sábado, marzo 20, 2010

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 3




Mrs. Purkapile

Huyó y se fue por un año.
Cuando volvió me contó la historia tonta
de su rapto en el lago Michigan
por unos piratas que lo tuvieron encadenado,
de manera que no pudo escribirme.
Fingí creerlo, aunque sabía muy bien
lo que había estado haciendo, y que de tanto en tanto
veía a la modista, Mrs. Williams, cuando ella
iba a hacer compras a la ciudad, según decía.
Pero una promesa es una promesa
y el matrimonio es el matrimonio,
y por respeto a mi propio carácter,
me negué a ser arrastrada al divorcio
por el ardid de un marido
que simplemente se había cansado
de su deber conyugal y de su voto.



Roscoe Purkapile

Ella me amaba. ¡Oh, cuánto me amaba!
Ya nunca tuve chance de escapar
a partir del primer día en que me vio.
Pero luego, ya casados, pensé que podría
demostrar que era mortal y dejarme en libertad,
o divorciarse de mí.
Pero pocas mueren, y ninguna renuncia.
Entonces me escapé y anduve de juerga un año.
Ella jamás se quejó. Decía que todo iría bien,
que yo volvería. Y yo volví.
Le dije que me habían capturado unos piratas
cerca de Van Buren Street
mientras paseaba en un bote en el lago Michigan,
y que no pude escribirle porque estaba encadenado.
¡Ella lloró y me besó, y dijo que aquello era cruel,
humillante, inhumano!
Entonces supe que nuestro matrimonio
era una dispensa divina
y que no podría ser disuelto
sino por la muerte.
Y tuve razón.

Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini


Mrs. Purkapile
He ran away and was gone for a year. / When he came home he told me the silly story / Of being kidnapped by pirates on Lake Michigan / And kept in chains so he could not write me. / I pretended to believe it, though I knew very well / What he was doing, and that he met / The milliner, Mrs. Williams, now and then / When she went to the city to buy goods, as she said. / But a promise is a promise / And marriage is marriage, / And out of respect for my own character / I refused to be drawn into a divorce / By the scheme of a husband who had merely grown tired / Of his marital vow and duty.

Roscoe Purkapile
She loved me. Oh! how she loved me! / I never had a chance to escape / From the day she first saw me. / But then after we were married I thought / She might prove her mortality and let me out, / Or she might divorce me./ But few die, none resign. / Then I ran away and was gone a year on a lark. / But she never complained. She said all would be well, / That I would return. And I did return. / I told her that while taking a row in a boat / I had been captured near Van Buren Street / By pirates on Lake Michigan,/ And kept in chains, so I could not write her. / She cried and kissed me, and said it was cruel, / Outrageous, inhuman! / I then concluded our marriage / Was a divine dispensation / And could not be dissolved, / Except by death. / I was right.

Ilustración: Portada del álbum Them or us, de Frank Zappa, 1984

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