lunes, julio 15, 2013

Poemas elegidos, 61


Mirta Rosenberg
(Rosario, 1951)

El elefante es lento para aparearse, de David Herbert Lawrence
Pese a que leo y traduzco a Lawrence desde hace años, no deja de sorprenderme. Este es un poema rimado, cuya música intenté hacer sonar en castellano. Tiene todos los rasgos lawrencianos: el vitalismo, la observación astringente, la cuidada elección léxica, la tácita comparación con  las actitudes humanas y siempre y en primer lugar, la intensidad, que no suele ser una característica frecuente de la poesía escrita por narradores. Elijo mandarte un poema leído y traducido recientemente que me marcó, impactó, gustó, impresionó, para subrayar la idea de la lectura constante y el aprendizaje interminable que es, a mi entender, el mejor camino para evitar el dogmatismo del que suelen ser víctimas tanto los muy jóvenes y revulsivos como las poetas maduras y asentadas como yo.




El elefante es lento para aparearse

El elefante, ese enorme y viejo animal,
es lento para aparearse;
encuentra una hembra y ninguno parece apurarse,
ambos saben esperar

que la simpatía, lenta, muy lentamente,
en sus tímidos y vastos corazones se asiente
mientras en las riberas vagabundean
y beben y se apacientan

y huyen en pánico entre las malezas
de la selva con la manada,
y duermen en masivo silencio, y despiertan
juntos, sin una sola palabra.

Así, lentamente, los ardientes corazones inmensos
de los elefantes se llenan de deseo
y por fin las grandes bestias se aparean en secreto,
ocultando su fuego.

Son las bestias más sabias y las más viejas
así que saben perfectamente
esperar la más solitaria de las fiestas,
el generoso banquete.

No desgarran, no arrebatan, no laceran;
su sangre inmensa
se mueve con las mareas, cada vez más cerca,
hasta que desborda y se mezcla.

David Herbert Lawrence (Eastwood, Inglaterra, 1885–Vence, Francia, 1930)
Traducción de Mirta Rosenberg



Foto: Mirta Rosenberg por Valentina Rebasa

5 comentarios:

  1. Alicia Silva Rey15 julio, 2013 01:34

    Magnífica la reflexión crítica de Rosemberg a la que su poema testigo, hace honor.

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  2. Hermoso poema, bella traducción

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  3. A mi también me encantó este poema.

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  4. Muy simbólico. Quizás muchos seres humanos deberíamos aprender, para no lastimarnos

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  5. Mercedes Sunde15 julio, 2013 16:13

    Gracias, Mirta, por acercarnos a este elefante marino que es D.H. Lawrence.

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