sábado, junio 29, 2013

Poemas elegidos, 56


Rubén Reches
(Buenos Aires, 1949)

Versos a Susana, de Raúl González Tuñón
Yo era muy chico, debía tener catorce años. Pero ya había leído poesía tradicional, a los españoles del siglo de oro y una más cercana, la de Darío. Y antes de toda esa poesía, a los trece años, había leído y recitado durante semanas y meses a Héctor Gagliardi. En Tuñón encontré por primera vez la expresión de una libertad encantadora. El humor del poeta o una ocurrencia repentina suya hacían que el razonamiento poético se hiciera sinuoso, que incorporara leves o bruscos cambios de humor de la voz que decía el poema. Hacían que un verso empezara por una idea que prometía desarrollarse, pero que un estado de ánimo cambiara el curso del razonamiento o que lo enlenteciera o lo interrumpiera durante un hemistiquio o un par de versos. Conseguir esos efectos fue parte de lo que empecé a proponerme en los poemas que escribí por esa época, que fue la de la segunda parte de mi historia con la poesía.




Versos a Susana

Un puerto y otro puerto y otro, tal vez mañana
veré otros, lejanos, muy lejanos. 
Sirve café, sirve café, Susana. 
Yo adoro la blancura de tus manos.

La calle es una exclamación inquieta; 
la madama está echando los cerrojos. 
Déjame ver tu cara, tu careta. 
Yo adoro la dulzura de tus ojos.

La flauta del grumete se ha callado 
pero el silencio ha sido agujereado
por el filoso alerta de la ronda.

Un parroquiano... Dile que no entre.
Me ahoga el humo de una pena honda.
Y yo alabo el cansancio de tu vientre.

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974)



Foto: Rubén Reches por Guido Bonfiglio en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

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