sábado, septiembre 12, 2009

Joaquín Giannuzzi / de "Principios de incertidumbre"




Crimen perfecto

En mis fantasías nocturnas
un cisne blanco
es perpetuamente degollado
por un solo de hacha, exacto.
La operación es pulcra y esquemática,
un modelo de silencio
e instantánea guillotina horizontal
que corta el cuello idealmente
en mitad de la curva inferior.
El agua está inmóvil; el cisne
indiferente al jadeo inmediato del asesino.
Partido en dos, se disuelve fríamente
como un puñado de nieve, sin rastros
de muerte individual,
Ni una sola gota de sangre mancha el sueño
y es la ruptura del despertar
lo que me convierte en destructor especulativo
impune y vestido de correcto azul.


Alto pájaro cazado

Uno solo entre los perdigones instantáneos
inundó su blanco cerebro aéreo.
El plumaje se concentró, aspirando
una oscuridad artificial bajo las alas.
Una brusca asfixia
en la línea de vuelo determinó
esta caída libre fuera de la existencia
y del espacio injustificado.
Pero antes hubo el rastro azul
de una resolución
que la cacería quebró
en la plenitud de su parábola.

Joaquín Giannuzzi (Buenos Aires, 1924-Salta, 2004), "Principios de incertidumbre", 1980, Poesía completa, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Biblioteca Sibila-Fundación BBVA, Sevilla, 2009


Ilustración: Miquel Barceló, sin título. Acrílico sobre papel con plumas de ave y piedra de azufre en una caja de madera, 1978

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