miércoles, abril 16, 2014

William Carlos Williams / Paterson, 19




Libro Dos

II 

Domingo en el Parque








Bloqueados.
(Haz una canción con eso: concretamente)
¿Por quién?

     En medio se levantó una iglesia masiva .  .  Y entonces todo vino a mí—que aquellas pobres almas no tenían nada en el mundo, salvo esa iglesia, entre ellos y la pétrea, malagradecida y poco prometedora mugre en la que vivían  .  .  .  .  .  .

El efectivo es una estafa para ellos que otros vivan
seguros
.  .  y el conocimiento restringido.

Un aburrimiento orquestal cubre su mundo

Los veo—el Senado intenta bloquear Lilienthal y repartir “la bomba” entre unos pocos industriales. No creo que tengan éxito pero .  . eso es lo que quiero decir cuando me niego a exaltarme con el grito ¡Comunista! que usan para enceguecernos. Es aterrador pensar con qué facilidad podemos ser destruidos, unos pocos votos. Aun cuando el comunismo sea una amenaza, ¿son los comunistas peores que los bastardos culpables de intentar socavarnos de este modo?

Saltamos de la cama y lo que vemos
nos  mata   .

¡Que el terror de vuelta el mundo!

Faitoute, hastiado de sus diversiones pero presuntuoso de las mujeres,
sus recompensas, parado de espaldas
al foso de los leones,

(donde los amantes
ebrios duermen, ahora, ambos)

indiferente,
comenzó a vagar otra vez—un pie detrás del otro hacia el exterior
hacia el vacío  .  .

Allá arriba.
El policía apunta.
Un cartel clavado
en un árbol: Mujeres.

   Puedes ver figuras
moviéndose detrás de la Cortina de árboles y, a
mano, la música estalla de golpe.

Caminando  —

                 se
dejó un área estrecha en la base de la atalaya cerca de los orinales. Esta
es la línea del Señor: Varios bancos rotos
distribuidos en una hilera curva contra los arbustos
de cara al suelo llano, bancos donde
algunos niños han sido prevenidos por otros
contra la huida   .  

Tres hombres de mediana edad con sonrisa de hierro
están parados detrás de los bancos—conteniendo (vigilando)
a los niños, los niños y varias mujeres—y
sosteniendo,
un cuerno, clarinete y trombón,
por separado, en sus manos, quietos.
También hay,
un órgano portátil tocado por una mujer  .  .

Frente a ellos un viejo,
con largo flequillo canoso, cabeza descubierta,
su cráneo calvo refleja la luz del
sol y en mangas de camisa, comienza ha
hablar—
¡llamando a los pájaros y a los árboles!

Saltando de alegría en su éxtasis sonríe
en el vacío azul, hacia el este, sobre el parapeto
hacia la ciudad  .  .

.             .             .            .            .            .           .    


William Carlos Williams (Rutherford, 1883-1963), Paterson,  New Directions, New York, 1963
Versión de Silvia Camerotto


Book Two
II 
Sunday in the Park 
Blocked. /(Make a song out of that:  concretely) /By whom?  //In its midst rose a massive church  .  .  And it all came to me then—that those poor souls had nothing else in the world, save that church, between them and the eternal stony, ungrateful and unpromising dirt they lived by  .  .  .  .  . //Cash is mulet of them that other may live /Secure /.  .  and knowledge restricted. //An orchestral dullness overlays their world //I see they—the Senate, is trying to block Lilienthal and deliver “the bomb” over to a few industrialists. I don’t think they will succeed but  .  .  that is what I mean when I refuse to get excited over the cry, Communist! they use to blind us. it’s terrifying to think how easily we can be destroyed, a few votes. Even though Communism is a threat, are Communists any worse than the guilty bastards trying in that way to undermine us? //We leap awake and what we see /fells us  .   //Let terror twist the world! //Faitoute, sick of his diversions but proud of women, /his requites, standing with his back /to the lion’s pit, //(where the drunken /lovers slept, now, both of them) //indifferent, /started again wandering—foot pacing foot outward
/into emptiness  .  . //Up there.  /The cop points. /A sign nailed /to a tree: Women. //You can see figures /moving beyond the screen of the trees and, close /at hand, music blurts out suddenly. //Walking  — //a /cramped arena has been left clear at the base /of the observation tower near the urinals. This  /is the Lord’s line: Several broken benches /drawn up in a curving row against the shrubbery /face the flat ground, benches on which /a few children have been propped by the others /against their running off   . //Three middle aged men with iron smiles /stand behind the benches—backing (watching) /the kids, the kids and several women—and /holding, /a cornet, clarinet and trombone, /severally, in their hands, at rest. /There is also, /played by a woman, a portable organ  .  . //Before them an old man, /wearing a fringe of long white hair, bareheaded, /his glabrous skull reflecting the sun’s /light and in shirtsleeves, is beginning to /speak— //calling to the birds and trees! //Jumping up and down in his ecstasy he beams /into the empty blue, eastward, over the parapet /toward the city  .  . /.             .             .            .            .            .           .    


martes, abril 15, 2014

Allen Ginsberg / Detrás de lo real











Patio del ferrocarril en San José
yo deambulaba desolado
frente a una fábrica de tanques
y me senté en un banco
cerca de la garita del guardagujas.

Una flor yacía sobre el heno en
la autopista de asfalto
-la espantosa flor del heno
pensé- tenía un
tallo quebradizo y negro y
una corola de amarillentas y sucias
puntas como las de una pulgada
de la corona de Jesús, y un manchado
y seco penacho central de algodón
semejante a una brocha de afeitar usada
que llevara un año
en el suelo del garage.

Amarilla, amarilla flor, y
flor de la industria,
aunque erizada y fea flor,
flor no obstante,
¡con la forma de la gran Rosa
amarilla que hay en tu cerebro!
Esta es la flor del Mundo.

Allen Ginsberg (Newark, Nueva Jersey, 1926-Nueva York, 1997), Howl and Other Poems, City Lights Books, San Francisco, 1956
Versión de Jonio González


In Back of the Real

railroad yard in San Jose 
I wandered desolate 
in front of a tank factory 
and sat on a bench 
near the switchman's shack. 

A flower lay on the hay on 
the asphalt highway 
--the dread hay flower 
I thought--It had a 
brittle black stem and 
corolla of yellowish dirty 
spikes like Jesus' inchlong 
crown, and a soiled 
dry center cotton tuft 
like a used shaving brush 
that's been lying under 
the garage for a year. 

Yellow, yellow flower, and 
flower of industry, 
tough spiky ugly flower, 
flower nonetheless, 
with the form of the great yellow 
Rose in your brain! 
This is the flower of the World. 

lunes, abril 14, 2014

Pablo Gabo Moreno / de "colorblind", 2










Recordar a Joe Strummer
no olvidar los puntos y las comas
tampoco la guerra de vietnam

Pase por la calle Piedras
me escondí solo para no verte
y le di comida a los pájaros

Soy el errante discreto
que se pierde en la estructura corrompida
para limpiarse la soledad imposible


Pablo Gabo Moreno (Caleta Olivia, 1974), colorblind, inédito


domingo, abril 13, 2014

Gerard Smyth / De “Midwest Postscript”, 2












3. Día del Tornado 

Suenan las sirenas sólo para advertir
que hoy es el Día del Tornado en Minnesota.

Pero ese cielo que es una sombra
entre el celeste y el gris luce tranquilo
airado no, no preparado para estar en la primera página
en imágenes cinemáticas o para liberar un derviche que baile
en círculos sobre las tumbas de los antiguos indios.

Aquí donde la tierra sigue para siempre
y el contrabandista se arrogó derechos de ocupante
hay cincuenta maneras de llegar a un lugar:
la banda del bowling, el centro comercial, los archivos estatales;
los barrios que han cambiado
sus fidelidades una o dos veces.

Detrás del lento bus escolar
conducimos a lo largo de Cherokee Boulevard.

Muy solemnemente la bandera de la nación
se hincha en el aire sobre los gastados porches
donde quedaron cabezas de calabaza de la última celebración
y guirnaldas de la Navidad todavía clavadas a las puertas
el diecinueve de abril.

                                    para Jean and Jim Rogers


Gerard Smyth (Dublín, 1951), de la serie “Midwest Postscript”, inédita
Traducción: Jorge Fondebrider



3 Tornado Day

The sirens blow their warning just to say 
that today is Tornado Day in Minnesota.  

But that sky that’s a shade 
between blue and grey looks calm 
not angry, not ready to be on the front page 
in cinematic images or release a swirling dervish
to dance on the graves of old Indians.

Here where the land goes on forever 
and a bootlegger took up squatter’s rights
there are fifty ways to get to one place: 
the bowling alley, the mall, the State archives;
the neighbourhoods that have changed 
their fidelities once or twice.   

Behind the slow school bus
we drive the length of Cherokee Boulevard. 

In full solemnity the flag of the nation
is breasting the air on weathered front porches 
where pumpkin heads remain from the last celebration
and Christmas bouquets are still nailed to doors 
on the nineteenth of April. 

                                                               for Jean and Jim Rogers

sábado, abril 12, 2014

Alberto Girri / De "Existenciales", 6











Afuera del pacto con Dios

Extraviados, al modo de ovejas,
faltos de pies seguros,
sin facultad cierta de orientarnos,

presos de una poca fe,
no creer que se cumpla
nada de lo que hubo
de prometérsenos,

distraídos de la espada
sobre nuestros cuellos,

no tomando en cuenta
lo que ya adivinamos de muerte,

no tranquilos, no en turbación,
despreocupados de que haya
de darse un enjugar de llantos,
soltarnos los cabellos.

Como herejes,
                         en el constante
yerro de percibirnos
solamente a nuestro arbitrio,
                   negados a que todo
se juega en todo instante,
cuando Dios es agasajos,
cuando es suaves violencias,

como distantes del acuerdo
por el que el hombre consigue
participar de Dios en el mundo,
enseñarle al hombre
el mundo desde la inocencia,
y en actos que exceden
sus límites,
                   escenas y campos
de lo extraordinario,
                   tal la señora
anémona que gira, gira la rueca,
se sienta en el telar,
                   y el señor cuervo,
que siembra, siega, trilla,
lleva después al granero
el carro de la cosecha.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Sudamericana, Buenos Aires, 1986

viernes, abril 11, 2014

Alberto Girri / De "Existenciales", 5
















De la identidad como lírica

Por ese tu
                  "Yo soy, esto soy",
como entidad, continuo,

su persistir
como supuesta esencia,
diáfana y distintamente,
como lo suelto, propio
y espontáneo,
                        expansivo
durante las vigilias, molesto
a ratos, noches
largas en demasía, profusos ensueños,

y ramificándose,
como "Yo afirmo, yo hago, yo tomo",
gritados en la casa que habites,
y que el cuervo de tu casa imita,
el que toda casa alberga.

                        Tu impronta, enunciado de ti,
deviniendo apenas burbuja,
no bien te atrevas
con un "No soy",
y su equivalente, "Soy vacío",
y su sinónimo, la ocurrencia
de un ojo mirándose a sí mismo
y en conclusión viendo nada.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Sudamericana, Buenos Aires, 1986

jueves, abril 10, 2014

Alberto Girri / De "Existenciales", 4















Por asociaciones libres

Por asociaciones libres,
eximirnos de la razón,
                         desmentirla,

          dar por bueno
que puedan arrebatársele
las crías a una loba
sin penetrar en su guarida,
                       o que redondas y ovales
superficies, monedas y espigas,
sin dificultad se deslicen
en una muesca cuadrada,

                      mantener nuestra habla
en la opacidad,
                         de la vana
cháchara pasando a decirnos
que nada de lo que intente denotar
alcanzaría su propósito, alivio,
                                ni aun los susurros
en la oreja de los moribundos,

                            desvirtuar opuestos,
volverlos neutros,
                              lo frío que deja
de luchar contra lo cálido,
                              lo imponderable resistiéndose
a ser medido con lo que no tiene peso;

                        ¡incongruencias,
para pausa de nuestros afanes,
                                y que respondan
a un solo efecto:
          aligerar, sin lastres la cabeza
en todas las quietudes,
                                   desde la más fútil, el lecho,
hasta el inane sososiego del polvo,
bajo el intenso, intensificado,
claror celeste,
                                  cuando bandadas
de grullas nos rocen
dibujando en el aire letras
sin conocer la escritura,
la Escritura!

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Sudamericana, Buenos Aires, 1986

miércoles, abril 09, 2014

Alfonso Gatto / Una madre que duerme












Una madre que duerme
llueve de dulzura dentro de sí,
como una gruta,
y en el fondo de la luz tiene a su niño.
Una madre que duerme
duerme al abrigo ardiente de una fiera
que la mira, mansa.
Es una noche dulce
en las pupilas
de su onda quieta.

Alfonso Gatto (Salerno, 1909– Capalbio, 1976), La forza degli occhi, Mondadori, 1954
Versión de Jorge Aulicino


Una madre che dorme

Una madre che dorme
piove in dolcezza dentro di sé
come una grotta
e in fondo al lume ha il suo bambino.
Una madre che dorme
dorme al panneggio ardente d'una fiera
che la guarda mansueta.
È una dolce sera
in mezzo alle pupille
della sua onda quieta.

martes, abril 08, 2014

Seamus Heaney / Norte












Retorné a una costa alargada
la curva en forma de martillo de una bahía
y encontré sólo los poderes
profanos de los truenos del Atlántico.

Enfrenté las invitaciones
impensadas de Islandia,
las poblaciones patéticas
de Groenlandia, de pronto

aquellos fabulosos invasores
aquellos que se extendían por Orkney  y Dublín
medidos a través
de sus largas espadas oxidadas

aquellos en la maciza
barriga de los barcos de piedra
aquellos hachados y destellando
en la grava de arroyos que se descongelaban

eran ensordecidos por el océano
que me alentaba, levantaba otra vez
con violencia y epifanía.
La lengua nadadora del barco vikingo

flotaba mirando hacia atrás
decía que el martillo de Thor se balanceaba
hacia la geografía y el comercio
hacia torpes alianzas y venganzas,

los odios y críticas por la espalda de
los Althing, hacia las mentiras y mujeres
hacia el desgaste de  la paz propuesta
y la memoria madurando la sangre derramada.

Dijo, “Recuéstate
en la palabra atesorada, ahonda en
las vicisitudes de la vida y en el resplandor
de los pliegues de tu cerebro.

Escribe en la oscuridad
Espera   la larga incursión
de una  aurora boreal
pero nunca una cascada de luz.

Mantén tu ojo cristalino
como la punta de una estalactita
confía en el tesoro esencial que tus
manos conocieron”.

Seamus Heaney (Castledawson, 1939-Dublin, 2013), North, 1975, en The Poetry Foundation
Versión de Marina Kohon en Distantes, inédito

Nota de la traductora: Alþingi (derivada de la antigua palabra nórdica Alþing o Althing) es el parlamento nacional de Islandia, cuya fundación tuvo lugar en 930 en la región de Þingvellir, a 45 kilómetros de la que luego sería la capital de la república de Reykjavik.


North

I returned to a long strand,
the hammered curve of a bay,   
and found only the secular
powers of the Atlantic thundering.

I faced the unmagical
invitations of Iceland,
the pathetic colonies
of Greenland, and suddenly

those fabulous raiders,
those lying in Orkney and Dublin   
measured against
their long swords rusting,

those in the solid
belly of stone ships,
those hacked and glinting
in the gravel of thawed streams

were ocean-deafened voices
warning me, lifted again
in violence and epiphany.
The longship’s swimming tongue

was buoyant with hindsight—
it said Thor’s hammer swung
to geography and trade,
thick-witted couplings and revenges,

the hatreds and behind-backs
of the althing, lies and women,   
exhaustions nominated peace,   
memory incubating the spilled blood.

It said, ‘Lie down
in the word-hoard, burrow   
the coil and gleam
of your furrowed brain.

Compose in darkness.   
Expect aurora borealis   
in the long foray
but no cascade of light.

Keep your eye clear
as the bleb of the icicle,
trust the feel of what nubbed treasure   
your hands have known.’

lunes, abril 07, 2014

Francisco Brines / Aquella misma hora









Estabas tras la mesa del despacho
dictando normas, tu verdad estéril,
cuando la asfixia recorrió tu pecho.

Yo, sin verdad alguna, mas siguiendo
con desprecio las leyes que imponías,
morí de asfixia yendo por la calle.

Sobre tí y sobre mí vuelan ahora
las alas lentas de los mismos cuervos.

Francisco Brines (Oliva, Valencia, 1932), Ensayo de una despedida. Poesía 1960-1971, Plaza y Janés, Barcelona, 1974
Envío de Jonio González

domingo, abril 06, 2014

Angel Faretta / Lontana III


               










        a Diego Bentivegna

Soñé por años que viajaba hasta vos.
El sueño era inquietante, una pesadilla;
perdía el avión o me perdía
en un lugar desierto y en un páramo;
luego no era reconocido al llegar.
Mutaban los actores y partiquinos
cumpliendo diversos roles oníricos;
a veces hacían muecas y befas
al recién llegado que era yo.
Todo se fundía y encadenaba
en un palimpsesto de pesadilla;
luego no podía ni articular
una sola palabra. Prego, ciao.
Nada salía de mi boca y garganta;
me quedaba mudo, estulto,
me mareaba en ese desierto
de neblina que no podía ser Italia.
Todo salía mal. El visado.
¿Pero por qué visado? decía
 ese yo de sueño y niebla.
Salía mal, me trababa, mudo,
carente de voz y de voto
a quien dirigirme. Fiumicino
era el Sahara con médanos
que caían a pique hacia un mar
furioso que no podía ser el mío.
¿Mío? Digo, el que fuiste a buscar
y que ahora no encontrabas.
Eran olas de escayola chocando
contra un farallón de cine.
El desierto se hacía una selva,
abigarrado bosque hiperbóreo.
No podía ser mi llanura y colina
Pero ¿eran esas tales las mías?
Donde estoy, me dije todavía
y creí, lo juro, decirlo en italiano.
¿Qué busco acá? ¿El vino, Dante
Capri, Horacio o el Campari?
Daba vueltas en la cama
y la cama era la nave
que me llevaba sobre las olas
de ese mar de escayola.
Sabía que dormía y sabía
que durmiendo estaba allá.
Al despertar no tenía una rosa;
solo un puñado de tierra
entre las manos.
La tierra olía a rosas.

Angel Faretta (Buenos Aires, 1953), inédito

sábado, abril 05, 2014

W. G. Sebald / Tres poemas











A través de Holanda en tinieblas 

En los invernaderos
acechan los pepinos
El funcionario de aduanas toma
  prestado
mi diario de la tarde
La mano mojada
no arroja sombra alguna
El emperador Guillermo sigue
fumando sus cigarros
De la tierra ganada
ni rastro


Holkham Gap 

Ámbito verde
para prismáticos
y ornitólogos
camuflados
Allá atrás la bahía
un arco más ancho
que el horizonte
más lejano
Aquí esperó
la Guardia Nacional
la aparición
del león marino
Como el monstruo no se dejó ver
se permitió al barrón
reconquistar
las líneas fortificadas
Pero el tío Toby
no acaba de fiarse
de la paz
Llena su almohada
de arena y desea
que llegue la marea


Trigonometría de las esferas 

En el año de luto
el abuelo guardó
el piano en el desván
y no lo bajó
nunca más
En cambio con un catalejo
de latón explora ahora
los caminos circulares del cielo
Su cuaderno de bitácora registra
un cometa vagabundo
y la frase categórica
la Luna es un producto artificial de la Tierra
Por él sé también
que allí donde la noche da la vuelta
sienta un santo
y ruge como un león
Y no olvides me dijo una vez
que del signo de Aries
el viento del norte trae la luz
a los manzanos

W.G. Sebald (Wertach im Allgäu, Baviera, 1944 - Norfolk, RU, 2001), versiones de Xabiero Cayarga, El Cuaderno nº 51, diciembre de 2013
Envío de Jonio González


Foto: Sebald por Christian Scholz, 1997



Durch Holland im Finstern 

In den Treibhäusern 
lauern die Gurken 
Der Zöllner borgt sich 
mein Abendblatt 
Die nasse Hand 
wirft keinen Schatten 
Kaiser Willem raucht 
immer noch seine Zigarren 
Vom gewonnenen Land 
keine Spur 


Holkham Gap

Grüne Gegend 
für Feldstecher 
und tarnfarbene 
Ornithologen 
Dahinter die Bucht 
ein Bogen noch weiter 
als der äußerste 
Horizont 
Hier hat die Heimwehr 
auf das Auftauchen 
des Seelöwen 
gewartet 
Als das Ungetüm ausblieb 
durfte der Strandhafer 
die befestigten Streifen 
wieder erobern 
Doch Onkel Toby 
mag dem Frieden 
nicht trauen 
Füllt sein Kopfpolster 
mit Sand und wünscht sich 
die Flut möge kommen 



Trigonometrie der Sphären 

Im Trauerjahr 
setzte der Großvater 
das Klavier auf den Boden 
und er holte es 
nie mehr herab 
Mit einem messignen Fernrohr 
erforscht er dafür jetzt 
die Zirkelpfader des Himmels 
Sein Logbuch vermerkt 
einen geschweiften Kometen 
und den kategorischen Satz 
der Mond sei ein Kunstwerk der Erde 
Von ihm weiß ich auch 
daß dort wo die Nacht sich wendet 
ein Heiliger sitzt 
und brüllt wie ein Löwe 
Und vergiß nicht sagte er einmal 
aus dem Sternzeichen des Widders 
trägt der Nordwind das Licht 
in die Apfelbäume 

viernes, abril 04, 2014

Cesare Pavese / Verano












Hay un jardín claro, entre muros bajos,
de hierba seca y de luz, que reseca despacio
su propia tierra. Es una luz que sabe a mar.
Tú respiras esa hierba. Te tocas los cabellos
y te sacudes el recuerdo.

He visto caer
muchos frutos, dulces, sobre una hierba que sé,
como un golpe en el agua. Así te sobresaltas
con el temblor de la sangre. Mueves la cabeza
como si alrededor ocurriese un prodigio de aire
y el prodigio eres tú. Tienen el mismo sabor
tus ojos y el cálido recuerdo.

Escuchas.
Las palabras que escuchas te tocan apenas.
Tienes en el rostro calmo un pensamiento claro
que simula en los hombros la luz del mar.
Tienes en el rostro un silencio que cierra el corazón,
como un golpe en el agua, y destila una pena antigua,
como el jugo de los frutos caídos entonces.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908- Turín, 1950), "Lavorare stanca", Poesie, Mondadori, Milán, 1969
Versión de Jorge Aulicino


Estate

C'è un giardino chiaro, fra mura basse,
di erba secca e di luce, che cuoce adagio
la sua terra. È una luce che sa di mare.
Tu respiri quell'erba. Tocchi i capelli
e ne scuoti il ricordo.

Ho veduto cadere
molti frutti, dolci, su un'erba che so,
con un tonfo. Così trasalisci tu pure
al sussulto del sangue. Tu muovi il capo
come intorno accadesse un prodigio d'aria
e il prodigio sei tu. C'è un sapore uguale
nei tuoi occhi e nel caldo ricordo.

Ascolti.
Le parole che ascolti ti toccano appena.
Hai nel viso calmo un pensiero chiaro
che ti finge alle spalle la luce del mare.
Hai nel viso un silenzio che preme il cuore
con un tonfo, e ne stilla una pena antica
come il succo dei frutti caduti allora.

jueves, abril 03, 2014

Virgilio / De la Eneida
















Libro IX, 424-437

entonces verdaderamente aterrado, fuera de sí
grita Niso sin ocultarse en la noche, no pudiendo
soportar tanto dolor: “hacia mí, hacia mí, oh Rútulos
yo fui quien lo hizo, a mí dirijan las espadas: fue mío
todo el error, este nada pudo, ni su atrevimiento;
por testigos pongo estas estrellas: tan grande era
el cariño por su desgraciado amigo”: estas cosas dijo
sin embargo la cercana espada del enemigo atraviesa
las costillas y rompe el delicado pecho: Euríalo cae
herido de muerte, sangre corre por el cuerpo blanco
y el cuello cansado cae sobre los hombros, tal cual
cuando una flor purpúrea cortada por el arado
languidece muriendo, tal cual la adormidera, a fuerza
de lluvia, cansado su cuello, deja caer el capullo

Publio Virgilio Marón (Mantua, 70 a.C.-Brindisi, 19 a.C.), Eneida, 19 a.C.
Versión de Ignacio Uranga




................  tum vero exterritus, amens,

conclamat Nisus nec se celare tenebris
amplius aut tantum potuit perferre dolorem:
«me, me, adsum qui feci, in me convertite ferrum,
o Rutuli! mea fraus omnis, nihil iste nec ausus 
nec potuit; caelum hoc et conscia sidera testor;

tantum infelicem nimium dilexit amicum.»
talia dicta dabat, sed viribus ensis adactus
transadigit costas et candida pectora rumpit.
volvitur Euryalus leto, pulchrosque per artus
it cruor inque umeros cervix conlapsa recumbit:

purpureus veluti cum flos succisus aratro
languescit moriens, lassove papavera collo
demisere caput pluvia cum forte gravantur.