jueves, febrero 27, 2014

Salvatore Quasimodo / Ante el simulacro de Hilaria del Carretto














Bajo suave luna tus colinas,
junto al Serchio muchachas con vestidos
rosados y turquesa, moviéndose ligeras.
Así en tu dulce tiempo, querida; y Sirio pierde
color, se aleja cada hora,
la gaviota agítase en las playas
desoladas. Los amantes van alegres
en el aire de septiembre y sus gestos
acompañan sombras de palabras
que conoces. No tienen piedad; y tú
prisionera de la tierra, ¿qué lamentas?
Has quedado sola aquí y mi turbación
es la tuya quizá, ira y espanto por igual.
Remotos muertos y más aun los vivos,
mis viles y taciturnos camaradas.


Salvatore Quasimodo (Modica, 1901-Nápoles, 1968), revista Sur, N° 225, Buenos Aires, noviembre y diciembre de 1953
Versión de Alberto Girri y Carlos Viola Soto


Davanti al simulacro d’Ilaria Del Carretto

Sotto tenera luna già i tuoi colli,
lungo il Serchio fanciulle in vesti rosse
e turchine si muovono leggere.
Così al tuo dolce tempo, o cara, e Sirio
perde colore, e ogni ora s’allontana,
e il gabbiano s’infuria sulle spiagge
derelitte. Gli amanti vanno lieti
nell’aria di settembre, i loro gesti
accompagnano ombre di parole
che conosci. Non hanno pietà; e tu
tenuta dalla terra, che lamenti?
Sei qui rimasta sola. Il mio sussulto
forse è il tuo, uguale d’ira e di spavento.
Remoti i morti e più ancora i vivi,
i miei compagni vili e taciturni.

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