miércoles, mayo 27, 2015

Nicolás Domínguez Bedini / Soñé con relojes de pared










Soñé con relojes de pared
que habían pertenecido a mis tías longevas.

Detenidos desde hace mucho tiempo
habitaban arañas laboriosas en su interior
que hubo que desalojar a escobazos.

Ninguno de los relojes estaba malogrado
y todos tenían una melodía distinta.

Las arñas, pequeñas y elegantes,
murieron por los sonidos de los cucús:
no resistieron a los belos noises.

Somos inimputables ante la SPA
(Sociedad Protectora de Arácnidos)
dado que el uso de escobas fue moderado
y con fines de dispersión.

Insisto, el deceso de las arañas
hay que rastrearlo en los preciosos sonidos
de los pequeños relojes de pared.

Nicolás Domínguez Bedini (Buenos Aires, 1973), Sueño con lavadoras & otros poemas, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2013

Foto: Nicolás Domínguez Bedini por Sebastián Realini en Blog de Nicolás Domínguez Bedini




martes, mayo 26, 2015

Sonia Scarabelli / La exterioridad










Es verdad
está todo afuera y, se diría,
el que más afuera
de todo está
es el que está muerto,

acostado allá afuera por así
decir, en esa luz de ahora, de la hora
de la siesta, en ese
claro del tiempo abierto bajo el cielo
de justo esta tarde en que me acuerdo
de él como otras veces, pero viene
mezclado en la materia de los sueños:
se le pega
la cara de otro, y otro,
también querido,
le presta el color de un ojo, le alza el brazo
o le alcanza la ropa que se pone
ahora,
pero no sé si antes la tuvo.

Todo está afuera aunque yo crea
pensar así de claro dentro mío,
en el silencio blanco de esta hora
de la siesta ta blanca, y el calor
que hace, serán
al menos treinta grados
afuera de la piel
y adentro, que es afuera
también, el sol, el día
aquel que nos pasamos
juntando peperina en la montaña
y después nos bañamos en el río.

Vos llevabas puesto ese sombrero
de la foto, el machete en la cintura,
que en la foto
lo llevás en la mano, claro,
y que se vea
cómo a veces es bueno no pensar,
porque empezás
hablando y cuando
te descuidaste,
todo está afuera.

Sonia Scarabelli (Rosario, Argentina, 1968), El arte de silbar, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2014


Foto: Sonia Scarabelli Festival de Poesía de Rosario 2011




lunes, mayo 25, 2015

Paura Rodríguez Leytón / Albricias


                                              







                                               a Lucía

Como un don o como la retribución de un don
cual una fruta presentada en un ritual simplísimo
la niña ha entrado a la casa, lo ha
visto todo con su escuchar,
todo lo ha oído con su ver y así
tan atenta al universo
que acababa de crear
el primer día
            (en el principio era la tiniebla
                        y el espíritu de Dios flotaba
             dulcemente, en posición fetal,
                        bajo la faz de las aguas)
hágase la luz
ha dicho
sin apelación a ningún significante

y Nos hemos comenzado otra vez a existir
briznas de su costilla,

depuesta la flamígera
la desnudez desnuda,
su greda fresca, el jardín
recién regado.

Paura Rodríguez Leytón (La Paz, 1973), La Guacha. Revista de Poesá, año 14, n° 36, Buenos Aires, septiembre de 2011


Foto: Paura Rodríguez Leyton Opinión.com.bol




domingo, mayo 24, 2015

Tres anónimos japoneses del siglo XII












Todo el día arranco malas hierbas.
Por la noche duermo.
Por la noche vuelvo a arrancar
en sueños las malas hierbas del día.

***

Tú y yo somos
como agujas de pino
que se secan y caen
pero nunca se separan.

***

La tarde se oscurece hasta
que ya no puedo ver el sendero.
Sin embargo, encuentro el camino a casa,
mi caballo ya lo ha recorrido otras veces.

100 Poems from the Japanese, New Directions, Nueva York, 1955
Tradudcción del japonés al inglés, Kenneth Rexroth
Traducción del inglés, Jonio González

Ilustración: Detalle de la escritura de un sutra, atribuida al político y cortesano Minamoto no Toshifusa (1035 - 1121), sobre papel decorado con pájaros y plantas (Museo Nacional de Tokio)



sábado, mayo 23, 2015

Peter Milčák / No es posible saber











No es posible saber si es importante
la pasión
con la que la flor
se encamina a la nada,
la huella invisible
que deja
en el aire
su larga, lenta caída
sobre el mantel de plástico a flores,
el rostro de cera, cubierto
de su propio
polvo.
No es posible saber qué es importante
de aquello que yace en la mesa
inmóvil, la cual
nunca se atrevió
a hacer nada.

Peter Milčák Nayagua (Krompachy, República Eslovaca, 1966), Nayagua Revista de poesía, 2ª época, nº 19, Madrid, julio de 2013
Traducción de Alejandro Hermida de Blas
Envío de Jonio González



viernes, mayo 22, 2015

Dorothea Lasky / Dos pelotudos










Quedé atrapada en el esquema de dos pelotudos
Pero estaba demasiado involucrada en su esquema para saber cómo salir de él
Así que todo lo que hice fue esperar
Hasta que las sugerencias de la mujer parecieron algo sensatas
Quedé tan atrapada en el poema
Que el chico bueno detrás mío en la calle
Me sobresaltó con su caminar
Hasta que me convertí en el anticristo
Escribo mejor cuando estoy indispuesta
Pero no quiero decir que soy feminista
Quiero decir que cuando estoy de cierta forma
Ciertas palabras aparecen
Y soy susceptible a los grandes ritmos
Y los grandes ritmos de ver
Cómo cuando leo las palabras de la mujer
Las encuentro sin dudas del tipo cultivado
Ese que viene de un estilo educado de inteligencia
Posiblemente un tipo de snobismo
Pero también un verdadero sentido de qué vende
Yo no vendo
Pero eso es algo bueno
Paso mes a mes siendo la cosa mundana
En la que me convertí
Cuando entré en este mundo
Mientras otra gente se vuelve más y más
Plástica y menos espiritual
Yo no soy lo que este mundo necesita
Nunca voy a interactuar con el mundo
De la forma en que el mundo necesita que lo haga
Pero nunca voy a disculparme por eso
La luz roja cuelga en la ventana del vecino
En la calle hay hombres que habitaron mis pesadillas
Todos vestidos con ropa mundana
En algún lugar a ocho kilómetros se acá hay gente que voy
A envolver en su vida y después se va a olvidar de mí
En seis años voy a tener dos hijos cuyos nombres se me van a escapar
Mientras yo me escape hacia la gran enfermedad que se llevó a mi padre
La gran enfermedad donde tu mente es el peor lugar a donde ir

Dorothea Lasky (St. Louis, Estados Unidos, 1978), Pájaro de trueno, versión de Valeria Meiller, Triana, Lobos, Buenos Aires, 2014




jueves, mayo 21, 2015

Marina Serrano / Si llueve, y ella dijo que sucede a menudo...











VI

Si llueve, y ella dijo que sucede a menudo
en Bulgaria,
llueven flores amarillas,
no mentiría acerca de algo tan importante:
—la espora de mi primordio
fue una flor
que llovió en Bulgaria.
Las otras lluvias
de los otros mundos
parecen envidiar:
recostadas, alcantarillas mediocres y caminos,
suben por los techos para florecer, con su raíz
de piel.
Hay tormenta, el día es casi una tarde, y salgo a la calle:
llueve un mar de flores amarillas.


Marina Serrano (Quequén, Argentina, 1973), Segunda fundación, inédito, en Medusaria




miércoles, mayo 20, 2015

Muna Lee / De escribir versos










Cuando la montaña de granito vacila en la sombra
u ondea como una bandera en el cielo.
cuando el verde maíz al agitarse transforma en un océano el valle,
o una noche de mirlos pasa como un rayo;

no es fácil observar los cambios de la montaña
u oír la alegría de los pájaros,
y tercamente apretar la paciente lapicera entre los dedos
consignando mi pequeñez con palabras.

Muna Lee (Raymond, Estados Unidos, 1895-San Juan de Puerto Rico, 1965), A Pan-American Life: Selected Poetry and Prose of Muna Lee, Jonathan Coe ed., University of Wiscosin Press, Madison, Wiscosin, 2004
Versión de Jonio González



OF WRITING VERSE

When the granite mountain wavers into shadow
Or streams like a banner on the sky,
When the green corn waving makes an ocean of the valley,
Or a night of blackbirds rushes by;

It is hard to watch the changes of the mountain
Or hear the exultation of the birds,
And stubbornly to grip the patient pen between my fingers
Setting down my littleness in words.



martes, mayo 19, 2015

Ezequiel Alemian / Una entrevista con el Sr. Ministro










(Fragmento)

Un pagajoso aire helado de arena
barre todo el tiempo
las calles de tu ciudad fantasma,
dejando sobre cada una de las cosas
y en la distancia que las separa
una espesa película de humedad
opaca. Por lo menos así es
como se ve en la web:
un intenso azul nervioso
que la ventisca confunde
con las sombras
de todos los que se desdibujan
al pasar.
Tal vez sea tu terrible mar desatado
contra la costa de conchilla
y piedra, la amenaza contenida
en las mareas heladas y los cuarteles
las impresiones dominantes
que dejarán su marca
como un tatuaje
en el alma
de los que viven en el lugar.
O una simple y repetida vida burocrática
de la que nadie se fuga
nunca, por más que quiera.
En el mismo movimiento de hacer
o quizás todavía antes
me voy hundiendo en las dificultades
hasta alcanzar el punto extraño
en que el trabajo se parece cada vez más
a no dejar
que algo
quede.


Ezequiel Alemian (Buenos Aires, 1968), Dos textos, Triana, Lobos, provincia de Buenos Aires, 2014

Foto: Ezequiel Alemian Eterna Cadencia




lunes, mayo 18, 2015

Jonio González / Boca abajo










I
la niebla envuelve
tus rodillas
y oyes los ladridos del viento:
el capitán es optimista
hasta que una ola
lo arranca de la cubierta

alguien cree
recordar su cara

la espuma muere
entre los helechos
los insectos te interrogan
bajo las hojas

II
quieres decir algo
pero no lo dices
callas aquello
en lo que no has pensado

¿en qué se diferencia
un silencio de otro?

III
aquél ha perdido su vida
éste no la encuentra

sigues mirándome
en la habitación vacía

Jonio González (Buenos Aires, 1954), en FB

Foto: Jonio González FB




domingo, mayo 17, 2015

María Mascheroni / La tristeza de los primeros días persuadió con facilidad a las acacias












la tristeza de los primeros días persuadió con facilidad a las acacias,
a las gargantas fatigadas y cada tarde
la conversación inadvertidamente
halló sus fuentes en aguas lánguidas y claveles del aire
gentilezas materiales a modo de recuerdos

allí se encuentran las amigas
en el muro de las palabras y la idea del amor
algo inquietas    incrédulas de madurez

preguntan por la mañana en los espejos cómo es
cómo estoy aquí
en este rostro que me mira con edad

ríen y raspan la superficie de los comentarios
desfilan con alegría bien intencionada por las habitaciones
                                                          espaciosas
como si hubiera bien o cercanía

mientras una necesidad terrible    mal trazada   se hunde
subrepticia en la zona que no se siembra
y produce pequeños desórdenes en sus tocados
pensamientos de aire confuso
arraigo    a los claveles

María Mascheroni (Buenos Aires, 1958), Buscando un dios, 5 poemas, en Vallejo & Co.

Foto; María Mascheroni Vallejo & Co.




sábado, mayo 16, 2015

William Blake / La mosca









Pequeña mosca,
tus juegos veraniegos
mi atolondrada mano
se ha llevado.

¿No soy yo
una mosca como tú?
¿No eres tú
un hombre como yo?

Pues bailo
y bebo y canto
hasta que alguna mano ciega
se lleva mis alas.

Si el pensamiento es vida
y fuerza y aliento
y el carecer
de pensamiento es muerte,

soy
una mosca feliz
así viva
o muera.

William Blake (Londres, 1757-1827), Poesía completa, Ediciones 29, Barcelona, 1980
Traducción de Pablo Mañé Garzón
Envío de Jonio González


[The Fly

Little fly,
Thy summer’s play
My thoughtless hand
Has brushed away.

Am not I
A fly like thee?
Or art not thou
A man like me?

For I dance
And drink and sing,
Till some blind hand
Shall brush my wing.

If thought is life
And strength and breath,
And the want
Of thought is death,

Then am I
A happy fly,
If I live,
Or if I die.]

Poets.org



viernes, mayo 15, 2015

Marcelo Díaz / Ultima canción del samurái


   







                a Javier Adúriz 

No escuches al río Okusai
escúchame a mí

ensaya mejor movimientos aeróbicos
a través del sendero de bambú
y no te preguntes dónde termina
el camino flota porque flotas

No escuches al río Okusai
escúchame a mí

será el corazón una figura tridimensional
de terracota, en otra vida practicabas
arquería con blancos móviles
siente los latidos como el temblor
de los peces al salir del agua.

No escuches al río Okusai
escúchame a mí

es tu insignia igual a la inscripción
de los aeroplanos: una circunferencia roja
el ojo del dragón descansando
una máquina navegando por el aire
te recuerda la visión periférica
el filo de una rama en la tarde del otoño

No escuches al río Okusai
escúchame a mí

en el bosque los árboles entonan una canción
"abre el oído. Somételo al silencio de las flores”
–dice– el roble más viejo,
“sardinita: pez blanco el agua se lleva
finalmente los pétalos a la orilla” repiten
a coro las hojas de los cerezos.

No escuches al río, eres el amuleto del bosque
en el reverso yace un hogar en miniatura
unas ramitas de bonsaí señalan tu regreso
sostenlas hasta desaparecer en las sombras
y olvídate de mi voz:
Okusai.

Marcelo Díaz (Villa Mercedes, San Luis, Argentina, 1981) en FB

Foto: Marcelo Díaz FB



jueves, mayo 14, 2015

Charles Simic / Miedo










El miedo pasa de un hombre a otro
inadvertido,
del mismo modo que una hoja pasa su estremecimiento
a otra.

Todo el árbol tiembla de repente
y no hay señal alguna de viento.

Charles Simic (Belgrado, 1938), Dismantling the silence, Braziller, Nueva York, 1971.
Versión y envío de Jonio González


FEAR 

Fear passes from man to man
Unknowing,
As one leaf passes its shudder
To another.

All at once the whole tree is trembling
And there is no sign of the wind.