El sol preciso
No deseo esta voz para custodiarla
en la bóveda incandescente
la piedad o el entendimiento.
Sólo la pronuncio
le transformo irresistible
la penumbra
la engaño
la llevo hasta su precipicio
la empujo.
No es mía esta voz
que apenas sujeta
el avance de su caída.
Ni siquiera el pequeño abismo
entre dos vocablos
la pendiente para descender los días
aquel sol exacto
que ha de contenernos
en la fumigación de las sombras
Nada.
Nada.
Mauro Viñuela (Resistencia, Chaco, 1971)
Foto: Facebook
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