lunes, junio 10, 2013

Poemas elegidos, 18


Santiago Sylvester
(Salta, 1942)

Los bufones, de Rubén Darío
No es necesario (creo)  justificar la importancia de Rubén Darío en la poesía de la lengua, y sobre todo en la modernidad de Latinoamérica. Por razones paradojales, se lo suele considerar demasiado pendiente de cisnes, de qué tendrá la princesa, y de la marquesa que ríe, ríe y ríe.
El soneto que elijo es lo contrario: un resumen denso de la América profunda, que nunca descuidó. Es un poema que obliga a situar a este poeta como testigo implacable, desde dentro, del tejido americano. Y es curioso cómo, siendo uno de los más contundentes del autor, casi no ha encontrado cabida en las antologías que se le han dedicado: tengo varias y en ninguna está.


Los bufones

Recuerdo, allá en la casa familiar, dos enanos
como los de Velázquez. El uno varón era
llamado “el Capitán”. Su vieja compañera
era su madre. Y ambos parecían hermanos.

Tenían de peleles, de espectros, de gusanos;
él cojeaba, era bizco, ponía cara fiera;
fabricaba muñecos y figuras de cera
con sus chicas, horribles y regordetas manos.

También fingía ser obispo y bendecía,
predicaba sermones de endemoniado enredo
y rezaba contrito Pater y Ave María.

Luego enano y enana se retiraban quedo;
y en tanto que la gente hacendada reía,
yo, silencioso en un rincón, tenía miedo.

Félix Rubén García Sarmiento, Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, 1867-León, Nicaragua, 1916)




Foto: Santiago Sylvester en el programa televisivo Dar de Nuevo

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