domingo, marzo 14, 2010

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 2




Sexsmith, el dentista

¿Ustedes creen que las odas y sermones
y las campanas de iglesia
y la sangre de jóvenes y viejos
martirizados por la verdad que vieron
con ojos iluminados por la fe en Dios
lograron las grandes reformas del mundo?
¿Creen que el Himno de Batalla de la República
habría sido escuchado si el esclavo personal
hubiera entronizado al dólar dominante,
pese a la desmontadora de Whitney,
y el vapor y las laminadoras y el acero
y el telégrafo y la mano de obra blanca y libre?
¿Creen que a Daisy Fraser
la habrían desalojado y expulsado
si la fábrica de conservas
no hubiera necesitado su casita y su terreno?
¿O creen que al salón de póker
de Johnnie Taylor, y al bar de Burchard
los habrían clausurado si el dinero perdido
y gastado en cerveza no hubiera vuelto,
con ello, a Thomas Rhodes
para vender más zapatos y frazadas
y mantas para niños y cunas de roble dorado?
Vamos, una verdad moral es un diente hueco
que hay que fijar con oro.


Thomas Rhodes

Muy bien, ustedes liberales
y navegantes de los dominios del intelecto,
ustedes marinos de las alturas de la imaginación,
llevados por corrientes erráticas, cayendo en pozos de aire,
ustedes, Margaret Fuller Slacks, Petits
y Tennessee Claflin Shopes,
ustedes descubrieron, con su alardeada sabiduría,
qué difícil es al fin
evitar que el alma se divida en átomos celulares.
Mientras nosotros, buscadores de los tesoros de la tierra,
los que obtenemos y acumulamos oro,
somos compactos, independientes, armónicos,
aún hasta el final.

Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini

Sexsmith the Dentist
Do you think that odes and sermons, / And the ringing of church bells, / And the blood of old men and young men, / Martyred for the truth they saw / With eyes made bright by faith in God, / Accomplished the world's great reformations? / Do you think that the Battle Hymn of the Republic / Would have been heard if the chattel slave / Had crowned the dominant dollar, / In spite of Whitney's cotton gin, / And steam and rolling mills and iron / And telegraphs and white free labor? / Do you think that Daisy Fraser / Had been put out and driven out / If the canning works had never needed / Her little house and lot? / Or do you think the poker room / Of Johnnie Taylor, and Burchard's bar / Had been closed up if the money lost / And spent for beer had not been turned, / By closing them, to Thomas Rhodes / For larger sales of shoes and blankets, / And children's cloaks and gold-oak cradles? / Why, a moral truth is a hollow tooth / Which must be propped with gold.

Thomas Rhodes
Very well, you liberals, / And navigators into realms intellectual, / You sailors through heights imaginative, / Blown about by erratic currents, tumbling into air pockets, / You Margaret Fuller Slacks, Petits, / And Tennessee Claflin Shopes — / You found with all your boasted wisdom / How hard at the last it is / To keep the soul from splitting into cellular atoms. / While we, seekers of earth's treasures / Getters and hoarders of gold, / Are self-contained, compact, harmonized, / Even to the end.


Ilustración: The Poor Author and the Rich Bookseller, 1811, Washington Allston

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