miércoles, febrero 26, 2014

Jack Kerouac / Charlie Parker











Charlie Parker se parecía a un Buda.
Charlie Parker que murió hace poco mientras se reía con un juglar de la TV,
luego de semanas de tensión y enfermedad,
fue llamado el músico perfecto
y la expresión en su rostro
era tan serena, hermosa y profunda
como la imagen de Buda
que se ve en el Oriente: los ojos entrecerrados,
la expresión que dice: todo está bien.

Eso era lo que decía Charlie Parker cuando tocaba: todo está bien.
Uno tenía la sensación de la mañana temprana,
como la dicha de un ermitaño
o como el grito perfecto de alguna pandilla frenética en una "jam session"
¡Wail ¡Whap!
Charlie reventaba sus pulmones para alcanzar la velocidad
que sus fanáticos deseaban
y su eterno atrasarse era lo que ellos querían.
Un gran músico
y un gran creador de formas
que finalmente encuentran expresión
en más y lo que quieras.

Aunque musicalmente tan importante como Beethoven
no era considerado como tal
un gentil director de orquestas de cuerdas
frente a las cuales él se erguía orgulloso y calmo
como un conductor de música en la histórica gran noche mundial
y hacía sollozar su pequeño saxofón
el alto
con claro y desgarrador lamento
en perfecto tono y brillante armonía.
¡Tut!
Los oyentes reaccionaban
sin demostrarlo
y comenzaban a hablar
y de pronto todo el tugurio se balancea y habla
y todos hablan;
y Charlie Parker
silbándoles hasta el borde de la eternidad
con su irlandés St. Patrick Patootlestick.
Y como en las nieblas sagradas
pataleamos y chapoteamos
en las aguas de la matanza y la carne blanca:
y morimos
uno tras otro
en el Tiempo.

Y qué tierna historia es
cuando se la oyes contar a Charlie Parker
en sus discos o en sessions
o en reuniones oficiales en clubes
(inyecciones en el brazo para la billetera).
Jubilosamente soplaba la corneta perfecta
de todos modos no importaba nada...
Charlie Parker perdóname.
Perdóname por no responder a tus ojos.
Por no haber hecho una demostración
de lo que eres capaz de inventar.
Charlie Parker ruega por mí.
Ruega por mí y por todos.

En los Nirvanas de tu cerebro
donde te escondes -
indulgente y enorme-
ya no Charlie Parker
sino el impronunciado Nombre secreto
que lleva aparejado
desde aquí hasta el este o el oeste
un premio sin medida.
Charlie Parker:
aleja la perdición de mí
... y de todos.

Jack Kerouac (Lowell, Massachusetts, 1922-St. Petersburg, Florida, 1969), Poesía norteamericana contemporánea, traducciones de William Shand y Alberto Girri, Distribuidora Mexicana de Libros, Ciudad de México, 1976



[Por imperio de las leyes sobre derechos de autor, se publican sólo fragmentos del original]


Charlie Parker

Charlie Parker looked like Buddha.
Charlie Parker, who recently died laughing at a juggler on the TV
after weeks of strain and sickness
was called the perfect musician.
and his expression on his face
was as calm beautiful and profound
as the image of the Buddha
represented in the East - the lidded eyes
the expression that says:  all is well.

This was what Charlie Parker said when he played: all is well.
You had the feeling of early-in-the-morning
like a hermit’s joy, 
or like the perfect cry of some wild gang at a jam session,
Wail! Wahp!
Charlie burst his lungs to reach the speed of what the speedsters wanted
and what they wanted  was his eternal slowdown.

(...)

In the Nirvanas of your brain
where you hide -
indulgent and huge -
no longer Charlie Parker
but not secret unsayable Name
that carries whit it
merit no-to-be-measured
form here to up down east or west.
Charlie Parker:
lay the bane off me
... and everybody.


Foto: Jack Kerouac, 1959 John Cohen/Getty Images/The Guardian

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