lunes, enero 10, 2011

Pedro Donangelo / Dos poemas




Como Chéjov

minutos antes del canto del zorzal
o de la alarma del despertador,
empieza a lamer mi cara.
El péndulo vivace del rabo
expresa la urgencia
de visitar el árbol y las mismas baldosas,
pero, especialmente
reconocer la marca
de su propia vida indiferenciada
y aunque nunca leyó a Chéjov
sigue el consejo sobre la escritura
en cuanto a su esencia: oler
como la primera vez
a diferencia del amigo que despierta,
que rastrea la pista del error existencial,
entre las brisas y las tormentas
de los recuerdos


(En Fin del episodio)


El ascenso

El calor te calcina
aún bajo las arcadas de Alem,
pero lo irrefutable
lo arrasa la ventisca que transmuta
el puesto de diarios
en una carpa, henchida y comprimida
como el corazón breve
de despilfarro de emociones y ruina.
Qué inoportuna imagen a punto de iniciar el ascenso
hasta la esquina de 25 de Mayo.
Inspiro profundamente ante lo ineludible
en la vida de cualquiera:
un plano inclinado
o padecer ocasionalmente
rinitis hace unas semanas. A mitad de la escalada,
disimulo mi agotamiento observando por unos segundos
la fachada del hotel Jousten, legionarios
en relieve.
Faltan unos pasos para alcanzar la esquina
y una conclusión:
la misma cumbre tantas veces conquistada
sin goce ni gloria.

(Inédito)


Pedro Donangelo (Buenos Aires, 1949)

Foto: Donangelo, El poeta ocasional

2 comentarios:

  1. Este Pedro me sorprende gratamente por segunda vez. No sé qué espera para editar, pero creo que sus textos mismos merecen estar en forma de libro. Gracias Jorge, Gracias Pedro.

    Ignacio

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