miércoles, junio 19, 2013

Poemas elegidos, 35


Alejandro Crotto
(Buenos Aires, 1978)

Canción del Gran Puerco Celeste (Con música y olor de circo), de Óscar de Pablo
Un poema reciente que logra un milagro: actualizar la fuerza de la forma en castellano. Un poema enloquecido de denuncia del capitalismo en el que, operando todas juntas, la métrica imparisílaba regular, la rima consonante y la experimentación sobre la idea de verso generan una variante furiosa (al mismo tiempo sensorial y conceptual) del efecto que llamamos poesía. En un escenario donde la métrica y la rima son a veces vistas con cierto desdén, este poema viene a traernos nuevas ramas y frutas que nos llegan desde una raíz viva.  
Por cierto, este poema no es el más poderoso del libro -El baile de las condiciones (México D.F. 2011)- de donde está sacado. Hay otros más deslumbrantes (“El Quijote de Tomóchic”, “La tlanchana”, “Sobre la luz”, “Panfleto”), pero por su manejable extensión y su inmediatez me pareció mejor éste para invitar a asomarse.


Canción del Gran Puerco Celeste
(Con música y olor de circo)

¡Pasen, pasen y pasen, damas y caballeros! Pasen que cosa
   nunca, nunca cosa
en la porcicultura se vio jamás criatura
más hermosa. Los altos cazadores lo bajaron del cielo, apenas
   lechoncito con aureola y con arpa. Ya entonces requirió
su propia carpa. Pasen señores, pasen monaguillos, niñas del
   internado y marineros, ya verán que bien vale
sus dineros. Damiselas y vagos, no teman ese olor a imperio
   decadente. Nunca han visto otro puerco
tan esplendente; pues siete hermosas chicas, dulces a manos
   llenas, se dan abasto apenas
para cubrir sus lomos infinitos
de perfume y moñitos
y autoestima sexual
antes de las funciones. Comprobadas doncellas, todas ellas.
   Y siete labradores, de los más industriosos, cosechan para
   él por las mañanas
latifundios enteros de manzanas. Pasen a deslumbrarse, viejos
   de nuevo ingreso, morosos, cobradores. Los siete labradores
cosechan sólo eso. ¡Niños y señoritas, padrotes y madamas,
   nunca consumió un puerco
tal mundo de manzanas! Pasen a verlo, pasen. Siete braceros
   siete, de los más fortachones, limpian diario sus heces
por galones. Pasen videntes, pasen invidentes, estudiantes de
   leyes y viejitas golpeadas, a ver a siete obreros
palear sus toneladas
   de excremento y orines. Pequeñines, violadas, jesuitas y seglares:
   Sus abundosas carnes podrían alimentar
   hasta veintiún hogares. Pasen a ver el hambre de las siete doncellas,
   los siete labradores y los siete braceros. Pasen a contemplar con qué nobleza
los veintiún miserables le peinan la cabeza. Cómo no se deciden al degüello,
   cómo no se lo comen, cómo se mueren de hambre y cómo se desviven. Pasen
   a ver, damas y caballeros, cómo no se deciden.

Óscar de Pablo (México, 1979)



Foto: Alejandro Crotto en El Señor de Abajo

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