domingo, agosto 14, 2022

Roberto Mascaró / Paisaje del Cabo Polonio





La vaca tropezó con una piedra.


Pero esto no tiene ningún significado. 


¡El viento Norte viene soplando mucho! 


Pero no tiene ningún significado. 


Ayer llovió un poco a medianoche. 


Y esto no tiene ningún significado. 


Los caballos pastan. 


La vaca quiere subir la cuesta de pasto y se demora, avanza, gira, puede veniiiiiir, y 

dice  MUUUUUUUUUUUUUUUUUU 


Y entonces viene el viento del cerro y hace FFFFFFFFFFFFFFFFF 


Y viene la lluvia del mar y hace SHHHHHHHHHHHHHHHHH 


Entra un caballero provisto de todos sus detalles. 


¡Que no tiene  ningún significado! 


Y una señorita con todas las de la ley. 


Tampoco encuentra significado. 


Y un hermoso muchacho de cabellos rizados. 


Significado nulo.


Y no tiene ningún significado.
 

Y un niño que juega con un trompo. 


Y el aire tibio de la tarde hace zumbar los árboles del prado. 


Y la madre lo espera con la leche caliente a la mesa. 


Y él trae a la niña vecina que tiene pelo rojo y la abraza.

Ella tiene pelo rojo.

Y su aliento es delicioso.

Y huele sus bragas.

Y el olor de su orina es el mejor de los perfumes de Oriente.

Y la abraza.

Y la abraza.

Y la abraza.
 

El díííííííííííííííía que me quieras.
 

Sin que tenga todo esto ningún significado. 


Y viene el viento de la noche de la costa y hace FFFFFFFFFFFFFFFFFFFF 


Y llega la lluvia de la noche y hace SHHHHHHHHHHHHHHHHH 


Y la vaca duerme en la noche echada silenciosa como vaca en la noche. 


Y navega echada como si el Cabo Polonio fuese una nave. 


¡Qué vaca tan marinera! 


Se parece al vigía de Cristóforo Colombo. 


Se parece a mi niño enamoradizo y caliente. 


Se parece a un timonel parado. 


Y el negro cielo negro de la noche negra la cubre a la vaca negra como si le brindase un manto de Reina.

Un manto de Reina. De Emperatriz. 


Vaca Reina, Reinavaca. 


¿Qué sé yo?
 

Vaquita mía, reposa. 

Porque tú eres 

la única Rosa.
 

Y no tiene ningún significado.

Roberto Mascaró (Montevideo, 1948), Un río de pájaros, EAFIT, Medellín, 2004


Foto: FILI

sábado, agosto 13, 2022

Harold Alvarado Tenorio / De "De los gozos del cuerpo"




La tarde va cayendo en su gris...

La tarde va cayendo en su gris
y uno que otro disparo de fusil o revólver
recuerda que estás en tu país de muertos.

Alguien volverá a llamar esta tarde,
alguien sin esperanza.

Que la tarde muera como mueres hoy
en el silencio del primer día de un año
como tantos otros del pasado.

No comprendiste las palabras
aquellos que conocieron la locura
jamás crecieron en brazos de los dioses
jamás cantaron contra el infinito.


Wamba

En este lugar, 
un desocupado Caballero Hospitalario
de la Orden de San Juan de Jerusalén
ordenó durante cuarenta años
las tibias, los fémures y las calaveras que ves.
Es la Huesera de Wamba,
un rey godo coronado 
a la muerte de Recesvinto 
hace 1339 años.
Nadie sabe quiénes fueron,
ni qué hicieron,
ni nos importa ahora.
Por causa de su pobreza
no tuvieron sepultura.
Sólo eso sabemos.
Recuerda, entonces, viajero
que todos somos de Wamba,
Wamba es nuestra tierra.
Wamba fue nuestro ayer
y será el mañana.


Proverbios

No hables.

Mira cómo las cosas a tu alrededor se pudren.

Confía sólo en los niños y los animales
y de los ancianos aprende el miedo de haber vivido demasiado.

A tus contemporáneos pregunta sólo cosas prácticas
y comparte con ellos tus fracasos, tus enfermedades,
tus angustias, pero nunca tus éxitos.

De tus hermanos ama el que está lejos
y teme al que vive cerca.

A tus padres nunca preguntes por su pasado
ni trates de aclarar con ellos tu niñez y juventud.

Con tu patrón no hables, escríbele y nunca le cuentes
tus planes futuros y miéntele respecto a tu pasado.

Ama a tu mujer hasta donde ella lo permita
y si llegas a tener hijos, piensa que,
como en los juegos de azar,
podrás ganar o perder.

El destino no existe.

Eres tú tu destino.

Y si llegas a la vejez
da gracias al cielo por haber vivido largo tiempo,
pero implora con resignación por tu pronta muerte.

Los que no tenemos dinero ni poder
valemos menos que un caballo,
un perro,
un pájaro o una luna llena.

Los que no tenemos dinero ni poder
siempre hemos callado para poder vivir largos años.

Los que no tenemos dinero ni poder
llegados a los cuarenta
debemos vivir en silencio
en absoluta soledad.

Así lo entendieron los antiguos,
así lo certifica el presente.

Quien no pudo cambiar su país
antes de cumplir la cuarta década,
está condenado a pagar su cobardía por el resto
de sus días.

Los héroes siempre murieron jóvenes.
No te cuentes, entre ellos,
y termina tus días
haciendo el cínico papel de un hombre sabio.

Harold Alvarado Tenorio (Buga, Colombia, 1945), De los gozos del cuerpo, Universidad de Caldas, Colombia, 2012


Foto: Babab

viernes, agosto 12, 2022

Carina Sedevich / De "Krishnamurti"




No hay sol. El agua, que lo ha olvidado todo,
se funde con el cielo y con las aves barcinas.
Los huevos de sapo refulgen en la orilla
para los solitarios como yo, que pasan.


*

Llovió. No tengo sombra. 
Los pájaros parecen alegrarse.

Un golpe de viento en el recodo del río
iguala mi niñez y la del eucalipto: 
plateadas, crudas.

Llegan mis hermanos en pantalones
cortos, cantan las ranas,
se cruzan árboles de hojas amarillas,
el sol se precipita sobre los alambrados.

Llegar al borde 
de lo que existe sin preguntarse.

Llegar al río.

Mirar en la espuma ensancharse, verde,
el pasado fresco y el tardío
y no buscar un orden.

*

En las compuertas bajas, donde nace el sonido de lo sideral,
terminan la calle angosta, las flores lácteas de los ligustros.
Bajo las frondas las loras se llaman con su fósforo verde
y en los primeros árboles del río me ampara la inmensidad.

Carina Sedevich (Santa Fe de la Vera Cruz, Argentina, 1972)

Krishnamurti
El Vendedor de Tierra, 
Florida, Provincia de Buenos Aires, 2022










Foto Carina Sedevich por Laura Bellomo Carina Sedevich/Facebook

jueves, agosto 11, 2022

Pablo Seguí / De "La internación"




Bécquer

En un blanco cubículo 
estoy y el universo 
se desgarra girando 
indiferentemente. 
Son dos cosas distintas 
al parecer. (Son nombres 
que se alternan en esta 
página pretenciosa 
que pronto olvidaré.) 
Mi casa se reanuda 
cuando despierto. El cosmos 
es un himno gigante 
que no conduce a nada. 


La sala posmoderna

Es un sitio vaciado 
de toda certidumbre. 

Allí las cosas se alzan 
como Esfinges obscenas. 

Esfinges cuyo objeto 
es su descascararse. 

Mi sombra no merece 
que la llame mi sombra. 

Algunos años más 
y moriré del todo. 

Pablo Seguí (Córdoba, Argentina, 1973)

La internación
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2022









miércoles, agosto 10, 2022

Celedonio Flores / Muchacho




[Tango]

Muchacho que porque la suerte quiso
vivís en un primer piso
de un palacete central,
que pa' vicios y placeres,
para farras y mujeres
disponés de un capital.
Muchacho
que no sabés el encanto
de haber derramado llanto
sobre un pecho de mujer;
y no sabés qué es secarse
en una timba y armarse
para volverse a meter;

que decís que un tango rante
no te hace perder la calma
y que no te llora el alma
cuando gime un bandoneón;
que si tenés sentimiento
lo tenés adormecido
pues todo lo has conseguido
pagando como un chabón.

*

Decime
si en tu vida pelandruna,
bajo la luz de la Luna
o si no bajo un farol,
no te has sentido poeta
y le has dicho a una pebeta
que ella es más linda que el Sol.

Decime
si conocés la armonía,
la dulce policromía
de las tardes de arrabal,
cuando van las fabriqueras
tentadoras y diqueras
bajo el sonoro percal...

[1926]

Celedonio Flores (Buenos Aires, 1896-1947), Todo Tango


Albert Balasch / De "Un hombre llega tarde"




Thomas

Le he abierto la cabeza a Thomas.
Ya lo sabes, Thomas no está fino:
me ha dicho muchas mentiras.
Y yo sólo le he abierto la cabeza. Por fin.


Salmo

Lo que hagas, hazlo tristemente.
Lo que digas, dilo de mal modo.
Alabado bajo el diluvio, todo renace.


Un hombre llega tarde

Un hombre llega llega tarde.
Es tarde y está cansado
está enfermo,
llega tarde.
     Quiere decir algo
algo de él,
que lo haga digno.
Alguna cosa digna o de él.
     No puede es tarde.
Es demasiado tarde y está cansado,
está enfermo,
llega tarde.

Albert Balasch (Barcelona, Cataluña, España, 1971)
Traducciones de Sílvia Galup

Un hombre llega tarde
Kriller71 Ediciones, 
Barcelona, 2022
Traducciones de Sílvia Galup









martes, agosto 09, 2022

Lawrence Raab / Un cuervo




He aquí la estricta, abstracta
luz del invierno. Desde una rama desnuda
un cuervo echa a volar, asciende
pesadamente, superando
lo imposible. La nieve
se tamiza desde su rama.
Un chal blanco.
Miles de copos disgregados.
El pájaro se ha trasladado a otro árbol,
grazna con aspereza, aunque apenas
puedo oírlo porque las ventanas
están cerradas
a causa del frío. Así la mente
recuerda, a cierta distancia
de sus intereses,
de sus vacilantes deseos-
nada en lo que pensar, o que decir,
nada visto de verdad hasta más tarde.

Lawrence Raab (Pittsfield, Massachusetts, Estados Unidos, 1946), Visible Signs: New and Selected Poems, Penguin Books, Nueva York, 2003
Versión de Jonio González



A CROW

Here is the strict, abstract
light of winter. From a bare branch
a crow takes flight, rising
heavily, overcoming
the impossible. Snow
sifts from its branch.
A white shawl.
Thousands of separate flakes.
The bird has moved to another tree,
cawing harshly, though I can
barely hear it, with the windows
locked in place
against the cold. So the mind
remains at a distance
from its concerns,
its uncertain desires-
nothing to think of, or to say,
nothing truly seen until later.

lunes, agosto 08, 2022

Anne Reeve Aldrich / La canción de la rosa




La canción de la rosa

Planta, encima de mi muerto corazón
Rosas púrpura, como la roja sangre 
Cual si el amor, allá lejos enterrado
Estuviese derramando su pesar

Entonces, a su través, mi corazón podrá narrar
Su pasado de amor y de dolor
Y sentiré cómo crecen, ya entonces
Y conoceré un sutil alivio

A través de la mortaja deshecha sentiré sus raíces
Y en su interior creceré
Y cuando florezca bajo sus pies
Ella, ese día, ¡lo sabrá!

Anne Reeve Aldrich (Nueva York, Estados Unidos, 1866-1892), The Rose of Flame, G.P. Putnam's Sons, Nueva York, 1889 
Traducción de Julio Orione


Foto: Wikimedia Commons, originariamente publicada por Charles Wells Moulton en Woman of the CenturyFrances E. Willard and Mary A. Livermore, 1893


Rose Song

Plant, above my lifeless heart
   Crimson roses, red as blood.
As if the love, pent there so long
   Were pouring forth its flood.

Then, through them, my heart may tell,
   Its Past of Love and Grief,
And I shall feel them grow from it,
   And know a vague relief.

Through rotting shroud shall feel their roots,
   And unto them myself shall grow,
And when I blossom at her feet,
   She, on that day, shall know!

domingo, agosto 07, 2022

Raúl Gustavo Aguirre / Yo también estoy destrozado



Yo también estoy destrozado
a pesar de que (dentro de mis limitadas posibilidades) visto correctamente,
me afeito todos los días, excepto los domingos,
visito mensualmente al peluquero y de vez en cuando al dentista,
lustro mis zapatos y desempeño con aplicación ciertos oficios irreales
tales como bibliotecario, profesor y jefe de familia.
Y aunque Rimbaud me pasma y admiro a Gottfried Benn, 
quien dijo que el cerebro es nuestra tarea y nuestra maldición,
y soy capaz como cualquiera de entusiasmarme con la pampa
cuando viajo y exclamar: ¡qué increíble país!,
y no exhibo ninguna actitud filosófica original con respecto
al desgarramiento que significa la existencia,
yo también, mis amigos, yo también, les juro y aseguro,
yo también estoy destrozado.

Cuándo empezó a romperse todo en mí no sabría decirlo.
Posiblemente fue cuando vi llorar a mi abuelo por falta de trabajo
o cuando vi llorar a mi padre por el mismo motivo,
o cuando un capitán me trató de piojoso
o cuando vi apalear a mis amigos
por la simple razón de soñar en voz alta
o cuando vi una prímula en la hierba
o cuando vi el fantasma de una estrella de mar, seco en una vitrina.

No sabría decir cuándo empezó a romperse todo en mí,
cuándo fui destruido por una infinita desazón
cuándo se puso amarga la belleza en mi copa
pero lo cierto, amigos,
y a pesar de que bajo determinadas condiciones me
conduzco de un modo bastante razonable,
yo también soy un hombre de los que arrastran sus pedazos
por una tierra sin sentido.

Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 1927-1983), "La estrella fugaz", 1984, Obra poética. Edición, selección y prólogo de María Malusardi; epílogo de Rafael Felipe Oteriño, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2015


Foto: Poetas de la revista Poesía Buenos Aires: Ramiro de Casasbellas; Jorge Carroll; Raúl Gustavo Aguirre; Rodolfo Alonso y Nicolás Espiro. Centro de la ciudad de Buenos Aires, c.1952. Fervor. Cultura de Buenos Aires

sábado, agosto 06, 2022

Cesare Pavese / La vieja borracha



Le gusta también a la vieja tenderse al sol
y estirar los brazos. El resplandor
abruma el pequeño rostro como abruma la tierra.

De las cosas que arden no queda más que el sol.
El hombre y el vino traicionaron y consumieron esos huesos
tendidos, oscuros, bajo el vestido, pero la tierra agrietada
zumba como una llama. No hacen falta palabras,
no hace falta lamento. Vuelve el día vibrante
en que el cuerpo era aún joven, más ardiente que el sol.

En el recuerdo aparecen las grandes colinas,
vivas y jóvenes como el cuerpo; y la mirada del hombre
y la aspereza del vino se vuelven ansioso
deseo: un resplandor se encendía en la sangre,
como el verde en la hierba. Por viñas y senderos
se hace carne el recuerdo. La vieja, los ojos cerrados,
goza inmóvil el cielo con su cuerpo de entonces.

En la tierra agrietada bate un corazón más sano,
como el pecho robusto de un padre o de un hombre:
contra él aprieta la mejilla rugosa. También el padre,
también el hombre, murieron traicionados. La carne
se consumió también en ellos. Ni el calor de las caderas
ni la aspereza del vino los despiertan ya más.
Por las viñas tranquilas, la voz del sol,
áspera y dulce, susurra en el diáfano incendio,
como si el aire temblase. Tiembla alrededor la hierba.
La hierba es joven como el resplandor del sol.
Son jóvenes los muertos en el vívido recuerdo.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, Italia, 1908- Turín, Italia, 1950), Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, Buenos Aires, 2018
Versión de Jorge Aulicino

Imagen: Cesare Pavese en una foto de la serie tomada en los años 40, probablemente en una zona rural del Piamonte.

La vecchia ubriaca

Piace pure alla vecchia distendersi al sole
e allargare le braccia. La vampa pesante
schiaccia il picolo volto come schiaccia la terra.

Delle cose che bruciano non rimane che il sole.
L'uomo e il vino han tradito e consunto quelle ossa
stese brune nell'abito, ma la terra spaccata
ronza come una fiamma. Non occorre parola
non occorre rimpianto. Torna il giorno vibrante
che anche il corpo era giovane, piú rovente del sole.

Nel ricordo compaiano le grandi colline
vive e giovane come quel corpo, e lo sguardo dell'uomo
e l'asprezza del vino ritornano ansioso
desiderio: una vampa guizzava nel sangue
come il verde nell'erba. Per vigne e sentieri
si fa carne il ricordo. La vecchia, occhi chiusi,
gode immobile il cielo col suo corpo d'allora.

Nella terra spaccata batte un cuore piú sano
come il petto robusto di un padre o di un uomo:
vi si stringe la guancia aggrinzita. Anche il padre,
anche l'uomo, son morti traditi. La carne
si è consunta anche in quelli. Né il calore dei fianchi
né l'asprezza del vino non li sveglia mai piú.
Per le vigne distese la voce del sole
aspra e dolce susurra nel diafano incendio,
come l'aria tremasse. Trema l'erba d'intorno.
L'erba è giovane come la vampa del sole.
Sono giovani i morti nel vivace ricordo.

esie, Mondadori, Milán, 1969

viernes, agosto 05, 2022

Joanna Wajs / Dilo en tu lengua



dilo en tu lengua, quiero oír
cómo se dobla la hierba sin segar bajo los pies
de ese hombre
y cómo esa mujer corta el ajo, el limón,
parte por la mitad las mazorcas de maíz
los sonidos — ¿tendrán estos su aspereza,
su jugosidad?
nombra eso, quiero saber si conoces cien palabras
para describir la pupila dilatada
y el grano de avena entre los dientes
de un niño que se ríe
y que una chica en las escaleras de la catedral
sin que apenas se note se arregle
la falda torcida

para acabar enséñame lo que a nosotros nos importa
más
nuestros errantes dedos
agarrando con inseguridad en el aire
algo que podría ser el mango de un cuchillo
o una castaña asada
y que de repente
sin saber por qué
ha perdido
su forma y su peso

Joanna Wajs (Varsovia, 1979), Poesía a contragolpe. Antología de poesía polaca contemporánea (autores nacidos entre 1960 y 1980), Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012
Selección y traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré
Envío de Jonio González


Foto: Archivo personal de la autora Jonio González/Facebook