domingo, septiembre 21, 2014

Richard Eberhart / La furia del bombardeo aéreo


Creerías que la furia del bombardeo aéreo
movería a Dios a apiadarse; los espacios infinitos
todavía callan. El mira los rostros sacudidos de terror.
Ni siquiera la historia sabe qué sucede.

Te parecerá que después de tantos siglos
Dios debería suscitar en el hombre arrepentimiento;
sin embargo, es capaz de matar como Caín, pero
                   /con una voluntad múltiple,
sin haber progresado de sus antiguas furias.

¿Fue estupidizado el hombre para contemplar su propia estupidez?
¿Es Dios indiferente por definición, más allá de todos nosotros?
¿La verdad eterna es la agresiva alma del hombre
donde la Bestia rapiña en su propia avidez?

Hablo de Van Wettering, de Averill,
nombres de una lista, de cuyos rostros no me acuerdo
pero que fueron hacia una muerte prematura, ellos que en el colegio
hace poco distinguían una correa de alimentación de una de detención.

Richard Eberhart (Austin, Minessota, 1904-Hanover, New Hampshire, 2005), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos [primera serie], Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966



The Fury of Aerial Bombardment

You would think the fury of aerial bombardment
Would rouse God to relent; the infinite spaces
Are still silent. He looks on shock-pried faces.
History, even, does not know what is meant.

You would feel that after so many centuries                
God would give man to repent; yet he can kill
As Cain could, but with multitudinous will,
No farther advanced than in his ancient furies

Was man made stupid to see his own stupidity?
Is God by definition indifferent, beyond us all?                  
Is the eternal truth man's fighting soul
Wherein the Beast ravens in its own avidity?

Of Van Wettering I speak, and Averill,
Names on a list, whose faces I do not recall
But they are gone to early death, who late in school      
Distinguished the belt feed lever from the belt holding pawl.


-See more at: http://allpoetry.com/Richard--Eberhart

sábado, septiembre 20, 2014

Eiléan Ní Chuilleanáin / Bessboro









Esto es lo que heredo -
nunca fue mi propia vida,
sino el nombre de una casa que oí
y  que otros  escucharon como advertencia
de lo que le podría ocurrir a una chica
intrépida y con mala suerte:
un fragmento de destino
desolado,  un martillo - nota del miedo -
pero nunca vi el lugar.
Ahora que estoy parada en la reja
y que el tiempo hace tanto se ha ido
es su ausencia la que llueve
que apuñala justo entre las costuras
de mi abrigo grande,  en agujas
puntiagudas, llenando el día corto.

La reja de hierro blanca  está cerrada,
la verja blanca viaja fuera de la vista
hacia  la avenida,  la lluvia
oculta la distancia, desdibujando todo sonido
y un inacabado velo de niebla
esconde elementos de lo conocido:
tejados y altas ventanas ciegas.
La historia se ha ido.

Eiléan Ní Chuilleanáin (Cork, 1942), The Girl who Married the Reindeer, Gallery Press, Oldcastle, 2001
Versión: Marina Kohon


Bessboro

This is what I inherit —
It was never my own life,
But a house’s name I heard
And others heard as warning
Of what might happen a girl
Daring and caught by ill-luck:
A fragment of desolate
Fact, a hammer - note of fear —
But I never saw the place.
Now that I stand at the gate
And that time is so long gone
It is their absence that rains,
That stabs right into the seams
Of my big coat, in pointed
Needles, crowding the short day.
The white barred gate is closed,
The white fence tracks out of sight
Where the avenue goes, rain
Veils distance, dimming all sound
And a halfdrawn lace of mist
Hides elements of the known:
Gables and high blind windows.
The story has moved away.

viernes, septiembre 19, 2014

Xavier Oquendo Troncoso / De cómo el dolor tarda pero llega









Que se vaya el sabor a dolor.
                                     Que se aleje.
Que no se venga contra mi muro,
contra la sombra de mi pared.
Que se largue el sol de mi ocaso.
Que no me ilumine ni me saque brillo.

Que otro día venga a enseñarme sus dardos.
Que otro momento se haga
obligatoriamente en la dialéctica.
Que ahora no.
Que no se esfuerce en brillar
junto a mi luna empírica de luz.
Que no se riegue su líquido solar.
Que no se vaya por el surco
del amor salobre que viene,
que va. Que se enfurece.
Que no se ilusione el sopor del dolor.

Que se vaya este yo de mi dolor
en la sangre madura que el vino esfuma.

Que se enlode la sombrilla del dolor
en la lluvia que se engorda de granizo.

Mi dolor casi siempre
se deja enrumbar por el correntoso
y saludable gusto
                                 de enseñarse en público.

Xavier Oquendo Troncoso   (Ambato, Ecuador, 1972), Lo que aire es, Caza de Libros, Bogotá, 2014
Envío de Jorge Fondebrider

jueves, septiembre 18, 2014

Micaela Chirif / Dos poemas










No he hecho más que caer dice el hombre...

     no he hecho más que caer dice el hombre
     y ya anochece

hay una mancha blanca en mi pantalón y en la mesa
la bolsa de suero los dos caquis

quiero escapar en la misma dirección que el aire
pero el hombre se desploma

las piernas se flexionan y los brazos
se elevan ligeros
para caer de inmediato
junto al cuerpo que se sumerge
como una vertical que hace silencio

el hombre ha muerto

una interminable lista de objetos contundentes
caen a mis pies como naranjas



Voy a comprar pan dijo la muchacha...

voy a comprar pan dijo la muchacha
            son cosas que se dicen sin pensar
pero ya nadie dice
como si nada
como sin pensar
            voy a tomar un té
            voy a comprar el pan
y se sienta
con un cuchillo en la mano a esperar
            a que hierva el agua
            a que la muchacha vuelva
            a que la cosa descienda desde los cielos
            como una piedra


Micaela Chirif (Lima, 1973), Sobre mi almohada una cabeza, Pre-Textos, Valencia, 2012
Envío de Jorge Fondebrider

miércoles, septiembre 17, 2014

Betti Alver / Corales en un río antiguo










La alta y arqueada cresta
de un reluciente arco iris sobre el río aquel día.
Nos detuvimos en el puente de hierro;
delante se extendía tu camino de metal.

Todos los tesoros del tiempo han perdido su lustre.
La verdad de Dios tiene una luminosidad apagada y sin vida,
pero el río fluye más fuerte y rápido
allí donde las cuentas de coral todavía relucen.

Betti Alver (Jõgeva, Estonia, 1906 -Tartu, Estonia, 1989 )
Versión de Eduardo Conde sobre la traducción al inglés de Toomas Helme

martes, septiembre 16, 2014

Miguel Angel Petrecca / Colectivos tapados de polvo









Colectivos tapados de polvo
desde Avellaneda, Burzaco, Banfield,
desde La plata, Temperley, Bosques,
vienen día y noche, van y vienen,
carros de cartoneros, combis, autos,
motos con encomiendas y cartas,
camiones como hormigas con su container,
y camiones de basura en la madrugada
hacia provincia a enterrar su carga,
vienen y van, patrullas, ambulancias,
carros atmosféricos y de bomberos,
todos con sus sirenas y sus luces,
colectivos repletos, tambaleantes,
hacia Paso del Rey, Moreno, Ezeiza,
Lomas de Zamora, Quilmes, Echeverría,
van a paso de hombre, de tortuga,
en los cuellos de botella detenidos,
en peajes, en piquetes, en barreras,
van con gente en el estribo trenes,
algunos ya sin las persianas metálicas
codiciadas por la industria de la refundición,
otros con las persianas cascoteadas
a su paso desde el borde de las villas,
van el Gran Capitán, el Tucumano
y el ramal a Córdoba recién reabierto,
el Belgrano, el Sarmiento, el Sanmartín,
y el Belgrano cargas, lentísimo,
todo un montón de hierro viejo,
van ómnibus de larga distancia
medio vacíos fuera de la temporada
hacia los balnearios vacíos y últimos,
hacia los pequeños oasis de las YPF,
van con sus choferes cansados que cabecean
en medio de la ruta soñando un accidente,
despertándose un segundo antes para evitarlo,
van con trabajadores golondrina,
con viajantes de comercio y turistas,
van con familias nómades y fugitivos,
por las rutas provinciales y nacionales,
polvorientos por caminos de ripio
que registran solo los mapas mentales,
van hacia las salinas y los yacimientos,
bordeando las vías muertas de tren,
entre medio de los campos de soja,
van con el sol calentando la carrocería
o una tenue luz de minero en la frente
de noche, por un túnel subfluvial,
van hacia las villas, hacia los villorrios,
hacia las últimas poblaciones perdidas,
van hacia una ciudad recién fundada.

Miguel Angel Petrecca (Buenos Aires, 1979), El Maldonado, Ediciones Gog y Magog. Buenos Aires, 2007


lunes, septiembre 15, 2014

Sergio Solmi / Una vez










de Dal balcone [1968]

Estábamos
sobre la colina de Bérgamo, entre
la hierba alta, tú los nenes yo. Giraba
sobre nosotros, entre lluvia y escampada, la vaga
rueda de rayos ennegrecidos: por el aire
trémulo se deshacía
en delicia el paisaje.

Estábamos en la punta de la vida
(esa que no regresa, no regresa),
atravesados de luz, suspendidos
en un mundo vacilante, sombras gentiles
sumidas en un delicuescente elíseo.

1956

Sergio Solmi (Rieti, 1899–Milán, 1981), Poeti italiani del novecento, a cura di Pier Vincenzo Mengaldo, Mondadori, Milán, 1978
Versión de Jorge Aulicino


da DAL BALCONE

Una volta

Eravamo
sulla collina di Bergamo, dentro
l'erba alta, io te i bimbi. Volgeba
su noi, tra pioggia e schiarita, la vaga
ruota dei raggi annerati: per l'aria
tremula si sfaceva
il paessaggio in delizia.

Eravamo alla punta della vita
(quella che più no torna, più non torna),
attraversati di luce, sospesi
in un mundo esitante, ombre gentili
assunte in un deliquescente eliso.

1956

domingo, septiembre 14, 2014

Denise Levertov / La carretera Merritt

       







         
          Como si fuera
que se movieran para siempre, que continuáramos
          moviéndonos.

                        Bajo un pálido cielo donde
                        conforme se encendían las luces una estrella
                                 atravesaba la niebla y ahora
                         mantiene regularmente
                                                    una constante
                           sobre nuestras siete rutas
                           como un soñado continuo.

Y la gente (¡nosotros!).
             los humanos metidos dentro de los autos
             aparentes
              sólo en las paradas en las estaciones de servicio
                                   inseguros,
                      mirándose entre sí
                             
                                    bebiéndose de prisa el café en
                             las máquinas automáticas y apurados
                          de vuelta a los autos
                                         desvaneciéndose
                                         dentro de ellos para siempre, para
                                         seguir andando

Cosas aquí y allá fuera del
cerrado camino, loas árboles, árboles, matorrales
pasando a un costado, pasando
              los autos que
              siguen andando delante de
nosotros, que nos pasan, nos apresuramos detrás
                               y
           a la izquierda, los que vienen
      hacia nosotros, brillando con excesivo fulgor
corriendo implacablemente

          en seis rutas, deslizándose
          al norte y al sur, veloces
          con un confuso rumor.

Denise Levertov (Ilford, Reino Unido, 1923-Seattle, EE.UU., 1997), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos [primera serie], Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966


MERRITT PARK WAY 

     As if it were 
forever that they move, that we 
     keep moving.

          Under a wan sky where 
          as the lights went on a star 
              pierced the haze and now 
          follows steadily 
                          a constant 
          above our six lanes 
          the dreamlike continuum ... 

And the people - ourselves I 
          the humans from inside the 
         cars, apparent 
         only at gasoline stops 
                              unsure, 
               eyeing each other 

                        drink coffee hastily at the 
                    slot machines and hurry 
              back to the cars 
                       vanish 
                       into them forever, to 
                          keep moving -

Houses now and then beyond the 
sealed road, the trees / trees, bushes 
passing by, passing 
                  the cars that 
                                keep moving ahead of 
          us, past us, pressing behind us 
                             and 
                 over left, those that come 
            toward us shining too brightly 
moving relentlessly 

              in six lanes, gliding 
         north and south, speeding with 
         a slurred sound

sábado, septiembre 13, 2014

Richard Wilbur / Pieza de museo











Los buenos y grises guardianes del arte
patrullan las salas con zapatos de esponja,
imparcialmente protectores, aunque
tal vez sospechan de Toulouse.

Uno de ellos dormita aquí contra la pared,
acomodado en una silla mortuoria.
Una bailarina de Degas hace piruetas
sobre la raya de su pelo.

¡Mira cómo gira! Allí está la gracia,
pero también es evidente la tensión.
Degas amaba ambas cosas:
la belleza unida a la energía.

Edgar Degas adquirió una vez
un hermoso Greco, y lo tuvo
junto a la pared, al lado de su cama,
para colgar de él sus pantalones antes de dormirse.

Richard Wilbur (Nueva York, 1921), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos [primera serie], Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966


Museum Piece

The good gray guardians of art
Patrol the halls on spongy shoes,
Impartially protective, though
Perhaps suspicious of Toulouse.

Here dozes one against the wall,
Disposed upon a funeral chair.
A Degas dancer pirouettes
Upon the parting of his hair.

See how she spins! The grace is there,
But strain as well is plain to see.
Degas loved the two together:
Beauty joined to energy.

Edgar Degas purchased once
A fine El Greco, which he kept
Against the wall beside his bed
To hang his pants on while he slept. 

viernes, septiembre 12, 2014

Gabriele D'Annunzio / De "Canto dell'ospite"









[de Canto de la invitada]

III

Cuando los jóvenes rayos del sol alborozos
áureos en las aguas turbias encienden,
la valisneria * en el fondo,
recibe al dios con temblor;

y las flores femíneas ávidas emergen
sobre sus volubles espirales, al polen,
a las auras, al sol ofreciendo
sus cálices lujuriosos;

las nupcias sonríen, auspicios cantan
por el selvático estanque los favonios,
mas las flores masculinas al sol
flotan entristecidas;

tal del alma, por el diamantino
fulgor de tus iris, con un ímpetu
de nueva juventud
me sube el deseo;

y a tu flexible flanco de antílope
tiendo mis brazos, y a tu temerosa
boca anhelando amor
tiendo yo mi boca temerosa:

suenan los besos, corren estremecimientos
largos por las íntimas venas, ¡pero rígidas
a tus pies caen
con alas truncadas las estrofas!


Gabriele D'Annunzio (Pescara, 1863-Gardone, 1938), "Canto de la invitada", Canto nuevo [1882], traducción de Fernando Iscar, Lumen, Barcelona, 1987

Nota del traductor:

 * Planta acuática cuyo lujurioso florecer bajo la influencia del sol compara el poeta con su propia excitación ante la presencia de la amada.

[Canto dell'opsite]

III

Quale, se i giovini raggi tripudii
ne l’acque torpide aurei accendono,
la vallisneria a l’imo
sente il dio con un fremito;

e i fior feminei avidi emergono
su le volubili spirali, a i pollini
a l’aure a ’l sol porgendo
lussurïosi i calici:

le nozze arridono, liberi cantano
lungo il selvatico stagno i favonii,
ma i fiori maschi a ’l sole
intristiti galleggiano;

tale da l’anima, Lalla, ne ’l gemmeo
fulgor de le iridi tue, con un impeto
di giovinezza nuova
mi sale il desiderio;

e a ’l tuo flessibile fianco di dàina,
Lalla, io le braccia, e a la tua trepida
bocca alenando amore
tendo io la bocca trepida:

i baci scoccano, corrono brividi
lunghi per l’intime vene, ma rigide
a’ tuoi piedi le strofe
con ali mozze cadono!

jueves, septiembre 11, 2014

Richard Eberhart / "Caminé hacia el camposanto para ver los muertos"









Caminé hacia el camposanto para ver los muertos.
Las puertas de hierro estaban cerradas, no pude entrar,
un dorado faisán en las oscuras ramas del abeto
miraba con temerosa regularidad la puesta del sol.

Yo dije, señor pájaro, no me hagas más guiños,
he tenido bastante con mi oscuro ardor de ojos;
no te puedo mirar, ni alabarte,
pero trasládate a las vigas de Montaigne.

El que habla con el Absoluto saluda a una sombra,
el que a sí mismo se busca a sí mismo se perderá;
y los dorados faisanes no son una ayuda,
y la acción debe ser aprendida del amor del hombre.

Richard Eberhart (Austin, Minessota, 1904-Hanover, New Hampshire, 2005), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos [primera serie], Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966


"I Walked out to the Graveyard to See the Dead"

I walked out to the graveyard to see the dead.
The iron gates were locked, I couldn't get in,
A golden pheasant of the dark fir boughs
Looked with fearful method at the sunset.

Said I, Sir bird, wink no more at me,
I have had enough of my dark eye-smarting,
I cannot adore you, nor do I praise you,
But assign you to the rafters of Montaigne. 

Who talks with the Absolute salues a Shadow.
Who seeks himself shall lose himself;
And the golden pheasants are no help,
And action must be learned from love of man.

miércoles, septiembre 10, 2014

Filippo Tommaso Marinetti / Batalla (fragmento)



Peso + olor

Mediodía 3/4 flautas gemidos canícula tumbtumb alarma Gargaresh * romperse crepitación marcha Tintineo mochilas fusiles zuecos clavos cañones crines ruedas furgones judíos buñuelos pan al aceite cantinelas tenduchas vaharadas rebrillo legaña hedor canela                moho flujo reflujo pimienta pelea mugre remolino naranjos-en-flor filigrana miseria dados ajedrez naipes jazmín + nuez moscada + rosa arabesco mosaico carroña aguijones frangollo                  ametralladoras = grava + resaca + ranas Tintineo mochilas fusiles cañones chatarra atmósfera = plomo + lava + 300 hedores + 50 perfumes empedrado-colchón detritos estiércol-de-caballo carroñas flic-flac amontonarse camellos asnos estrépito cloacas Souk-de-los-plateros ** dédalo seda azul galabieh púrpura naranjos moucharabieh arcos decabalgan bifurcación placita pulular.

Le monoplan du Pape [1912]

Filippo Tommaso Marinetti (Alejandría, 1876-Ballagio, 1944), Poetas italianos del siglo XX. Selección, prólogo, traducción y notas de Horacio Armani, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1973

Notas del traductor:

* Oasis en que se desarrolló una batalla durante la gurera ítalo-turca (1912), situado al oeste de Trípoli.

** Souck: mercado. En el texto figuran también otras palabras árabes en su versión francesa, como moucharabieh (enrejado de madera que se colocaba en las ventanas para ver al exterior sin ser vistos).

Battaglia (frammento)
Peso + odore

Mezzogiorno 3/4 flauti gemiti solleono tumbtumb allarme Gargaresh schiantarsi crepitazione marcha Tintinnío zaini fucili zoccoli chiodi cannoni criniere ruote cassoni ebrei fritelle pani-all'olio cantinele botteguece zaffate lustreggio cispa puzzo cannella          muffa flusso riflusso pepe risa sudiciume turbine aranci-in-fiore filigrana miseria dadi scacchi carte gelsomino + nocemoscata + rosa arabesco mosaico carogna pungiglioni acciabattío           mitragliatrici = ghiai + risacca lava +rane Tinntinío zaini fucili cannoni  ferraglia atmosfera = piombo  + 300 fetori + 50 profumi selciato-materasso detriti sterco-di-cavallo carogne flic-flac ammassari cammelli asini frastuono cloaca Souk-degli-argentieri dedalo seta azzurro galabieh porpora aranci moucharabieh archi scavalcare biforcazione piazzetta pullulío.

martes, septiembre 09, 2014

John Gould Fletcher / Tres poemas









Recuerdo y olvido

He olvidado cuántas veces él me besó,
pero no puedo olvidar
una rama temblorosa, una hoja que cayó
al suelo.

Pensamientos fugitivos

Mis pensamientos son gorriones que atraviesan
una gran ola que rompe
en burbujas de oro sobre una roca negra e inmóvil.

Un actor

Simula que está enojado,
finge ser valiente.
Cierra el puño
como una serpiente enroscada;
alzándose en espiral, se prepara para asomar la cabeza
por encima de la larga hierba de la llanura.

John Gould Fletcher (Little Rock,  Arkansas,1886-1950), Japanese Prints, Four Seas, Boston, 1918; The Gutenberg Project, e-book.
Trad. de Jonio González


MEMORY AND FORGETTING

I have forgotten how many times he kissed me, 
But I cannot forget 
A swaying branch—a leaf that fell To earth.

FUGITIVE THOUGHTS

My thoughts are sparrows passing 
Through one great wave that breaks 
In bubbles of gold on a black motionless rock.

AN ACTOR

He plots for he is angry, 
He sneers for he is bold.
He clinches his fist 
Like a twisted snake; 
Coiling itself, preparing to raise its head, 
Above the long grasses of the plain.

lunes, septiembre 08, 2014

Dino Campana / Oh poesía poesía poesía



Oh poesía poesía poesía
Surge, surge, surge
Por sobre la fiebre eléctrica del empedrado nocturno.
Suéltate de las elásticas silhouettes equívocas
Deslízate en el disparo, en el súbito alarido
Sobre la anónima fusilería monótona
De las voces incansables como olas
Chilla la ramera perversa en el cuadrivío
Porque el joven elegante le robó el perrito
Brinca una cocotte langosta
De una vereda a otra toda verde
Y desolla mi médula el rechinar ferroso del tranvía
Silencio - un gesto fulmíneo
Originó una lluvia de estrellas
De un costado que se doblega y roe bajo el golpe certero
En un manto de sangre aterciopelado y vigilante
Sigue el silencio. Comenta seco
Y sordo un revólver que anuncia
Y cierra otro destino.

Dino Campana (Marradi, 1885 – Scandicci, 1932), "Otros poemas", Cantos órficos y otros poemas, estudio preliminar y traducción de Antonio Aliberti, Epsilon Editora, Buenos Aires, 1986


O poesia poesia poesia

O poesia poesia poesia
Sorgi, sorgi, sorgi
Su dalla febbre elettrica del selciato notturno.
Sfrenati dalle elastiche silhouettes equivoche
Guizza nello scatto e nell'urlo improvviso
Sopra l'anonima fucileria monotona
Delle voci instancabili come i flutti
Stride la troia perversa al quadrivio
Poiché l'elegantone le rubò il cagnolino
Saltella una cocotte cavalletta
Da un marciapiedi a un altro tutta verde
E scortica la mie midolla il raschio ferrigno del tram
Silenzio - un gesto fulmineo
Ha generato una pioggia di stelle
Da un fianco che piega e rovina sotto il colpo prestigioso
In un mantello di sangue vellutato occhieggiante
Silenzio ancora. Commenta secco
E sordo un revolver che annuncia
E chiude un altro destino.


Foto: Hacia el monte Falterona. Enero de 1912. Desde la izquierda: Diego Babini, Dino Campana, Francesco Bossi, Giacomo Mazzotti, Achile Cattani, un salesiano no identificado.