martes, marzo 28, 2017

Morten Søndergaard / Cada vez más daneses















Cada vez más daneses encuentran trabajo
cada vez más daneses se vuelven millonarios
cada vez más daneses tienen hijos con marcas de nacimiento
     con la forma de la bandera danesa
cada vez más daneses se muestran preocupados por el medio
     ambiente
cada vez más daneses se sienten inadecuados
cada vez más daneses visitan Viena en auto
cada vez más daneses hacen pequeños ruidos con la boca
cada vez más daneses se comen también la coronta de la manzana
cada vez más daneses se suicidan
cada vez más daneses googlean sus nombres
cada vez más daneses nacen zurdos
cada vez más daneses van a lecturas de poesía
cada vez más daneses sufren depresiones de invierno y
     se detienen  en el tráfico y no saben nada
cada vez más daneses hablan alemán
cada vez más daneses juegan al póker
cada vez más daneses ya no se sienten daneses
cada vez más daneses se arreglan los dientes con dentistas
    al sur de la frontera
cada vez más daneses lamen los espejos de los baños públicos
cada vez más daneses se describen a sí mismos como personas felices
cada vez más daneses conducen por el campo en la noche y hacen
     experimentos con los ojos de las vacas
cada vez más daneses disfrutan moviéndose extremadamente lento
     cuando están solos

Morten Søndergaard (Copenhague, 1964), Colofonía. Antología de poesía chilena y danesa contemporánea, edición y selección de textos de Thomas Boberg, Niels Frank, Morten Søndergaard, Alquimia Ediciones, Santiago de Chile, 2015
En Transtierros

Foto: Morten Søndergaard RAI News/Poesia, di Luigia Sorrentino




lunes, marzo 27, 2017

Alastair Reid / Escocia















Era un día especial en esta parte del planeta,
las alondras se alzaban cantando en largas hileras
y el aire cambiaba al ritmo del brillo de los ángeles.
El verdor penetraba el cuerpo. Los pastizales
temblaban rebosando presencias, y la luz del sol
permanecía como aureola en el pelo entre brezos y cerros.
Camino al pueblo vi, envuelta en una reluciente gabardina,
a la mujer de la pescadería. "¡Qué día tan bello!",
exclamé, como un demente insolado.
Y ella, ¿qué podría responder? Frunció el ceño,
sombríamente. Sus ancestros, furiosos en las tumbas,
conforme ella prorrumpía, a tono con una miseria de siglos:
"¡Pagaremos por ello, vaya que sí, pagaremos por ello!"

Alastair Reid (Whithorn, Escocia, Reino Unido, 1926-Nueva York, Estados Unidos, 2014), "De adentro hacia afuera", Antología resonante. Selección de obra poética y ensayística, editorial Bonobos, Toluca, México, 2016
Traducción de Pura López Colomé


Scotland

It was a day peculiar to this piece of the planet,
when larks rose on long thin strings of singing
and the air shifted with the shimmer of actual angels.
Greenness entered the body. The grasses
shivered with presences, and sunlight
stayed like a halo on hair and heather and hills.
Walking into town, I saw, in a radiant raincoat,
the woman from the fish-shop. 'What a day it is!'
cried I, like a sunstruck madman.
And what did she have to say for it?
Her brow grew bleak, her ancestors raged in their graves
as she spoke with their ancient misery:
'We'll pay for it, we'll pay for it, we'll pay for it!'



domingo, marzo 26, 2017

Horacio Salas / Mate pastor















(Fragmento)

Finalmente
se sabe que
en las permanentes temporadas del celo nocturno
cuando las aves del sexo preparan sus garfios en la
  oscuridad
las calles se pueblan de extraños contornos y cualquier
   mínimo asomo de calor
la brevedad de una pollera una sonrisa el ritmo de unos
   pasos
pueden transformar la habitual tranquilidad de las
   conversaciones académicas
y después de triturar los helechos de la corrección
uno busca las orillas de un vestido ajustado para que las
   manos sientan
que la libertad es un camino a ras de piel
y que el amor es entre otras cosas una interminable
   secuencia
de trivialidades encaminadas al orgasmo
En esa peripecia en esa navegación corsaria a través de
   los muslos
uno vuelca en los espejos los pequeños recuerdos las
   costumbres del ocio
el sol ensañándose en los cuerpos
sabe sin embargo que nada podrá igualar a los feroces
   temporales de la lengua
a los destrozados puertos que noche a noche se aniquilan
transversalmente en una cama
en las proliferaciones del semen en una marca en el
   cuello
en las condecoraciones de humedad en las paredes
Entonces uno recorre infinitas habitaciones cuentos que
   repite la memoria
y esa mujer que se muerde los labios se adueñó del
   rostro que jadea en su oído
Nada podrá impedir que un hombre y una mujer se
   amen
ni las tribulaciones del cansancio ni la vejez de las
   palabras
ni los frecuentes reproches
Los dos conocen de antemano las fatigas que abruman
  la piel
los intransitables senderos de las pesadillas
pero como oficiantes de un rito que desafía el rigor de la temperatura
en las tinieblas o en la precisión de una luz calcando
      mapas
ni el hombre ni la mujer pueden vivir separados
y como conocen sus limitaciones tratan de encontrarse
   en un silencio
que sólo interrumpen las escasas palabras de un lenguaje
   incoherente y secreto
A la distancia
aferrado al cordón umbilical un hombre flota en el
   vacío
mientras una lluvia de meteoros colorea los planos del
   espacio
y alrededor de Alfa del Centauro dos manos —de
alguna manera hay que llamarlas-
repiten sin saberlo que en las permanentes temporadas
   del celo nocturno
el estrépito del sexo -digamos de la vida-
constituye la prioridad primera de las células.

Horacio Salas (Buenos Aires, 1938), Mate pastor, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1971




sábado, marzo 25, 2017

Marina Serrano / Membrana (3)















Un día no es el blanco
para quien se hace
discernimiento
matemático operatorio maquinal,
bastan los canales que separan
las sustancias de su cualidad última, fronteras
que hacen vida. Y orden,
pérdida, abandono, enajenación, ignorancia,
también ese otro,
nos vuelve uno
en la división que atraviesa
la historia completa
y vive en cada elemento
hasta la igualdad final
de todas las cargas.

--------------------
3 Membrana: del latín membrana,/

       Dos cabezas se repelen, enfrentan
       el espacio
       entre ellas
       es el vacío único
       que no puede ser llenado,
       la inteligencia germinal
       el juicio, la pugna primera
       y eterna
       entre colas verdes de dragón
       y disciplinas de cadenas.

/ 'pergamino', 'envoltura, capa'. O de mēmbrum, variante de membrar, 'acordarse', de memorāre, 'mencionar, referir', 'recordar algo de alguien', derivado de memor, 'el que se acuerda de algo'. O de la raíz indoeuropea mēms-, 'carne'. En citología, membrana celular se refiere a la doble capa lipídica con proteínas asociadas que rodea la célula y a través de la cual se realiza el intercambio de sustancias y la transducción de señales. el latín antiguo membrāna(m) se ha mantenido en uso ininterrumpido desde el latín clásico, en el sentido de 'piel fina que recubre un miembro', y se halla documentado en español desde 1450, y en sentido moderno, más específico, se atribuye al histólogo francés M. F. Bichat hacia 1800.


Marina Serrano (Quequén, Argentina, 1973), Psiquis anatómica. La doble organización del conocimiento, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2016

Foto: Marina Serrano en FB



viernes, marzo 24, 2017

Elfriede Gerstl / Lo que sigue siendo deseable y lo que no















el tiempo que me queda
es una cuerda que pareciera ceder
mis días
guisantes lanzados al cazo sin cuidado
qué podría despertar mi curiosidad
nunca tuve ganas de ir hasta una cordillera de la India
estudiar la pobreza y la ignorancia
tampoco necesito espiar el bramido
de una cascada
ni contemplar a los turistas contemplar
no pueden deshacerse de mí las montañas
las dejo en paz
visito ciudades como cafés
sin previa nostalgia
algunas personas me mantienen
girando y activa
su consentimiento es la cumbre de mi dicha
su comprensión de mis expediciones mentales
mi meta en el viaje

Elfriede Gerstl (Viena, 1932-2009), catálogo del V Festival de Poesía Latinoamericana en Viena, 2009
Traducción de Claudia Sierich
Envío de Jonio González

Foto: Elfriede Gerstl, 2007 Matthias Cremer/derStandard.at 






jueves, marzo 23, 2017

Graciela Cros / Alegría de Nueva Guinea
















Fin de semana con muertos en la ciudad.
Accidentes de auto, choques, vuelcos,
grescas vecinales, ataques de pandillas,
crímenes pasionales, suicidios inesperados
y otros decesos inclasificables.

Y yo
compro una planta de flores rojas.

Alegría de Nueva Guinea,
me dice la vendedora, así se llama.

Entonces voy al mapa para ver
dónde queda exactamente ese lugar.

Lejos, al norte de Australia,
es la segunda isla más grande del mundo
y está dividida en mitades casi iguales.
Una es independiente y la otra Indonesia.

Pienso en cómo una Alegría de Nueva Guinea,
su extremo confín,
viene conmigo en este auto rumbo a casa,
una Alegría de Nueva Guinea
y el amor, ah el amor,
encabeza la lista de muertos
este fin de semana en la ciudad.

Graciela Cros (Carlos Casares, Argentina, 1945)


Pampa de Huenuleo,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2017










Foto: Graciela Cros en FB



miércoles, marzo 22, 2017

Jaime Gil de Biedma / No volveré a ser joven














Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde ­
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos ­
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma (Barcelona, España, 1929-1990), Las personas del verbo, Barral Editores, Barcelona, 1975
Envío de Jonio González





martes, marzo 21, 2017

Mirta Rosenberg / La poesía es un lugar sin letra















Hay lo que hay, y es todo:
un hotel en Santa Ana, Uruguay,
con el Río de la Plata sin lodo -lo esencial
es que haya playa y árboles y plantas,
más pájaros que cantan-. Casi solas
miramos las olas que el viento sur levanta. Nada hay,
ningún quehacer salvo mirar, ver
y ponerle apellido a cada cosa, por no saber
cómo se llama: arbusto de jardín o pajarito
de pecho anaranjado. Y para leer, si caminamos
sólo están los nombres de las casas
-De enero a enero, Rincón soleado-,
la patente de un auto que pasa
y la caprichosa signatura
de alguna nube oscura que inventa un contraluz.
Eso, o en tu caso, entregarse a Proust,
flotar a la deriva en agua extraordinaria,
precaria y transitoria aunque segura
-la historia de la literatura-
y cruzarse a otra orilla desde ésta,
perfumada de eucaliptus y de gramilla verde
recién cortada, y hacerse vieja en otra parte
donde lo que se pierde acaba por ser
pura ganancia.

Mirta Rosenberg (Rosario, Argentina, 1951), "Lugares amenos, 1", Cuaderno de oficio, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2016





lunes, marzo 20, 2017

Rainer Maria Rilke / Torso arcaico de Apolo














No conocemos la legendaria cabeza
donde sus ojos maduraron como manzanas.
Pero su torso arde todavía igual que un candelabro
en el que la vista, aun deficiente,

persiste y brilla. De otro modo el torso curvo
no te deslumbraría ni por el sereno arco de las caderas
una sonrisa se deslizaría hasta el oscuro centro
donde la procreación llameaba.

De otro modo esta piedra parecería desfigurada
bajo la traslúcida cascada de los hombros
y no reluciría como la piel de una bestia salvaje

ni, de cada uno de sus bordes,
estallaría como una estrella: porque aquí no hay
un solo lugar que no te mire. Debes cambiar tu vida.

[1908]

Rainer Maria Rilke, (Praga, 1875-Val-Mont, Suiza, 1926), Sämtliche Werke, Insel, Fráncfort, 1955
Versión de Eduardo Conde
vía Jonio González, Barcelona


ARCHAÏSCHER TORSO APOLLOS

Wir kannten nicht sein unerhörtes Haupt,
darin die Augeäpfel reiften. Aber
sein Torso glüht noch wie ein Kandelaber,
in dem sein Schauen, nur zurückgeschraubt,

sich hält und glänzt. Sonst könnte nicht der Bug
der Brust dich blenden, und im leisen Drehen
der Lenden könnte nicht ein Lächeln gehen
zu jener Mitte, die die Zeugung trug.

Sonst stünde dieser Stein entstellt und kurz
unter der Schultern durchsichtigem Sturz
und flimmerte nicht so wie Raubtierfelle;

und bräche nicht aus allen seinem Rändern
aus wie ein Stern: denn da ist keine Stelle,
die dich nicht sieht. Du musst dein Leben ändern.






domingo, marzo 19, 2017

Jorge Humberto Chávez / Otra crónica















El 6 de octubre de su año Armando El Choco nos comentó en
una fiesta que lo habían ido a buscar

y lo encontraron un mes más tarde esa mañana que calentaba el motor
de su auto para llevar a sus hijas a la escuela

en 1967 íbamos al río Bravo a lavar los coches del barrio primero
el del Chato luego el de Bogar y al último el de Huarache Veloz

en 1990 los policías iban al río Bravo a pescar muchachas que
esperaban en la orilla para cruzar a El Paso

en el año 2010 ya sin río casi un migra y Sergio Adrián de 13 años
pelearon él con una piedra en su mano y el agente con un revólver

ese mismo año en una tienda de Salvárcar el empleado se negó a pagar
una extorsión y recibió un tiro en la cara

y 17 vecinos suyos fueron cazados uno a uno mientras celebraban
la victoria de un partido de tach

oh jóvenes hijos de Cadmo yo sé que quisieran estar en otra parte
pero hoy están aquí cantaba el viejo Ovidio

y a ti mujer que sacaron de su casa y amenazaron con matar
a tu marido si no subías a tu último paseo en auto

te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya
no hay río ni llanto

Jorge Humberto Chávez (Ciudad Juárez, México, 1958), Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2013



sábado, marzo 18, 2017

Germán Arens / De "¡Oh, qué lugar más bello!"















Hubiera querido
abandonar la Tierra a tiempo
aquel incrédulo vecino mío,
terrestre, egocéntrico y materialista;
que sentado en su jardín descansaba
cuando una nave aterrizó a metros de su reposera
y se negó a dejar el lugar
diciendo que su mujer
aún no había vuelto del gimnasio.


Afuera llueve. En alguno de sus cuerpos, mi viejo sillón amarillo sufre la ausencia de quienes no vienen. Bajo el techo se refugian tres mosquitos. Uno parece una pequeña piedra de coral. Alguien me dijo que tienen cuarenta y siete dientes y son las hembras las que pican. Antes de dormir debo matarlos. Siempre es de noche cuando  percibimos los cambios que  impone el presente. Sin embargo, a pesar de no ser un momento apropiado para manifestar inteligencia, me observo con bastante indiferencia en una situación que pocos soportarían.


Andrea mira sus uñas recién esmaltadas. Antes de acostarse pasa por la cocina y verifica que  la llave de gas no quede abierta. Baja las persianas y mira el cielo. Piensa que Júpiter es extraordinario en el más profundo significado de la palabra, que de haber acumulado más materia podría ser un sol.

Germán Arens (Bahía Blanca, Argentina, 1967)

Foto: Germán Arens en FB


¡Oh, qué lugar más bello!,
Barnacle Ediciones,
Buenos Aires, 2017












viernes, marzo 17, 2017

Zhang Zao / Mi padre













Era 1962 y no sabía qué hacer.
Joven todavía, idealista y de izquierda,
pero etiquetado como reaccionario.
En Xinjiang la panza se le hinchó por el hambre
y escapó de regreso a su hogar en Changsha.
Su abuela le cocinó sopa de cerdo y zanahoria,
con unos dátiles rojos flotando en el caldo.
Dentro de su cuarto prendió una varita,
y observó en el humo un desconcierto ascendente.
Se encontraba perdido de verdad ese día.
Salió a dar un paseo, pero no pudo pensar.

Se echaba a reír mirando fijo cosas invisibles.
Su abuela le dio un cigarrillo, y él fumó por primera vez.
Dijo: la palabra “absurdo” se deshace en los anillos de humo.
Al mediodía tuvo ganas de ir a sentarse a una isla,
a tocar la flauta.
Empezó a andar hacia allá pero en el medio cambió de idea,
y mientras bordeaba el mismo camino de golpe
pensó que siempre había dos yo dentro de él,
uno que iba para un lado,
y otro que iba para el otro,
uno que cantaba sentado sobre la belleza,
y otro que marchaba por la ruta de Mayo
en el centro de una verdad inextinguible.

Pensó, ahora está todo bien. Como sea, está todo bien.
Se detuvo. Se dio vuelta. Empezó a caminar hacia la isla.
Con este giro, conmovió una campana en el horizonte.
Con este giro, perturbó todos los ritmos del mundo.
Con este giro, el camino se volvió maravilloso,

y mi padre se convirtió en mi padre.

Zhang Zao (Changsha, China, 1962-Pekín, 2010), Poemas reunidos (张枣的诗), People's Literature, Pekín, 2010
Traducción de Miguel Angel Petrecca en el blog Miguel Angel Petrecca



1962年,他不知道该怎么办。他,
还年轻,很理想,也蛮左的,却戴着
右派的帽子。他在新疆饿得虚胖,
逃回到长沙老家。他祖母给他炖了一锅
猪肚萝卜汤,里边还漂着几粒红枣儿。
室内烧了香,香里有个向上的迷惘。
这一天,他真的是一筹莫展。
他想出门遛个弯儿,又不大想。
盯着看不见的东西,哈哈大笑起来。
他祖母递给他一支烟,他抽了,第一次。
说,烟圈弥散着咄咄怪事这几个字。
中午,他想去湘江边的橘子洲头坐一坐,
练练笛子。
他走着走着又不想去了,
他沿着来路往回走,他突然觉得
总有两个自己,
一个顺着走,
一个反着走,
一个坐到一匹锦绣上吹歌,
这一个,走在五一路,走在不可泯灭的
实里。
他想,现在好了,怎么都行啊。
他停下。他转身。他又朝橘子洲头的方向走去。
这一转身,惊动了天边的一只闹钟。
这一转身,搞乱了人间所有的节奏。
这一转身,一路奇妙,也
变成了我的父亲



jueves, marzo 16, 2017

Ana Franco / Fabulación de los poetas actuales


















I
Me muevo en el registro de las oquedades
(o del registro)
Busco la luz
Como quien busca los lentes que trae en la cabeza
siendo que lo mío no fue nunca

ese

situar la latitud del pozo humano
O fábula de una vida llena/vacía
de bestias que sueñan que soñaron
(si soñaron)
Pero que tienen Hambre


II
—No fuimos nosotros quienes nos detuvimos
—No hubo nada que pudiéramos hacer

[Enfrente la construcción avanza: el ruido (voces y máquinas) de quienes construyen. Gritan y silban mientras tejen enormes hiladas de acero con los brazos. Y martillan la sinfónica polvareda de un futuro edificio que por lo pronto conjuga risa y pobreza. Los hombres, que sí cantan].

Ana Franco (Ciudad de México, 1969), El libro de las condiciones, inédito

Foto: Ana Franco en FB



miércoles, marzo 15, 2017

Robert Creeley / Arroyo















A través del terreno que hay
al otro lado de la ventana
la gente camina
bajo un sol intenso.

Igual que años atrás veíamos
a los niños ir a la escuela
en el edificio ahora vacío
al otro lado del arroyo.

Algunas personas,
el señor Gutiérrez y,
probablemente, su hijo,
Victor, que ha vuelto del ejército.

Qué sentimental
e intensa llega a ser nuestra vida
cuando tratamos de pensar en ello,
dicho esto con palabras simples.

Qué lejana en el tiempo y el espacio
la distancia,
la simple división de un arroyo,
entre la gente.

Robert Creeley (Arlington, Estados Unidos, 1926-Odessa, Estados Unidos, 2005), The Collected Poems of Robert Creeley, vol. 2, University of California Press, Berkeley y Los Ángeles, 2006
Versión de Jonio González

Foto de Creeley por Jonathan Williams/Hilobrow


ARROYO

Out the window,
across the ground there,
persons walk
in the hard sun -

Like years ago we’d watch
the children go to school
in the vacant building now
across the arroyo.

Same persons,
Mr. Gutierrez and,
presumably, his son,
Victor, back fron the army-

How sentimental,
heartful, this life becomes
when you try to think of it,
say it in simple words -

How far in time and space
the distance,
the simple division of a ditch,
between people.






martes, marzo 14, 2017

Rita Kratsman / Silba esa línea de voces















silba esa línea de voces
en qué tiempo de pájaros

cuando en verdad
quiero hablar de las maquinaciones
de ahora con su aire y lo demás
en un amanecer ya deshecho
y
fluidez de saliva
en el silencio

los humos pestilentes en el fondo de la tarde
nunca como ahora

de la misma camada es al fin la
disolución del pensamiento
y de las cosas como eran aun con sus descuidos
en el alboroto de las ramas, sí

Rita Kratsman (Buenos Aires, 1940), Tornasol, El Jardín de las Delicias, Buenos Aires, 2015




lunes, marzo 13, 2017

W. S. Merwin / A mis dientes














Así los compañeros
de Ulises que
permanecían junto a él
después de noches cabalgando las rutas del mar
las otras islas los amigos
perdidos uno a uno en el dolor
y el regreso a casa un día
vacío una edad futura
que ya era suya
pero ahora cargando cicatrices
y ennegrecidos y desgastados y algunos
rotos imposibles de identificar
y aún faltan
los arrancados de su lado
los que crecieron con ellos
y les sirvieron por años sin titubeos
sin pedir nada

sentados alrededor de antiguos lugares
a través de los huecos
diciéndose a sí mismos
que eran los afortunados
por estar en su sitio

pero se quedaría él ahí

William Stanley Merwin (Nueva York, Estados Unidos, 1927), Perdurable compañía [Present Company, 2005], Vaso Roto, Madrid, 2012
Trducción de Jeannette Clariond
Envío de Jonio González


To My Teeth

So the companions
of Ulysses those that were
still with him after
the nights in the horse the sea lanes
the other islands the friends
lost one by one in pain
and the coming home one
bare day to a later
age that was their own
but with their scars now upon them
and now darkened and worn and some
broken beyond recognition
and still missing the ones
taken away from beside them
who had grown up with them
and served long without question
wanting nothing else

sat around in the old places
across from the hollows
reminding themselves
that they were the lucky ones
together where they belonged

but would he stay there.

-Present Company, Google Books Copper Canyon Press, Washington. Copyright 2007 by W.S. Merwin




domingo, marzo 12, 2017

Giovanni Raboni / Dos poemas















Este es el catálogo

Y así, si vas de paseo caminando, terminás
por conocerlas a todas; vejestorios
de la calle Lazzaretto, avispadas
y en grupos, como comadres; las burguesas
modestas, casi lóbregas, esperando
entre Ponte Vetero y Arena;
la rubia de las Cinco calles
con su cara hinchada, apedreada. Y ves
que es todo distinto en las avenidas,
allí las chicas son esbeltas y sanas
y suben riendo con gente encapuchada
a las claros blindados...


Suicidio en la enfermería

En un tropel de sólidos, transparencia
de gotas de agua. Peladuras
de naranja. Las barandas de la cama. Y
la fatiga pasada. Adormilado
entre dos almohadas, entre una muerte
que repta y otra que espera muy
tímida, evasiva en el semicírculo
de la sombra -¿negarse
con la cabeza, piensas?- alcanzar a tientas
el blanco de la lámpara, enjaretarse los anteojos
para dar caza a otra muerte, más cercana, específica
como el vidrio, el plástico, el cartón...

Giovanni Raboni (Milán, Italia, 1932-Fontanellato, Italia, 2004), A tanto caro sangue, Mondadori, Milán, 1988
Versiones de Jorge Aulicino


Il catalogo è questo

E poi, se vai in giro a piedi finisci
col conoscerle tutte: le vecchione
di via Lazzaretto, vispe
e a gruppi, come comari; le borghesi
modeste, appena lugubri, in attesa
tra Ponte Vetero e l'Arena;
la bionda delle Cinque vie
con la sua faccia gonfia, lapidata. Dunque vedi
che è tutto diverso dai viali
dove le ragazze sono sane e sottili
e salgono ridendo con gente incappucciata
nelle chiare autoblindo...


Suicidio in infermeria

In un branco di solidi, trasparenza
di gocce d'acqua. Pelli
d'arancia. Le sponde del lettino. E
la fatica che ha fatto. Assopito
fra due guanciali, fra una morte
che striscia e una che aspetta così
timide, sfuocate nel semicerchio
dell'ombra - scuotersi
da capo, ci pensi?, raggiungere a tastoni
il bianco della lampada, inforcare gli occhiale
per dar la caccia a un'altra morte, più vicina, specifica
come il vetro, la plastica, il cartone...



sábado, marzo 11, 2017

Hans Børli / La mano de Dios















Mi pequeña vida recóndita:
Una llama de cerilla
que flamea asustada
en el hueco de la mano de Dios
durante las ventosas noches del mundo.
Sí, en el asustado resplandor de mí mismo
he visto la palma
de la mano de Dios.
Era dura y tosca,
gastada
como la mano de un colono
que una tarde en su campo
aplasta un grano de cebada para ver
si el meollo es bueno

Hans Børli (Eidskog, Noruega, 1911-Skotterud, Noruega, 1999), Poesía nórdica, Ediciones de la Torre, Madrid, 1999
Traducción de Francisco J. Uriz
Envío de Jonio González




viernes, marzo 10, 2017

Sandro Penna / De "Segreti"
















Soy un pequeño mocoso
muy terrible y caprichoso
siempre me pendula el coso:
no lo veo vergonzoso.

*
El burro tira del carro
por un puñado de heno
y el hombre detrás le pega.

*
En Roma he oído cantar
una piedra como el arroyo
de un secreto bosque mío.

*
El Viareggio es una cosa *
con las espinas de una rosa.

*
No ves que en Roma los gatos
duermen de a dos.

*
Los cantos desesperados de la noche
son los muchachos que mi corazón no tuvo.

*
Y quedamos a oscuras
con el alma mojada.


Sandro Penna (Perugia, Italia, 1906-Roma, 1977), Segreti, svelati da Enzo Giannelli, illustrati da Lorenzo Conte, Don Chisciotte, Roma, 1977
Versiones de Jorge Aulicino

* Se refiere sin duda al premio Viareggio que obtuvo veinte años antes ex-aequo con Pier Paolo Pasolini,y que ganaron entre otros Carlos Emilio Gadda, Vasco Pratolini, Italo Calvino, Alberto Moravia, Giorgio Bassani, cuya entrega a Penna causó cierto escándalo por la alusiones homosexuales de sus poemas, no presentes aún en Pasolini.

Nota del traductor: Giannelli consigna en el prólogo de este pequeño libro que se trata de poemas dictados por teléfono o anotados por el recopilador en el borde de la cama del autor en sus últimos días. "Son mis secretos, son mi vergüenza", decía Penna de estas ocurrencias epigramáticas, afirma Giannelli, quien asumió en ese prólogo la responsabilidad "cósmica" de darlos a conocer. Se imprimieron 121 copias numeradas.


Sono un bambino moccioso
terribile e capriccioso
sempre mi penzola il coso
che non trovo vergognoso.

*
Il ciuco tira il carretto
per un pugno di fieno e l'uomo
che viene dietro lo batte.

*
A Roma ho sentido cantare
un sasso come il ruscello
di un mio segreto bosco.

*
Il Viareggio è una cosa
che ha le spine di una rosa.

*
Non vedi che a Roma i gatti
dormono a due a due.

*
I canti disperati de la notte
sono i fanciulli che il mio cuore non ha avuto.

*
E poi restammo al buio
con l'anima bagnata.




jueves, marzo 09, 2017

Santiago Sylvester / Una dosis de inexactitud parece necesaria


                         














                                (a qué hora exacta fue escrito este poema)

Una dosis de inexactitud parece necesaria:
en el ladrido del perro, en la lluvia, en la cebolla del caldo,
     en el cuidador del parque.
No todo tiene importancia o justificación: hay alivio
en que algo tenga que fallar.

Un balazo puede ser exacto si mata;
un pedazo de carne, si calma el hambre;
pero hay demasiada cosa inexacta como para ponderarlo; la
     estadística apuesta a lo impreciso;
cuándo ocurrió el nacimiento, el tornado; la salida del tren,
la muerte del anciano.

Que no haya prisa ni tardanza, ¿es exactitud? ¿que el
     desenlace sea cuando tiene que llegar?

Pura falacia.
Inexacto el tiempo, la distancia, el fenómeno meteorológico:
     lo que llega
actúa y sigue
con la única necesidad de suceder.

Santiago Sylvester (Salta, Argentina, 1942), El que vuelve a ver, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2016