martes, septiembre 29, 2009

Raúl González Tuñón/ De "Todos bailan", 2


Blues de Río Gallegos

Te amo a doce grados bajo cero
en un pueblo de soles indecisos, de gruesas lluvias
y de perros lentos,
frente al mar que trae disputas de brújulas y vientos.
Este es el auténtico corazón de la soledad
y la mañana se ha tirado en el puerto
contra barcos alcohólicos, dormidos, fatigados,
que vienen de los países de los mapas gastados,
los alevosos asesinatos, las suntuosas pieles,
los jugadores fulleros y los zorros colorados.
Este es el auténtico corazón de la soledad y de los desencuentros.
Sin embargo aquí encontré a un viejo amigo
sentado al piano con un tango antiguo
-“la vieja está en la cueva
los pajaritos cantan
bien puede ser que llueva
las nubes se levantan”.
Bien puede ser que con estas bellas cosas que te digo
escriba una canción, ahora, cuando nadie escribe canciones.
Aquí se vive de la lana y de los cazadores trashumantes.
aquí se muere, hija mía, y por la noche
mi espectro ha recorrido los prostíbulos,
mi gran alma canalla, ha conversado con mujeres torpes
de roncas voces y de ojos rasgados,
que conocieron a Sebastián Elcano.
La asamblea de los pingüinos prometía otras latitudes
desde el avión, muchacha.
Pero yo te envío mi amor a doce grados bajo cero
y la señorita del correo no sabe nada,
mientras los obreros,
ah, los obreros envejecen en los frigoríficos
y la veletas,
ah, las veletas en los tejados rojos enloquecen
y en la calle ancha,
ah, en la calle ancha debe estar esperando la muerte.

Patagonia 1932

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974), Todos bailan, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987

Ilustración: Paisaje frío, Rubén Bello Traverso, 2009 RBT

De Tuñón en este blog:
"Me moriré en París"
Los seis hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo / Blues de los pequeños deshollinadores
Escrito sobre una mesa en Montparnasse y Lluvia, Antología votada de poesía argentina

3 comentarios:

  1. Maestro..! Recuerdo, como los que visitaron la casa de Tuñon, la ventana cerca de las vías. Hasta el ruido del tren parecía mágico.
    Hay algo que hemos perdido.

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  2. Muchas veces me gusta una poema y no sé explicar porqué. No conozco sus secretos, pero leo en voz alta los últimos versos de este poema y me emociono, una y otra vez.
    Saludos y gracias.

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