viernes, julio 10, 2009

Federica Rosenfeld / Matinée


La matinée danzante

Cuando los pies y los vestidos bailan
En la matinée temprana
Los corazones juntos
Enterrados bajo el musgo.
Las sesiones fragmentan manos
Carnes, pelo, vidrio, labios
Pudiera el alma asir un trompo
En su movimiento solo
Pero en la sesión no hay juego.
Las parejas se mueren a la vera
Los niños no quieren tiempo.



Baudilio el cabrero

Nadie sabe el color
Que diluye sus ojos
Ni por qué
No hacen ruido sus manos
Cuando bate las palmas
Pero se desconfía
Del espacio que toca
Y del signo
De su paso incierto
Sobre la ancha sombra.
Sin embargo
Nunca lleva Baudilio
Cuchillo ni
Pedruzco afilado
Ni conoce otro tacto
Que el de cosas redondas
Como cerros o uvas
Corazón de avestruces
O de cabras.

Federica Rosenfeld (Buenos Aires, 1914-1998), Desde el cerco, selección de Javier Cófreces, inédito (Ediciones en Danza, Buenos Aires )

La poeta Federica Rosenfeld era arquitecta y fue profesora aquí en San juan en la Universidad nacional. La conocí en aquellos años y fuimos amigos. Jubilada ya se trasladó a Buenos Aires y la visité en la Capital Federal. Vivía sola y falleció allí en soledad, según me informó un amigo común.
(...)
Su fuerza está en la estructura, en la orientación excéntrica de las palabras respecto de la realidad común, algo como decir: plenitud fuera de toda vejez significativa. Su poesía elimina enlaces en su aspiración de síntesis, y recuperar esos enlaces es abandonarse al movimiento, su movimiento. En la poesía de Federica Rosenfeld hay un tránsito de visiones vía directa que han sido trasladadas al orden intelectual, a lo vivencial llevado a lo estético. Es el diario de una mujer que viajó por el mundo nuestro donde no se reconocen los lugares familiares. La poesía se edifica sobre las ruinas.

Jorge Leónidas Escudero, para Desde el cerco, inédito

Imagen: Pintura prehistórica, Abrigo de la Roca dels Moros, Cogul, Lérida, España, 6.500 a 5.000 aC. arteHistoria

En este blog: Federica Rosenfeld / Tres poemas

1 comentario:

  1. Qué buena Federica, y qué injusticia que no sea más ampliamente conocida. Me encantaría leer un libro de ella!

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