domingo, marzo 29, 2015

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 20












Reglas para una vida inventada

Aun en trance, viviéndola totalmente fuera de sus límites,
como un ratón que busca, salido de su agujero,
aun en ese caso, la vida se refleja en sí misma;
y es inútil ser santos; se vuelve a masticar el mismo bocado,
nos revolcamos en el mismo fango, si es cuestión de fango.
Seguí adelante, mientras el universo se volcaba en mi vida.
No sucedía nada, en realidad,
porque yo estaba al mismo tiempo ANTES y DESPUÉS de esa historia
que hacía de aquel atento observador un muchacho pobre,
destinado como un perrito a precoces experiencias,
tiernamente sediento de ganancias.
El aire volvió a dominar con sus cosas de aquí
que eran los signos del universo: un vago olor de verano
en el agua; en las piedras antiguas. Luego fue la costumbre
la que condujo al animal a su madriguera: donde ahora se encuentra.
Querría decir a ese pequeño fantasma, lleno de la esperanza
con la que un caníbal observa a su víctima:
"Rebélate contra tus malditos patrones, sobre quienes
deberías saber muchas más cosas que yo"; y en cambio
pienso que aquella boca no sirve para otra cosa
que para besar. Castidad e incontinencia son la misma cosa
para quien se ha salido de la vida para reecontrársela después;
pero es lindo estar en trance, aunque sea inútilmente.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, Italia, 1922-Ostia, Italia,1975) "Appendice a Trasumanar e organizzar", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino


Regole per una vita inventata

Anche in trance, vivendola tutta fuori da suoi limiti,
come un topo que cerca, uscendo dalla buca,
anche in tal caso, la vita si rispecchia in se stessa;
ed è inutile essere santi; si rimastica sempre lo stesso boccone,
ci si rivolta sempre dentro lo stesso fango, s'è questione di fango.
Gli passai davanti, mentre l'universo si rovesciava nella mia vita.
Non succedeva niente, in realtà,
perché io ero insieme PRIMA e DOPPO quella storia
che faceva di quell'attento osservattore un ragazzo povero,
distinato come un cagnolino a precoci esperienze,
assetato teneramente di guadagno.
L'aria riprese a dominare con le sue cose di qui
che erano i segni dell'universo: un vago odore d'estate
nell'acqua; nelle pietre antiche. Poi fu l'abitudine
a condurre l'animale nella sua tana: dove ora si trova.
Vorrebbe dire a quel piccolo fantasma, pieno della speranza
con cui un canibale osserva la sua vittima:
"Ribellati ai tuoi maledetti padroni, su cui
tu dovresti sapere tante cose più di me"; e invece
penso che quella bocca ad altro no serve
che a baciare. Castità e incontinenza sono un'unica cosa,
per chi è uscito dalla vita, per ritrovarsela davanti;
me è bello essere in trance, anche se inutilmente.

sábado, marzo 28, 2015

Niels Hav / Mi pluma fantástica




Prefiero escribir
con una pluma usada encontrada en la calle
o con una de publicidad, feliz de que promueva al electricista,
la gasolinera o el banco.
No sólo porque son gratuitas
sino imagino que esos implementos de escribir
fusionarán mi escritura con la industria
el sudor de los obreros calificados, las oficinas
y la mística de toda existencia.

Una vez escribía minuciosos poemas con pluma de fuente
poesía pura sobre la pura nada
pero ahora me gusta que en el papel haya mierda,
lágrimas y mocos

¡La poesía no es para los apocados!
Un poema deba ser tan honesto como las cotizaciones de la bolsa
una mezcla de realidad y fanfarronería.
¿Qué queda aún que hiera nuestra sensibilidad?
No mucho.

Por eso no pierdo de vista el mercado de valores
y los documentos importantes. La bolsa
forma parte de la realidad como la poesía.
Y por eso estoy tan contento con este bolígrafo
de un banco que me encontré una negra noche
frente a una tienda cerrada. Huele
vagamente a meado de perro y escribe de maravilla.

Niels Hav (Lemvig, Dinamarca, 1949) En defensa de los poetas y otros textos, Revista de Estudios Literarios Especulo, número 46, 2010-2011, Universidad Complutense de Madrid
Traducción de Orlando Alomá

viernes, marzo 27, 2015

Llorenç Gomis / Dos poemas











Todo lo que puede pasar

Todo lo que puede pasar es lo que pasa,
no puede pasar nada más, no tengas miedo.
No quería Jesús la pasión
ni la muerte que por ley la vida traga.
Abre un libro de historia. Todo son muertos.
Todos sufrieron, poquísimos lo querían,
todos eran débiles y fueron fuertes todos
todos hicieron más de lo que hacer sabían.
Las cartas no son muchas, pero dan bastante juego;
las ramas se hacen brasas y deja ceniza el fuego.


No hace falta saber el nombre de las malas hierbas

Es una mala hierba la que alrededor de la menta no
es menta,
es una mala hierba la que en medio de la salvia no
es salvia,
es una mala hierba la que junto al espliego no
es espliego.
No hace falta saber el nombre de las malas hierbas.
Puedes arrancarlas sin saber ni su nombre.
Pero no puedes cortar menta sin saber que es
menta,
ni coger salvia sin decir salvia,
ni espliego sin decir espliego.
Y cuando las guardas les pones un nombre,
y las guardas con su nombre
y las tomas con su nombre.

Llorenç Gomis (Barcelona, 1924–2005), Sons i sonets, Edicions 62, Barcelona, 1984
Versiones de Jonio González

Foto: Llorenç Gomis, 2003 F.J. Vargas/ El País

TOT EL QUE POT PASSAR
Tot el que pot passar és el que passa,
no pot passar res més, no tinguir por.
No volia Jesús la passio
ni la mort que per llei la vida empassa.
Obre un llibre d’història. Tot són morts.
Tots van patir, poquíssims ho volien,
tots eren dèbils i tots van ser forts,
tots van fer més d’allò que fer sabien.
Les cartes no són moltes, mes donen força joc;
les branques es fan brases i deixa cendra el foc.

NO CAL SABER EL NOM DE LES MALES HERBES
És una mala herba la que entorn de la menta no
és menta,
és una mala herba la que al mig de la sàlvia no
és sàlvia,
és una mala herba la que al vol de l’espígol no és
espígol.
No cal saber el nom de les males herbes.
Les pots arrencar sense saber-ne ni el nom.
Però no pots tallar menta sense saber que és menta,
ni collir sàlvia sense dir-ne sàlvia,
ni espígol sense dir-ne espígol.
I quan les guardes hi poses el nom,
i les guardes sota el seu nom
i les prens amb el seu nom.

jueves, marzo 26, 2015

Edgardo Pígoli / Se ríen











se ríen
eso justifica su tranquilidad
no hay idea.
este silencio es un objeto extraño
qué explorar
cómo se vive
cuál es el universo
meridiano.
preguntas de una selva ajena
un dolor extranjero
algo se desprendió pero
el sistema exige. alienación. nada
intensidades.
una ignorancia inédita
una soledad extrema
el escenario:
"una comunidad difícil" "no puedo"
"me duele"
escuchar o no escuchar
esa es la cuestión

Edgardo Pígoli (Buenos Aires, 1966), De la precariedad, Airediseño Ediciones, Buenos Aires, 2014


Foto: Edgardo Pígoli FB

miércoles, marzo 25, 2015

Paul Claudel / San Pablo




Cordero de Dios que prometiste tu reino a los violentos,
acoge a Pablo tu siervo que te trae diez talentos.
Cinco que Tú le diste a guardar y cinco que él ganó por su cuenta.
Austero para todos los que te aman, eres un Amo que ve por su renta.
¡Puesto que dio el pobre corazón por Ti, haz que su dios le sea dado!
¡Padre Abraham, aplaca para siempre la sed de este hombre fulminado!
A la sombra sola de Tu presencia, el viejo Moisés tuvo miedo al decir:
¡Apártate de mí, aunque sólo sea por el miedo que tengo de verte y morir!
Mas Pablo, como un Tabernáculo sin fisura y como una lámpara propiciatoria,
aceptó en vida la cercanía de Vuestra Gloria,
y fue el hombre que al profeta maravilla diciendo:
¿Quién es aquel de entre vosotros que puede vivir ardiendo?
¡Oh Dios, para todos nosotros es  insufrible el aguijón de Tu verdad!
¡Pero aquel que Te abraza, se une a la terrible simplicidad!
Mirando a Dios, mira el mundo ingrato y cruel,
y asume en su corazón humano la misma Pasión que Él.
Como Dios no tiene voz, es la voz que habla en su lugar:
como Dios no tiene carne ni sangre, he aquí mi cuerpo para lacerar.
Y para concluir a lo que falta en la pasión del Infinito,
aquí está Pablo, simple como la llama y como el grito.
Simple como la espada aguda que al cuerpo del espíritu desplante.
Simple como el fuego que desata los elementos en su alquimia devorante.
Simple como el amor que sólo tiene una causa
y va a donde el viento lo lleva, ignorante de la extinción y la pausa,
de uno y otro confín en las alas del soplo por encima del mar.
Tu amor es el fuego de la muerte y Tu celo un infierno sin par.
Y al ver a todos esos niños ciegos y a esos pueblos que mueren sin bautizar,
Pablo llora retorciéndose las manos y pide ser para ellos decapitado,
pido piedad para los que amo, porque pueden morir incrédulos y en pecado.
Te ruego que oigan como yo, antes de que la hora y el proceso hayan concluido,
esa voz que les dice: ¡Pablo, yo soy Jesús a quien tú has perseguido!


Paul Claudel (Villeneuve-sur-Fère, Francia, 1868-París, 1955), El surco y la brasa. Traductores mexicanos, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1974
Traducción de Juan José Arreola
Envío de Jonio González


Foto: Paul Claudel en 1954

martes, marzo 24, 2015

Juan José Ceselli / Dos poemas














El viajero sintético

Cuando por la habitación se propaga el fuego de tu presencia
Los muebles quedan prisioneros
Y tus velos de novia
Hechos con las alas de las distancias
Flotan sobre tus pisadas de donde nacen los lagos el olvido
Y se leen las señales del destino
Tu mirada sostiene su gran dulzura
Porque tu presencia es ilusoria
Como una sombra arrodillada a mis pies

Siete surrealistas argentinos, edición de Javier Cófreces, Leviatán, Buenos Aires, 2001
Envío de Jonio González


38,
Para no
Dejar nada Que tus trenzas se lleven toda esta paz
Y que tus caderas dejen de bailar sobre mi pasado
Para no
Dejar nada
Acaba de una vez de verter los resultados de mis
desvaríos
Mórbidos como lana de pesadillas
Tus uñas han socavado mis estrellas
Y tu resplandor
Como un molinillo de lágrimas grises
Ha llegado ya hasta el fondo de mi garganta
Tu cigarra ha muerto
Tu voz sólo esparce las semillas del Otoño
De tu corazón brota la Noche
Llévate tus nubes y déjame con el muelle
precipicio de tus sienes apretadas sobre mi
soledad

Fundación Argentina para la Poesía


Juan José Ceselli (Buenos Aires, 1909-1982)

Foto: Elida Manselli, Augusto Roa Bastos, Francisco Madariaga y Juan José Ceselli Dossiers de Analecta Literaria

lunes, marzo 23, 2015

Vladimiro Maiacovski / De "El hombre"











La pasión de Maiacovski

¿Escuchan?
¿Oyen el relincho de los caballos?
¿Oyen?
¿Oyen las bocinas de los automóviles?
Son los ciudadanos que van de compras en el reinado de la abundancia.
Hay un desborde de gente,
y yo voy perdido entre la multitud,
afligido y sollozante,
trato de mantener los frenos.
Pero me prendo de faldas y polleras.

¿Qué es eso?
¿Eres tú?
Mientes fingiéndote una santulona.
Siento mi ojo enrojecido,
como un farol rosado de una casa pública.
-¿Para qué te hago falta?
¡Espera!
Yo conozco alegrías más dulces.
Bajas con orgullo el bosque de tus pestañas.
¡Espera!
Te fuiste...
Allá, por encima de las cabezas, está Él.
Le brilla el cráneo.
Tiene la calvicie lustrosa.
Brilla con resplandor.
En el dedo meñique
lleva, en la última falange,
un brillante sobre el dedo velludo.
Son tres pelos.
Ella se acercó,
se inclinó sobre su mano,
besándola con los labios,
murmurando;
A un pelito lo llamaron "La flautita",
a otro le decían "La nubecita",
y al tercero con resplandor increíble,
le bautizaron con otro nombre,
recién inventado por mí.

Vladimiro Maiacovski (Baghdati, Georgia, 1893 – Moscú, 1930) "El hombre", 1916-1917, Obras escogidas, selección, traducción, prólogo y notas de Lila Guerrero, Editorial Platina, Buenos Aires, 1957

Foto: Vladimiro Maiacovski, 1914. Sin datos del fotógrafo

domingo, marzo 22, 2015

William Butler Yeats / La disyuntiva










El intelecto humano está en la disyuntiva:
o la vida perfecta, o la perfecta obra.
Si elige la segunda a rehusar se obliga
una mansión divina mientras rabia en la sombra.
¿Y qué sucede cuando ese cuento termina?
Se tenga suerte o no, deja huella el afán:
vieja perplejidad, la cartera vacía,
o vanidad del día, el nocturno pesar.

William Butler Yeats (Dublín, 1865-Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), Antología poética, Debolsillo, Barcelona, 2007
Traducción de Daniel Aguirre
Envío de Jonio González

sábado, marzo 21, 2015

Adrienne Rich / Dos poemas










Qué clase de tiempos son éstos

Hay un lugar entre dos grupos de árboles donde el pasto crece cuesta arriba
y el viejo camino de la revolución se interrumpe entre sombras
cerca de un templo abandonado por los perseguidos
que desaparecieron en esas mismas sombras.

Por allí caminé juntando setas al filo del espanto, pero no te equivoques
este no es un poema ruso, este no es otro lugar sino aquí,
nuestro país que se acerca a su propia verdad y espanto,
a su propia manera de hacer desaparecer a la gente.

No voy a decirte dónde está ese lugar, la trama oscura del bosque
que se encuentra con la franja inmaculada de la luz –
cruces fantasmas, paraíso de mantillo:
ya sé quién quiere comprarlo, venderlo, hacerlo desaparecer.

Y no voy a decirte dónde es ¿Para qué te digo esto, entonces?
Porque todavía escuchás, porque en tiempos como estos
siquiera para tenerte escuchando es necesario
hablar sobre los árboles.


de 21 poemas de amor [1974-1976]

I

Cuando sea, en esta ciudad parpadean las pantallas
con pornografía, vampiros de ciencia ficción,
matones victimizados doblados bajo el látigo,
además hay que caminar… nada más, caminar
entre la basura mojada y las crueldades de nuestros barrios
en primer plano.
Tenemos que agarrar nuestras vidas
de aquellos sueños rancios, del borboteo del metal, de esas desgracias,
y de la begonia roja que destella peligrosamente
en la entrada de un edificio de seis pisos
o de las chicas de piernas largas que juegan a la pelota
en el patio de la escuela.
Nadie nos imaginó. Queremos vivir como árboles,
sicomoros llameantes en el aire sulfúrico,
moteados de cicatrices, pero floreciendo con exuberancia,
con nuestra pasión animal enraizada en la ciudad.

Adrienne Rich (Baltimore, Estados Unidos, 1929-Santa Cruz, Estados Unidos, 2012) en El Placard
Traducción de Sandra Toro


What Kind of Times Are These

There’s a place between two stands of trees where the grass grows uphill
and the old revolutionary road breaks off into shadows
near a meeting-house abandoned by the persecuted
who disappeared into those shadows.

I’ve walked there picking mushrooms at the edge of dread, but don’t be fooled
this isn’t a Russian poem, this is not somewhere else but here,
our country moving closer to its own truth and dread,
its own ways of making people disappear.

I won’t tell you where the place is, the dark mesh of the woods
meeting the unmarked strip of light—
ghost-ridden crossroads, leafmold paradise:
I know already who wants to buy it, sell it, make it disappear.

And I won’t tell you where it is, so why do I tell you
anything? Because you still listen, because in times like these
to have you listen at all, it’s necessary
to talk about trees.


Twenty-One Love Poems

I

Whenever in this city, screens flicker
with pornography, with science-fiction vampires,
victimized hirelings bending to the lash,
we also have to walk . . . if simply as we walk
through the rainsoaked garbage, the tabloid cruelties
of our own neighborhoods.
We need to grasp our lives inseparable
from those rancid dreams, that blurt of metal, those disgraces,
and the red begonia perilously flashing
from a tenement sill six stories high,
or the long-legged young girls playing ball
in the junior highschool playground.
No one has imagined us. We want to live like trees,
sycamores blazing through the sulfuric air,
dappled with scars, still exuberantly budding,
our animal passion rooted in the city.

viernes, marzo 20, 2015

Jacobo Regen / Sé dura, oh luz, conmigo











10
                    a Leopoldo Castilla

Sé dura, oh luz, conmigo.
No regañes a flor de piel; inquiere
lo que en el fondo busca tu castigo
y, sin descanso, hiere.

Hiere profundo, profundo.
Que es mucho lo que perdí,
rodando... (no por el mundo
sino por dentro de mí).

Jacobo Regen (Campo Quijano, Salta, Argentina, 1935), La Guacha, Especial Noroeste N° 1, Buenos Aires, agosto 2014

jueves, marzo 19, 2015

Eduardo Jonquières / Fuga










En la árida tierra está la mitad, sólo la mitad de nuestro cuerpo;
los ojos, todo el rostro, reciben la luz desde la altura.
Los brazos quieren siempre retener esa cabeza que huye;
Y se esfuerzan, y rodean los cabellos flotando en los perfumes
Del oscuro río que por encima lentamente pasa.
Pero nada, ni los brazos más fuertes, ni las raíces más hondas
Logran impedir el vuelo. Y cuando unos dedos tañen la cítara invisible,
Un torso entero se abandona a la corriente,
Todo su cuerpo se interna hacia lo alto.
Y nadie, más tarde, encuentra el rastro de su paso por el suelo,
Nadie descubre la leve ceniza de su voz, que ha existido entre las otras.

Eduardo Jonquières (Buenos Aires, 1918-París, Francia, 2000),  Alfredo Veiravé, Los poetas del 40, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1968
Envío de Jonio González

miércoles, marzo 18, 2015

Alfonso Guida / Lentamente sube desde lo oscuro la hora










LENTAMENTE SUBE DESDE LO OSCURO LA HORA
del río desbordado. Oigo la hierba gritar
contra la puerta. El hielo crepita. Hasta
la tierra ejecuta de memoria el tintinear
de una lámpara de aceite que quiebra en astillas
la niebla, astillas de invierno feroz.
Las herramientas en el huerto, las manos bajo
la bandeja. Llevamos ciruelas secas
en el manto negro del bosque. Aparece hasta
en el sueño esta libación. Es como
arrojar al Nilo una criatura hecha
de junco, un Dios del que sabemos poco.
(¿Por qué cesa el aliento en lo eterno?)

Alfonso Guida (San Mauro Forte, Matera, Italia, 1973), L'acqua al cervello è una foglia, LietoColle, Faloppio, 2014
Versión de Jorge Aulicino con la colaboración de Antonio Bux

Foto: Alfonso Guida FB


LENTAMENTE SALE DAL BUIO L'ORA 
del fiume in piena. Sento l'erba stridere
contro la porta. Il gelo crepita. Anche 
la terra esegue a memoria il tinnire 
di una lucerna a olio che rompe scaglie
di nebbia, scaglie d'inverno feroce. 
Gli attrezzi nell'orto, le mani sotto
la guantiera. Portiamo prugne secche
nel manto nero del bosco. Appare anche 
nel sogno questa libagione. È come 
lasciare al Nilo una creatura fatta 
di giunco, un Dio di cui sappiamo poco.
(Perché depone il fiato nell'eterno?)

martes, marzo 17, 2015

Camillo Sbarbaro / Calla, alma mía. Son los tristes...










Calla, alma mía. Son los tristes
días en los que sin voluntad se vive,
los días de espera desesperada.
Como el árbol desnudo en el invierno
que se entristece en el desierto patio,
yo no creo que pueda dar más hojas
y dudo de haberlas dado nunca.
Caminando tan solo por la calle
entre la gente que me empuja y no me ve
me parece estar de mí mismo ausente.
Y me amontono allí donde haya gente,
bajo las vitrinas deslumbrado,
y me vuelvo al susurrar de cada falda.
Por la voz de un juglar ciego,
por el imprevisto rayo de una nuca,
me gotean de los ojos tontas lágrimas,
se me enciende en los ojos la codicia.
Porque mi vida entera está en mis ojos:
cada cosa que pasa la conmueve,
como un débil viento al agua muerta.

Soy como un espejo resignado
que refleja cada cosa por la calle.
En mí mismo no miro, porque nada
encontraré...

Y, llegada la noche, en mi cama
me tiendo entero como en un sepulcro.

Camillo Sbarbaro (Santa Margherita Ligure, Italia, 1888-Savona, Italia, 1967), de Pianissimo, Libreria della Voce, Florencia, 1914, en revista Poesia N° 43, Crocetti Editore, Milán, 1991
Versión de Jorge Aulicino


Taci anima mia. Son questi i tristi
giorni in cui senza volontà si vive,
i giorni dell'attesa disperata.
Come l'albero ignudo a mezzo inverno
che s'attrista nella deserta corte
io non credo di mettere più foglie
e dubito d'averle messe mai.
Andando per la strada così solo
tra la gente che m'urta e non mi vede
mi pare d'esser da me stesso assente.
E m'accalco ad udire dov'è ressa
sotto dalle vetrine abbarbagliato
e mi volto al frusciare d'ogni gonna.
Per la voce d'un cantastorie cieco
per l'improvviso lampo d'una nuca
mi sgocciolan dagli occhi sciocche lacrime
mi s'accendon negli occhi cupidigie.
Ché tutta la mia vita è nei miei occhi:
ogni cosa che passa la commuove
como debole vento un'acqua morta.

Io son come uno specchio rassegnato
che riflette ogni cosa per la via.
In me stesso non guardo perché nulla
vi troverei...

E, venuta la sera, nel mio letto
mi stendo lungo come in una bara.

lunes, marzo 16, 2015

Pedro Serrano / Se deshace la nieve




SE DESHACE LA NIEVE, la solidez, la amalgama en las uñas, el decoro;
se deshace del frío la calle blanca, el albor,
se deshacen los fríos, su paz helada,
su luminosidad recogida, su especie blanda.
Se deshace la nieve y las calles tiemblan,
charcos de sal y lodo, pasos resbaladizos, empapados.
Se deshace la nieve en la mano fría, el olor a cerveza,
el candor de los brezos, recogimiento.
Se deshace la nieve y los verdes surgen, intempestivos.
Todo retorna grave a su pulpa abierta,
todo sigue la huella de las reconversiones.
Se deshace la nieve, lámina pura.
Se deshace la nieve y el mundo torna.
Su desfiguro muere, su tensa siembra,
se deshace la nieve y las calles vuelven a ser polícromas.
Todo vuelve a su sitio luego del lujo.
Regresa grave el pasto, la bicicleta,
la banqueta conforme con ser banqueta,
el paladar mordido con seguir siendo.
Se deshace la nieve y uno se mira,
brazos, rizos, colores, sueños, tormentas.
Los pies calientan la menta, las amistades,
todo bajo la manta los calcetines.
De nuevo el mundo vuelve a ser este mundo.
También el cuerpo tiene límites ciertos.
Aproximado a la luz, aproximado.
Alzo el muñón blanco del sol.

El día amanece, desvalido y entero.
Suelto, como un esparadrapo o una cinta de seda.
Suave se deja ir como una centelleante mariposa,
piel de azafrán, amanecer del día.
Se va extendiendo su luz por la madera.
Va poco a poco orillando las cosas,
la frágil entereza de sillas y ventanas,
resbalando el azoro y el dolor
por flores y alhelíes desolados.
El día se toca por azar,
avanza un poco neutro, un poco tonto,
cabeza abajo se cuela, se sonríe.
¿De qué sonríe el día en su dolor?
Yo no sabría contestarlo.
Pero lo sigo sigilosamente.
Hecho de mí está el día,
hecho de su calor y de su fiebre,
iluminado y sometido,
fuerte, furioso, desbordando acaso.

 de Turba, 2005

Pedro Serrano (Montreal, Canadá, 1957, radicado en México), vía Vallejo & Co con motivo de la publicación de Turba en italiano (Kolibris, 2014)