jueves, octubre 24, 2013

Gerardo Gambolini / Dos poemas














Instantánea de una dama

No te reduzcas a simple sacerdotisa
el cielo no abriga en el invierno

No olvides, Miss Kenton,
los ríos terrenos debajo del escritorio


Elegidos

las cloacas del lenguaje


Demasiada materia, para ser maniqueos.
Demasiada permanencia.
No son muy gnósticos tampoco.
Un extraño reino de la luz, un vaticano privado
el de su bondad

El ojo entrenado que descifra
(¿un lujo cultural de no neutrales?)
el juicio que salva,
el alma a la altura de los sapos —

Oh hijos bitonales de la culpa,
agostos de mayo,
los vomitados de Zaratustra.
Sí, pensador, abraza los árboles...
No son maniqueos. Son emanaciones.

Gerardo Gambolini (Buenos Aires, 1955), inéditos

5 comentarios:

  1. Alicia Silva Rey24 octubre, 2013 12:37

    Son las prístinas cloacas de El Desprecio las que le dictan sus poemas al translúcido traductor Gerardo Gambolini.
    Pienso, acerca de su "cloaca" lo mismo que él de "las cloacas" (poéticamente hablando claro, políticamente hablando, claro).
    Sus no obstante cínicos, castos, tersos poemas, me complacen.

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    1. Alicia Silva Rey24 octubre, 2013 20:35

      Realmente, hay que tener ganas... Acompaño las ganas con un texto desde varios puntos de vista, ejemplar y que constituye paralelismo político conceptual con el aludido de marras:
      "A veces una curiosidad o un escrúpulo póstumos nos llevan a ir en busca de oscuros epígonos de los grandes artistas. Es inútil: no custodian ninguna riqueza que no hayamos encontrado en los maestros. Pero consiguen subir al altar mayor de alguna capilla donde se reúnen los snobs -palabra ya antigua, esto va por mi cuenta-, siempre deseosos de contar con dioses ignorados por el grueso de los creyentes". MARCO DENEVI, "Capillas de Liliput", En "Falsificaciones", reed. Corregidor, 2013.

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    2. El "grueso" es ya bastante fino.

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