domingo, diciembre 12, 2010

Luciano Erba / Poemas, 1




El conductor de tranvías metafísico

Regresa a veces el sueño en que me veo
maniobrar un tren sin vías
entre campos de papas e higueras verdes
en los cultivos las ruedas no se hunden
esquivo espantapájaros y cabañas
voy hacia setiembre, octubre
los pasajeros son mis muertos.
Al despertar reaparece la antigua duda
si esta vida no es un evento casual
y el nuestro sólo un pobre monólogo
de preguntas y respuestas caseras.
Creo, no creo, cuando creo querría
llevarme al más allá un poco de acá
incluso la cicatriz que me marca
una pierna y me hace companía.
¿Y entonces? parece decir in excelsis
otra voz.
¿Otra?

de Il tranviere metafisico, 1987



El hipopótamo

tal vez la galería que se abre
el hipopótamo en la espesura de la jungla
para llegar al río, a los curvos pastos
de hojas nacidas en forma de corazón

tal vez el paso entre árboles y lianas
los obstáculos arrancados, las imprevistas
irrupciones del azul en las tinieblas
sobre un húmedo estrago de orquídeas

tal vez esto y cualquier trazado
como en París la Neuilly-Vincennes
o la humilde calle florida de Genzano

o un canal de Marte, no son otra cosa
que eventos privados de sombra y de reflejo
sólo una señal que se señala a sí misma

de L'ippopotamo, 1989


Otro paseo

Soledad insensata me regala
la vela en el mar, el convento
de tierra firme
abosorto animal doméstico
sobre la joroba más aérea del Apenino.
¡Montaña que no esperaba!
Sobre el camino que abajo da vuelta
se alborota la primavera si pasa
la jauría de la nueva riqueza.
Los he visto
frentes calvas al volante
mujeres perfumadas y mafiosos
verdaderos
en el alegre tapizado de las carrocerías.
Lejanos los motores de los domingueros,
quedamos nosotros piedras claras en el azul
¿quién nos protege?


Algo

Es una avenida de Milán
y veloz
voy hacia occidente.
Ya se ven algunas luces
pero el cielo está todavía claro
claras las nubes lejanas.
Dentro de poco doblaré
para regresar a mis libros
ensimismado
en su secreto
y en la noche
estaré tras los postigos
como una estatua ansiosa.


Tabula rasa?

Es cualquier noche
atravesada por tranvías semivacíos
corriendo a saciarse de viento.
¿Me ves avanzar como sabes
en los barrios sin recuerdo?
Tengo una corbata crema, un viejo peso
de deseos
espero solo la muerte
de cada cosa que debía tocarme.

de Il male minore, 1960


Los años cuarenta

Parecía todo posible
dejar atrás las curvas
con un supremo golpe de freno
galopar de pie sobre la montura
otras soberbias cosas
más nobles prósperas cosas
aparecían a la altura de los ojos.
Ahora los años giran veloces
por cielos sin presagios
te despiertan de azules asomados
en una habitación de muebles con espejos
estudias las combinaciones de los trenes
pasas un umbral florecido de salvia roja
lees "Hola" sobre un felpudo
más tarde sales en mangas de camisa
a sacudir la ensalada de la servilleta.
La línea de la vida
deriva calla se obstina
salta desfila
entre los pálidos montes de los dioses.

de Il prato più verde, 1977


Luciano Erba (Milán, 1922-2010)
Versiones de Jorge Aulicino



Il tranviere metafisico

Ritorna a volte il sogno in cui mi avviene
di manovrare un tram senza rotaie
tra campi di patate e fichi verdi
nel coltivato le ruote non sprofondano
schivo spaventapasseri e capanni
vado incontro a settembre, verso ottobre
i passeggeri sono i miei defunti.
Al risveglio rispunta il dubbio antico
se questa vita non sia evento del caso
e il nostro solo un povere monologo
di domande e risposte fatte in casa.
Credo, non credo, quando credo vorrei
portarmi all’al di là un po’ di qua
anche la cicatrice che mi segna
una gamba e mi fa compagnia.
Già, ma allora? sembra dica in excelsis
un’altra voce.
Altra?


L’ippopotamo

forse la galleria che si apre
l’ippopotamo nel folto della giungla
per arrivare al fiume, ai curvi pascoli
di foglie nate a forma di cuore

forse il varco tra alberi e liane
gli ostacoli divelti, le improvvise
irruzioni d’azzurro nelle tenebre
su un umido scempio di orchidee

forse questo e qualsiasi tracciato
come a Parigi la Neuilly-Vincennes
o l’umile infiorata di Genzano

o un canale di Marte, altro non sono
che eventi privi d’ombra e di riflesso
soltanto un segno che segna se stesso


Altra passeggiata

Solitudine folle mi fa dono
della vela sul mare, del convento
di terraferma
assorto animale di presepio
sulla gobba più aerea di Appennino.
Montagna che non speravo!
Sulla strada che sotto ricinge
si arruffa la primavera se passa
la muta della nuova ricchezza.
Li ho visti
fronti calve al volante
donne ambrate e mafiose
certe
nel cuoio allegro delle carrozzerie.
Lontani i motori dei domenicanti
restiamo noi pietre chiare nell’azzurro
chi ci protegge?


Qualcosa

È una via di Milano
e veloce
vado verso occidente.
Già si vedono delle luci
ma il cielo è ancora chiaro
chiare le nuvole lontane.
Tra poco svolterò
per tornare ai miei libri
raccolto
nel loro segreto
e a notte
sarò dietro le imposte
come una statua ansiosa.


Tabula rasa?

È sera qualunque
traversata da tram semivuoti
in corsa a dissetarsi di vento.
Mi vedi avanzare come sai
nei quartieri senza ricordo?
Ho una cravatta crema, un vecchio peso
di desideri
attendo solo la morte
di ogni cosa che doveva toccarmi.


Gli anni quaranta

Sembrava tutto possibile
lasciarsi dietro le curve
con un supremo colpo di freno
galoppare in piedi sulla sella
altre superbe cose
più nobili prospere cose
apparivano all’altezza degli occhi.
Ora gli anni volgono veloci
per cieli senza presagi
ti svegli da azzurre trapunte
in una stanza di mobili a specchiera
studi le coincidenze dei treni
passi una soglia fiorita di salvia rossa
leggi «Salve» sullo zerbino
poi esci in maniche di camicia
ad agitare l’insalata nel tovagliolo.
La linea della vita
deriva tace s’impunta
scavalga sfila
tra i pallidi monti degli dei.

Il club degli autori


Foto: Erba Corrriere della Sera

2 comentarios:

  1. Gracias Jorge. No hay ediciones en español. "El hipopótamo" es inglés/italiano. Ahora podemos apreciarlo un poco más.

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  2. ¡Pero caen dos gotas y Ud se pone a traducir como loco! Buenísimo; gracias, Irene

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