jueves, mayo 27, 2010

Patrizia Cavalli / Poemas, 1




Cuántas tentaciones atravieso
en el recorrido entre la pieza
y la cocina, entre la cocina
y el baño. Una mancha
en el pared, un pedazo de papel
caído en el piso, un vaso de agua,
un mirar por la ventana,
hola a la vecina,
una caricia a la gatita.
Así olvido siempre
la idea principal, me pierdo
por el camino, me desarmo
día a día, y en vano.


Ser testimonio de sí mismos
siempre en propia compañía
pero dejados solos en liviandad
tener que escucharse siempre
en cada acontecimiento físico químico
mental, es la gran prueba
la expiación, y este es el mal.


Yo sola, dueña de la casa
he cerrado la puerta
he bajado las cortinas.
Y afuera cuatro canarios
enjaulados parecían cuatro forestas
y las cuatro mil voces de los despertares
confusos en el retorno de la luz.
Pero más allá de la puerta
en los pasillos oscuros, en los cuartos
casi vacíos que capturan
los sonidos más lejanos
los pasos miserables de lánguidos regresos
a casa, se encendían nacimientos
y peligros, se consumaban
muertes sospechosas e indiferentes.


¿Y creías que yo no te había visto
morir en un rincón
con el vaso que se te caía de las manos
el cuello rojo e hinchado
avergonzándote un poco
por haber sido sorprendida
una vez más
después de tanto tiempo
en la misma posición en la misma condición
pálida temblorosa llena de excusas?

Patrizia Cavalli (Todi, 1947), Poesie, Einaudi, Florencia, 1999, en La poesía italiana del secondo Novecento
Versiones de J. Aulicino

Quante tentazioni attraverso / nel percorso tra la camera / e la cucina, tra la cucina / e il cesso. Una macchia / sul muro, un pezzo di carta / caduto in terra, un bicchiere d'acqua, / un guardar dalla finestra, / ciao alla vicina, / una carezza alla gattina. / Così dimentico sempre / l'idea principale, mi perdo / per strada, mi scompongo / giorno per giorno ed è vano

Esseri testimoni di se stessi / sempre in propria compagnia / mai lasciati soli in leggerezza / doversi ascoltare sempre / in ogni avvenimento fisico chimico / mentale, è questa la grande prova / l'espiazione, è questo il male.

Io sola padrona della casa / ho chiuso la porta / ho tirato le tende. / E fuori i quattro canarini / ingabbiati sembravano quattro foreste / e le quattromila voci dei risvegli / confuse dal ritorno della luce. / Ma al di là della porta / nei corridoi bui, nelle stanze / quasi vuote che catturano / i suoni più lontani / i passi miserabili di languidi ritorni / a casa, si accendevano nascite / e pericoli, si consumavano / morti losche e indifferenti.

E cosa credi che io non t'abbia visto / morire dietro un angolo / con il bicchiere che ti cadeva dalle mani / il collo rosso e gonfio / vergognandoti un poco / per essere stata sorpresa / ancora una volta / dopo tanto tempo / nella stessa posizione nella stessa condizione / pallida tremante piena di scuse?

Foto: Cavalli mentelalupula

3 comentarios:

  1. Otra desconocida a la que doy la bienvenida a mi biblioteca. Genial!

    ResponderEliminar
  2. Gracias, gracias por esta poeta, Irene

    ResponderEliminar