sábado, junio 06, 2009

Luis Enrique Belmonte / Oración


Oración del carnicero

Señor, lame nuestros cuchillos,
ensaliva las costillas y las vértebras.
Que estos tajones en la res
sean ranuras para llegar hasta ti.
Que la jifa no atraiga a las hienas,
y que los ganchos no hieran a los aprendices.
Diluye con tu lluvia toda la sangre que avanza,
lenta, espesa, por debajo de las puertas.
No dejes que los pellejos
sean vendidos a los traficantes,
ni dejes que nadie alce los fémures
de los que se han sacrificado.
Míranos a través de los ojos desorbitados de los bueyes.
Que la luz exangüe de nuestra única bombilla
ilumine tu escondrijo, entre venas, nervios
y tendones. Señor, deja que nos ensañemos esmeradamente
hasta llegar al suculento blanco de tus huesos
y que sienta tu presencia
en las manchas de los delantales o debajo de las uñas.
Bendice lo que queda, este banquete para perros,
moscas y zamuros, Señor, bendice lo más puro.
Y refrigera en tu silencio
toda la carne que amamos.

Luis Enrique Belmonte (Caracas, 1971), Paso en falso, Ediciones Mucuglifo, Mérida, Venezuela, 2004

Enviado por Gustavo Valle

Ilustración: Stenographic Figure, 1942. Jackson Pollock, Museo de Arte Moderno, Nueva York WebMuseum

1 comentario:

  1. "Míranos a través de los ojos desorbitados de los bueyes"
    Me gustó.
    Saludos y gracias!

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