish the ear had not a heart
So dangerously near.

* La inicial J refiere a la primera edición ordenada de los poemas completos de Emily Dickinson, realizada en 1955 por Thomas Johnson para la Universidad de Harvard en los Estados Unidos (N. del Ad.)
---
Imagen: Emily Dickinson por Beatriz Vega en Vanguardia, de México. Retrato basado en la fotografía de la poeta a los 17 años. Amherst College Archives & Special Collections, donación Todd Bingham

viernes, diciembre 27, 2024

Jorie Graham / Una pluma para Voltaire


El pájaro es un alfabeto, vuela
por encima de nosotros, agárrame
si puedes,
una bandada,
un itinerario de viaje.
Algunos nunca tocan el suelo.

Y cada vuelo es un arco para apuntalar el cielo,
un préstamo para el cielo.
Y las palabritas que hacemos de ellos, las simples plumas, perdidas para que recobremos,
caída tras caída,
una ágil armadura...

Pluma, pluma de esta mañana, dónde crece tu jardín
volando contra el viento, diciendo mira
es seguro
no aterrizar nunca,
es mejor.
Un hombre lleno de palabras

es un jardín de malas hierbas,
y cuando las malas hierbas crecen,
un jardín de nieve,
un collar de huellas: estaba aquí, mi búho de nieve quizá.
¿Quién lo ahuyentó?
Yo, dijo el gorrión,

con mi necesidad, su flecha. Y por eso estoy aquí, sin permiso, solo,
en esta nación de curvas
que no deben tomarse
las he tomado.
Una pluma,
arrancada del cuerpo o encontrada en la nieve
puede sumergirse en tinta
para formar una o más palabras: "dominante", "el sol". Un cálamo
puede emborracharse,
habiendo llegado tan lejos, teniendo tanto por recorrer - "prado",
"en vano", "imagina
el dolor"
y cuando él se fue no quedó nadie
y ésta es la llave del reino.

Jorie Graham (Nueva York, Estados Unidos, 19509), Hybrids of Plants and Ghosts, Princeton University Press, Princeton, 1980 / The Dream of the Unified Field. Selected Poems 1974-1994, The Ecco Press, Hopewell, 1995
Versión de Jonio González



A FEATHER FOR VOLTAIRE

The bird is an alphabet, it flies  
above us, catch 
as catch can, 
a flock, 
a travel plan. 
Some never touch ground.

And each flight is an arc to buttress the sky, 
a loan to the sky. 
And the little words we make of them, the single feathers, dropped  
for us to recover, 
fall and fall, 
a nimble armor...

Feather, feather of this morning, where does your garden grow  
flying upwind, saying look 
it is safe 
never to land, 
it is better. 
A man full of words

is a garden of weeds, 
and when the weeds grow, 
a garden of snow, 
a necklace of tracks: it was here, my snow owl perhaps.  
Who scared it away? 
I, said the sparrow,

with my need, its arrow. And so here I belong, trespassing, alone, 
in this nation of turns 
not meant to be taken 
I’ve taken. 
A feather, 
pulled from the body or found on the snow
can be dipped into ink 
to make one or more words: possessive, the sun. A pen 
can get drunk, 
having come so far, having so far to go - meadow, 
in vain, imagine, 
the pain
and when he was gone then there was none 
and this is the key to the kingdom.
---
Foto: Jorie Graham, Arcata, California, 1982 Jorie Graham Web

lunes, diciembre 23, 2024

Paul Blackburn / Meditación en el subterráneo


Aquí en el principio de la nueva estación
antes de que las hojas nuevas retoñen, a
cada lado de la estación East Parkway
     cerca de los jardines botánicos
queman la basura en los terraplenes, dejando
más desnudo a nuestro triste y civilizado desecho.

1 lata de café sin tapa
1 pinta vacía de White Star, la marca
     desteñida por la lluvia
1 lata vacía de cerveza
2 botellas vacías de Schenley
1 condón vacío, visto desde
1 tren casi vacío
     vacío
     vacío
     vacío

Repetida así la palabra hasta parece graciosa.

Un hombre en un a callejuela llevando su carga matutina
     ya camina
Y lo hace tan sólo porque apoya la mano contra una ancha
     línea roja 
pintada en la pared de un edificio, mientras pasan 
lata de café lata de cerveza condón botellas y fuego
     pasan
ladrillo desteñido y cemento marcado de hoyuelos hacia algún
     lado
alivia su vejiga en la tristeza de un disparo de sol en la
     mañana
con algún semblante de intimidad, de
alguna manera necesitado aquí. Frío. Tristeza
Mañana de un invierno en la primavera donde hace frío
     mientras
este hombre está borracho y el sol borracho y no hay
reglas gobernando la entrega de premios a los muertos.
                      Mis ojos
          entran en patios pobres, patios
                      Yo os amo
Patios os hago míos y Uds.
mis áridos terraplenes de basura, ahora que Uds. tienen
un poco de fuego para calentarse y se limpian
agradezcan a los hombres que aún los vigilan, aún
rastrillan las hojas extrañas
vuestros extraños abandonos.

     Pobre tierra de Brooklyn
     Pobre tierra americana
     Pobres casas enfermantes
pobres huracanes de calles, tanto
tus subterráneos como tus vidas públicas continúan
de cualquier manera, debajo
de basura que es rechazo, con ciudadanos
alineados, incómodos, irreflexivos que serán menos
infelices, más contentos y distraídos
si alivian sus vejigas
contra alguna que otra mugrienta pared.

Paul Blackburn (St. Albans, Estados Unidos, 1926 - Cortland, Estados Unidos, 1971), Nueva poesía U.S.A., Ediciones de la Flor, Buenos aires, 1970
Traducción de Marcelo Covián

Más poemas de Paul Blackburn en La Biblioteca de Marcelo Leites, Poetas Siglo XXI
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