domingo, mayo 31, 2009

Luis Alberto de Cuenca / Dos poemas



El enemigo común

Como Machado, yo también soñaba
de niño con los héroes de la Ilíada,
pero mezclándolos en coctelera
con los padres de la Revolución.
Marat, Robespierre, Babeuf, Lenin y Trotski
vivían en mis sueños de muchacho
junto a Paris, Ayante y Diomedes.
Pese a las discrepancias ideológicas
nunca se peleaban entre ellos,
pues tenían enfrente un enemigo
común: la Realidad.

Religión y poesía

(Paul Claudel)

Mi religión, o sea, la católica,
aporta a la poesía tres conceptos
que son fundamentales: la alabanza
de lo creado y de su Creador
(como en Akenatón, los himnos védicos,
San Francisco, Espronceda, Pound y Perse);
el júbilo de ser, pero el sentido
también de ser, al margen del azar
y de las ciegas fuerzas naturales;
y, por último, el drama, la tensión
de la lucha en un mundo relajado
que prescinde del cielo y del infierno.

Feliz quien, al amparo de la fe,
escribe poesía desde el júbilo,
el drama, la alabanza y el sentido.

Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950), Los mundos y los días. Poesía 1970-2002, Visor, Madrid, 2007

En Poesía Mundial de la A a la Z

Foto: de Cuenca EFE/adn.es

2 comentarios:

  1. Me imagino escribiendo poesía -o tratando de- al desamparo de la fe, Dios o los dioses, y sin embargo feliz, aunque sea de a ramalazos breves, pensando ahora que quizá sea feliz quien no sienta la obligación de existir.

    Poemas de versos diáfanos. Me gustaron mucho. "Feliz" elección, Jorge.
    Un saludo de quien lee tus columnas y encuentra en ellas riqueza.

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