domingo, mayo 31, 2009

Luis Alberto de Cuenca / Dos poemas



El enemigo común

Como Machado, yo también soñaba
de niño con los héroes de la Ilíada,
pero mezclándolos en coctelera
con los padres de la Revolución.
Marat, Robespierre, Babeuf, Lenin y Trotski
vivían en mis sueños de muchacho
junto a Paris, Ayante y Diomedes.
Pese a las discrepancias ideológicas
nunca se peleaban entre ellos,
pues tenían enfrente un enemigo
común: la Realidad.

Religión y poesía

(Paul Claudel)

Mi religión, o sea, la católica,
aporta a la poesía tres conceptos
que son fundamentales: la alabanza
de lo creado y de su Creador
(como en Akenatón, los himnos védicos,
San Francisco, Espronceda, Pound y Perse);
el júbilo de ser, pero el sentido
también de ser, al margen del azar
y de las ciegas fuerzas naturales;
y, por último, el drama, la tensión
de la lucha en un mundo relajado
que prescinde del cielo y del infierno.

Feliz quien, al amparo de la fe,
escribe poesía desde el júbilo,
el drama, la alabanza y el sentido.

Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950), Los mundos y los días. Poesía 1970-2002, Visor, Madrid, 2007

En Poesía Mundial de la A a la Z

Foto: de Cuenca EFE/adn.es

César Vallejo / Cuídate, España


XIV

¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…

César Vallejo (Santiago de Chuco, 1892 -París, 1938), "España, aparta de mí este cáliz" *, Obra poética completa, Francisco Moncloa Editores, Lima, 1968

*"Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya", Lucas 22.42

Nota: Hace 70 años, con la caída de Barcelona (enero), Madrid (marzo) y otras ciudades defendidas por el ejército y las milicias del gobierno legal republicano, finalizó la Guerra Civil española.


Foto: Montblanch, cerca de Barcelona, 25 de octubre de 1938, despedida de las Brigadas Internacionales Robert Capa /Agencia Magnus

Quevedo /12

POR MAS PODEROSO QUE SEA EL QUE AGRAVIA,
DEJA ARMAS PARA LA VENGANZA

Tú, ya ¡oh ministro!, afirma tu cuidado
en no injuriar al mísero y al fuerte;
cuando les quites oro y plata, advierte
que les dejas el hierro acicalado.

Dejas espada y lanza al desdichado,
y poder y razón para vencerte;
no sabe pueblo ayuno temer muerte;
armas quedan al pueblo despojado.

Quien ve su perdición cierta, aborrece,
más que su perdición, la causa della;
y ésta, no aquella, es más quien le enfurece.

Arma su desnudez y su querella
con desesperación, cuando le ofrece
venganza del rigor quien le atropella.

De Quevedo y Villegas

sábado, mayo 30, 2009

Roberto Malatesta / Pájaros


La confianza de los pájaros

Una cardenilla y un cachilo
casi a mis pies.
Yo no me muevo,
todo movimiento
sería una desconsideración.
Empero esta obligada quietud
es mi mayor libertad,
hace que me reconozca contenido
en un espacio sin límites.
Siento que al saberlo
la brisa de la mañana
también lo sabe.
No es extraño
que esta sabiduría
hija del espíritu
sea la madre
de la confianza de los pájaros.


Dormir sobre una piedra

Hoy dormí sobre una piedra,
sobre la misma piedra dormía el sol,
el sol y la piedra eran mi lecho,
yo no tenía otra visión que el cielo,
no tenía otro pensamiento que un cielo sin nubes.
Pronto apareció un grupo de aves,
creí que se trataba de nuevos pensamientos
pero eran aves reales, pude oír sus gritos,
giraban en círculo, quizá sospechaban que estaba muerto,
seguramente eso creían pues moví una pierna
y luego moví otra pierna
y las aves desaparecieron.
Regresé entonces a mi único pensamiento,
al sonido único del viento en la montaña,
a la sensación una del sol de la piedra.
Me hallaba en otro sitio,
era un solo y único sitio,
estaba en una piedra y nadie podía hallarme,
nadie podía molestarme excepto las aves
que pronto regresarían a verificar
si al fin me había muerto.

Roberto Malatesta (Santa Fe, 1961), Cuaderno del no hacer nada, Sigamos Enamoradas, Olivos, Buenos Aires, 2009

Foto: Malatesta Aromito Con copy de Roberto Aguirre Molina en la edición citada

Quevedo /11

CONTIENE UNA ELEGANTE ENSEÑANZA
DE QUE TODO LO CRIADO TIENE SU
MUERTE DE LA ENFERMEDAD DEL TIEMPO


Falleció César, fortunado y fuerte;
ignoran la piedad y el escarmiento
señas de su glorioso monumento:
porque también para el sepulcro hay muerte.

Muere la vida, y de la misma suerte
muere el entierro rico y opulento;
la hora, con oculto movimiento,
aun calla el grito que la fama vierte.

Devanan sol y luna, noche y día,
del mundo la robusta vida, ¡y lloras
las advertencias que la edad te envía!

Risueña enfermedad son las auroras;
lima de la salud es su alegría:
Licas, sepultureros son las horas.


De Quevedo y Villegas

viernes, mayo 29, 2009

Sylvia Plath / Cruzando


Cruzando el agua

Lago negro, bote negro, dos personas negras de papel recortado.
¿A dónde van los árboles negros que vienen aquí a beber?
Sus sombras deben cubrir Canadá.

Un poco de luz filtra desde las flores acuáticas.
Sus hojas no desean que nos apuremos:
Son redondas y planas y llenas de oscuros consejos.

Mundos fríos saltan de los remos.
El espíritu de la oscuridad está en nosotros, está en los peces.
Un tronco eleva un discurso de despedida, pálida mano.

Las estrellas abren entre los lirios.
¿No te enceguecen tales inexpresivas sirenas?
Este es el silencio de las almas atónitas.

Sylvia Plath (Boston, 1932-Londres, 1963)
Versión de J. Aulicino


Crossing the water
Black lake, black boat, two black, cut-paper people./ Where do the black trees go that drink here?/ Their shadows must cover Canada.// A little light is filtering from the water flowers./ Their leaves do not wish us to hurry:/ They are round and flat and full of dark advice.// Cold worlds shake from the oar./ The spirit of blackness is in us, it is in the fishes./ A snag is lifting a valedictory, pale hand;// Stars open among the lilies./ Are you not blinded by such expressionless sirens?/ This is the silence of astounded souls.

de The Collectet Poems, 1962 American Poems

Foto: Plath, The Poetry Society of America

De Sylvia Plath en este blog: Espejo

Gustavo Valle / Caracas


Caracas no existe

Yo no juzgo a Caracas eterna como el agua y el aire
Habrá que preguntarles a las palomas de la plaza Bolívar
a los facundos limpiabotas de las torres de El Silencio
a los taxistas acalorados en las cabinas de los Dodge Darts
a los buhoneros, a los prósperos diputados que salen del Capitolio al mediodía
rumbo a los restoranes, a las amas de casa que regresan de las compras
y han oído en la radio noticias tremendistas
Habrá que preguntarles si Caracas es una ciudad o sólo un paisaje
La puesta en escena del mejor romanticismo
donde sultanes, odaliscas, turbantes, rubíes
juegan bajo los techos de un harem extravagante
metido a mil metros de altura frente al mar Caribe

Habrá que preguntarles a los ancianos
que ejercitan su memoria en los bancos de la plaza
a los chicheros que baten su caldo con canela
a los perros callejeros que musicalizan las noches del revólver
a los zamuros que sobrevuelan en círculos
y dibujan sobre las cabezas sombreros taciturnos
Habrá que preguntarles a todos ellos si Caracas es una ciudad
O solamente una idea

Gustavo Valle (Caracas, 1967), Ciudad imaginaria, Monte Avila, Caracas, 2006

Ilustración: Dominant Curve, Vassily Kandisky, 1936, Museo Guggenheim, Nueva York kandisnky net

De Gustavo Valle en este blog: Toda ciudad es invisible

Quevedo /10

SONETO AMOROSO

Dejad que a voces diga el bien que pierdo,
si con mi llanto a lástima os provoco;
y permitidme hacer cosas de loco:
que parezco muy mal amante y cuerdo.

La red que rompo y la prisión que muerdo
y el tirano rigor que adoro y toco,
para mostrar mi pena son muy poco
si por mi mal de lo que fui me acuerdo.

Oiganme todos: consentid siquiera
que, harto de esperar y de quejarme,
pues sin premio viví, sin juicio muera.

De gritar solamente quiero hartarme.
Sepa de mí, a lo menos, esta fiera
que he podido morir, y no mudarme.

De Quevedo y Villegas

jueves, mayo 28, 2009

Tres poemas de Luis Cernuda


Divertimento

"Asísteme en tu honor, oh tú, soneto."
"Aquí estoy. ¿Qué me quieres?" "Escribirte."
"Ello propuesto así, debo decirte
que no me gusta tu primer cuarteto."
"No pido tu opinión, sí tu secreto."
"Mi secreto es a voces: advertirte
Le cumple a estrofa nueva el asistirte.
Ya me basta de lejos tu respeto."
"Entonces..." "Era entonces. Ahora cesa.
Rima y razón, color y olor tal rosa,
Tuve un día con Góngora y Quevedo."
"Mas Mallarmé..." "Retórica francesa.
En plagio nazco hoy, muero en remedo.
No me escribas, poeta, y calla en prosa."


La sombra

Al despertar de un sueño, buscas
Tu juventud, como si fuera el cuerpo
Del camarada que durmiese
A tu lado y que al alba no encuentras.

Ausencia conocida, nueva siempre,
Con la cual no te hallas. Y aunque acaso
Hoy tú seas más de lo que era
El mozo ido, todavía

Sin voz le llamas, cuántas veces;
Olvidado que de su mocedad se alimentaba
Aquella pena aguda, la conciencia
De tu vivir de ayer. Ahora

Ida también, es sólo
Un vago malestar, una inconsciencia
Acallando el pasado, dejando indiferente
Al otro que tú eres, sin pena, sin alivio.


J. R. J. contempla el crepúsculo

"Señor, el crepúsculo", anunciaba
Puntual a la tarde la doncella
Entrando en el salón de Mr. Rushkin,
Algún tiempo después de consumido
El té. Y entonces Mr. Rushkin
Iba al jardín.

Luis Cernuda (Sevilla, 1902-Ciudad de México, 1963), La realidad y el deseo (1924-1962), Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1992

Foto: Cernuda, Archivo de la Residencia de Estudiantes de Madrid, El País, Madrid

Quevedo /9

Salmo XVII

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;

vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

De Quevedo y Villegas

miércoles, mayo 27, 2009

Tuñón / Vallejo


"Me moriré en París"

(César Vallejo)


Me presentaron en París al Cholo
-en el París que amamos, el hondo el popular-
en un día de invierno como tantos
de la larga aventura de su hambre.

Algunas veces fui a su casa,
pequeña, gris, de sol escaso,
en el bulevar Garibaldi*;
puentes, chimeneas, bistrots,
nuestra juventud, todavía,
("le coeur de l'homme n'as pas d'âge").

En sus ojos había sombra
y sus maneras eran suaves.
Lo estoy viendo.
La incomprensión, los alquileres
sin pagar, las penas, ¡los palos!
y aquel empeño (discutible)
de morir en París, un jueves,
no pudieron matar al poeta,
pero al fin voltearon al hombre.

Lo voltearon.

Era mejor que algunos otros
que después subieron, treparon.
(Le pagaban un café-creme
y le daban un golpecito
en la espalda, que tantas lluvias
habían encorvado un poco).

Murió de pobre, es un decir...
La verdad, señores, que quema.
Y la Embajada del Perú
pagó un entierro de primera.

¡Qué rabia habrá tenido el Cholo
en la soledad de sus huesos!

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974),  A la sombra de los barrios amados, Editorial Lautaro, Buenos Aires, 1957

* César Vallejo vivió con su mujer, Georgette Philippart, en un hotel en el Boulevard Garibaldi, cerca de Montparnasse, desde 1933 a 1936 (Medio siglo con Vallejo, André Coyné, Pontificia Universidad Católica del Perú, 1999)

Foto: Vallejo, con su novia Henriette Maisse y su compatriota Carlos More en un café parisino, en 1926 Letras peruanas y universales

Otros poemas de Tuñón en este blog:

Los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo - Blues de los pequeños deshollinadores

Ver también Antología votada de poesía argentina

Quevedo /8

PRONUNCIA CON SUS NOMBRES LOS
TRASTOS Y MISERIAS DE LA VIDA

La vida empieza con lágrimas y caca,
luego viene la mu, con mama y coco,
síguense las viruelas, baba y moco,
y luego llega el trompo y la matraca.

En creciendo, la amiga y la sonsaca;
con ella embiste el apetito loco;
en subiendo a mancebo, todo es poco,
y después la intención peca en bellaca.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca;
soltero sigue a toda perendeca;
casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca;
llega la muerte y todo lo bazuca,
y lo que deja paga, y lo que peca.

De Quevedo y Villegas

Nota del editor:
perendeca: atorranta 

martes, mayo 26, 2009

Quevedo /7

A UN TRATADO IMPRESO QUE UN HABLADOR
ESPELUZNADO DE PROSA HIZO EN CULTO

Leí los rudimentos de la aurora,
los esplendores lánguidos del día,
la pira y el construye y ascendía,
y lo purpurizante de la hora;

el múrice, y el tirio, y el colora,
el sol cadáver, cuya luz yacía,
y los borrones de la sombra fría,
corusca luna en ascua que el sol dora;

la piel del cielo cóncavo arrollada,
el trémulo palor de enferma estrella,
la fuente de cristal bien razonada.

Y todo fue un entierro de doncella,
doctrina muerta, letra no tocada,
luces y flores, grita y zacapella.

De Quevedo y Villegas


Notas de José María Pozuela:
múrice: marisco que segrega tinta color púrpura. En culto equivale a púrpura.
corusca: resplandeciente.
zacapella: riña, jaleo, bulla. Equivale a "mucho ruido", "mucho truena y poco llueve".
Nota del editor:
palor: palidez.

lunes, mayo 25, 2009

Pound / Canto LXXIV / 2



Este canto se publica por partes. Se puede leer en orden siguiendo estos enlaces:

Canto LXXIV, 1
Canto LXXIV, 2
Canto LXXIV, 3
Canto LXXIV, 4


Canto LXXIV [Parte 2]

«de zafiro, porque esta piedra da sueño»
ni palabras a las que ser fieles
ni hechos diciendo que serán resueltos
solo la equidad de los corazones de pájaro produce la madera
y sujeta a la tierra
y Rouse* descubrió que hablaban de Elías
cuando contaban las fábulas de Odysseus OY ΤΙΣ
OY ΤΙΣ
«Soy ningúnhombre, mi nombre es ningúnhombre»
pero Wanjina* es, digamos, Ouan Jin*
o el hombre con educación
cuya boca fue eliminada por su padre
porque él hizo muchas cosas
por lo cual desordenó el equipaje del campesino
vide* la expedición de los discípulos de Frobenius'* alrededor de 1938
a Auss'ralia
Ouan Jin habló y entonces creó lo nombrado
por lo tanto, hizo desorden
la maldición de los hombres en movimiento
y entonces su boca fue eliminada
como la verás eliminada de sus cuadros
in principio verbum*
paraclete* o el verbum perfectum: sinceritas
desde las celdas de la muerte con el monte Taishan* @* Pisa a la vista*
como Fujiyama* en Gardone*
cuando el gato caminó por el barrote superior de la reja
y el agua del lado Oeste estaba quieta
flotando hacia Villa Catullo*
donde con el sonido siempre en movimiento
en diminutos poluphloisboios*
en la quietud que sobrevive todas las guerras
«La Donna*» dijo Nicoletti*
«la donna,
la donna!»
«Cosa deve continuare?»
«Se casco» dijo Bianca Capello*
«non casco in ginnocchion*»
y con un día de lectura un hombre puede tener la clave* en sus manos
Lute* of Gassir*. Hooo Fasa*
vino un cachorro de color de león* trayendo moscas
y un pájaro con marcas blancas, un escalador
bajo les six potences
Absouldre, que tous nous vueil absoudre*
yacía allí Barabbas y dos ladrones a su lado
la síntesis infantil en Barabbas*
menos Hemingway*, menos Antheil*, exaltada
y de nombre Thos. Wilson*
el Sr. K.* Wilson no dijo nada estúpido, nada estúpido durante todo un mes:
«si no fuéramos estúpidos, no estaríamos aquí»
y la banda de Lane*.
Mariposas*, menta y gorriones de Lesbia*,
los sin voz con vagabundos tambor y estandartes,
el triste pensier si volge*
ad Ussel*. A Ventadour*
va il consire, el tempo rivolge*
y en Limoges* el joven vendedor
se inclinó con cortesía francesa. «No eso es imposible»
He olvidado cuál cuidad
Pero las cavernas a las que va el inexperto explorador son menos encantadoras
Que los Urochs* como muestran las postales
veremos los antiguos caminos nuevamente, interrogante
es posible
pero nada parece menos probable.
Mme Pujol*,
y había olor a menta bajo la portezuela de la tienda
sobre todo después de la lluvia
y un buey blanco en el camino hacia Pisa
yendo hacia la torre,
oscuras ovejas en el perforado campo y en días lluviosos hubo nubes
en la montaña como si debajo de las alcándaras en guardia.
Una lagartija me defendió
las aves silvestres no comerían pan blanco*
desde el monte Taishan a la puesta del sol
De Carrara* a la torre
y en este día el aire se abrió
para Kuanon* a todos los placeres,
Linus*, Cleto*, Clemente*
cuyas oraciones,
veneran al gran escarabajo* ante el altar
la luz verde reluce en su caparazón
en el campo sagrado arado tempranamente* y desplegados los gusanos de seda
resistiendo
a la luz de la luz es la virtú*
«sunt Lumina*» dijo Erigena Scotus* 日形*
como de Shun en el monte Taishan
y en la sala de los antepasados
como desde el comienzo de los prodigios
el paracleto que estuvo presente en Yao*, la precisión
en Shun* el compasivo
en Yu* guía de las aguas.

Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972), Canti Pisani, Collezione I Grazanti: I Grandi Libri, Aldo Garzanti Editore, Italia, 1977.
Versión y notas de Silvia Camerotto


Notas

Rouse: William Henry Denham Rouse, (1863-1950). Filólogo que tradujo a Homero. Pound mantuvo correspondencia con Rouse con motivo de su traducción de la Odisea. (Cfr. The letters of Ezra Pound, Harcourt Brace, 1951). Rouse descubrió, en uno de sus viajes de estudio, que la gente del Egeo había transformado el nombre de Odiseo hasta llegar al de Elías, profeta del Antiguo Testamento.
Wanjina: Wanjina o Wondjina, leyenda sobre los aborígenes australianos que sostiene que dios creó el mundo nombrando las cosas, pero creó tantas cosas que su padre lo privó del uso de la boca.
Ouan Jin: En chino, hombre de letra o escritor.
Vide: Abreviatura latina. Llamado de atención. Refiere al enunciado anterior o a alguna definición hecha con anterioridad.
Froebenius: Leo Frobenius (1873-1938), etnólogo y arqueólogo alemán. Creía en la cultura como un organismo vivo, siguiendo el concepto de Oswald Spengler. Dio gran importancia a los valores culturales y religiosos de los pueblos de África. Participó en la Vierte Deutsche Inner-Afrikanische Forschungsexpedition, durante la Primera Guerra Mundial.
In principio verbum: Al principio fue el verbo.
Paraclete: Del latín paracletus, proviene del griego παράκλητος (paráklētos, el que consuela o intercede. El Espíritu Santo.
@: Abreviatura que usa Pound para ‘at’, en.
A la vista: Desde su celda, Pound puede contemplar el paisaje que lo rodea.
Monte Taishan: Montaña sagrada de China o Monte Tai. La más venerada de las cinco montañas sagradas.
Fuyiyama: Monte Fuji, considerado sagrado desde la antigüedad.
Gardone: Cuidad y comuna en la provincia de Brescia, en Lombardía. Allí vivió Gabriele D’Annunzio.
Villa Catullo: Villa romana sobre el lago de Garda donde vivió Catullo.
Poluphloisboios: Onomatopeya que fuera creada por Homero para el sonido del mar.
(babbling sea).
La Donna: Supuestamente, el estribillo de un soneto de Nicoletti, quien lo recitara a Pound.
Nicoletti: Giachino Nicoletti, Prefecto de Gardone. Intermediario entre Mussolini y los socialistas.
Bianca Capello: Venecia, 1548- Prato, 1587. Hija de Bartolomeo Capello. Amante de Francesco di Medici, quien se casara con ella en privado en 1579, inmediatamente después de que muriera su esposa Juana de Habsburgo.
non casco in ginnocchion : “¿Por qué debe continuar? Si yo caigo, no caeré sobre mis rodillas”. Según las notas de Marcella Span Booth, en A companion to the Cantos of Ezra Pound, Pound agregó una frase que antecedía este verso: ‘Estoy casado con Capello’ y una nota que decía: ‘Resistencia cuando intenten aplastar el espíritu libre en Viena’.
La clave: Las notas de Yale revelan que las claves se encuentran en los libros chinos de Mencius y Chung Yung, así como en los libros de autores occidentales como Cocteau, Lewis y Frobenius, y también libros específicos sobre economía, historia y teoría económica. (En A companion to the Cantos of Ezra Pound).
Flauta: Canción introductoria de la leyenda de Dausi, Gassir.
Gassir: Hijo de Gassir de Ghana Fasa, rey de la tribu Fasa; historia de la envidia de Gassir, una de las leyendas de Dausi sobre la historia de la Wagadu. (Cfr. African Genesis, Froebenius & Fox).
Hooo Fasa: Viva Fasa. Refiere a héroes que vivieron en África Septentrional.
Un cachorro de color de león: Probablemente un perro corriendo por el campo de detención.
les six potences/ Absouldre, que tous nous vueil absoudre: Cfr. Balada de los ahorcados de Francois Villon. Del epitafio en su tumba ‘Rogad a Dios que nos perdone a todos’.
Barabbas: Barrabás, el ladrón que fue indultado en lugar de Jesús.
Hemingway: Hemingway, Ernest; Oak Park, 1898- Ketchum, 1961, escritor y periodista norteamericano, amigo de Pound, a quien conoció en París.
Antheil: George Antheil. Trenton, 1900- New York, 1969, pianista y compositor estadounidense. Pound apoyó su obra y escribió sobre él Antheil and the Treatise on Harmony, Three Mountains Press, París, 1924.
Thos Wilson: Negro detenido en el campo de concentración de Pisa, (DTC).
Sr. K: Inicial de uno de los detenidos en el campo de concentrración de Pisa, (DTC).
Lane: Detenido en el campo de concentrración de Pisa, (DTC).
Mariposas: Cfr. Dante Alighieri, Divina Comedia, Purgatorio, Canto X: ‘Oh, cristianos soberbios, ¿ignoran ustedes que solo somos gusanos nacidos para convertirnos en la angelical mariposa?’.
Lesbia: Clodia, patricia romana, 95 a.c.. Clodia se casó con Luculo y se divorció en 66 a. C. tras una disputa entre éste y su hermano Publio, y después con su primo Quinto Cecilio Metelo Céler. El matrimonio no fue feliz. Clodia tuvo relaciones con hombres casados y esclavos, convirtiéndose al mismo tiempo en una famosa jugadora y bebedora. Las discusiones con Metelo Celer eran constantes, a menudo en público. Cuando Metelo Celer murió en extrañas circunstancias en 59 a. C., se sospechó que ella le había envenenado. Posiblemente amante de Catulo, fue celebrada por éste, quien escribiera los versos: Gorrión, deleite de mi amada,/ con quien juega, al que resguarda en el seno…(Poema I. Catulo se lamenta por el sufrimiento que padece Lesbia ante la muerte de su tan amado pajarillo).
el triste pensier si volge: Cfr. Near Périgord de Ezra Pound en Lustra (1916). Evocación de la vida de provincia browniniana.
Ussel: Comuna de Francia que Pound recordaba con afecto. El Hotel De Ducs de Ventadour llevaba en su fachada una inscripción en honor de los trovadores.
Ventadour: Comuna de Francia del departamento de Corrèze.
va il consire, el tempo rivolge: Los versos en italiano traducidos por Terrell como “The sad thought turns/ toward Ussel. To Ventadour goes the thought, the time turns back”. (Los tristes pensamientos regresan a Ussel. Hacia Venatadour va el pensamiento y el tiempo regresa…) están basados en el poema de Bernart de Ventadom, Lo tems vai e ven e vire, y también (El tiempo va y viene y da vuelta) y también a era gia' lora che volge il disio (Era la hora que desanda la nostalgia) de Dante, Purgatorio VIII, pero los versos de Pound son notables, ya que sirven de antecedente para los que siguen.
Limoges: Cuidad de Francia, cerca de Ventadour. Quizá el comerciante a quien se hace referencia sea Mr. Silvero (Cfr.T.S.Eliot, Gerontion). De acuerdo con Pound, todos los trovadores habían pasado por Limoges para aprender en los conventos el arte de la música y de las letras.
Urochs: Bisonte europeo. También indios representados en tarjetas postales, sellos y
monedas.
Mme. Pujol: Dueña de un hotel en Provence. Exideuil era el lugar donde Mme. Pujol tenía un hotel, el que según Pound dijera a Hugh Kenner, perduraría aún cuando su dueña muriese.
Pan blanco: Referencia al pan industrializado.
Taishan: ver referencia anterior.
Carrara: ciudad de Italia. El mármol proveniente de esta ciudad se usó para construir la torre de Pisa.
Kuanon: en chino, Kuan-yin; en japonés Kwannon. Diosa de la piedad. También, bodhisattva.
Linus: Papa, 67-76?. Posiblemente sucesor inmediato de los apóstoles. Murió mártir. La mención de éste y de los papas que siguen, indicaría que Pound concurría a misa.
Cleto: Anacleto. Papa, 76?-88.
Clemente: San Clemente I, Papa 88-97?, conocido como Clemente de Roma.
Los nombres de estos Papas aparecen después de los nombres de los apóstoles en la lista de los primeros padres de la iglesia, en el Canon de la misa.
Gran escarabajo: Referencia al sacerdote que celebra misa en del DTC. Símbolo egipcio de la fertilidad y el renacimiento.
Arado tempranamente: Cfr. Canto LII (Cantos de la China). Durante la primera conjunción del Sol y de la Luna, en la primavera tardía, el emperador o Hijo del Cielo, debía arar la tierra con sus propias manos.
Virtú: Cfr. Canto XXXVI (Los nuevos Cantos). Poder creador.
Sunt lumina: Cita perteneciente a De divisione naturae de Giovanni Eriugena Scoto, maestro de artes liberales irlandés, (circa 810-880). Su apelativo Eriugena es su invención, un término mixto del antiguo irlandés (Eriu es el nombre celta de Irlanda) y de la lengua griega (gena, nato, originario de...) de las cuales él fue quizás el único verdadero experto de la edad media occidental. El emperador Carlo el Calvo le dio por tanto el encargo de traducir un precioso código recibido de regalo del colega bizantino Michele III, contenedor del Corpus Areopagiticum, el complejo de los escritos que a la época fueron conocidos bajo el nombre de Dionís el Areopagita.
La traducción de Giovanni Scoto Eriugena se volvió por lo tanto decisiva para el conocimiento en el occidente latino de Dionís y de otros importantes escritos patrísticos griegos como aquellos de S. Massimo el Confesor, genial comentador de Dionís y aquellos de Gregorio de Nissa. El irlandés fue también el más grande teólogo y filósofo antes de S. Anselmo, y constituyó el primer sistema de pensamiento del occidente latino medieval, en su obra más famosa, el Periphyseon.
Erigena Scotus: Giovanni Eriugena Scoto, maestro de artes liberales irlandés, (circa 810-880).
日形: ‘Luz tensa que desciende’. Relacionado por Pound con el ideograma Ming, Hsien (Los ocho inmortales).
Yao: Emperador de China, siglo XXI a.c.. Uno de los Cinco Emperadores Míticos. Aunque conservó parte de los atributos divinos, ofrece un aspecto más humano. Se lo presenta como un hombre de gran virtud.
Shun: Shun o Chun. Emperador chino legendario, sucesor de Yao.
Yu: Cfr. Canto LIII (Cantos de China). Cubre el período fundacional de la dinastía Hai hasta la vida de Confucio, circa 225 a.c.


Canto LXXIV
«of sapphire, for this stone giveth sleep»/ not words whereto to be faithful/ nor deed sthat they be resolute/ only that bird-hearted equity make timber/ and lay hold of the earth7 and Rouse found they spoke of Elias/ in telling the tales of Odysseus OY ΤΙΣ/ «I am noman, my name is noman»/ but Wanjina is, shall we say, Ouan Jin/ or the man with an education/ and whose mouth was removed by his father/ because he made too many things/ whereby cluttered the bushman’s baggage/ vide the expedition of Frobenius’ pupils about 1938/ to Auss’ralia/ Ouan Jin spoke and thereby created the named/ thereby making clutter/ the bane of men moving/ and so his mouth was removed/ as you will find it removed in his pictures/ in principio verbum/ paraclete or the verbum perfectum: sinceritas/ from the death cells in sight o f Mt. Taishan @ Pisa/ as Fujiyama at Gardone/ when the cat walked on the top bar of the railing/ and the water was still on the West side/ flowing toward the Villa Catullo/ where with sound ever moving/ in diminutive poluphloisboios/ in the stillness outlasting all war/ «La Donna» said Nicoletti/ «la donna,/ la donna!»/ «Cosa debe continuare?»/ «Se casco» said Bianca Capello/ «non casco in ginnocchion»/ and with one day’s reading a man may have the key in his hands/ Lute of Gassir. Hooo Fasa/ came a lion-coloured pup bringing fleas/ and a bird with white markings, a stepper/ under les six potences/ Absouldre, que tous nous vueil absoudre/ lay there Barabbas and two thieves lay beside him/ infantile synthesis in Barabbas/ minus Hemingway, minus Antheil, ebullient/ and by name Thos. Wilson/ Mr. K. said nothing foolish, the whole month nothing foolish:/ «if we weren’t dumb, we wouldn’t be here»/ and the Lane gang./ Butterflies, mint and Lesbia’s sparrows,/ The voiceless with bum drum and banners,/ and the ideogram of the guard roosts/ el triste pensier si volge/ ad Ussel. A Ventadour/ va il consire, el tempo rivolge/ and at Limoges the young salesman/ bowed with such french politeness «No that is impossible»./ I have fargotten which city/ But the caverns are less enchanting go the unskilled explorer/ Than the Urochs as shown on the postals,/ we will se those old roads again, question,/ possibly/ but nothing appears much less likely./ Mme. Pujol,/ and there was a smell of mint under the tent flaps/ especially after the rain/ and a white ox on the road toward Pisa/ as if facing the tower,/ dark sheep in the drill field and on wet days were clouds/ in the mountain as if under the guard roosts./ A lizard upheld me/ the wild birds wd not eat the white bread/ from Mt. Taishan to the sunset/ From Carrara stone to the tower/ and this day the air was made open/ for Kuanon of all delights,/ Linus, Cletus, Clement/ whose prayers,/ the great scarab is bowed at the altar/ the green light gleams in his shell/ plowed in the sacred field and unwound the silk worms early/ in tensile/ in the light of light is the virtú/ «sunt lumina» said Erigena Scotus
/ as of Shun on Mt Taishan/ and in the hall of the forebears/ as from the beginning of wonders/ the paraclete that was present in Yao, the precision/ in Shun the compassionate/ in Yu the guider of waters


Ilustración: Hombre de conocimiento, Arturo Sánchez Luna, 2008 artelista.com

Quevedo /6

AMOR DE UNA SOLA VEZ NACE, VIVE, CRECE Y SE PERPETUA

Diez años de mi vida se ha llevado
en veloz fuga y sorda el sol ardiente,
después que en tus dos ojos vi el Oriente,
Lísida, en hermosura duplicado.

Diez años en mis venas he guardado
el dulce fuego que alimento, ausente,
de mi sangre. Diez años en mi mente
con imperio tus luces han reinado.

Basta ver una vez grande hermosura;
que una vez vista, eternamente enciende,
y en l'alma impresa eternamente dura.

Llama que a la inmortal vida trasciende,
ni teme con el cuerpo sepultura,
ni el tiempo la marchita ni la ofende.

De Quevedo y Villegas

domingo, mayo 24, 2009

Laiseca /Poemas chinos








Ayer sonreíste

La música de este pequeño tambor
habla de raros tesoros.
Ayer sonreíste, aunque no sé si para mí.
Sólo tengo el brillo del adorno de plata,
de ese carruaje que pasa alborotando a los gorriones,
pero me basta para aplastar la insolencia de un presentimiento abominable.

Tsé Fung Tsi. Reino del Chou


Arbol ciruelo

Digo “te amo” y tú sonríes,
pero al minuto siguiente
tu rostro afila el borde de una larga sombra.
¿Deberé decir “me fastidias”?
Quizá así, luego de tu pena
tengamos por delante un día luminoso.
¿Deberé talar el único árbol ciruelo de mi jardín
para ganar la benevolencia ante la arrogancia del bosque?

Teh Ping. Reino del Ch´en


Un viejo maestro

Al final de las riveras del Ho,
como un genio fabuloso,
vivía un Viejo Maestro.
Diez milenios duró su existencia.
Para dibujar cada ideograma demoraba cien años
y el largo poema aún no a terminado.

Fan Meng Li. Dinastía Sui.


Pequeño gorrión

Mi amada no conoce jaulas;
va y vuelve cuando se le ocurre.
No te cantaré cuando te hayas ido,
pequeño gorrión salvaje.
Te canto ahora que me amas.

Shen Chin. Dinastía Wei

Alberto Laiseca (Rosario, Argentina, 1941-Buenos Aires, 2016), Poemas chinos, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987

Ilustración: Caligrafía, 1987, Wang Dongling Huntington Archive

Otros poemas chinos de Laiseca en este blog:
Escribiendo un poema / El estancamiento






Quevedo /5

DESDE LA TORRE

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Iosef!, docta la emprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.

De Quevedo y Villegas

sábado, mayo 23, 2009

El frutero de Bohemia no reúne


Bodegón

El frutero de Bohemia no reúne
livianas mandarinas, ni convoca
al repentino olor de una guayaba
ni relumbra en el verde de una pera
ni de nada redondo.
Con su brillo violento y adhesivo
el hule floreado del mantel
yerra hacia el horizonte
en silencio.
Tan sólo un café solo y frío aguarda
como aviso o veneno para insomnes.
Al lado de la taza, sobre el plato,
reverbera la luz
contra una densa pipa de aguacate.
Mapamundi sin nombre, si la tocas,
la pipa se resbala entre los dedos
como un escalofrío o pez de ciénaga,
como lengua lasciva que te lame
el centro de la mano y te promete
otro sol de reptil para mañana.

Anelio Rodríguez Concepción (Santa Cruz de La Palma, 1963), Poetas canarios en Buenos Aires. Selección y prólogo: Juan Carlos de Sancho, La Máquina del Tiempo, Buenos Aires, 2009

Foto: Rodríguez Concepción Web del autor

Quevedo /4

ENSEÑA COMO NO ES RICO EL QUE TIENE MUCHO CAUDAL

Quitar codicia, no añadir dinero,
hace ricos a los hombres, Casimiro:
puedes arder en púrpura de Tiro
y no alcanzar descanso verdadero.

Señor te llamas; yo te considero,
cuando al hombre interior que vives miro,
esclavo de las ansias y el suspiro,
y de tus propias culpas prisionero.

Al asiento de l'alma suba el oro;
no al sepulcro del oro l'alma baje,
ni le compita a Dios su precio el lodo.

Descifra las mentiras del tesoro:
pues falta (y es del cielo este lenguaje)
al pobre mucho; y al avaro, todo.

De Quevedo y Villegas

viernes, mayo 22, 2009

Quevedo /3

AMOR CONSTANTE MAS ALLA DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera:

mas no de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria en la que ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a la ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado:
serán ceniza mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

De Quevedo y Villegas

Enfermería de St. James







Enfermería de St. James

Fui abajo en la enfermería de St. James,
Allí vi a mi bebé,
Estirada en una larga mesa blanca,
Tan dulce ... tan fría ... tan bella.

Déjala ir. Déjala ir... Dios la bendiga.
Donde quiera que esté,
Ella puede ver todo este ancho mundo
Pero nunca encontrará un hombre dulce como yo.

Cuando me muera quiero que me vistan con rectos zapatos de cordones,
Una caja forrada a mis espaldas y un sombrero Stetson.
Pongan una pieza de oro de veinte dólares en la cadena de mi reloj
Para que todos los muchachos sepan que morí hecho.

Anónimo. Grabado en 1928 por Louis Armstrong
Versión J.A.

St. James Infirmary
I went down to the St. James infirmary,/ Saw my baby there,/ Stretched out on a long white table,/ So sweet...so cold...so fair. //Let her go... Let her go... God bless her,/ Wherever she may be/ She can look this wide world over/ But shell never find a sweet man like me.// When I die want you to dress me in straight lace shoes,/ A box back coat and a Stetson hat./ Put a twenty dollar gold piece on my watch chain/ So the boys'll know that I died standing pat.

¿La poesía ya no es mito?


La encuesta de este blog "¿Está de acuerdo con esta frase: 'Quien haya leído poesía podrá entender cualquier texto…'"? cerró ayer con 35 votos: 15 (42 por ciento) a favor del sí y 20 (57 por ciento) a favor del no. La frase -citada en varias crónicas- es un énfasis, dentro de un discurso, y esto puede parecer ahora una pequeña trampa.  No lo es. Lo que se quiso es polarizar la respuesta en torno a ese énfasis o hipérbole. Y esto para medir si funciona aún la poesía como mito legítimo: una verdad múltiple. El discurso que contuvo la frase fue el del narrador y ensayista Ricardo Piglia en la inauguración de la Feria del Libro de Buenos Aires en 2008.
Parece que la pregunta de esta encuesta solo puede responderse con el no: quien haya leído poesía no tiene garantizada la comprensión de nada. Quien haya, en cambio, cultivado la lectura de la poesía y el entendimiento de su mecanismo, está en mejores condiciones de comprender cualquier discurso. Aun leída linealmente y fuera de contexto, me sigue pareciendo que la frase es cierta: cuando comienza a leerse poesía, ya se tiene entre manos un instrumento que permite abordar con mayor riqueza la significación de cualquier lenguaje, incluido el de las ciencias duras. Y en ese sentido, "quien haya leído poesía podrá entender cualquier texto", si aprende a usar el elemento.
Jorge Aulicino

Siguen algunos fragmentos del discurso de Piglia que fueron transcriptos por los medios:

"Quien haya leído poesía podrá entender el discurso de un político, de un filósofo, cualquier texto..."
Blog de la Revista Ñ en la Feria del Libro de Buenos Aires, 2008

"porque [la poesía] permite a los lectores captar inmediatamente los amaneramientos de los discursos sociales y porque aquel que lee poesía está disponible a la significiación."
Clarín

“Solamente la poesía ha logrado establecer ritmos lentísimos y también rápidos, tiene una relación con la velocidad que es única: la poesía está en el límite (...) Los poetas son los únicos que consiguen hacernos tener una experiencia con el lenguaje de cambio de ritmo. Los narradores miramos a los poetas con respeto porque trabajan el lenguaje en su punto más perfecto. La lectura de la poesía es una experiencia que debemos recomendar. Los poetas tienen una indiferencia absoluta por la relación entre verdad y mayoría; los poetas construyen comunidades que parecen ser microscópicas, pero alteran las relaciones básicas con el lenguaje. Los poetas tienen una ética, el lenguaje es el objeto de su experimentación.”
Página 12

“Ese tipo de emoción, ese pequeño movimiento del lenguaje es lo que la poesía nos ha enseñado. El poeta no habla de su propia pena y si lo hace es para hablar del penar, como decía Gelman”.
Mendoza.Edu.Ar


Foto: Piglia, 2006  El País, Madrid

jueves, mayo 21, 2009

Poemas de Uribe Arce





86

Estoy terminando; mírenme, estoy en cama,
nadie me ama, y el ama
de las llaves me viene a ver con grave
gesto; no dice nada; y a todo esto
yo estoy muriendo, no es más que esto,
yo lo sé, ella lo sabe.

Las erratas, Be-uve-dráis Editores, Santiago de Chile, 1999


87

Que le importan al muerto los escándalos
póstumos que le achacan. La desdicha
familiar del adúltero finado
finalizó con él, y hoy acechando
sus defectos y haciéndole una ficha
no lo hacen mucho más desesperado.

98

Siempre nos roban la belleza.
Sea el pasar del tiempo, sea
la muerte joven hurta-niñas
en su capullo de belleza.
Después de ruegos y de riñas
la rescatamos vieja y fea.

152

Me quedan pocos años, pocos días,
debo apurarme escribiendo con letra
caligráfica, clara, que perpetra
versos ineptos como estos, y guías
de santidad para perversos
y cada vez más versos, versos,
idiotas y prosaicos, brutos,
hasta que lleguen los días de luto.

166

Cae ceniza en el chaleco:
Prolegómenos de la muerte.
la defunción también se advierte
si derramamos caldo o leche.
Lo mismo ocurrirá cuando se me eche
por mal vestido, muy manchado, al hueco.

Cabeza de Vaca, Be-uve-dráis Editores, Santiago de Chile, 2003


Armando Uribe Arce (Santiago de Chile, 1933)

Foto: Uribe Arce El Clarín, Chile

Quevedo /2

AL MOSQUITO DE LA TROMPETILLA


Ministril de las ronchas y picadas,
mosquito postillón, mosca barbero,
hecho me tienes el testuz harnero,
y deshecha la cara a manotadas.

Trompetilla, que toca a bofetadas,
que vienes de rejón contra mi cuero,
Cupido pulga, chinche trompetero,
que vuelas comenzones amoladas,

¿por qué me avisas, si picarme quieres?
Que pues que das dolor a lo que cantas,
de casta y condición de potras eres.

Tú vuelas, y tú picas, y tú espantas,
y aprendes del cuidado y las mujeres
a malquistar el sueño con las mantas.

De Quevedo y Villegas

miércoles, mayo 20, 2009

De León, fray Luis


Ahora con la aurora se levanta...

Ahora con la aurora se levanta
Mi luz, ahora coge en rico ñudo
El hermoso cabello, ahora el crudo
Pecho ciñe con oro, y la garganta.

Ahora vuelta al cielo, pura y santa,
Las manos y ojos bellos alza, y pudo
Dolerse ahora de mi mal agudo;
Ahora incomparable tañe y canta.

Así digo y, del dulce error llevado,
Presente ante mis ojos la imagino,
Y lleno de humildad y amor la adoro.

Mas luego vuelve en sí el engañado
Animo, y conociendo el desatino,
La rienda suelta largamente al lloro.

Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527-Madrigal de las Altas Torres, Avila, 1591), M. Menéndez y Pelayo, Las cien mejores poesías (líricas) de la lengua castellana, Editorial Sopena, Buenos Aires, 1945

Ilustración: Medallón de fray Luis de León en la Plaza Mayor de Salamanca Cervantes Virtual

En homenaje





REPRESENTA LA BREVEDAD DE LO QUE SE VIVE
Y CUAN NADA PARECE LO QUE SE HA VIVIDO

"¡Ah de la vida!"... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue, mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue y un será y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difuntos.

De Quevedo y Villegas (Madrid, 1580-Ciudad Real, 1645)



A partir de hoy, y aparte de otras publicaciones, el editor se propone transcribir, cada día -en la medida en que sea posible-, uno de 20 poemas de Francisco de Quevedo y Villegas elegidos entre los 148 que componen la Antología poética al cuidado de José María Pozuela, editada por Bruguera en Barcelona en 1981. La finalidad es celebrar esta poesía ejemplar; ejemplar en cuanto a un modo de concebir la poesía, que llamaríamos en este blog "de conmoción por la inteligencia".

Ilustración: Medallón de Quevedo, en la Biblioteca Nacional de Madrid Portal Fuenterrebollo

martes, mayo 19, 2009

Pound / Canto I


Canto I

Y luego bajamos al barco,
Pusimos la quilla hacia la rompiente, avanzamos sobre el mar divino y
Alzamos mástil y vela en ese negro barco,
Cargamos ovejas a bordo y también nuestros cuerpos
Pesados de llanto, y vientos de popa
Nos llevaron mar adentro con la vela hinchada,
De Circe este arte, la diosa de prolija trenza.
Nos sentamos luego en el barco, el viento presionando la caña del timón,
Así con la vela estirada anduvimos sobre el mar hasta el fin del día.
El sol en su sueño, sombras sobre el océano todo,
Llegamos a los bordes del agua más profunda,
A las tierras de Cimeria, y ciudades pobladas
Cubiertas de niebla de apretada trama jamás perforada
Por el brillo de los rayos del sol
Y, sin estrellas esparcidas, ciega la noche más negra
Se extendía sobre esos hombres desgraciados.
En el retroceso del Océano llegamos al sitio
Antedicho por Circe.
Aquí hicieron ritos Perimedes y Euríloco,
Y sacando la espada de mi cadera
Cavé un pequeño foso de un codo cuadrado;
Vertimos libaciones por cada muerto,
Primero hidromiel y luego el vino dulce, agua mezclada con harina blanca.
Luego recé muchas plegarias a las macilentas cabezas de la muerte;
Como es norma en Itaca, toros estériles para el sacrificio,
Los mejores, cubriendo la pira con los bienes,
Una oveja solo para Tiresias, negra y una oveja de cencerro.
Sangre oscura se derramó en la fosa,
Almas salidas del Erebo, cadavéricos muertos, de novias
De jóvenes, y de los viejos que mucho soportaron;
Almas manchadas con recientes lágrimas, chicas tiernas,
Muchos hombres golpeados por las broncíneas cabezas de las lanzas,
Despojos de batallas, cargando aún armas cuajadas de sangre,
Esta multitud se apiñaba a mi alrededor; con alaridos,
Palidez sobre mí, grité a mis hombres pidiendo más bestias;
Masacramos los rebaños, ovejas muertas por el bronce,
Vertí ungüento, llamé a los dioses,
A Plutón el fuerte, y elogié a Proserpina;
Desenvainada la estrecha espada,
Me senté para mantener a distancia a los impetuosos e impotentes muertos
Hasta que oyera a Tiresias.
Pero primero vino Elpenor, nuestro amigo Elpenor,
Insepulto, arrojado sobre la ancha tierra,
Miembos que dejamos en la casa de Circe,
no llorados, no en sepulcro envueltos, porque otros trabajos
/eran más urgentes.
Lastimoso espíritu. Y lloré en precipitado discurso:
"Elpenor, ¿cómo llegaste a esta oscura costa?
¿Viniste a pie más rápido que los marinos?"
Y él, con palabra grave:
"Mal destino y abundante vino. Dormía en el hogar de Circe.
Bajando la larga escalera, descuidado,
Caí contra el botarel,
Me rompí la nuca, el alma buscó el Averno.
Pero tú, oh Rey, te ruego me recuerdes, no llorado, insepulto,
Apila mis armas, tumba sean a la orilla del mar e inscripta:
Un hombre sin fortuna con un nombre por venir.
Y clava mi remo, el que fatigué entre compañeros".

Y vino Anticlea, a quién ahuyenté, y luego Tiresias Tebano,
Sosteniendo su dorada vara me conoció y habló primero:
"¿Una segunda vez? ¿Por qué? ¿Hombre de mala estrella
Enfrentando a los muertos sin sol y esta región sin alegría?
Apártate de la fosa, deja mi brebaje sangriento
Para vaticinar."
Y yo retrocedí,
Y él, fuerte por la sangre, dijo entonces: "Odiseo
retornará a través del rencoroso Neptuno sobre mares oscuros,
Perderá a todos los compañeros". Y entonces vino Anticlea.
Descansa en paz, Divus. Quiero decir, esto es Andreas Divus,
In officina Wecheli, 1538, de Homero.
Y él navegó, junto a Sirenas y de allí lejos mar adentro
Y hasta Circe.
Veneradam,
En la frase del cretense, con la corona dorada, Afrodita,
Cypri munimenta sortita est, alegre, orichalchi, con dorados
Ceñidores y cintas apretando el pecho, tú con oscuros párpados
Cargando la rama dorada del Argicida. De modo que:

Ezra Pound (Hailey, 1885-Venecia, 1972) The Cantos of Ezra Pound, New Directions, Nueva York, 1996
Versión de Jorge Salvetti y Jorge Aulicino

Nota: Siendo el primero de los Cantos de Pound la versión de una parte considerable del Canto XI de la Odisea, de Homero, explícitamente tomada de la versión latina de Andreas Divus, o que a ésta rinde homenaje, es preciso recordar que el tema legendario del descenso al Infierno está precedido de la última encomienda que la diosa hechicera Circe hace a Odiseo, antes de liberarlo: consultar el oráculo de Tiresias en el Hades. La bajada al Infierno es así un viaje iniciático, o de sabiduría, al igual que el de Dante, cuya multitud de almas está prefigurada en el Canto homérico. Por eso tal vez la alusión al segundo descenso, en Pound: el posterior al de Homero, no al de Dante, que hace el propio bardo estadounidense. El hermafrodita Tiresias, personaje del Edipo, de Sófocles, es asimismo referido -"viejo de arrugadas tetas de mujer"- en La tierra baldía, de T.S. Eliot. En cuanto al conmovedor episodio de Elpenor, quien pide su propio remo sea el signo de su tumba innominada, ha sido aludido por Yorgo Seferis, en Argonautas, quien multiplicó los remos plantados sobre las tumbas de los marinos griegos en las playas, todos ellos en cierto modo "con un nombre por venir".

Canto I

And then went down to the ship, /Set keel to breakers, forth on the godly sea, and/ We set up mast and sail on that swart ship,/ Bore sheep aboard her, and our bodies also/ Heavy with weeping, and winds from sternward/ Bore us onward with bellying canvas,/ Circe's this craft, the trim-coifed goddess./ Then sat we amidships, wind jamming the tiller,/ Thus with stretched sail, we went over sea till day's end./ Sun to his slumber, shadows o'er all the ocean,/ Came we then to the bounds of deepest water,/ To the Kimmerian lands, and peopled cities/ Covered with close-webbed mist, unpierced ever/ With glitter of sun-rays/ Nor with stars stretched, nor looking back from heaven/ Swartest night stretched over wreteched men there./ The ocean flowing backward, came we then to the place/ Aforesaid by Circe./ Here did they rites, Perimedes and Eurylochus,/ And drawing sword from my hip/ I dug the ell-square pitkin;/ Poured we libations unto each the dead,/ First mead and then sweet wine, water mixed with white flour/ Then prayed I many a prayer to the sickly death's-heads;/ As set in Ithaca, sterile bulls of the best/ For sacrifice, heaping the pyre with goods,/ A sheep to Tiresias only, black and a bell-sheep./ Dark blood flowed in the fosse,/ Souls out of Erebus, cadaverous dead, of brides/ Of youths and of the old who had borne much;/ Souls stained with recent tears, girls tender,/ Men many, mauled with bronze lance heads,/ Battle spoil, bearing yet dreory arms,/ These many crowded about me; with shouting,/ Pallor upon me, cried to my men for more beasts;/ Slaughtered the herds, sheep slain of bronze;/ Poured ointment, cried to the gods,/ To Pluto the strong, and praised Proserpine;/ Unsheathed the narrow sword,/ I sat to keep off the impetuous impotent dead,/ Till I should hear Tiresias./ But first Elpenor came, our friend Elpenor,/ Unburied, cast on the wide earth,/ Limbs that we left in the house of Circe,/ Unwept, unwrapped in the sepulchre, since toils urged other./ Pitiful spirit. And I cried in hurried speech:/ "Elpenor, how art thou come to this dark coast?/ "Cam'st thou afoot, outstripping seamen?"/ And he in heavy speech:/ "Ill fate and abundant wine. I slept in Crice's ingle./ "Going down the long ladder unguarded,/ "I fell against the buttress,/ "Shattered the nape-nerve, the soul sought Avernus./ "But thou, O King, I bid remember me, unwept, unburied,/ "Heap up mine arms, be tomb by sea-bord, and inscribed:/ "
A man of no fortune, and with a name to come./ "And set my oar up, that I swung mid fellows."// And Anticlea came, whom I beat off, and then Tiresias Theban,/ Holding his golden wand, knew me, and spoke first:/ "A second time? why? man of ill star,/ "Facing the sunless dead and this joyless region?/ "Stand from the fosse, leave me my bloody bever/ "For soothsay."/ And I stepped back,/ And he strong with the blood, said then: "Odysseus/ "Shalt return through spiteful Neptune, over dark seas,/ "Lose all companions." Then Anticlea came./ Lie quiet Divus. I mean, that is Andreas Divus,/ In officina Wecheli, 1538, out of Homer./ And he sailed, by Sirens and thence outwards and away/ And unto Crice./ Venerandam,/ In the Cretan's phrase, with the golden crown, Aphrodite,/ Cypri munimenta sortita est, mirthful, oricalchi, with golden/ Girdle and breat bands, thou with dark eyelids /Bearing the golden bough of Argicidia. So that:

Ilustración: Tiresias se aparece Ulises durante el sacrificio, Heinrich Füssli, 1780-85 Hellenica

lunes, mayo 18, 2009

Ballina / Prodigios


Los cordeleros...

Los cordeleros de la gruta

nosotros

trenzamos sueños
o el alma de los muertos
dicen las lenguas brujas

La verdad es que buscamos
un cielo a favor

Cada trenzado es un paso más lejos

de ellos los bárbaros

en sus jardines de huesos



No hubo...

No hubo parloteo de aves
ni signos extraños en el cielo

Su madre le puso un huevo
en la mano derecha

Escaparás a la podredumbre.
Inmola tu otro


Cubrió el pozo funerario

volvió sin abdicar de la razón
a la venta de especias

Osvaldo Ballina (La Plata, 1942), Prodigios residuales, Ediciones al Margen, La Plata, 2009

Ilustración: Apolo sentado con la lira en la mano, mientras celebra una libación. Kylix, Ca. 470 aC. Museo Arqueológico de Delfos Universidad de Almería

domingo, mayo 17, 2009

Bécquer




[6, XVIII]

Fatigada del baile,
encendido el color, breve el aliento,
apoyada en mi brazo
del salón se detuvo en un extremo.

Entre la leve gasa
que levantaba el palpitante seno,
una flor se mecía
en compasado y dulce movimiento.

Como en cuna de nácar
que empuja el mar y que acaricia el céfiro,
tal vez allí dormía
al soplo de sus labios entreabiertos.

¡Oh, quién así, pensaba,
dejar pudiera deslizarse el tiempo!
¡Oh, si las flores duermen,
qué dulcísimo sueño!


[9, LV]

Entre el discorde estruendo de la orgía
acarició mi oído,
como nota de música lejana,
el eco de un suspiro.

El eco de un suspiro que conozco,
formado de un aliento que he bebido,
perfume de una flor que oculta crece
en un claustro sombrío.

Mi adorada de un día, cariñosa,
—¿En qué piensas? me dijo.
—En nada... —En nada ¿y lloras? —Es que tengo
alegre la tristeza y triste el vino.


[16, XLII]

Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas,
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.

Cayó sobre mi espíritu la noche,
en ira y en piedad se anegó el alma,
¡y entonces comprendí por qué se llora!
¡y entonces comprendí por qué se mata!

Pasó la nube de dolor... Con pena
logré balbucear breves palabras...
¿Quién me dio la noticia?... Un fiel amigo...
Me hacía un gran favor... Le di las gracias.


[24, LXXIV]

Las ropas desceñidas,
desnudas las espadas,
en el dintel de oro de la puerta
dos ángeles velaban.

Me aproximé a los hierros
que defienden la entrada,
y de las dobles rejas en el fondo
la vi confusa y blanca.

La vi como la imagen
que en leve ensueño pasa,
como rayo de luz tenue y difuso
que entre tinieblas nada.

Me sentí de un ardiente
deseo llena el alma.
Como atrae un abismo, aquel misterio
hacia sí me arrastraba.

Mas ¡ay! que de los ángeles
parecían decirme las miradas:
—El umbral de esta puerta
sólo Dios lo traspasa.


Solitario, triste y mudo

Solitario, triste y mudo
hállase aquel cementerio;
sus habitantes no lloran...
¡Qué felices son los muertos!

Gustavo Bécquer (Sevilla, 1836-Madrid, 1870) Rimas y Otras rimas, edición de
Luis Caparrós Esperante en base al Libro de los gorriones, manuscrito 13.216 de la Biblioteca Nacional de España
Cervantes Virtual


Foto: Bécquer, probablemente en Madrid, por Ángel Alonso Martínez y Hermano. Colección de D. Enrique Toral Peñaranda Biblioteca Virtual Cervantes

sábado, mayo 16, 2009

Cuatro poemas de Magrelli


Hablan
"Hay alrededor una tal quietud que casi se puede oír
el tintineo de una cucharita que cae en Finlandia"

(I. Brodski)

¿Pero por qué siempre detrás de mi pared?
Siempre detrás, las voces, siempre
cuando cae la noche comienzan
a hablar, ladran o creen directamente
que susurrar es mejor. Mientras me siento
este hilo de aire frío de sus palabras
que me hiela, que me ata
y me atormenta en el sueño.
Siempre detrás de mi pared. Estaba
en los confines del círculo polar, e incluso allá
una pareja lloraba en su cuarto
del otro lado de un muro transparente, lloraba,
luminoso, blando, como la membrana
de un tímpano, y yo allí, vibrando,
hacía de caja de resonancia
de su historia. Hasta que refaccionaron
el techo de mi casa, la tubería,
la fachada, todo, y golpeaban
por todas partes, arriba, abajo, y golpeaban siempre,
parloteando entre ellos sólo cuando dormía,
sólo porque dormía,
sólo para que hiciera de caja de resonancia
de las historias de ellos.


Sobre el nombre de un utilitario de la D.D.R.
que en alemán significa "satélite
"

Satélites de un sistema solar que se disuelve,
de un núcleo que decae, libera partículas
y pierde las perlas de sus hilos orbitales,
confites en un repiqueteo que granizando
brilla sobre los asfaltos occidentales,
TRABANT rosa, beige, verde
pastel, carrocitas de dos tiempos, tintineantes
armatostes azulinos, trinos trémulos,
TRABIS, patrias portátiles, alhajuelas
de una clase fósil con estilo,
estuche de lata en que se aprieta
una temerosa, dulce burguesía comunista, hallazgos
minerales, conductor de Topolino
que escapas de tu piafante asesino,

bienvenidos a Hameln, B.R.D.!


Que la materia...

Que la materia provoque el contagio
si tocada en sus fibras últimas
seccionada como el ternero de la madre
como el cerdo del propio corazón
chillando al ver sus miembros extirpados;

Que tal ese estallido genere
la misma energía que arde
cuando la sociedad se lacera, sacro velo del templo
y la cabeza del rey cae separada del cuerpo del estado
a fin de que el taumaturgo se vuelva la herida;

Que el abrazo del horno sea radiación
pira de la naturaleza que se disgrega
inerme ante la sonrisa de los circunstantes
para brindar un levísimo aumento
de la temperatura ambiental;

Que la forma de cada producción
implique fractura, escisión, un adiós
y la historia sea el acto de la combustión
y la Tierra una tierna pila de maderas
puesta a secarse al sol,

es increíble, ¿no?


Al frente

Caminamos por la nieve fría
ahora,
ahora patinamos pero
doblar
en esta nube de luz y de aire
frío
pero doblar es difícil
doblar.


Valerio Magrelli (Roma, 1957), de Esercizi di tiptologia, Mondadori, Milán, 1992
Versiones de Jorge Aulicino


Parlano

C'è intorno una tale quiete che quasi si può udire
il tintinnare di un cucchiaino che cade in Finlandia
(I. Brodskij)

Ma perché sempre dietro la mia parete?/ Sempre dietro, le voci, sempre/ quando scende la notte iniziano/ a parlare, latrano o addirittura credono/ che sussurrare sia meglio. Mentre mi sento/ questo filo d'aria fredda delle loro parole/ che mi gela, che mi lega/ e mi tormenta nel sonno./ Sempre dietro la mia parete. Ero/ ai confini del circolo polare, e anche laggiù/ una coppia piangeva nella sua stanza/ oltre un muro trasparente, piangeva,/ luminoso, tenero come la membrana/ di un timpano, e io stavo lì vibrando/ facevo da cassa armonica/ alla loro storia. Fino a che, a casa mia,/ hanno rifatto il tetto, le tubature,/ la facciata, tutto, e battevano/ ovunque, sopra, sotto, e battevano sempre/ chiacchierando tra loro solo quando / dormivo,/ solo perché dormivo,/ solo perché facessi da cassa armonica/ alle loro storie.


Sul nome di un'utilitaria della D.D.R.
che in tedesco significa satellite

Satelliti di un sistema solare che si disfa,/ di un nucleo che decade, libera particelle/ e perde le sue perle dai fili di orbitali, chicchi/ di un ticchettìo che grandinando/ brillano sugli asfalti occidentali,/ TRABANT rosa, beige, verde/ pastello, carrozzine due tempi, tintinnanti/ trabiccoli azzurrini, trine tremule, / TRABIS, patrie portatili, gingilli/ di una classe fossile e stilizzata,/scatolette di latta in cui si accalca/ una trepida, dolce borghesia comunista, reperti/ minerali, auto di Topolino / che fuggite dal vostro pifferaio assassino,// ben arrivati ad Hameln, B.R.D. !


Che la materia

Che la materia provochi il contagio/ se toccata nelle sue fibre ultime/ recisa come il vitello dalla madre/ come il maiale dal proprio cuore/ stridendo nel vedere le sue membra strappate;// Che tale schianto generi /la stessa energia che divampa /quando la società si lacera, sacro velo del tempio /e la testa del re cade spiccata dal corpo dello stato /affinché il taumaturgo diventi la ferita;// Che l'abbraccio del focolare sia radiazione/ rogo della natura che si disgrega/ inerme davanti al sorriso degli astanti/ per offrire un lievissimo aumento/ della temperatura ambientale;// Che la forma di ogni produzione/ implichi effrazione, scissione, un addio/ e la storia sia l'atto del combùrere/ e la Terra una tenera catasta di legname/ messa a asciugare al sole,// è incredibile, no?


A capo

Andiamo nella neve fresca/ adesso,/ adesso scivoliamo ma/ curvare/ in questa nuvola di luce e d'aria/ fresca/ ma curvare è difficile/ curvare.



Foto: Magrelli Cultura Italia

De Magrelli en este blog:

Fecha
El abrazo

viernes, mayo 15, 2009

Poliziano / Qué haces tú, Eco



¿Qué haces tú, Eco, mientras te llamo? - amo.
¿Amas tú a dos o a uno sólo? - a uno sólo.
Y yo a ti sola y no a otros amo - otros amo.
¿No era que amabas a uno sólo? - uno sólo.
Esto es decir: Yo no te amo - yo no te amo.
¿A aquel que tú amas amas tú sólo? - sólo.
¿Quién te ha arrancado de mi amor? - amor.
¿Tras pues muerte y no, ¡ah!, el amor? -¡ah, el amor!

Angelo Poliziano (Montepulciano, 1454-Florencia, 1494)
Versión de J. Aulicino

Che fai tu, Eco, mentr'io ti chiamo? - Amo.
Ami tu dua o pur un solo? - Un solo.
Et io te sola e non altri amo - Altri amo.
Dunque non ami tu un solo? - Un solo.
Questo è un dirmi: Io non t'amo - Io non t'amo.
Quel che tu ami ami tu solo? - Solo.
Chi t'ha levata dal mio amore? - Amore.
Che fa quello a chi porti amore? - Ah more!


Ilustración: Poliziano. Detalle del fresco Zacarías en el templo, de Ghirlandaio, c.1485, basílica Santa Maria Novella, capilla Tornabuoni, Florencia, en el que aparecen retratados algunos intelectuales florentinos. liber.it

Si


Si no te veo más, si mi tristeza

Si no te veo más, si mi tristeza
tiñe de noche el rostro que amé tanto,
se deslíe el deseo y la tibieza
abandona tus manos. Sin encanto
te vas. Le falta adiós y lejanía
a tu sombra. Privado de infinito,
mi sueño-sentimiento se extravía
en un duro hermetismo igual a un grito
que me arranca el pasado. Y es tu olvido,
la oquedad de tu nunca. Lo que tuve
ya es silencio de nieve en el oído.
Me pierdo en ese invierno y soy la nube
que atraviesa un poema sin sonido.
Sólo quietud, y tu infierno que sube.

Ricardo Herrera (Buenos Aires, 1949), Por la puerta entornada, Alción Editora, Córdoba, 2009

Ilustración: Seascape Study with Rain Cloud, John Constable, 1827

jueves, mayo 14, 2009

No supe más, ni menos


Bajorrelieve del rey leproso

No supe más, ni menos. En el año
que siguió al principio de mi reinado, combatí al este
combatí al norte
a la cabeza de los ejércitos y sobre lomo de elefante
estableciendo más seguramente el trazado de nuestras tierras.
Hice construir un templo
para el alma de nuestros dioses, que aseguraron a nuestros padres
riqueza y protección.
Escuché sin molestarme las quejas de mi gente
asistí a las procesiones
que llevaron a su última morada a los demasiado numerosos
niños que perdí.
Siempre se nos evitó la hambruna, incluso el año
en que las hordas del sur devastaron nuestros arrozales
los silos estaban llenos.
Cuidé que cada uno pudiera vivir de su esfuerzo.
Me preocupé por los más humildes, desprecié a los adulones
y si hice construir
en los 4 rincones de las tierras
la imagen inquieta de su rey, fue para afirmar
que en su ciudad sagrada él no olvidaba ni sus deberes
ni a sus súbditos.
Cuando vino el tiempo en que la muerte me llamó
con mis miembros agotados negándose a moverse
apuré la construcción de los diques
de ese último palacio.
Los rostos en los confines
multiplicando mi reino no calman mi pena.
Lo que tuve que sufrir en mis tareas humanas
ninguno de los que me conocieron
cercano o próximo lo sabrá
porque es el dolor de su pueblo
lo que atormenta al rey.

Yves Di Manno (Rhône, 1954), de Champs II (1987)
Traducción de Jorge Fondebrider

Bas-relief du roi lepreux
Je n'ai pas appris plus, ni moins. Dans l'année/ Qui suivit le début de mon règne, je combattis à l'est/ je comattis au nord/ En tête des armées et à dos d'éléphant/ Etablissant plus sûrement le tracé de nos terres./ Je fis construire un temple/ A l'âme de nos dieux, qui assurèrent à nos parents/ richesse et protection./ J'écoutai sans ennui les plaintes de mes gens/ assistai aux processions/ Qui menèrent à leur dernière demeure les enfants/ trop nombreux que je perdis./ La famine nous fut toujours épargnée, même l'année/ Où les hordes du surd ravagèrent nos rizières/ les silos étaient pleins/ Je veillai que chacun pût vivre de sa peine./ J'eus souci des plus humbles, méprisai les flatteurs/ et si je fis dresser/ aux 4 coins des terres/ L'image inquiète de leur roi, ce fut pour affirmer/ Qu'en sa ville sacrée il n'oubliait ni ses devoirs/ ni ses sujets./ Lorsque le temps vint où la mort m'appela/ Mes membres épuisés refusant de bouger/ Je fis hâter la construction des digues/ de ce dernier palais./ Les visages aux confins/ Multipliant mon règne n'apaisent pas ma peine./ Ce dont j'ai pu souffrir dans mes tâches humaines/ aucun de ceux qui me connurent/ proche ou lointain ne le saura/ car c'est la douleur de son peuple/ qui fait le tourment du roi.

Foto: Di Manno Atelier de l'Augneau

Habla la palabra antes de poder decir



La patria, un objeto reciente
(Aquí la vida hace como que existe)

Habla la palabra antes de poder decir.
La mortalidad de su materia es lo que
da para empezar: a punto de quedarse
deseada encuentra la perla y el apodo.
Vida como dádiva duradera, como ha
sido la del aprendiz, y detrás hay otro.
De sí por saberlo sería huir a su ritmo
más allá del llano atravesando la verja
del paje que pregunta por el anfitrión.
A tiempo de poner lo que nunca nació,
la mañana derrama ramalajes de brillo,
el rubor que a la voz anuncia naciones,
nada más que la zancadilla de siempre.
Llega la lluvia, la costumbre del cobre
y el rocío que por cierto cae en desuso.
Todo cambia, nada viene a lo invisible,
la luna en el heno hace la desazón, el
invierno al venado que alcanza a ceder.
Por su voz ha oído del sino disminuido,
en lados idealizado como adorno, o no.
Podría resumirse así: el margen de los
abejorros origina a los gerundios, y la
canción, llevada al grazno del susurro.
El cuerpo dispuesto por la posibilidad.
Árbol, revoleo, y va la brizna por libre
a abrir la brecha hasta que esté abierta.
La casa encuentra un coto encarnizado,
nácar de cardo para perder el recuerdo.
De toda su estatura, hace decir al cielo
(duerme la piel a pesar de lo que pasa).
Los ojos dan por verdad a las palabras,
las cosas buscan un lugar en la mirada.

Eduardo Espina (Montevideo, 1954), El cutis patrio, Editorial Mansalva, Buenos Aires, 2009

Foto: Espina Club de Brian

miércoles, mayo 13, 2009

Tres poemas de Masoliver


Tiempo de ceniza...

Tiempo de ceniza
que borra
verjas y cruces
(la maleza
del pubis), ojos
que miran
el día
y lo alumbran
y se apagan.
Hollín. Olas
resquebrajadas.
Y oímos la campana
en el centro del día
y del recuerdo.

Abro la ventana...

Abro la ventana y veo
a Dios. Cierro la ventana
y veo a Dios. En el centro
del patio llora un niño.


Catalanes en Sant Joan

Y entonces
al oír las voces catalanas
y al escuchar sus voces
en las casas de calles de ladrillo
y en los tenderetes de las catedrales tembló
mi corazón, regresó
el sol a la arena del veintitrés
de junio en el Neptuno,
los tablones azules de azulete,
la cal ocre, el mar
inmóvil en la luz
de las doce, y las sombras
de casas y de carros
y caballos, y el silencio
en las calles de arena,
hasta que oí las voces
rodeado de hogueras apagadas,
de cohetes mojados por la lluvia,
y al huir me encontré con una casa,
llamé a la puerta
y llamo
y no me abren
y oigo en los toldos
voces
y una mano sin llave
que no veo
y unos ojos llorando
y estoy solo
la noche de San Juan,
aquí, en la alfombra,
esta noche vacía de verano.

Juan Antonio Masoliver (Barcelona, 1939), Poesía reunida, Acantilado, Barcelona, 1999

Foto: Instituto Cervantes, Londres

martes, mayo 12, 2009

Fragmento, de Amy Lowell


Fragmento

¿Qué es poesía? ¿Se trata de un mosaico
De piedras de colores que, curiosamente, es trabajado
Según un patrón? Más bien el vidrio es educado
En tomar algún tono, con paciente labor,
Y en hacer, brillando con suntuoso esplendor,
De la belleza un objeto de temor reverencial;
Cuando los rayos solares son atrapados,
Transmutados caen en haces irisados,
Con imágenes de sentido, para bien de la religión.

Amy Lowell (Brookline, Massachusetts, 1874-1925)
Versión J. Aulicino

Fragment

What is poetry? Is it a mosaic /Of coloured stones which curiously are wrought / Into a pattern? Rather glass that's taught / By patient labor any hue to take / And glowing with a sumptuous splendor, make / Beauty a thing of awe; where sunbeams caught, /Transmuted fall in sheafs of rainbows fraught / With storied meaning for religion's sake.

PoemHunter

Ilustración: Un pequeño abismo, 1997, Juan Doffo

Un poema urgente de Ibargoyen



La peste azul

No eran pedazos de ensuciado dolor
perforando la totalidad del aire:
tampoco espirales de bichos sangrientos
ni trazos de un dedo gigante
marcando de horror las camas y las calles.
No era el metálico galope
de las caballadas negras trizando
hierbas y plumas perdidas:
tampoco era una áspera sombra
olfateando un posible destino
en la carne más fresca:
no era aquel escudo adonde
un sagrado animal imponía su tenso vuelo
entre astros de fuego:
no era el gesto voraz del señor de los ejércitos
con su pequeño disfraz
y su pequeña espada
y sus pequeños ojos
porque en él alcanza su exacto tamaño
todo lo mezquino.
No no era la figura casi humana
que como un balón repleto de monedas
va hundiéndose en el barro
de su propia inmundicia.
No era un templo vaciado
de amor y sufrimiento
ni una bandera de colores inermes
sometida a impúdicos jabones
y al grosero manoseo imperial.
No era el hombre sin oficio fijo
ni la mujer duramente preñada
ni el mesero desconocido
ni el niño resucitado
ni la muchacha que ya no estudia
ni respira
ni la suripanta que dejó de fornicar
ni el juntador de basura cuyas quietas manos
alguien lavó
ni el soldado que asesinara su uniforme
en aquella balacera
del día de ayer o de hoy.
No era una ciudad sin olor a simple gente:
ni la ciudad de las máscaras
ni el completo país de los mascarones:
no eran los rostros de pieles blancas
ni las caras de pieles azulencas
ni las mejillas y las bocas
valientes y abiertas.
No eran los cuidados cadáveres
ni los muertos sin apellido
ni los examinados cuerpos en estuches diversos
ni las vacunas mágicas
ni los remedios tribales
ni las perversas bendiciones en orejas indefensas
ni los discursos cocinados
en ollas de puro cristal.
No no era esto todo lo que vimos:
fue en el nuevo año de la peste azul.

México DF, abril/mayo 2009

Saúl Ibargoyen (Montevideo, 1930, con nacionalidad mexicana desde 2001)

En PoétiArbitraria, México

Foto: Ibargoyen, Coordinación Nacional de Literatura, México