miércoles, mayo 05, 2010

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 6




Mrs. Williams

Yo era la sombrerera
de la cual se comentaba, y se mentía,
madre de Dora,
cuya extraña desaparición
achacaron a su crianza.
Mi ojo perspicaz para lo bello
vio mucho además de cintas
y hebillas y plumas
y sombreros de fieltro y de paja italiana
para realzar el rostro dulce
y el cabello oscuro, y el dorado.
Una cosa les diré
y una les pregunto:
las ladronas de maridos
usan polvos y baratijas
y sombreros de moda.
Esposas, usen lo mismo ustedes.
Los sombreros pueden ocasionar divorcios —
también pueden prevenirlos.
Y ahora, les pregunto:
si todos los niños nacidos aquí en Spoon River
hubieran sido criados en una granja por el Condado,
y los padres y madres hubieran tenido la libertad
de vivir y gozar, y cambiar de pareja si querían,
¿ustedes creen que Spoon River
habría sido peor?


Carl Hamblin

Destrozaron la imprenta del Clarín de Spoon River
y a mí me cubrieron de plumas y alquitrán
por publicar esto el día que colgaron a los anarquistas en Chicago:
“Vi una mujer hermosa con una venda en los ojos
sobre las gradas de un templo de mármol.
Grandes multitudes pasaban frente a ella
alzando hacia ella sus rostros implorantes.
En su mano izquierda sostenía una espada.
Y blandía la espada,
hiriendo a un niño a veces, otras a un obrero,
o a una mujer que huía, o a un desquiciado.
En su mano derecha sostenía una balanza;
y aquellos que evitaban los golpes de la espada
arrojaban en la balanza monedas de oro.
Un hombre en toga negra leyó de un escrito:
‘Ella no respeta a las personas.’
Y entonces un joven de boina roja
saltó hacia ella y le arrancó la venda.
Y escuchad, las pestañas se habían ido desgastando
bajo los párpados supurantes,
los ojos cauterizados con un mucus lechoso;
la locura de un alma agonizante
estaba escrita en su rostro —
Pero la multitud vio por qué usaba esa venda.”


Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini



Mrs.Williams
I was the milliner/ Talked about, lied about, / Mother of Dora, / Whose strange disappearance / Was charged to her rearing. / My eye quick to beauty / Saw much beside ribbons / And buckles and feathers / And leghorns and felts, / To set off sweet faces, / And dark hair and gold. / One thing I will tell you / And one I will ask: / The stealers of husbands / Wear powder and trinkets, / And fashionable hats. / Wives, wear them yourselves. / Hats may make divorces — / They also prevent them. / Well now, let me ask you: / If all of the children, born here in Spoon River / Had been reared by the / County, somewhere on a farm; / And the fathers and mothers had been given their freedom / To live and enjoy, change mates if they wished, / Do you think that Spoon River / Had been any the worse?

Carl Hamblin
The press of the Spoon River Clarion was wrecked, / And I was tarred and feathered, / For publishing this on the day the Anarchists were hanged in Chicago: / “I saw a beautiful woman with bandaged eyes / Standing on the steps of a marble temple. / Great multitudes passed in front of her, / Lifting their faces to her imploringly. / In her left hand she held a sword. / She was brandishing the sword, / Sometimes striking a child, again a laborer, / Again a slinking woman, again a lunatic. / In her right hand she held a scale; / Into the scale pieces of gold were tossed / By those who dodged the strokes of the sword. / A man in a black gown read from a manuscript: / ‘She is no respecter of persons.’ / Then a youth wearing a red cap / Leaped to her side and snatched away the bandage. / And lo, the lashes had been eaten away / From the oozy eye-lids; / The eye-balls were seared with a milky mucus; / The madness of a dying soul / Was written on her face — / But the multitude saw why she wore the bandage.”


Ilustración: The Anarchists of Chicago, 1894, Walter Crane

No hay comentarios.:

Publicar un comentario