viernes, octubre 31, 2014

Dorothy Parker / Cualquier porche











—Estoy leyendo lo nuevo de Locke…
 Qué extravagante, ¿verdad? Sí, lo es…
—Cielo, ¿has visto las nuevas batas?
 Son camisones… sin más.

—No digo que Mrs. Brown sea mala,
 es amoral, querida, no inmoral…
—¡La verdad, me pone enferma
 pensar lo que pagué por aquel coral!

—Mi marido me dice siempre: «Elise,
 te tomas las cosas demasiado a pecho»…
—Sí, cuarenta al mes, por favor,
 oh, la servidumbre abusa de mí también.

—No pido el derecho al voto para mí,
 pero mujeres con propiedades, querida…
—Me parece que la pobre ya no está prometida,
 ha empezado a hablar de su «carrera».

—La guerra es un tema espantoso,
 me consta que en Francia…
—Qué bien le sienta el pelo corto a Mrs. Castle;
 dicen que fue él quien le enseñó a bailar.

—Ya me habían dicho que soy psíquica,
 y pensar que lo viste… qué graciosa…
—Vaya, él andará por los sesenta, o más,
 ¡ya te dije que se casaría por dinero!

—¿De verdad que me ves más delgada?
 ¿Ya no tengo caderas? Oh, qué amable…
—¡Imagínate cómo estará hoy la ciudad!
 ¡Mucho peor que el calor es la humedad!

—Viéndome no se me nota,
 pero soy un manojo de nervios…
—Si hubieras abierto con el as,
 no habrían conseguido el slam.

—¿Así que tiene hijos? Es verdad;
 sin duda la culpa fue de él…
—¿Conoces a los de Peyster? ¿De verdad?
 Querida, el mundo es un pañuelo.

Dorothy Parker (Long Branch, Nueva Jersey, 1893 – Nueva York, 1967),  Los poemas perdidos, Nórdica Libros, Madrid, 2013
Traducción de Guillermo López Gallego y Cecilia Ross
Envío de Jonio González


ANY PORCH

“I’m reading that new thing of Locke’s—
 So whimsical, isn’t he? Yes—”
“My dear, have you seen those new smocks?
 They’re nightgowns —no more, and no less.”

“I don’t call Mrs. Brown bad,
 She’s un-moral, dear, not immoral—”
“Well, really, it makes me so mad
 To think what I paid for that coral!”

“My husband says, often, ‘Elise,
 You feel things too deeply, you do—’”
“Yes, forty a month, if you please,
 “Oh, servants impose on me, too.”

“I don’t want the vote for myself,
 But women with property, dear—”
“I think the poor girl’s on the shelf,
 She’s talking about her ‘career.’”

“This war’s such a frightful affair,
 I know for a fact, that in France—”
“I love Mrs. Castle’s bobbed hair;
 They say that he taught her to dance.”

“I’ve heard I was psychic, before,
 To think that you saw it —how funny—”
“Why, he must be sixty, or more,
 I told you she’d marry for money!”

“I really look thinner, you say?
 I’ve lost all my hips? Oh, you’re sweet—”
“Imagine the city to-day!
 Humidity’s much worse than heat!”

“You never could guess, from my face,
 The bundle of nerves that I am—”
“If you had led off with your ace,
 They’d never have gotten that slam.”

“So she’s got the children? That’s true;
 The fault was most certainly his—”
“You know the de Peysters? You do?
 My dear, what a small world this is!”

jueves, octubre 30, 2014

Einar Otto Gelsted / El ser humano



El fuego de la tierra bajo mis pies, sobre mi cabeza
un universo de frío aniquilador.
Por todos lados los países verdes,
el mar azul, el hermoso anillo
errante del horizonte.

Sobre una cáscara de globo me balanceo
entre la locura del deseo devorador
y el petrificador frío del pensamiento.

Entre abismo y abismo construyo
la vida, tonos y sabores, barcos y ciudades
la maravilla del color y el poema
que refleja todo el universo.

de De evige ting [Las cosas eternas], 1920

Otto Gelsted (seudónimo de Einar Jeppesen; Middelfart,1888-Copenhague,1968), Poesía nórdica, Ediciones de la Torre, Madrid, 1995
Trad. de Mona Moltke
Envío de Jonio González

miércoles, octubre 29, 2014

Raúl González Tuñón / Canción que compuso Juancito Caminador para la supuesta muerte de Juancito Caminador









Juancito Caminador...
Murió en un lejano puerto
el prestidigitador.
Poca cosa deja el muerto.

Terminada su función
-canción, paloma y baraja-
todo cabe en una caja.
Todo, menos la canción.

Ponle luto a la pianola,
al barquito, a la botella,
al conejito, a la estrella,
al botellón, a la bola.

Música de barracón
-canción, baraja y paloma-
flor de trapo sin aroma.
Todo, menos la canción.

Ponle luto a la veleta,
al gallo, al reloj de cuco,
al fonógrafo, al trabuco,
al vaso y a la carpeta.

Su prestidigitación
-canción, paloma y baraja-
el tiempo humilla y ultraja.
Todo, menos la canción.

Mucha muerte a poca vida.
¡Que lo entierre de una vez
la Reina del Ajedrez
y un poeta lo despida!

Truco mágico, ilusión
-canción, baraja y paloma-
que todo en broma se toma.
Todo, menos la canción.

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974), "Canciones del Tercer Frente IV. Los caprichos de Juancito Caminador (1933-1939)", 1943, Poesía reunida, Seix Barral, Buenos Aires, 2011

martes, octubre 28, 2014

Iman Mersal / La serenidad









Disfrutáis de un salario mensual gracias a que existe el Estado.
Y en tanto que el sol siga alterando vuestros ojos melancólicos,
dispondréis de una excusa para describir la suciedad de la naturaleza.
Y así os adentraréis en el momento histórico, a través de sus calcetines.
Atended a la serenidad.

La basura, por ejemplo,
proporciona a los cerdos su comida diaria.
Además, todo ha mejorado
con el último mandato presidencial,
hasta el punto de que los cementerios de la periferia
disfrutan ya de cinco locutorios para llamadas internacionales.

Yo, personalmente, no necesito la voz de nadie.

Atended a la serenidad,
y no os preocupéis por el futuro,
pues no poseéis la libertad suficiente para morir.

Iman Mersal (Mit Aldan, Egipto, 1966), Caminar cuanto sea posible, Huerga y Fierro, Madrid, 2012
Trad. de Laura Salguero Esteban y Margarita Ossorio Menéndez
Envío de Jonio González

lunes, octubre 27, 2014

Salvatore Quasimodo / Callejón









Vuelve a llamarme a veces tu voz,
y no sé qué cielos y aguas
se me despiertan dentro:
una red de sol que se desmalla
sobre tus muros que eran en la tarde
un columpiar de lámparas
de los nocturnos almacenes
llenos de viento y tristeza.

Otro tiempo: un telar golpeaba en el patio
y se oía en la noche un llanto
de cachorros y niños.

Callejón: una cruz de casas
que se llaman despacio
y no conocen el miedo
de quedar solas en la oscuridad.


Salvatore Quasimodo (Modica, 1901-Nápoles, 1968), Todos los poemas, traducción de Leopoldo Di Leo, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1976


Vicolo

Mi richiama talvolta la tua voce
e non so che cieli ed aqcue
mi si svegliano dentro:
una rete di sole che si smaglia
sui tuoi muri ch'erano a sera
un dondolio di lampade
delle botteghe tarde
piene di vento e di tristezza.

Altro tempo: un telaio batteva nel cortile,
e s'udiva la notte un pianto
di cuccioli e bambini.

Vicolo: una croce di case
che si chiamano,
e non sano ch'è paura
di restare sole nel buio.

domingo, octubre 26, 2014

Ingeborg Bachmann / Madera y virutas









De los avispones no quiero decir nada,
pues es fácil reconocerlos.
Tampoco las revoluciones en curso
son peligrosas.
La muerte como séquito del alboroto
es decisión antigua.

Pero de las efémeras y de las mujeres,
cuídate, de los cazadores domingueros,
de los esteticistas, de los indecisos, de los bienintencionados,
de los que no han sido castigados por ningún desprecio.

De los bosques trajimos leña menuda y troncos.
y durante mucho tiempo no nos salió el sol.
Embriagada por el papel sobre la cinta continua,
no reconozco las ramas,
ni el musgo, fermentado en tintas más oscuras,
ni la palabra, en las cortezas grabada,
cierta y audaz.

Desgaste de hojas, pancartas,
carteles negros... De noche y de día
se estremece bajo las estrellas, estas o aquellas,
la máquina de la fe. ¡Pero en la madera,
mientras esté verde, y con la bilis,
mientras sea amarga, estoy
decidida a escribir lo que fue en un principio!
¡Procurad manteneros despiertos!

El enjambre de avispones sigue
la huella de las virutas despedidas, y junto al pozo
se le eriza a la tentación,
que antaño nos debilitó,
el cabello.

Ingeborg Bachmann (Klagenfurt, Austria, 1926 - Roma, 1973), El tiempo postergado, traducción de Arturo Parada, Cátedra, Madrid, 1991

sábado, octubre 25, 2014

D.H. Lawrence / Dos poemas









El cuerpo de Dios

Dios es la gran fuerza que todavía no ha encontrado
     un cuerpo,
pero que impulsa hasta lograr encarnarse a través
     de su propia vitalidad.

Y finalmente llega ser un oloroso clavel:
     ¡he aquí a Dios!
Y finalmente llega a ser Helena, o Ninón: cualquier
    mujer bella y generosa
cuando es más hermosa y más ella misma, siendo
     Dios manifestado;
cualquier hombre claro y sin temor, siendo Dios,
     Dios mismo.

Porque no hay Dios
aparte de las amapolas y los peces voladores,
hombres cantando canciones y mujeres peinando
     sus cabellos al sol.
Las cosas bellas son el advenimiento de Dios,
     como Jesús vino.
El resto, lo indiscernible, es el demiurgo.


Quisiera conocer a una mujer

Quisiera conocer a una mujer
que fuera como una llama roja en una chimenea
brillando después de las agitadas ráfagas del día.

Para que pudiera acercarme a ella
en la dorada tranquilidad del atardecer
y deleitarme realmente a su lado
sin la obligación de esforzarme a amarla por cortesá,
ni la de conocerla mentalmente.
Sin tener que sufrir un escalofrío cuando le hablo.


D.H. Lawrence (Eastwood, 1885-Vence, Francia, 1930), Poemas, traducción de Mario Satz, Editorial Argonauta, buenos Aires, 1990

viernes, octubre 24, 2014

Rafael Felipe Oteriño / Lo inefable








Y el fresco de la mañana y la corriente de aire perfumado
fueron suficientes:
lo inefable se percibe en los cuartos, se insinúa en las paredes,
brota un poco más lejos, en el reverbero del camino,
y se borra.
Así, todas las veces y durante las cuatro estaciones.

Esfumado, es la ausencia;
favorecido por el relámpago, la sensación y el escalofrío.

Le di mis manos para que no le pesara la deformidad de la historia
y las tomó sólo por momentos.
Juntos atravesamos galerías, arcos de medio punto
y manantiales
en los que el agua rejuvenece.

Así nació la ilusión de que había un lugar y estaba próximo.

Supe que era lo mejor,
sin referencia exacta ni obrar fijo, sin esperar respuesta
ni buscarla:
un vuelo de colibríes que alborota las hojas.

Lo inefable vierte vino en las jarras, da color a las vocales,
pronuncia voces detrás de un muro
cuyo guardián es invisible.
Habla y habla.

De lo inefable son los molinos de viento,
la lluvia sobre el techo y el parpadear de las estrellas.
                                                                  Nuestros,
los argumentos, las frases en latín y la música de cámara.

Rafael Felipe Oteriño (La Plata, 1945), Viento extranjero, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014

jueves, octubre 23, 2014

Stanley Kunitz / Dos poemas










Bendición

Que Dios destierre de tu casa
a la mosca, la cucaracha, el ratón

que alborota detrás de las paredes
hasta hacer caer el revoque;

que exhorte desde tu puerta
al hipócrita y al falsario;

que no permita que el miedo, asustadizo,
blando y felino suba por tu escalera,

a los agentes de tus dudas:
que Dios los eche con un silbido.

Que no permita nada contaminado del mal,
que nada que pueda marchitar

la fronda más tierna de tu corazón
invada tu sangre tierna y profunda.

En contra del gotear de la noche
tenga Dios bien cerradas las ventanas,

proteja tus espejos
de sorpresa, delirios,

no admita que el viento rezagado
dentro de tu cerrada mente

emplume el lago del sueño
con sueños. Si has de llorar

que Dios te de lágrimas, pero que te deje
soledad para tu pesar,

e islas para tu orgullo,
y amor para que anide a tu lado.

Permita Dios que hasta el hueso
seas tú misma;

permita que sea yo (mi amor)
dulce compañía.


Fin del verano

Una agitación del aire,
una perturbación de la luz
me advirtieron que esa noche
el no amado año giraría sobre sus goznes.

Me puse de pie en la desencantada campiña
entre el rastrojo y las piedras,
atónito mientras que un gusanillo
me balbuceaba la canción medular de mis huesos.

El azul deslizóse por el azul del verano,
un halcón desprendióse desde sus torres sin nubes,
el techo del silo inflamóse, y supe
que una parte de mi vida había concluido.

Ya la puerta de hierro del norte
resuena al abrirse: pájaros, hojas, nieves
ordenan a las poblaciones ir adelante,
y un viento cruel sopla.

Stanley Kunitz (Worcester, Massachusetts, 1905-Nueva York, 2006), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos, Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966


Benediction

God banish from your house 
The fly, the roach, the mouse 

That riots in the walls 
Until the plaster falls; 

Admonish from your door 
The hypocrite and the liar; 

No shy, soft, tigrish fear 
Permit upon your stair, 

Nor agents of your doubt. 
God drive them whistling out. 

Let nothing touched with evil, 
Let nothing that can shrivel 

Heart's tenderest frond, intrude 
Upon your still, deep blood. 

Against the drip of night 
God keep all windows tight, 

Protect your mirrors from 
Surprise, delirium, 

Admit no trailing wind 
Into your shuttered mind 

To plume the lake of sleep 
With dreams. If you must weep 

God give you tears, but leave 
You secrecy to grieve, 

And islands for your pride, 
And love to nest in your side. 

God grant that, to be the bone,
Yourself may be your own;

God grant that may be
(my sweet) sweet company.


End of Summer 

An agitation of the air,
A perturbation of the light
Admonished me the unloved year
Would turn on its hinge that night.

I stood in the disenchanted field
Amid the stubble and the stones
Amaded, while a small worm lisped to me
The song of my marrow-bones.

Blue poured into summer blue,
A hawk broke from his cloudless tower,
The roof of the silo blazed, and I knew
That part of my life was forever over.

Already the iron door of the North
Clangs open: birds,leaves,snows
Order their populations forth,
And a cruel wind blows.

miércoles, octubre 22, 2014

János Pilinszky / Dos poemas









Basta

Así sea muy ancho lo creado,
es más estrecho que un establo.
De aquí hasta allá. Piedra, árbol, casa.
Actuando estoy. Llego temprano, me retraso.
Pero alguien entra a veces
y lo que existe se abre de repente.
Basta ver una faz, una presencia,
y ya sangra el papel de las paredes.
Sí, sí, basta una mano, como cuando
revuelven el café o hacen el gesto
de abandonar la escena,
para olvidar entonces dónde estamos,
la hilera de ventanas sin aire, y luego
regresar en la noche a nuestro cuarto
para aceptar lo inaceptable.


Alguien

Por un perfecto círculo, o mejor,
por un óvalo imperfecto
está mirando Dios al monstruo. Un millón
de caras, manos y uñas en conjunto.
En el fondo una cama larga y muda;
una vulgar cobija y una almohada.
La pezuña del monstruo perfora el pavimento,
y alguien rompe a llorar.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), El reverso de la luz. Cuatro poetas húngaros, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Editorial Orpheusz, Budapest, 1999
Trad. de Rodrigo Escobar Holguín y Vera Székács
Envío de Jonio González

martes, octubre 21, 2014

Thomas Bailey Aldrich / Recuerdo












Deja pasar mil cosas mi cerebro:
Fechas de guerras, muertes de monarcas;
Recuerda sin embargo aquella hora:
Un mediodía, cerca de la torre
De una aldea lejana. Con el último
Azul del mediodía, vino el viento,
Alborotó el arroyo, se detuvo,
Dejó su carga de aromas de pinos,
Y arrancó, indiferente,
Dos pétalos de aquel rosal silvestre.

                                                       Trad. de Alfredo Weiss

Thomas Bailey Aldrich (Portsmouth, Nuevo Hampshire, 1836-Boston, 1907), Poesía estadounidense, selección y prólogo de Alfredo Weiss, Ediciones Continental, Buenos Aires, 1944


[Memory

My mind lets go a thousand things 
Like dates of wars and deaths of kings, 
And yet recalls the very hour-- 
'T was noon by yonder village tower, 
And on the last blue noon in May-- 
The wind came briskly up this way, 
Crisping the brook beside the road; 
Then, pausing here, set down its load 
Of pine-scents, and shook listlessly 
Two petals from that wild-rose tree.Poem Hunter

lunes, octubre 20, 2014

Corrado Govoni / La trompetita






He aquí lo que queda
de toda la magia de la feria:
esa trompetita
de lata azul y verde
que toca una niñita
caminando, descalza, por los campos.
Pero en esa nota forzada
hay dentro los payasos blancos, rojos,
está la banda de oro rumoroso,
la calesita y sus caballos, el órgano, las luces.
Igual que en el goteo de la gárgola
está todo el espanto de la tormenta,
la belleza de los rayos y del arco iris,
y en la húmeda cerilla de una luciérnaga
que se deshace sobre una hoja de brezal
toda la maravilla de la primavera.

Il quaderno dei sogni e delle stelle [1924]

Corrado Govoni (Tamara, Ferrara, 1884- Lido dei Pini, Roma, 1965), Poetas italianos del siglo XX. Selección, traducción, prólogo y notas de Horacio Armani, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1973


La trombettina

Ecco che cosa resta
di tutta la magia della fiera:
quella trombettina
di latta azzurra e verde,
che suona una bambina
camminando, scalza, per i campi.
Ma, in quella nota sforzata,
ci son dentro i pagliacci bianchi e rossi,
c'è la banda d'oro rumoroso,
la giostra coi cavalli, l'organo, i lumini.
Come, nel sgocciolare della gronda
c'è tutto lo spavento della bufera,
la bellezza dei lampi e dell'arcobaleno;
nell'umido cerino d'una lucciola
che si sfa su una foglia di brughiera,
tutta la meraviglia della primavera.

domingo, octubre 19, 2014

Wallace Stevens / Estudio de dos peras










I

Opusculum paedagogum.
Las peras no son violas,
desnudos ni botellas.
No se parecen a nada.

II

Son formas amarillas
compuestas por curvas
que se abomban hacia la base.
Son pinceladas rojas.

III

No son superficies planas
de contornos curvos.
Son redondas
y se ahusan hacia la punta.

IV

Tal como están modeladas
son trozos de azul.
Una hoja endurecida y seca cuelga
del tallo.

V

El amarillo reluce.
Reluce con amarillos diversos,
cidras, naranjas y verdes
florecen sobre la piel.

VI

Las sombras de las peras
son borrones sobre la tela verde.
Las peras no se ven
como el observador desea.

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879-Hartford, Connecticut, 1955), Harmonium (1923), Faber and Faber, Londres, 2001
Versiones de Jonio González


Study of Two Pears 

I

Opusculum paedagogum.
The pears are not viols,
nudes or bottles.
They resemble nothing else.

II

They are yellow forms
Composed of curves
Bulging toward the base.
They are touched red.

III

They are not flat surfaces
Having curved outlines.
They are round
tapering toward the top.

IV

In the way they are modelled
There are bits of blue.
A hard dry leaf hangs
From the stem.

V

The yellow glistens.
It glistens with various yellows,
Citrons, oranges and greens
Flowering over the skin.

VI

The shadows of the pears
Are blobs on the green cloth.
The pears are not seen
As the observer wills. 

sábado, octubre 18, 2014

Czesław Miłosz / Dos poemas










Al amanecer

Cuánta persistencia, cómo necesitamos durabilidad.
El cielo antes de la salida del sol está empapado de luz.
Un color rosado tiñe edificios, puentes, y el Sena.
Estuve aquí cuando ella, con quien camino, no había nacido aún
Y las ciudades sobre una distante llanura estaban intactas
Antes de elevarse por el aire con el polvo de ladrillo sepulcral
Y la gente que vivía allí no lo sabía.
Para mí, sólo este momento al amanecer es real.
Las vidas pasadas son como mi propia vida anterior, inciertas.
Lanzo un hechizo a la ciudad pidiéndole que dure.


Significado

–Cuando muera, voy a ver el revés del mundo.
El otro lado, más allá de pájaro, montaña, puesta de sol.
El significado verdadero, listo para ser descifrado.
Lo que nunca sumó va a sumar,
Lo que fue incomprensible será comprendido.

–¿Y si no hay revés del mundo?
¿Si un zorzal en la rama no es un signo,
Sino sólo un zorzal en la rama? ¿Si noche y día
No tienen sentido persiguiéndose
Y no hay nada en esta tierra excepto esta tierra?

–Aunque así sea, permanecerá
Una palabra despertada por labios que perecen,
Un mensajero incansable que corre y corre
A través de campos interestelares, de galaxias vertiginosas.
Y llama, protesta, grita.


Czesław Miłosz (Szetejnie, Lituania, 1911-Cracovia, Polonia, 2004), Hablar de poesía n° 25, julio 2012, Córdoba, Argentina
Nota preliminar y versiones del inglés de Carmen Iriondo y Rafael Felipe Oteriño

De la nota de los traductores: Para hacer la presente traducción consultamos las versiones en inglés de las obras New and Collected Poems 1931-2001, Second Space, Selected Poems y Selected and last poems 1931-2004, en cuya traslación del idioma polaco participó el propio autor.


AT DAWN // How enduring, how we need durability./ The sky before sunrise is soaked with light./ Rosy color tints buildings, bridges, and the Seine./ I was here when she, with whom I walk, wasn’t born yet/ And the cities on a distant plain stood intact/ Before they rose in the air with the dust of sepulchral brick/ And the people who lived there didn’t know./ Only this moment at dawn is real to me./ The bygone lives are like my own past life, uncertain./ I cast a spell on the city asking it to last. 

MEANING // –When I die, I will see the lining of the world./ The other side, beyond bird, mountain, sunset./ The true meaning, ready to be decoded./ What never added up will add up,/ What was incomprehensible will be comprehended.// – And if there is no lining to the world?/ If a thrush on a branch is not a sign,/ But just a thrush on the branch? If night and day/ Make no sense following each other?/ And on this earth there is nothing except this earth? // – Even if that is so, there will remain/ A word wakened by lips that perish,/ A tireless messenger who runs and runs/ Through interstellar fields, through revolving galaxies,/ And calls out, protests, screams.