viernes, octubre 18, 2013

John Hewitt / Una vez extranjeros aquí














Una vez extranjeros aquí mis padres construyeron su casa,
reclamaron su tierra, la drenaron y le dieron uso,
y por su urgente tarea apenas escatimaron
centavos trasegados de las reservas guardadas
de palabras bien gastadas que habían dejado sus matices
en la madura Inglaterra de las suaves ondulaciones.
Los hoscos irlandeses cojeando hacia las colinas
cargaban consigo sus encantamientos y conjuros
que en los días de festividades de los clanes colgaban felices y ricos
en cada rama la piedra horadada por la lluvia un significado
más allá del borroso grabado de la turbia escarcha…

Así que yo, por todos los hombres enterrados
en el barro del Ulster, por la roca y el valle
por la bruma y la nube y la calidad del aire
tan propios a mi pensamiento como al de cualquiera de aquí,
soy quien ahora debe buscar una manera nativa de descifrar
la tenaz sabiduría individual,
aunque sin la habilidad en ninguna escala de canto,
la inglesa más grave, la poética lengua irlandesa,
debo dejar que esta tierra rica mejore así la sangre
con pulso constante donde ahora hay un ánimo que se desploma
hasta que pensamiento e imagen tal vez, identificados,
encuentren una voz natural para manifestarse apropiadamente.

John Hewitt (Belfast, 1907-1987), The Collected Poems of John Hewitt, edited by Frank Ormsby, The Blackstaff Press, Belfast, 1991
Traducción de Jorge Fondebrider


Once alien here

Once alien here my fathers built their house
claimed, drained, and gave their land the shapes of use, 
and for their urgent labour grudged no more
than shuffled pennies from the hoarded store
of well-rubbed words that had left their overtones
in the ripe England of the mounded downs.
The sullen Irish limping to the hills
bore with them the enchantments and the spells
that in the clans’ free days hung gay and rich
to every twig the rain-pocked stone a meaning past
the blurred engraving of the fibrous frost.

So I, because of all the buried men 
in Ulster clay, because of rock and glen
and mist and cloud and quality of air 
as native in my thought as any here,
who now would seek a native mode to tell
out stubborn wisdom individual,
yet lacking skill in either scale of song,
the graver English, lyric Irish tongue,
must let this rich earth so enhance the blood
with steady pulse where now is plunging mood
till thought and image may, identified, 
find easy voice to utter each aright.

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