sábado, mayo 22, 2010

Frank O'Hara / "Uno no hace más que seguir su neviosismo"


Personismo. Un manifiesto
por Frank O'Hara

Todo está en el poema, pero, ante el riesgo de hablar como Allen Ginsberg de un pobre rico, te escribiré porque acabo de oír de labios de unos colegas poetas que un poema mío no puede captarse en una lectura porque yo también estaba confundido. Vamos, vamos. No creo en Dios, de modo que no debo formular y expresar estructuras elaboradas. Odio a Vachey Lindsay, siempre lo he odiado; ni siquiera me gusta el ritmo, la asonancia, todo eso. Uno no hace más que seguir su nerviosismo. Si alguien nos corre con un cuchillo por la calle, uno también corre, no se da vuelta en la esquina para gritar "¡dejá de perseguirme, en la secundaria fui una estrella de la pista de atletismo!".

Eso, en cuanto a lo que se refiere a escribir poemas. En cuanto a su recepción, suponete que estás enamorado y alguien te maltrata. Vos no le decís "¡hey, no podés herirme así, yo te quiero!". Sólo dejás caer los diferentes cuerpos donde caigan y todos caen siempre a los pocos meses. En primer lugar, sin embargo, no es por eso que te enamoraste, nada más que por aferrarte a la vida, de manera que debés arriesgarte y evitar ser lógico. El dolor siempre produce la lógica, lo que es muy malo para vos.

No estoy diciendo que prácticamente yo no tenga las mismas ideas elevadas de cualquiera de los que escriben hoy, pero, ¿qué importa? No son más que ideas... Lo único bueno es que, cuando me siento excelso, dejo de pensar y entonces llegan refrescos.

Ahora bien, ¿importa, en realidad, que alguien lo reescriba, entienda lo que quiere decir o los mejores? ¿Los mejores para qué, para la muerte? ¿Para qué hay que apresurarlos? Hay demasiados poetas que se portan como una madre de edad mediana que quiere que sus hijos coman mucha carne con papas y jugo (de lágrimas). Me importa un bledo que coman o no. Comer a la fuerza conduce a una delgadez excesiva (débil y decadente). Nadie debe sentir algo que no necesite sentir ni dejar que la poesía se aproveche de ellos. También me gusta el cine. Después de todo, de todos los poetas estadounidenses, sólo Whitman, Crane y Williams son mejores que el cine. En cuanto a la medida y el reto del aparato técnico, sólo basta el sentido común: si vas a comprar un par de pantalones, buscá los más ajustados para que todo el mundo quiera acostarse con vos. No hay nada metafísico en eso, a menos, por supuesto, que te halagues hasta sentir que lo que sentís es "un anhelo".

La abstracción en la poesía sobre la cual hace poco Allen Ginsberg hizo un comentario es intrigante. Creo que aparece sobre todo en los detalles diminutos cuando se hace necesario tomar una decisión. La abstracción (en la pintura) implica la desaparición personal del poeta. Por ejemplo, la decisión que implica optar entre la nostalgia "del" infinito y la nostalgia "por" el infinito define una actitud hacia un grado de abstracción. La nostalgia "del" infinito representa un grado mayor de abstracción y la capacidad negativa (como en Keats y en Mallarmé).

El Personismo, un movimiento que acabo de fundar y sobre el cual nadie sabe nada, me interesa muchísimo, pues es tan opuesto a esta clase de desaparición abstracta que, en realidad, se aproxima a la verdadera abstracción en la primera vez en la historia de la poesía. El Personismo es a Wallace Stevens lo que la "póesie pure" era a Béranger. El Personismo no tiene nada que ver con la filosofía: es todo arte. No tiene nada que ver con la personalidad o con la intimidad. ¡Por el contrario! Para darte una idea general, uno de sus aspectos mínimos radica en que se dirige a una persona (distinta del propio poeta) y, de esa forma, evoca una insinuación amorosa sin destruir esa vulgaridad del amor de despertar la vida y sustenta el sentimiento del poeta hacia su poema, al mismo tiempo que evita que el amor lo lleve a sentir algo hacia esa persona. Eso es parte del Personismo, fundado por mí después de un almuerzo con LeRoy Jones el 27 de agosto de 1959, día en que me estaba enamorando de alguien (incidentalmente, no de LeRoy sino de alguien rubio). Volví a casa a trabajar y escribí un poema para esta persona. Mientras lo escribía, me di cuenta de que, si quería, podía hablar por teléfono en vez de escribir el poema y así nació el Personismo.

Se trata de un movimiento muy excitante que, sin duda, tendrá un montón de adherentes. Ubica el poema directamente entre el poeta y la persona, al estilo de Lucky Pierre, y el poema queda gratificado. Por fin tenemos el poema entre dos personas y no entre dos páginas. Con toda modestia, confieso que puede ser la muerte de la literatura tal cual la conocemos. Si bien lo lamento de alguna manera, me alegro de haber llegado antes de Alain Robbe-Grillet. Como la poesía es más rápida y más segura que la prosa, resulta justo que sea la poesía la que acabe con la literatura. Durante un tiempo la gente pensaba que Artaud iba a lograr eso, pero, a pesar de toda su magnificiencia, sus escritos polémicos no están más fuera de la literatura que Bear Mountain del estado de Nueva York. Su relación no es más asombrosa que la de Dubuffet con la pintura.

¿Qué se puede esperar del Personismo (esto se está poniendo bueno ¿no?)? Todo, pero no lo tendremos. Es un movimiento demasiado bueno, demasiado vital para prometer nada. Sin embargo, igual que Africa, está en marcha. Será mejor que se cuiden tanto los residentes propagandistas de la técnica como los del contenido.

Revista Galera, Número 14. Abril-Mayo 2010, Buenos Aires (sin mención de traductor)


Personism: A Manifesto
by Frank O'Hara


Everything is in the poems, but at the risk of sounding like the poor wealthy man's Allen Ginsberg I will write to you because I just heard that one of my fellow poets thinks that a poem of mine that can't be got at one reading is because I was confused too. Now, come on. I don't believe in god, so I don't have to make elaborately sounded structures. I hate Vachel Lindsay, always have; I don't even like rhythm, assonance, all that stuff. You just go on your nerve. If someone's chasing you down the street with a knife you just run, you don't turn around and shout, "Give it up! I was a track star for Mineola Prep."

That's for the writing poems part. As for their reception, suppose you're in love and somebody's mistreating (mal aimé) you, you don't say, "Hey, you can't hurt me this way, I care!" you just let all the different bodies fall where they may, and they always do may after a few months. But that's not why you fell in love in the first place, just to hang onto life, so you have to take your chances and try to avoid being logical. Pain always produces logic, which is very bad for you.

I'm not saying that I don't have practically the most lofty ideas of anyone writing today, but what difference does that make? They're just ideas. The only good thing about it is that when I get lofty enough I've stopped thinking and that's when refreshment arrives.

But how then can you really care if anybody gets it, or gets what it means, or if it improves them. Improves them for what? For death? Why hurry them along? Too many poets act like a middle-aged mother trying to get her kids to eat too much cooked meat, and potatoes with drippings (tears). I don't give a damn whether they eat or not. Forced feeding leads to excessive thinness (effete). Nobody should experience anything they don't need to, if they don't need poetry bully for them. I like the movies too. And after all, only Whitman and Crane and Williams, of the American poets, are better than the movies. As for measure and other technical apparatus, that's just common sense: if you're going to buy a pair of pants you want them to be tight enough so everyone will want to go to bed with you. There's nothing metaphysical about it. Unless, of course, you flatter yourself into thinking that what you're experiencing is "yearning."

Abstraction in poetry, which Allen [Ginsberg] recently commented on in It Is, is intriguing. I think it appears mostly in the minute particulars where decision is necessary. Abstraction (in poetry, not painting) involves personal removal by the poet. For instance, the decision involved in the choice between "the nostalgia of the infinite" and "the nostalgia for the infinite" defines an attitude towards degree of abstraction. The nostalgia of the infinite representing the greater degree of abstraction, removal, and negative capability (as in Keats and Mallarmé).

Personism, a movement which I recently founded and which nobody knows about, interests me a great deal, being so totally opposed to this kind of abstract removal that it is verging on a true abstraction for the first time, really, in the history of poetry. Personism is to Wallace Stevens what la poési pure was to Béranger. Personism has nothing to do with philosophy, it's all art. It does not have to do with personality or intimacy, far from it! But to give you a vague idea, one of its minimal aspects is to address itself to one person (other than the poet himself), thus evoking overtones of love without destroying love's life-giving vulgarity, and sustaining the poet's feelings towards the poem while preventing love from distracting him into feeling about the person. That's part of Personism. It was founded by me after lunch with LeRoi Jones on August 27, 1959, a day in which I was in love with someone (not Roi, by the way, a blond). I went back to work and wrote a poem for this person. While I was writing it I was realizing that if I wanted to I could use the telephone instead of writing the poem, and so Personism was born. It's a very exciting movement which will undoubtedly have lots of adherents. It puts the poem squarely between the poet and the person, Lucky Pierre style, and the poem is correspondingly gratified. The poem is at last between two persons instead of two pages. In all modesty, I confess that it may be the death of literature as we know it. While I have certain regrets, I am still glad I got there before Alain Robbe-Grillet did. Poetry being quicker and surer than prose, it is only just that poetry finish literature off. For a time people thought that Artaud was going to accomplish this, but actually, for all their magnificence, his polemical writings are not more outside literature than Bear Mountain is outside New York State. His relation is no more astounding than Dubuffet's to painting.

What can we expect from Personism? (This is getting good, isn't it?) Everything, but we won't get it. It is too new, too vital a movement to promise anything. But it, like Africa, is on the way. The recent propagandists for technique on the one hand, and for content on the other, had better watch out.
September 3, 1959

Poets.org "Personism: A Manifesto," copyright © 2008 by Maureen Granville-Smith, from Selected Poems by Frank O'Hara, edited by Mark Ford. Used by permission of Alfred A. Knopf, a division of Random House, Inc. All rights reserved


Foto: O'Hara, 1965 Frank O'Hara.org

1 comentario:

  1. al margen de -el dolor siempre produce la lógica-. frank supo.

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