viernes, diciembre 19, 2014

Rubén Reches / El sastre y sus clientes










Ya nada puede hacerse:
estás viejo
y tus clientes murieron.

En la sastrería, tu cuerpo
va y viene trazando
débiles estelas
de pez de acuario.

Hoy vivir es para tu alma
como si te mantuvieran sumergida la cabeza
en una palangana llena al ras de dolor humano.

Con su lápiz rojo, el sol
te circunda, te señala.
Estás ahí,
pero tus clientes murieron.

 Vos protestás, decís
a quien quiera escucharte
que todavía sos fuerte,
que, si se te antoja,
podés levantar por una pata
la silla en que cosés
sin que se incline;
que quién sabe si no sos
más fuerte que tus hijos.

Pero tus clientes murieron.

Se fueron de todas partes,
Se salieron de sus tibiezas
y ya no hay ángel que pueda encontrar
a aquel que, mientras lo medías,
hacía mohínes de galán de teatro;
ni a aquel otro, el que venía con moño;
ni al que te traía calendarios
con mujeres desnudas;
ni a ese al que tus hijos bautizaron
“Rinoceronte Perfumado”.

Porque tus clientes murieron.

Nunca más se los verá de lejos
llegando a tu taller,
ya silbando, ya canturreando,
preocupados o sumidos en sueños,
unos erguidos, otros encorvados,
el sombrero en la cabeza o en la mano,
el soliloquio en los labios siempre.
Se fueron yendo de a uno
a las entrañas de la tierra.
Se fueron a hacerse trajes
con sastres del otro mundo.
¡La superficie del planeta
los extrañará por siempre!

Porque tus clientes murieron.


(Inédito)

Rubén Reches (Buenos Aires, 1949)

jueves, diciembre 18, 2014

Marcelo Díaz / Dos poemas










El cielo sobre Berlín

Los álamos de la casa forman una puerta por
la que desciende mi vecina. La niña baja
del remolque en bicicleta como si llevara
un trapecista en el canasto. Le duele la garganta,
los músculos de la ciudad tienden canales
donde se arremolina el humo de las fábricas.
En la cafetería alguien afirma que el norte es
más frío que el sur, que la mayoría de las personas
son aburridas porque así son las calles, las plazas,
los departamentos que habitamos. Los viejos,
con sus asuntos domésticos anuncian el milagro
la fisura en los bloques de cemento. Recuerdo
que regresabas de Ratisbona en un vehículo
con techo corredizo, una neblina compacta como
el débil resplandor de un túnel subterráneo,
cómo se dice, de una pista de hielo variable
como la condición cardíaca del suicida
que abandona su coche a mitad del puente sobre
el río en un día soleado. Buscando romper el
récord de los corredores de largas distancias
sin desplazarme de mi posición actual
cada vez que la bicicleta parte hacia la autopista
pienso en cómo saludarnos cuando el tráfico
desaparezca por esa puertita arbolada.
Tejeremos una red elástica como una telaraña
en la superficie áspera de las paredes. En fin
no somos la luz, tampoco el mensaje.
Dependemos de las cosas que desaparecen.



La nación de Qin

Terminado el año del dragón
el emperador Qin
traza una ruta imaginaria.
El milagro del deshielo
prolongado en la desembocadura
de la trama de las ausencias
no en el canto ejemplar sino
en la grieta donde se concentran
las abstracciones de la lluvia.
En un departamento
separada por dos milenios
la borra de este instante
es una geografía desolada
del tamaño de Mongolia.

Marcelo Díaz (Villa Mercedes, San Luis, 1981, vive en Río Cuarto, Córdoba), El fin del realismo, Viajero Insomne, Buenos Aires, 2014

Foto: Marcelo Díaz FB

miércoles, diciembre 17, 2014

Robert Creeley / Dos poemas











La inocencia

Mirando el mar, una línea
ininterrumpida de montañas.

Es el cielo.
Es la tierra. Allí
vivimos, sobre ella.

Es una niebla
ahora tangencial a otra
quieta. Aquí llegan
las hojas, allí
manifiéstase la roca

o atestigua.
Lo que vengo de hacer
está parcial, parcialmente guardado.


La proposición inmoral

Si nunca haces nada por nadie
te será ahorrada la tragedia de las relaciones

humanas. Si calladamente y como otras veces
se produce el paso de algo inesperado:

mirarlo es más
de lo que era. Dios sabe

que nada es válido, que nada es
todo lo posible. El inseguro

egoísta no es
bueno para sí.

Robert Creeley (Arlington, Massachusetts, 1926-Odessa, Tejas, 2005), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos [primera serie], Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966

Foto: Robert Creeley por Chris Felve en Academy of American Poets


The Innocence

Looking at the sea, it is a line
of unbroken mountains.

It is the sky.
It is the ground. There
we live, on it.

It is a mist
now tangent to another
quiet. Here the leaves
come, there
is the rock in evidence

or evidence.
Waht I come to do
is partial, partially kept.


The Inmoral Proposition

If you never anything for anyone else
you are spared the tragedy of human relation-

ships. If quietly and like another time
there is the passage of an unexpected thing:

to look at is more
that it was. God knows

nothing is competent nothing is
all there is. The unsure

egoist is not
good for himself.

martes, diciembre 16, 2014

Giuseppe Gioachino Belli / La madre de las santas












Por mentarle la dama a Catalina,
para hacerse entender con gente sabia,
diga "los genitales" o vaquina, *
y prosiga con cunnus y con labia.

Pero nosotros, siempre de las putas,
decimos celda, chucha, gorrioncita
raja, grieta, fisura, hoyo, la gruta,
coño, concha, pantufla, guitarrita,

ratona, ollita, vaina, caramelo,
pichón, canasta, peluca, pulposa,
canaleta, gatera, vello y pelo,

silbadora, el-asunto, eso, la-cosa
meadora, la entrepierna, terciopelo,
la jaula-del-pepino, la-caldosa.

Y para terminar uno la roza
con vergüenza, la llama otro natura;
o porquería o cepo o sepultura.

Giuseppe Gioachino Belli (Roma, 1791-1863), Sonetti licenziosi, Roma Virtuale
Versión de Jorge Aulicino

* Se intenta aquí mantener la burlona fusión de vacca (vaca) y vagina (igual escritura en italiano y castellano) que da vaccina en el original de Belli

Nota de traducción:
Algunos de los términos que usa Belli en romanesco en el siglo XIX no encuentran equivalentes en el italiano contemporáneo en relación con el objeto central del poema y hasta se diría que sus acepciones en este sentido son invenciones de Belli. Así, en la versión en italiano actual del texto, el traductor mantuvo el término vaschetta del original romanesco como vaschetta en italiano actual, el cual significa cubeta, recipiente pequeño, bandeja. No encontré en ningún diccionario italiano una acepción sexual para este término. Algo similar ocurre con scella (cella, celda) y con sciavatta (ciabatta, chancleta). De modo que en la versión en castellano se encontrarán en algunos casos aproximaciones más o menos imaginativas o sustituciones (Por el link a Roma Virtuale se puede llegar a una versión en italiano del original en dialecto).


La madre de le sante

Chi vvò cchiede la monna a Ccaterina
Pe ffasse intenne da la ggente dotta
Je toccherebbe a ddì vvurva, vaccina,
E ddà ggiù co la cunna e cco la potta.

Ma nnoantri fijjacci de miggnotta
Dimo scella, patacca, passerina,
Fessa, spacco, fissura, bbuscia, grotta,
Freggna, fica, sciavatta, chitarrina,

Sorca, vaschetta, fodero, frittella,
Ciscia, sporta, perucca, varpelosa,
Chiavica, gattarola, finestrella,

Fischiarola, quer-fatto, quela-cosa,
Urinale, fracosscio, ciumachella,
La-gabbia-der-pipino, e la-bbrodosa.

E ssi vvòi la scimosa,
Chi la chiama vergoggna, e cchi nnatura,
Chi cciufèca, tajjola, e ssepportura.

Roma, 6 dicembre 1832

lunes, diciembre 15, 2014

Lucas Soares / Dos poemas









como ese aleteo fuerte
que hacen las gaviotas
para después planear
sin resistencia por el aire

así le gustaría a Pola
hendir su mundo privado


*


me toca darle duro al trabajo
porque mi madre está muy mal
el campo se pone frío e imposible
y tu ausencia enrarece
la forma de las cosas

me mantiene viva la alegría
triste de las mujeres que hacen
crucigramas en las tardes de lluvia
y una pila de revistas viejas
con manchones de agua

Lucas Soares (Buenos Aires, 1974), "Pola", El sueño de ellas, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2014

Foto: Lucas Soares FB

domingo, diciembre 14, 2014

Valeria Cervero / Dos poemas










5

dar con la piedra que funda la casa
recorrer los susurros
    de quien huyó

el secreto a veces
retoma
la imagen
d e  e s e  v u e l o

en otro cuerpo de entonces
dejamos quejas
peros
caminos sin cuándos en
lo minúsculo

despedir los susurros
de quien huyó
en cada vano retorno

dar con la piedra que
           la derrumba


6

en el cuarto de olvidos
la ría crece
hasta el deseo
o la luz

migaja
empecinada en ser
delante
para tentarnos sin dar

nuestra espera se reduce
a lo improbable
mezquino del no-viaje

ni la calma ni el fin
edifican el afuera
de esa sed

Valeria Cervero (Buenos Aires, 1972), equilibristas, Colectivo Semilla, Bahía Blanca, 2014

Foto: Valeria Cervero FB

sábado, diciembre 13, 2014

Giovanna Frene / Emblema II









VI. Emblema II - Nescius unde 

...me decía que en el fondo existe un modo objetivo de observar, en el que era experto:
mirar afuera, fuera de la óptica absoluta de la sombra de la cosa, si ver significa
biafrontar a luz de vela en pleno día un panorama aparente:
el humo retorcido evoluciona en nube espesa o algo, pero en tanto se detiene sobre la lata
del envase, en su reflejado-especular-vivir, cierto
o presunto - quema como sea la carne, las cosas

Giovanna Frene  (Asolo, Véneto, Italia, 1968), Ereditá e estinzione (sette poesie), Nazione Indiana, 2014
Versión de Jorge Aulicino



VI. Emblema II – Nescius unde 

…mi dicevo che in fondo esiste un modo oggettivo di osservare, di cui ero esperto:
guardare fuori, fuori dall’ottica assoluta dell’ombra della cosa, se vedere significa
bifronteggiare al lume di candela in pieno giorno un panorama apparente:
il fumo torto evolve in nube spessa o altro, ma intanto ci si ferma alla latta
del contenitore, al suo specchiato-speculare-vivere, vero
o presunto che sia – brucia comunque la carne, le cose

viernes, diciembre 12, 2014

Miklós Radnóti / No puedo saber...

           
                                      

                                                   








                                                     (17 de enero, 1944)

No puedo saber qué significa para otros este paisaje,
mi patria, este pequeño país abrazado al fuego,
el mundo de mi niñez que lejana se mece.
Crecí de él, como una tierna rama del tronco de un árbol,
y espero ver mi cuerpo hundirse en él un día.
Estoy aquí, en casa. Y si alguna vez a mis pies se arrodilla
un arbusto, conozco su flor y hasta su nombre,
sé adónde van y quiénes van por el camino,
y sé qué significa en la madrugada del verano
ese dolor rojo que nace en el muro de las casa.
Para el piloto que lo sobrevuela, este paisaje es tan sólo un mapa
y no sabe en qué lugar vivió Mihäly Vörösmarty,
¿qué esconde para él esta región?, fábricas y áridos cuarteles.
Yo veo un saltamontes, un buey, la torre, una granja apacible,
pero él ve fábricas con los prismáticos, y campos de labranza;
yo veo trabajadores que tiemblan por lo suyo,
temporeros que silban, bosques, viñedos y tumbas,
y entre las tumbas madres que lloran en silencio.
Y lo que desde arriba son raíles y fábricas indemnes que hay que destruir
es el guardagujas y el ferroviario dando la señal
rodeado de niños y con una bandera roja en la manos,
y en el patio de la fábrica se revuelca un perro pastor,
y allí está el parque, la huella de los viejos amores,
y el sabor a miel y arándano de los besos en mi boca,
y aquí la piedra que puse al borde de la acera
para que el maestro no me preguntara,
la piedra que ahora piso y nadie pude ver desde lo alto.

Es verdad, somos culpables, pero no más que el resto de los pueblos,
y sabemos bien cuándo hemos pecado, dónde y de qué modo,
pero aquí vive gente que trabaja, y poetas sin culpa,
y niños de pecho en los que la razón madura,
la misma que ahora los alumbra y protege en los sótanos oscuros
hasta que el dedo de la paz dibuje de nuevo una señal en nuestra tierra
y con su fresca voz responda a las palabras nuestras tan ahogadas.

Cúbrenos ya con tus extensas alas, nube del amanecer.


Miklós Radnóti (Budapest, 1909-Abda, Hungría, 1944), Antología de la poesía del Holocausto, Toro de Barro, Cuenca, España (en preparación)
Traducción de Carlos Morales
Envío de Jonio González

Nem tudhatom...

Nem tudhatom, hogy másnak e tájék mit jelent, 
nekem szülőhazám itt e lángoktól ölelt 
kis ország, messzeringó gyerekkorom világa. 
Belőle nőttem én, mint fatörzsből gyönge ága 
s remélem, testem is majd e földbe süpped el. 
Itthon vagyok. S ha néha lábamhoz térdepel 
egy-egy bokor, nevét is, virágát is tudom, 
tudom, hogy merre mennek, kik mennek az uton, 
s tudom, hogy mit jelenthet egy nyári alkonyon 
a házfalakról csorgó, vöröslő fájdalom. 
Ki gépen száll fölébe, annak térkép e táj, 
s nem tudja, hol lakott itt Vörösmarty Mihály, 
annak mit rejt e térkép? gyárat s vad laktanyát, 
de nékem szöcskét, ökröt, tornyot, szelíd tanyát, 
az gyárat lát a látcsőn és szántóföldeket, 
míg én a dolgozót is, ki dolgáért remeg, 
erdőt, füttyös gyümölcsöst, szöllőt és sírokat, 
a sírok közt anyókát, ki halkan sírogat, 
s mi föntről pusztitandó vasút, vagy gyárüzem, 
az bakterház s a bakter előtte áll s üzen, 
piros zászló kezében, körötte sok gyerek, 
s a gyárak udvarában komondor hempereg; 
és ott a park, a régi szerelmek lábnyoma, 
a csókok íze számban hol méz, hol áfonya, 
s az iskolába menvén, a járda peremén, 
hogy ne feleljek aznap, egy kőre léptem én, 
ím itt e kő, de föntről e kő se látható, 
nincs műszer, mellyel mindez jól megmutatható. 

Hisz bűnösök vagyunk mi, akár a többi nép, 
s tudjuk miben vétkeztünk, mikor, hol és mikép, 
de élnek dolgozók itt, költők is bűntelen, 
és csecsszopók, akikben megnő az értelem, 
világít bennük, őrzik, sötét pincékbe bújva, 
míg jelt nem ír hazánkra újból a béke ujja, 
s fojtott szavunkra majdan friss szóval ők felelnek. 

Nagy szárnyadat borítsd ránk virrasztó éji felleg. 

(1944. január 17)

jueves, diciembre 11, 2014

Ford Madox Ford / Valor a las cuatro de la mañana













Esta mañana los pájaros me despertaron tan temprano que apenas si era de día:
Diez gorriones en la lila, un mirlo en el espino,
Un estornino en algún lugar de las caballerizas, un tordo sobre un sombrero roto,
Abajo, en el patio que usan los tenderos, gritaron: ”¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡El gato!”
Nunca estuve con ánimo para escribir versos este año: siempre desperté triste,
Y tarde, cuando era posible, así el tiempo sería más breve; pero me he sentido alegre,
Con una insensata alegría, hoy, que es el dia más largo de junio.
(El mirlo anida en el espino.) Fue apenas ayer al mediodía
Cuando en la larga hierba de Holland Park me pareció –sólo me pareció- oír una alondra...
Oí tu voz, vi tu rostro de nuevo... (Sobre aquel cajón de embalaje
El estornino me despertó antes de que amaneciera imitando el dulce canto del tordo.)


Ford Madox Ford (Merton, Surrey, 1873-Deaville, Francia, 1939), Selected Poems, Routlege, Nueva York, 2003
Versión de Jonio González

En la foto: Ford Madox Ford, James Joyce, Ezra Pound y John Quinn. París, 1923 CSU Archv/Everett/Rex Features/The Guardian



FOUR IN THE MORNING COURAGE

The birds this morning wakened me so early it was hardly day:
 Ten sparrows in the lilac tree, a blackbird in the may,
 A starling somewhere in the mews, a songthrush on a broken hat
 Down in the yard the grocers use, all cried: "Beware; Beware! The Cat!"
 I've never had the heart to rhyme, this year: I've always wakened sad
 And late, if might be, so the time would be more short—but I was glad
 With a mad gladness in to-day that is the longest day in June.
 (That blackbird's nesting in the may.) For only yesterday at noon
 In the long grass of Holland Park, I think—I think—I heard a lark...
 I heard your voice: I saw your face once more ... (Upon that packing case
 The starling waked me ere the day aping the thrush's sober tune). 




miércoles, diciembre 10, 2014

Antonella Anedda / Amor y cuervo










He visto un cuervo bajar
sobre un escalón de la escalera:
ha sido un milagro de negritud luciente
un largo escrito sobre el blanco de la piedra.
La entera bajada –mía y del cuervo– sabía a abedul y miel.
Nuestros cuerpos –el del cuervo y el mío– eran esbeltos y viejos.
     –Mirándolo moverse noté
     cuán ofuscado estaba el negro
algunas manchas y el andar incierto. También mis piernas, aquí y allá
               /manchadas por la edad y el sol,
eran un signo como para él ese ciego andar a los saltitos.
Sin embargo los dos en amor amábamos: él sus pocas plumas brillantes, yo
             /un residuo de gracia:
el ahusarse de las piernas hacia los pies y los pies ligeramente contraídos
frágiles (como los suyos) con garras carmesí.
Ahora volamos, él hacia el cielo y yo hacia la tierra
allá abajo de la escalera que me espera:
un limbo aún sin color, pero con musgo y piedras
un continente inexplorado.

Es un bien que vacila.

El cielo llama al cuervo.
La piedra hace crujir bajo mis pasos una orquesta de grava.
Devora partes de mí. Roe los talones

Antonella Anedda (Roma, 1958), "Dal balcone del corpo", 2007, Antologia, selección, traducción y prólogo de Jorge Aulicino, Hilos Editora, Buenos Aires, 2014


Amore e corvo

Ho visto un corvo abbassarsi
su uno dei gradini della scala:
è stato un miracolo di nerità lucente
un lungo inchiostro sul bianco della pietra.
L’intera discesa –mia e del corvo– sapeva di betulla e miele.
I nostri corpi –del corvo e mio– erano svelti e vecchi.
     –Guardandolo muoversi mi accorsi
     di quanto il nero fosse offuscato
di qualche macchia e di come l’andatura fosse
incerta. Anche le mie gambe, qua e là macchiate dall’età e dal sole
erano un segno come per lui quel cieco saltellare.
Eppure entrambi in amore amavamo: lui le poche lucide piume
io un residuo di grazia:
l’affusolarsi delle gambe fino ai piedi e i piedi leggermente contratti
fragili (come i suoi) con artigli cremisi.
Ora voliamo lui verso il cielo e io verso la terra
laggiù sotto la scala che mi aspetta:
un lembo ancora senza colore, ma con muschio e pietre
un continente inesplorato.

E’ un bene che vacilla.

Il cielo chiude il corvo.
La pietra mi scricchiola sui passi un’orchestra di ghiaia.
Inghiotte parti di me. Rode i talloni.

martes, diciembre 09, 2014

Carlos Alberto "Indio" Solari / El pibe de los astilleros











Fue unos meses a Caseros y su strato roja,
se hizo el torbellino que hoy suena en la radio.
La ceniza no caía desde su cigarro
y estaba en sus ojos desarmándote.
Alquiló una rana rubia, tibia y haragana;
se moría de ganas de matarla.
Una linda damita de Concordia,
el más bello fuselaje que jamás lustró.
Le hizo un par de promesas imprudentes
y así fue que de ella se aburrió.
Las minitas aman los payasos
y la pasta de campeón.
El pibe de los astilleros nunca se rendía,
tuvo un palacete por un par de días.
Rapiñaba montado a los containers
el maldito amor que tanto miedo da.
Fue por una lluvia que realmente moje
(que pusiera fin a su aventura).
Un final feliz para pimpollos
allí estaba, al fin, acechándolo.
Ciertos reyes no viajan en camello;
ellos andan el tranco del amor.
Esos tipos soplan con el viento
al rebaño y su temor.

Carlos Alberto "Indio" Solari (Paraná, Entre Ríos,1949),  Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, La mosca y la sopa, Del Cielito Records, Parque Leloir, provincia de Buenos Aires, 1991

lunes, diciembre 08, 2014

Osip Mandelstam / Toma, para el goce, de mis manos...









Toma, para el goce, de mis manos
Un poco de sol y algo de miel
Como nos ordenaron las abejas de Perséfone.

No se puede soltar una barca a la deriva
Ni sentir en la piel la sombra de una bota
Ni vencer el temor de la dormida vida.

Sólo nos quedan los besos
Felpudos como pequeñas abejas
Que mueren al salir de la colmena.

Ellos murmuran en la transparente espesura de la noche,
Su patria: el profundo bosque de Taiget
Su alimento: el tiempo, la menta y la pulmonaria.

Toma, pues, para tu goce, mi regalo salvaje
Este seco y burdo collar
De abejas muertas: la miel que se convierte en sol.

                                                                                    1920

Osip Mandelstam (Varsovia, 1891-Vladivostok, Siberia, 1938), La piedra en la historia, Leviatán, Buenos Aires, 2014
Trad. de Víctor Toledo

Nota de edición: Existen las transliteraciones "Mandelshtam" y "Mandelstam" para el apellido de Осип Мандельштам. En esta edición de Leviatán el traductor optó por "Mandelshtam". Aquí se ha mantenido la opción "Mandelstam" elegida por otros traductores en versiones publicadas en este blog..

domingo, diciembre 07, 2014

Louise Glück / El caballo alado










Aquí está mi caballo Abstracción,
blanco plateado, del color de la página,
de lo no escrito.

Ven, Abstracción,
por una Voluntad surgida de la Ambición Demoníaca,
llévame suavemente hasta las regiones de lo inmortal.

Estoy aburrida de mi otra montura,
por Instinto surgido de la Realidad,
del color del polvo, de la descripción,
a pesar de
la silla de montar que llevaba
y las espuelas de bronce, ese trozo
de metal indestructible.

Estoy aburrida de los dones del mundo, de sus
límites estipulados.

Y estoy aburrida de estar en contra
y aburrida de que lo material me contradiga constantemente,
   como
un enorme muro donde todo lo que digo puede
comprobarse.

Ven, pues, Abstracción,
llévame donde has llevado a tantos otros,
lejos de quí, al vacío, a los pastos estelares.

Llévame rápido,
Sueño surgido de la Esperanza Ciega.

Louise Glück (Nueva York, 1943), Vita Nova, Pre-textos, Valencia, 2014
Trad. de Mariano Peyrou

Ilustración: Louise Glück por Montse Bernal en The New Yorker  (detalle)


The Windged Horse

Here is my horse Abstraction,
silver-white, color of the page,
of the unwritten.

Come, Abstraction,
by Will out of Demonie Ambition;
carry me lightly into the regions of the immortal.

I am weary of my other mount,
by Instintct out of Reality,
color of dust, of disappointment,
notwithstanding
the saddle that went with him
and the bronze spurs, the bit
of indestructible metal.

I am weary of the world's gifts, the world's
stipulated limits.

And I am weary of being opposed
and weary of being constantly contradicted by the material
   as by
a massive wall where all I say can be
checked up on.

The come Abstraction,
take me where you have taken so many others,
far from here, to the void, the star pasture.

Bear me quickly, 
Dream out Blinde Hope.

sábado, diciembre 06, 2014

Dorothy Livesay / Fuego y razón









No puedo ahuyentar la noche
ni a su intensa claridad.
Por muchas persianas que bajemos,
tú y yo,
por muchos fuegos que encendamos
nunca podremos borrar
la ironía de las estrellas,
la luna deliberada,
la última irresuelta finalidad de la noche.

Dorothy Livesay (Winnipeg, Canadá, 1909-Victoria, Canadá, 1996), Sentir los mundos. Poetas en lengua inglesa, Huerga y Fierro, Madrid, 2001
Trad. de Rosa García Rayego y Esther Sánchez-Pardo
Envío de Jonio González


Foto: Dorothy Livesay c.1929 Historical Perspectives on Canadian Publishing