lunes, noviembre 14, 2016

Leonard Cohen / Dos poemas











Por unas cuantas canciones

Por una cuantas canciones
en las que hablaba de su misterio,
las mujeres han sido
excepcionalmente amables
con mi vejez.
Hacen un rincón secreto
en sus ajetreadas vidas
y me llevan allí.
Se desnudan
cada una a su manera
y me dicen:
“Mírame, Leonard
mírame por última vez.”
Después se inclinan sobre la cama
y me tapan
como a un niño que tirita


 Irving y yo en el hospital

 Él defendía a Nietzsche
 Yo defendía a Cristo
 Él estaba por la victoria
 Yo estaba por menos

 A mí me gustaba leer sus poemas
 A él le gustaba oír mi canción
 Nunca nos interesó mucho
 Quién tenía razón o no

 Sus manos de boxeador temblaban
 Luchaba con su pipa
 Tabaco Imperial
 Que yo le ayudaba a encender

Leonard Cohen (Montreal, Canadá, 1934-Los Angeles, Estados Unidos, 2016), Libro del anhelo, Lumen, Barcelona, 2006
Traducción de Alberto Manzano
Envío de Jonio González



2 comentarios:

  1. carmen verlichak14 noviembre, 2016 02:38

    Gracias... !!!yo iba por menos

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  2. Ese niño que tirita en todos los hospitales, manicomios, guarderías, prisiones, asilos, bares y cantinas es el mismo que, en su momento, arrulló los últimos días de Henry Miller. Estoy seguro.

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